Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Mi Tía Era BRUJA: La Verdad Sobre Cómo Perdí A Mi Marido Y Me Obligó A Irme - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Me llamo Mariana y
- 0:15llevo seis años casada con Daniel. Vivimos en un departamento
- 0:20de dos cuartos sobre una avenida, con talleres y puestos
- 0:23de comida que abren desde temprano. Trabajo en una farmacia
- 0:28a tres cuadras, él es chofer de una flotilla de
- 0:31camiones ligeros para reparto. La rutina era clara, yo salía
- 0:36a las ocho, él a las siete y media, comíamos
- 0:39juntos a mediodía cuando sus rutas quedaban cerca, y por
- 0:43la noche veíamos la televisión hasta que el cansancio nos
- 0:47mandaba a la cama. Esa estabilidad comenzó a romperse el
- 0:51día en que mi tía Julia empezó a buscar cualquier
- 0:54pretexto para aparecerse. Llegaba con una bolsa de pan o
- 0:59con una bebida que según ella, le quedaba a Daniel
- 1:02porque era de piña y a él le gustaba. Decía
- 1:06que había pasado por ahí de casualidad, pero siempre coincidía
- 1:10con la hora en que él regresaba. La tía fijaba
- 1:14la vista en él de una forma que antes me
- 1:17parecía una manía y que con el tiempo se volvió
- 1:20un peso en el estómago. Lo miraba de arriba a
- 1:24abajo como si revisara un traje nuevo, le preguntaba a
- 1:28qué hora dormía, cuánto trabajaba o qué comía en la ruta.
- 1:33Decía que se le veía el cansancio y que un
- 1:35hombre como él necesitaba cuidados. En reuniones familiares se sentaba
- 1:41a su lado y le ofrecía servirse de su plato.
- 1:45A mí me decía que estaba flaca, que me cuidara
- 1:48porque los hombres querían una casa ordenada y comida caliente.
- 1:52Yo respondía con cortesía. Crecí viéndola meterse en conversaciones y
- 1:57resolver favores con cara de buena. Así que prefería guardar distancia.
- 2:02Pensaba que era una etapa y que se le pasaría.
- 2:07Los vecinos empezaron a comentarme detalles que no encajaban con
- 2:11una tía entrometida nada más. Doña Meche, la del puesto
- 2:16de hortalizas, me dijo que Julia se llevaba velas negras
- 2:20del mercado grande y que siempre pedía la misma medida,
- 2:23las más gruesas. Un señor del puesto de aves juró
- 2:28que le compró gallinas chicas y que no eran para caldo.
- 2:32Un chavo que vende bolsas de hierbas mencionó que le
- 2:35pedía ruda, ajenjo y otra que no reconocí. Yo barría
- 2:40la banqueta y escuchaba, no quería poner esas piezas juntas.
- 2:47En la casa, comenzaron a aparecer objetos que no venían
- 2:50de nosotros. Una noche, al mover la cama para limpiar,
- 2:55encontré un mechón de cabello oscuro amarrado con un listón rojo,
- 3:00metido en una bolsa de tela. No era mío, mi
- 3:04cabello es castaño claro y el listón no era de
- 3:07los que usamos para envolver regalos. Lo tiré al bote
- 3:11sin decir nada, pero a los dos días, mientras lavaba trastes,
- 3:16percibí un olor fuerte que raspa la nariz, parecido al
- 3:19de los fósforos quemados. El olor venía de la puerta.
- 3:23Al abrirla, vi un plato de plástico con agua turbia
- 3:27pegado a la base, como si alguien lo hubiera dejado
- 3:30muy de mañana. Lo saqué a la calle y lo vacié.
- 3:35En la ropa de Daniel comencé a notar marcas que
- 3:39no salían con jabón, manchas aceitosas en el cuello de
- 3:42camisetas nuevas y un polvo fino en los bolsillos que
- 3:46dejaba la yema de los dedos amarilla. Las discusiones llegaron
- 3:51como ráfagas, empezaban por cosas pequeñas, vasos fuera de lugar,
- 3:56ruido de la televisión, yo notaba que él despertaba con
- 4:00arañazos delgados en los antebrazos y en la espalda, como
- 4:04si hubiera dormido con un gato. Decía que se rascó
- 4:08con las uñas en la noche por el calor. Compré
- 4:12una lima y le recorté las uñas para evitarlo, pero
- 4:15al día siguiente las marcas aparecieron más largas. Empezó a
- 4:20llegar más tarde, explicaba que el tráfico lo había fregado,
- 4:24o que el jefe lo retuvo para revisar inventarios, su
- 4:28olor cambió, olía a humo de vela y a perfume
- 4:31que yo no tenía, dulce y espeso. Julia intensificó las visitas,
- 4:38llegaba cuando yo no estaba y se iba al poco rato,
- 4:41de modo que solo quedaban señales, una taza que no
- 4:45era de nuestro juego, un vaso con restos de una
- 4:48bebida espesa u hojas secas en el bote. Daniel mencionaba
- 4:52que ella había pasado a dejarle una crema para aliviarle
- 4:56el dolor de espalda. Decía que le había recomendado un
- 5:00té para el insomnio, yo sentía la casa como si
- 5:03alguien moviera cosas cuando yo salía. Revisé cajones y encontré,
- 5:08en la parte de atrás del clóset, un paquete amarrado
- 5:12con hilo, envuelto en papel café. Adentro había tierra, sal
- 5:17gruesa y un trocito de tela que reconocí, provenía de
- 5:21una camisa de Daniel, lo llevé a la estufa y
- 5:24lo quemé. El olor volvió a ser el mismo de
- 5:27la puerta. Una tarde, Doña Meche me dijo que había
- 5:32visto a Julia comprando una olla de barro y un
- 5:35manojo de velas negras. Agregó que la tía preguntó por
- 5:40cabezas de pollo y por un puñado de clavos nuevos.
- 5:43La oí con cuidado, porque no me gustan los juicios
- 5:47al aire, de todos modos, el estómago se me cerró.
- 5:52Esa noche, mientras Daniel se bañaba, levanté el colchón y
- 5:56encontré un círculo de sal mal hecho en la madera
- 5:59de la base. Al centro, una moneda de una denominación
- 6:03que ya casi no circula y una pluma de gallina,
- 6:07con una gota reseca que parecía sangre. Lo barrí y
- 6:11lavé con cloro, dormí con los ojos abiertos y conté
- 6:14los minutos hasta el alba. Al día siguiente, decidí seguir
- 6:20a Julia, sabía que solía pasar por la tarde a
- 6:23la panadería de la esquina. Me quedé esperando en la
- 6:27esquina contraria con una bolsa de mandado para no llamar
- 6:31la atención. La vi salir con su rebozo y una
- 6:35bolsa de papel, tomó la calle hacia el sur, la
- 6:38que baja al barrio antiguo. Caminaba con paso seguro, pero
- 6:43la seguía a distancia, midiendo esquinas y postes para no
- 6:46quedar a su espalda. Pasó frente a talleres de lámina,
- 6:51por un note baldío con maleza alta, cruzó un puente
- 6:54peatonal que cruza el arroyo seco, y se metió a
- 6:57una calle sin pavimento donde casi no hay casas. La
- 7:03suya se distinguía por el frente clausurado con láminas y
- 7:06por dos macetas de sábila en cubetas, no tenía número visible,
- 7:11las ventanas estaban cubiertas por cartón y cinta. La puerta
- 7:16era de madera pintada, con manchas que parecían de cera derretida.
- 7:21Me acerqué fingiendo buscar una dirección y alcancé a ver
- 7:25marcas en el marco, hechas con algo oscuro. Eran trazos
- 7:30como dibujos torpes, líneas que se cruzan, círculos mal cerrados
- 7:34y flechas cortas que apuntaban hacia adentro. Sobre el piso
- 7:39de la entrada, mezclada con polvo, había ceniza gris y
- 7:43restos de lo que parecían granos de sal. Las bisagras
- 7:48tenían restos de una sustancia pegajosa, como aceite con hierbas molidas.
- 7:52En la esquina del saguán, una caja de plástico guardaba
- 7:57velas recortadas y palos quemados. No toqué, solo me quedé
- 8:03escuchando con la espalda contra la pared. Adentro sonaba una
- 8:07olla burbujeando y un murmullo de palabras que no pude
- 8:11entender con claridad. Un golpe seco me hizo apartarme, algo
- 8:16cayó dentro, como una tabla contra el suelo. En ese
- 8:20instante pensé en mi casa, en los mechones de cabello,
- 8:24en los arañazos de Daniel, en el círculo bajo el colchón.
- 8:29La bolsa de papel de la tía estaba apoyada junto
- 8:32a la puerta, por un rasgón biplumas, un nudo de
- 8:35cuerda y algo que parecía un pedazo de tela con botones.
- 8:40Me entró una urgencia por salir de esa calle y
- 8:43caminé hasta la esquina, donde me quedé escondida tras un
- 8:46árbol joven que apenas da sombra. Julia abrió, miró a
- 8:51los lados y salió rumbo al arroyo con la olla
- 8:54en una bolsa, pero no me vio. Regresé a casa
- 8:59con la cabeza caliente y los brazos fríos, saqué todo
- 9:02lo que encontré sospechoso y lo reuní en una bolsa,
- 9:05el paquete del clóset que no se consumió por completo,
- 9:10el plato de plástico de la puerta, las monedas raras
- 9:13que hallé debajo de la cama y las plumas, las
- 9:16dejé listas para tirarlas lejos. Esa noche Daniel llegó tarde
- 9:21y se acostó sin cenar, dijo que el jefe lo
- 9:24había traído de arriba abajo con rutas extra, lo vi
- 9:27dormir y conté cuatro marcas nuevas en su espalda, paralelas
- 9:31y muy finas. Me quedé sentada hasta que el reloj
- 9:36marcó las 2 con 20. Tenía la dirección de la tía grabada
- 9:40en la memoria, el camino exacto con sus cruces y
- 9:43su puente, no me iba a quedar esperando otra señal
- 9:47en mi casa. Decidí que al día siguiente volvería a
- 9:51esa puerta, a una hora en que pudiera entrar y
- 9:54ver todo con mis propios ojos, quería saber qué tenía
- 9:57ahí adentro, y qué nombre llevaba mi matrimonio en esas manos.
- 10:04Empujé la puerta con la yema de los dedos, apenas
- 10:07un movimiento, y de inmediato me envolvió un aire espeso
- 10:10que me obligó a cubrirme la nariz con la manga,
- 10:13el olor era tan fuerte que mareaba, una mezcla de
- 10:17carne vieja, grasa quemada y cera derretida que se pegaba
- 10:21a la garganta. El silencio era total, interrumpido apenas por
- 10:26el goteo de algo que caía sobre un balde metálico
- 10:29en algún rincón, avancé despacio, cuidando no hacer crujir el piso,
- 10:34y la penumbra del interior me mostró lo que hasta
- 10:37ese momento no quería creer. Las paredes estaban cubiertas de
- 10:43manchas oscuras, como hollín esparcido con las manos, en estantes
- 10:47improvisados había frascos de vidrio con líquidos turbios, algunos tenían
- 10:52dentro restos que parecían pedazos de órganos flotando. Sobre una
- 10:57mesa encontré fotografías recortadas, dobladas y atravesadas con alfileres. Eran
- 11:04caras de vecinos, de parientes, incluso reconocí a la señora
- 11:08de la panadería que vive en la otra cuadra. Todas
- 11:12estaban puestas en fila, como si alguien llevara la cuenta
- 11:16de cada persona. Sentí que el aire se me iba,
- 11:20cuando mis ojos toparon con una fotografía en particular, era
- 11:24la de Daniel, mi esposo. Estaba clavada en las cuatro esquinas,
- 11:29y alrededor le habían hecho un círculo de sal mezclada
- 11:33con ceniza. En medio del cuarto se levantaba un altar,
- 11:38era grande, casi del tamaño de una mesa de comedor,
- 11:42y estaba construido con tablas clavadas a la mala. Encima
- 11:47habían colocado una figura tosca de barro, con cuernos largos
- 11:51y un rostro apenas definido, como una máscara mal hecha.
- 11:56Esa figura estaba rodeada de velas negras encendidas, algunas ya
- 12:00casi consumidas, con la cera corriendo hasta formar charcos endurecidos
- 12:05en el suelo. La luz de las llamas hacía que
- 12:08el rostro de barro pareciera moverse con las sombras, me
- 12:12acerqué lo suficiente para ver lo que había en la base,
- 12:15huesos secos, patas de gallina con hilos amarrados, trapos manchados
- 12:20con sangre reseca y varias prendas que reconocí de inmediato.
- 12:25Una camiseta de Daniel, arrugada y partida en pedazos, estaba
- 12:29manchada de algo oscuro. Junto a la foto de mi esposo,
- 12:35encontré un papel arrugado, cubierto de tinta corrida, al desplegarlo
- 12:40leí mi propio nombre escrito una y otra vez, decenas
- 12:44de veces, como si lo hubieran repetido en un rezo torcido.
- 12:49Algunas letras estaban borradas por gotas que parecían de sangre seca.
- 12:54Al tenerlo en la mano sentí un frío repentino que
- 12:57me recorrió la espalda y me hizo soltarlo de inmediato.
- 13:02El papel cayó al suelo y en ese mismo instante
- 13:05escuché pasos en la parte trasera de la casa. Eran
- 13:09pasos lentos, como de alguien que arrastra las sandalias contra
- 13:13el piso, me quedé paralizada, mirando hacia el pasillo oscuro,
- 13:18esperando ver a alguien salir, pero no apareció nadie, pero
- 13:22el aire se volvió más pesado, como si el lugar respirara. Comprendí,
- 13:29sin espacio a dudas, que mi matrimonio no se estaba
- 13:32quebrando por peleas comunes ni por descuido, era un trabajo
- 13:36hecho a propósito, con mi esposo en el centro. Todo
- 13:40ese altar estaba dirigido contra mí, contra nosotros, con la
- 13:44intención de que Daniel quedara bajo las manos de mi
- 13:47tía Julia. Me acerqué con rabia a la figura de barro,
- 13:52con la idea de tirarla y romper todo. Extendí la
- 13:56mano y apenas la toqué con los dedos, un ardor
- 13:59insoportable me atravesó. Era como haber tocado metal al rojo vivo,
- 14:04me retiré de golpe, gritando, y vi que en las
- 14:08yemas de mis dedos se formaron ampollas rojas. El dolor
- 14:12me dobló, pero más fuerte fue el terror de darme
- 14:15cuenta de que aquello estaba vivo de algún modo. No
- 14:20pensé más y salí corriendo de la casa, empujando la
- 14:24puerta hasta que golpeó contra la pared. Afuera el aire
- 14:27me pareció limpio, pero la sensación de que algo me
- 14:30seguía quedó pegada en mi piel. Corrí hasta llegar a
- 14:34la esquina, donde me apoyé en un poste para recuperar
- 14:38el aliento. Las manos me ardían como si siguieran encendidas,
- 14:42y la imagen del altar se repetía una y otra
- 14:45vez en mi cabeza, las velas negras, el barro con cuernos,
- 14:49la foto de Daniel y mi nombre escrito como una maldición.
- 14:55Desde esa noche, mi cuerpo no volvió a ser el mismo.
- 15:00Empezaron dolores de cabeza que me dejaban sin fuerza, un
- 15:04cansancio que no se quitaba ni durmiendo 10 horas, y una
- 15:08debilidad que me hacía tambalear al caminar. Los médicos decían
- 15:13que estaba estresada, que necesitaba vitaminas, pero nada servía. Las
- 15:19noches se volvieron más pesadas, soñaba con la cara de
- 15:22Julia mirándome fijamente, pero con los ojos completamente negros, sin pupilas.
- 15:29En el sueño me sonreía con la boca llena de
- 15:31dientes que parecían cuchillos. Despertaba sudando, con el corazón acelerado
- 15:37y siempre con un zumbido en los oídos. En la
- 15:43casa las cosas también cambiaron. Empezaba a escuchar golpes secos
- 15:47en la cocina cuando estaba sola, como si movieran sillas
- 15:51de un lado a otro. Las velas que yo encendía
- 15:55para rezar amanecían apagadas y dobladas como si las hubieran
- 15:59aplastado con la mano. En el espejo del baño veía
- 16:03sombras pasar por detrás de mí, aunque la puerta estaba cerrada.
- 16:08A veces, cuando Daniel dormía, yo despertaba con su respiración
- 16:12agitada y al revisar su piel encontraba nuevas marcas, rasguños
- 16:17frescos en la espalda y en los brazos. Él no
- 16:21recordaba nada, solo decía que estaba cansado. Mi tía Julia
- 16:27ya no se aparecía en la casa como antes, pero
- 16:30el daño estaba hecho. Yo la veía en sueños, escuchaba
- 16:35su risa en el pasillo y cada día sentía más
- 16:38claro que no tenía escapatoria. Sabía que había entrado a
- 16:42un terreno que no podía comprender del todo. Había visto
- 16:47con mis propios ojos el altar, la figura con cuernos,
- 16:50las fotos, mi nombre escrito como sentencia, y había sentido
- 16:55en carne propia la quemadura de tocarlo. Desde entonces entendí
- 17:00que mi vida ya estaba marcada, y que lo que
- 17:02había empezado como sospecha se había confirmado como una verdad
- 17:06que no podía ignorar, estaba en guerra contra algo que
- 17:10se alimentaba de mi dolor. Con el paso de las semanas,
- 17:15Daniel comenzó a perder cualquier gesto de cariño hacia mí.
- 17:20Al principio fueron ausencias largas, explicaciones vagas de que tenía
- 17:25mucho trabajo y rutas más pesadas, pero pronto dejó de
- 17:29inventar pretextos. Se quedaba días enteros en la casa de
- 17:33Julia y cuando regresaba lo hacía con un olor que
- 17:36ya no me pertenecía, una mezcla de cera y hierbas
- 17:40que impregnaba su ropa. Lo veía sentado en la mesa,
- 17:44mirando a la nada, y apenas respondía si yo le hablaba.
- 17:49Hasta que un día, sin más palabras, guardó algunas cosas
- 17:53en una maleta y me dijo que se quedaría en
- 17:55casa de mi tía. Esa noche lo vi salir, arrastrando
- 18:00la maleta por el pasillo y supe que no volvería.
- 18:05Me quedé en un departamento que de pronto se sintió enorme,
- 18:08lleno de silencio y con un aire pesado que no
- 18:12se quitaba aunque abriera todas las ventanas. Busqué ayuda donde pude,
- 18:17fui con un sacerdote del barrio, un hombre que llevaba
- 18:21años dando misa en la capilla chica cerca del mercado.
- 18:25Me recibió en la sacristía y escuchó todo lo que
- 18:28le conté, desde los objetos en mi casa hasta el
- 18:31altar que vi con mis propios ojos. Me dijo que
- 18:35lo que enfrentaba no era un simple mal de ojo
- 18:38ni un embrujo por envidia, que aquello era un pacto,
- 18:41algo que iba más allá de lo que podía combatir
- 18:44con agua bendita y rezos comunes. Me aconsejó que me alejara,
- 18:49que cuidara mi vida antes de terminar atrapada en lo mismo.
- 18:55No conforme, fui a ver a una señora que todos conocían,
- 18:59porque curaba con oraciones, vivía en una casa de lámina
- 19:03en la parte alta del cerro. Tenía un cuarto lleno
- 19:07de imágenes religiosas y velas de colores, me pidió que
- 19:10me sentara, me puso la mano en la frente y
- 19:13murmuró palabras que no entendí. Luego me dijo que veía
- 19:18una sombra pegada a mi espalda, que me habían marcado
- 19:21con mi propio nombre y que por eso sentía la
- 19:24debilidad constante. Intentó darme hierbas y amuletos, pero terminó confesando
- 19:30que no podía hacer nada más, porque el daño era
- 19:33demasiado fuerte, y me recomendó irme cuanto antes. Yo misma
- 19:39empecé a sentir que la vida se me escapaba de
- 19:42a poco, al caminar a la tienda escuchaba pasos detrás
- 19:45de mí, pasos que se detenían si volteaba. En la
- 19:50cama despertaba con moretones en los brazos y en las piernas,
- 19:54como si me hubieran sujetado con fuerza mientras dormía. Fui
- 19:58al médico de la clínica popular y tras varios estudios
- 20:02me dijeron que no había razón para esos síntomas, que
- 20:05todo podía ser estrés. Yo sabía que no era estrés,
- 20:10porque cada vez que intentaba comer, la comida se me
- 20:13hacía ceniza en la boca y el agua tenía un
- 20:16sabor metálico. El espejo me devolvía una cara pálida, con
- 20:21ojeras que no desaparecían. Los vecinos confirmaban mis sospechas, decían
- 20:28que cada noche, desde la ventana del pasillo, se alcanzaba
- 20:32a ver el resplandor de las velas negras en casa
- 20:35de Julia. Varios aseguraban que escuchaban rezos extraños, palabras arrastradas
- 20:42como en otro idioma, acompañadas por golpes de tambor improvisado.
- 20:47Nadie quería acercarse a esa casa después de las 10 de
- 20:50la noche. Algunos me aconsejaron que me fuera antes de
- 20:55que me encontraran muerta. Yo me resistía porque aún guardaba
- 20:59la esperanza de recuperar a mi esposo, pero al mirarme
- 21:03al espejo comprendí que mi lucha ya no era por
- 21:05mi matrimonio, sino por sobrevivir. Una madrugada, después de soñar
- 21:12que Julia me apretaba el cuello con sus manos huesudas,
- 21:16desperté con marcas rojas en la piel. El miedo me
- 21:20atravesó hasta el hueso y tomé la decisión que había evitado,
- 21:23tenía que abandonar la ciudad. Al día siguiente empaqué lo indispensable,
- 21:29un par de mudas de ropa y algunos papeles, y
- 21:32tomé un autobús rumbo a mi pueblo natal. Dejé el
- 21:36departamento con la renta pagada y las llaves sobre la mesa,
- 21:40sin mirar atrás. El viaje fue largo, más de ocho
- 21:46horas de carretera, y a cada kilómetro que avanzaba, sentía
- 21:50que el aire se hacía más ligero. Las montañas se
- 21:53abrían frente a la ventana y el olor del campo
- 21:56reemplazaba la peste de cera quemada que me había perseguido
- 22:00tantos días. Al llegar a la terminal, reconocí el bullicio
- 22:05conocido de los vendedores de elotes y los taxis colectivos,
- 22:08caminé con paso débil hasta la plaza, donde aún estaba
- 22:12el mismo kiosco y la misma fuente. Ahí, varias personas
- 22:18me reconocieron de inmediato, me saludaron con sorpresa, algunos preguntaron
- 22:23por mi esposo, y sólo pude responder que se había
- 22:26quedado en la ciudad. Me refugié en la casa de
- 22:31mi madre, una construcción vieja de adobe y techo de
- 22:34lámina que siempre resistió los años. Ella me abrió los
- 22:38brazos sin preguntas, sólo con la certeza de que yo
- 22:41volvía herida. Dormí en mi cuarto de infancia, con las
- 22:46paredes despintadas y la cama de hierro que aún guardaba.
- 22:50Esa primera noche descansé como no lo hacía desde meses atrás,
- 22:54aunque las pesadillas me acecharon, al menos estaba rodeada por
- 22:58un lugar que me reconocía. Con el tiempo comprendí que
- 23:04nunca recuperaría a mi esposo, él ya quedó atrapado en
- 23:07manos de Julia, en esa casa de velas negras y
- 23:11rezos extraños. No volví a verlo y nadie más me
- 23:15habló de él, lo lloré en silencio, no como a
- 23:18un muerto, sino como a alguien que había sido arrancado
- 23:21de mi vida por la fuerza. Acepté que la única
- 23:25victoria posible era seguir respirando. Hasta hoy, cada vez que
- 23:31escucho un rezo en voz baja en alguna iglesia, o
- 23:34veo una vela negra encendida en un altar improvisado, la
- 23:38memoria me arrastra a esa casa, y siento otra vez
- 23:42el frío que me heló al tocar la figura de barro.
- 23:45Agradezco haber tenido el valor de huir, porque si me
- 23:49hubiera quedado, no estaría contando esto. Me salvé a tiempo,
- 23:54aunque la herida de perderlo todo, nunca terminó de cerrarse.
- 24:05Relato anónimo.