Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Un Juego De Niños Que Atrajo Un Demonio A Mi Vida Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más. Comenzamos. Mi nombre es paola. Tengo treinta años y desde hace algún tiempo me encuentro viviendo sola en una casa. Los primeros años viviendo en ella habían sido demasiado tranquilos, sobre todo con los vecinos y toda la actividad que habría posteriormente esta casa. Realmente nunca me había dado miedo. Es algo grande para una persona y en ocasiones hay un silencio, algo incómodo, pero aún así, nunca me generó algún miedo. De hecho, disfruto de la soledad y tranquilidad que aquí se siente. Los sucesos comenzaron a manifestarse una tarde en la que yo me encontraba sola en casa. Tengo un par de perros que me han acompañado a lo largo de mi vida. Ellos suelen ser los que en ocasiones me mantienen alerta de todo lo que sucede este día muy frío y lluvioso. Por cierto, yo estaba viendo la televisión en la sala cuando repentinamente, uno de mis perros se pone en guardia y comienza a ladrar hacia el pasillo que daba hacia los cuartos. No le tomé demasiada atención al asunto, pues solía ladrar bastante y en ocasiones lo hacía hasta con los mismos insectos. Sin embargo, adoptó una posición de ataque y esta vez comenzó a gruñir mi otro perro que se encontraba conmigo. También se dirigió hasta donde él se encontraba y también se puso en posición de ataque de un momento a otro. Ambos se encontraban en la misma situación y parecían ladrar a un mismo objetivo. Al final de aquel pasillo se encontraba un espejo entre la oscuridad. Me paré para averiguar qué era lo que sucedía y, para mi sorpresa, aquel espejo caería inesperadamente de la pared rompiéndose contra el suelo en mil pedazos de o o o o. N onría explicación alguna, pues ese espejo había caído de la nada, como si se tratara de un ataque contra nosotros. Ese espejo llevaba ya muchísimo tiempo ahí y estaba perfectamente colocado. Ni un temblor había podido tirarlo y ahora simplemente de la nada se caía. A partir de este momento, en casa se manifestarían muchas cosas paranormales, muchas de ellas en mi presencia pasados los días. La casa comenzó a oler de una manera muy desagradable. Recuerdo haber buscado por muchos lugares de la casa tratando de hallar ese olor bastante feo. Busqué en los cuartos, en el baño, la cocina y simplemente no podía ubicar ese olor. Pero era muy extraño, ya que parecía venir del techo. Era como si, por encima de mi emanara todo eso por un momento pensé que algo había caído en el techo y había provocado esto, pero no subí a revisar y no encontré nada. Inesperadamente, estos olores iban y venían acompañados de un frío bastante intenso. La casa siempre se caracterizó por tener un clima muy agradable, incluso llegaba a ser caluroso, pero en aquel tiempo solía hacer bastante frío. Incluso cuando afuera hacía un clima caluroso toda la vida. He sido una fiel creyente de los espíritus fantasmas demonios y brujas. Me han interesado mucho estos fenómenos y me interesan mucho los fenómenos al respecto. Pero desde pequeña nunca me había tocado vivir una experiencia paranormal. Jamás vi una aparición o algún fantasma. Mi vida había sido muy tranquila hasta aquel entonces. Es por esto mismo que no trataba de meterme con estas energías. Respetaba totalmente a los espíritus y no trataba de jugar con todas esas cosas. Sin embargo, mi casa parecía dar señales de que las cosas no estaban nada bien. Mis perros siempre han dormido conmigo desde que estaban cachorros. Los acostumbré a que estuvieran siempre junto a mí, pero éstos mostraban un temor por el entrar a mi cuarto, algo que no había sucedido antes. Prácticamente tenía que obligarlos a entrar a dormir, pero no querían, se ponían a chillar e iban a esconderse inmediatamente. Yo no tomé como algo normal. Supongo que ya habían crecido y había llegado la hora de que dejaran de dormir conmigo. Aquella noche me costó mucho el poder dormir. Daba vueltas sobre la cama y el reloj avanzaba. Había mucho silencio, el suficiente como para poder escuchar mi respiración y las manecillas de mi reloj. La noche avanzaba y yo comenzaba a tener dificultad para respirar y no sabía muy bien por qué de pronto y sin esperarlo por mi cuerpo sentí una descarga, algo que me hizo mover espontáneamente. Y ahí estaba en la esquina de mi habitación una figura aterradora vestida completamente de blanco. Se trataba de las características de una niña dándome la espalda y sin hacer ruido o movimiento alguno en la desesperación de no saber qué hacer. Lo único que mi cuerpo respondió al respecto fue comenzar a temblar del miedo a la par de esta escena. Mis perros comenzaron a chillar en la sala, No planeaban defender la casa y ahora, al igual que yo, tenían miedo y es por eso que no querían entrar a mi cuarto. Aquellos segundos duraron una eternidad. Eso que se encontraba ahí parecía no querer esfumarse. Fueron momentos eternos, decidí cerrar mis ojos y al momento de abrirlos, ya no estaba. Se había ido literalmente en un abrir y cerrar de ojos. Lo único que pude hacer después de todo eso fue gritar desesperadamente sin moverme ni un centímetro de mi cama. No sabía cómo responder ante lo que habían visto mis ojos, así que decidí irme. Corriendo De ahí cerré mi cuarto con llave y me fui a dormir al sillón con mis perros. Lloré durante un rato y hablé con mamá para tratar de calmarme y después de un rato, finalmente me quedé dormida Mi trabajo y los pendientes que tenía me distrajeron demasiado y pude librarme de aquel miedo. Aún así me costó muchísimo trabajo el volver a abrir la puerta de mi cuarto. Pensé que me encontraría otra vez con eso. Mi mente no se sentía lista para ver eso nuevamente, así que abrí temerosa a la puerta, pero no había nada en casa. Había colocado un par de cámaras una en la sala, dirigiéndose hacia la puerta de entrada y otra en la parte de afuera justo del otro lado de esa puerta. Por la noche me dispuse a observar si había algún fenómeno que se hubiera podido captar en ellas, pero no había nada y fue mejor el no poder hallar algo tenebroso un día, llegando a casa después de una fiesta, me tomó por sorpresa el encontrar mis luces prendidas. Todas las luces de la casa se encontraban encendidas. Yo no había estado en todo el día, así que era imposible que lo estuvieran. Aún así, decidí pasar y hacer de cuenta que nada estaba pasando aquel día. Por el valor de las copas. Fue que me me atreví a entrar así como así, sin esperar nada. A cambio, sólo tiré mis cosas al suelo y me recosté en el sillón. Revisé mi celular esperando distraerme y contestar algunos mensajes. Hasta este momento no había nada extraño, sólo algo en lo que no había prestado atención. Mis perros no me habían recibido como siempre solían hacerlo y de esto no me había dado cuenta, pero inmediatamente me preocupé y decidí buscarlos. Al entrar a la cocina y a uno de los cuartos restantes, no los encontré y, para mi sorpresa, al pasar por los baños, la puerta se encontraba rasguñada y con rastros de sangre. Creo que recuperé mis sentidos. En ese momento. Me dio un miedo enorme pensar que algo les había pasado. Entré al baño temerosa de lo que iba a encontrar y ahí estaban mis dos perros en la regadera temblando de miedo. Tenían en sus patas rastros de sangre provocados por la desesperación de querer abrir la puerta del baño estaban aterrorizado y no querían salir de ahí. Aún así les dio mucho gusto verme y al tratar de sacarlos, se negaban. Sin embargo, mientras trataba de liberarlos de ahí a mis espaldas pude escuchar el sonido de una puerta cuando las cierran y abren repentinamente. Salí buscando aquel ruido y me encontré con la puerta de mi cuarto, moviéndose de un lado para otro, completamente sola, sin ninguna corriente de aire, se abría y cerraba con mucha fuerza. Quizá fueron un par de ocasiones en las que pasó esto. Cuando en el baño comencé a oír de nueva cuenta, los chillidos de mis perros por el eco del baño eran mucho más fuertes y agobiantes. Yo sabía que probablemente era señal de que algo se aproximaba y fue así la puerta de mi cuarto se quedó cerrada tras esos movimientos y de la nada, desde la parte de adentro se escuchaba un quejido, una especie de gemido desgarrador largo y prolongado que parecía ir en aumento, pues comenzó bastante bajo y después fue convirtiéndose en algo más fuerte. Mis piernas no respondían. Podía escuchar a mi corazón que quería liberarse de mi cuerpo. Los chillidos en el baño parecían ser opacados por ese lamento tenebroso. Sentí un frío recorriendo desde mis pies hasta mi cabeza y entre ese momento de terror y todo lo que sucedía, perdí el conocimiento de toda la impresión. Caí al suelo y me quedé ahí por un largo tiempo. Al despertar por la madrugada, me di cuenta de que mis perros se encontraban a un lado mío tratando de reanimarme o preocupados porque no despertaba. En esta ocasión, todas las luces estaban apagadas totalmente distinto a cómo quedó la casa en cuanto me desmayé, lo primero que hice fue tomar el teléfono y miré la hora ya estaba cerca al amanecer, pero aún así decidí hablarle a mi madre. Ella me ayudaría a no sentirme tan sola y durante un buen rato, pude desahogarme con ella y soltar todo el terror que habría sentido durante esa escena. Ella me escuchó y me dijo que me visitaría al día siguiente. Así fue tal como ella me dijo por la mañana tocarían a mi puerta y era ella la persona por la que yo había intentado salir adelante, la persona que me daba ánimo para no sentirme tan sola. Hace muchos años perdí a mi padre en un accidente. Era niña cuando todo esto ocurrió. Desde aquel momento, mi vida no volvió a ser la misma. No pude despedirme en el hospital. Cuando él se fue simplemente tuve que resignarme a no poder decir a Dios. Y ahora me sentía incompleta y frustrada por todos los errores que había cometido en la vida sin mi padre, sin poder decir a Dios. Después de un rato platicándole a Mamá y diciéndole todo acerca de lo sucedido, ella decidió dejarme un cuadro de la Virgen María. Yo no era creyente desde que papá se fue. Había perdido la poca cercanía que tenía con la Iglesia y sentía que nada de eso me protegería de adolescente. Tenía muchos conflictos con Mamá. Por eso mismo peleábamos y yo salía de la casa. No tenía las mejores amistades del mundo y éstas trataban de hacerme que me uniera a cosas muy peligrosas. Mi estabilidad emocional no era la mejor y no estaba completamente preparada. Le rogué a mi mamá que se quedara un tiempo conmigo, pero ella no aceptó, pues tenía que cuidar de su casa y seguir haciendo sus cosas. Me dejó el cuadro y lo acepté con la esperanza de que todo eso pudiera parar. Ese mismo día recordé el tema de las cámaras de vigilancia. Traté de revisarlas a ver si encontraba algo extraño. No hubo nada interesante. Pude ver cómo mis perros entraban asustados al baño, tratando desesperadamente de encontrar refugio, pero nada parecía haberse visto en las cámaras hasta el momento en que llegué yo justamente en el momento que yo me encontraba viendo hacia la puerta de mi cuarto, observando cómo se movía por sí sola. Una figura negras se ponía justo enfrente de mí. Esto no lo había podido ver en persona, pero a través de las cámaras pude ser testigo de como una especie de sombra parecía sostenerme antes de desvanecerme pasadas las horas, y yo, al encontrarme ahí, también vi cómo se apagaron las luces y finalmente mis perros pudieron salir más tranquilos del baño. Es increíble lo que las cámaras pueden captar, pues eso no logré verlo con mis propios ojos, pero pude verlo en las grabaciones. Esto claro que me mantuvo aún más inquieta A lo largo del día. Decidí colocar la imagen que mi mamá me había dado justo encima del marco de la puerta de mi cuarto, pues éste había sido el que había presentado mayor actividad. En ningún otro lugar de la casa había visto antes alguna manifestación, así que decidí colgarlo sobre aquella puerta esa noche. De cierto modo, me sentí más protegida no sólo por el cuadro, sino también por la visita de Mamá. Eso me había hecho mucho bien y a pesar de lo que estaba pasando, yo me encontraba un poco mejor. No duró mucho la tranquilidad. Por la madrugada de esa noche me desperté muy inquieta, ya que había soñado que también perdía a Mamá. Sin embargo, al despertar lo, primero que hice fue voltear a aquella esquina en donde había aparecido la primera vez aquel ser y no vi nada extraño. Mis perros se encontraban esta vez conmigo. Les había curado las heridas del espejo y de la noche anterior, así que debía estarlos observando frecuentemente se encontraban durmiendo tranquilamente. Cuando de pronto un ruido en la sala los despertó, parecía que había caído algo desde muy alto. Inmediatamente pensé en el cuadro que me había dado mi mamá, pero tampoco quería ir a ver la puerta. Se encontraba entreabierta, pero no lograba ver que era lo que había caído. Por un instante pensé en correr a cerrar la puerta para encontrarme más tranquila. Y entre estas ideas que rondaban mi mente fue que escuché una voz, una voz que puso en alerta a mis perros. Era la voz de mi papá, pues la reconocía perfectamente. Me solté en llanto y por un momento mi corazón empezó a latir de alegría. Me llamaba y me decía que fuera a recibirlo, que saliera un momento a verlo incrédula ante la situación. Casi salgo a toda prisa de mi cama, pero pronto recordé que no debía hacerlo. Decidí asomarme y tras esa puerta se miraba una especie de vestido muy similar al que yo le había visto. A aquella niña era el mismo ente. Parecía como si me mirara tras la puerta. Después de todo lo que pasó, me dispuse a orar a mi manera. Quizá ya no recordaba muy bien todo lo que había aprendido de niña, pero el miedo me superaba. Recordé las palabras de mi mamá y sabía que no estaba sola. A pesar de que las circunstancias eran bastante desfavorables, aquel espíritu podía haber sido capaz de hacer la voz de mi papá sabía cuál era mi punto débil y los traumas que yo había tenido a lo largo de mi vida, así que decidí cerrar mis ojos bastante fuerte y no abrirlos hasta que todo hubiera pasado. Mis perros lucían muy nerviosos, pero por sucedidas no podían moverse, ladraban y aullaban con desesperación. Para mi sorpresa, pasaron algunos minutos en los que no escuché ruido alguno y pensé que todo había terminado. Sin embargo, al abrir los ojos y mirar al lado de mi cama, ahí estaba justo al lado de mí este ser y yo seguía sin entender por qué se manifestaba en forma de niña o al parecer, a través de las cámaras, en una especie de figura negra. Será que esa era su verdadera forma. Pude haber captado la verdadera figura de un espectro demoníaco. No lo sé. Sentí un miedo increíble y un escalofrío recorrió todo mi ser Mis perros estaban igual de asustados que yo. En esta ocasión sentía todo mi cuerpo paralizado. Era la misma sensación de cuando te da la parálisis del sueño. Realmente podía ver a mi alrededor todo lo que sucedía. Podía escuchar con claridad y ver todo. Sin embargo, ninguno de mis movimientos se daba. Estaba prácticamente atada y podía sentir como si una presencia me estuviera sujetando de mis manos y de mis piernas. No dejaba que me moviera con libertad. Incluso yo intentaba gritar, pero no salía grito alguno. Únicamente las lágrimas corrían a través de mis mejillas y no era capaz de articular palabra. Mis perros a ver esta situación trataron de abalanzarse sobre mi tratando de ayudarme. Creo que ellos podían ver algo más que una simple parálisis. Los vi bastante desesperados y esta figura al lado mío no se iba simplemente, no se esfumaba y no era capaz de ver su rostro. Podía ver que flotaba, no se le veían sus pies y su vestido le colgaba demasiado de repente. Comenzó a rodear la cama, caminaba muy lentamente y no perdía la vista de donde estaba y yo yo, con el único aliento que tenía entre lágrimas, lo único que pude decir era que me dejara en paz. Podían escucharse pasos por toda la casa y las puertas se movían desesperadamente. Esto era totalmente una pesadilla y el olor feo de aquel día también había regresado. Por un momento pensé que se trataba de un sueño. Parecía que nada de lo que estaba viendo era real, pero lo era por más increíble que pudiera ser. Estaba siendo visitada por un demonio, un espíritu que no podía descansar en paz. De pronto un pensamiento llegó a mi cabeza. Recuerdo que cuando era adolescente y tenía todos estos problemas en casa, mis amigos solían decirme que hiciéramos cosas arriesgadas. En una ocasión, alguno de ellos propuso un juego en el cual, al ver a través de un espejo de maquillaje, teníamos que pedir un deseo y, a cambio, teníamos que cortarnos en la mano y dejar que las gotas de sangre corrieran a través de ese espejo. Recuerdo que en aquel aquellos tiempos yo no tenía el valor de hacer tal cosa, pero tenía muchas ganas. De ver de nuevo a mi papá quería que regresara a mi vida, así que tomé la navaja y me corté un dedo, derramé la sangre en el espejo, deseando con todas mis fuerzas que papá estuviera otra vez conmigo. Quizá que el juego no fue el mejor de todos. Probablemente aquella ocasión yo llamé a un espíritu que tiempo después intentaría entrar a mi casa y molestarme. Probablemente eso era lo que desencadenaría todos estos acontecimientos y ahora, además de arrebatarme la tranquilidad, podría atormentarme por el resto de la vida. Es muy tonto pensar que un juego de niños atraerá todos estos males, pero yo no tenía las mejores amistades. Después de todo, y quizá me habían incitado a hacer algo demasiado peligroso, algo que no estaba bien. Y ahora llegaba el momento de pagar. En mi inocencia, pensé que regresaría a mi padre, pero quizá le estaba abriendo la puerta a algún demonio poente. Probablemente estaba aceptando que algo pudiera poseerme y ahora era muy difícil que se pudiera desprender de mí. Incluso le estaba haciendo daño a los seres que yo quería que son mis perros. Después de todos estos pensamientos, pude volver en sí. Finalmente pude moverme y no sentí ningún miedo. Creo que había enfrentado aquello que se encontraba ahí, porque bien había encontrado la clave de todo esto y en aquel momento tomé fuerzas. Dios sabe de dónde y traté de pararme de mi cama. Al parecer, eso ya se había esfumado. El olor, los ruidos y la presencia ya no se encontraban. Tal vez mi miedo alimentaba a todo ello no hice más que soltar en llanto y pensar que me había equivocado, que mi pasado me estaba condenando y lo único que quedaba era resignarme a vivir Con todo esto. Sin embargo, a la mañana siguiente decidí mudarme con Mamá. Quería empezar de nuevo y me acerqué un poco más a Dios. Quería encontrar un refugio y la solución a esta te este problema muy grande en el que me había metido. También quería limpiar todos mis miedos y las cosas en las que me había equivocado. Hoy tiempo, después de todos estos sucesos, puedo decir que, afortunadamente, no me ha tocado ver o escuchar cosas similares. Me cambié de casa por mi salud mental, me llevé protecciones y he superado un poco más la muerte de mi padre. Estoy viviendo felizmente plena con mi mamá y mis animales. Relato escrito y adaptado por Hugo de Gante