Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 338 ¿Qué hacer cuando te amenazan?
Transcript
- Podcast número trescientos treinta y ocho. Eso que escuchan en el ambiente es la pertinaz lluvia. Aquí, desde las breñas de Santander, arriba en la montaña, donde con mi esposa estamos haciendo un pequeño retiro y donde hace veinticuatro horas no ha parado de llover. Por eso escuchas de fondo la lluvia. Bueno bienvenidos a este podcast número trescientos treinta y ocho, en donde voy a hablar de un aspecto que suele pasarnos a nosotros, los seres humanos, cuando nos amenazamos los unos a los otros y cuando cometemos el error de prestarle el oído al bravucón aquel que sabe manejar muy bien los dichos, los gritos, las amenazas y que siempre tiene para ello un tono particular, amenazante, desafiante, intentando dominar y amedrentar a la otra persona sobre todo me di cuenta que esto es importante porque continuamente cuando con mi esposa damos consejería, nos encontramos con muchas personas que andan asustadas por qué, porque han sido blanco de amenazas, de brabucones especialistas en el habla, en la amenaza que han logrado cautivar el oído de sus asustadizos amenazados. Y quizá de pronto me está oyendo a alguien que prestó su oído a esa clase de personas. Bueno, recientemente alguien me llama para decirme le di trabajo a una persona. Hicimos un contrato de prestación de servicios. Estuvo trabajando conmigo algún tiempo, pero lo hizo de mor muy mala manera. Inclusive casi me hace perder un gran contrato a nivel nacional que tenía con una importante multinacional. Obviamente, me tocó prescindir de sus servicios, pero a los pocos días empezó a amenazarme que me iba a enviar a los abogados, que la demanda que me iba a poner era cuantiosa, que me iba a quitar todo el producto de mi esfuerzo durante muchos años mi empresa, lo que he levantado con el sudor de mi frente, con mi mucho esfuerzo. Amenazó además a mi esposa, inclusive en nuestra condición de cristianos. Nos amenazó con inventarse algunas cosas para salir a contarlas y ventilar aspectos que son del resorte íntimo de nuestra familia. O sea, me amenazó con tergiversar la manera como vivimos como familia. Ya vas a ver se lo voy a contar a todo mundo y te voy a meter en manos de abogados y te voy a desacreditar hasta que no me pagues todo lo que te estoy pidiendo, porque eso es justo, bueno, justo, seguro aquella persona. Bastante asustado, este hombre me pide que yo le aconseje qué debo hacer ante las constantes amenazas de esta calaña de personas, y entonces recordé que, en alguna oportunidad prediqué acerca de él miedo. Sí, ese miedo que nos da a nosotros cuando le hemos prestado el oído a aquel bravucón amenazante y nos ha traído como consecuencia el miedo, el no poder comer en muchas oportunidades ni dormir tranquilo andar por ahí asustadizo, Le recomendé que buscara esa predicación en el canal cristiano de YouTube. José Ordoy es cristiano. Así se llama el miedo. Pero aparte de eso y como suelo hacer, las Consejerías nos pusimos a leer primera de Samuel, capítulo número diecisiete. Te recomiendo que también lo oigas es la historia de David y Goliad. No tengo duda que David derrotó a Goliad porque, como sucede en pocas veces en el antiguo Testamento, el espíritu Santo descendió sobre David. Pero hay factores allí que son determinantes. La humildad de David, la capacidad de un talento que desarrolló en la intimidad con Dios, o sea, su ductilidad para manejar la onda. Pero hay algo en esa historia que es importante que lean todas aquellas personas que están amedrentadas por otros. Imagínate salió Goliad de día y de noche gritando bravuconadas amenazas, llamando a los ejércitos de Israel pulgas como perros desgraciados insolentes. Imagínese usted cualquier sarta de amenazas vulgares que los soldados de Israel escuchaban de día y de noche. La palabra de Dios dice que duró cuarenta días, saliendo de día y de noche. Eso quiere decir que él salía cuando se le daba la gana, si quería salir a la una de la mañana a gritar improperios y amenazas al pueblo de Dios, pues lo hacía, y si quería hacerlo en la tarde, en la mañana, en la noche. Así como muchos reciben llamadas de teléfono, textos por el whatsapp, reciben razones que miren que es que le mandó a decir que no se deje ver, que lo va a demandar. O aquellos que inclusiven muchas oportunidades llevan tiempo prestándole atención a todo lo que dicen los médicos. Y no digo que no sea importante prestarle atención a los médicos. Digo que es que a veces les estamos dando a los médicos la última palabra. Cuando la última palabra la tiene. Dios mira al examen y el médico te dice y otra persona, al enterarse que estás enfermo, te dice ay, esa enfermedad es mortal. De eso se murió una tía mía y prestamos el oído para ver cuánto médico de pacotilla recetante furtivo de barrio nos viene a contaminar el oído, pero retomo imagínate lo que es para un ejército. Ver a un gigante de más de dos metros casi tres, musculoso experto en artes marciales, con armas forjadas que, ante la vista de los soldados, era como hoy en día, pararse frente a un cañón bueno lo más imponente y que causaba mayor susto de parte de Goliat. No eran sus armas. Era su boca. Durante cuarenta días amedrentados el ejército de Israel se daban por perdidos. De pronto aparece en escena David, un muchacho que no prestó el oído a goleada. Recién David escucha lo que está diciendo. Golead hizo eso que yo te recomiendo hoy hacer no presto atención, dice David, Recién escuchan los improperios y las amenazas. Quién es este incircunciso que se atreve a amenazar y a ofender al ejército del Reino de Dios, o sea, no aceptó las amenazas y decidió enfrentar al gigante. Bueno, ese es el todo de este mensaje. No prestes el oído. Sólo es un bravucón gigante que amenaza queriendo minar tu conciencia, queriendo dominar tu valentía, tu amor propio para lograr su objetivo. Así que puedes orar a Dios diciendo y quién es este incircunciso que quiere decir más o menos, quién es este agente del mal, persona corrupta, persona de corazón malo que viene a amenazarme o de pronto si has estado prestando lo digo, entonces tienes que orar diciendo a partir de este momento no voy a prestar más mi oído, ni a sus amenazas, ni a sus brabuconadas ni a todo mensaje que me quiera endilgar culpabilidades que no tengo, Así que ya lo sabes. Quizá no sea tan fuerte el que viene contra Ti. Quizá sus armas no son tan mortíferas como parecen. Quizá solo sea un gigantón que quiere a mí lanarte a punta de brabuconadas con su boca. Lo mejor que puedes hacer. Concéntrate en Dios. Escúchalo a él. La relación con el espíritu Santo fue determinante para David y tiene que ser determinante para Ti. Antes de volver a escuchar a tu gigante. Ya escuchaste a Dios. Qué te dijo Dios en oración? Qué debes hacer ante situaciones complicadas como estas. Los cristianos nos metemos en oración. Le preguntamos a Dios qué habremos de hacer y luego de esa relación íntima salimos fortalecidos, dispuestos a derrotar al gigante bravucón que intenta con amenazas de su boca, a milanar nuestra confianza y nuestra voluntad del bien vivir te. Deseo que tengas un lindo día mira. Empecé el podcast en medio de un considerable aguacero y ya aquí, siendo la una y treinta de la mañana, ha amainado. Espero que se mantenga así para que pueda bajar de la montaña. A todos ustedes. Gracias por preferirnos, por sus valoraciones de cinco estrellas en todas las plataformas de reproducción de podcast y por todos sus comentarios que Dios los bendiga