Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 365 La agonía de la infidelidad. José Ordóñez
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- Podcast número trescientos sesenta y cinco. Voy a contar la historia de un personaje público del que omitiré el nombre por obvias razones. También omitiré algunos detalles, lo que quizá termine convirtiendo esta narración en un como si fuera producto de mi imaginación. Pero créeme es un hecho verídico que sucedió en días recientes muy cerca de aquí de donde yo vivo. Este hombre es muy respetado en la sociedad porque ayuda a muchas personas. Hace un trabajo tan bueno que la comunidad lo quiere y lo admira. Digamos que cada persona del municipio le debe un favor A esta persona, o sea como profesional, tiene pocas tachas en contraposición. Su matrimonio no anda bien a veces como consecuencia de estar concentrado en hacer de la mejor manera de su trabajo. Hay gente así están ocupados en ser muy buenos profesionales que olvidan ser mejores maridos. El día en que se muere se cita con su amante, una joven mujer de un país vecino. Con ella sostiene secretamente desde hace algunos meses una tórrida relación que pocos conocen. Mantener esos furtivos encuentros sexuales con esta extraña mujer ha hecho que se torne ausente de sus compromisos afectivos con su familia y la relación con su esposa decae aparatosamente. Es poco el tiempo de calidad que le prodiga a sus hijos, porque ahora sale más temprano y regresa más tarde a la casa, andar escondiendo los gastos de su tarjeta de crédito, contestar con evasivas o silencios a los requerimientos económicos de su esposa en el fondo lo ponen. Muy triste? Triste, muy triste. Poco a poco, la paz que sostuvo en los últimos años de matrimonio ha venido desapareciendo. Él no lo sabe, pero su presión arterial ha aumentado. El estrés que le genera su doble vida o mejor, mantener una vida secreta que pocos conocen hace que su salud cardiaca lumine No lo sabe, pero su cuerpo lo siente. Cuando me contaron el motivo de su muerte, recordé y casi que experimenté mentalmente algo de eso, ya que a los veintinueve años yo estuve en esa misma situación. Yo sé lo angustioso que es engañar al ser amado. Sé de la tristeza que embarga el corazón del infiel entiéndase la infidelidad. No es algo que toque nefastamente al engañado. El engañador también sufre por el lío en el que se está metiendo bueno y de esto hablamos profundamente en el curso sobre infidelidad que hay en nuestra Comunidad. Yo conozco la sensación de sentirse un traidor que intenta actuar delante de sus hijos como si nada estuviera pasando. Yo también acomodé la cabeza en la almohada y el sueño me fue esquivo por muchas noches. A mí también se me fueron las ganas de comer. Yo conozco la abrumadora sensación de la mañana siguiente, esa cuando tu primer pensamiento va en dirección del profundo dolor que le estás causando a la persona más importante de tu vida. Fue un ataque fulminante al míocardio, lo que provocó que este hombre perdiera el control de su camioneta y lo desbocara a su encuentro con la muerte. No lo supo, pero su vida se fue minando de subterráneos dolores provocados por intentar que nadie supiera que engañaba a su esposa. A su funeral asistieron cientos de personas le agradecían que en su servicio público hubiera sido tan competente. Sin embargo, no fue tan bueno como esposa como si lo fue como profesional. La palabra de Dios dice de que le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde la vida mateo dieciséis, veintiséis. Este hombre enfrentó mil batallas como profesional, la mayoría de ellas las ganó y lo catapultó como un líder social. Sin embargo, sucumbió ante los encantos de la mujer extraña. Mira lo que dice la palabra de Dios proverbios. Capítulo número cinco. Hijo mío, una atención a mi sabiduría y presta oído a mi inteligencia para que al hablar, mantengas la discreción y retengas el conocimiento de los labios. De la adultera fluye miel. Su lengua es más suave que el aceite, pero al fin resulta más amarga que la hiel y más cortante que una espada de dos filos. Sus pies descienden hasta la muerte. Sus pasos van derecho al sepulcro. No toma ella en cuenta el camino de la vida. Sus sendas son torcidas y ella no lo reconoce. Pues bien, hijo mío, escúchame y no te apartes de mis palabras aléjate de la adultera. No te acerques a la puerta de su casa para que no entregues a otros tu vigor ni tus años a gente cruel para que no saces con tu fuerza agente extraña ni vayan a dar en casa ajena tus esfuerzos, porque al final acabarás por gemir cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido, y dirás cómo pude aborrecer la corrección, cómo pudo mi corazón despreciar la disciplina. No atendí a la voz de mis maestros ni prestéo oído a mis instructores. Ahora estoy al borde de la ruina en medio de toda la Comunidad. Bebe el agua de tu propio pozo, el agua que fluye de tu propio manantial. Habrán de derramarse tus fuentes por las calles y tus corrientes de aguas por las plazas públicas. Son tuyas, solamente tuyas, y no para que las compartas con extraños. Bendita sea tu fuente sé feliz con la esposa de tu juventud. Es una gasela amorosa, es una sierva encantadora que sus pechos te satisfagan, siempre que su amor te cautive en todo tiempo. Por qué, hijo mío, dejarte cautivar por una adultera, por qué abrazarte al pecho de la mujer ajena. Nuestros caminos están a la vista del señor Él examina todas nuestras sendas. Al malvado lo atrapan, sus malas obras, las cuerdas de su pecado lo aprisionan. Morirá por su falta de corrección, perecerá por su gran insensatez. Te Lo recuerdo. Acabas de escuchar proverbios. Capítulo número cinco en la versión NBA, nueva versión internacional. Por favor, si estás dando rienda suelta a cualquier conato de infidelidad detente, no vale la pena. Quizá si yo hubiera hecho caso omiso a esta advertencia, no podría dar testimonio de la felicidad que Cristo ha devuelto a mi vida y tú no estarías escuchando este podcast que Dios te Bendiga