Latest / Carne Cruda Podcast / Derroteros: La ventana, con Santiago Alba Rico (CARNE CRUDA EXTRA)
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- Adiós se va igualmente derrotero térgalo bien camino en dirección medio tomado para llegar al fin propuesto conjunto de datos que indican el camino para llegar a un lugar o que nos vamos dirección que se da por escrito para María Viejo. Además, va a ser buen fin de el libro, que contiene un derrotozo luego línea marcada en el mapa de mareas para guiar a los pilotos en rota o rui derrotero déjate de rotero derroteros. Roso pensar paseando con Santiago Alba, Rico Hola santi Qué tal, cómo estás, qué está el Javier Qué alegría abrirte una semana más, pues tenía muchas ganas. Yo de reencontrarme contigo, porque me quedaron muchas preguntas flotando en la cabeza Después de nuestra conversación en torno a los espejos. Claro sí, y de hecho, yo como que también ahí con ese de Coitus interruptus inconclusos, que acabamos con la contraposición entre las ventanas y los espejos. No recordarás decíamos que los espejos de alguna manera nos habían sustituido, habían sufrido a los cuerpos y eran lo contrario de esas ventanas, que nos abrían la mirada hacia el mundo. Y me gustaría, sí, que siguiéramos hablando, pues acabáramos con las ventanas y pasábamos a las puertas y tal sí, sí, símos atravesando vanos. Entonces, primero las ventanas. Qué más podemos, yo sí, sobre ellos, pues mira. Ya hemos dicho alguna cosa al otro día, pero creo que es interesante recordar que eso que una ventana es una abertura a través de la cual entra el mundo pero el mundo ha entrado de distintas maneras en las casas, porque hay que recordar que inicialmente y de hecho, en otros lugares del mundo sigue siendo así. La ventana no era una abertura practicada en el muro de la casa. Era más bien vertical. Estaban en el techo Originalmente la luz y el aire entraban en las casas por arriba. Era cenital y, por lo tanto, lo que uno miraba, lo que no veía era era el cielo. Era luz dragaluces o claraboyas practicadas en el techo y en el tejado, Y se veía, por lo tanto, el cielo de donde venían todas las amenazas y todas las alegrías. En el momento dado y la ventana evoluciona, pues, bastante tardíamente. Para que tengas una idea, la ventana vitriada con Cristal solo la inventan, naturalmente, los romanos y en época era imperial hace daño cien de Cristo. Antes de eso, sí, ya hay butrones. Digamos en los muros tapados con distintas objetos, con pieles o con papeles o con pergaminos, pero con vidrio hasta el siglo I de Cristo y no se te das cuenta de lo que significa en todo caso esta inversión del eje. Pasamos de un eje vertical, en lo que miramos es el cielo de donde vienen todas las amenazas y digamos todas las gracias, todos los alivios, y pasamos a un eje horizontal, en el que la ventana se convierte enojo, enojo que mira lo que ocurre alrededor o en frente. Ese momento digamos en que en que la ventana se convierte en un ojo, en un mecanismo de control, un ojo que no quiere ser visto muchas veces porque uno a veces se tamufla detrás de la ventana, casi como si estuviéramos detrás de un espejo, viendo la realidad de fuera, pero para que no nos vean exactamente, es ya como el ojo de una cerradura verdad en la que nosotros estamos protegidos y tiempo registramos con la mirada. Lo que ocurre más allá de esa mirilla es esta doble relación. Queremos ver sin ser vistos. Esto, por ejemplo, pues se traduce en experiencias que todos hemos tenido a lo largo de nuestra vida de atisbar por la cortina, que es lo que ocurre en la casa de enfrente, cuando ya hay edificios bastante pegados unos a los otros. Eso puede dar lugar incluso a una película que todos conocemos, que se llama La ventana indiscreta famosísima de Hitchcott con James Stewart del cincuenta y cuatro, en la que precisamente Jims Stewart que está provisionalmente inhabilitado por una caída y tiene que estar en reposo, pues va registrando todo lo que ocurre en el patio de vecinos hasta acaba, como recuerdas. Pues, pues, asistiendo a lo que él interpreta, luego se descubre que correctamente como un crimen. Eso estaba pensando. Yo me estaba acordando que en una temporada que pasé en Holanda un verano en la universidad, allí me llamó la atención que me contaban que las ventanas no tenían ni persianas ni cortinas, no sólo para dejar entrar la escasa luz que hay en los países más al norte de Europa, sino porque, dentro de la moral, el protestante se considera que uno no tiene nada que esconder. Entonces la ventana es para que te vean desde fuera hacia dentro, exactamente acuérdate que lo te da. Cuando hablábamos de la filosofía del mueble de Gallan Poe llamaba la atención sobre el hecho de que, al contrario, y esto tiene que ver por la gente con que España ha sido siempre un país muy católico. En España estaba decía la gente obsesionada con los cortinajes, con los grisillos y los cortinajes, y creo que es interesante señalar esta. En Holanda no hay cortinas, nadie tiene cortinas, mientras que en España todo el mundo tiene cortina y probablemente tiene que ver como tú dices con este concepto muy distinto de la religión o de la espiritualidad. Los que consideran que más bien tienen que proteger su intimidad, que muchas veces es pecaminosa y, en todo caso, controlar al otro de manera inquisitorial, y los que de manera muy ingenua, muy utópica y al mismo tiempo, también muy tiránica, que es lo ocurre con ciertas vertientes del protestantismo, pues acaban considerando que tienen que estar completamente expuestos todo todo el tiempo. Había un reverso a todo esto, y es el barrio Rojo de Ámsterdam, donde las ventanas son escaparates en los que muestran a las prostitutas. Y esta conversión de la mujer del ser humano en mercancía, que también me parecía como otra vertiente de estas ventanas in cortinas, cortinas que sí hay en el barrio y se cierran solo cuando se produce el acto sexual entre el putero y la prostituta. Claro esto es una forma muy evidente de convertir a la mujer, el cuerpo de la mujer en una mercancía, en un escaparate, como están los relojes o como están las manzanas. Y, en efecto, con esta contradicción perfectamente coherente, que consisten primero la exhibimos y después la ocultamos. Cuando el putero digamos, tiene que consumar el acto sexual, que es una hipocresía, pues yo diría que muy protestante, porque concilia, concilia el capitalismo extremo, este espíritu protestante del capitalismo, con el puritanismo, también más extremo, absolutamente por las ventanas. En todo caso, te recuerdo, aparte de poder mirar también pues pues entran las amenazas no solamente el ojo del otro y ya hablaremos de esto inmediatamente después cuando hablemos de las puertas, sino también esto lo digo porque me acordaba habíamos quitado la ventana indiscreta como el ojo que a través de una especie de cerradura, pues contempla lo que ocurre en la ventana de enfrente como uno en su propia casa a través de la ventana, de pronto puede sentirse amenazado. Yo pensaba en una de las escenas para mí más terroríficas de la literatura, de una de las grandes obras de la literatura universal, que es sin duda cumbres borrascosas de mi li bronte, que no se recuerdas el principio. Cuando llega el nuevo inquilino a la casa donde hace ya muchos años murió cácerien y esa noche lo alojan en la habitación que fue de heathcliff Y y no sé si de kathering y se duerme tiene una pesadilla y le despiertan unos golpes en la ventana y que inmediatamente interpreta que es una rama de un árbol agitada por el viento, se levanta con el corazón un poco encogido porque acaba de tener una pesadilla, pero sigue pensando que es obviamente una rama. No consigue abrir la ventana. La ventana se rompe sácala su mano para retirar la rama. Y hay una mano que le coge, que le coge la mano que es el fantasma, el fantasma de Katherine, que dice que se ha perdido en el bosque y que lleva veinte años queriendo volver a casa. Es una escena terrorífica en la que a través de esta ventana rota, pues entra lo otro, entra el otro. En ese espacio digamos protegido, que es el espacio del hogar bueno y citadas tú antes del Heathcock y yo me acordaba de los pájaros que los momentos más terroríficos son cuando esas gaviotas atraviesan los cristales de las ventanas y entran en las casas per lentamente terrible. Y además, es verdad que quizás, quizás la forma de amenaza así como más visceral, que probablemente más ancestral, más atálica, que tenemos esto un pájaro y fíjate que los pájaros nos encanta verlos en el cielo volando o en una rama. Es sin bar un pájaro dentro de casa, hacer una dimensión, una amenazadora. Y si es un murciélago, ya no te quiero ni contar ni contar si es un murciélago, pues aún aún más no sí. Y bueno, yo creo que esto tiene que ver, en efecto, con esta, con esta frontera que, más que por las ventanas, viene establecida por la puerta. Aparece que podemos hablar claro hablemos de la puerta, que es una puerta, pues eso yo diría que una puerta es es el límite que separa el exterior del interior, o mejor dicho yo creo que es aquel adminículo o elemento a través del cual nosotros generamos esa diferencia. No declaramos que tiene que quedar fuera y, por lo tanto, declaramos qué es fuera Y, en cambio, declaramos que tiene que quedar dentro Y, por tanto, qué es dentro? Que es un es un interior Y, por lo tanto, yo diría que la puerta sirve básicamente para proteger dos tipos de espacio. Además, colindan de alguna manera un espacio privado y un espacio sagrado. Y, en todo caso, Javier, no sé si estarás de acuerdo con conmigo, pero se nos olvida en general que si no es posible poner puertas al campo, la actividad humana por antonomasia, aquella que ha caracterizado en la estancia sublunar del ser humano en la Tierra, ha sido precisamente esta la de poner puertas al campo. Si te das cuenta, estamos todo el día cruzando puertas, cruzando límites umbrales. En definitiva, pasando de un espacio a otro a través de una frontera es casi siempre, casi siempre física? No sé cuántas puertas atravesamos a lo largo de un día, pero son muchas, muchas, muchas puertas. Entonces hay que pensar en qué significa eso, por qué, por qué tantas tantas puertas y si, de alguna manera han ido de alguna forma desacralizándose, se han vuelto profanas. Yo creo que no debemos olvidar este origen doble de la puerta, que ese es el límite mediante el cual separamos lo exterior de lo interior y de tal manera que, de alguna forma, lo que queda dentro es es es es privado, frente a lo que queda fuera, que es público, y hablaremos enseguida de esta frontera, que es muy importante. Y la otra es lo que queda dentro, digamos es sagrado y lo que queda fuera es profano. Así que diría que hay dos clases de puertas y la primera, pues, obviamente, es la de la casa. Es la de la casa, que es un espacio que se delimita frente a un exterior amenazador. Digamos colado frente a la intemperie, al rigor de los elementos climáticos, pero también, de alguna manera, frente a los otros, para distinguir los míos de los otros, nosotros del del ellos. Fíjate que hay una a mí esta diferencia. A mí me gusta muchísimo, como la marca john Ford en casi todas sus películas y sobre todo en el mundo, que es quizá de las más grandes películas de Ford y a mí, a mi juicio, de las mejores de la historia, que es centauros del desierto. Sí, recuerdas, pues el argumento es esta familia que es mas sacrada por los indios que al mismo tiempo secuestran a una de las hijas y Ford de perdón, John Wayne, que es un viejo judista que ha perdido la guerra, que vuelve muy amargado a casa a casa de su hermano, estando enamorado además de la mujer, pues acabarán pendiendo la búsqueda de esta chiquilla junto a una especie de sobrino bastardos en indio también que tiene. Pero en esa película hay una cosa muy me llama mucho. La atención es que la granja de la familia de John Wind, que va a ser más sacrada por fuera, parece absolutamente expuesta, vulnerable, frágil, Es como la del paja de los tres cerditos. Puede ser borrada del mapa de un soplido. Pero, sin embargo, cuando abres la puerta y cruzas, el umbral de esa casa y la cierras a tus espaldas dentro te en cuentas, de luego los tres elementos fundamentales de los que amamos el otro día te caracterizan una casa que son la cama, la mesa y la silla, pero también incluso una chimenea encuentras que por dentro esa casa, que por fuera es endeble y diminuta, por dentro es enorme íntima, está absolutamente protegida, es invulnerable. Yo creo que Ford siempre marca. Le gusta mucho marcar esta diferencia entre que es emocional, pero que también es física, entre el interior y el exterior, claro, entre lo que decías tú antes de la intemperie, los elementos y ese confort, del hogar, del fuego, del calor, de la intimidad, Exactamente de eso que llamamos intimidad que Chesterton, en su biografía de Dickens, hablando precisamente de los cuentos de Navidad de Dickens, llama con una palabra inglesa, según él introducible, pero que se asemeja a lo que sería el confort y que tiene que ver con el placer que siente uno, incluso siendo muy muy, muy, muy, muy, muy pobre cuando fuera hace mucho, mucho, mucho frío y está nevando y tienes un rinconcito en el que te sientes de alguna amiga, protegido, protegido por las paredes, protegido por el fuego y protegido por la compañía. Y sus tres elementos. El fuego, la puerta cerrada y la compañía son los que definirían este estado de confort íntimo, que es absolutamente inapreciable. Sí, aunque no siempre es así. A veces, cerrar la puerta detrás de uno cuando entra en casa puede ser la entrada al infierno. Así es porque no hay que olvidar Javier que dentro de las casas ocurran cosas terribles. Ayer precisamente leía leyendo la noticia de que la U iba a firmar por fin el protocolo Este de Estambull leía que cada semana mueren dentro de su propia casa cincuenta mujeres en la Unión Europea que han seinadas, asesinadas. Sí, sí, asesinadas. Eso quiere decir que la casa también es un lugar. Es un lugar peligroso que a veces se cierra la puerta precisamente para para violar una ley, violar a una mujer para asesinar a alguien. Pensemos, por ejemplo, en el cuento de Barba Azul, que es precisamente el ejemplo de un de un feminicio se ha casado muchas veces cuyas mujeres desaparecen. Y eso tiene mucho que ver con las puertas, porque no solamente él cierra la puerta cuando se va, sino que al marcharse le entrega a la protagonista a las llaves de todas las puertas, incluida la de una a la que al mismo tiempo le prohíbe entrar y sabes que las puertas son irresistibles, que son misterio, son tentación. Y, por lo tanto, pues detrás de esa puerta ya sabemos lo que hay. Están los cadáveres de todas las mujeres que Barba Azul ha ido asesinando. Por lo tanto, es verdad que las puertas son ambiguas, son jano, tienen esta doble cara. Con una cara miran digamos hacia el cielo y con otra miran hacia el infierno. Y las dos dimensiones hay que señalarlas y decir que había otra segunda clara de puertas después de la El espacio privado, el espacio sagrado. El espacio sagrado es es indisociable de la fundación, de la fundación, de qué, de la fundación de las ciudades Y si es verdad que al campo no se le pueden poner puertas a las ciudades. Sí, era algo que realmente llama mucho la atención ahora que vivimos en ciudades aparentemente sin murallas o aparentemente, por lo tanto, sin puertas, recordar cómo lo que hacían todos los fundadores clásicos de ciudades o tc o rómulo o eneas o casmo era precisamente trazar unos límites, unos límites que muchas veces se traducían inmediatamente, límites físicos amurallados y una serie de puertas más de una para permitir el tráfico, la entrada y salida de visitantes, comerciantes o habitantes. Y es muy interesantable. Yo no sé esto. A mí me conmueve mucho porque yo toda mi infancia dormí en una habitación cuyas paredes estaban adornadas con grabados, grabados antiguos, decir, copias de grabados antiguos de las puertas de Roma, con los nombres de todas esas puertas, algunas de las cuales ya no existen, que son maravillosos, pues no sé la deatina, la sinaria, la aurelia, la mayor en la apia, la latina, la animentina, la tiburtina, las salarias. Sólo pronunciar esos nombres ya evoca un pasado de leyenda mitológico y esas puertas, para mí tenían algo extraordinariamente atractivo y misterioso, esto de que las ciudades tuviesen puertas, de que se pudiera estar extramuros un poco una vez a la intemperie y que pudieras entrar en las ciudades a través de puertas, claramente puertas grandes portales de piedra. Se marcara esa diferencia entre el exterior y el interior de una ciudad de esa manera convertida de alguna manera el interior de la ciudad en algo más íntimo, también en algo más propio, también más misterioso, pero desde luego, más más propio y fíjate tú, por ejemplo, en Roma. A mí me ha interesado mucho si un ple la historia de Roma no existía el Pomerium, el Pomerium, que era un límite sagrado de la ciudad, que había sido trazado, pues al parecer, por servio Tulio, este reimítico, pero que luego habría sido prolongado por otros gobernantes y emperadores, que sería que dentro de la ciudad está dentro de las murallas con las que no coincidía, estaba marcado por algunos, por algunos mojones eran como los límites sagrados de la ciudad, fuera de los cuales más allá de los cuales ya no era Roma. Es decir, digamos que la mayor parte de Roma no era no era Roma, y ese cogollo, ese núcleo, estaba regido por leyes, por leyes particulares. No. Por ejemplo, es muy interesante. No se podía llevar armas en Roma, en el Pomerium no se podía llevar armas. Y una pregunta bueno y como llevaban armas los asesinos de César. Bueno, porque a César no lo mataron. En el Pomeriu lo mataron el Teatro de Pompeyo, que en realidad está fuera del Overium, donde ya así se podía llevar armas, de tal manera que los asesinos de César pudieron ser acusados de asesinato, pero no de sacrilegio, porque no habíamos violado, porque lo habían violado el Pomerium. Y dentro del Pomerium no se podía, no tenía ningún poder. O sea, los que tenían ese año el Imperium Well, con su lado, tenían que dejar todas todas sus insignias dentro del Pommedium y, desde luego, en el triunfo. Los emperadores triunfantes esperaban en el campo de Marte, fuera de las murallas, incluso a poder entrar en ese recinto que digo estaba investido de una dimensión sagrada. Me ha recordado esto a las películas del oeste fíjate que antes de hablabas de Jofford, de los salun los salones en los que a veces, al entrar en la puerta, había que dejar el arma. Ese que no tiene comparación con lo que era el Pomerium, pero bueno, al final se convertía en la puerta en el tránsito entre la violencia de fuera y la diversión y el ocio de dentro. Totalmente creo que eso era fundamental. Está muy bien traído a colación, porque además, eso ha pasado con distintos espacios. Piensas en este que es de diversión recreativo y demás, pero también piensa por ejemplo, en las iglesias, en los templos, donde había que marcar tu entrada en ellos quitándote o poniéndote algo, desde luego dejando las armas. E incluso recordemos como el Pomerium romano, la iglesia medieval era un lugar de refugio a un presunto delincuente, a alguien que era perseguido por la justicia no se le podía detener dentro de una iglesia. Y, por lo tanto, digamos que la puerta de una iglesia era la puerta a una intimidad sagrada, dentro de la cual las leyes humanas no te podrían alcanzar. Y hablando de puertas míticas históricas, lo podemos dejar de hablar de los porteros, que esas puertas, de las puertas del cielo, de las puertas del infierno, por ejemplo. Pues, evidentemente, los porteros, porque si lo piensas bien, los porteros son los dueños del mundo todas las escalas, desde los dueños, los portes, de las discotecas hasta digamos esos porteros de la economía, que son los que deciden quiénes acceden a alimentos, a servicios sociales, etcétera. Claro, ha habido famosísimos porteros desde el propio Jano, era cles Hércules, que era el portero del olimpo a San Pedro, que no es más que una transposición de la figura de Hércules. Y esto del portero y me acuerdo de un cuento, de un cuento de cafca muy breve que a mí siempre me ha dejado muy de sosegado. No sé si lo recordarás a ver qué se llama ante la ley o otras traducciones ante la puerta de la ley y es un campesino. Es un campesino que llega ante las puertas de la ley que, como es costumbre, están abiertas y de cuyo interior sólo les separa. Les separan un portero y se acerca y le pregunta si puede entrar. El portero dice que de momento no. El campesino responde, pero más tarde será posible. Quizás lo sea, y el campesino se pone, se pone a esperar a las puertas de la ley. Iban pasando los días, iban pasando los meses, iban pasando los años y de vez en cuando el campesino, que cada vez está más impaciente, se acerca y le vuelve a preguntar y el portero le dice que de momento no está descartado, que entre que probablemente entrará, pero que de momento no es posible. Llega a establecer una relación con el portero. Se intercambia algunas informaciones, el portero le pregunta por su familia y así pasan los días, pasan los meses, pasan los años. El campesino que se ha llevado para este viaje, pues algunas riquezas, pues intenta sobornar al portero y el portero acepta todo lo que le da, el campesino lo acepto para que no creas que no has hecho todo lo posible. Y pasa los días y pasan los meses y pasan los años. Y finalmente, el campesino que además ido como empequeñeciéndose, reduciéndose corporalmente de tamaño, mientras que el portero, que es un hombre bigotudo y con aspecto de tártaro, no he dejado de crecer en tamaño, pues el campesino no se da cuenta de que se está muriendo. Ha intentado de vez en cuando atisbar entre las piernas del portero que haya al otro lado de esa deseable puerta que quiere cruzar. Se está muriendo y ya no tiene fuerzas más paracas que para hacerle una señal al portero que se acerca a él, se agacha y le pregunta y qué quieres ahora eres insaciable. Le dice y entonces es el pobre, le dice le pregunta, pero a ver una cosa que no entiendo. Esta es la puerta de la ley. Yo llevo aquí años y años y años y años y no he visto a nadie entrar por la puerta de la ley. No he visto a nadie pasar esta puerta. Nadie ha venido hasta aquí para hacer lo mismo que hago yo. Entonces el portero una voz atronadora porque entiende que está perdiendo sus últimas fuerzas. El campesino le dice nadie podía pretenderlo, porque esta entrada a esta puerta era solamente para ti Ahora voy a cerrarla. Se muere el campesino y el portero cierra la puerta. La puerta de la ley claro tiene dos dimensiones, dos lecturas. La segunda, si la que tiene más que ver digamos con la metafísica o la psicología de Kafka, la deja un lado, no, pero es esta cosa, de esta ley que tiene que estar siempre abierta, pero de la que nos separa un portero que, en realidad, quién es es el verdadero soberano, quién es el soberano el que decide cuándo la puerta está abierta, cuándo está cerrada y quién entra por esa puerta y quién no entra por esa puerta. Y, de alguna manera, volviendo a hablar de este aspecto jánico de las puertas, podemos decir que una puerta es una frontera, sí, y que una frontera tiene también dos caras y tiene una cara buena, porque no hay que olvidar que lo contrario de la frontera es el muro. Tiene que haber una puerta. Si no hay una puerta, no se puede entrar. Pero luego, si hay un portero que no te deja entrar, qué es lo que haces con ese portero. Pero de la frontera. Es importante jayer porque recordar en estos momentos lo que hay que abolir no son las fronteras, Lo que hay que abolir son los puros. Lo que queremos son puertas. Lo que no queremos son son muros. Y, desde luego, sobre todo desde el año noventa, con el espacio Shengen, en que Europa levanta, levanta muros, empieza a exigir a todo el mundo guisados y crea un Frontex, que es un muro muro marítimo, pues a partir de ese momento ya no hay fronteras, ya no hay puertas, ya no ni siquiera puedes, en fin convencer a un portero. Lo que hay son muros en los que se quedan enganchados los cuerpos que ellos sí son, de alguna manera, la última, la últimísima, la uptimísima, frontera soberano es, por tanto, el que tiene las llaves para mí, dice