Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 362 El año de empezar a apagar motores en la vida.
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- Podcast número trescientos sesenta y dos. Debería yo iniciar este podcast ofreciéndoles a ustedes excusas por qué, pues, porque apenas vamos por el segundo podcast publicado este año. Dirán ustedes estará de vacaciones. O algunos esperaron que al llegar el primer lunes laboral de este dos mil veinticuatro, pues ya hubiera subido varios a ver les doy una explicación en estos días. Estoy de modo no. No así se llaman los abuelos aquí en Santander, ejerciendo mi abuele nato. Mis nietos nos están visitando por estos días. Subimos a ser un devocional a hebron alturas de Santander en una pequeña finca que tenemos allí con mi preciosa esposa, en nuestro primer devocional de este dos mil veinticuatro. Luego de orar de permanecer un tiempo conectados con Dios, le comenté a mi esposa que este año quería no presionarme, no obligarme a hacer cosas. Qué significa uno que no se obligue a hacer cosas, que durante toda mi vida, debido a mi personalidad, siempre estaba corriendo para hacer las cosas. A veces omitía pasar tiempo de calidad con los seres que más amo por estar en un récord mundial, en un programa de televisión, en un show, en una conexión aérea, en un aeropuerto, salir para hacer un negocio, un libro, un libreto, una producción de televisión o un reality, un podcast, una nueva campaña publicitaria. En fin, yo estoy trabajando desde los dieciséis años cuando, siendo un muchacho vendedor ambulante, no omitía hacer cosas y digamos que la juventud es ese tiempo donde siempre estábamos haciendo cosas. Y para una persona como yo que no estudió que tiene escarso tercero bachillerato que además, no tuvo muchas oportunidades desde su juventud, que proviene de un estrato social bastante bajo popular, pues no me podía negar a hacer cosas. Tenía que probarlo, todo todo lo que viniera a mi mano, todo lo que fuera una oportunidad a arañar cuánta posibilidad hubiera para poder sacar adelante mi vida y más adelante, después de los veintiuno años, sacar adelante mi matrimonio, sacar adelante a mis cuatro hijos. Eso trajo como consecuencia que trabajara sin descanso y con mucho ahínco durante muchas etapas de mi vida. Pero aquí estoy. Tengo cincuenta y seis años de edad. Bueno próximo veintiocho de febrero con nle los cincuenta y seis. Tengo treinta y seis años de carrera profesional. Creo que en los medios de comunicación lo he hecho todo, inclusive hasta narración de fútbol. He escrito poemas, he cantado canciones recuerdan la producción musical de Benito. He sido diseñador, gráfico, escritor, compositor, editor de televisión, musicalizador, pastor, líder, conferencista. En fin, pero a esta altura de mi vida, en este dos mil veinticuatro, allí en ese devocional con mi esposa, me comprometí a no obligarme a hacer las cosas. Por qué, porque digamos que mis hijos ya no están en casa, Estamos solos. Jazmid y yo he trabajado sin descanso para que al llegar a esta época de la vida no estuviéramos acumulando en riquezas, pero tampoco estuviéramos pasando necesidades. Programé mi vejez, así que no tenemos que andar corriendo de un lado al otro para estar resolviendo a la edad de mi esposa cincuenta y tres años, a la edad mía, cincuenta y seis años, corriendo a ver cómo resolvemos, cómo pagamos compromisos económicos y demás. No Dios ha sido bueno y contamos con los recursos suficientes necesarios para vivir tranquilos. Entonces una persona en la condición que yo tengo, que todavía, después de cuarenta años de estar trabajando sin descanso, se esté obligando a levantarse a las cinco de la mañana, a iniciar un nuevo proyecto, a mirar cómo amplía las arcas económicas, a seguir ahorrando para la vejez, a acumular o tierras o posesiones o dineros. No, eso no es lo que quiero. Si hay algo a lo que me quiero obligar es a servir a Dios es a servir al Prójimo, es a amar a Jasmith, a mis hijos, a miss nietos y a honrar la vida que Dios me dio? Dentro de ese pensamiento de honrar la vida que Dios me dio, hay un momento que es clave y determinante saber cuándo debo empezar a pagar los motores de este avión que lleva funcionando cuarenta años sin parar lo tenía bien pensado. Habrá un momento en mi vida donde ya voy a dejar de tener que correr detrás de los triunfos, los éxitos o de las economías. Habrá un momento en mi vida donde si quiero dormir hasta las ocho de la mañana, lo hago. Si me quiero levantar a las dos de la mañana, igual lo hago. Si quiero grabar un podcast, lo hago. Si quiero ir de viaje, si quiero quedarme, si quiero trabajar hasta fatigarme o si quiero tomarme un día de descanso, lo puedo hacer y este año, dos mil veinticuatro, a mis cincuenta y seis años, ha llegado ese momento. Sé que quizá en los próximos días ustedes me han imbuido en un gran proyecto. Probablemente lo viviré con tanta pasión y ahínco como siempre lo he hecho. Es un proyecto de televisión, pero de pronto decido no hacerlo. De pronto he decidido decir no porque he decidido no obligarme. Creo que esa es una de las características que tiene la felicidad. Estoy viviendo un tiempo fenomenal con mi esposa Yasmith, treinta y cuatro años de matrimonio y cada día siento que la amo más, apago mi celular y no estoy para nadie y me voy con mis nietos para disfrutar de las ovejas que tenemos aquí en la casa sí ovejas y pollos y pajaritos, y también compramos una perra nueva. O sea ya tenemos tres perros, dogo nala e y va arriba en la finca tenemos un hermoso jardín Jasmid y yo nos ponemos a deshervarlo mientras estamos hablando. Ya sé que algunos les va a parecer que esto es cosa de ancianos. No aún estamos jóvenes, pero cada cosa nos la estamos disfrutando con una intensidad. Termino este podcast invitándote a ti que estás joven para que programes tu vida de tal manera que entiendas que habrá un momento más adelante. Ahí en el futuro, en donde vas a tener que empezar a pagar los motores de tu vida productiva. Trabaja con ahínco ser responsable. Ten una sola esposa, por lo cual una sola familia ahorra para tu vejez, invierte en tierras o invierte en algo que represente que más adelante lo puedas disfrutar con tu esposa. Educa bien a tus hijos, programa con ellos el día en que se vayan de casa. Intenta graduarlos profesionalmente, garantizarles un futuro en medio del conocimiento intelectual y productivo. Pero no se te olvide que lo más importante es que salgan de tu casa teniendo temor de Dios, que es el más grande evaluarte que un papá y una mamá le pueden dar a sus hijos. Tú que estás en época adulta. Quizá a veces te canses de tanto estar trabajando. Ojalá empieces a programar un día donde empieces a descansar, tener una fecha más o menos presupuestada. Te puede dar valor en los momentos cuando estés cansado, agotado, no en vano Siempre digo la mitad de la vida es una época donde suele aparecer