Latest / El Mural del Alma / Episodio 34 - Un convicto enseñando a su hijo
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- El que oye el Consejo llega a viejo. Ese es uno de los tantos dichos que se nos dice, no las abuelas, las mamás, y es importante tomar Consejo y el mejor Consejo. Viene de las experiencias del diario Vivir Y viene también de un libro olvidado, un libro empolvado, un libro que usted y yo no podemos despreciar y que pues unos dicen que es un libro retrógrada, que es un libro pasado de moda, pero por más pasado de moda que sea, por lo antiguo no deja de ser vigente. Sí, el Libro de Dios la Biblia, combinado con las experiencias del diario Vivir, es lo que presento aquí en este nuevo episodio del mural del Alma. Mi nombre David Fernando y mira que bueno es que ustedes estén con nosotros. Gracias por estar ahí conectados. Por supuesto, por estarlo a través de las plataformas de podcasts favoritas, por YouTube, por Facebook. También nos encuentran como el mural del alma y bueno, quiero pedirles un favor y es que si ustedes tienen oportunidad, compartan los links con sus contactos en las redes sociales para que muchos puedan recibir reflexiones con estilo propio, recuerden que hay un blog y ese blog es el mural del alma, blogspot com donde ustedes pueden tener acceso a todos los demás episodios anteriores. Bueno, vamos a ver qué hay para reflexionar, para meditar y qué consejo podemos llevarnos para nuestra vida. Acompáñeme muy bien el día de hoy. Traigo una reflexión tanto curiosa, muy importante para meditar en este momento se dice que uno de los periódicos de la ciudad de Lui Ville, en Kentrck y en los Estados Unidos. Por allá, en el año de mil novecientos cincuenta y seis, publicó la noticia de que un padre de familia había violado las leyes de tránsito y, reconociendo su culpa, la confesó y no procuró desconocer sus responsabilidades. Además, en lugar de pagar una multa, prefirió la pena máxima, la pena capital y en Estados Unidos, pues es la de ser encarcelado, la pena máxima. Ese padre de familia explicó de determinación diciendo así. Creo que de esta manera enseño a mi hijo que no debemos menospreciar las leyes. Qué piensan ustedes de esta reflexión. Un padre que se manda a encarcelar comete un crimen, se manda a encarcelar para darle una lección a su hijo. Bueno, esto da para múltiples inns interpretaciones. Unos dirán bueno. No es necesario meterse en la cárcel para que su hijo hubiese sentado cabeza. No tiene forma de proceder, mientras que otros pueden decir que les llama poderosamente la atención. En todo caso, siempre hay que tener presente esto y es lo que bueno, yo quiero resaltar a esta hora. No hay necesidad de cometer errores tan bajos o quizás llegar hondo para quizás otros aprendan claro que si alguno está escuchando esto, y es su caso, bueno que eso quizás sirva de lección, quizás sirva de experiencia. Pero el ideal es básica y sencillamente, no llegar a tales extremos, pues uno mismo, sino que simplemente tener cabeza y pues reconocer que en la vida hay cosas que son equivocadas. En la vida hay situaciones que pueden llevarnos al fracaso pero que debemos estar muy alertas. No debemos experimentar necesariamente las cosas malas, pues para decir que lo son de ninguna manera, simplemente tenemos que entender que la vida tiene matices. La vida tiene momentos buenos, la vida tiene momentos malos. Pero no podemos cometer errores si los cometemos. Como es algo muy natural, pues hay que hacer una sola cosa y es no cometer nuevamente esos errores, es decir, no ser reincidente en los mismos. Así es sencillo, porque a un ser humano les fácil cometer un error y seguir cometiendo esa misma falta una y otra y otra vez. Entonces esa es como la reflexión de fondo, pero o más bien la reflexión de forma. Pero hay una reflexión de fondo y la decía el sabio Salomón en el Libro de Proverbios, en la Biblia dice guarda hijo mío el mandamiento de tu padre y no dejes la enseñanza de tu madre. Entonces qué podemos destacar Acá que cuando los viejos dicen algo, es porque tiene algo de razón. Obviamente, hay que filtrar, pues ciertas cosas. Nuestros padres son humanos y pues dicen cosas que están fuera de foco. Pero aquello que va alineado con los valores, aquello que va alineado con los principios, es lo que hay que prestar mucha atención. La generación juvenil no importan los años. Siempre dice que los padres, pues ellos no saben son dinosaurios, son octagenarios, son antiguos, no saben de esta de lo que pasa en esta generación y bueno, tienen algo de razón. De pronto. Por el lado de la tecnología, estamos en una época donde la tecnología está muy convulsionada, muy al auge y encontramos las redes sociales, encontramos plataformas de streaming, encontramos plataformas digitales de música. En fin, hay tantas cosas que, pues aquellos que nacieron no sé hace treinta, cuarenta cincuenta años hasta más, pues quizá no entienden. Pero hay algo que esta generación, o por lo menos en este siglo XI, se habla de los millenials, de esos chicos que nacieron después de los noventa, cerca de los años dos mil. Prácticamente, pues bueno, en medio de esa circunstancia, pues uno dice o, ellos dicen no, pues los de las generaciones pasadas no entienden, pero ellos tampoco entienden ciertas cosas. Es un poco complicado hablar de valores. Es un poco complicado hablar de principios a una generación que lo que quiere es gozar la vida, vivir, la vida vivirla, al auge de la tecnología, al auge de la música actual. En fin, tantas cosas, pero que es necesario que esta generación entienda que nos debemos a la honra y al respeto a los padres, porque, si bien somos de generaciones totalmente diferentes, con todo eso, pues, hay que conducirse bien en la vida, porque, como el buen Rubén Blades decía en uno de sus icónicos éxitos, la vida te da sorpresas y uno o por lo menos los chicos de hoy en día no todos. Algunos dicen ser dueños del mundo, pueden hacer lo que quieran, pero infortunadamente, todo tiene su paga. Si uno hace cosas buenas, sencillamente la cosecha la pagan son cosas buenas que la vida le ofrece, pero si uno hace cosas malas, el resultado es básicamente igual. Cosas malas vienen. Eso es la ley de la siembra y la cosecha. Entonces ya lo hice en un episodio anterior. Pero yo quiero llamar la atención a esta generación de hoy es que hombre, prestamos cuidados a los viejos de pronto son chochos, como dicen en mi país, son es harto ponerles atención y que uno quiere tener la libertad de hacer lo que quiera. Hombre, claro, claro que sí, pero hay que saberse conducir en la vida bien, allá afuera hay gente que no trae nada bueno y hay que cuidarse. Uno puede conseguir el éxito en la vida, el renombre, el prestigio en la vida, pues de maneras buenas, de maneras sanas. Entonces, cuando papá y mamá le dicen algo a uno es por algo así, es sencillo a si uno no lo quiera reconocer, céme yo también era así cuando estaba en los años mozos. Como como se dice popularmente aquí, entonces tengamos precaución. Si papá y mamá dicen algo preste cuidado. Obviamente, si hay cosas que están fuera de contexto, pues filtrémolas, pero aquellas que tienen razón de ser prestémosles atención. Tomemos precauciones porque digamos los padres de familia son como las señales de tránsito en la vía. Cuando ves una señal de tránsito que dice pare no es que se haga como aquí en Colombia, que pasamos la señal de pare y bueno pasan los accidentes, o como pasa aquí en Colombia, y yo creo que en otros países del mundo son los más cívicos, pero por lo menos en mi país, cuando hay un semáforo en rojo, no falta el que se lo pase. Me encanta el ciclismo, me encanta andar en mi bicicleta y a mí me gusta, pues, respetar las señales de tránsito. Me gusta y sobre todo los semáforos, incluso pues cuando hay poco tráfico, yo los respeto. Pero veo a colegas que van en sus bicicletas muy rápido, como que les cogió el afán. No sé porque tienen hambre o porque van a llegar tarde del trabajo por la razón que sea, y corren pasan el semáforo en rojo y dicen contar con suerte. Sí, cuentan con suerte, porque ningún carro los alcanzó. No se toparon con un peatón. Entonces, pues, se creen con toda la experiencia del mundo para pasarse los semáforos en rojo como quiera. Entonces, así sucede con esta generación de hoy en día. Ellos no quieren sujetarse a reglas de los padres de familia que lo que quieren es cuidarlos por lo que los aman. Tanto, pues los cuidan y son algo exigentes un tanto bueno, no sé cómo decirlo, un tanto pendientes como inspector con la luz ahí, pendiente, pero no lo hacen por fastidiar. No lo hacen por son sacado, como dicen aquí mi país, por sacarle la piedra. No lo hacen con justa razón. Entonces prestemos cuidado a las alertas de los padres de familia, de aquellos que ya peinan algunas canas y que ya han pasado la experiencia de la vida. No importa que sean generaciones diferentes. Los principios y las situaciones son las mismas. Tengamos precaución. Los bares de familia son las señales de tránsito que Dios ha puesto en medio de esta tierra. La bigla dice honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra. Así termina este episodio del mural del alma. Mi nombre David, Fernando y Hera nos encontramos en otra edición para seguir escribiendo juntos en este mural del alma, que pretende educar a esta sociedad de un abrazo