Latest / Hombres Firmes en Dios

No me permito quebrarme
Un pasillo de hospital, la gente de un hombre llorando alrededor, y él de pie contestando el teléfono. Lo hace bien, y por eso nadie le dice nada. Este episodio desarma la frase que está debajo —«si me quiebro delante de ellos, dejo de ser el que sostiene»— y muestra dónde está el truco: no prohíbe quebrarse, prohíbe que se vea.
El ancla es 2 Samuel 18:33, el rey que subió una escalera pública llorando a gritos. El contrapeso, Hebreos 5:7: Jesús oró con fuerte clamor y lágrimas, y fue escuchado. La historia, José, que lloró cuatro veces y las primeras a puerta cerrada. Y el cierre…
The skinny
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