Latest / Inframundo Relatos / 7 HISTORIAS de TERROR vividas por REPARTIDORES IV - INFRAMUNDO RELATOS
Transcript
- 0:12Los repartidores a Menudo se encuentran con situaciones
- 0:16inusuales, pero a veces esas experiencias van más allá de lo
- 0:22extraño y se adentran en lo inexplicable, desde entregas que
- 0:28despiertan una sensación de incomodidad hasta eventos que
- 0:32desafían toda lógica. Muchos han vivido momentos que
- 0:36parecen sacados de una historia de terror.
- 0:40Hoy les compartimos algunas de esas inquietantes anécdotas,
- 0:45relatos que muestran como en medio de lo cotidiano, lo
- 0:49paranormal puede hacerse presente.
- 0:58Saludos a todos. Me llamo Javier Tinoco y lo que
- 1:02les voy a compartir hasta el día de hoy me sigue sucediendo.
- 1:07Mi trabajo como repartidor era bastante sencillo, al menos al
- 1:12principio. La mayoría de mis clientes eran
- 1:15habituales, personas que confiaban en mí para llevarles
- 1:19lo que necesitaban sin complicaciones.
- 1:23Fue así como conocí a la mujer que vive en un edificio
- 1:27colonial. Su nombre es Brenda.
- 1:30El lugar tenía un aire de misterio.
- 1:33Con su fachada desgastada por el tiempo y ventanas que parecían
- 1:37esconder Asus antiguos inquilinos, ella me llamó un día
- 1:43solicitando que entregará unas muñecas confeccionadas a mano.
- 1:48Eran trabajos delicados y detallados, cada una más
- 1:52impresionante que la anterior. Pronto se convirtió en una
- 1:56clienta habitual y yo me acostumbré Asus extraños
- 2:00encargos con el tiempo. Las entregas se volvieron más
- 2:05frecuentes y cada vez que me llamaba sabía que se trataba de
- 2:09una nueva muñeca. Al principio no le presté
- 2:13demasiada atención a las peculiaridades del trabajo, pues
- 2:18la paga es buena y no se hacen preguntas.
- 2:21La mujer es reservada pero amable, y siempre me paga
- 2:26generosamente por mis servicios. Sin embargo, algo en su mirada.
- 2:32En la forma en que me observaba cuando recogía las muñecas me
- 2:36daba escalofríos, pero el dinero era bueno y eso era lo que
- 2:41importaba. Con el paso de los meses las
- 2:47cosas empezaron a cambiar. Ya no solo me pedía que
- 2:51entregara las muñecas, ahora también me enviaba las casas de
- 2:56sus futuros clientes para recoger objetos personales que
- 3:00según ella. Eran necesarios para
- 3:03confeccionar las siguientes. Cada vez que cruzaba la puerta
- 3:07de aquellos hogares sentía una extraña sensación de inquietud.
- 3:13Los objetos que me pedía recoger eran siempre cosas
- 3:17insignificantes, un peine, una bufanda, a veces un mechón de
- 3:22cabello. Pero había algo perturbador en
- 3:25la forma en que esos clientes me miraban cuando me entregaban
- 3:29aquel objeto. Era como si me entregaran su más
- 3:33grande tesoro. Un día, cuando fui a recoger un
- 3:37nuevo pedido, la mujer me invitó a entrar en su apartamento Por
- 3:41Primera Vez. El interior del lugar era como
- 3:45una especie de taller lleno de estantes repletos de materiales
- 3:49de costura, telas y, por supuesto, muñecas.
- 3:54Cientos de ellas, todas dispuestas en filas ordenadas.
- 3:59Con sus pequeños ojos brillantes y sus rostros inexpresivos.
- 4:04Pero algo en ellas me resultó diferente.
- 4:07No parecían simples muñecas, parecían estar observándome como
- 4:12si estuvieran vivas. De alguna manera intenté ignorar
- 4:17esa sensación y me concentré en la tarea que tenía por delante.
- 4:22Pero cada vez que pasaba junto a una de esas muñecas.
- 4:26Sentía que su mirada seguía mis movimientos.
- 4:30El ambiente en el apartamento era pesado, cargado de una
- 4:34energía que no podía explicar. Fue entonces cuando noté que
- 4:40algunas de las muñecas se parecían a los clientes a los
- 4:43que había llevado objetos. Una muñeca tenía el mismo
- 4:48cabello que la mujer de la bufanda.
- 4:51Otra tenía los ojos del hombre que me dio el peine.
- 4:54Me invadió una sensación de pánico.
- 4:59Me di cuenta de que estaba en medio de algo mucho más oscuro
- 5:03de lo que había imaginado. Quise salir de allí, dejar ese
- 5:08trabajo y no volver nunca más. Pero cuando intenté distanciarme
- 5:13de la mujer y sus encargos, descubrí que no podía.
- 5:18De alguna manera, ella tenía un control sobre mí.
- 5:22Me lo reveló con una sonrisa inquietante, tenía una prenda
- 5:26mía, algo que me pertenecía y eso le daba poder sobre mí.
- 5:33Desde entonces, mi vida ha sido una pesadilla cada vez que hago
- 5:37una entrega, cada vez que recojo un objeto, siento que me estoy
- 5:43hundiendo más en su mundo, pero lo peor es que no puedo escapar.
- 5:48He buscado al muñeco que se parezca a mí, pero no lo he
- 5:53logrado. Además, que la entrega de
- 5:56muñecas es más frecuente, tiene tanto éxito, pero aún así no
- 6:02contrata a otro repartidor. Mi madre me llevó con una señora
- 6:08para que me ayudara, pero la bruja insiste en que tengo que
- 6:12llevarle al muñeco para que así me pueda liberar de esa mujer.
- 6:17Tengo 3 años trabajando como repartidor con ella y hasta la
- 6:21fecha no he logrado dar con ese objeto, he buscado ayuda con
- 6:27otros brujos, pero todos llegan a la misma conclusión, ocupan el
- 6:33objeto para poder liberarme, espero y dar con él pronto y así
- 6:39compartirles el final de mi experiencia con esa mujer.
- 6:48Trabajar en la tienda de imágenes religiosas era un
- 6:52trabajo tranquilo. La tienda pequeña y modesta se
- 6:56especializaba en vender figuras de Santos vírgenes y
- 7:01especialmente durante las fiestas navideñas.
- 7:04Imágenes del niño Jesús en el pesebre la temporada alta era
- 7:09siempre a finales de noviembre. Cuando las familias comenzaban a
- 7:13preparar sus nacimientos para la Navidad, yo me encargaba de
- 7:18realizar las entregas, llevando las imágenes a las casas de los
- 7:23clientes que no podían recogerlas personalmente.
- 7:27En su mayoría eran ancianas de botas que siempre pedían lo
- 7:31mejor para sus altares. Mi nombre es Hugo Parra y la
- 7:38experiencia que me sucedió. Es algo que hasta el día de hoy
- 7:41me estremece. Era el año del 2017.
- 7:47Aquella tarde, justo cuando estaban por cerrar la tienda, el
- 7:51dueño me pidió que hiciera una última entrega.
- 7:54Era una imagen del niño Jesús de buen tamaño, destinada a una
- 8:00mujer mayor que vivía en una zona algo apartada de la ciudad.
- 8:06Aunque ya era tarde y el cielo comenzaba a oscurecerse, acepté
- 8:10la tarea. No era la primera vez que
- 8:13llevaba una imagen así y aunque no me parecía extraño trabajar
- 8:18tan tarde, no quería dejar a una clienta sin su encargo.
- 8:25Coloqué cuidadosamente la imagen en mi mochila asegurándome de
- 8:29que estuviera bien protegida. Era una figura detallada y
- 8:33delicada. Con el rostro del niño Jesús
- 8:37PINTADO, con un realismo que impresionaba, una vez que estuve
- 8:42listo me dirigí hacia la dirección que me habían dado.
- 8:46El camino era largo y mientras avanzaba la ciudad se iba
- 8:51quedando atrás. Las calles se volvían más
- 8:55solitarias y el silencio comenzaba a envolverme.
- 8:59Solo el sonido de la moto y el viento me hacían compañía.
- 9:04Pero entonces, mientras conducía por una calle particularmente
- 9:08desierta, empecé a escuchar algo más.
- 9:13Era un sonido suave, apenas perceptible al principio, pero
- 9:18que poco a poco fue volviéndose más claro.
- 9:21Era el llanto de un bebé. Me detuve en seco, tratando de
- 9:26identificar de dónde venía. Miré a mi alrededor.
- 9:31Pero no había nadie cerca. Sin embargo, persistía un llanto
- 9:36débil y lastimero que me ponía los pelos de punta.
- 9:40Sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo cuando me di cuenta de
- 9:44que el llanto venía de mi mochila de la imagen del niño
- 9:49Jesús que estaba transportando. Me detuve y mi corazón me latía
- 9:56con fuerza mientras abría la mochila lentamente.
- 10:00Sin poder creer lo que estaba pasando.
- 10:03Allí estaba la figura, tan inmóvil como siempre, pero el
- 10:08llanto no cesaba. Era imposible que un objeto
- 10:12inanimado emitiera ese sonido y mucho menos 1 imagen religiosa.
- 10:19Intenté racionalizarlo pensando que podría estar escuchando
- 10:23cosas debido al cansancio, pero el llanto continuaba, comencé a
- 10:28sentir angustia. Porque no tenía explicación
- 10:32lógica. Volví a colocarlo en la mochila
- 10:36y conduje más rápido, tratando de ignorar el sonido que ahora
- 10:40parecía rodearme. El llanto era tan real, tan
- 10:44insistente, que empecé a sentir una profunda inquietud como si
- 10:49estuviera haciendo algo terriblemente mal.
- 10:52No podía entender como una imagen del hijo de Dios, un
- 10:56símbolo de pureza y paz. Podía estar envuelta en algo tan
- 11:00perturbador. Sentía que de alguna manera
- 11:05estaba siendo testigo de algo que no debía ser visto, algo que
- 11:10iba más allá de lo que podía comprender.
- 11:13Finalmente llegué a la dirección.
- 11:17La casa tenía una fachada de los años sesentas, con ventanas
- 11:21cerradas y una puerta que parecía no haber sido abierta en
- 11:26mucho tiempo. A pesar de mi ansiedad, toqué el
- 11:29timbre esperando que la anciana me recibiera rápidamente para
- 11:34poder deshacerme de la figura. El llanto, sin embargo, se
- 11:39detuvo tan pronto como toque la puerta.
- 11:42El silencio que lo siguió fue ensordecedor, como si el aire
- 11:47mismo se hubiera detenido. Nadie respondió.
- 11:54Toqué nuevamente más fuerte. Pero no hubo respuesta.
- 11:59Decidí que lo mejor era dejar la imagen en la entrada y marcharme
- 12:03lo más rápido posible. Coloqué la figura frente a la
- 12:07puerta, asegurándome de que estuviera bien visible y di unos
- 12:12pasos hacia atrás antes de darme la vuelta.
- 12:16Mire una última vez al niño Jesús.
- 12:18Sus ojos, que antes parecían tan dulces y serenos, ahora parecían
- 12:23seguirme mostrando un vacío en sus cuencas.
- 12:27Me alejé rápidamente con la piel todavía erizada.
- 12:32No miré atrás, pero sentía como si algo o alguien me estuviera
- 12:37observando desde la casa. El camino de regreso fue igual
- 12:42de desolado, pero ya no escuché más el llanto.
- 12:46Aún así, no pude sacarme de la cabeza lo que había ocurrido esa
- 12:51noche. Apenas pude dormir.
- 12:55Cerraba los ojos y veía el rostro del niño Jesús, su mirada
- 12:59triste y el sonido del llanto resonando en mi mente.
- 13:04Me sentía invadido por una sensación de temor.
- 13:10Al día siguiente le conté al dueño de la tienda lo que había
- 13:14pasado, pero él solo se rió pensando que estaba bromeando o
- 13:19que había estado demasiado cansado.
- 13:22Nadie más en la tienda le dio importancia a mi historia, pero
- 13:26yo sabía que lo que había experimentado era real.
- 13:31Decidí no hacer más entregas tarde y con el tiempo me
- 13:35distancié de ese trabajo. No podía seguir en un lugar
- 13:39donde las imágenes sagradas parecían cobrar vida de manera
- 13:44tan inquietante. Aún recuerdo aquel domicilio y
- 13:48no sé si la anciana la recogió o si sigue allí.
- 13:52Frente a la puerta, esperando a ser vista.
- 13:56Pero lo que sí sé es que lo que viví esa tarde me marcó para
- 14:00siempre. Y aunque intento olvidarlo, el
- 14:04recuerdo de ese llanto sigue persiguiéndome recordándome, que
- 14:09a veces lo más sagrado puede ser también lo más aterrador.
- 14:21Muy buenas tardes a la Comunidad.
- 14:24Mi nombre es Gabriel Sánchez. Lo que les contaré sucedió en el
- 14:282021. Esa noche el trabajo en la
- 14:33farmacia estaba siendo especialmente agotador.
- 14:36Como repartidor, mi tarea consistía en llevar los
- 14:41medicamentos a los clientes que no podían recogerlos
- 14:44personalmente, una labor que solía ser rutinaria.
- 14:48Y sin mayores contratiempos. Sin embargo, alrededor de las
- 14:538:00 recibí una llamada que inmediatamente me puso en
- 14:57alerta. Al otro lado de la línea, la voz
- 15:01de un anciano sonaba desesperada.
- 15:04Me dijo que necesitaba con urgencia un medicamento
- 15:08específico. Era vital para él, ya que se le
- 15:12había acabado el último frasco y su vida dependía de ello.
- 15:18Tome nota rápidamente de la dirección y del nombre del
- 15:21solicitante. La urgencia en su voz no me dejó
- 15:25dudar ni por 1 segundo, preparé el medicamento y sin perder
- 15:30tiempo me puse en marcha hacia el domicilio mientras manejaba.
- 15:35No podía dejar de pensar en la desesperación de aquel anciano,
- 15:40el tono de su voz me lleno de angustia.
- 15:44Su voz resonaba en mi cabeza. Impulsándome a conducir más
- 15:48rápido. La Colonia a la que me dirigía
- 15:52no me resultaba del todo familiar, pero encontré la
- 15:55dirección sin problema. Era una casa antigua, de esas
- 16:00que parecen haber visto pasar muchas generaciones.
- 16:04Las luces estaban encendidas, lo que me dio cierta tranquilidad
- 16:09al saber que había alguien esperándome.
- 16:12Aparqué la moto y bajé con la bolsa que contenía el
- 16:16medicamento, subiendo los escalones del porche con
- 16:19rapidez. Toqué la puerta y espere.
- 16:26Poco después, un hombre de unos 50 años me abrió su apariencia.
- 16:31No coincidía con la del anciano que había imaginado al teléfono.
- 16:36Le expliqué que traía el medicamento que se había
- 16:39solicitado con tanta urgencia. El hombre me miró con una mezcla
- 16:44de confusión y extrañeza. Insistí mencionando el nombre de
- 16:49quien había hecho el pedido, seguro de que debía haber algún
- 16:53malentendido, pero entonces vi como su rostro cambiaba al
- 16:58escuchar el nombre que pronuncié se puso pálido.
- 17:03Sus ojos se agrandaron y por un momento pareció que no sabía
- 17:07cómo reaccionar finalmente. Tomó la Bolsa con el
- 17:12medicamento, me pagó y cerró la puerta, pero no sin antes
- 17:17dejarme ver en su mirada una profunda mezcla de incredulidad
- 17:21y miedo. Mientras sacaba el dinero de su
- 17:24billetera me dijo algo que me dejó paralizado.
- 17:29Su padre, la persona que había solicitado el medicamento con
- 17:33tanta desesperación había fallecido hacía ya 7 meses.
- 17:39Me quedé allí. De pie en el porche, tratando de
- 17:43procesar lo que acababa de escuchar, recordé claramente la
- 17:48llamada, la voz quebrada del anciano rogándome que me
- 17:52apurara. No había manera de que lo
- 17:55hubiera imaginado. Era demasiado vívido, demasiado
- 18:00real y, sin embargo, el hombre que acababa de atenderme estaba
- 18:05convencido de que su padre había muerto meses atrás.
- 18:11Regresé a la moto sintiendo como un frío inexplicable comenzaba a
- 18:16invadir mi cuerpo. Arranque el motor.
- 18:19Cuando llegue a la farmacia, todo parecía estar en orden.
- 18:24No les comenté nada a mis compañeros, no quería
- 18:28transmitirles mi miedo, pues eso ocasionaría que no quisieran
- 18:33llevar el medicamento durante la noche.
- 18:37Apenas habían pasado 50 minutos desde que había llegado cuando
- 18:41recibí una llamada el mismo anciano, pero esta vez su voz
- 18:45sonaba muy serena y solo pronunció la palabra gracias.
- 18:53Déjame decirte que es justamente el tiempo en que ese medicamento
- 18:58hace efecto para que la persona se pueda sentir un poco
- 19:01aliviado. Comprendí que los últimos
- 19:05momentos del anciano han de haber sido desesperantes, pues
- 19:10con la enfermedad que tenía, sus últimos días fueron de mucho
- 19:14dolor y sufrimiento, tanto para el como para su familia, a un
- 19:20trabajo en la farmacia y hasta el día de hoy no he vuelto a
- 19:24tener una llamada como la de aquella noche, pero sí he tenido
- 19:28otras experiencias con lo sobrenatural, las cuales con
- 19:32mucho gusto. Se las compartiré más adelante.
- 19:41Mi nombre es marco ulloa. Esta experiencia la tuvimos 3
- 19:46compañeros de trabajo, trabajé en una pizzería, tenía 19 años y
- 19:522 de mis amigos de la preparatoria también eran
- 19:55repartidores. En total éramos cuatro.
- 19:59Cada noche recorríamos las calles en nuestras motos,
- 20:03entregando pizzas a todo tipo de personas.
- 20:07Entre nosotros había un compañero, Juan Manuel, que
- 20:10siempre se distinguía. Su moto.
- 20:13Tenía un sonido peculiar, un ronroneo que la hacía
- 20:17inconfundible. Podía saber que Juan Manuel
- 20:21estaba llegando mucho antes de verlo aparecer por la esquina.
- 20:26Juan Manuel era un buen tipo, un trabajador incansable que nunca
- 20:31se quejaba a pesar de las largas horas.
- 20:35Tenía una razón poderosa para mantenerse en el trabajo.
- 20:40Su novia estaba embarazada y él necesitaba cada centavo para
- 20:44prepararse para la llegada del bebé.
- 20:48Sería alrededor de las 10:00 de la noche cuando llegó una
- 20:52llamada con un pedido de varias pizzas.
- 20:55Ninguno de nosotros quería ir, pero en eso llegó Juan Manuel y
- 21:00él tomó el pedido. Lo vimos alejándose del
- 21:03estacionamiento. Donde colocábamos las motos para
- 21:07irnos a nuestras casas. Al día siguiente nos enteramos
- 21:13que no regresó. Después de una entrega todos nos
- 21:17preocupamos. Lo extraño es que no era una
- 21:24ruta especialmente peligrosa ni complicada, sólo otro cliente
- 21:29más. Pero las horas pasaron y Juan
- 21:32Manuel nunca volvió. Intentamos llamarlo, pero su
- 21:36teléfono estaba apagado. Pensamos que quizás se había
- 21:40quedado sin batería o que había surgido algún imprevisto, pero
- 21:45cuando llegó la madrugada y no hubo rastro de él, la inquietud
- 21:49comenzó a crecer. Se dio parte a las autoridades y
- 21:54se buscó por 3 semanas. Los clientes aseguraron que él
- 21:58se fue después de la entrega. De hecho, hubo testigos que lo
- 22:02vieron partir ileso del sitio de la reunión.
- 22:06Juan Manuel simplemente había desaparecido en los días
- 22:11siguientes. Las autoridades investigaron,
- 22:14pero no encontraron pistas. Su moto, su teléfono, el mismo.
- 22:20Todo se había desvanecido sin dejar rastro.
- 22:24La pizzería se sumió en un ambiente de tristeza y
- 22:27preocupación. Todos queríamos creer que Juan
- 22:31Manuel aparecería de alguna manera, que todo era un
- 22:35malentendido, pero la realidad era que nadie sabía lo que había
- 22:39pasado. Pasaron semanas y lentamente la
- 22:44vida en la pizzería volvió a la normalidad, aunque el hueco que
- 22:49Juan Manuel había dejado se sentía profundamente.
- 22:53Entonces, una noche, mientras nos preparábamos para cerrar.
- 22:58Sucedió algo que nos congeló la sangre.
- 23:04Estábamos limpiando el local charlando entre nosotros cuando
- 23:09de repente escuchamos un sonido que nos hizo detenernos en seco.
- 23:14Era el sonido inconfundible de la moto de Juan Manuel, aquel
- 23:19Ronroneo peculiar que todos conocíamos al instante.
- 23:23Nos miramos entre nosotros incrédulos, pero a la vez
- 23:27emocionados de que nuestro compañero regresara.
- 23:32La moto sonaba como si estuviera llegando al estacionamiento,
- 23:36pero cuando mirábamos hacia fuera no había nada.
- 23:40El sonido continuo durante unos segundos más y luego se
- 23:44desvaneció como si la moto se hubiera apagado.
- 23:49Pero lo más inquietante fue la sensación que nos invadió
- 23:53después. Aunque no había ninguna moto
- 23:56visible, pudimos sentir una presencia en el estacionamiento
- 24:00justo en el lugar donde Juan Manuel solía aparcar.
- 24:04Era como si el aire se hubiera vuelto más frío, más tenso.
- 24:09Un escalofrío recorrió mi espalda y supe que los demás
- 24:13sentían lo mismo. Nadie se atrevió a salir a
- 24:17revisar. Era como si todos supiéramos
- 24:20instintivamente que lo que estaba fuera no era algo que
- 24:25quisiéramos enfrentar. Cada pequeño sonido se
- 24:30amplificaba en el silencio tenso del local.
- 24:36Finalmente terminamos de cerrar y nos marchamos cada uno a su
- 24:41casa, sin hablar mucho sobre lo sucedido cuando salíamos del
- 24:46local. Echábamos una mirada hacia el
- 24:49estacionamiento. Sólo estaban nuestras motos y no
- 24:53la de nuestro amigo. La sensación de que algo
- 24:57inexplicable había ocurrido esa noche no me abandonó.
- 25:02No pude dormir bien pensando en la posibilidad de que lo que
- 25:06habíamos sentido fuera Juan Manuel, de alguna manera,
- 25:10regresando, buscando algo al día siguiente, cuando llegué a la
- 25:15pizzería. Estaba una patrulla estacionada
- 25:18frente al local. Entré rápidamente y los rostros
- 25:23desencajados de los propietarios me dieron a entender que no eran
- 25:27buenas noticias, aunque en cierta manera sí.
- 25:32Esa noche que Juan Manuel regresaba, un auto lo sacó del
- 25:37camino. Los hombres estaban en estado de
- 25:40ebriedad. Asustados echaron el cuerpo y la
- 25:44moto a una canaleta, no había manera de que lo vieran, pero
- 25:49unas personas que transitaban por ahí se detuvieron porque
- 25:53traían una llanta baja y el señor se bajó a revisar el olor.
- 26:01A muerte lo alertó y fue como vieron el cuerpo de Juan Manuel.
- 26:07Por desgracia, nunca se supo quiénes fueron los responsables
- 26:11de su muerte. Nuestra jefa nos dijo que la
- 26:14noche anterior nuestro amigo y compañero había regresado.
- 26:18Al fin, como esa tarde encontraron el cuerpo, él pudo
- 26:22regresar. Ya no era uno más de los
- 26:26desaparecidos. Por mucho tiempo se escuchaba
- 26:30que la moto regresaba a su sitio.
- 26:33Le pusimos veladoras. Para que Juan Manuel se fuera a
- 26:37descansar ya no trabajo en la pizzería, pero aquella
- 26:41experiencia me dejó un amargo sabor en mi boca.
- 26:45Pues las personas cometen este tipo de accidentes y se les hace
- 26:50fácil ocultar su delito. Muchas gracias por darle voz a
- 26:55lo que le sucedió a Juan Manuel. Trabajé como repartidor de
- 27:13comida preparada para dietas, la nutrióloga tenía muchos clientes
- 27:19y éramos alrededor de 7 los repartidores, mi nombre es
- 27:24Alexander Torres y tuve una experiencia.
- 27:27Una noche que llevaba los pedidos en esa semana se hizo de
- 27:32varios clientes y algunos de ellos no eran recomendables para
- 27:36andar de noche entregando los pedidos.
- 27:40Para mi mala suerte me tocó llevar 3 de esos pedidos en esa
- 27:45Colonia. Ser repartidor de comida no era
- 27:49el empleo más glamuroso, pero tenía mi propio beneficio, pues
- 27:54no trabajaba los fines de semana y eso me daba la oportunidad de
- 27:59estudiar, recorrer la ciudad, me hacía conocer a otras personas,
- 28:05nuevas colonias, que no conocía ese día.
- 28:09La jornada había transcurrido sin mayores incidentes.
- 28:13El tráfico que durante el día solía ser un caos, se disolvía
- 28:18al caer la noche y los pedidos llegaban con rapidez Asus
- 28:22destinos. La mayoría de las casas a las
- 28:26que entregaba pedidos eran de personas que, cansadas de sus
- 28:30rutinas diarias, optaban por la comodidad de una cena a
- 28:35domicilio. Pero aquel día.
- 28:38El último pedido me llevó a un barrio al que rara vez iba.
- 28:44Las calles en esa colonia son muy estrechas y las casas
- 28:48viejas, con fachadas antiguas y algo desgastadas por el tiempo,
- 28:54la luz de las farolas parpadeaban y eso no era bueno
- 28:58para mí, pues mi abuela siempre ha dicho que en los lugares de
- 29:02época las almas vagan por las calles.
- 29:06Sentí un escalofrío recorrer mi espalda, pero lo atribuí al frío
- 29:11de la noche y al cansancio acumulado.
- 29:15Era tarde, pues iba a ser las 10:00 de la noche y ese era el
- 29:19último pedido. Y al doblar una esquina, mis
- 29:23faros iluminaron una escena que me hizo frenar en seco.
- 29:27A lo lejos vi un grupo de niños jugando en medio de la calle.
- 29:32Pero los niños se veían algo extraño.
- 29:35Lo primero que me vino a mi mente fue la pregunta de qué
- 29:40hacían unos niños tan pequeños jugando a esas horas de la
- 29:43noche. Algo en ellos me hizo sentir
- 29:47intranquilo. Tal vez era la forma en que sus
- 29:50cuerpos parecían moverse de manera errante, como si no
- 29:54estuvieran del todo presentes en este mundo.
- 29:58Decidí avanzar lentamente. Con la esperanza de que al
- 30:02acercarme ellos se dispersarían y podría continuar con mi ruta.
- 30:08Pero a medida que me aproximaba, la sensación de inquietud se
- 30:12hacía cada vez más angustiosa. Los niños no se movieron.
- 30:17Seguían allí inmóviles, mirándome con ojos vacíos, algo
- 30:23en su mirada me hizo sentir un terror que nunca antes había
- 30:27experimentado. No me había dado cuenta, sino.
- 30:30Hasta que pasé al lado de unas niñas que usaban vestidos de
- 30:34época, sus rostros estaban pálidos, casi translúcidos, y
- 30:41sus ojos no reflejaban ninguna emoción.
- 30:44Eran como sombras de lo que alguna vez fueron atrapados en
- 30:48un bucle eterno de juegos sin fin, reviviendo sus momentos más
- 30:53felices de su infancia. Fue cuanto comprendí con un
- 30:58horror aumentado, que no eran seres vivos, sino almas en pena,
- 31:03atrapadas en este mundo por alguna razón que escapaba a mi
- 31:06entendimiento. El miedo me paralizó.
- 31:10Por un momento quise gritar, pero mi grito se me quedó en mi
- 31:14garganta. Los niños comenzaron a acercarse
- 31:17lentamente. Sus movimientos eran torpes y
- 31:21antinaturales. El aire se volvió denso.
- 31:25Casi respirable y sentí que el frío se volvía helado penetrando
- 31:30hasta mis huesos. No sé cuánto tiempo estuve allí
- 31:35congelado por el terror, pero de alguna manera logré recuperar el
- 31:40control de mi cuerpo. Quise pasar a toda prisa, pero
- 31:45fantasmas o no eran niños, así que conduje con cautela para no
- 31:50pasar por alguno de ellos. Creo que se dieron cuenta de
- 31:54ello porque algunos me comenzaron a ignorar y
- 31:57nuevamente retomar sus juegos. Sus Risas eran un eco y cuando
- 32:03salí de ese tramo me alejé de esa calle tan rápido como pude.
- 32:08Mi mente intentaba racionalizar lo que había visto, pero no
- 32:13encontraba ninguna explicación lógica.
- 32:17Era como si hubiera entrado en una dimensión paralela.
- 32:21Donde las leyes de la naturaleza no se aplicaban.
- 32:25La verdad, no lo sé. Llegué al destino del pedido con
- 32:31manos temblorosas y una sensación de pánico que me
- 32:35acompañaba. La persona que recibió la comida
- 32:39no notó nada extraño en mi o si lo hizo no dijo nada.
- 32:45Tomé el tramo de salida por otro sitio, aunque tardaría.
- 32:49No me importó. No iba a volver a encontrarme
- 32:52con aquellos niños fantasmas. Otra vez terminé mi turno y
- 32:58regrese a casa, pero esa noche no pude dormir.
- 33:03Cada vez que cerraba los ojos veía los rostros de esos niños y
- 33:07sentía el mismo terror que me había paralizado en la calle.
- 33:12Pasaron los días y traté de seguir con mi vida normal.
- 33:16Pero la experiencia. Me había dejado muchas preguntas
- 33:20en mi cabeza. Comencé a investigar sobre la
- 33:24zona y descubrí que hace muchos años un terrible accidente había
- 33:29ocurrido en esa calle. Un autobús escolar había chocado
- 33:34y varios niños habían perdido la vida.
- 33:37Las historias locales decían que sus almas nunca encontraron paz
- 33:42y que de vez en cuando aparecían para jugar en las calles.
- 33:48Donde solían hacerlo en vida ahora comprendía el origen de
- 33:54esos niños espectrales de esa antigua colonia.
- 33:58Eran las almas de aquellos que habían perecido trágicamente,
- 34:03condenados a repetir sus últimos momentos en un bucle
- 34:07interminable. La tristeza y el dolor que
- 34:10sentía eran tan intensos, quizás pasaban desapercibidos por los
- 34:15que viven en esa colonia. El sólo recordarlo me causaba
- 34:19esa sensación de escalofrío y terror.
- 34:23Con el tiempo aprendí a aceptar lo que había visto y aunque
- 34:28seguía sintiendo miedo al recordar esa noche, ahora sólo
- 34:33la platico como una experiencia. Cuando trabajé como repartidor
- 34:38en 2 ocasiones más me mandaron a llevar el pedido de aquella
- 34:42clienta, pero nunca volví a ver a esos niños.
- 34:47Pero su presencia se había quedado grabada en mi memoria.
- 34:52La verdad, si me hubiese gustado verlos nuevamente, pero si ahí
- 34:58estuvieron cuando pasé no se me manifestaron.
- 35:02Y hasta cierto punto fue lo mejor.
- 35:05Muchas gracias por contar mi experiencia.
- 35:08Saludos desde Huichapán Hidalgo. Trabajar como repartidor de
- 35:18flores tiene su encanto. Cada día me rodeo de aromas
- 35:23frescos y colores vibrantes, entregando un poco de alegría a
- 35:28los hogares de las personas. Pero entre todos los pedidos
- 35:32había uno que me causaba una extraña mezcla de curiosidad y
- 35:37preocupación. Cada día, 11 de cada mes, tengo
- 35:42que entregar 11 rosas blancas a la misma dirección.
- 35:46Era un pedido inusual, constante y puntual, como un reloj.
- 35:51Mi nombre es Cameron Silva y lo que les contaré hasta el día de
- 35:55hoy se hace el mismo pedido, sin faltar día 11 de cada mes y
- 36:00doble rosas el día 11 del mes de noviembre, pues este es el mes
- 36:0611 del año, la primera vez que me asignaron ese encargo.
- 36:10La encargada de la florería me explicó que llevaban haciéndolo
- 36:15durante aproximadamente 5 años. La instrucción era simple,
- 36:21dejarlas rosas en la entrada, justo frente a la puerta
- 36:24principal. No se necesitaban firmas ni
- 36:28confirmaciones, solo dejar las flores y marcharme.
- 36:32El pedido ya estaba saldado, al igual que la propina.
- 36:37Las primeras veces seguí las instrucciones al pie de la letra
- 36:42sin hacer preguntas, pero con el tiempo mi curiosidad comenzó a
- 36:47crecer. El domicilio en cuestión era una
- 36:53casa vieja, de esas que parecen guardar secretos en su interior.
- 36:58La pintura, aunque ya estaba desgastada, y el jardín tenían
- 37:04un aire de abandono. La primera vez que dejé las
- 37:08rosas me invadió una sensación extraña, como si del interior de
- 37:12la casa estuvieran observándome. Al principio lo atribuí a mi
- 37:18imaginación. Sin embargo, esa sensación
- 37:21persistía cada vez que volvía. Durante los primeros 5 meses
- 37:27cumplí con llevar los ramos puntualmente sin desviarme, pero
- 37:32con cada visita mi curiosidad aumentaba.
- 37:36Una tarde, después de entregar las flores, me quedé en la calle
- 37:41observando la casa desde mi camioneta.
- 37:45No había movimiento, ningún signo de vida.
- 37:49Me pregunté si alguien vivía realmente allí.
- 37:52Decidí hablar con algunos vecinos esperando encontrar
- 37:55alguna pista, pues cada vez que entregaba aquel ramo de flores
- 38:00aún se encontraban las del mes anterior, pero cuando regresaba.
- 38:05Siempre un ramo no había más. Alguien se encargaba de retirar
- 38:09las rosas, ya secas y marchitas. Una señora mayor que vivía al
- 38:15lado accedió a hablar conmigo. Después de algunas preguntas
- 38:20casuales, me contó que en esa casa había vivido una mujer
- 38:25mayor, doña Greta. Murió sola, me dijo con una
- 38:30expresión triste en su rostro. Su único hijo, debido Asus
- 38:35ocupaciones, no había estado con ella en sus últimos momentos.
- 38:39Fue encontrada muerta el 11/05/2018, un día después del
- 38:45día de las madres, una fecha triste y dolorosa.
- 38:52El hijo, consumido por la culpa y el remordimiento, había hecho
- 38:57un acuerdo con la florería para enviar 11 rosas blancas cada
- 39:01mes. Como un tributo silencioso a su
- 39:04madre, una forma de recordarla y enmendar su ausencia en aquel
- 39:09día fatídico. La historia me dejó con una
- 39:13sensación de tristeza profunda y una sensación inexplicable que
- 39:17no sabría cómo describirla ahora.
- 39:21Cada vez que hacía la entrega no podía evitar pensar en doña
- 39:25Greta y su hijo, las rosas blancas que antes parecían
- 39:30simples flores. Ahora llevaban un peso emocional
- 39:34en cada una. Sentía que al dejarlas estaba
- 39:39participando en un ritual de redención y memoria hacia
- 39:42aquella señora. Pero con ese conocimiento
- 39:47también vino un cambio. Comencé a notar cosas que antes
- 39:50había pasado por alto, sombras breves en las ventanas, un leve
- 39:56murmullo que parecía venir de la casa.
- 39:58Un frío que no correspondía con la temperatura del exterior y un
- 40:04aroma a nardos. Eso era en verdad muy raro, ya
- 40:09que las plantas del jardín se encontraban completamente
- 40:12marchitas. Una tarde, después de haber
- 40:19dejado las rosas, decidí quedarme un poco más.
- 40:23Quería entender lo que estaba pasando.
- 40:27Me quedé nuevamente en mi camioneta observando la casa
- 40:31desde la distancia. Las luces estaban apagadas, pero
- 40:36había una luz débil que emanaba del interior, como si alguien
- 40:40hubiera encendido una vela. De repente vi una figura moverse
- 40:46detrás de una ventana del segundo piso.
- 40:49Mi corazón se acelero, parecía la de una mujer mayor.
- 40:54La figura se detuvo y pareció mirar directamente hacia donde
- 40:58me encontraba. Sentí un leve escalofrío
- 41:01recorrer mi espalda y una sensación de estar invadiendo un
- 41:06espacio sagrado. Decidí que era suficiente.
- 41:10Por ese día. Arranqué la camioneta y me alejé
- 41:13rápidamente mi mente dando vueltas con lo que había visto.
- 41:18Sentí que no debía de andar buscando en esa casa lo que era
- 41:22evidente. La señora Greta era un alma en
- 41:26pena, esperando a que llegue su hijo el siguiente 11 del mes y
- 41:32se la entrega con una mezcla de miedo.
- 41:35Dejé las flores en la entrada, como siempre, pero esta vez me
- 41:39quedé un momento en silencio con la cabeza inclinada.
- 41:44Sentía que era una forma de mostrar respeto a doña Greta y
- 41:48su hijo. Las semanas pasaron y la rutina
- 41:54de las entregas continuó. Cada vez que iba sentía una
- 41:59presencia más fuerte. La señora que me contó la
- 42:02trágica historia de su vecina me aconsejó que era mejor que ya no
- 42:07entregara las rosas, pues muchas veces no sabemos que nos puede
- 42:12suceder con la tristeza de doña Greta y el verme ahí cada mes me
- 42:18puede llegar a suceder algo. Y creo que tenía razón, porque
- 42:24días después le conté a mi madre.
- 42:28Ella me recomendó que fuera a la Iglesia por agua bendita y eso
- 42:32hice una tarde. Al llegar a la florería encontré
- 42:38un sobre dirigido a mí, lo abrí con curiosidad y descubrí una
- 42:42carta del hijo de doña Greta. En ella me agradecía por mi
- 42:47dedicación y respeto al hacer las entregas.
- 42:51Me explicaba que las rosas eran su forma de pedir perdón y de
- 42:55asegurarse de que su madre nunca más estuviera sola ni en la
- 43:00muerte. La carta me conmovió
- 43:03profundamente. Entendí que mi papel como
- 43:06repartidor de flores iba más allá de una simple entrega.
- 43:11Estaba ayudando a un alma atormentada a encontrar paz
- 43:16desde entonces cada 11 del mes. Hago la entrega con respeto y
- 43:21sin miedo de que el alma de doña Greta se venga conmigo.
- 43:26Aunque la casa seguía emanando esa sensación de misterio y la
- 43:30presencia de la difunta, ya no sentía miedo.
- 43:35La casa sigue sola, pero ahora se aprecia limpia.
- 43:39Quitaron toda la maleza, arreglaron algunas cosas de esa
- 43:43casa. Déjenme decirles que la vecina
- 43:46de doña Greta. Hace un año que falleció por
- 43:50respeto, le llevo unas flores y se las coloco en una imagen de
- 43:55la virgen de Guadalupe que se encuentra a la entrada de esa
- 43:59casa, ya no he vuelto a ver aquella sombra en las ventanas,
- 44:04de hecho ya ni busco nada extraño en ella.
- 44:14Muy buenas noches a toda la audiencia.
- 44:17Mi nombre es Leobardo Vizcaya. Tengo 36 años y lo que les
- 44:22contaré sucedió cuando yo tenía la edad de 17 años.
- 44:27Mi tío Pedro fue el que me consiguió este trabajo.
- 44:31Ser repartidor de folletos no era el trabajo más emocionante,
- 44:36pero pagaba las cuentas y me permitía recorrer la ciudad,
- 44:41algo que siempre me había gustado.
- 44:44Pues pasaba gran parte de mi tiempo de vago.
- 44:47La rutina era sencilla, me asignaban un montón de folletos
- 44:52con direcciones y teléfonos y yo los distribuía por diferentes
- 44:56zonas. La mayoría de las veces eran
- 45:00anuncios de tiendas de ropa, restaurantes o servicios varios.
- 45:06Sin embargo, un día recibí un encargo diferente que al
- 45:10principio no me pareció tan extraño.
- 45:13Pero que terminó cambiando mi vida para siempre.
- 45:16El encargo venía de una tienda esotérica en un barrio de la
- 45:20ciudad. No era un lugar al que soliera
- 45:23ir, pero conocía la tienda de vista.
- 45:27Su fachada era oscura, con símbolos extraños pintados en
- 45:31las ventanas y un letrero que apenas se leía.
- 45:35La propietaria era una mujer mayor que siempre vestía de
- 45:39negro, que resultaba inquietante.
- 45:42Su nombre, según el folleto, era vidente, Ángela.
- 45:47En el folleto se podía leer que la señora hacía todo tipo de
- 45:51trabajos, desde amarres, quitar la mala suerte y regresar a la
- 45:55pareja en cierto tiempo. Cuando fui a recoger los
- 46:00folletos, doña Ángela me recibió en la puerta.
- 46:04Su mirada era perspicaz, me entregó una caja llena de
- 46:09volantes. Cada uno con la dirección y
- 46:11teléfono de la tienda y me pidió que los distribuyera en las
- 46:16zonas indicadas. Mientras hablábamos, no pude
- 46:20evitar notar que el interior de la tienda estaba lleno de
- 46:23objetos extraños, velas, tarros de cristal con hierbas, muñecos
- 46:29de cera y libros antiguos de aspecto siniestro.
- 46:34Todo el lugar tenía una atmósfera pesada.
- 46:37Como si algo más que simples productos estuvieran siendo
- 46:41manejados allí. Los días siguientes los pasé
- 46:46repartiendo los folletos de la tienda por toda la ciudad.
- 46:50Cuanto más distribuía, más extrañas eran las miradas que
- 46:54recibía de la gente al ver los volantes.
- 46:58Algunos los tomaban con curiosidad, mientras que otros
- 47:02los tiraban inmediatamente al suelo.
- 47:04Como si quisieran deshacerse de algo peligroso, no le di mucha
- 47:09importancia pensando que sólo eran supersticiones.
- 47:13Además, yo solo los repartía. No era mi responsabilidad que
- 47:18las personas los guardaran o no. Sin embargo, no pude sacarme de
- 47:23la cabeza la sensación de que había algo más en esos volantes,
- 47:28algo que no lograba comprender un par de semanas después.
- 47:34Doña Angela me llamó nuevamente. Esta vez no era solo para
- 47:39repartir folletos. Me pidió que recogiera un par de
- 47:42bolsas negras de la tienda y las entregara en varias direcciones.
- 47:48Las bolsas eran pesadas y no se podía ver lo que había dentro.
- 47:53Al principio pensé que podrían ser productos de la tienda, pero
- 47:57algo en su mirada y en la manera en que me dio las instrucciones
- 48:02me hizo dudar. No hice preguntas, pero la
- 48:06sensación de inquietud no me abandonaba.
- 48:10Comencé a hacer las entregas según las indicaciones de la
- 48:14bruja. Las direcciones eran extrañas,
- 48:18en su mayoría casas antiguas y mal conservadas en barrios que
- 48:22parecían haber sido olvidados por el tiempo y sus dueños.
- 48:27Cada vez que dejaba una de esas bolsas sentía un escalofrío
- 48:31recorrer mi espalda. Era como si algo en mi interior
- 48:36me estuviera advirtiendo que no debería estar haciendo aquello.
- 48:40Pero el dinero era bueno y no podía darme el lujo de rechazar
- 48:44el trabajo. Con el paso del tiempo, las
- 48:49entregas se volvieron más frecuentes.
- 48:52Doña Angela me llamaba casi todas las semanas, siempre con
- 48:57más bolsas negras para repartir y cada vez que lo hacía.
- 49:01La sensación de que estaba involucrado en algo oscuro se
- 49:05hacía más fuerte. Empecé a notar cosas extrañas,
- 49:10ruidos en la tienda que no tenían explicación, sombras que
- 49:14se movían por el rabillo del ojo y un sentimiento constante de
- 49:18que estaba siendo observado. Ella solo contestaba que eran
- 49:22sus guardianes. Entonces, un día todo cambió.
- 49:29Me presenté en la tienda para recoger el próximo encargo, pero
- 49:33la puerta estaba cerrada y las luces apagadas.
- 49:38Toqué el timbre. Llame a la puerta, pero no hubo
- 49:41respuesta. Algo no estaba bien.
- 49:44Me quedé un rato esperando sin saber qué hacer, hasta que un
- 49:49vecino se acercó y me dijo en Voz Baja que había escuchado que
- 49:54una bruja había atacado a doña Ángela.
- 49:57Me quedé helado. Una bruja.
- 50:01La palabra resonó en mi cabeza acompañada de todas las imágenes
- 50:06de cosas extrañas que había visto en esa tienda.
- 50:10Los rumores comenzaron a extenderse rápidamente.
- 50:14Algunos decían que doña Ángela había sido maldecida, otros que
- 50:19había desaparecido sin dejar rastro.
- 50:22Lo que parecía claro es que algo muy malo le había ocurrido y que
- 50:26estaba relacionado con su oficio de bruja.
- 50:30Y fue entonces cuando me di cuenta de que las bolsas negras
- 50:34que había estado repartiendo probablemente tenían algo que
- 50:38ver con lo sucedido. Había estado llevando hechizos o
- 50:42maleficios a otros lugares. Yo había contribuido, sin
- 50:47saberlo, al daño de otra bruja y otras personas.
- 50:52El miedo se apoderó de mi. Comencé a pensar en lo que
- 50:55podría sucederme si la otra bruja, la que había dañado a
- 50:59doña Ángela, descubría que yo había sido quien hizo las
- 51:04entregas. Quizás podría venir por mí y
- 51:08maldecirme los días siguientes fueron una mezcla de paranoia y
- 51:13terror. Empecé a ver cosas donde no las
- 51:17había, a sentir una presencia constante a mi alrededor.
- 51:21No podía dormir y cuando lo hacía tenía pesadillas en las
- 51:27que doña Angela o alguna otra figura siniestra venían a
- 51:31reclamar algo que yo no comprendía.
- 51:36Finalmente tomé una decisión, no podía seguir con ese trabajo ni
- 51:42con ningún otro que me pusiera en contacto con lo sobrenatural.
- 51:47Deje de responder a las llamadas.
- 51:49Cambié mi número de celular. Y busqué otro empleo lejos de
- 51:53ese barrio y de todo lo que lo rodeaba.
- 51:57A partir de ese momento decidí mantenerme alejado de cualquier
- 52:02cosa que pudiera tener que ver con Brujas, maldiciones o
- 52:06cualquier aspecto del mundo esotérico o andar de repartidor.
- 52:12Nunca volví a saber de doña Ángela ni de su tienda a veces
- 52:17cuando llego a pasar cerca de ese barrio.
- 52:20Me invade un escalofrío y aunque evito mirar hacia la calle donde
- 52:24estaba la tienda, no puedo evitar sentir que algo o alguien
- 52:29siguen vigilandome. Y aunque intento vivir una vida
- 52:32normal, siempre llevo conmigo el recuerdo de esos días y el temor
- 52:37constante de que aquella bruja pueda alcanzarme.