Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 326 | La manera correcta para una discusión matrimonial.
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- Podcast número trescientos veintiséis, dos millones, siete, mil novecientos treinta y seis reproducciones Wow Imagínate. En tan solo año y medio hemos alcanzado más de las dos millones de descargas en la Internet. A nombre mío y el de mi esposa, queremos agradecerles a ustedes por poder alcanzar esta impresionante cifra de descargas de un podcast que busca ante todo aportar algo de conocimiento para que las familias vivan mejor o, como en el caso de hoy, aportar a que los matrimonios tengan rudimentos suficientes para continuar luchando por permanecer hasta que la muerte lo separe. Muchas gracias por tenernos ahí dentro de los podcasts más descargados con contenido cristiano. Hoy en materia matrimonial vamos a estar hablando acerca de las discusiones. Uno de los errores que más escucho cometer a algunos consejeros matrimoniales cristianos es cuando le dicen a los matrimonios miren deben evitar las discusiones. No. Yo, al contrario, les digo no eviten las discusiones. Solo sepan tener las discusiones. Es que hay matrimonios que evitan a toda costa tener una discusión porque creen que las discusiones son malas y no las discusiones vanas. Son malas. Las discusiones mal resueltas. Son malas. En cambio, las discusiones matrimoniales son buenas. Si sabemos tener esas discusiones, entonces, como los matrimonios no tienen discusiones, ven cómo algunos problemas poco a poco, van creciendo sin saber qué hacer como les pidieron evitarlas. Y hay problemas que para resolver se necesitan de una buena discusión, pues la pobre pareja no sabe qué hacer hace tiempo, no se sientan, no plantean sus diferencias, no tienen una conversación en donde hayan ideas distintas, en donde se permita que la otra persona tenga una idea y uno conserve la prudencia de no estar atacándola. De entender que el cónyuge tiene el derecho de fijar su posición, Tiene la oportunidad de verlo desde el lado masculino, desde el lado femenino, desde el lado de la persona que tiene más conocimiento en determinada. Así que no dejes que los problemas matrimoniales sólo sean tratados cuando ya no hay solución o ya no aguantan más la pareja. Todo el tiempo tiene que estar discutiendo los asuntos del matrimonio, porque es dinámico lo que se estanca se pudre. Se supone que el matrimonio debe crecer y así como el matrimonio es dinámico también lo tiene que ser la comunicación. Así que no tengas inconveniente con tener una diferencia con tu pareja en lo privado o en lo público. No se supone que los cristianos cada vez encontramos mejores maneras para saber cómo resolver una situación. Ah y cuando discutan, háganlo como si los estuviera mirando medio mundo. Cuando discutimos con mi esposa Yasmith y hay algo alguien más, ella discute en tono bajito. Ahí pone una carita tan hermosa. Si siente que la otra persona nos está oyendo, usa palabras que a mí me gustaría que usara siempre que discutimos en privado. No todo lo contrario. A mi esposa cuando discute y no hay nadie ja lo hace a sus anchas, usa palabras y calificativos a placer se desborda dice todo lo que quiere y no se siente tan mal por estar pecando. No. Yo no vine a hablar mal de mi esposo y no digo que sea mala. Solo es un ser humano, y los seres humanos se comportan de esa manera. Intentan demostrarle a los demás que son mejores de lo que verdaderamente son. Entonces, ja Svid se comporta de esa manera igual a como lo hago yo. Sí, yo hago lo mismo. Cuando están los demás, yo suelo discutir en tono bajo y conciliador. Yo quiero ser ese pastor que todos se imaginan que soy amoroso tierno que recita versículos unos tras otros para ponerse una aureola de santidad que en verdad no estoy teniendo cómo. Así que hay que recitar versículos. Sí, cuando uno tiene una discusión con la esposa, mentalmente recurre a los versículos que la palabra de Dios le da el espíritu santo que mora dentro de nosotros. Ah es experto en la materia, pero déjame ahora que estoy hablando de versículos. Mira estos a tener en cuenta cuando estamos franqueados en una discusión Conyugal. Por supuesto, no aquí te presenta una lista de versículos qué te orientarán sobre cómo tener una discusión adecuada y constructiva con tu esposa. Pero primero me los voy a aplicar. Yo los voy a repasar continuamente. Los repaso los recuerdo como una manera anticipada de prepararme cuando venga la siguiente discusión con Jasmith. Y qué tal si tú haces lo mismo. Querido amigo, querida amiga, escúchalos muy bien apréndetelo de memoria y quizá en un cercano tiempo, luego de escuchar este podcast, lo estés necesitando efesios cuatro, veintiséis veintisiete, aunque se enojen, no pequen, no permitan que el enojo les dude hasta la puesta del sol ni den cabidad al diablo. Efectos cuatrocientos, veintiséis, veintisiete. Me enseña esto que Dios nos dice cómo y cuándo y cuánto. O sea, me dice la manera y me dice el tiempo. Si se enojan, no pequen, no permitan que el sol se ponga estando enojados, viste te da forma y te da tiempo. En efesios cuatro treinta y dos. Otro versículo dice más bien sean bondadosos y compasivos unos con otros y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo, perdonarse el uno con el otro, la otra con el uno, perdonarse mutuamente. Qué punto tan óptimo este acerca de las discusiones matrimoniales? Aquí te va un proverbio. Está en el capítulo quince, versículo número uno, una respuesta amable. Apacigua el enojo, pero una palabra hiriente lo aviva. En otras versiones dice la blanda respuesta placa la ira. Así lo aprendí yo. Si Jasmith viene enojada y propone una conversación álgida y grosera, mi respuesta tiene que ser amable para que sea pasigo. Es su enojo. Es mi responsabilidad como cabeza de la relación y como una manera de demostrar que soy una persona suficientemente madura en los tiempos difíciles. Eso se llama santificación bueno y qué tal. Si buscamos un versículo en Santiago, El Apóstol Santiago capítulo número uno. Versículo número diecinueve, Mis queridos hermanos tengan en cuenta esto. Todos deben estar listos para escuchar y ser lentos para hablar. Y para enojarse a este es de mis preferidos. Cuando estoy ahí trenzado en una discusión con jasvit Santiago uno, diecinueve, listo para escuchar, porque a veces quien quiere ser escuchado soy yo lentos para hablar. No, yo siempre quiero ser demasiado rápido para poder hablar, para poder defenderme. No la dejo terminar sus ideas, cerrar sus ideas, manifestar sus expresiones. A veces estoy ahí esperando que le ponga punto final y no la estoy oyendo. Solo estoy esperando que termine de hablar para inmediatamente yo soltarme en una andanada de ideas y como yo soy tan bueno para hablar, imagínense apúntalo por ahí, Santiago Uno, diez, veueve, Pero ahora vámonos a colosenses. Capítulo número tres, versículo número trece. Sean tolerantes unos con otros y si alguno tiene que deja de otro perdónense mutuamente otra vez. Al fin y al cabo, el señor los ha perdonado, así que ustedes hagan lo mismo. Qué buenas las discusiones que terminan con el perdón mutuo, con el besito, con el olvidémoslo o no peleemos por una tontería, porque hay cosas que son una tontería, pero que nos hacen enfrascar en o las discusiones. Dios mío proverbios veintiuno, veintitrés, el que cuida su boca y su lengua se cuida de las angustias. Por eso, en Santiago uno, diecinueve dice que tenemos que ser listos para escuchar, ser lentos, para hablar y para enojarse, porque luego, en proverbios dice el que cuida a su boca y su lengua. O sea, piensa bien antes de hablar, piensa lo que vas a decir. Escucha que en muchas veces el espíritu santo te dice no. No, no, No, vayas a decir eso y refrena tu lengua. Eso te va a ayudar para que la conversación, la discusión y el problema no tome un tono álgido. El séptimo de los versículos que quiero comunicarte hoy. Filipenses, dos, tres y cuatro. No hagan nada por egoísmo o vanidad, más bien con humildad. Consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno no debe velar no sólo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás ocecito. No haga nada por egoísmo, no sea egoísta. Deje de pensar solo en usted, cuando está discutiendo con Jasmith, no sea tan vanidoso. Trate la conversación con humildad y considere a Jasmihid como superior a usted mismo, Así que Martille constantemente nuestra conciencia. Mientras tenemos una discusión y ahora primera de Pedro. Capítulo número cuatro, versículo número ocho. Sobre todo, ámense sinceramente unos a otros, porque el amor borra muchos pecados. A ver me detengo un momentico acá este podcast les está diciendo que es bueno tener discusiones. Bueno sabes por qué. También es bueno tener discusiones, porque es la manera como yo le puedo expresar amor conveniente a hayas Snith y dice el apóstol Pedro. Capítulo cuatro, versículo número ocho, porque el amor borra muchos pecados, cuando yo la amo a ella, cuando por amor perdono sus actos, cuando por amor inclusive no tengo problema con salir perdedor en la discusión. Borro multitud de pecados proverbios. Capítulo número diecisiete, versículo número catorce. Comenzaron unas discusión es como abrir una represa. Por eso ante la pelea es mejor retirarse. Bueno, ahí viene otro. Esto es importante, o no saber cuándo retirarse. Ahora no te retires sin decir que te vas a retirar. Hay discusiones en las que uno necesita retirarse, decir perdón. Necesito tomarme un tiempo. Regálame unos minutos. Déjame me voy a dar una vuelta. Creo que estamos con los ánimos caldeados. Mejor dejemos esto así y ahorita retomamos la conversación ante la pelea es mejor retirarse. Proverbios diecisiete catorce. Apuntarlo por allí y el último de los versículos que te quiero dar proverbios capítulo número doce, versículo número dieciocho. Hay quienes hablan sin tino como si su lengua fuera una espada. Pero la lengua de los sabios sana. Para qué estoy teniendo una discusión con Jasmith, para que lo que yo converse y lo que yo diga la sane, la dejé en mejor estado de como estaba, Se sienta en mejor situación y lo mismo debe hacer ella con su lengua, con los dichos de su boca, que cada vez que mi esposa me hable a mí sea sanidad, sanidad para mi alma amargada. Hay días que amanezco amargado, enojado, peleón, demasiado estrito. Me gustan las cosas de determinada manera y cuando no las encuentro así, me enojo mucho. Pero la lengua Sanna de Jasmith, que dice cosas convenientes, me ayuda. Qué tal esos diez versículos que te acabo de acompañar. Yo creo que este podcast lo vas a tener que estar repitiendo cada tanto no se te olvide. Debe ser de los preferidos tuyos el podcast número trescientos veintiséis. Bueno. Para terminar, mi esposa y yo, cuando estamos en público discutiendo, me gusta aparentar que siempre discutimos así. No somos una pareja que discuten malos términos. No hace tiempo abandonamos esa costumbre, nos caldeamos la conversación A veces tiene un tenor. No así tenso, pero lo sabemos tener la palabra de Dios como te diste cuenta, nos ha enseñado a tener esas discusiones. Pero cuando hay testigos, Jasmid y yo solemos ser esa mejor versión de dos personas que tienen diferencias. Ahora cómo lo haces tú, Cómo es la manera en que te enfrascas en una discusión con tu cónyuge cuando están solos. Son exactamente la misma pareja cuando los demás los estamos observando. Seguro que a TI también te pasa como a mí. Somos distintos cuando discutimos en lo privado, así que la próxima vez que discutas con tu pareja hazlo como si medio mundo te observara que tengas un lindo día