Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Reflejos Siniestros Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más, comenzamos los espejos suelen ser objetos comunes que habitan distintas habitaciones de nuestros hogares. Su uso no va más allá de contemplar nuestro reflejo antes de salir obtener alguna actividad. Sin embargo, poco se sabe de su origen. Estos objetos han acompañado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, parece que paulatinamente han ido perdiendo su aura mágica y religiosa. O eso creemos. El caso de Aurora. Al día de hoy continúa siendo objeto de estudio y tema de debate entre distintos círculos académicos por el enrevesado velo que presenta la historia de acuerdo a la vez oficial de las autoridades que atendieron el caso. Se trató de un cuadro muy severo y sin atención de esquizofrenia, que llevó al punto de no retorno a la joven. Sin embargo, lo que cuentan los familiares y amigos de Aurora suele contradecir al oficialismo de los cuerpos de seguridad. De acuerdo con algunos testimonios recabados por distintos investigadores y reporteros interesados en llegar a la verdad de la historia, se suele decir que Aurora era una chica bastante sana, tanto física como mentalmente. Nació a finales de los noventa, siendo la última hija que sus padres tuvieron. Su familia pertenecía a la clase media. Su padre se desempeñaba como ingeniero bioquímico en una empresa de petróleo muy reconocida del país y su madre era docente investigadora de una universidad de renombre. Tenía dos hermanos y, al igual que sus padres, éstos también son profesionistas en distintas disciplinas. Aurora fue la única hija que el matrimonio concibió y su infancia fue bastante promedio. Acudió al jardín de niños Posteriormente, por influencia de sus abuelos, quienes eran unas personas muy ortodoxas, sus padres acordaron enviarla a una primaria cristiana donde, aparte de las materias básicas de los planes de estudio, recibía cursos sobre la biblia y religión, también le impartían talleres sobre valores y cocina. Ambos padres estuvieron muy involucrados en la crianza y educación de Aurora y se puede decir que no le faltó ninguna figura durante sus primeros años de crecimiento. Tras culminar su educación primaria a la madre de Aurora optó porque ésta acudiera a una institución laica donde pudiera convivir con personas de distintas religiones y estratos sociales. De acuerdo a los docentes que estuvieron encargados de la formación de Aurora, nunca presentó ningún problema para aprender, prestar atención, sucializar o comunicarse. En realidad, solían decir que era una niña y alumna encantadora, puesto que era muy responsable y respetuosa con el resto de compañeros y éstos, a su vez, la estimaban durante toda su educación básica. Aurora no les dio ningún problema a sus padres ni docentes. Era una alumna destacada no sólo en lo académico, sino incluso también en las actividades extraescolares. Solía destacar bastante, especialmente en velocidad y natación. Aunque no se le daba mal otras actividades como el voleibol o la danza, y a sus padres les sorprendía la energía y empeño que ponía la joven Aurora en todas las actividades que realizaba. Todo lo que se cuenta de esta etapa de la vida de Aurora suele ser bastante congruente. Para sus padres y maestros. Era una niña modelo y para sus compañeros era alguien ejemplar y admirable. Cuando Aurora entró a la secundaria, comenzó a desarrollarse una nueva faceta. Con el crecimiento viene en nuevas etapas donde los sentimientos y susceptibilidades están a flor de piel. Y si bien Aurora supo gestionar todo este proceso de manera correcta, no se puede decir lo mismo del resto de jóvenes y adultos. Y es que en esta etapa, Aurora tuvo que afrontar algunos casos de acoso y hostigamiento por parte de algunos compañeros de la secundaria donde estudiaba. Debido a que Aurora era una jovencita encantadora y apuesta llamaba la atención del resto de personas por donde quiera que ésta pasara, por lo que las propuestas de amor de sus enamorados no se hicieron esperar. Sin embargo, por lo que se cuenta, ésta siempre fue muy amable al rechazar las propuestas de amor que solía recibir. Pero hubo un chico en particular que desarrolló una obsesión por Aurora. El jovencito era hijo de un político y empresario bastante conocido en la región y siempre se mostró un tanto mal criado, ya que no estaba acostumbrado a ar recibir un no por respuesta a cualquiera de sus demandas, por lo que el rechazo de Aurora no le sentó muy bien al chico. No contento con la respuesta directa que la jovencita le había dado, el chico continuó insistiendo y arremetiendo contra otros chicos que se acercaban a Aurora. En algunos casos llegó a insultarlos, amenazarlos y a otros les propinaba golpizas en los baños del colegio y fuera de éste, solía acosarlos para que mantuvieran su distancia de Aurora. Las autoridades escolares, cuando se enteraron de la situación, informaron a los padres de ambos estudiantes y se llegó al acuerdo de que el chico recibiría atención de la trabajadora social con la que contaba la institución. Pero después de un par de sesiones, el joven desistió de continuar argumentando que no estaba loco y que no había nada malo en él. Pero muy seguramente, Aurora, si tenía algún problema para rechazarlo. Los directivos mantuvieron silencio sons esta situación debido a que el padre del chico acudió personalmente para arreglar los problemas ocasionados por su hijo, La situación entre el joven y Aurora volvió a volverse tensa, de modo que la joven les comentó a sus padres y estos acudieron ante los directivos para saber qué soluciones proponían. Sin embargo, pocas opciones le dieron a la familia. Acordaron que Aurora terminaría el ciclo escolar en curso y que durante ese tiempo prestaran atención a las acciones del joven para que una vez el período escolar culminar. Esto solicitaran un cambio de instituto para Aurora y así fue, Aunque en ocasiones le fueron pasadas por alto algunas actitudes al joven Aurora sólo esperaba que los meses avanzaran rápido para poder retirarse de aquel lugar. Sus padres solían ir a dejarla y recogerla debido a que no querían tentar la suerte de lo que el chico pudiera hacer de manera impune. En algún momento antes de que aun Aurora fuera trasladada, el joven comenzó a mostrarse con otra actitud, por lo que pudo acercarse más a la chica. Se mostró atento, respetuoso e interesado, pero esto realmente se trató de una fachada para conocer más sobre Aurora y saber por dónde manipular, Pero su naturaleza egoísta y agresiva salió a relucida. Al poco tiempo, la máscara cayó y mostró su verdadero rostro cuando otro joven amigo de Aurora solía pasar más tiempo con la jovencita, el chico Rico ya molestó, lo empujó, lo que dio origen a una pelea en el patio de la escuela. Mientras los dos jóvenes se molían a golpes, Aurora trató de detenerlos, pero ésta fue empujada y cayó de espaldas en el piso. No fue hasta que los profesores intervinieron que la pelea se detuvo. Aurora estaba bien, pero el chico que comenzó la pelea aprovechó para decirle a Aurora que algún día sería de él y no importa a dónde fuera. El siempre estaría cerca. Dada la situación, los padres de Aurora solicitaron de inmediato el cambio de colegio. Ya habían sido muchas arbitrariedades, que los directivos habían pasado por alto y al parecer, no estaban dispuesto a disgustar a la familia del joven causante de toda esta situación. De modo que lo más racional consistía en enviar a su hija a otro lugar donde el ambiente fuera más ameno para ella. Al poco tiempo recibieron el visto bueno por parte de otra institución para recibir a Aurora, a pesar de que aún estaba transcurriendo el período escolar. Con aquel cambio, los padres de Aurora esperaban que la situación mejoraría, pero no fue así del todo de alguna manera. El joven obsesionado con Aurora supo a que instituto había sido trasladada y comenzó a escribirle poemas y cartas de amor, aunque con el paso del tiempo estas tomaron tintes cada vez más siniestros e incluso intimidantes. Aurora no comentó este situación a sus padres, ya que aún no terminaba de procesar todo lo que había vivido en su anterior colegio. Intentó hacer caso omiso a aquellas cartas que continuaban llegándole y enfocarse en sus estudios y en integrarse a su nuevo ambiente escolar, con la esperanza de que en algún momento el chico se cansara de seguir escribiendo y enviando aquellos nefastos escritos. Pero, lamentablemente, ninguno de sus objetivos fue cumplido. Intentó entablar amistad con el resto de sus compañeros, pero estos se mostraron muy reacios a integrarla por su apariencia. Solían decir que era demasiado pobre para estar en aquel lugar y que su forma de ser les resultaba molesta. Sus participaciones en clase también se redujeron, puesto que la solían tachar de querer hacerse notar ante los profesores. El ambiente escolar era un tanto opresivo para la jovencita, por lo que poco a poco dejó de intentar adaptarse y simpatizar con sus cos compañeros. Se volvió alguien más callada y se reprimió tanto como pudo para no mostrarse vulnerable ante aquellos individuos. Y es que las personas en determinadas etapas de la vida. Tendemos a ser sumamente crueles y despectivos con el resto, sin darnos la oportunidad de conocerlos. Aunado a aquella situación, los escritos solían llegando de manera inexplicable. Los encontraba en su pupitre y nadie parecía saber nada al respecto. O si lo sabían, no estaban dispuestos a comentar nada con los ánimos por los suelos y la mirada en el piso aurora no podía esperar para salir de aquella situación. Faltaban alrededor de nueve meses para salir de la secundaria y pasar a la preparatoria así que solía repetirse a sí misma que todo eso pasaría pronto, a pesar de que no la estaba pasando muy bien en su nueva escuela. No les contó nada a sus padres, quizá porque le daba miedo o pena hacerles saber que su cambio no había servido de mucho, o quizá porque simplemente estaba agotada mentalmente de aquella situación y no quería hacer mella en sus padres. Fuera como fuera, Aurora logró salir de aquella escuela e ingresó a una buena preparatoria, donde su situación mejoró desde el inicio. Logró integrarse con sus compañeros y las cartas cesaron durante los tres años durante su período como preparatoriana. No se saben más detalles, salvo que mantuvo su buena historial académico y que comenzó a salir con un chico con quien terminó por motivos que se desconocen en algún punto antes de que pasara a estudiar la universidad con la aparente resolución del acosador de Aurora, que se había mantenido fuera durante toda la preparatoria. La vida de Aurora parecía prometedora. Ingresó a estudiar economía en una universidad que se encontraba en otro Estado y sus padres la apoyaron. En esta etapa se mantuvo viviendo de manera autor durante toda su estancia en la universidad. Cada vez que tenía oportunidad, ella viajaba a visitar a sus padres o ellos acudían a pasar sus cumpleaños con ella. Todo parecía ir viento en Popa. Logró hacer esta día en un banco importante donde fue aceptada como becaria y posteriormente se le ofreció un contrato por tiempo indefinido para laborar en un departamento con ellos. Después de pensarlo y discutirlo con sus padres. Debido a que la vacante implicaba volver a mudarse más lejos de casa, Aurora aceptó la propuesta y comenzaron los arreglos y preparativos para que pudiera trasladarse a una nueva ciudad en una nueva etapa de su vida. El traslado transcurrió sin mayor problema. No pudo llevarse consigo más que ropa y algunos otros artículos personales, debido a que la distancia era considerablemente alta y contratar a una mudanza para mover algunos muebles y pertenencias le resultaría más costoso y difícil. Cuando Aurora llegó al departamento donde se alojaría. A partir de ese momento, aprovechó sus tiempos libres y días de descanso para ir a buscar muebles y accesorios que necesitaba en su día a día. En una de sus tantas expediciones a las tiendas de muebles y artículos para el hogar, se encontró con un espejo de tamaño completo con un marco de metal dorado que llamó profundamente su atención. El espejo lo tenían en exhibición en uno de esos negocios que se dedican a vender productos de segunda mano. También tenían libros, pisapapeles, ceniceros, vinilos, cuadros y muchas curiosidades antiguas más. El espejo le pareció bastante bonito, por lo que pensó en llevárselo de inmediato, pero el dueño le comentó que estaba apartado por un cliente, aunque hacía tiempo que no había pasado a recogerlo, a pesar de que ya estaba pagado al cien por ciento. Aurora se desilusionó un poco pero el propietario le comentó que si la próxima semana nadie se aparecía a recoger aquel espejo, se lo podría vender sin ningún problema, puesto que ya habían transcurrido algunos meses y tampoco lo quería en su negocio. Ocupando espacio y tomando polvo. Aurora aceptó el trato y se retiró del negocio. Los días pasaron y recordó en pasarse por la tienda del anciano para saber que había pasado con el espejo. Cuando llegó curioseó la tienda, pero no vio por ninguna parte aquel espejo. El propietario se acercó a atenderla y la recordó de inmediato. Le comentó que esa mañana el cliente se había aparecido por el negocio y se lo había llevado. Se disculpó con la joven y le dijo que echara un ojo al resto de artículos y que le haría un descuento en cualquier cosa que eligiera. Aurora le agradeció al anciano, pero no encontró nada de su interés, así que se retiró, pero no se esperaba con lo que se encontraría de vuelta a casa. En cuanto llegó al edificio en donde se encontraba su departamento, comenzó a ordenar un poco la cocina y su recámara, ya que estaba un poco desordenada por haber salido de prisa durante la mañana para ir al trabajo. Mientras se encontraba lavando los trastes llamaron a su puerta, le llamaban para bajar a firmar la recepción de un paquete. Aurora no había ordenado ninguna cosa, así que le comentó al mensajero, pero este insistió en que era la dirección correcta y que el paquete en cuestión era pesado y difícil de volver a cargar en la furgoneta sin ninguna alternativa. Bajó al primer piso para firmar la recepción y pedirle ayuda al mensajero para subirlo por el ascensor de carga. El empleado sin mayor problema, cargó el pedido en un diablito y se dirigió al piso de la joven. Metió la orden dentro del departamento y se marchó aurora llena de preguntas y sorprendida por el tamaño del paquete, revisó la dirección del remite, pero ésta se había borrado un poco por el roce de la etiqueta con el resto de cajas, así que le fue imposible leer correctamente el lugar del remitente. Tampoco había números de contacto para llamar a la persona que muy seguramente se habría equivocado, de modo que procedió a quitarle el papel que cubría al artículo. Cuando rasgó parte del empaque se percató de que se trataba de un espejo y no cualquier espejo era el mismo que había visto en la tienda de antigüedades. Se sorprendió bastante, ya que el anciano esa misma tarde le había comentado que el cliente, que ya lo había pagado, había pasado a recogerlo por la mañana y ahora estaba en su departamento con un poco de cinta. Trató de volver a embalar el espejo para intentar devolverlo o al menos saber quién lo había enviado a su dirección, y es que no conocía a muchas personas en la ciudad, así que había muchas dudas respecto al dueño del espejo y la forma en que terminó en su posesión. Al día siguiente se dirigió nuevamente a la tienda de segunda mano, saludó al propietario y le cuestionó sobre la forma en que el dichoso espejo había llegado a su casa por correo. El hombre le respondió que no tenía idea de que hablaba, ni siquiera sabía cómo se llamaba la joven y tampoco sabía el nombre de la persona que había adquirido. El espejo. Aurora insistió en obtener por lo menos una pista, pero todos los negocios del anciano se realizan en efectivo, de modo que sería muy difícil rastrear al dueño del espejo. Después de discutir la situación por un momento, el hombre le sugirió quedárselo De todas formas ella iba a adquirirlo si no iban por él y sorpresivamente, ahora estaba ya en su departamento. Aurora, dudando, desistió de conseguir más información. Sería imposible rastrear a una persona en aquella ciudad, pero aún le generaba miedo el hecho de que hubieran dado con su dirección alguien la había estado estado siguiendo por un tiempo mayor del que se había imaginado. Volvió a casa y dejó el espejo envuelto en el papel de correo con el que había llegado el parche que había hecho. Dejaba ver una pequeña parte del espejo, pero le generaba muchas dudas respecto a la procedencia de dicho artículo. Pasaron los días y pensó en deshacerse de dicho espejo. Quizá volver a vendérselo al propietario de la tienda sería mejor que tenerlo en su departamento, ensuciando el aspecto de su sala, pero le resultaba imposible de mover por sí sola aquel monolito por los pasillos del edificio hasta el elevador y luego trasladarlo hasta la tienda del anciano, así que no le quedaba opción más que volver a la tienda y ofrecérselo al propietario con la condición de que él se encargara de transportarlo. Pero no tuvo suerte. Aquella misma tarde volvió al negocio, pero el anciano le respondió que trabajaba solo en el negocio y no tenía forma de mover un mueble de ese tamaño. Dada su edad y sus condiciones, insistió en que se lo quedara y olvidara de todo sobre la procedencia. Tampoco él estaba seguro de cómo había llegado a su tienda, ya que llevaba bastante tiempo ahí, Aurora aceptó. Dadas las circunstancias, volvió a casa, desempaquetó, el espejo, lo limpió y, como pudo lo llevó hasta su habitación, donde ya había dejado un espacio para colocarlo. Después de apreciarlo, se dio cuenta que era fabuloso y lucía espectacular a partir de ese momento. Todos los días que se vestía o preparaba para salir, se miraba en el espejo. Estaba encantada con el espejo, por lo que sus dudas respecto al mismo comenzaron a desvanecerse. Una mañana, como las demás, mientras se vestía y maquillaba frente al espejo para ir a trabajar, comenzó a notar que en su mejilla había aparecido un punto negro como un lunar. Intentó cubrirlo con maquillaje y aparentemente había funcionado. Vivo, Volvió a ur casa y mientras se desmaquillaba, notó que el punto seguía ahí. Se lavó la cara y miró en el espejo de su baño y el punto desapareció. Se fue a dormir sin darle mayor importancia y a la mañana siguiente volvió a mirarse en el espejo de su habitación y el punto había vuelto. Pensó que era una mancha del espejo, así que comenzó a inspeccionarlo, pero aunque se moviera, el punto seguía en su mejilla izquierda y parecía haber crecido. Un poco más frustrada fue a revisarse al espejo de su baño y éste la mostraba con una piel suave y tersa como siempre confundida, pero con poco tiempo terminó de arreglarse y se fue a su lugar de trabajo a la vuelta. Repitió su rutina y el punto, que inicialmente parecía un lunar, ahora tenía un tamaño considerable asustada. Corrió al baño para comprobar lo que el espejo mostraba, pero nuevamente su reflejo era impecable. Con los nervios encima volvió a su Recámara y le dio la vuelta tal espejo para que dejara de reflejar su habitación. Al día siguiente optó por utilizar el espejo del baño y todo parecía estar en orden. Salió rumbo al trabajo y en uno de sus reflejos, en un escaparate de una tienda, notó que el punto negro ahora parecía un espiral y estaba bastante más grande. Vio aquella imagen con cierto repudio y continuó con su camino un tanto insegura de su aspecto. La gente la veía de una forma extraña y murmuraban cuando pasaba junto a ellos, pero Aurora continuó con su camino tratando de evitar reflejarse sobre cualquier superficie por miedo a confirmar lo que había visto. Cuando llegó a su trabajo. La mayoría de sus compañeros la miraban con cierta expresión de sorpresa asco y curiosidad, una compañera le preguntó que si se encontraba bien a lo que aurora respondió que se encontraba perfecta y le cedió un pequeño espejo de bolsillo donde miró de reojo. Aquella mancha que ahora parecía una especie de espiral aterrada, corrió al baño de la empresa, se lavó la cara y trató de convencerse de que era un sueño, pero no despertó y a levantar la cara de lava mano sin girar su cara, notó que el espiral había desaparecido. No recibió más comentarios ni miradas extrañas a su vuelta a casa. Por curiosidad volvió a ver su imagen reflejada en el espejo del baño. Todo parecía normal, no había nada fuera de lo normal, pero se le ocurrió recurrir al viejo espejo y al reflejarse todo estaba bien. Y no había mancha ni espiral. Aurora respiró en paz y se tiró sobre la cama. Al día siguiente volvió a repetir su rutina y evitó en su medida, prestarle atención al espejo de su recámara, pero unos metros delante, posó su mirada sobre un espejo reflector de una motocicleta y notó que lucía bastante delgada. Prácticamente con la piel pegada a los huesos aterrada por aquella ir gen la envolvió a su departamento. Corrió al baño para cerciorarse, pero su imagen concordaba con la de siempre, así que volvió a su recámara para darse cuenta de que su aspecto era bastante desagradable. Su figura estilizada ahora parecía esquelética y encorvada. En el lugar de sus ojos había cuencas profundas y oscuras donde apenas si en el centro se posaba una leve pupila blanca. El cabello se le caía a pedazos junto con partes de su cuero. Cabelludo y sus pómulos rojos se habían vuelto unas cavidades aterrada, por lo que el espejo mostraba lo golpeó fuertemente con su mano. El espejo se estrelló y de uno de los marcos cayó una pequeña nota escrita a mano en un post. La nota decía que esperaba que disfrutara de aquel regalo y firmaba su eterno enamorado. Mientras Aurora leía aquellas palabras. Recordó todo lo ocurrido en secundaria con aquel chico y sus memorias parecían ser confusas, ya que, al parecer, no sólo fue un enamorado, sino que en algún punto había sido su pareja sentimental y éste había abusado de ella física y psicológicamente, la había quemado con la colilla de un cigarro en su mejilla, donde veía el punto negro y había estado en rehabilitación durante el período que ella aseguraba haber estudiado la preparatoria. En aquel momento le era imposible distinguir qué recuerdos eran reales y cuáles implantados. Se tiró de rodillas sobre el piso frente al espejo mientras se agarraba la cara con ambas manos e intentaba discernir sobre lo que sabía que había vivido y aquellos recuerdos que comenzaba a experimentar. Después de aquel día, Aurora se ausentó del trabajo. Llamaron a su teléfono y no atendió ninguna de las veces. Llamaron a su familia, quien también había intentado comunicarse con ella, pero no había noticias sobre la joven. La madre de Aurora entonces decidió viajar hasta el departamento de su hija, porque no r no tenía novedades ni reportes. Cuando la madre por fin arribó al lugar un olor fétido, le invadió la nariz llamó a la puerta y nadie le abrió, así que pidió ayuda al casero, quien se presentó más tarde argumentando que los vecinos se habían quejado por un fuerte olor proveniente del departamento de Aurora. Colocó las llaves sobre las cerraduras y cuando abrieron el olor sólo se intensificó. Se cubrieron la boca y nariz y entraron en el lugar para encontrarse con una joven en el baño, con las muñecas cortadas en vertical, con un par de vidrios al lado y el cuerpo en un fuerte estado de descomposición, donde los gusanos habían devorado gran parte del rostro y del cuerpo de la joven. No dejó ninguna pista ni nota que arrojara luz sobre su deceso. No había sido ningún asesinato, ya que las cámaras del edificio mostraban que no había salido de aquel lugar desde hacía bastante tiempo y sólo encontraron la nota con la dedicatoria del espejo. La madre argumentó que Aurora sólo había tenido una pareja sentimental en toda su vida y éste habría fallecido en algún punto de su adolescencia. El espejo y muchas pertenencias de Aurora fueron donadas a la caridad y desde entonces, casos de muertes similares han comenzado a llamar la atención. Pero no se ha logrado ubicar el paradero de dicho artículo relato escrito y adaptado por Lis Rayón