Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Lo Que Vivía En El Cerro Bajó Esa Noche
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- 0:05Speaker 2: Llegué a San Juan una tarde de octubre, con una mochila,
- 0:08documentos y la orden de presentarme como maestro en la
- 0:12primaria del pueblo. Me habían enviado desde la supervisión, porque
- 0:17el maestro anterior pidió cambio, y en el oficio decía
- 0:21que había sido por motivos de salud, pero desde que
- 0:24bajé de la camioneta, noté que ese asunto no estaba claro,
- 0:28porque cada vez que lo mencionaban, la gente bajaba la
- 0:32voz o cambiaba de tema. Pregunté por el comisario en
- 0:36una tienda cercana a la entrada del pueblo y me
- 0:39mandaron con don Celso. Era un hombre serio, hablaba poco
- 0:44y no daba explicaciones de más. Me llevó primero a
- 0:48la escuela, me mostró el salón y las llaves del portón,
- 0:51después caminó conmigo hasta la casa donde iba a quedarme.
- 0:56Era una casa sola, cerca del arroyo. De día no
- 1:00se veía lejos, pero al caer la noche... quedaba apartada
- 1:05don celso me entregó la llave revisó la puerta y
- 1:09me dijo que cerrara temprano le pregunté si había robos
- 1:13pleitos o gente que tomara de noche me contestó que
- 1:18no se trataba de eso luego se quedó mirándome y
- 1:21me advirtió que si alguien me llamaba desde afuera yo
- 1:24no debía contestar agregó que no importaba si reconocía la
- 1:29voz ni si decía mi nombre ni si pedía ayuda
- 1:34Yo lo escuché sin interrumpirlo. Pensé que era una prueba
- 1:38para el maestro nuevo, pero no me reí, porque su
- 1:42cara no tenía burla. Solo asentí, guardé la llave y
- 1:46lo vi marcharse. Al día siguiente empecé las clases. Los
- 1:52niños llegaron callados, con sus cuadernos bajo el brazo. Trabajaron bien,
- 1:58pero me observaban demasiado, sobre todo, cuando afuera ladraban los
- 2:02perros o se movía algo cerca de la ventana. En
- 2:07la salida, una señora esperó hasta que los demás padres
- 2:10se fueron. Me preguntó si yo dormía en la casa
- 2:14del arroyo. Le dije que sí, y entonces me pidió
- 2:18que no abriera la puerta, después de oscurecer, aunque escuchara
- 2:22a mi madre, a mi padre o a alguien de
- 2:24mi familia. Me dijo que guardara silencio, que no respondiera
- 2:30ni para preguntar quién era le pregunté quién podía saber
- 2:34la voz de mi familia ella miró hacia la calle
- 2:38se aseguró de que los niños ya estuvieran lejos y
- 2:41me dijo que el Nahual bajaba cuando llegaba alguien nuevo
- 2:45usaba voces conocidas para sacar a la gente de sus
- 2:48casas no dijo más yo había escuchado historias de Nahuales
- 2:54en otros lugares pero siempre las había dejado del lado
- 2:57de los cuentos Esa vez me costó hacerlo, porque la
- 3:02mujer habló para dejarme una instrucción precisa y después se fue.
- 3:07Esa tarde cerré la escuela, caminé a la casa y
- 3:10me metí antes de que terminara de oscurecer. Revisé unas libretas,
- 3:15acomodé la lista de asistencia y dejé mis papeles sobre
- 3:19la mesa. Traté de mantener la cabeza ocupada, pero afuera
- 3:24los perros empezaron a ladrar. Al principio los oí lejos,
- 3:29después más cerca, luego del otro lado del arroyo. El
- 3:34ruido avanzaba, se detenía y volvía a empezar. Cerré la puerta,
- 3:40puse el pasador y aseguré las ventanas. También arrimé una
- 3:44silla a la entrada. No lo hice porque creyera por
- 3:48completo en lo que me habían contado, lo hice porque
- 3:51ya tenía el cuerpo tenso y no quería quedarme sin
- 3:54hacer nada. Me senté con el teléfono en la mano.
- 4:00la señal iba y venía. Pensé en llamar a mi madre,
- 4:04escucharla y tranquilizarme, pero no quise preocuparla. Más tarde, los
- 4:10perros se callaron. Ese silencio fue peor que los ladridos,
- 4:14porque no quedó ningún ruido de la calle, ni voces,
- 4:18ni pasos. Me quedé sentado, escuchando. Entonces oí algo afuera,
- 4:25cerca de la casa. Eran pasos pesados, con pausas cortas.
- 4:31No venían por la calle principal, venían por el lado
- 4:34del arroyo. Me levanté despacio y me acerqué a la ventana,
- 4:39lo suficiente para mirar por un espacio de la cortina.
- 4:44Vi una figura baja junto al patio. Primero pensé en
- 4:48un animal grande, pero se levantó, apoyó una mano en
- 4:51la pared y giró la cabeza hacia la casa. No
- 4:55era una persona. Tenía el cuerpo cubierto de pelo, la
- 5:00cabeza alargada, las manos grandes y los dedos largos. Cuando
- 5:05bajó otra vez, las uñas tocaron el suelo y rasparon
- 5:09la tierra. Yo me aparté de la ventana, sentí las
- 5:13piernas flojas y tuve que apoyar una mano en la pared.
- 5:17Entré a la recámara, busqué un machete que don Celso
- 5:21había dejado detrás de un mueble y apagué la luz.
- 5:25Me quedé ahí, con el machete agarrado con las dos manos,
- 5:29y en ese momento escuché que la criatura llegó a
- 5:32la entrada. Primero olió la parte de abajo de la puerta.
- 5:37Después empujó una vez, sin fuerza completa, y empezó a rasguñar.
- 5:43Las uñas bajaron por la madera, despacio, con un sonido
- 5:47que todavía recuerdo. Rasguñó otra vez, más fuerte, y la
- 5:52silla se movió. Yo levanté el machete, pero las manos
- 5:57me temblaban y supe que no iba a poder enfrentar aquello.
- 6:01Dejó de rasguñar y se quedó pegado a la puerta.
- 6:06Escuché su respiración, pesada, cortada, sucia. Luego escuché la voz
- 6:12de mi madre desde afuera. Dijo mi nombre y me
- 6:15pidió que abriera. La voz era la de ella, con
- 6:19su manera de alargar ciertas palabras, con esa pausa antes
- 6:23de repetir mi nombre. Mi madre vivía en otra ciudad.
- 6:29Yo había hablado con ella antes del viaje y sabía
- 6:32que estaba en su casa. Aún así, di un paso
- 6:36hacia la puerta. Me detuve al recordar la advertencia de
- 6:40don Celso y la de la señora. Me tapé la
- 6:43boca con una mano, porque sentí que podía responder sin pensarlo.
- 6:48La voz volvió a hablar y me dijo que tenía frío,
- 6:52que había caminado mucho, que necesitaba entrar. No usó palabras
- 6:57extrañas ni frases fuera de lugar. Me habló con la
- 7:01firmeza que usaba mi madre cuando estaba preocupada. Yo me
- 7:05quedé callado. No contesté, no pregunté nada y no me
- 7:10acerqué más. Entonces la voz cambió y se volvió dura.
- 7:16Me reclamó que la dejara afuera, dijo que yo era
- 7:19mal hijo y después empezó a llorar. Ese llanto me
- 7:23dobló por dentro. Me agaché junto a la cama y
- 7:27me metí detrás de un mueble, con el machete sobre
- 7:30las piernas. Desde ahí veía una parte del pasillo y
- 7:34la entrada, nada más. El llanto siguió unos minutos, luego
- 7:40se cortó de golpe. Afuera volvió el silencio, pero la
- 7:44criatura seguía ahí, lo supe porque sus uñas tocaron otra
- 7:48vez la parte baja de la puerta. Después oí que
- 7:52se movió hacia la ventana de la cocina. Las uñas
- 7:56tocaron el vidrio con golpes suaves, luego bajaron despacio. Yo
- 8:01seguía detrás del mueble, con la espalda contra la pared,
- 8:05el machete sobre las piernas y la boca seca. No
- 8:09me moví. Escuché cada roce, cada paso alrededor de la
- 8:13casa y cada pausa antes de volver a tocar. La
- 8:17criatura rodeó hasta la recámara. Yo la tenía cerca, separada
- 8:22de mí, por la ventana y la cortina. Vi la
- 8:26sombra detenerse del otro lado. El hocico tocó el vidrio,
- 8:30dejó humedad en la superficie y empezó a aspirar aire.
- 8:35Contuve la respiración y luego solté el aire despacio, por
- 8:39la nariz, sin levantar la cabeza. La voz de mi
- 8:43madre volvió, ahora junto a la ventana. Me llamó por
- 8:47mi nombre y dijo que sabía dónde estaba. Después me
- 8:52ordenó que saliera de ahí. No sonó desesperada, sonó firme,
- 8:57con ese tono que ella usaba cuando quería que obedeciera.
- 9:01Yo no contesté. Tenía las manos cerradas sobre el mango
- 9:05del machete, los dedos entumidos y las piernas dobladas debajo
- 9:09del cuerpo. Luego golpeó la ventana. El vidrio se quebró,
- 9:14pero aguantó. Volvió a golpear, más fuerte, y una parte
- 9:19cayó hacia adentro. Los pedazos se regaron en el piso.
- 9:24Por el hueco entró una mano cubierta de pelo. Buscó
- 9:28el seguro, tocó la pared, rozó la cortina y bajó
- 9:32hasta el marco, pero no logró abrir. Se cortó con
- 9:36el vidrio y dejó gotas en el suelo. La criatura
- 9:40soltó un gruñido bajo. Sacó la mano, golpeó el marco
- 9:45y volvió a intentarlo. Yo seguía pegado a la pared,
- 9:49mirando sólo lo que alcanzaba a ver desde mi escondite.
- 9:53quise correr al baño, pero para llegar, tenía que cruzar
- 9:57frente a la ventana, así que me quedé ahí, doblado,
- 10:01sin hacer ruido, con el machete listo, aunque sabía que
- 10:05no iba a detenerla si entraba. Después se apartó de
- 10:09la ventana y regresó a la puerta principal. La oí
- 10:13empujar la madera con el cuerpo. La silla rechinó, el
- 10:18pasador sonó flojo, La puerta se dio un poco por
- 10:21abajo y entró tierra. Cada empujón movía la entrada completa.
- 10:27Yo levanté el machete hacia el pasillo. No recé, no
- 10:31lloré y no pedí ayuda. Me quedé escondido, respirando bajo,
- 10:37porque en esa casa no había otro lugar seguro. La
- 10:41voz de mi madre habló otra vez desde la puerta.
- 10:45Me dijo que abriera y que todo iba a terminar.
- 10:48Después me dijo que me perdonaba. Esa frase me sostuvo
- 10:52porque mi madre no hablaba así. Podía copiar su voz,
- 10:57decir mi nombre y llorar, pero no conocía todas sus palabras.
- 11:01Entendí eso y me quedé callado. Los empujones siguieron. La
- 11:07madera crujía, la silla se arrastraba y el pasador golpeaba
- 11:11contra la base. Dejé de mirar el teléfono. pues la
- 11:15batería estaba baja y la señal se había ido. Guardé
- 11:20el aparato en el bolsillo para no delatarme con la luz.
- 11:24Me quedé atento a la puerta y a los pasos
- 11:26que iban de un lado a otro. Pasó mucho rato,
- 11:31la verdad no puedo decir cuánto. Ya no sentía bien
- 11:35las piernas y el mango del machete me dolía en
- 11:38la palma. Entonces escuché perros otra vez, primero lejos, después
- 11:44en varias casas. Luego llegaron voces de hombres desde la calle.
- 11:49No contesté. Ya había escuchado una voz conocida esa noche
- 11:53y no iba a confiar solo porque alguien dijera mi nombre.
- 11:58La criatura dejó de empujar. Caminó hacia el patio, se
- 12:02detuvo unos segundos y luego corrió hacia el arroyo. Sus
- 12:07pasos se alejaron rápido, pesados y ágiles. Después el pueblo
- 12:12empezó a llenarse de ruido. ladraron más perros se abrieron
- 12:17puertas y varios hombres cruzaron la calle hacia la casa
- 12:21don celso me llamó desde afuera reconocí su voz pero
- 12:26seguí escondido volvió a llamarme y dijo que estaba con
- 12:30otros hombres que no abriera todavía que iban a revisar
- 12:34el patio primero escuché pasos alrededor de la casa y
- 12:39voces bajas uno de los hombres dijo que había sangre
- 12:43en la ventana Otro dijo que las huellas seguían hacia
- 12:47el arroyo. Después tocaron la puerta. Don Celso dijo mi
- 12:52nombre completo y mencionó a la supervisora que me había
- 12:56mandado al pueblo. Esa información no la había usado la
- 13:00voz de mi madre durante la noche. Aún así, no abrí.
- 13:05Me quedé donde estaba, esperando que amaneciera. Cuando la luz
- 13:10empezó a entrar por la ventana rota, salí del escondite.
- 13:14Me dolían las piernas, tenía la camisa pegada al cuerpo
- 13:18y las manos rígidas. Crucé la recámara despacio, aparté la
- 13:23silla con el pie, levanté el pasador y abrí la puerta.
- 13:28Afuera estaban don Celso, la mujer de la tienda, dos
- 13:31hombres del pueblo y el padre de una de mis alumnas.
- 13:36Nadie me cuestionó y nadie me hizo preguntas largas. Miraron
- 13:41primero la puerta, luego la ventana y y luego el suelo.
- 13:46La madera tenía marcas largas, el vidrio estaba roto, y
- 13:50había sangre seca cerca del marco, tierra dentro de la
- 13:54recámara y huellas grandes en el patio. Don Celso me
- 13:58explicó que los perros habían alertado a varios vecinos, pero
- 14:02nadie quiso acercarse hasta reunir hombres suficientes. También me habló
- 14:07del maestro anterior. En la supervisión lo registraron como enfermedad,
- 14:12pero en el pueblo sabían que lo habían encontrado herido
- 14:15afuera de esa casa. Había abierto una ventana después de
- 14:20escuchar la voz de su hermano muerto. Entré con don Celso,
- 14:25guardé mi ropa y mis documentos, dejé los cuadernos sobre
- 14:29la mesa y salí. La mujer de la tienda me
- 14:32dio café, pero me temblaban las manos y apenas pude beber.
- 14:37Al pasar por la escuela, vi a varios niños afuera.
- 14:42Nadie me pidió que me quedara. Don Celso me acompañó
- 14:45hasta la salida del pueblo. Antes de irme, me pidió
- 14:50que en la supervisión dijera que me había enfermado. Le
- 14:54respondí que iba a decir la verdad. Bajó la mirada
- 14:58y me dijo que nadie iba a creerme, pero no
- 15:01le contesté. En la cabecera municipal llamé a mi madre.
- 15:06Contestó desde su casa y y le pregunté si había salido,
- 15:10aunque ya sabía la respuesta. Me dijo que no. Quise contarle,
- 15:16pero no pude. Ese mismo día entregué las llaves y
- 15:20pedí mi cambio. No volví a San Juan nunca más.
- 15:25Dejé el trabajo, la casa, los cuadernos y el machete.
- 15:30Nunca busqué al maestro anterior, ni pregunté si el Nahual
- 15:33volvió a bajar. Solo sé que esa noche no abrí,
- 15:38Me escondí y esperé hasta que amaneció. Si los del
- 15:42pueblo hubieran tardado más, la puerta habría cedido y yo
- 15:46no habría salido de esa casa. Desde entonces, dejé de
- 15:50aceptar plazas en pueblos alejados. En la supervisión insistieron en
- 15:56que tomara unos días y regresara a trabajar, pero yo
- 15:59pedí cualquier escuela con camino abierto, señal de teléfono y
- 16:04gente cerca. Nadie me preguntó demasiado. Supongo que don Celso
- 16:10ya había hablado con alguien, o tal vez todos prefirieron
- 16:13dejarlo así. Durante semanas dormí con la luz prendida. Me
- 16:19despertaba con cualquier ruido en la ventana, con un perro
- 16:23rascando una puerta, o con una rama pegando contra el techo.
- 16:28Lo peor no eran los rasguños, ni la mano entrando
- 16:31por el vidrio, sino la voz de mi madre afuera
- 16:34de esa casa. A veces la llamaba sin motivo, solo
- 16:38para escucharla hablar desde su casa y recordarme que seguía
- 16:42lejos de San Juan. Nunca denuncié nada. No tenía pruebas
- 16:48que alcanzaran para explicar lo que pasó. Solo tenía marcas
- 16:52en la memoria, una renuncia firmada y el miedo metido
- 16:56en el cuerpo. Con los años aprendí a no contar
- 17:00esa historia en reuniones, porque la gente escucha, sonríe y
- 17:04cambia de tema. Yo también cambiaría de tema si no
- 17:08hubiera estado ahí. Recuerdo lo de la soledad, porque yo
- 17:21estaba ahí y porque aunque han pasado años, todavía puedo
- 17:25ordenar los hechos sin agregar lo que no vi. Tenía
- 17:2917 años y vivía con mis padres cerca de la tienda.
- 17:34Al principio todos hablaron de coyotes o de perros enfermos,
- 17:38pero esa explicación duró poco. El primer ataque fue en
- 17:43el corral de Hilario Cruz. En la mañana encontró tres
- 17:48chivos muertos. La puerta seguía cerrada, el alambre estaba en
- 17:53su lugar y la tierra tenía marcas hondas alrededor del corral.
- 17:57Hilario contó que en la noche oyó golpes contra las
- 18:02tablas Luego pasó cerca de la casa y por eso
- 18:06no salió. Su esposa le pidió que esperara a que
- 18:10hubiera luz. Cuando amaneció, llamaron a los vecinos. Después pasó
- 18:17en la casa de remedios, la partera. Amanecieron muertas sus
- 18:22gallinas y dos guajolotes. Los animales estaban junto al lavadero, enteros.
- 18:29Remedios contó que oyó rasguños en la pared. del lado
- 18:33donde dormía su nieta y que cuando gritó para llamar
- 18:36a su yerno los rasguños se detuvieron luego escuchó carreras
- 18:41sobre el techo desde entonces cambió la rutina del pueblo
- 18:48los niños dejaron de ir solos al pozo las mujeres
- 18:51se juntaban para traer agua y los hombres ya no
- 18:54se quedaban platicando en la tienda al caer la tarde
- 18:59varias familias durmieron con la lámpara prendida Luego atacó a Tomás,
- 19:05el hijo menor de don Laureano. El niño salió al
- 19:09patio y algo lo jaló del brazo. Su madre lo
- 19:13encontró en el suelo, cerca de la cerca, con cortadas
- 19:17en el hombro y tierra en la cara. Tomás dijo
- 19:21que vio un animal negro, grande, que primero iba en
- 19:24cuatro patas y luego se levantó en dos. También dijo
- 19:29que olía a sangre y a cuero mojado. Don Laureano
- 19:33lo llevó a la cabecera municipal para que lo curaran
- 19:36y al regresar fue directo con Mateo Nájera, el comisariado.
- 19:42Mateo convocó a los hombres y decidió que haríamos rondines.
- 19:47Se formaron grupos con machetes. lámparas y escopetas viejas. A
- 19:53mí me tocó caminar con mi padre y con Julián,
- 19:56el herrero. Revisábamos corrales, patios, el arroyo y las casas
- 20:02más apartadas. Las primeras noches no vimos nada, pero varias
- 20:07veces oímos golpes, cerca de los animales. Una noche encontramos
- 20:14un becerro muerto en el corral de los García. La
- 20:18puerta estaba caída hacia adentro y había sangre en la tierra.
- 20:23Seguimos las huellas hasta el arroyo, donde se perdieron entre
- 20:26las piedras. Julián dijo que un perro no abría una
- 20:31puerta ni mataba sin comer. Mi padre le pidió que
- 20:35hablara bajo. Después vimos a la criatura cerca del panteón.
- 20:42Íbamos seis hombres. Julián levantó la lámpara hacia los nopales
- 20:47y todos vimos una figura negra, baja, con la cabeza grande.
- 20:53Se quedó quieta unos segundos, luego Julián le disparó. La
- 20:57figura brincó hacia el arroyo y desapareció. Al acercarnos, encontramos
- 21:03sangre sobre una piedra. Mateo dijo que al amanecer... revisarían
- 21:09si alguien del pueblo tenía una herida reciente. La revisión
- 21:14causó pleitos. Algunos hombres dejaron entrar al comisariado, otros salieron
- 21:20molestos y exigieron pruebas. Narciso Beltrán, el encargado del molino,
- 21:27no abrió la puerta. Un vecino dijo que estaba enfermo
- 21:31y que lo había oído toser desde temprano. Mateo no insistió.
- 21:37porque todavía no había una acusación directa, pero yo recuerdo
- 21:41que mi padre se quedó mirando esa casa más tiempo
- 21:44que las demás. La muerte de Teresa cambió todo. Teresa
- 21:51era viuda y vivía al final del callejón del Pozo
- 21:54con su hermana. La encontraron en el patio. Aún respiraba
- 22:00cuando llegaron los vecinos, pero murió antes de que pudieran
- 22:03llevarla a la cabecera municipal. Su hermana dijo que Teresa salió,
- 22:09porque oyó que la llamaban con la voz de su hijo,
- 22:11que trabajaba fuera del pueblo. Y al abrir la puerta,
- 22:16algo la atacó. El entierro fue rápido y fue casi
- 22:22todo el pueblo. Nadie habló fuerte. Cuando terminó, don Laureano
- 22:28pidió que trajeran a alguien que supiera tratar con abuales.
- 22:32Otros hombres apoyaron la idea. Mateo aceptó y mandó buscar
- 22:37a Apolonio Reyes, un brujo de San Miguel del Río.
- 22:43Apolonio llegó al día siguiente. Era un hombre mayor y
- 22:47hablaba poco, llegó sin promesas y sin señalar culpables. Pidió
- 22:53que le mostraran los lugares de los ataques y que
- 22:56hablaran sólo quienes habían visto u oído algo por cuenta propia.
- 23:01Si alguien repetía un rumor o lo detenía y pedía
- 23:04el nombre del testigo. Primero revisó el corral de Hilario,
- 23:10luego la casa de remedios, el sitio donde cayó Tomás,
- 23:14el corral de los García y el patio de Teresa.
- 23:18En cada lugar, preguntó por donde había entrado la criatura,
- 23:22qué puertas tocaron y quién salió de su casa esa noche.
- 23:27También preguntó por enfermos después del disparo de Julián. Mateo
- 23:32mencionó que Narciso no había abierto. Apolonio pidió que anotaran
- 23:37ese nombre y su dirección. En la casa de Teresa
- 23:42encontró pelos negros pegados en una tabla. En el arroyo
- 23:46levantó sangre seca de una piedra. Guardó todo en papel
- 23:51y no explicó nada todavía. Después reunió a los hombres
- 23:56en la escuela, dijo que el atacante conocía el pueblo
- 23:59y Entraba por pasos seguros y buscaba casas donde alguien
- 24:03podía abrir por miedo o por confianza. Pidió que nadie
- 24:08saliera solo, que pusieran ceniza en las entradas del arroyo
- 24:11y cal en los patios por donde alguien pudiera cruzar.
- 24:17Mateo preguntó qué debían hacer si lo veían. Apolonio respondió
- 24:22que había que seguir el rastro y no matarlo en
- 24:25la oscuridad. Dijo que si era un aguado, La señal
- 24:29estaría en una persona herida, en su cuerpo o dentro
- 24:33de su casa. Nadie se quedó tranquilo, pero todos entendimos
- 24:38la orden. Esa noche las familias se encerraron. Los hombres
- 24:44se repartieron cerca del arroyo, del pozo y de la
- 24:48casa de Teresa. Mi padre y yo quedamos cerca de
- 24:52la tienda, desde donde se veía el callejón. Julián se
- 24:56escondió con la escopeta, Apolonio se sentó junto a la
- 25:00casa de Teresa y solo se escucharon los perros encerrados.
- 25:06El Nahual entró por el arroyo, donde habíamos dejado la ceniza.
- 25:10Yo estaba cerca de la tienda, junto a mi padre,
- 25:14y desde ahí vi primero el movimiento de los perros encerrados,
- 25:18luego escuché un golpe entre las piedras, bajo y seco.
- 25:23Nadie habló. El Nahual cruzó despacio, con el cuerpo bajo,
- 25:28dejando marcas claras detrás de cada paso, y avanzó hacia
- 25:32el callejón del pozo. Se acercó a la casa de remedios,
- 25:38olió la puerta y rascó una vez, fuerte. Adentro lloró
- 25:42una niña, pero nadie abrió. Apolonio levantó la mano para
- 25:47que todos aguantáramos en nuestro sitio. Julián sostuvo la escopeta
- 25:52sin disparar, y mi padre mantuvo la lámpara cubierta con
- 25:56la mano. El Nahual giró hacia el callejón, dio dos
- 26:00pasos más y tropezó con la cuerda baja que habían
- 26:04amarrado entre dos postes. Cayó de lado, se golpeó contra
- 26:09el suelo y se levantó rápido, con tierra pegada al cuerpo.
- 26:15Julián apuntó, pero Apolonio le ordenó bajar la escopeta. Mi
- 26:20padre descubrió la lámpara y la luz le dio al
- 26:23Nahual de frente. Tenía hocico largo, tenía pelo negro y
- 26:28tenía los ojos de una persona despierta, fija en nosotros.
- 26:33Varios lo vimos al mismo tiempo y nadie pudo decir
- 26:36después que había sido un perro. Apolonio sacó los pelos
- 26:42negros y la sangre seca que había guardado, los puso
- 26:46en una lata con alcohol y les prendió fuego. El
- 26:49Nahual soltó un chillido desde el arroyo, ya fuera de
- 26:53nuestra vista, y las piedras sonaron cuando siguió corriendo. Julián
- 26:58quiso ir tras él, pero Apolonio lo detuvo. Dijo que
- 27:03de noche sólo íbamos a perder a otro hombre, que
- 27:06el rastro ya estaba marcado, y que al amanecer sabríamos
- 27:10a qué casa había regresado. Cuando hubo luz salimos juntos.
- 27:17Las huellas cruzaban el arroyo, subían por la vereda del
- 27:20molino y llegaban hasta la casa de Narciso Beltrán. Narciso
- 27:25era el encargado del molino, vivía solo, tenía dos hijos
- 27:30fuera del pueblo y prestaba dinero a varias familias. No
- 27:34era querido, pero hasta ese día nadie lo había señalado.
- 27:40Mateo tocó la puerta. Narciso tardó en abrir y cuando
- 27:45salió traía el rostro hinchado, lodo en los pantalones y
- 27:48camisa de manga larga. Mateo le pidió que mostrara los brazos.
- 27:54Narciso respondió que estaba enfermo, que nadie iba a entrar
- 27:59a su casa y que no tenía nada que explicar.
- 28:03Apolonio le recordó que tampoco había abierto cuando revisaron heridas
- 28:08después del disparo de Julián. Julián dio un paso al
- 28:12frente y le dijo que enseñara el brazo, que con
- 28:15eso se acababa la duda. Narciso quiso cerrar, pero dos
- 28:20hombres lo sujetaron antes de que pudiera meter el cuerpo.
- 28:25Entraron Mateo, Apolonio, Julián, mi padre y otros hombres. Yo
- 28:31me quedé en la entrada y desde ahí escuché cuando
- 28:34movieron costales y tablas. Después Mateo llamó a todos. En
- 28:41un cuarto encontraron una piel negra, doblada y manchada de sangre,
- 28:45con un agujero cerca del hombro. También encontraron una prenda
- 28:50de Teresa debajo de una tabla. Nadie dijo nada al
- 28:54ver la piel. Los hombres se quedaron mirando a Narciso,
- 28:58y él ya no pudo sostenerles la vista. Apolonio pidió revisarlo.
- 29:06Dos hombres le sujetaron los brazos, le subieron la manga derecha,
- 29:10y vimos una herida redonda, inflamada, en el hombro. El
- 29:15agujero de la piel estaba en el mismo sitio. En
- 29:19los pies tenía restos de cal, y Narciso dejó de forcejear,
- 29:24bajó la mirada y pidió hablar con Mateo. Dijo que
- 29:29la piel era vieja, que se la habían dejado años atrás,
- 29:32que al principio la usó para entrar a corrales y
- 29:35asustar a quienes le debían dinero. Admitió que había ido
- 29:40a la casa de Remedios y al corral de Hilario.
- 29:43Cuando Mateo le preguntó por Teresa, Narciso dijo que ella
- 29:47abrió la puerta, que él había usado la voz del
- 29:51hijo y que después perdió el control. Remedios le gritó
- 29:55por su pero Narciso no contestó. Apolonio dijo que había
- 30:04que amarrarlo y llevarlo a la autoridad. Mateo respondió que
- 30:09la patrulla tardaría, que antes habían pedido ayuda y nadie
- 30:13había llegado. Hilario dijo que ninguna familia iba a dormir
- 30:17si Narciso pasaba otra noche en el pueblo. Mi padre
- 30:22pidió que lo entregaran vivo, pero la gente ya estaba
- 30:25afuera de la casa y Algunos llevaban palos, otros piedras,
- 30:29y otros sólo miraban con la cara dura. Lo sacaron
- 30:35con las manos amarradas y lo llevaron a la cancha.
- 30:39Yo caminé detrás de mi padre. Apolomio iba al final,
- 30:43sin tocar a Narciso. En el centro de la cancha
- 30:47dijo otra vez que matarlo no iba a borrar los
- 30:50ataques y que todos iban a responder por lo que hicieran.
- 30:55Mateo le dijo que se apartara. No hubo juicio. Mateo
- 31:01nombró los ataques, los chivos de Hilario, las aves de Remedios,
- 31:06el becerro de los García, las heridas de Tomás y
- 31:09la muerte de Teresa. Luego preguntó quién había visto al Nahual.
- 31:15Varios levantamos la mano y después preguntó quién había visto
- 31:19la piel y la herida. Los hombres que entraron a
- 31:23la casa respondieron que ellos. Narciso pidió hablar otra vez
- 31:29y Mateo le dijo que ya había hablado. Don Laureano
- 31:34pidió que lo entregaran vivo, pero los gritos crecieron y
- 31:37lo taparon. El yerno de Teresa fue el primero en acercarse,
- 31:42luego entraron otros. Lo golpearon con palos y con las manos.
- 31:48Algunos hombres se quedaron atrás. pero tampoco hicieron nada para detenerlos.
- 31:54Mi padre me tomó del brazo y me sacó de
- 31:56la cancha. Desde una esquina escuché golpes, órdenes cortas y
- 32:01gente llorando. Después Mateo mandó detenerse. Narciso murió ahí, amarrado
- 32:10y en forma humana, frente al pueblo. No voy a
- 32:14llamarlo justicia, porque no hubo juez ni defensa. Tampoco fue accidente,
- 32:20todos sabían lo que hacían y todos sabían por qué
- 32:23lo hacían. Apolonio ordenó quemar la piel, la prenda de
- 32:29Teresa y el mecate con que habían amarrado a Narciso.
- 32:33Las cenizas quedaron enterradas fuera del pueblo y Mateo cerró
- 32:37la puerta y mandó aviso a los hijos. Los ataques terminaron,
- 32:43los perros volvieron a ladrar cuando alguien pasaba por las
- 32:46casas Los niños regresaron al pozo acompañados durante varias semanas,
- 32:51Remedio se fue con su hija, Tomás sanó, aunque evitaba
- 32:55pasar cerca del molino, y Julián siguió tomando, cada vez
- 33:00que alguien mencionaba el disparo, se levantaba y se iba.
- 33:05La autoridad llegó después. Todos dieron la misma versión, Narciso
- 33:11fue encontrado con pruebas de los ataques, se resistió y
- 33:14murió durante la detención. Apolonio ya se había ido, pero
- 33:19antes de irse, le dijo a mi padre que el
- 33:22pueblo había detenido al Nahual, pero también había cometido una
- 33:26muerte que no podían borrar. Yo cuento lo que vi
- 33:31y lo que escuché de quienes estuvieron ahí. Hubo animales muertos,
- 33:36un niño herido, una mujer asesinada, un Nahual visto por
- 33:40varios hombres, una piel escondida en la casa de Narciso
- 33:44y una herida que coincidía con el disparo. También hubo
- 33:48un hombre muerto por decisión del pueblo, sin esperar a
- 33:52la autoridad, que pagó por todo lo que hizo en
- 33:55su forma de Nahual. Después nadie habló del caso fuera
- 34:00de la soledad. Después supe por mi padre, porque él
- 34:05habló con Apolonio antes de que se fuera. Apolonio le
- 34:09dijo que no todos los Nahuales empezaban matando. Muchos usaban
- 34:14la forma para ajustar cuentas, para entrar a corrales, para
- 34:18espantar a una familia o para cobrar miedo donde no
- 34:22podían cobrar dinero. Decía que algunos lo hacían contra enemigos viejos,
- 34:27otros contra gente que les debía y otros por encargo.
- 34:32Cuando alguien pagaba para que una casa pasara noche sin dormir.
- 34:38Según Apolonio, el pacto no siempre era una ceremonia grande.
- 34:44A veces bastaba con recibir la piel de otro hombre,
- 34:46aprender ciertos rezos y dar sangre propia durante varias noches.
- 34:52El problema era que la forma no servía solo al dueño.
- 34:57Con el tiempo pedía más. Primero bastaba con asustar animales,
- 35:02luego con herirlos, después con tocar puertas y llamar con
- 35:06voces conocidas. Cuando el hombre quería detenerse, ya no mandaba
- 35:11solo él. Eso explicó lo de Narciso mejor que sus
- 35:16propias palabras. Había usado el miedo como herramienta, primero contra
- 35:22los deudores, luego contra el pueblo entero. Creyó que podía
- 35:26entrar y salir de esa forma sin pagar nada, pero
- 35:30terminó encerrado en lo que había soltado. El pueblo también pagó,
- 35:35porque lo mató sin juicio y después tuvo que vivir
- 35:38con esa verdad. Voy a dejar esto por escrito para
- 35:49que quede claro qué pasó conmigo y por qué terminé buscándolo.
- 35:54No lo hago para que alguien me crea, ni para
- 35:57pedir compasión, lo hago porque durante mucho tiempo viví repitiendo
- 36:02una versión incompleta de mi vida. Y llegó un punto
- 36:06en que seguir diciendo lo mismo ya era otra forma
- 36:09de mentirme. Tengo una herida vieja en el costado. Cada
- 36:14luna vuelve a abrirse, siempre en el mismo lugar y
- 36:17con el mismo dolor. No sangra mucho, pero arde como
- 36:22si la hoja acabara de entrar otra vez, y ese
- 36:25ardor me trae recuerdos. Al principio no eran recuerdos enteros,
- 36:30eran pedazos sueltos, escenas cortadas, cosas que aparecían de golpe
- 36:35y se iban antes de que yo pudiera entenderlas. Veía árboles,
- 36:41escuchaba perros ladrando a lo lejos, alcanzaba a distinguir una fogata,
- 36:46el brillo de un machete y una voz gritando mi nombre.
- 36:51Durante años pensé que eso era lo poco que me
- 36:54había quedado de la noche en que casi me mata
- 36:57una bestia. Eso fue lo que me dijeron cuando aparecí
- 37:01en el pueblo, herido y sin saber de dónde venía,
- 37:04y eso fue también lo que yo acepté, porque en
- 37:07ese momento necesitaba una explicación, aunque fuera incompleta. Vivía solo
- 37:14en una casa apartada y bajaba al pueblo solo cuando
- 37:17me hacía falta comida, sal o vendas. No hablaba mucho
- 37:22con nadie, la gente me conocía de vista, sabían cómo
- 37:26me llamaba porque así me presenté cuando empecé a vivir ahí,
- 37:30pero no sabían de dónde había salido y yo tampoco
- 37:33podía responder esa pregunta. Tenía recuerdos útiles para seguir adelante,
- 37:39sabía hacer cosas que me ayudaban a vivir solo y
- 37:42sabía cortar leña, poner trampas, curar una herida, cargar un
- 37:47arma y moverme por el monte sin perderme. Lo que
- 37:52no sabía era quién había sido antes de llegar ahí,
- 37:55de qué lugar venía, qué había hecho, por qué traía
- 37:59esa herida y por qué cada luna se me abría
- 38:02como si el cuerpo no quisiera dejarme olvidar algo. Con
- 38:07el tiempo empecé a notar que había algo mal en
- 38:09esos recuerdos. No era sólo que estuvieran incompletos, era la
- 38:15forma en que regresaban. Yo no veía esa noche como
- 38:19la vería un hombre que huye para salvarse. No sentía
- 38:23miedo primero, sentía impulso. No me veía cayendo hacia atrás
- 38:28ni escondiéndome, me veía avanzando. Oía mi respiración muy cerca
- 38:34del suelo, sentía el cuerpo cargado hacia adelante y el
- 38:38golpe de las extremidades contra la tierra y el esfuerzo
- 38:41de seguir incluso herido. Durante mucho tiempo traté de no
- 38:46pensar en eso, porque me convenía más creer que yo
- 38:50había sido una víctima, que todo había empezado conmigo malherido
- 38:54en el monte y que lo anterior no importaba. Pero
- 38:58la herida seguía abriéndose y cada vez devolvía algo más,
- 39:02hasta que llegó el momento en que ya no pude
- 39:05sostener esa aversión. La última vez que se abrió, no
- 39:10me trajo escenas sueltas, me devolvió la memoria completa de
- 39:14un tramo de esa noche. Vi una casa ardiendo, vi
- 39:18tres cuerpos en el patio. Vi a una mujer caer
- 39:22mientras gritaba mi nombre y la reconocí en el mismo
- 39:26instante en que la vi. Era mi madre. Después miré
- 39:31al hombre que estaba cerca del pozo y entendí que
- 39:34era mi padre. Vi al otro muchacho junto a la
- 39:38pared y supe que era mi hermano. No fue una suposición,
- 39:42lo supe con esa claridad, con la que uno reconoce
- 39:45algo que siempre había estado ahí, aunque durante años no
- 39:49pudiera nombrarlo. En ese momento entendí también, que era lo
- 39:54que faltaba en todos los recuerdos anteriores, yo no estaba
- 39:58huyendo de esa matanza, yo iba llegando, iba herido, lleno
- 40:02de rabia, buscando al hombre que había hecho eso. Entonces
- 40:08entendí la otra parte, la que llevaba años rodeando sin
- 40:12atreverme a verla completa. Yo no corría como hombre, porque
- 40:17en ese momento ya no era sólo un hombre. Durante
- 40:21mucho tiempo creí que había sobrevivido a la cacería de
- 40:24una bestia, pero la verdad era otra. La bestia que
- 40:29perseguían era yo. Yo era el Nahual, aunque en ese
- 40:33momento ya no recordara ni mi nombre, ni la vida
- 40:36que había tenido antes de esa noche. Nadie me salvó.
- 40:43El hombre que me abrió el costado, me dejó tirado
- 40:46cerca del arroyo y se fue porque pensó que yo
- 40:48no iba a sobrevivir. Lo último que recuerdo de ese momento,
- 40:53es el machete entrando, el golpe, la caída y la
- 40:57sensación de que el cuerpo dejaba de responder. Después solo
- 41:02hay un vacío largo, y luego el momento en que
- 41:04desperté solo, con la ropa dura por la sangre y
- 41:07con la cabeza casi vacía. Apenas podía moverme. no sabía
- 41:14dónde estaba ni qué había pasado. Me arrastré como pude,
- 41:18después me levanté y seguí andando sin rumbo claro, solo
- 41:22buscando salir de ese lugar. Tardé en encontrar gente, pero
- 41:27cuando por fin me vieron ya estaba hecho pedazos. Me ayudaron,
- 41:32me dejaron quedarme, me preguntaron qué me había ocurrido y
- 41:36yo no supe responder. Ellos dijeron que quizá había escapado
- 41:41de algo en el monte y yo acepté esa idea
- 41:44porque no tenía otra y porque a veces uno se
- 41:47agarra de la primera explicación que le permita seguir vivo.
- 41:53Desde entonces viví con la memoria rota. No era que
- 41:57no recordara nada, recordaba cosas sueltas, movimientos, reacciones del cuerpo,
- 42:03maneras de hacer ciertas tareas, pero nada de eso formaba
- 42:07una vida completa. La herida seguía abriéndose con cada luna
- 42:12y y cada vez me devolvía un poco más, un ruido,
- 42:15un olor, una cara, un tramo del monte, el calor
- 42:19del fuego, y la sensación de estar persiguiendo a alguien.
- 42:24Durante mucho tiempo no pude ordenar nada de eso. Solo
- 42:28sentía que detrás del dolor había una verdad entera empujando,
- 42:33esperando el momento de salir. Cuando por fin salió, recordé
- 42:39mi nombre completo, Elías Laureano. Lo recordé sin esfuerzo, como
- 42:45si siempre hubiera estado ahí, y yo solo hubiera pasado
- 42:48años sin tocarlo. Después recordé el nombre del hombre al
- 42:53que iba siguiendo aquella noche. No era un desconocido, no
- 42:58era alguien que se hubiera cruzado conmigo por accidente, yo
- 43:01iba detrás de él, porque sabía lo que había hecho.
- 43:06Se llamaba Carlos López. Ese nombre me llevó de regreso
- 43:11al arroyo. Volví al lugar donde desperté herido, porque entendí
- 43:16que ahí había quedado algo de mí, algo que no
- 43:19había encontrado antes, porque todavía no sabía qué estaba buscando.
- 43:25Reconocí el sitio en cuanto lo vi. Había unas piedras
- 43:29junto al borde, tierra removida y una marca que me
- 43:32resultó familiar, antes de entender por qué. Escarbé con las
- 43:37manos y saqué un cuchillo viejo, una medalla de cobre
- 43:41y un papel doblado muchas veces. En el papel estaba
- 43:45escrito dos veces el nombre de Carlos López y junto
- 43:49al nombre había una indicación simple para ubicar un desvío
- 43:53en el monte. Eso terminó de cerrar lo que faltaba.
- 43:59Antes del ataque yo iba detrás de él. Lo alcancé
- 44:03herido y peleamos. Logró tumbarme y me dejó tirado. Yo sobreviví,
- 44:10pero perdí la memoria, olvidé quién era, olvidé lo que
- 44:13había pasado y olvidé por qué llevaba esa herida. Lo
- 44:18más difícil no fue entender que yo era el Nahual,
- 44:21lo más difícil fue aceptar que había pasado años, viviendo
- 44:25con una historia falsa porque me ayudaba a no recordar.
- 44:29Mientras yo repetía que había sobrevivido de milagro, Carlos López
- 44:34seguía vivo en alguna parte. Cuando tuve claro eso dejé
- 44:40de esperar que la herida me devolviera algo más. Preparé
- 44:44lo necesario y salí a buscarlo. No fui a buscarlo
- 44:49por impulso. Después de recuperar su nombre entendí que si
- 44:54me apresuraba podía echar a perder lo único que había
- 44:58tardado años en reconstruir. La memoria ya me había engañado
- 45:02antes con fragmentos con imágenes sueltas que parecían claras y
- 45:07luego se deshacían cuando intentaba darles orden, así que primero
- 45:11quise asegurarme, de que esta vez no estaba siguiendo una
- 45:15idea nacida del dolor. Volví al arroyo, revisé otra vez
- 45:20el papel, la marca y el desvío. Caminé la zona
- 45:24con cuidado y fui buscando señales, que no dependieran de
- 45:28lo que yo recordaba, sino de lo que todavía siguiera ahí.
- 45:33Encontré huellas, restos de paso, trampas colocadas con oficio y
- 45:38un camino usado más veces de las que habría dejado
- 45:41cualquier cazador ocasional. Eso me bastó para entender que el
- 45:46lugar no estaba abandonado y que si Carlos López seguía vivo,
- 45:50tenía que estar cerca. Seguí el rastro con calma. No
- 45:57iba pensando en lo que le diría cuando lo tuviera enfrente,
- 46:00ni en cómo iba a terminar todo. Iba pendiente del
- 46:04terreno y del silencio y de las señales que dejaba
- 46:07a alguien acostumbrado a vivir alerta. Mientras avanzaba, me fui
- 46:12acordando de cosas que no habían vuelto completas antes, el
- 46:16modo en que yo lo seguía aquella noche, el olor
- 46:19del humo mezclado con tierra húmeda y la urgencia de
- 46:22llegar antes de que se me fuera otra vez. No
- 46:26era un recuerdo limpio, pero ya no me desorientaba, al contrario,
- 46:31Me ayudaba a reconocer movimientos, a entender por dónde habría
- 46:35elegido pasar un hombre como él y a distinguir qué
- 46:38partes del monte estaban quietas y cuáles seguían teniendo mano
- 46:42humana encima. Así llegué hasta su casa. Estaba apartada y
- 46:48metida en una zona donde nadie se instala si no
- 46:52tiene un motivo para querer estar lejos. No parecía un
- 46:56refugio improvisado, parecía el lugar de alguien que llevaba mucho
- 47:00tiempo esperando algo. No me acerqué de frente. Antes de llegar,
- 47:07vi lo suficiente para saber que él no había bajado
- 47:10la guardia con los años. Había trampas en los alrededores,
- 47:15alambres colocados a mala intención y señales de que el
- 47:19terreno estaba pensado para frenar a cualquiera que entrara sin conocerlo.
- 47:25No era sólo la defensa de un hombre viejo, era
- 47:28el hábito de alguien que había pasado demasiado tiempo pensando
- 47:32en la posibilidad de una visita como la mía. Rodeé
- 47:36la casa despacio, buscando la forma de verlo antes de
- 47:40que él me viera a mí. Y cuando por fin
- 47:43me asomé por una ventana, lo encontré sentado junto a
- 47:46una mesa, limpiando un rifle con una calma que sólo
- 47:51tiene quien ha repetido el mismo gesto durante años. Era
- 47:56más viejo de lo que yo recordaba, pero no estaba vencido.
- 48:00El cuerpo se le notaba gastado, aunque todavía firme, y
- 48:04la cara fue suficiente para que no me quedara ninguna duda.
- 48:09No hizo falta comparar mucho, en cuanto lo vi, supe
- 48:13que era él. Entré por atrás. No recuerdo haber dudado.
- 48:21Lo que sí recuerdo con claridad es que no se
- 48:23sorprendió al verme. Levantó la vista, me reconoció y habló,
- 48:29como si esta visita hubiera quedado pendiente desde mucho tiempo atrás.
- 48:34Dijo que yo había tardado en volver, y lo dijo
- 48:37sin miedo en la voz, más bien con el tono
- 48:40de alguien, que había pensado muchas veces en ese momento,
- 48:44y que cuando por fin lo tiene enfrente, entiende que
- 48:47ya no sirve de nada fingir otra cosa. Yo no
- 48:51fui a escuchar excusas ni a pedirle una explicación completa.
- 48:55Fui a confirmar que el nombre, la cara y la
- 48:58memoria coincidían. Por eso le pregunté por mi familia, antes
- 49:03que por cualquier otra cosa. Quería oír de su boca
- 49:07que no estaba persiguiendo una sombra. Él no lo negó
- 49:13y dijo que sí se acordaba. Le pregunté por la
- 49:16casa quemada y también dijo que sí. No quiso adornar
- 49:21nada ni ensayar una defensa, habló con una frialdad que
- 49:24hizo peor todo lo que decía. Reconoció que antes de matarlos,
- 49:29los habían vigilado y que no había sido una reacción
- 49:33ni una confusión, sino un trabajo encargado y pagado. Cuando
- 49:38dijo eso, Entendí que aunque yo ya sabía suficiente para matarlo,
- 49:43necesitaba seguir preguntando un poco más, no porque me hiciera
- 49:47falta entenderlo, sino porque cada respuesta terminaba de cerrar una
- 49:52parte que yo había pasado años arrastrando sin nombre. Le
- 49:57pregunté quiénes habían ido con él. Al principio se quedó callado,
- 50:02como si todavía pensara que podía guardarse algo. pero después
- 50:07entendió que podría hacerlo sufrir demasiado y empezó a dar nombres. Algunos, dijo,
- 50:14ya estaban muertos, otros seguían vivos. También me confirmó lo
- 50:19que yo ya sabía, que me había dejado tirado, porque
- 50:23estaba seguro de que yo no iba a levantarme de
- 50:26esa herida. No discutí con él. No fui a pedirle
- 50:32razones ni a medir su culpa. Fui para tener la
- 50:36certeza de que era el mismo hombre que había mandado
- 50:39matar a mi familia y el mismo que me había
- 50:42abierto el costado antes de dejarme en el arroyo. Cuando
- 50:47ya no hubo nada más que confirmar, el silencio entre
- 50:50los dos cambió. Miró el rifle, yo di un paso
- 50:54más y en ese momento empezó la pelea. Fue rápida
- 50:58y desordenada, como casi todas. Alcanzó a mover el arma
- 51:03antes de que yo llegara, disparó y falló. El tiro
- 51:08se fue a un lado y enseguida nos fuimos al suelo.
- 51:12Trató de sacar otra arma, le pisé la mano, me
- 51:15alcanzó a herir el brazo y le pegué con la
- 51:18culata hasta quitarle espacio para levantarse. Aún así siguió peleando,
- 51:23no lo hizo como un hombre desesperado, sino como alguien
- 51:27que ya había estado en situaciones parecidas, y todavía confiaba
- 51:31en sacarle ventaja al cansancio o al descuido del otro.
- 51:37En medio del forcejeo sentí el cambio. No fue algo
- 51:41limpio ni ordenado, tampoco algo que yo pudiera controlar. Empezó
- 51:47con el dolor de siempre, pero más fuerte, se me
- 51:50cerró el pecho, me ardieron las articulaciones, perdí por un
- 51:54instante la fuerza en las manos, y luego la recuperé
- 51:57de golpe. como si el cuerpo recordara antes que la
- 52:01cabeza lo que tenía que hacer. Él se dio cuenta
- 52:05en el mismo momento. Vi en su cara que entendía
- 52:08lo que estaba pasando, y fue entonces cuando dejó de
- 52:12pelear para imponerse y empezó a moverse para escapar. Quiso
- 52:17llegar a la puerta, ganar unos segundos, alcanzar aire y distancia,
- 52:22pero ya no pudo. Lo alcancé antes de que saliera
- 52:26y Lo tiré al suelo y le cerré la mano
- 52:29en el cuello. Trató de decir algo, pero no le
- 52:32entendí todo. Solo alcancé a oír que me pedía que
- 52:37terminara rápido. No lo hice. Después de lo que había visto,
- 52:42de lo que recordaba y de lo que él mismo
- 52:45me había confirmado, ya no quedaba nada que resolver hablando.
- 52:51Cuando todo terminó, la casa quedó revuelta y yo también.
- 52:56Tenía sangre en las manos, en el brazo y en
- 52:58la ropa. Me costaba respirar y apenas podía sostenerme derecho,
- 53:04pero por primera vez en años no tenía dudas. Ya
- 53:08no estaba persiguiendo una memoria rota ni un presentimiento nacido
- 53:12de la herida. Había encontrado al hombre correcto. Había escuchado
- 53:18de su propia boca que mi familia fue vigilada, cazada
- 53:22y matada como parte de un trabajo más. y lo
- 53:26había matado por eso. No sentí alivio, sentí otra cosa,
- 53:31algo más seco y más difícil de explicar, la certeza
- 53:35de que una parte quedaba cerrada, sí, pero también la
- 53:39de que todo lo demás apenas empezaba. Por eso, antes
- 53:43de que amaneciera, revisé la casa. Necesitaba saber si Carlos
- 53:49López había dicho la verdad y si todavía quedaban los otros.
- 53:55Esperé a que amaneciera para revisar la casa con calma,
- 53:59no por respeto a Carlos López ni por miedo a
- 54:01lo que pudiera encontrar, sino porque después de matarlo, entendí
- 54:05que no podía moverme por impulso otra vez. Ya había
- 54:10pasado demasiados años, viviendo con una memoria rota, como para
- 54:14echar a perder, por prisa o por rabia, lo que
- 54:18por fin empezaba a tener sentido. La pelea había dejado
- 54:22todo revuelto. Había sangre en el suelo, una silla volcada,
- 54:27el rifle tirado junto a la mesa y el aire
- 54:31todavía cargado con el olor de la pólvora y del sudor.
- 54:35Yo estaba cansado, me dolía el brazo y me costaba
- 54:39ordenar las ideas, pero aún así supe, desde el momento
- 54:42en que lo vi caer, que quedarme un rato más
- 54:45no era un riesgo inútil. Si él había participado en
- 54:50la muerte de mi familia, tenía que haber dejado rastros.
- 54:54Un hombre así no hace ese trabajo una sola vez
- 54:57y luego desaparece sin guardar nada. Empecé por lo más visible.
- 55:04Revisé la mesa, los cajones, las repisas y después pasé
- 55:09al cuarto de atrás. Encontré armas, trampas, cartuchos y comida guardada,
- 55:15pero nada de eso era lo importante. Lo importante apareció
- 55:20cuando moví unas tablas y saqué tres cuadernos envueltos en
- 55:24plástico junto con una caja donde había papeles y fotografías
- 55:29guardadas con el mismo cuidado con que otros guardan títulos
- 55:33de propiedad o documentos de familia. Desde el primer momento
- 55:37entendí que no estaba viendo recuerdos personales ni cosas que
- 55:42alguien conserva por costumbre. Eran registros. Los cuadernos tenían nombres, lugares, pagos, rutas,
- 55:52observaciones cortas y marcas que se repetían al margen. Algunas
- 55:57entradas eran breves y otras más largas, pero todas hablaban
- 56:01de lo mismo, vigilancia, seguimiento, entrega y cobro. No hacía
- 56:07falta interpretar demasiado. Carlos López no había trabajado solo y
- 56:12tampoco había hecho aquello una sola vez. En varias páginas
- 56:17estaba su nombre. En otras había nombres de hombres que
- 56:22yo no conocía y en algunos casos fechas o señas
- 56:25de lugares que sólo alguien acostumbrado a moverse por el
- 56:29monte podía entender a la primera. Seguí leyendo hasta que
- 56:35encontré lo que ya tenía. En la caja había fotografías
- 56:39de distintos sitios y de varias personas tomadas a distancia
- 56:43y casi siempre sin que ellas se dieran cuenta. Entre
- 56:47esas personas estaban mi padre y mi madre. Los reconocí
- 56:52al instante. En una foto mi padre estaba de perfil,
- 56:56cargando algo, en otra, mi madre aparecía junto a la
- 57:00entrada de la casa. No eran imágenes casuales ni viejas
- 57:05fotos de pueblo. Eran parte de una vigilancia, y eso
- 57:09confirmó de la forma más clara La matanza de mi
- 57:13familia no había sido una pelea, ni un accidente ni
- 57:16un error. Había sido algo planeado con tiempo como lo
- 57:21dijo Carlos. Pero yo no quería creerlo de esa manera.
- 57:26Los observaron, tomaron nota de sus movimientos, eligieron el momento
- 57:31y después fueron por ellos. Esa parte me dejó más
- 57:35quieto que la pelea. Matar a Carlos López cerraba una deuda.
- 57:40pero ver esas fotos me hizo entender que la deuda
- 57:43no era solo con él. Guardé todo lo que podía servirme,
- 57:49metí los cuadernos, la caja, la lista de nombres y
- 57:52los papeles sueltos en un costal. Después saqué el cuerpo
- 57:57al patio y lo enterré detrás de la casa. No
- 58:00hice ceremonia, no recé, no marqué el lugar. Solo le
- 58:05vacié los bolsillos antes de cubrirlo. Traía una navaja, unos cartuchos, tabacos,
- 58:13un escapulario y una hoja doblada con tres nombres. Uno
- 58:17estaba tachado, los otros dos no. Me quedé mirando esa
- 58:22hoja un rato, no porque dudara de lo que significaba,
- 58:26sino porque en ese momento entendí que Carlos López todavía
- 58:30estaba esperando algo cuando yo llegué. No sé si esperaba
- 58:34cobrar un trabajo, cumplir otro, o simplemente seguir vivo lo
- 58:38suficiente como para cruzarse con alguno de esos nombres, pero
- 58:43ya no importa. Lo que sí importaba era que esa lista,
- 58:47junto con los cuadernos, me decía que el asunto no
- 58:51terminaba enterrándolo a él. Pensé en bajar al pueblo y
- 58:56contar lo que había pasado, pero la idea me duró poco.
- 59:01No tenía forma de explicar quién era Carlos López, qué
- 59:05hacía en esa casa y por qué había terminado muerto,
- 59:08sin exponerme yo mismo. de una manera que no estaba
- 59:12dispuesto a aceptar. Tampoco iba a dejar en manos ajenas
- 59:16los cuadernos ni las fotos. Lo que estaba escrito ahí
- 59:20no servía para cerrar la historia, servía para seguirla. Si
- 59:26llevaba todo eso con cualquiera, podía perderlo, podían ocultarlo o
- 59:30peor todavía, podía terminar avisando a los hombres que todavía
- 59:35ni siquiera sabían que yo estaba vivo. No tenía sentido
- 59:39correr ese riesgo. Por eso no regresé a mi casa
- 59:43y me quedé en la de él. No fue una
- 59:48decisión tomada en a la ligera ni una especie de triunfo.
- 59:52Fue una decisión simple. Esa casa estaba hecha para vigilarlo.
- 59:58Desde ahí se podía controlar el paso, escuchar a quien
- 1:00:02se acercara y revisar el monte con ventaja. Carlos López
- 1:00:06había vivido así durante años, esperando quizá que algún rastro
- 1:00:11del pasado regresara a cobrarle lo que debía. Cuando revisé
- 1:00:16el lugar entero, entendí que de alguna manera él había
- 1:00:19preparado esa espera sin saber para quién. Yo sólo ocupé
- 1:00:24el sitio que dejó libre, impié lo necesario, moví lo
- 1:00:28indispensable y dejé el resto como estaba no quería convertir
- 1:00:33la casa en otra cosa quería usarla para lo que
- 1:00:36ahora me servía a mí la siguiente vez que la
- 1:00:41herida se abrió yo ya estaba sentado ahí con los
- 1:00:44cuadernos delante el dolor volvió igual que siempre pero esta
- 1:00:49vez no vino a romperme ni a confundirme me devolvió
- 1:00:53escenas que por fin entendía completas Volví a ver a
- 1:00:57mi familia en el patio, la casa ardiendo, el machete
- 1:01:01entrando en mi costado, y el momento exacto en que
- 1:01:04Carlos López se dio la vuelta y me dejó vivo
- 1:01:07porque creyó que la herida bastaba. Esa vez no sentí
- 1:01:12miedo ni duda, sentí otra cosa, entendí que el dolor
- 1:01:16ya no venía a decirme quién era, sino a recordarme
- 1:01:19lo que seguía pendiente. No siento paz, y tampoco siento alivio.
- 1:01:27la muerte de Carlos López cerró una parte, nada más.
- 1:01:31Mi familia sigue muerta, los años que perdí siguen perdidos,
- 1:01:35y los nombres que encontré en esos cuadernos siguen ahí,
- 1:01:39esperando que alguien haga con ellos lo que él hizo
- 1:01:42antes con los nombres de otros. Por eso escribo esto
- 1:01:46desde esta casa, y no desde la mía. Ya no
- 1:01:50estoy escondido, estoy esperando. Sé lo que soy, Sé lo
- 1:01:56que me hicieron y sé también que Carlos López no
- 1:01:59fue el único. Hay otros hombres que participaron, cobraron o ayudaron.
- 1:02:06Algunos quizás sigan haciendo lo mismo, otros quizás crean que
- 1:02:10el asunto quedó atrás porque me dejaron por muerto y
- 1:02:13nadie volvió a buscarlos. Pero se equivocan. Yo tardé años
- 1:02:19en recordar quién era. Ellos no van a tener ese tiempo.