Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Una Bruja Me Observaba Desde La Ventana - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:05Speaker 2: Yo vivía en una casa en Sinaloa con mis dos
- 0:07hijos pequeños. Mi esposo trabajaba mucho y había noches en
- 0:12que me quedaba sola con ellos. El mayor tenía cinco
- 0:17años y el más chico dos, nuestra rutina era sencilla.
- 0:22En la tarde les daba de cenar, los bañaba y
- 0:25después los acostaba en el mismo cuarto para tenerlos cerca.
- 0:29Así pasábamos casi siempre y Por eso recuerdo bien la
- 0:33primera noche en que escuché aquella lechuza sobre la casa.
- 0:37Primero se oyó una vez, luego otra, y luego otra más.
- 0:42Me llamó la atención porque el ruido venía de arriba,
- 0:45y muy cerca, pensé que era una lechuza parada en
- 0:49el techo y nada más. Después de eso escuché un murmullo,
- 0:53no eran palabras claras. Se oía bajo, moviéndose por arriba
- 0:59del cuarto, y lo primero que pensé fue que alguien
- 1:02andaba afuera, pero no se escuchaban pasos en la calle
- 1:05ni perros ladrando, solo estaba ese ruido de lechuza, y
- 1:10después ese murmullo por encima de la casa. Me levanté,
- 1:14fui a la ventana y traté de ver hacia afuera,
- 1:17pero no alcancé a distinguir nada. Esperé un poco más
- 1:21y todo se quedó en silencio, volví a acostarme, pero
- 1:25ya no pude dormir bien. Al día siguiente no le
- 1:29di tanta importancia, se lo comenté a una vecina y
- 1:32me dijo que en esos días se paraban muchas lechuzas
- 1:36en los techos, así que traté de quedarme con esa explicación.
- 1:41La siguiente noche volvió a pasar. Primero se oyó la lechuza,
- 1:46después el murmullo, pero esta vez duró más y se
- 1:49movía de un lado de la casa al otro. Mi
- 1:52hijo mayor se despertó y me preguntó quién estaba hablando afuera.
- 1:58Yo le dije que nadie, que se durmiera, él me
- 2:00respondió que desde hacía rato se oía una señora. Ahí
- 2:05empecé a sentir miedo, porque yo todavía no le había
- 2:09dicho nada de lo que estaba escuchando, me quedé con
- 2:12los dos niños abrazados hasta que todo se calmó. Desde
- 2:16entonces comenzó a repetirse. Ya muy noche se escuchaba la
- 2:21lechuza y luego el murmullo, a veces estaba arriba del techo,
- 2:25a veces junto a la ventana, y otras veces pasaba
- 2:28por el patio y regresaba. Yo empecé a dejar una
- 2:32luz prendida y la televisión con volumen bajo, porque el
- 2:36silencio me ponía peor. También revisaba puertas y ventanas varias
- 2:41veces antes de acostarme. Quería encontrar una explicación simple, pensaba
- 2:47en gente haciendo bromas o en algún animal. Pero con
- 2:50los días el asunto cambió, Ya no eran sólo murmullos,
- 2:54empezaron los golpes en la ventana y los raspones en
- 2:57la malla. Eran tres o cuatro marcas seguidas, despacio, con pausas.
- 3:04Yo esperaba a que amaneciera y salía a revisar. Unas
- 3:09veces no encontraba nada, otras veía plumas tiradas en el patio.
- 3:14Mis gallinas amanecían amontonadas, el perro del vecino, que siempre
- 3:19ladraba por todo, Cuando se oía la lechuza se metía
- 3:23debajo de un carro y ya no salía. Mi esposo
- 3:26alcanzó a escuchar una de esas noches el primer ruido,
- 3:30me dijo que tal vez era un ave y que
- 3:32yo ya estaba alterada. No me gustó que me dijera eso,
- 3:37pero tampoco tenía como probar lo que yo estaba viviendo.
- 3:41El problema siguió así varios días, hasta que una noche
- 3:45pasó algo que sí dejó marca. Se fue la luz
- 3:50y el calor me despertó, los niños seguían dormidos. Apenas
- 3:55abrí los ojos escuché la lechuza arriba de la casa
- 3:58y luego vino el murmullo. Agarré una lámpara y alumbré
- 4:02hacia afuera. Alcancé a ver la silueta de una lechuza
- 4:06parada arriba, debajo, pegado a la pared, vi algo más.
- 4:11Primero pensé que era una persona agachada, después distinguí una
- 4:15mano apoyada en el muro, tenía forma de mano de mujer.
- 4:19pero mucho más larga, y los dedos se veían delgados.
- 4:22En cuanto moví la luz, aquello subió rápido hacia arriba.
- 4:28Me metí al cuarto y cerré de golpe, el mayor
- 4:31se despertó llorando y dijo que la señora ya estaba ahí.
- 4:35Le pregunté cuál señora, y me respondió que la que
- 4:38hablaba en las noches. Lo jalé junto con su hermano
- 4:42y me quedé sentada en la cama esperando, enseguida se
- 4:46oyó un rasgueo sobre la malla de la ventana. Después
- 4:50el murmullo quedó justo del otro lado, y entre esas
- 4:53voces salió mi nombre. Lo escuché claro, una voz de
- 4:58mujer lo dijo despacio, y luego volvió el rasgueo. Yo
- 5:02sentí que me faltaba el aire, pero no contesté, y
- 5:06nadie se movió. Todo duró unos minutos y después se quitó.
- 5:11Cuando amaneció salí a revisar, la malla de la ventana
- 5:15tenía tres cortes largos, casi parejos. En el piso del
- 5:20patio había plumas y una mancha pegada en la pared.
- 5:24Ahí ya no pude seguir diciendo que eran ideas mías,
- 5:27así que me llevé a los niños con mi mamá.
- 5:31Cuando le enseñé la ventana, se quedó seria y me
- 5:34preguntó que si desde cuando estaba pasando todo eso. Le
- 5:39conté lo de la lechuza, de los murmullos, de los
- 5:42golpes y de la voz que había dicho mi nombre.
- 5:46Mi mamá me dijo que esa noche no me regresara.
- 5:50Dormimos en su casa, pero ahí también se oyó. Volvió
- 5:54la lechuza, después el murmullo pasó por arriba de la lámina.
- 5:59Mi mamá se sentó en la cama y me agarró
- 6:01del brazo, las dos lo estábamos oyendo. Desde ese momento
- 6:06dejó de ser una historia que solo yo contaba. Esa
- 6:10misma noche mi hijo mayor se despertó y dijo que
- 6:13la señora había llegado otra vez, señaló hacia arriba y
- 6:17se tapó la cara. Mi mamá me dijo en voz
- 6:20baja que eso ya había encontrado camino para llegar hasta nosotros.
- 6:25Al día siguiente regresé a mi casa por ropa y
- 6:29por unas cosas de los niños. Barrí las plumas y
- 6:33traté de dejar todo en orden. Quería pensar que tal vez,
- 6:37si yo actuaba normal, aquello se iba a acabar. Pero
- 6:41esa noche, cuando ya estaba guardando a los niños, escuché
- 6:45el primer sonido otra vez sobre la casa. La lechuza
- 6:49había vuelto, y ahí entendí que eso apenas iba empezando.
- 6:54Después de esa noche mi esposo dejó de decir que
- 6:57yo estaba imaginando cosas, y decidió quedarse despierto para ver
- 7:02que andaba rondando la casa. Cenamos temprano, acostamos a los
- 7:07niños y apagamos casi todo. Él se sentó cerca de
- 7:11la puerta con una lámpara y un machete, yo me
- 7:14quedé en el cuarto con los niños. Al principio no
- 7:19pasó nada, pero luego se escuchó la lechuza en el techo.
- 7:23Mi esposo salió al patio en cuanto sonó, yo me
- 7:26quedé quieta, y lo que escuché fue otra cosa. Primero
- 7:31se oyó el murmullo arriba del cuarto, después escuché a
- 7:34mi esposo entrar de golpe. Cerró la puerta y me
- 7:38dijo que no saliera, le pregunté qué había visto y
- 7:41me respondió que algo se había asomado por la barda,
- 7:45Me dijo que alcanzó a ver dos manos agarradas de arriba,
- 7:48muy largas, con uñas curvas, y no quiso decir nada más.
- 7:54Esa noche se acostó vestido y dejó el machete al
- 7:57lado de la cama. Desde ahí el problema se volvió
- 8:00más seguido y más claro. La lechuza llegaba y después
- 8:04se oían los murmullos, a veces parecía que andaban varias,
- 8:08se distinguían voces distintas, unas más bajas y otras más agudas,
- 8:13pero la que se acercaba a la ventana del cuarto
- 8:16de mis hijos, sonaba siempre igual. Era una voz de
- 8:20mujer vieja, ronca y arrastrada. Varias noches dijo mi nombre,
- 8:26otras dijo el de mi esposo. Una vez dijo el
- 8:30nombre de mi hijo mayor, y después empezó con el
- 8:33del más chico, pero ahí fue cuando me di cuenta
- 8:36de que todo se estaba cargando sobre él. Quise cortar
- 8:40el asunto cambiando de lugar, así que me fui con
- 8:43mis hijos otra vez a casa de mi mamá. La
- 8:46primera noche estuvo tranquila, en la segunda se oyó la
- 8:50lechuza en el poste de enfrente y luego vino el
- 8:53murmullo por arriba. Mi mamá lo escuchó completo, se quedó
- 8:58rezando en voz baja hasta que todo se retiró. Mi
- 9:02hijo menor se despertó llorando y se aferró a mí.
- 9:06Al día siguiente amaneció decaído y con fiebre, y ahí
- 9:10entendí que aquello ya no se quedaba solo en mi
- 9:13casa y que seguía al niño. Regresamos porque no podía
- 9:17quedarme por tiempo indefinido con mi mamá. Esa noche pasó
- 9:21algo peor. Llovía poco y la luz se fue, yo
- 9:24tenía al niño chico cargado porque seguía caliente. El mayor
- 9:29dormía a un lado, y en cuanto la casa quedó
- 9:32en silencio se oyó la lechuza sobre el techo. Luego
- 9:36vino el murmullo, pero esta vez se quedó justo afuera
- 9:40de la ventana. Me acerqué despacio y levanté apenas la cortina,
- 9:45ahí fue donde alcancé a ver algo en el borde
- 9:47de arriba. No le vi el cuerpo completo, pero sí
- 9:52la cabeza y una parte de la cara. Tenía plumas
- 9:56pegadas y abajo una boca ancha, los dientes se le
- 9:59veían delgados, juntos y filosos. Después apoyó una mano en
- 10:04la pared y ahí la vi mejor. Era una mano larga,
- 10:08con uñas negras y curvas. Me fui hacia atrás con
- 10:12el niño en brazos, el mayor despertó y empezó a llorar.
- 10:16En ese momento algo cayó al patio, escuché el golpe
- 10:20y luego dos pasos. Después vino el rasguño en la
- 10:24puerta de la cocina. Mi esposo quiso salir, pero mi mamá,
- 10:29que esa noche se había quedado con nosotros, le dijo
- 10:32que no abriera. Nadie se movió, y el murmullo siguió
- 10:37del otro lado de la puerta. Entre esas voces se
- 10:41escuchó una más clara. Esa voz dijo que le entregáramos
- 10:45al niño y que nos iba a dejar en paz.
- 10:49Nadie respondió, así que los rasguños siguieron un rato y
- 10:52luego todo volvió a subir al techo. Cuando amaneció vimos
- 10:57marcas en la puerta, la pintura estaba levantada en cuatro líneas.
- 11:01En el piso había barro, plumas y pelo largo mojado.
- 11:06Mi hijo menor amaneció con dos rayas rojas en el tobillo,
- 11:10la verdad no vi quién se las hizo. Solo sé
- 11:14que en la noche anterior el niño estaba bien y
- 11:16al amanecer ya traía eso. Ahí entendí que el asunto
- 11:21ya había pasado de los ruidos. Pedí ayuda con una
- 11:25señora de la colonia. Ella me mandó con Doña Elvira,
- 11:29una mujer mayor que había atendido casos parecidos. Fui a
- 11:34buscarla con mi mamá, y le conté desde el principio
- 11:37cómo empezó todo. Le dije que primero se oía la lechuza,
- 11:42luego el murmullo, después los rasguños, la voz y las marcas.
- 11:47También le dije que en otras casas se había escuchado
- 11:50lo mismo cuando yo llevaba al niño conmigo. Doña Elvira
- 11:54me preguntó si el más chico se enfermó desde que
- 11:57empezó eso. Le respondí que sí. Entonces me dijo que
- 12:01una de esas brujas ya se había pegado al niño
- 12:04y por eso podía seguirnos. Las otras rondaban, pero la
- 12:09que bajaba a la casa iba por él. No me
- 12:12habló enredado ni quiso asustarme más, me dijo que todavía
- 12:16se podía cerrar el paso, pero que había que hacerlo bien.
- 12:21Esa misma tarde fue a mi casa, revisó el cuarto,
- 12:24la ventana, la puerta de la cocina y el patio.
- 12:28Me preguntó en dónde dormían los niños y desde dónde
- 12:32se escuchaban más fuerte los ruidos y si alguna vez
- 12:35yo había contestado cuando dijeron mi nombre. Le dije que no.
- 12:41Me respondió que así debía seguir, porque esas cosas entraban
- 12:45mejor cuando uno les abría con la voz o con
- 12:48la mano. Antes de que oscureciera nos dio instrucciones claras.
- 12:53Esa noche los niños no iban a dormir en su cuarto.
- 12:56Nadie iba a salir si escuchábamos golpes o si alguien
- 13:00llamaba desde afuera, tampoco podíamos responder si oíamos la voz
- 13:04de algún familiar. Mi esposo iba a quedarse adentro, ella
- 13:09dijo que lo importante era aguantar hasta que eso se
- 13:12mostrara y luego cerrarle la entrada. Nos movimos todos a
- 13:16la sala, los niños se quedaron conmigo en un mismo colchón.
- 13:21Mi mamá se sentó junto a la pared, mi esposo
- 13:24apagó las luces y aseguró puertas y ventanas, y Doña
- 13:28Elvira comenzó a preparar lo suyo en silencio. Ya entrada
- 13:33la noche se escuchó la primera lechuza, después otra más lejos,
- 13:37y luego otra. Los niños se apretaron contra mí. Doña
- 13:42Elvira levantó la cara y dijo en voz baja que
- 13:45ya estaban afuera, y ahí empezó la noche más pesada
- 13:49de todas. Doña Elvira no hizo escándalo ni empezó con
- 13:53cosas raras, trabajó en silencio y nos dijo sólo lo necesario.
- 13:58Recorrió la casa rezando, puso protección en puertas y ventanas
- 14:02y dejó a los niños conmigo. También nos pidió que
- 14:06nadie se separara. Porque mi esposo quería quedarse cerca de
- 14:11la puerta con el machete, pero ella le dijo que
- 14:14esa noche no iba a servir salir a pelear con
- 14:17algo que apenas se dejaba ver. Lo importante era aguantar
- 14:21y no responder. Se escuchó la primera lechuza arriba de
- 14:25la casa, al rato respondió otra más lejos, y luego
- 14:29la otra. El murmullo empezó enseguida, venía por el techo,
- 14:34bajaba al patio y volvía a subir. Varias veces se
- 14:38detuvo encima de la sala. Yo tenía al niño chico
- 14:42abrazado y sentía su cuerpo tembloroso, el mayor estaba despierto.
- 14:48Mi mamá rezaba despacio y Doña Elvira se quedó mirando
- 14:52la ventana. El murmullo se fue acercando hasta quedar del
- 14:56otro lado de la malla. Al principio eran varias voces,
- 15:00después quedó una sola. Esa voz dijo mi nombre, luego
- 15:05dijo el de mi mamá. Después usó la voz de
- 15:08mi hermana y pidió que abriéramos porque venía a ayudarnos.
- 15:13Mi mamá dio un paso. pero Doña Elvira la detuvo
- 15:16y le dijo que se quedara quieta. Ahí sentí el
- 15:20miedo más fuerte de esos días, porque la voz se
- 15:23escuchaba igual a la de mi hermana. La malla de
- 15:26la ventana empezó a moverse hacia adentro, primero despacio, y
- 15:31luego con más fuerza, pues algo la estaba jalando desde afuera.
- 15:36Mi esposo dio un paso para acercarse, pero Doña Elvira
- 15:39le dijo que esperara. Entonces escuchamos un rasgueo largo y
- 15:44la tela se abrió en una parte. Por ese hueco
- 15:47entraron las puntas de unos dedos. Eran largos, delgados y oscuros.
- 15:53Las uñas se curvaban, la mano tanteó el marco y
- 15:57rasgó un poco más, yo vi eso desde donde estaba
- 16:00sentada con mis hijos y me quedé quieta. Después de
- 16:04la mano apareció la cara arriba del marco, alcancé a
- 16:07verla unos segundos. Tenía plumas pegadas a la cabeza y
- 16:12a un lado del cuello, pero la cara era de
- 16:15mujer vieja. La boca estaba abierta y le vi los dientes,
- 16:20eran muchos, finos y puntiagudos. Los ojos reflejaron la poca
- 16:25luz y se quedaron fijos hacia adentro. Cuando esa cosa
- 16:29abrió más la boca, mi hijo mayor soltó el llanto.
- 16:34En ese momento Doña Elvira se acercó a la ventana
- 16:37y rezó en voz fuerte y lanzó agua bendita hacia afuera.
- 16:41La cara desapareció de golpe y afuera se oyó un
- 16:45chillido bronco y luego un golpe en el patio. No
- 16:49salimos a ver, solo escuchamos cómo se levantó y se
- 16:52arrastró hacia la cocina. El murmullo regresó, pero ya no
- 16:56estaba igual. La voz que hablaba sonaba enojada y decía
- 17:01mi nombre seguido de groserías y que al niño se
- 17:03lo iba a sacar tarde o temprano. Yo abracé más
- 17:08fuerte a mis hijos, y mi esposo quiso abrir la puerta,
- 17:11pero Doña Elvira le dijo que eso era lo que buscaban.
- 17:15Los ruidos siguieron un buen rato, se escuchaban pasos arriba
- 17:19del techo, golpes junto a la puerta y el aleteo
- 17:23pesado de algo grande moviéndose de un lado a otro.
- 17:27Por momentos volvían varias voces al mismo tiempo, después quedaba una,
- 17:32pero luego otra vez había varias. Doña Elvira siguió rezando.
- 17:37El humo que puso en un recipiente empezó a llenar
- 17:40la casa. El niño menor se calmó un poco, el
- 17:44mayor se quedó dormido del puro cansancio, y yo seguía despierta,
- 17:49mirando la ventana rota y esperando el siguiente golpe. En
- 17:53un momento todo se juntó, se oyeron carreras arriba del techo,
- 17:58un golpe fuerte sobre la cocina, aleteos y el murmullo
- 18:01pegado otra vez a la puerta. Después vino un silencio corto,
- 18:07luego se escuchó algo caer del otro lado del patio.
- 18:11Ya no se movió igual que antes, solo quedó un
- 18:14ruido arrastrado y después el aleteo se fue alejando. Otra voz,
- 18:19más lejana, respondió desde la calle, luego ya no se
- 18:23oyó nada. Nadie habló adentro de la casa durante un
- 18:27buen rato. Doña Elvira nos dijo que todavía no nos moviéramos.
- 18:33Esperamos hasta que empezó a aclarar, entonces salimos al patio.
- 18:38La malla de la ventana estaba más abierta, la puerta
- 18:41de la cocina tenía marcas más hondas que las del
- 18:44día anterior. En el piso había plumas, barro y una
- 18:49mancha de sangre oscura. Cerca del lavadero encontramos una uña negra,
- 18:55larga y curva, estaba clavada en una tabla. Doña Elvira
- 19:00la recogió con un trapo y dijo que con eso
- 19:02bastaba para cerrarle el paso. Se la llevó al fondo
- 19:06del terreno y la quemó. El olor que soltó fue
- 19:10fuerte y mi esposo se quedó parado mirando sin hablar.
- 19:15Después de esa noche ya no volvió a oírse la
- 19:17lechuza sobre la casa, tampoco el murmullo, y los rasguños
- 19:22se acabaron. Mi hijo chico dejó de amanecer con fiebre,
- 19:26aunque tardó en recuperar el sueño. El mayor duró mucho
- 19:31tiempo despertando asustado. Yo seguí revisando ventanas y puertas por
- 19:36costumbre y cada vez que el viento movía algo, yo
- 19:40sentía que aquello podía regresar. Mi esposo me dijo que
- 19:44ya había pasado, pero yo ya no me sentía segura
- 19:48en esa casa. Nos fuimos meses después. Vendimos la casa
- 19:53y nos cambiamos, la verdad no fue fácil. Nos apretamos
- 19:58con dinero y nos movimos más lejos, pero preferí eso,
- 20:02a quedarme donde pasó todo. Hasta hoy cuento lo mismo.
- 20:06Primero llegaron en forma de lechuza, después se oían murmullos
- 20:10de mujer alrededor de la casa, luego vinieron los rasguños,
- 20:15la voz diciendo mi nombre, las manos con uñas largas,
- 20:18la cara en la ventana y las marcas en el patio.
- 20:22También digo lo otro, que fue lo único que nos ayudó,
- 20:26una mujer que supo cómo cerrarle la entrada a eso
- 20:29que buscaba a mi hijo. Desde aquella noche se fue,
- 20:33yo me libré de esa bruja, pero pagué con el
- 20:36miedo de mis hijos, con mi sueño y con la
- 20:39casa donde vivíamos, y eso fue lo que pasó. Desde
- 20:51hace años se hablaba de un rancho aislado en una
- 20:54zona apartada de Durango. El lugar había quedado vacío, después
- 20:59de que varios peones desaparecieron en distintos periodos. No fue
- 21:05un solo hecho ni algo que ocurriera de golpe, fueron
- 21:08ausencias acumuladas con el paso del tiempo. Algunos hombres no
- 21:13regresaron después de trabajar ahí, otros se marcharon y nunca
- 21:17dieron una explicación clara. El patrón cambió con los años,
- 21:22pero el resultado fue el mismo, el rancho se fue
- 21:25quedando sin gente. Los pocos que alcanzaron a salir hablaban
- 21:31de mujeres vestidas de negro que caminaban dentro del terreno.
- 21:36No las describían como algo extraordinario ni usaban palabras exageradas.
- 21:42Decían que se movían despacio, que aparecían entre las construcciones
- 21:46y los corrales y que su presencia incomodaba. Nadie afirmaba
- 21:52haberlas visto atacar a alguien, nadie hablaba de gritos ni
- 21:55de persecuciones. Solo decían que estar ahí se volvía difícil
- 22:01después de notar que esas mujeres recorrían el lugar con frecuencia.
- 22:07Con el paso del tiempo el rancho quedó abandonado. Las
- 22:11casas de adobe comenzaron a deteriorarse, los techos se vencieron
- 22:15y las puertas se pudrieron. Los corrales quedaron abiertos y
- 22:20la maleza empezó a cubrir los caminos internos. Los cercos
- 22:24de alambre se rompieron y nadie los reparó. No hubo
- 22:28intentos reales por recuperar el terreno, la zona estaba lejos
- 22:32de todo, sin agua constante y sin condiciones para volver
- 22:36a trabajarla. Durante años el rancho fue quedando fuera de
- 22:42cualquier actividad. La gente evitaba pasar por ahí, sin decirlo
- 22:47de forma abierta. El camino seguía existiendo, pero casi nadie
- 22:52lo usaba. El lugar quedó como una extensión de tierra olvidada,
- 22:58sin vigilancia y sin movimiento. Mucho tiempo después, ya siendo adulto,
- 23:05me integré a un grupo que se dedicaba a buscar
- 23:07objetos enterrados con detectores de metal. No era algo clandestino
- 23:13ni peligroso en sí mismo. Recorríamos terrenos abandonados, buscando herramientas viejas, monedas,
- 23:21restos de maquinaria o fierros antiguos. Nada que tuviera que
- 23:25ver con tumbas o restos humanos, era una actividad que
- 23:29hacíamos con calma, midiendo riesgos y evitando problemas. Alguien nos
- 23:36mencionó el rancho, dijo que llevaba décadas sin uso y
- 23:39que nadie reclamaba esas tierras. Se habló de la posibilidad
- 23:44de encontrar objetos antiguos enterrados, restos de trabajo ganadero o
- 23:49herramientas olvidadas cuando el lugar quedó vacío. Las historias sobre
- 23:54desapariciones se mencionaron de pasada, sin detenernos demasiado en ellas.
- 24:01Acepté ir porque en ese momento, el rancho parecía un
- 24:05terreno más dentro de tantos que estaban abandonados en la región.
- 24:10No había cercos nuevos, no había animales, no había señales
- 24:15visibles de actividad reciente. Todo apuntaba a un lugar detenido
- 24:20en el tiempo. Llegamos con detectores, palas y equipo básico.
- 24:27Desde el camino se alcanzaban a ver las construcciones casi
- 24:30destruidas y los corrales vacíos. No había humo, ni vehículos,
- 24:36ni ruido alguno. El silencio era constante, interrumpido solo por
- 24:42el viento y el movimiento de la vegetación seca. Entramos
- 24:47caminando despacio, observando el terreno. El suelo estaba duro en
- 24:53algunas zonas y más suelto en otras. Las casas estaban abiertas,
- 24:58sin puertas, con restos de muebles viejos y basura acumulada
- 25:02por el paso de los años. No encontramos nada fuera
- 25:06de lo común al principio, el lugar parecía abandonado desde
- 25:10hacía mucho tiempo. Avanzamos separándonos por zonas, siguiendo un recorrido ordenado.
- 25:19Cada uno se concentró en su área, atento a las
- 25:22señales del detector. No hablábamos demasiado, pues la búsqueda requería
- 25:28atención y paciencia. El rancho era más grande de lo
- 25:32que parecía desde fuera, con áreas que no se alcanzaban
- 25:35a ver desde el camino. Mientras caminaba, recordé los comentarios
- 25:41que había escuchado sobre ese lugar cuando era más joven.
- 25:46Recordé que siempre se hablaba de ausencias, de gente que
- 25:50dejó de volver. En ese momento no le di mayor
- 25:54peso a esos recuerdos, estaba concentrado en el trabajo y
- 25:57en el terreno frente a mí. El ambiente seguía siendo tranquilo,
- 26:03pero había detalles que empezaban a llamar la atención. Algunas
- 26:08zonas del suelo no estaban tan compactas como deberían, había
- 26:13áreas donde la tierra parecía removida, aunque no se veían
- 26:16marcas claras de maquinaria ni de animales grandes. Eran cambios sutiles,
- 26:22fáciles de pasar por alto, si no se observaba con cuidado.
- 26:28Continué avanzando sin detenerme demasiado en eso. El rancho tenía
- 26:34muchas zonas similares y era fácil atribuir esas diferencias al
- 26:38paso del tiempo y a la erosión. Nada indicaba todavía
- 26:43que el lugar estuviera siendo usado en el presente. Seguimos
- 26:48trabajando durante un buen rato sin encontrar objetos de valor,
- 26:52sólo restos oxidados y fragmentos de madera enterrados de forma irregular.
- 26:58Nada fuera de lo común para un sitio que había
- 27:01sido abandonado de esa manera. En ese momento, todavía pensábamos
- 27:07que el rancho era sólo un terreno olvidado, detenido en
- 27:11el pasado, y no había razón aparente para pensar que
- 27:15alguien siguiera entrando ahí, ni que hubiera algo más oculto
- 27:19bajo la tierra. Eso fue lo que creímos antes de
- 27:24empezar a encontrar señales que no encajaban con un abandono antiguo.
- 27:30El terreno no estaba tan muerto como parecía al principio.
- 27:35Conforme avanzábamos con los detectores, comenzaron a aparecer señales que
- 27:40no encajaban con un abandono antiguo. En varias zonas, el
- 27:44aparato marcaba objetos a poca profundidad. Al excavar unos centímetros,
- 27:51encontramos madera enterrada de forma irregular. No eran restos viejos
- 27:56ni degradados, pues la madera conservaba firmeza y no estaba
- 28:01deshecha por la humedad ni por el paso de los años.
- 28:06En un primer momento, pensamos que podían ser restos de
- 28:10cercas o construcciones caídas, pero la forma en que estaban
- 28:13enterrados no coincidía con eso. No seguían una línea, no
- 28:19estaban alineados, Eran fragmentos colocados de manera aislada, como si
- 28:24alguien los hubiera introducido directamente en la tierra. Al moverme
- 28:29hacia una zona cercana a una construcción derrumbada, encontré la
- 28:34primera cruz. Era de madera sencilla, sin ningún tipo de adorno,
- 28:39estaba clavada boca abajo y no tenía nombre, fecha ni símbolo.
- 28:45La madera estaba firme y limpia. sin señales de haber
- 28:49estado expuesta durante mucho tiempo, alrededor, la tierra estaba removida
- 28:54de forma reciente. Me detuve a observarla con cuidado, no
- 28:59era una cruz vieja olvidada ahí por casualidad, estaba colocada
- 29:04con intención. La profundidad a la que estaba clavada, y
- 29:08la manera en que la tierra la rodeaba, indicaban que
- 29:12alguien había trabajado ese punto, no mucho tiempo atrás. Avancé
- 29:18unos metros más y encontré otra cruz igual, y luego otra.
- 29:23No formaban filas ni estaban ordenadas, estaban dispersas, separadas por
- 29:28distancias irregulares, como si hubieran sido colocadas conforme se necesitaban,
- 29:34sin planificación previa. Algunas estaban ligeramente torcidas, otras apenas sobresalían
- 29:41del suelo. Avisé al resto del grupo y nos reunimos
- 29:46en esa zona, Nadie habló de inmediato, solo observamos el
- 29:50terreno y comenzamos a notar detalles que antes habían pasado desapercibidos.
- 29:57Había pequeñas elevaciones en el suelo, la tierra no estaba
- 30:00compacta y en algunos puntos se notaba que había sido
- 30:04removida más de una vez. En uno de esos lugares,
- 30:10la tierra se dio con facilidad al excavar un poco más.
- 30:15apareció tela enterrada, doblada de manera irregular. Al moverla quedaron
- 30:20expuestos fragmentos óseos, no eran restos de animales, pues la
- 30:25forma y el tamaño eran claros, eran restos humanos. No
- 30:31estaban ahí desde hacía años. El estado del suelo, la
- 30:36tela y los huesos indicaban que el entierro era relativamente reciente.
- 30:41No se trataba de algo ocurrido cuando el rancho todavía funcionaba,
- 30:45era algo que seguía pasando. A partir de ese momento
- 30:51dejamos de usar los detectores, pues la búsqueda de objetos
- 30:55quedó sin sentido. Caminamos con más cuidado, observando cada paso
- 31:01y cada construcción cercana. El rancho ya no se sentía
- 31:05como un lugar abandonado, sino como un sitio que alguien
- 31:09seguía usando de manera discreta. Comenzamos a notar más señales,
- 31:15senderos poco marcados entre la maleza, restos de pisadas recientes
- 31:20en zonas donde la tierra estaba húmeda. Lugares donde la
- 31:24vegetación había sido apartada a mano. Nada era evidente desde lejos,
- 31:30pero al estar dentro, resultaba imposible ignorarlo. Entendimos que alguien
- 31:37entraba al rancho con regularidad, no para trabajar la tierra
- 31:41ni para habitar las casas, sino para usar el terreno
- 31:44como un sitio donde nadie hacía preguntas. Las cruces clavadas
- 31:49boca abajo no eran antiguas ni simbólicas, marcaban puntos específicos.
- 31:57La decisión de salir fue inmediata, no se trataba de
- 32:00buscar ayuda ni de enfrentar nada, el lugar no era
- 32:04seguro para permanecer. No sabíamos cuántas personas podían estar usando
- 32:09el rancho, ni con qué frecuencia regresaban. Nos reunimos y
- 32:15comenzamos a movernos hacia la salida del terreno, mantuvimos un
- 32:20paso constante, cuidando no separarnos demasiado. Nadie hizo comentarios innecesarios,
- 32:26y cada uno estaba concentrado en el entorno y en
- 32:30el camino que teníamos por delante. Mientras avanzábamos, el rancho
- 32:36se sentía distinto. Las construcciones ya no parecían simples ruinas,
- 32:42los corrales abiertos ya no eran sólo restos de abandono,
- 32:46todo adquiría un sentido nuevo, ligado a lo que habíamos
- 32:50encontrado bajo la tierra. Seguimos avanzando sin mirar atrás más
- 32:56de lo necesario, sabíamos que lo importante era salir del lugar,
- 33:00sin llamar la atención y sin provocar nada. En ese
- 33:04momento todavía no habíamos visto a nadie. pero estaba claro
- 33:08que el rancho no estaba vacío. Lo que habíamos encontrado
- 33:13bastaba para entender que ese terreno seguía activo y que
- 33:17nuestra presencia ahí no era deseada. Al movernos hacia la
- 33:22salida del rancho, comenzamos a notar movimiento entre las construcciones.
- 33:28No fue algo repentino ni un cambio brusco en el entorno,
- 33:32simplemente estaban ahí. mujeres caminando entre los restos de las
- 33:37casas y los corrales, desplazándose con calma por el terreno
- 33:41que minutos antes habíamos recorrido solos. Eran varias, no aparecieron
- 33:48juntas ni en formación. Cada una avanzaba por su lado,
- 33:53ocupando espacios distintos del rancho, vestían ropa negra larga, tenían
- 33:58la cara arrugada por el tiempo, uñas largas y afiladas
- 34:02y la ropa gastada por el uso. con manchas de
- 34:05tierra y desgaste evidente en las orillas algunas llevaban el
- 34:10cabello cubierto otras lo traían suelto descuidado caminaban despacio sin
- 34:17prisa observándonos mientras avanzábamos hacia el límite del terreno no
- 34:24hablaban entre ellas no hacían señas ni levantaban la voz
- 34:28su movimiento era constante y controlado no se acercaban de
- 34:33más pero tampoco se alejaban, la distancia se mantenía siempre igual,
- 34:38como si supieran hasta dónde avanzar. Ninguna llevaba herramientas visibles,
- 34:44y no se veían armas, tampoco había gestos de amenaza directa.
- 34:50Aún así, la presencia de esas mujeres marcaba el lugar,
- 34:54pues ahora el rancho tenía ocupantes, y ya no se
- 34:57trataba de un sitio vacío ni de un terreno olvidado.
- 35:03Seguimos avanzando sin detenernos, no corrimos, solo mantuvimos un paso
- 35:08firme y constante, pues sabíamos que cualquier reacción fuera de
- 35:12lugar podía empeorar la situación. Ellas no intentaron bloquear el camino,
- 35:18ni ponerse frente a nosotros, simplemente nos acompañaban con la
- 35:22mirada mientras salíamos. Al llegar al límite del rancho se detuvieron,
- 35:29no cruzaron esa línea, solo se quedaron dentro del terreno
- 35:33de pie, observando. No hicieron ningún intento por seguirnos más allá,
- 35:39su función no era perseguir, era dejar claro hasta donde
- 35:42llegaba su control. Nos alejamos sin mirar atrás más de
- 35:48lo necesario. Sólo cuando estuvimos a una distancia segura, nos
- 35:53detuvimos a respirar con calma. Nadie habló de inmediato, pues
- 35:58cada uno estaba procesando lo que acabábamos de ver, y
- 36:01lo que habíamos encontrado bajo la tierra. Días después denunciamos
- 36:07lo ocurrido, entregamos la ubicación del rancho y explicamos lo
- 36:11que habíamos hallado. Se levantó un reporte básico, se mencionaron
- 36:17restos humanos enterrados y cruces marcando puntos específicos. No hubo
- 36:23mayor seguimiento, y el lugar quedó registrado como una zona
- 36:27aislada y de difícil acceso. No hubo patrullajes constantes ni
- 36:33excavaciones formales. El rancho siguió estando lejos de todo, sin presión,
- 36:39sin vigilancia y sin interés real por parte de nadie.
- 36:44Con el tiempo el caso se fue diluyendo entre otros similares.
- 36:50Nunca regresé a ese lugar, tampoco volví a buscar objetos
- 36:54en terrenos aislados, sin antes investigar con más cuidado. Lo
- 36:59ocurrido en ese rancho cambió la forma en que veía
- 37:02ese tipo de actividades. Con los años entendí que no
- 37:08se trataba de brujería ni de leyendas en sí, pues
- 37:11las historias sobre mujeres vestidas de negro, de brujas que
- 37:15trabajaban a los empleados para entregarlos como ofrendas o hacer
- 37:18brujería con ellos. No hablaban de algo sobrenatural, era algo real.
- 37:25Hablaban de personas reales, de brujas que usaron ese terreno
- 37:29durante mucho tiempo para desaparecer gente sin levantar sospechas. El aislamiento,
- 37:37el abandono y el silencio hicieron el resto. Nadie preguntó demasiado,
- 37:43nadie quiso mirar de cerca y el rancho se convirtió
- 37:47en un sitio funcional para ocultar los crímenes de esas
- 37:50brujas protegido por su ubicación y por la costumbre de
- 37:54no involucrarse. A veces recuerdo ese lugar cuando escucho historias
- 38:00parecidas sobre terrenos abandonados. Pienso en lo fácil que resulta
- 38:06que algo así continúe mientras no haya atención real. El
- 38:11rancho sigue ahí, las construcciones siguen deteriorándose y la tierra
- 38:16sigue cubriendo lo que alguien decidió enterrar. Yo elegí no
- 38:20volver a cruzar ese camino, pues algunas decisiones se toman
- 38:24una sola vez y se sostienen para siempre. Cuando era niño,
- 38:38vivía en un barrio antiguo, del centro de Oaxaca, en
- 38:42una calle angosta de piedra, donde las casas eran viejas,
- 38:46con paredes gruesas y portones grandes de hierro. Todo ahí
- 38:50tenía un aire detenido, como si el tiempo no pasara
- 38:54igual que en otros lugares. La mayoría de las casas
- 38:58estaban habitadas por familias de toda la vida, pero había
- 39:02una que destacaba, porque siempre estaba cerrada. El saguán era
- 39:08verde oscuro, oxidado en las orillas y tenía colgadas unas
- 39:12cadenas cruzadas. En el centro, alguien había dibujado una cruz
- 39:18con carbón, aunque nadie sabía quién lo había hecho. Esa casa,
- 39:23decían los mayores, había pertenecido a Doña Zenaida, una curandera
- 39:28conocida en todo el barrio, por preparar remedios y hacer
- 39:32limpias con hierbas. pero también se decía que la mujer
- 39:37no murió como las demás. Los adultos hablaban poco de ella,
- 39:43pero los niños sabíamos lo que se decía cuando los
- 39:46mayores no estaban. Que Doña Zenaida era una bruja, que
- 39:50las noches antes de su muerte se veían luces rojas
- 39:54salir del patio y que el aire alrededor de su
- 39:57casa olía a azufre. Yo escuché a mi abuela decir
- 40:01una vez, que la señora había empezado como buena, ayudando
- 40:05a enfermos, pero que con el tiempo se metió en
- 40:08cosas prohibidas. Nadie quiso decirme qué significaba eso. Después de
- 40:16su muerte, nadie quiso vivir ahí. La puerta fue asegurada
- 40:20con cadenas y las ventanas fueron tapiadas con madera. El
- 40:25techo se llenó de murciélagos y cuando llovía, el agua
- 40:29se colaba por las grietas del muro, dejando manchas oscuras.
- 40:34Los vecinos más viejos juraban que por las noches se
- 40:38oían rezos entrecortados desde dentro, aunque el lugar estaba vacío.
- 40:44Los niños del barrio evitábamos pasar frente a esa casa,
- 40:48y si jugábamos fútbol y el balón se iba de
- 40:51ese lado, sabíamos que ya no lo recuperaríamos. Sólo con
- 40:56mirar el saguán, uno sentía que algo lo observaba desde adentro.
- 41:03Una tarde, cerca del anochecer, mis amigos y yo estábamos
- 41:07jugando fútbol en la calle. El sol caía sobre los
- 41:11techos y el aire olía a pan tostado de una
- 41:14panadería cercana. Éramos cinco y jugábamos contra una barra. En
- 41:20una de esas, le pegué con fuerza a la pelota
- 41:23y ésta salió disparada, rebotó en el empedrado y cayó
- 41:26justo en la casa de la bruja por una ventana
- 41:29rota que no tenía tablas. Todos quedamos callados. Uno de
- 41:36mis amigos, Joaquín, dijo que ya no la buscáramos, que
- 41:40mejor siguiéramos con otra pelota. Pero yo, que era el
- 41:45más chico del grupo, no quería quedar como cobarde y
- 41:49dije que iría a recuperarla y que no tardaría. Me
- 41:54metí a la casa de la bruja y por la ventana,
- 41:57donde había entrado el balón, me metí. Cuando salté al
- 42:02otro lado, el polvo se levantó y me picó la garganta. Dentro,
- 42:08el aire era pesado, con olor a humedad y a
- 42:11madera podrida. Mis pasos crujían sobre el piso de ladrillo.
- 42:17Había un pasillo largo, con las paredes manchadas por el
- 42:21agua de lluvia. En un rincón vi una mesa cubierta
- 42:25con un mantel amarillento, y sobre ella, velas derretidas, que
- 42:29se habían pegado al mantel formando montículos de seda. Al fondo,
- 42:35una cortina vieja separaba la sala del cuarto principal. La
- 42:41pelota estaba cerca de un mueble caído. La tomé con rapidez,
- 42:46pero antes de darme vuelta escuché algo. Un sonido bajo, lento,
- 42:52como una respiración profunda, acompañada por un leve movimiento del aire.
- 42:58No era el ruido de los murciélagos ni del viento,
- 43:01sonaba como si alguien dormido respirara cerca. Me quedé quieto
- 43:07unos segundos, volví la vista hacia la cortina. Se movía apenas,
- 43:12como si del otro lado alguien la rozara con la mano,
- 43:16la verdad sentí un escalofrío, pero la curiosidad pudo más.
- 43:21Di unos pasos hacia el fondo y alcancé a ver
- 43:24una cama de hierro cubierta con cobijas viejas. Sobre el
- 43:29colchón había una figura tendida, cubierta hasta el cuello. Pensé
- 43:35que tal vez se trataba de un indigente, que se
- 43:38había metido a dormir ahí, o tal vez de un
- 43:41cuerpo olvidado. El aire estaba más frío en ese cuarto.
- 43:46Sobre el buró, junto a la cama, había una cadena
- 43:50con un crucifijo de plata y una medalla de San Cipriano.
- 43:54Brillaban débilmente con la luz que entraba por las rendijas.
- 44:00No sé por qué, pero me acerqué y tomé la
- 44:03medalla entre los dedos solo para verla. Sentí que el
- 44:07metal estaba helado. En ese momento, el colchón crujió con fuerza.
- 44:14Me quedé inmóvil, mirando las cobijas. El bulto sobre la
- 44:18cama se movió levemente y la respiración se volvió más fuerte.
- 44:25Retrocedí un paso, pero antes de salir, Vi como las
- 44:29cobijas se hundieron en el centro y luego se levantaron,
- 44:33como si algo dentro se incorporara. La figura se sentó lentamente,
- 44:38las cobijas cayeron hacia los lados y vi su rostro.
- 44:43Era una mujer vieja, de piel seca y cabello blanco.
- 44:48Pero los ojos estaban blancos por completo, sin pupilas y
- 44:52abiertos de par en par. No tenía expresión de dolor,
- 44:57sino de enojo. En el cuello llevaba la cadena del crucifijo, rota,
- 45:02como si alguien se la hubiera arrancado. No recuerdo haber gritado,
- 45:09solo sé que solté la medalla, tiré la pelota y
- 45:11corrí por el pasillo, tropezando con los muebles cubiertos. Atrás,
- 45:17una voz ronca dijo mi nombre con claridad. No fue
- 45:21un eco ni mi imaginación, de verdad dijo mi nombre.
- 45:27Salté por la misma ventana por donde había entrado, rascando
- 45:31la camisa. Mis amigos me esperaban al final del callejón, pálidos,
- 45:36preguntando qué había pasado. No fui capaz de hablar. Detrás
- 45:42de mí, el saguán verde volvió a cerrarse solo, con
- 45:46un golpe seco que resonó en toda la calle. Esa
- 45:51noche supe que no todos los muertos descansan, algunos se
- 45:55quedan esperando a que alguien los despierte. Esa noche no
- 46:00pude dormir. Cada vez que cerraba los ojos, veía los
- 46:05ojos blancos de la mujer sobre la cama, mirándome fijo
- 46:08como si aún estuviera viva. Sentía que si me quedaba dormido,
- 46:13volvería a abrirlos frente a mí. Me cubrí hasta la
- 46:17cabeza con las cobijas, pero el miedo no se iba.
- 46:22El sonido del viento entrando por la rendija de la
- 46:24ventana me hacía pensar que algo caminaba afuera. Por la mañana,
- 46:31mi madre me preguntó por qué tenía los brazos llenos
- 46:34de rasguños. Le dije que me había caído jugando con
- 46:39mis amigos. No insistió, pero me miró raro. Tenía la
- 46:44piel helada y no había pegado un ojo, y todo
- 46:47el día estuve distraído y esperando que anocheciera con una
- 46:51ansiedad que nunca había sentido. A medianoche, cuando la casa
- 46:58estaba en silencio, escuché tres golpes secos en la ventana
- 47:01de mi cuarto. No fueron ramas ni viento, eran golpes
- 47:06con ritmo, como si alguien tocara para que le abrieran.
- 47:10Me quedé inmóvil, con la respiración contenida, pues no tuve
- 47:14valor de mirar. Pasaron unos minutos que se me hicieron eternos.
- 47:21Los golpes no volvieron, pero me quedé despierto hasta que amaneció.
- 47:27A la mañana siguiente, el barrio entero hablaba de lo mismo,
- 47:31un perro había amanecido muerto justo frente al saguán de
- 47:35la casa de Doña Zenaida. Decían que el cuerpo estaba reseco,
- 47:40como si lo hubieran exprimido, y que la lengua le
- 47:43había quedado negra y alargada. Algunos aseguraban que era castigo
- 47:48por haber ladrado frente a esa casa y nadie se
- 47:51atrevió a tocarlo. Intenté convencerme de que todo era coincidencia,
- 47:58pero empecé a sentirme observado. A cada paso que daba,
- 48:03tenía la sensación de que alguien me seguía desde lejos.
- 48:07En la tarde salí con mi hermano menor a comprar pan.
- 48:12Al pasar frente a la casa de Doña Zenaida, Noté
- 48:15que la puerta estaba entreabierta. Estoy seguro de que cuando
- 48:19salí esa mañana, seguía cerrada y encadenada. Mi hermano no
- 48:24lo notó, pero yo no pude quitar la vista del
- 48:27interior oscuro. Sentí un escalofrío que me recorrió desde el
- 48:32cuello hasta los pies. Esa noche volví a soñar con
- 48:37la cama. En el sueño, la mujer estaba sentada al borde,
- 48:42mirando hacia la pared, como si esperara algo. Cuando volteó,
- 48:47sus ojos blancos me buscaron y desperté gritando. Mi madre
- 48:52entró alarmada, pero le dije que sólo era una pesadilla,
- 48:56me acarició la frente y regresó a su cuarto. Desde entonces,
- 49:02comenzaron a pasar cosas raras en la casa. Por las
- 49:06mañanas encontrábamos las cucharas dobladas en la cocina, como si
- 49:10alguien las hubiera torcido con la mano. Las puertas se
- 49:15cerraban solas con fuerza, aunque no hubiera corriente de aire.
- 49:20En ocasiones, aparecía un olor a incienso quemado, tan fuerte
- 49:24que mareaba, y luego desaparecía sin dejar rastro. Una madrugada
- 49:31me despertó una sensación extraña. El pecho me ardía de frío,
- 49:36como si me hubieran echado agua helada. Cuando abrí los ojos,
- 49:41la vi. Estaba parada junto a mi cama, con un
- 49:45velo negro cubriéndole el rostro y las manos huesudas a
- 49:48los lados. Reconocí los ojos, eran los mismos, sin pupilas,
- 49:54fijos sobre mí. Intenté moverme, pero el cuerpo no me respondía.
- 50:02Sentí las piernas pesadas y la garganta seca. La figura
- 50:06se inclinó despacio hasta quedar a pocos centímetros de mi cara.
- 50:11El velo se levantó un poco y escuché una voz áspera,
- 50:15que me dijo. Eso no te pertenecía. Quise gritar, pero
- 50:22la voz se me quedó atorada en el pecho. Solo
- 50:26podía respirar con dificultad. Cerré los ojos con fuerza y
- 50:31cuando los abrí otra vez, ya no estaba. La habitación
- 50:35estaba igual, pero el aire olía a ceniza húmeda. Pasé
- 50:41el resto de la noche despierto, sin moverme. En cuanto amaneció,
- 50:46salí a buscar al vecino más viejo del barrio, don Anselmo,
- 50:51un hombre que conocía todas las historias de esa calle.
- 50:55Le conté lo que me había pasado, omitiendo que había
- 50:58entrado a la casa. Me escuchó en silencio, sin sorpresa,
- 51:03y cuando terminé, me preguntó si había tocado algo allá adentro.
- 51:10le conté lo de la medalla y el crucifijo... entonces
- 51:14bajó la voz y me dijo... que lo que había
- 51:16tomado no era una medalla cualquiera... era una pieza de protección...
- 51:21un sello que mantenía el cuerpo de la bruja quieto
- 51:24en su lugar... si se retiraba... el alma podía vagar...
- 51:29buscando lo que le faltaba... me miró serio y me dijo...
- 51:33si no la devuelves... no te dejará en paz... lo
- 51:38que ella quiere no es el metal... es recuperar lo
- 51:41que le quitaron. Pasé el día con un nudo en
- 51:45el estómago. En la tarde decidí regresar, esperé a que anocheciera,
- 51:51porque algo me decía que debía hacerlo, cuando el barrio
- 51:54estuviera en silencio. Guardé la medalla en el bolsillo y
- 51:59salí sin decirle a nadie. El callejón estaba oscuro y
- 52:03el viento arrastraba hojas secas. Cuando llegué frente a la casa,
- 52:09El zaguán estaba abierto, igual que en la tarde. Empujé
- 52:14la puerta con cuidado. Adentro todo estaba diferente, no olía
- 52:19a humedad ni a polvo. El piso estaba limpio, casi reluciente,
- 52:24como si alguien hubiera pasado un trapo hace poco. Caminé
- 52:29hasta el cuarto donde había visto la cama. Ahí me detuve,
- 52:35pero no había cama, ni buró, ni crucifijo. solo el
- 52:39espacio vacío. En el centro del piso había una marca
- 52:44circular negra, como si algo se hubiera quemado ahí. El
- 52:48olor era fuerte, me agaché y pasé la mano por
- 52:51encima del círculo, estaba caliente, aunque no había fuego. De repente,
- 52:59un viento helado recorrió la habitación y sentí que algo
- 53:02me rozó la espalda. Me enderecé y miré alrededor, pero
- 53:07no había nadie. pero el aire sonaba diferente, como si
- 53:11alguien respirara detrás de mí. Di unos pasos hacia atrás,
- 53:16saqué la medalla y la dejé caer en el centro
- 53:19del círculo. El sonido del metal al tocar el suelo
- 53:24resonó más de lo normal. En ese instante, una ráfaga
- 53:29de aire apagó todas las luces del barrio. Solo se
- 53:33oía el zumbido del viento pasando entre las grietas. No
- 53:38sé cuánto tiempo me quedé ahí parado, sin poder moverme,
- 53:42pero cuando recuperé el control, salí corriendo hasta mi casa
- 53:45y cerré la puerta con seguro. Esa noche no hubo sueños,
- 53:51pero el olor a incienso volvió, más fuerte que nunca,
- 53:55y por un momento escuché su voz en el pasillo,
- 53:58diciendo mi nombre, como aquella vez dentro de la casa.
- 54:04Los días que siguieron fueron una pesadilla. Empecé a enfermar
- 54:08sin explicación, no tenía hambre, apenas probaba bocado y aún
- 54:13así sentía el estómago lleno. Cada movimiento me cansaba, como
- 54:18si llevara semanas sin dormir. Mi madre pensó que era
- 54:23una fiebre o una infección, me tomó la temperatura varias veces,
- 54:27pero no tenía ni un solo grado de más. Mi
- 54:31padre decía que todo era por nervios, que seguro algo
- 54:35me había impresionado. pero yo sabía que no era eso,
- 54:39sentía que algo se me estaba yendo del cuerpo, poco
- 54:42a poco. Por las noches el sueño me huía. Cerraba
- 54:48los ojos y en cuanto lo hacía, escuchaba mi nombre
- 54:52desde la ventana. Era una voz ronca, vieja, que alargaba
- 54:57las sílabas como si disfrutara pronunciarlo. Las primeras veces traté
- 55:02de ignorarla, pensando que era el viento. pero el tono
- 55:06era demasiado claro. A veces la escuchaba reír, otras solo respirar.
- 55:13Mi madre dormía en la habitación de al lado y
- 55:15nunca oía nada. Una madrugada, el sonido fue distinto. La
- 55:22puerta del cuarto se abrió sola, despacio, y un viento
- 55:26helado recorrió la habitación, apagando las velas del altar pequeño
- 55:30que teníamos en un rincón. Los vidrios de la ventana
- 55:35vibraban y las cortinas se inflaban, me senté en la
- 55:38cama con el corazón desbocado. En el marco de la
- 55:42puerta se dibujó una sombra encorvada, moviéndose con pasos lentos.
- 55:47El olor me lo confirmó antes de verla bien, era
- 55:52el mismo que aquel día en la casa abandonada. Un
- 55:56olor a tierra húmeda y a madera vieja, mezclado con humo.
- 56:01La sombra se acercó hasta quedar frente a mí. Era
- 56:05Doña Zenaida. Pero ya no era como la recordaba. Su
- 56:10rostro estaba desfigurado, con la piel gris y el cabello
- 56:14pegado al cráneo, chorreando un líquido oscuro que le caía
- 56:17por el cuello. Los ojos eran los mismos, blancos y fijos.
- 56:24Intenté rezar, pero la lengua se me quedó pegada al paladar.
- 56:29Ella levantó una mano huesuda y me tocó el pecho.
- 56:34Sentí un ardor que me atravesó de lado a lado
- 56:36y luego una sensación espantosa, como si algo saliera de mí.
- 56:42El aire me faltó, quise gritar, pero no me salía
- 56:45la voz. Sentía como el cuerpo se me entumecía, como
- 56:50la vista se me nublaba. Antes de perder la conciencia,
- 56:54vi como la anciana se inclinaba sobre mí, con la
- 56:57boca abierta, respirando justo frente a mi cara. Desperté gritando.
- 57:05Mi madre entró corriendo y me encontró empapado en sudor,
- 57:08con la camisa pegada al cuerpo. Dijo que había estado
- 57:13hablando dormido, que murmuraba cosas sin sentido. Me revisó el
- 57:18pecho y notó una marca roja, redonda, justo donde la
- 57:22bruja me había tocado. A la mañana siguiente, me llevaron
- 57:27al templo del barrio. El sacerdote me escuchó en silencio,
- 57:32mientras mi madre le contaba lo que había pasado. Cuando terminé,
- 57:38él dijo que esas cosas no se arreglaban con misas.
- 57:42Nos explicó que si la medalla era una pieza de contención,
- 57:45el espíritu de la mujer seguía buscando lo que la
- 57:49mantenía sujeta. Me miró fijo y añadió, no basta con devolverla.
- 57:56Tienes que destruirla en el mismo lugar donde la tomaste.
- 58:01No me gustó escucharlo, pero en el fondo sabía que
- 58:04tenía razón. Pasé el resto del día pensando en cómo hacerlo.
- 58:10Mi hermano menor se ofreció a acompañarme, no quería que
- 58:14fuera solo, y en el fondo yo tampoco tenía valor
- 58:17para enfrentarme otra vez a esa caza. Esa noche salimos
- 58:23con una vela, cerillos y la medalla envuelta en un trapo.
- 58:27El callejón estaba más oscuro que de costumbre y el
- 58:31silencio era tan denso que se escuchaban nuestros pasos sobre
- 58:35la piedra. El saguán seguía abierto, igual que la última vez. Dentro,
- 58:42la maleza había crecido, cubriendo casi todo el piso. Caminamos
- 58:47hasta el centro, donde había dejado la medalla aquella noche.
- 58:53Encendí la vela y la sostuve con las manos temblando.
- 58:57Coloqué la medalla en el suelo, sobre la marca circular
- 59:01que seguía grabada en las losas. Saqué los cerillos y
- 59:05prendí un pedazo de papel para avivar el fuego. La
- 59:09flama casi no prendía, parecía resistirse. De pronto, una ráfaga
- 59:15de viento atravesó el lugar y la vela ardió con fuerza,
- 59:18iluminando todo el cuarto. En ese instante se escuchó un
- 59:24grito lejano, de mujer. No era un lamento común, era
- 59:29un sonido largo, agudo, lleno de rabia. La vela titiló,
- 59:34y la medalla empezó a cambiar de color. El metal
- 59:38se calentó y se partió en dos con un chasquido.
- 59:42Un silencio total siguió y el viento se detuvo. Nos
- 59:48quedamos quietos, sin atrevernos a hablar. Después de unos segundos
- 59:53la vela se apagó sola. El aire volvió a la
- 59:57calma y salimos del lugar sin mirar atrás. Desde aquella
- 1:00:03noche nadie volvió a escuchar ruidos en esa casa. Los
- 1:00:08vecinos dejaron de decir que olía a incienso o que
- 1:00:11se veían luces por las ventanas. Pasaron los meses y
- 1:00:15un grupo compró el terreno para construir un restaurante moderno.
- 1:00:20Derribaron todo donde antes estaba la habitación, levantaron el comedor principal.
- 1:00:29Años después, ya de adulto, regresé al barrio con mi esposa.
- 1:00:34Quise enseñarle el lugar donde había crecido. El restaurante estaba
- 1:00:39lleno de gente, con música suave y olor a café.
- 1:00:44Pedimos mesa, y mientras comíamos, le pregunté a uno de
- 1:00:48los meseros si sabía algo de la historia del sitio.
- 1:00:52Me respondió que sí, que antes ahí había una casa
- 1:00:56vieja y que algunos empleados no querían trabajar de noche
- 1:01:00porque veían a una anciana de velo negro caminar por
- 1:01:04el pasillo de los baños. Dijo que cuando alguien se
- 1:01:09armaba de valor para preguntarle qué hacía ahí, la mujer
- 1:01:13volteaba despacio y respondía siempre lo mismo. Vine a buscar
- 1:01:18lo que me quitaron. El mesero lo dijo con naturalidad,
- 1:01:24sin saber que yo conocía esa frase. Me quedé callado,
- 1:01:29mirando el suelo, no dije nada a mi esposa, ni
- 1:01:32terminé el café. Cuando salimos, miré el pasillo por última
- 1:01:37vez y juraría haber visto, por un segundo, unos ojos
- 1:01:41blancos observando desde el reflejo del cristal. No sé si
- 1:01:47aquella noche la medalla se rompió o sólo se abrió
- 1:01:50el sello. Lo único seguro, es que ella sigue ahí,
- 1:01:55esperando que alguien más se atreva a entrar.