Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Las BRUJAS: No Te Detengas En El Camino Viejo - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Han pasado más de 20 años,
- 0:16desde aquella noche, y todavía me cuesta dormir. A veces
- 0:21cierro los ojos y escucho los mismos pasos sobre el techo,
- 0:25como si algo siguiera buscándonos. Tenía 17 años cuando sucedió todo,
- 0:31mi hermana menor, mi prima, mi primo y yo viajábamos
- 0:35rumbo al pueblo, donde vivía mi abuela, para pasar las
- 0:38fiestas de diciembre. Era un trayecto corto, de apenas unas horas,
- 0:43y mis padres aceptaron dejarnos ir solos en la camioneta familiar.
- 0:49Lo que ellos no sabían, era que planeábamos tomar un
- 0:53atajo por el Camino Viejo, una ruta rural que prometía
- 0:56ahorrarnos tiempo, pero que pocos usaban porque pasaba entre cerros
- 1:01y tramos sin alumbrado. Salimos a media mañana, con la
- 1:05música alta y una hielera llena de refrescos. Las primeras
- 1:10horas fueron tranquilas, reíamos, cantábamos y hablábamos de lo mucho
- 1:14que queríamos ver a la abuela. El paisaje era seco,
- 1:19con pastizales amarillos y árboles retorcidos a los costados. Pero
- 1:24conforme el día avanzó, el ambiente empezó a cambiar. El
- 1:29cielo se cubrió de nubes densas, el aire se volvió
- 1:33húmedo y frío, y una neblina espesa comenzó a bajar
- 1:36desde los cerros. Apenas se distinguía el camino unos metros adelante.
- 1:44El velocímetro empezó a parpadear y el motor subió de temperatura.
- 1:49Decidimos orillarnos frente a una vieja construcción de piedra. A
- 1:54simple vista parecía una casa abandonada, pero en el portón
- 1:58oxidado aún se alcanzaban a leer unas letras gastadas, hospedaje
- 2:02del camino viejo. No había más edificios alrededor, solo monte
- 2:08y algunos árboles secos. Miré el mapa del teléfono, marcaba
- 2:13que estábamos a menos de 20 kilómetros del pueblo, aunque la
- 2:17señal era débil y no aparecía ninguna construcción registrada en
- 2:21la zona. Mi prima... Temblando de frío, insistió en entrar
- 2:26a pedir ayuda, la verdad dudé un momento, pero la
- 2:29neblina ya cubría el camino por completo. Toqué la puerta
- 2:34tres veces, tardaron en abrir, hasta que apareció una mujer mayor, delgada,
- 2:39con un vestido oscuro y una trenza que le caía
- 2:42sobre el hombro. Su rostro parecía amable, pero su mirada
- 2:47me incomodó, era fija y profunda, como si estuviera estudiándonos.
- 2:53Dijo que era peligroso quedarse afuera con el clima tan cerrado,
- 2:56y nos invitó a pasar. El interior estaba tibio y
- 3:01tenuemente iluminado por lámparas de aceite. Un olor a hierbas
- 3:06quemadas llenaba el aire, mezclado con humo de leña, y
- 3:10las paredes estaban cubiertas de retratos viejos, enmarcados en madera oscura,
- 3:15y el piso crujía con cada paso. La mujer explicó
- 3:19que vivía ahí con su hermana y que si el
- 3:22motor no encendía, podríamos quedarnos a dormir. Comentó que el
- 3:27pueblo más cercano quedaba a varios kilómetros y que su
- 3:31hermana sabría ayudarnos por la mañana. Nos ofreció té, algo caliente,
- 3:37y el sabor era amargo, con un toque fuerte a
- 3:41romero o ruda. La anciana nos observaba con calma, sin
- 3:46hablar mucho, moviendo las manos con una agilidad extraña para
- 3:50su edad. Nos miraba a cada uno como si quisiera
- 3:54recordar nuestros rostros. Cuando terminamos, nos llevó por un pasillo
- 4:01largo hasta un cuarto con dos camas grandes y una
- 4:04ventana cubierta con cortinas gruesas. Dijo que podíamos descansar y
- 4:10que cerraría la puerta principal para evitar visitantes indeseados. Al salir,
- 4:16escuchamos el cerrojo del vestíbulo asegurarse con un chasquido metálico.
- 4:22Nadie comentó nada, pensábamos que sólo era precaución. Mi hermana, agotada,
- 4:28se acostó de inmediato y se quedó dormida, mis primos
- 4:32bromeaban sobre lo raro que era encontrar un hospedaje abierto
- 4:35en medio de la nada. Yo no podía relajarme, sentía
- 4:40algo extraño en el aire, y en el techo se
- 4:43oían pasos lentos, que avanzaban en círculos y se detenían
- 4:47justo encima de nosotros. Mi prima comentó que debía ser
- 4:52algún animal, pero el sonido era demasiado rítmico, casi humano.
- 4:58Me levanté y empecé a revisar los retratos. Había una
- 5:02docena de ellos, todos con personas distintas, aunque los rostros
- 5:06se parecían entre sí, como si fueran de la misma familia.
- 5:11Algunos cuadros estaban llenos de polvo y otros se veían
- 5:15recién colgados. Me detuve frente a uno, el lienzo tenía
- 5:20los ojos arrancados. Miré los demás y todos estaban igual,
- 5:25con huecos negros donde deberían estar las pupilas. Toqué el marco,
- 5:30la pintura estaba fresca, húmeda, como si alguien la hubiera
- 5:34terminado hace unas horas. Retrocedí con el corazón acelerado. pero
- 5:39al girarme, una corriente de aire helado vino del pasillo,
- 5:44aunque la puerta seguía cerrada. Uno de mis primos, sin
- 5:48notar mi expresión, soltó una risa nerviosa y dijo que
- 5:53quizá la mujer pintaba sus propios retratos y quitaba los
- 5:56ojos por gusto o superstición. Todos reímos con fuerza fingida,
- 6:02pero el ambiente ya no era el mismo. Un golpe
- 6:05seco en el techo interrumpió las risas, sonó justo encima
- 6:09de nuestras cabezas. Me acerqué a la puerta y la
- 6:13abrí con cuidado, el pasillo estaba apenas iluminado y la
- 6:17lámpara del extremo titilaba, proyectando sombras que parecían moverse. El
- 6:24olor a hierbas era más intenso, la verdad no vi
- 6:27a nadie, pero el piso vibraba levemente bajo mis pies,
- 6:31como si alguien caminara lejos, dentro de las paredes. Volví
- 6:37al cuarto y traté de disimular el miedo, les dije
- 6:41que era mejor descansar y esperar a la mañana. Corrí
- 6:45las cortinas, apagué la lámpara y me acosté sin quitarme
- 6:49los tenis. El sonido del techo continuaba, un paso lento
- 6:54y repetido, cada 30 segundos, como un reloj marcando el tiempo.
- 6:59Pasó casi una hora hasta que el sueño empezó a vencerme,
- 7:03entonces escuché un murmullo, muy leve, que venía del piso inferior.
- 7:09Me incorporé y agusé el oído. Eran dos voces de mujer,
- 7:14una grave y otra aguda, repitiendo palabras que no entendía.
- 7:19Me acerqué a la puerta y miré por la rendija,
- 7:22desde el comedor se filtraba un reflejo rojizo, oscilante, como
- 7:26de fuego. Vi pasar una sombra alta cargando algo entre
- 7:31los brazos, y detrás otra más baja, y ambas se
- 7:34detuvieron frente a la mesa, y escuché el sonido de
- 7:38algo pesado cayendo dentro de un recipiente. El miedo me paralizó,
- 7:43cerré la puerta con cuidado y desperté a mi primo.
- 7:47Le conté lo que había visto, pero me pidió que esperara,
- 7:51que quizás solo estaban calentando agua o cocinando. Nos quedamos
- 7:56en silencio unos segundos, pero el murmullo continuaba, mezclado con
- 8:01un sonido como de líquido hirviendo. Después todo se detuvo,
- 8:06La casa quedó en silencio, y sólo se oían los
- 8:09pasos de arriba, pero ahora eran más rápidos, como si
- 8:12algo se moviera sobre nuestro cuarto. Mi hermana que aún dormía,
- 8:17se quejó de frío. La cubrí con una cobija y
- 8:21al mirar hacia el retrato frente a mí, sentí que
- 8:24el corazón se me detuvo, los ojos ya no estaban vacíos.
- 8:29Ahora estaban pintados, perfectamente delineados, y me miraban directamente. Desperté sobresaltado,
- 8:37por un ruido metálico que venía del pasillo, miré el
- 8:41reloj de mi muñeca, marcaba las 2.40, pero el segundero estaba detenido.
- 8:47Me quedé observándolo unos segundos, hasta que escuché otro sonido,
- 8:52como si arrastraran una cubeta sobre el suelo. Me levanté
- 8:56con cuidado para no despertar a los demás, tomé la
- 8:59lámpara del buró y abrí la puerta apenas lo suficiente
- 9:03para mirar hacia afuera. La luz del corredor era tenue,
- 9:07las lámparas de aceite parpadeaban y el aire olía a
- 9:11tierra húmeda y hierbas quemadas. Al fondo del pasillo vi
- 9:15a la mujer que nos había recibido, caminaba despacio, descalza,
- 9:20con un balde lleno de líquido oscuro que goteaba, dejando
- 9:24un rastro espeso hasta la cocina. Las piernas las tenía
- 9:28cubiertas de barro y de lo que parecía sangre seca.
- 9:33Se detuvo justo antes de entrar a la cocina y
- 9:35giró la cabeza hacia mí. Su sonrisa fue lenta, casi forzada,
- 9:41y noté que sus dientes estaban manchados. No deberías andar
- 9:47por la casa a estas horas, me dijo con voz grave,
- 9:50las que vuelan podrían confundirte. Sentí un escalofrío que me
- 9:56dejó inmóvil. No respondí, solo asentí y cerré la puerta despacio.
- 10:02Me quedé un momento apoyado contra ella, respirando con dificultad.
- 10:07Desperté a mis primos y a mi hermana, les conté
- 10:10lo que había visto, pero pensaron que el cansancio me
- 10:14estaba jugando una mala pasada. Mi primo mayor dijo que
- 10:18tal vez la vieja estaba limpiando algo, pero aún así,
- 10:22se notaba que ninguno se sentía tranquilo. Apagué la lámpara.
- 10:28pero no pude volver a dormir. A los pocos minutos
- 10:31escuché el chirriar de ruedas sobre piedra. Me acerqué a
- 10:36la ventana con cuidado y aparté un poco la cortina. Afuera,
- 10:41entre la neblina, vi tres figuras cubiertas con mantos negros
- 10:45que descendían lentamente por el cerro. Una de ellas cargaba
- 10:50un costal que se movía, como si algo vivo estuviera dentro.
- 10:55Me aparté de golpe y el corazón me latía tan
- 10:58fuerte que pensé que despertaría a los demás. Esperé inmóvil
- 11:04hasta que el sonido se perdió, después todo quedó en silencio,
- 11:08sin viento, sin nada. La verdad no dormí más, sólo
- 11:13observé cómo la oscuridad iba perdiendo fuerza, hasta que el
- 11:17amanecer empezó a colarse por la ventana y el sol
- 11:20apenas lograba atravesar la neblina. A media mañana, la mujer
- 11:26golpeó la puerta y la abrió con una llave. Traía
- 11:30una bandeja con pan duro y leche tibia, dijo que
- 11:34su hermana estaba preparando el almuerzo, y que después de
- 11:37comer podríamos irnos, porque el camino aún no era seguro.
- 11:42Agradecimos el desayuno sin probarlo, pues nadie tenía hambre. Bajamos
- 11:49al comedor intentando disimular el nerviosismo, los relojes de las
- 11:53paredes marcaban horas diferentes, pero uno de ellos seguía fijo
- 11:58en las 2.40, igual que el mío. En las ventanas había
- 12:02cruces hechas con huesos pequeños, pegadas con una sustancia amarillenta
- 12:07que parecía cera. Le pregunté a la mujer qué eran
- 12:11y sonrió con tranquilidad. Me dijo que eran protecciones contra
- 12:18las del aire. Recordé que mi abuela solía decir, que
- 12:23así llamaban en los pueblos a las brujas que volaban
- 12:26de noche. Mis primos salieron a revisar la camioneta, pero
- 12:32el motor no encendía, dijeron que parecía que alguien había
- 12:36vaciado el tanque, aunque la aguja marcaba lleno cuando llegamos.
- 12:42La mujer los vio desde la ventana y comentó que
- 12:45esperaran un rato, que su hermana tenía un encargo pendiente
- 12:49y luego nos ayudaría. Nos invitó a sentarnos en la sala,
- 12:54el ambiente era pesado, y los retratos sin ojos seguían
- 12:58colgados en las paredes, pero con la luz del día
- 13:02parecían distintos, algunos tenían manchas frescas sobre el lienzo, como
- 13:07si los hubieran retocado esa misma mañana. Sentía que algo
- 13:11nos observaba desde detrás del vidrio. Unos minutos después se
- 13:17oyeron pasos en la escalera, apareció la segunda hermana. Era
- 13:22más alta que la primera, de piel pálida y cabello
- 13:25largo hasta la cintura, sus ojos parecían cubiertos por una
- 13:29capa de agua y en las manos tenía manchas oscuras.
- 13:34Caminó directo hacia mi hermana menor y le sonrió con
- 13:37una expresión que me heló la sangre. Luego le dijo,
- 13:42tienes sangre dulce, pasándole los dedos por el cabello, me
- 13:46recuerdas a alguien. Eso no me pareció y la aparté
- 13:51con fuerza, le pedí que no la tocara y exigí
- 13:54que nos dejaran salir. Las dos mujeres se miraron entre
- 13:59sí y empezaron a reír, con una carcajada que no
- 14:02sonaba humana. La más anciana dijo que el camino aún
- 14:07no era seguro, que las del aire seguían buscando cuerpos jóvenes.
- 14:12No entendí del todo, pero la forma en que lo
- 14:15dijo me puso la piel de gallina. Fingí aceptar y
- 14:20esperé a que se distrajeran. Les dije a mis primos
- 14:24que saldría un momento a revisar el coche de nuevo,
- 14:27salí por la puerta trasera con el corazón acelerado. Detrás
- 14:32de la casa había un cobertizo medio hundido en el suelo,
- 14:36cubierto de maleza, pero la puerta estaba entreabierta. Dentro olía
- 14:42a carne podrida. y en una mesa de madera había
- 14:45restos de animales, plumas, frascos con líquidos de colores y
- 14:50velas derretidas. Algunos frascos tenían etiquetas con nombres escritos a mano.
- 14:57Encima vi fotografías rotas, mechones de cabello y anillos. Busqué
- 15:02algo que explicara lo que hacían ahí, hasta que abrí
- 15:06un cajón y encontré una credencial vieja con la foto
- 15:09de una muchacha desaparecida hacía años. Recordé haber visto su
- 15:14rostro en un periódico viejo cuando era niño. Apoyé la
- 15:20mano sobre la mesa y sentí humedad. Bajé la vista,
- 15:24un líquido oscuro goteaba de un recipiente lleno de huesos,
- 15:28formando un charco bajo mis pies. El olor era insoportable
- 15:33y salí tambaleándome, tratando de no vomitar. Al rodear el cobertizo...
- 15:41Noté una zona del terreno recién removida. La tierra seguía húmeda,
- 15:46con trozos de tela sobresaliendo, escarbé con una rama y
- 15:50encontré ropa de mujer medio enterrada, junto con zapatos y
- 15:54trozos de cabello enredado entre el barro. Fue suficiente, ahí
- 15:59entendí que esas mujeres no vivían solas. Eran brujas, y
- 16:04esa casa era una trampa para los viajeros que cruzaban
- 16:08el camino viejo. Corrí hasta la casa y empujé la
- 16:13puerta del cuarto, les grité que teníamos que irnos de inmediato.
- 16:18Ellos me vieron la cara y comprendieron que no era
- 16:21una broma, así que salimos corriendo hacia la entrada, pero
- 16:25la puerta principal tenía gruesas cadenas cruzadas. Tiramos con todas
- 16:30nuestras fuerzas sin lograr abrirla. Afuera se escucharon risas, primero lejanas,
- 16:38luego más cercanas, hasta que sonaron justo encima del techo
- 16:43algo pesado se movía de un lado a otro raspando
- 16:46la madera con uñas o garras la lámpara del pasillo
- 16:50se apagó y un humo espeso empezó a entrar por
- 16:53debajo de la puerta trayendo el mismo olor a hierbas
- 16:57que la noche anterior las risas se transformaron en un
- 17:02canto suave repetido que venía de distintas direcciones Mi hermana
- 17:08comenzó a llorar y mis primos empujaban sin parar la
- 17:11cadena y del otro lado se oyeron pasos lentos seguidos
- 17:15por el sonido de unas llaves. La mujer mayor tarareaba
- 17:20una melodía baja mientras se acercaba. Nos quedamos inmóviles mirando
- 17:27la puerta moverse poco a poco. Algo rasguñaba desde el
- 17:31techo cada vez más cerca de nosotros y y en
- 17:34ese momento entendí que no estábamos atrapados por accidente, nos
- 17:39habían llevado ahí a propósito, y lo que caminaba sobre
- 17:42nosotros esa noche, no tenía nada de humano. Nos refugiamos
- 17:48en el mismo cuarto donde habíamos dormido, y atrancamos la
- 17:52puerta con una cómoda. Afuera se escuchaban las voces de
- 17:57las dos ancianas, mezcladas con el viento que golpeaba las ventanas.
- 18:02Las lámparas de aceite parpadeaban, lanzando destellos anaranjados sobre las paredes.
- 18:09El aire dentro del cuarto se volvió espeso, cargado de
- 18:12humo y olor a hierbas quemadas. Cada respiración pesaba, como
- 18:18si algo invisible se colara por los pulmones. Las brujas
- 18:23comenzaron a cantar, no eran palabras normales, sino un idioma
- 18:28que subía y bajaba de tono, con sílabas que parecían chirridos.
- 18:33Cada nota hacía vibrar el suelo, y las ventanas se
- 18:37empañaron desde dentro y entre la neblina del vidrio, aparecieron
- 18:41manos pequeñas con uñas largas, presionando desde fuera, como si
- 18:45quisieran entrar. Mi prima menor se encogió, llevó las manos
- 18:50a la cabeza y empezó a convulsionar, sus ojos se
- 18:54pusieron en blanco, y la boca se le tensó hasta
- 18:57que los dientes le rechinaban. La sosteníamos mientras rezábamos, pero
- 19:03las oraciones se perdían entre los cantos. Sentía que algo
- 19:09le apretaba el cuerpo, como si la estuvieran sujetando por dentro.
- 19:14Le mojé la frente con agua del vaso que teníamos
- 19:17en la mesa, aunque no sirvió de nada. El olor
- 19:21a humo se hizo más fuerte y la luz de
- 19:23las lámparas comenzó a fallar. De repente, todas se apagaron
- 19:29al mismo tiempo, y la oscuridad nos envolvió. En ese
- 19:34instante se escuchó un golpe seco en el techo, las
- 19:37tablas vibraron y un polvo fino cayó sobre nosotros. El
- 19:42silencio duró apenas unos segundos, hasta que un sonido húmedo,
- 19:46como el goteo de algo espeso, bajó desde la esquina
- 19:50del techo. Alcé la mirada y una figura descendía muy lento,
- 19:56suspendida en el aire. con los brazos extendidos y un
- 19:59velo cubriéndole el rostro. La reconocí, era la anciana del cobertizo,
- 20:05la piel le colgaba en pliegues oscuros y la boca
- 20:08la tenía cosida con hilos gruesos. Aún así, de su
- 20:13garganta salía un silbido agudo, constante, que se colaba por
- 20:17los oídos y hacía vibrar los vidrios. Cada vez que silbaba,
- 20:22las paredes temblaban. Las voces del exterior se unieron a
- 20:28la suya, gritando frases que no entendíamos. La puerta empezó
- 20:33a moverse, primero con leves golpes, luego con sacudidas tan
- 20:38fuertes que la cómoda se deslizó unos centímetros. Mis primos
- 20:43empujaron el mueble con el hombro, pero los cajones se
- 20:46abrieron por la presión. Desde arriba se oían pasos rápidos
- 20:51y uñas rasgando la madera. Mi hermana gritó y dijo
- 20:56que algo se movía bajo la cama, encendí mi lámpara
- 21:00de mano, la última que quedaba con aceite, y me agaché.
- 21:05Lo único que alcancé a ver fue una mano negra,
- 21:08arrugada y con los dedos torcidos, que se retiró con
- 21:12un movimiento seco. El aire empezó a zumbar, un sonido
- 21:18grave que me hizo vibrar el pecho, era como si
- 21:21miles de insectos revolotearan dentro del cuarto. La lámpara titiló,
- 21:26lanzó un último parpadeo y se apagó. Quedamos en penumbra
- 21:31y la anciana del velo descendió por completo y tocó
- 21:34el piso sin hacer ruido. El silbido cambió a un
- 21:40chillido que nos perforó los oídos, los vidrios de la
- 21:43ventana vibraban. Mi primo mayor, desesperado, sacó una navaja que
- 21:49traía en el cinturón y trató de enfrentarse a ella,
- 21:52avanzó con la hoja extendida. pero la mujer ni se movió.
- 21:57La punta le rozó el pecho y se clavó, aunque
- 22:00no salió sangre, ella giró la cabeza, y los hilos
- 22:04que le cerraban la boca empezaron a reventarse uno por uno.
- 22:08En eso, un ruido áspero salió de su garganta. Entonces,
- 22:15el vidrio de una ventana estalló con un crujido, el
- 22:18viento entró de golpe, apagando lo poco que quedaba de luz.
- 22:23Aprovechamos ese momento, empujamos la cómoda y abrimos paso hacia
- 22:28la ventana rota. Nos cortamos las manos con los bordes,
- 22:32pero logramos salir al patio trasero. Corrimos sin mirar atrás,
- 22:39el aire estaba helado y la neblina tan espesa que
- 22:42apenas se distinguían las siluetas de los árboles. Detrás de
- 22:46nosotros seguían las voces, ahora más lejos, pero aún claras,
- 22:51mezcladas con risas y un sonido que parecía aleteo de
- 22:54alas grandes. Nos internamos entre los matorrales, tropezando con piedras
- 23:01y raíces. Avanzamos sin dirección, guiándonos sólo por el instinto.
- 23:08Después de un largo rato, vimos una luz roja parpadeando
- 23:12a lo lejos, era una patrulla abandonada, con las puertas abiertas,
- 23:16en ella, había una sirena portátil, que al moverla se
- 23:21encendió sola, lanzando un sonido débil y distorsionado. Lo dejamos sonar,
- 23:27con la esperanza de que alguien nos escuchara. Pasó casi
- 23:32una hora, antes de que un camión apareciera por el camino,
- 23:36le hicimos señas y se detuvo. Los dos hombres que
- 23:40iban dentro nos miraron sin entender nada, les explicamos lo
- 23:45poco que pudimos, entre temblores y llanto. Nos subieron en
- 23:49la parte trasera y nos llevaron directo al puesto de
- 23:52policía del pueblo. Los oficiales escucharon la historia sin creerla
- 23:58del todo, pero aún así aceptaron acompañarnos al lugar. Volvimos
- 24:04al camino viejo cuando el sol ya estaba alto, sin embargo,
- 24:08la posada había desaparecido. En su lugar, sólo quedaban restos
- 24:13de madera ennegrecida, como si hubiera ardido durante la noche.
- 24:18Entre las cenizas se encontraron huesos humanos y una olla
- 24:22de barro con fotografías rotas, mechones de cabello y trozos
- 24:26de tela quemada. El letrero de hospedaje del camino viejo
- 24:31estaba tirado a un costado, todo chamuscado. Ninguno de nosotros
- 24:38volvió a hablar mucho de lo ocurrido. Mi prima, la
- 24:42que convulsionó, perdió el cabello en pocos días. Los médicos
- 24:47no supieron explicar por qué mi hermana tuvo pesadillas durante
- 24:51meses y mi primo dejó de conducir de noche. Yo
- 24:56soñaba cada noche con las manos sobre el vidrio y
- 24:59con el silbido que atravesaba el aire. Con los años,
- 25:04tratamos de convencernos de que todo había sido un trauma,
- 25:08una alucinación colectiva causada por el miedo, pero dentro de mí,
- 25:12sabía que no era así. Hace unos meses, cuando ya
- 25:18vivía en otra ciudad, recibí una carta sin remitente, el
- 25:22sobre estaba húmedo y el papel amarillento, como si hubiera
- 25:26sido enterrado. Dentro, en tinta rojiza, decía sólo una frase,
- 25:32falta una deuda por cobrar. El olor a hierbas invadió
- 25:38mi casa esa misma noche, pensé que era mi imaginación,
- 25:42pero desde entonces, todas las madrugadas, escucho pasos sobre el techo,
- 25:47siempre a la misma hora, las 2.40. Mi esposa dice que
- 25:52deben ser aves, pero yo sé que no. He salido
- 25:56varias veces al patio y entre la neblina he alcanzado
- 26:00a ver dos figuras de mujeres mirando hacia mi ventana.
- 26:04No se mueven, no hablan, solo me observan con el
- 26:07cabello cayéndoles al rostro y las manos cruzadas frente al pecho.
- 26:13Cada madrugada vuelve el mismo silbido, ese sonido que escuché
- 26:17en el cuarto cuando la anciana del velo bajó del techo.
- 26:22He pensado en mudarme. pero algo me dice que da igual,
- 26:26aunque cambie de lugar, ellas ya saben dónde estoy. No
- 26:31cuento esto para que me crean, sino para advertirlo. Hay
- 26:36caminos por los que nadie debería pasar y el camino
- 26:39viejo es uno de ellos. Conocí a Diego en la
- 26:48secundaria y desde entonces fuimos inseparables y pasábamos las tardes
- 26:53en su casa porque tenía más libertad que cualquiera de
- 26:57nosotros sus abuelos le habían dejado una casa antigua una
- 27:02construcción enorme de dos pisos con paredes altas y muebles
- 27:06que parecían sacados de otra época los pasillos eran largos
- 27:11y las puertas rechinaban al abrirse pero ese lugar tenía
- 27:15algo que nos atraía era el punto de reunión del
- 27:19grupo donde pasábamos fines de semana jugando videojuegos, viendo películas
- 27:24de terror y contando historias hasta que amanecía. Esa noche
- 27:29éramos cinco, Diego, su primo Juan, dos amigas y yo,
- 27:33estábamos aburridos de las mismas películas y juegos, así que
- 27:37decidimos explorar el ático. El ático siempre nos había llamado
- 27:43la atención, tenía una escalera plegable y una puerta que
- 27:47se trababa, Subimos con una lámpara portátil porque ahí no
- 27:51había electricidad. El aire estaba cargado de polvo y el
- 27:56piso crujía bajo nuestros pies, entre baúles viejos, maletas desgastadas
- 28:01y cajas con periódicos amarillentos, encontramos un baúl más grande,
- 28:06hecho de madera maciza con herrajes oxidados. Diego lo abrió
- 28:11con una navaja, forzando el candado, y adentro había cosas antiguas,
- 28:16fotografías en blanco y negro, un crucifijo roto, y al fondo,
- 28:20envuelto en una manta, estaba el tablero. No era como
- 28:25los que venden en jugueterías, era pesado, de madera, con
- 28:29letras y números tallados a mano, la plancheta era triangular,
- 28:34con un cristal en el centro, y los bordes estaban
- 28:37pulidos por el uso. bajamos el tablero a la sala
- 28:42como si hubiéramos encontrado un tesoro colocamos una mesa en
- 28:46medio de la habitación apagamos las luces y corrimos las
- 28:50cortinas gruesas Diego encendió varias velas y las acomodó alrededor
- 28:55las sombras se proyectaban en las paredes y hacían que
- 28:58los muebles antiguos parecieran más grandes el sillón de cuero
- 29:03tenía un respaldo alto y las lámparas de bronce parecían
- 29:07observarnos desde las esquinas Al principio lo tomamos como una broma,
- 29:13pusimos la plancheta en el tablero Ouija y cada uno
- 29:16puso un dedo encima. Nos reímos mientras Diego preguntaba cosas
- 29:21sin sentido, como si había fantasmas en la casa o
- 29:25si alguien nos espiaba. Los primeros minutos fueron puro juego,
- 29:31nadie tomaba en serio la sesión. Pero cuando la plancheta
- 29:35se movió por primera vez, el ambiente cambió, y todos
- 29:39nos miramos, convencidos de que alguien la había empujado. Se
- 29:44deslizó lentamente hasta la palabra sí. Diego sonrió y dijo
- 29:49que había un espíritu con nosotros. Juan, su primo, preguntó
- 29:54un nombre y la plancheta se movió letra por letra
- 29:56hasta formar Ana. Se hizo un silencio incómodo, nadie conocía
- 30:02a ninguna Ana. Una de las chicas preguntó una fecha
- 30:06y el triángulo se deslizó de nuevo. Marcando 1956, nos quedamos
- 30:12mirando el tablero sin reír. El juego continuó y las
- 30:17respuestas fueron cada vez más rápidas. El movimiento de la
- 30:21plancheta era fluido, como si alguien invisible guiara nuestros dedos. Diego,
- 30:27en tono desafiante, preguntó si el espíritu estaba enojado. La
- 30:32pieza se movió directo así, preguntó si quería hacernos daño,
- 30:36y otra vez sí. yo retiré mi mano, pero Diego
- 30:40la puso de nuevo. Lo noté serio, sin la sonrisa
- 30:45de antes y sus ojos reflejaban el parpadeo de las velas,
- 30:49pero parecía concentrado en algo más, preguntó el motivo de
- 30:52su enojo y el tablero marcó casa, nadie supo qué decir.
- 30:59La tensión en la sala creció, las velas parecían más bajas,
- 31:03como si el aire estuviera pesado, Juan dijo que ya
- 31:06era suficiente y que guardáramos la ouija, Diego insistió en
- 31:10una última pregunta,¿ quién eres? La plancheta comenzó a moverse,
- 31:16más rápido que antes y marcó letra por letra hasta
- 31:19que formó alguien. Todos retiramos las manos. La pieza se
- 31:25movió sola por unos segundos y se detuvo en la
- 31:27palabra fin. En ese instante, una de las velas se
- 31:32apagó de golpe y sentimos un escalofrío recorrer la sala.
- 31:37Juan se levantó y en su prisa por recoger el tablero,
- 31:40lo tiró al suelo, el golpe fue tan fuerte que
- 31:43el borde se astilló y la plancheta rodó hasta detenerse
- 31:46frente al sillón. Guardamos todo apresurados, sin mirarnos, Diego envolvió
- 31:54el tablero en la misma manta y lo metió en
- 31:56un armario junto a la escalera y encendimos todas las
- 32:00luces y tratamos de bromear para romper el ambiente pero
- 32:04nadie estaba tranquilo el sonido del viento afuera parecía más
- 32:08fuerte aunque las ventanas estaban cerradas esa sensación de ser
- 32:13observados no se fue nos despedimos temprano y salimos de
- 32:17la casa con una incomodidad que no sabíamos explicar esa
- 32:23noche me quedé en casa pensando en lo que había
- 32:25pasado los ojos de diego Cuando preguntó quién era el espíritu,
- 32:30parecían fijos en algo más allá del tablero. No fue
- 32:34una mirada de burla ni de juego. Era como si
- 32:38hubiera escuchado una respuesta antes de que se moviera la plancheta.
- 32:44Al día siguiente, me escribió temprano y dijo que no
- 32:48había dormido bien, que tenía dolor de cabeza y que
- 32:51sentía que alguien lo llamaba por su nombre en la oscuridad.
- 32:56Le dije que era su gestión y que no le
- 32:58diera importancia, pero al leer sus mensajes noté que estaba nervioso,
- 33:03pero me confesó que había escuchado una voz grave que
- 33:06le habló al oído justo cuando la vela se apagó.
- 33:09Juraba que estaba tan cerca que sintió el aire en
- 33:12el cuello, pensé que bromeaba, pero cuando lo vi en
- 33:16persona esa tarde, su expresión era distinta, tenía los ojos rojos,
- 33:21como si no hubiera dormido, y no sonrió al saludarme.
- 33:27Intentamos hablar de otra cosa para distraernos, pero Diego estaba ausente,
- 33:32miraba constantemente hacia las esquinas de la habitación y tenía
- 33:36los hombros tensos, me dijo que sentía que alguien lo
- 33:39seguía en su propia casa, que escuchaba pasos en el
- 33:42pasillo cuando estaba solo. Yo intenté tranquilizarlo diciéndole que eran nervios,
- 33:49que estábamos sugestionados por el juego, pero dentro de mí,
- 33:53sentía lo mismo, y esa noche cuando regresé a mi casa,
- 33:57Cerré todas las puertas con llave, no dejé ni una
- 34:00luz apagada. Fue el inicio de algo que ninguno de
- 34:05nosotros entendió hasta mucho después, esa sesión, que comenzó como
- 34:10una broma, dejó una marca en Diego que se notaba
- 34:13desde ese día, y aunque todos lo tomamos a la ligera,
- 34:17el tablero siguió ahí, en el armario al pie de
- 34:20la escalera, como si esperara que alguien lo volviera a usar.
- 34:26Pasaron las primeras semanas después del juego y Diego dejó
- 34:30de ser el mismo, ya no se reunía con nosotros
- 34:33ni salía de su casa, le escribíamos y sus respuestas
- 34:37eran cortas, sin emojis ni bromas como antes. Su madre
- 34:42me contó que se desvelaba hasta el amanecer y que
- 34:45dormía a ratos durante el día con las ventanas cerradas.
- 34:49Cuando lo visité por primera vez después de aquella noche,
- 34:53me recibió con la casa en penumbras las cortinas seguían
- 34:57cerradas y las velas encendidas en la sala daban un
- 35:00ambiente lúgubre, estaba más delgado, con la piel pálida y
- 35:04ojeras profundas, su mirada era fija, como si estuviera viendo
- 35:09algo detrás de mí. Empezó a mostrar una obsesión rara
- 35:14por dibujar, tenía hojas regadas por el piso de su cuarto,
- 35:18llenas de símbolos que ninguno reconocía, triángulos, cruces invertidas, letras
- 35:24escritas al revés y dibujos demoníacos. Decía que eran mensajes
- 35:29que tenía que anotar, sus manos temblaban cuando dibujaba, pero
- 35:34no soltaba el lápiz, su madre estaba preocupada y pensaba
- 35:37que era estrés, pero yo sabía que algo no estaba bien.
- 35:41No había vuelto a mencionar la voz que escuchó la
- 35:44noche de la ouija, pero su rostro hablaba por él. Pronto,
- 35:50Los sucesos extraños en su casa comenzaron a aumentar, su
- 35:54hermana contó que había escuchado golpes en las paredes durante
- 35:57la madrugada, como si alguien golpeara desde adentro del yeso.
- 36:02Varias veces los espejos amanecieron empañados, aunque no hacía frío,
- 36:07y en uno de ellos apareció una marca hecha con
- 36:10un dedo, un símbolo similar a los que Diego dibujaba.
- 36:15Los platos se caían de las repisas sin razón, y
- 36:18el televisor se encendía solo a medianoche con ruido blanco,
- 36:22ahí nadie dormía tranquilo. En una de mis visitas lo
- 36:27encontré hablando solo en voz baja, creí que hablaba por teléfono,
- 36:32pero cuando me acerqué, vi que estaba sentado frente al
- 36:35armario donde guardamos el tablero, con los ojos cerrados, murmurando
- 36:40algo que no entendí. Su voz sonaba más grave. como
- 36:44si viniera de alguien más le toqué el hombro y
- 36:47reaccionó sobresaltado dijo que estaba rezando pero las palabras que
- 36:52escuché no eran rezos me pidió que no lo molestara
- 36:57y me fui sin insistir a los pocos días dejó
- 37:01de contestar llamadas Juan y yo decidimos ir a verlo
- 37:05pero cuando llegamos la puerta estaba abierta entramos sin avisar
- 37:10y encontramos la casa completamente a oscuras sólo iluminada por
- 37:14velas distribuidas en el pasillo. El ambiente era pesado, con
- 37:19un silencio denso que nos hizo hablar en susurros, lo
- 37:22hallamos sentado en la sala, encorvado, con el cabello cubriéndole
- 37:27la cara. Cuando nos vio, se levantó lentamente, estaba demacrado,
- 37:33con los pómulos marcados y los ojos hundidos, ya su
- 37:36mirada tenía un brillo extraño, como si no fuera él.
- 37:42Juan intentó bromear para aliviar la tensión, pero Diego no respondió,
- 37:46solo se acercó y se quedó frente a nosotros. Fue
- 37:50entonces cuando notamos su fuerza, le pedí que se calmara,
- 37:54que se sentara y cuando intenté tocarle el brazo, me
- 37:57empujó con una sola mano. Salí disparado hacia atrás y
- 38:02caí contra el sofá, Diego siempre había sido delgado, no
- 38:06era alguien fuerte, pero ese empujón fue tan potente que
- 38:10me dolieron las costillas. Juan me ayudó a levantarme y
- 38:14Diego volvió a sentarse, respirando agitadamente, no sabíamos qué hacer.
- 38:22Esa noche su madre nos contó que Diego despertaba con
- 38:25arañazos en la espalda, marcas largas que parecían hechas por garras,
- 38:30me mostró fotos, heridas rojas que cruzaban su piel. Él
- 38:34decía que no sentía dolor al despertar, pero cada noche
- 38:38aparecían más, Contó también que su cama se movía sola,
- 38:42que sentía cómo se sacudía a mitad de la noche
- 38:45mientras estaba inmóvil. Su perro, que siempre dormía a los
- 38:49pies de la cama, había dejado de entrar al cuarto.
- 38:53Se quedaba ladrando desde el pasillo con el rabo entre
- 38:56las patas. Intentamos ayudarlo organizando una reunión. Esa noche nos
- 39:03juntamos cinco amigos para acompañarlo y convencerlo de que buscara
- 39:07ayuda profesional. aceptó con desgano. La sala estaba iluminada sólo
- 39:13con dos lámparas y tenía velas en cada esquina, nos
- 39:16sentamos en círculo mientras él permanecía con la cabeza baja.
- 39:21Empezamos a hablarle de lo que pasaba, de cómo lo veíamos,
- 39:25pero no reaccionaba, de repente, levantó la cabeza y sus
- 39:29ojos parecían vidriosos, sin brillo humano y su cuerpo se
- 39:33arqueó hacia atrás de manera antinatural, como si alguien lo
- 39:37hubiera jalado. Empezó a hablar en un idioma que ninguno entendía,
- 39:43una mezcla de sonidos demoníacos y palabras rápidas, su voz
- 39:47había cambiado por completo, era más grave, con un eco extraño.
- 39:53Se levantó de golpe y gritó algo que no celó
- 39:56la sangre, Juan trató de sujetarlo, pero Diego lo empujó
- 40:00con una fuerza que no parecía humana. Corrió hacia la mesa,
- 40:04la levantó y la arrojó contra la pared. Nosotros corrimos
- 40:08hacia la salida, tropezando con las velas y sillas, salimos
- 40:12de la casa sin mirar atrás. Al día siguiente, la
- 40:18madre de Diego nos llamó llorando. Contó que en la
- 40:22madrugada había escuchado ruidos fuertes en su cuarto, cuando abrió
- 40:26la puerta, lo encontró en el suelo, rodeado de papeles
- 40:30con símbolos y dibujos, sangrando por las manos porque había
- 40:33arañado el piso hasta lastimarse. Lo llevaron al hospital, pero
- 40:39los doctores no encontraron explicación médica, así que lo enviaron
- 40:43a casa esa misma noche. Su familia decidió buscar ayuda espiritual,
- 40:50llamaron a sacerdotes de distintas parroquias y algunos se negaron
- 40:54a ir cuando escucharon lo que pasaba, un padre aceptó
- 40:57visitarlos y tras hablar con Diego, dijo que no era
- 41:01algo psicológico. Aseguró que había señales claras de una posesión
- 41:07y que necesitaban intervención inmediata, nos recomendó no dejarlo solo.
- 41:13Desde ese día, su casa se convirtió en un lugar
- 41:16de rezos constantes y puertas cerradas, ninguno de nosotros volvió
- 41:20a entrar a esa habitación, sin sentir que algo nos
- 41:24observaba desde las sombras. El exorcismo se realizó un martes
- 41:30por la noche. En una capilla que estaba a las
- 41:33afueras de la ciudad, la familia de Diego aceptó la
- 41:36recomendación del sacerdote que había visitado su casa y se
- 41:40organizó todo en secreto. No querían que los vecinos supieran
- 41:44lo que pasaba, aunque ya había rumores, la capilla era pequeña,
- 41:49con paredes de piedra y bancas de madera gastadas. El
- 41:53aire ahí adentro era frío y húmedo, a pesar de
- 41:57que afuera hacía calor. Al llegar, me sorprendió ver a Diego,
- 42:02estaba amarrado a una silla con correas de cuero en
- 42:05las muñecas y tobillos, tenía la cabeza gacha, el cabello
- 42:09sucio cubriéndole el rostro, y respiraba con dificultad, como si
- 42:14cada inhalación fuera un esfuerzo. Había dos sacerdotes, uno era
- 42:20el padre que había aceptado ayudar, el otro era mayor,
- 42:23delgado y de mirada seria, llevaban sotanas negras y estolas moradas.
- 42:29Sobre la mesa del altar había velas encendidas, un crucifijo grande,
- 42:34agua bendita en botellas de vidrio, un incensario y un
- 42:38libro antiguo que parecía pesado. La madre de Diego estaba
- 42:43arrodillada en una esquina, llorando en silencio. Juan y yo
- 42:48estábamos detrás, con la espalda contra la pared, observando todo
- 42:52sin saber cómo reaccionar. El ritual comenzó cuando el sacerdote
- 42:58mayor se colocó frente a Diego y empezó a rezar
- 43:01en latín, el otro sacerdote rociaba agua bendita en cada
- 43:05esquina de la capilla y en los marcos de las puertas.
- 43:08Apenas el primer chorro tocó a Diego, él levantó la
- 43:12cabeza bruscamente. Su rostro no era el mismo que conocía.
- 43:18Sus ojos estaban rojos, inyectados en sangre, y tenía una
- 43:22sonrisa demoníaca que no parecía humana. Un gruñido grave salió
- 43:28de su garganta, tan profundo que hizo vibrar los vidrios
- 43:31de las ventanas, la madre de Diego se cubrió la
- 43:34cara con las manos. El padre continuó leyendo, elevando la voz, Diego,
- 43:42empezó a reírse con una carcajada seca, burlona, que no
- 43:46parecía suya, sus muñecas se tensaron contra las correas y
- 43:50escuché como el cuero crujía bajo su fuerza. El otro
- 43:54sacerdote colocó un crucifijo en su frente y Diego lanzó
- 43:58un alarido que nos hizo encogernos, la temperatura bajó de golpe,
- 44:03pude ver mi propio aliento y las velas parpadearon todas
- 44:06al mismo tiempo y una de ellas se apagó sin razón.
- 44:12El ambiente era irrespirable, sentía que algo pesado se movía
- 44:16en el aire, los rezos eran constantes, sin pausas, como
- 44:21si los sacerdotes supieran que no podían detenerse Diego arqueó
- 44:25la espalda de manera antinatural, levantando la silla trasera hasta
- 44:29que solo quedó sostenido por las correas, sus músculos parecían
- 44:33tensarse hasta el límite. Sus ojos rodaron hacia atrás y
- 44:38comenzó a hablar en un idioma extraño, demoníaco, que no entendíamos.
- 44:44Era una voz grave, más grave de lo que cualquier
- 44:47persona podría tener, sonaba como si varias personas hablaran al
- 44:51mismo tiempo. De pronto, las bancas de la capilla comenzaron
- 44:57a temblar, un crucifijo pequeño colgado en una pared cayó
- 45:01al suelo, el sacerdote mayor gritó una orden en latín
- 45:05y roció agua bendita directamente sobre el rostro de Diego.
- 45:09Gritó con un sonido tan fuerte que me dolieron los oídos,
- 45:13la madre lloraba desconsolada, y Juan me sujetó el brazo,
- 45:17porque sentía que las piernas me iban a fallar, de
- 45:20verdad no podía creer lo que veía. Diego comenzó a convulsionar,
- 45:26su cuerpo golpeaba la silla con fuerza, su cuello se
- 45:30giró en un ángulo imposible, pero los sacerdotes no pararon
- 45:34de rezar ni un segundo, uno de ellos sostenía el
- 45:37crucifijo frente a su rostro, mientras el otro presionaba su
- 45:41frente con la palma de la mano y seguía el ritual.
- 45:46Después de horas, la intensidad comenzó a bajar, mi amigo
- 45:50estaba agotado, sudoroso, Con los labios partidos y la respiración entrecortada,
- 45:55el ambiente seguía pesado, pero esa risa burlona había desaparecido.
- 46:02El sacerdote mayor, empapado de sudor, cerró el libro y
- 46:06dijo que habían logrado expulsar algo, pero que no podían
- 46:10asegurar que fuera definitivo. Diego quedó inconsciente, amarrado a la silla.
- 46:17Sus brazos tenían marcas profundas de las correas, y su
- 46:21rostro estaba pálido como un cadáver. Lo llevamos a casa
- 46:26de sus padres esa misma madrugada, lo subimos entre todos
- 46:30porque no tenía fuerzas para caminar, su madre lo acomodó
- 46:34en su cama y le limpió el rostro. Juan y
- 46:38yo nos quedamos despiertos toda la noche, sentados en el pasillo,
- 46:42escuchando los rezos del sacerdote que decidió quedarse a dormir
- 46:46en el sillón de la sala. La casa estaba helada,
- 46:50y cada ruido nos hacía saltar, de verdad sentía que
- 46:54algo seguía ahí, escondido, observándonos. Los días siguientes fueron de silencio,
- 47:02mi amigo sobrevivió, pero no volvió a ser el mismo,
- 47:05ya no hablaba como antes, sus frases eran cortas, su
- 47:09mirada estaba vacía, fija en algún punto que nadie más
- 47:13podía ver. Caminaba lento, con movimientos torpes, como si su
- 47:18cuerpo no le respondiera bien. Sus padres no lo dejaban
- 47:23solo ni un momento y en el vecindario comenzaron los rumores,
- 47:27la gente decía que en las noches veían sombras moverse
- 47:31detrás de las cortinas y que escuchaban voces rezando desde
- 47:35la calle. Algunos aseguraban que el perro del vecino se
- 47:39pasaba horas ladrando frente a la puerta de la casa
- 47:42con el pelo erizado. Nadie volvió a hablar de la
- 47:47Ouija una semana después del exorcismo Intentamos buscarlo para destruirlo,
- 47:53pero el armario donde lo habíamos guardado estaba vacío, nadie
- 47:57sabía quién lo había sacado ni dónde estaba. Los abuelos
- 48:02de Diego habían muerto hacía años, así que no había
- 48:05otra persona con llaves de esa casa y nunca la encontramos.
- 48:11Han pasado años desde entonces, Diego vive con su familia,
- 48:15pero es un hombre diferente, apenas sonríe, no sale de
- 48:19su casa y sus manos tiemblan todo el tiempo. A
- 48:23veces me manda mensajes, frases cortas, casi siempre de madrugada,
- 48:28pero rara vez responde cuando intento llamarlo. Yo aún sueño
- 48:33con esa noche, y en mis pesadillas veo su rostro
- 48:36en el trance, los ojos en blanco y el cuello
- 48:39girado de manera imposible. Escucho esas voces graves, como si
- 48:45varias personas hablaran desde su garganta, Sé que lo que
- 48:48salió de su cuerpo esa noche no se fue del todo.
- 48:52La sensación de peligro sigue ahí, escondida, como si sólo
- 48:56esperara a que alguien más abra una puerta que nunca
- 49:00debimos tocar. Relatos anónimos