Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 245 | Sinceridad al hablar con Dios todas las mañanas.
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- Podcast número doscientos cuarenta y cinco. Siempre se nos ha recomendado utilizar la sinceridad en todas las áreas de la vida, pero a veces solemos descuidar esa misma sinceridad en la conversación con Dios. Se nos olvida que Dios todo lo sabe. Se nos olvida que antes de decir una palabra, ya Dios la conoce, no la hemos expresado y Dios sabe inclusive la intención con que la vamos a decir. No nos podemos escapar de Dios. Se nos olvida. A veces tratamos a Dios como si fuera otra persona, como que él no se va a dar cuenta y a él le podemos venir con mentiras o con excusas. Y eso es un grave error. La verdadera obra piadosa de que en la mañana estemos en medio de nuestro devocional hablando sinceramente con Dios traerá como consecuencias el hecho de que no sea más fácil hablar nuestros pecados, confesarlos y pedir ayuda que Dios no nos meta en tentación hola. Yo soy José Ordóñez, y te invito a disfrutar el podcast del día de hoy, en donde continuemos con esa primera frase del Padre nuestro, que dice, Padre Nuestro, una invitación a volver al devocional, una invitación a tener una relación sincera todas las mañanas comunicándonos con Dios. Bienvenidos cuando ore usted se devuelve en las veinticuatro horas. Señora yo estuve hoy vuelvo y yo por lo menos recudeo me devuelvo y a empieza qué hice mal, Sabías, y esto en medio de la intimidad de tu relación con Dios. Sabías que tú te puedes en el caso de nosotros, los hombres, Yo me puedo justificar con Yasmith. Puedo justificarle mi pecado. Puedo decirles que fue en un momento de debilidad, Es que estaba solo, es que acababa de llegar, es que a veces se me sale la piedra, es que era la una la tarde uno sin azúcar en el cerebro. Yo necesitaba comer algo. Es que no, pero yo no lo miré así, no, pero eso y sabe que de pronto ella se trague esa esa o sea diga ay, sí, tan bueno, mi esposo cierto. Yo yo puedo jugar a ser bueno con mi esposa. Yo puedo llegar a jugar a ser bueno delante de mis hijos, pero delante de Dios. No tengo escapatoria porque yo le digo, señor, pero fue en un momento de debilidad. José, yo le he dicho a usted, yo no le voy a dar prueba que usted no pueda superar. Si usted no la superó y se dejó tentar, fue por culpa suya y esa mentirita que además, después le metió a jas mis bueno mas debilidad. No. Yo no estaba diciendo eso. Yo no estaba mirando eso. Usted sabe que usted sí estaba mirando esto. Usted sí sabe con las intenciones con que dijo eso. Verdad, que sí, porque uno delante de Dios en ese tiempo que está uno con Dios, No hay escapatoria, No hay. No hay. Ahí el señor te va a decir por qué estás mandando esos mensajes en el Whatsapp, porque está mirando esas boticas en el Facebook, por qué amp a ciertas fotos que se encuentran las redes sociales, qué paginitas me está viendo a usted, por qué le habló así a la compañera de su trabajo. Ahí, en ese momento, el señor le va a decir a usted, señora, porque está dejando que los compañeros de trabajo se les recuesten, le digan mamacita. Yo conozco la intención con la que te pusiste esa blusa con ese escote demasiado larguito. Yo sé por qué te estás vistiendo así. Yo sé por qué le coqueteas al vecino. Yo sé por qué le diste tinto. Yo sé por qué? Yo sé por qué Cómo correremos, dice el salmista. A dónde huiré de tu presencia? Era lo más alto, allí estás tú si bajara lo más profundo. Ahí estás tú si me fuera a la izquierda o a la derecha. Ahí estás tú A dónde huiré de tu presencia. Es el mejor ejercicio que puedes hacer siempre todos los días, porque no le puedes mentir. Tú le mientes a tu mamá, tu papá. Tú le mientes a tu esposa, a tu esposo, te mientes a ti mismo, porque te dices cosas como estas. Una cala al año, no hace daño un poquito. En eso recuerda lo que les decía la otra vez. Un buen vicio. Siempre te va a decir sólo una vez más y ya no más siempre te lo va a volver a decir. Al día siguiente volverá y te va a decir solo una vez más y ya no más, te lo volverá a decir? Te lo voy a volverá a decir siempre quién lo vas a ver. Tú te engañas a ti mismo tu carnalidad. Te pide que te goces en el pecado. Pero cuando tú vas a la presencia de Dios y estás en la intimidad delante de él, no hay escapatoria. Todo lo sabe, Todo lo conoce, sabe lo que me robé, sabe que yo abracé a esa muchacha y puedo decir yo solo la iba a saludar y el espíritu Santo va a decir no Tú y yo sabemos que tú la querías abrazar. No disfraces de educación. Tu coquetería, no, pero es que es, pues es la cuña de esa, la cuñada, pero la estás mirando mal. Hablemos de las mujeres que íntimamente tú deseas en el interior de tu corazón. Eso, eso es, pues, el pocillito tiemble. Quiero diga sí, así, hablando con Dios de mí no te puedes escapar. José, bien, claro lo dije. Les dijeron que cuando ustedes se acuesten con una mujer acometerán adulterio. Pero yo fui un poco más allá. José, yo te dije que cualquiera que mire a una mujer para desearla de hecho ya adultero con ella en su corazón. Qué hiciste. No es que estaba buena, estaba buena, pero qué hiciste. No estoy hablando con ella, estoy hablando contigo, sí, pero es que ella me está tirando carta Y qué es esto un juego de nipes tu vida. Por qué lo hago, José a ver, José, porque cuando estás íntimamente con tu esposa, quiero que tu pensamiento sea limpio y estés con tu esposa, no con tu vecina, no con la secretaria, no con la amiga, no con la prima, no con la cuñada. Hasta dónde tus santidad es relativas. Yo no quiero una santidad relativa. Yo soy tu Dios y te voy a decir las cosas siempre como son. Nadie te va a hablar como Dios te habla en ese momento en que tú estás encerrado con él. Nadie. Pero si amas a Dios, te duele todo eso que él te está diciendo y sabes qué. Vas a salir de ese momento, donde tienes tu oración diaria con Dios, vas a salir con aplicación. El mismo padre nuestro dice no me metas en tentación. O sea, señor líbrame de la tentación ayuda a mi carnalidad. Me gusta robarme las cosas, Me gusta decir mentiras. Me encanta gritar a mi esposo y ser yo la autoritaria de la casa. Seguro, Miren, caballeros, seguro que si su esposa tuviera un devocional todos los días gritaría menos, porque ya Dios le hubiera dicho por qué lo gritaste. Yo me saca la piedras. No te dije yo en la palabra de Dios, quítese de ustedes toda gritería. Te lo vuelvo a recomendar. Hoy son las cinco y cuarenta y cinco de la mañana. Te lo vuelvo a recomendar. No grites más, por qué gritas a tus hijos, por qué gritas a tu esposo. Te di mi espíritu santo, que es poder amor dominio propio. No me puedes decir que no te puedes dominar. Si te puedes dominar, entonces vamos a hacer una cosa. Graciela, Norma, Patricia, Carolina, Diana, como quieras que te llames, vamos a hacer algo. Ok son las cinco y cuarenta y cinco. Prométeme haz un compromiso conmigo que hoy no vas a gritar más mañana a las cinco y media. Cuando vuelvas, me sentiré complacido de que me hayas obedecido. Bueno, ahí está toda sinceridad puesta en práctica, en cada palabra que en la mañana le decimos al señor Recuérdalo muy bien de él. No nos podemos escapar a él. Tenemos que contarle todo a sincerarnos y reconocer nuestros pecados, nuestros errores. Podcast número doscientos cuarenta y cinco, pero hay doscientos cuarenta y cuatro más en José Ordoñez Cristiano, com ahí en el botoncito pot cast Espero que no solamente me regales tus valoraciones, sino que además me dejes tus opiniones en todas las redes sociales. Ya sabes, las redes sociales de José Ordóñez son mundo José Ordóñez para todo lo que es humor y José Ordoño es cristiano para todas las redes donde está este contenido, el contenido como pastor, como consejero o, en este caso, las reflexiones cristianas de José Ordóñez. Por ahora te deseo que tengas un lindo día y que mañana o esta misma tarde o a la hora que sea, cada vez que te comuniques con Dios, utilices la sinceridad que Dios te bendiga