Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Un Nahual Atemorizó Mi Rancho: El Brujo Nahual - Historias De Terror - Voces De La Noche
Transcript
- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte, sin más, comenzamos. Crecí en un pueblo
- 0:15chico de la sierra durante los años 90, un lugar al
- 0:18que no llegaban turistas ni había carretera pavimentada. Todo estaba
- 0:23rodeado de cerros y matorrales, y para salir teníamos que
- 0:27caminar largas horas hasta la parada de los camiones. Las
- 0:32calles eran de tierra, llenas de piedras que el agua
- 0:35de las lluvias arrastraba, formando zanjas profundas. Las casas estaban
- 0:41hechas de adobe con techos de lámina, algunas pintadas de cal,
- 0:46otras con las paredes desnudas y manchadas por la humedad.
- 0:50Las tardes eran tranquilas, la mayoría de la gente pasaba
- 0:54el tiempo en los corrales, cuidando animales o sentados en
- 0:57la banqueta conversando, era un pueblo donde todos se conocían
- 1:01y sabían lo que hacía cada familia, lo bueno y
- 1:05lo malo. La vida era sencilla, pero en ese lugar
- 1:10siempre hubo historias que nadie se atrevía a decir en
- 1:13voz alta. Desde niño aprendí a distinguir a la gente
- 1:17en la que se confiaba y a los que se
- 1:20les evitaba, entre esos últimos estaba don Jacinto. Era un
- 1:25hombre de unos 60 años, flaco al grado de verse huesudo,
- 1:29con la piel curtida y los ojos hundidos como si
- 1:32nunca hubiera dormido bien, sus manos largas y huesudas parecían
- 1:36más garras que dedos, y siempre las llevaba manchadas de
- 1:40tierra o de algo que no alcanzábamos a identificar. No
- 1:44tenía familia ni visitas, vivía solo en una casa vieja
- 1:48en las afueras del pueblo, justo donde empezaba el camino
- 1:52de terracería que llevaba al monte, la vivienda estaba aladeada,
- 1:56con el tejado vencido y un corral vacío que parecía
- 1:59abandonado desde hacía años. Nadie sabía de qué vivía, no
- 2:05se le veía trabajar, nunca salía al campo a sembrar
- 2:09ni se juntaba con los demás hombres en las faenas,
- 2:12sin embargo, siempre tenía comida, ropa limpia y hasta dinero
- 2:16en efectivo para comprar en la tienda del pueblo. Algunos
- 2:21decían que viajaba de noche a otros pueblos para vender remedios,
- 2:25otros aseguraban que era brujo y que con eso se
- 2:28ganaba la vida. Lo cierto es que en la ventana
- 2:31de su casa siempre se alcanzaban a ver velas negras encendidas,
- 2:35incluso a mediodía, y la gente evitaba pasar cerca por
- 2:39miedo a cruzar la mirada con él. Los niños éramos
- 2:44los más curiosos. Cuando caía la tarde, nos juntábamos en
- 2:48la esquina y nos retábamos a acercarnos a su casa.
- 2:52Más de uno juraba haberlo visto salir en la madrugada
- 2:55con una lámpara de petróleo, caminar encorvado hacia el monte
- 2:59y regresar hasta que ya estaba amaneciendo. Mi amigo Manuel
- 3:03y yo éramos los más tercos en seguirle la pista.
- 3:07Siempre que teníamos oportunidad, nos escondíamos detrás de los nopales
- 3:11para ver si logramos descubrir qué hacía. Aunque pocas veces
- 3:15conseguimos algo más que una silueta moviéndose entre la oscuridad.
- 3:22La desconfianza hacia él creció cuando empezaron a desaparecer animales
- 3:26del pueblo. Cada cierto tiempo, sobre todo en noches de
- 3:29luna llena, se escuchaban los gritos de las gallinas o
- 3:33los balidos de los borregos. Y al día siguiente alguien
- 3:36amanecía con el corral vacío. Al principio pensaron que eran
- 3:41coyotes o ladrones, pero no había rastros de que las
- 3:45cercas hubieran sido cortadas, ni huellas de personas entrando. Lo
- 3:49único que quedaba eran manchas de sangre en la tierra
- 3:52y un silencio raro entre los animales sobrevivientes, como si
- 3:56hubieran visto algo demoníaco. En mi casa se hablaba poco
- 4:02del tema, mi madre se persignaba cada vez que mencionaban
- 4:05a don Jacinto, y mi padre decía que no nos
- 4:08metiéramos en lo que no era asunto nuestro. Aún así,
- 4:12yo no podía dejar de observarlo. Tenía la costumbre de
- 4:16pararse en la entrada de su casa al atardecer, apoyado
- 4:19en un palo como si fuera bastón. Desde ahí miraba
- 4:23hacia el pueblo, sin hablar con nadie, como si estuviera vigilando.
- 4:29Una vez pasé frente a él y sentí que me
- 4:31seguía con los ojos, hasta que doblé la esquina, no
- 4:34era una mirada normal, parecía que me estuviera midiendo, como
- 4:39si supiera algo de mí que yo mismo ignoraba. Manuel
- 4:44pensaba igual, pero una tarde, mientras jugábamos cerca del arroyo,
- 4:49me dijo que estaba convencido de que don Jacinto tenía
- 4:52que ver con las desapariciones. Aseguraba que había visto unas
- 4:57huellas en la tierra detrás de su casa, eran demasiado
- 5:00grandes para ser de perro y tenían forma rara, con
- 5:03los dedos largos como de mano. Eso me inquietó más
- 5:07que cualquier otra cosa, porque recordé que en el pueblo,
- 5:11los viejos hablaban de los nahuales, hombres que podían convertirse
- 5:15en animales para alimentarse de la sangre de los vivos.
- 5:19Yo nunca había creído del todo en eso, pero la
- 5:22sola idea de que alguien del mismo pueblo pudiera hacerlo
- 5:25me revolvía el estómago. Pasaron las semanas y la situación empeoró,
- 5:32cada vez que se asomaba la luna llena, alguien amanecía
- 5:35sin animales en el corral, y el pueblo entero comenzó
- 5:39a murmurar, y aunque nadie se atrevía a señalarlo directamente,
- 5:43todos pensaban en él. Las noches se volvieron pesadas, los
- 5:48perros ladraban hacia el monte, como si olieran una presencia invisible,
- 5:52y algunos vecinos contaban haber escuchado un gruñido profundo que
- 5:57no parecía de bestia ni de hombre. Manuel y yo
- 6:01seguimos observándolo en secreto, lo vimos varias veces salir con
- 6:05un costal al hombro rumbo a la barranca, y al
- 6:08día siguiente la gente encontraba huesos dispersos entre la maleza.
- 6:14Yo no dormía tranquilo, me quedaba despierto oyendo los ruidos
- 6:18de los corrales, temiendo que mi familia fuera la siguiente
- 6:22en perder animales, dentro de mí, sentía la certeza de
- 6:26que don Jacinto no era un hombre normal. Había algo
- 6:30en su forma de andar, en su mirada fija y
- 6:33en ese extraño silencio que lo rodeaba, que lo hacía diferente,
- 6:37cuando lo tenía enfrente parecía un anciano débil, pero en
- 6:41el fondo sabía que escondía una fuerza oscura. Fue en
- 6:46una de esas noches de luna llena, cuando decidí que
- 6:49ya no podía quedarme quieto, le propuse a Manuel que
- 6:53lo siguiéramos más de cerca, sin importar el riesgo, pues
- 6:57ambos queríamos descubrir la verdad, aunque nos costara caro. Lo
- 7:02que no imaginábamos era que aquella decisión nos llevaría a
- 7:05enfrentarnos con algo que superaba lo que los viejos contaban
- 7:09en las fogatas, algo que nos marcaría para siempre. La
- 7:14primera vez que lo vi con mis propios ojos fue
- 7:17en una noche de luna llena, los perros del pueblo
- 7:20comenzaron a ladrar de manera desesperada, no como cuando se
- 7:24acercaba un coyote o un extraño, sino con un furor
- 7:28que parecía de guerra. El eco de los ladridos retumbaba
- 7:32entre las casas y nadie se atrevía a salir, yo
- 7:36estaba en la cama, pero el ruido me mantenía inquieto
- 7:39y al asomarme por la ventana que daba al patio,
- 7:42lo distinguí. Era una silueta negra, más grande que cualquier hombre,
- 7:49caminaba erguido, en dos patas, pero su cuerpo era el
- 7:53de un perro enorme, con brazos largos que terminaban en
- 7:56garras que brillaban bajo la luz de la luna. Cada
- 8:00paso que daba hacía crujir la tierra seca, no respiraba
- 8:04como un animal, se escuchaba un resoplido profundo, casi humano.
- 8:10Se inclinó sobre un cerdo de nuestro corral, y con
- 8:13una fuerza imposible, lo levantó del suelo para arrastrarlo entre
- 8:17gruñidos ahogados, sentí un frío recorrerme la espalda y me
- 8:21escondí tras la pared, temiendo que volteara hacia mí. Cuando
- 8:27volví a mirar, el corral estaba abierto de par en par,
- 8:30las tablas estaban quebradas como si hubieran sido arrancadas de raíz,
- 8:34el animal desapareció hacia la barranca, cargando a la presa
- 8:39como si fuera un simple costal. Me quedé paralizado un
- 8:42largo rato, oyendo todavía a los perros, hasta que de
- 8:46pronto todo se silenció, como si nada hubiera pasado. A
- 8:52la mañana siguiente, el pueblo estaba alborotado, pues varios vecinos
- 8:56se reunieron en el corral de mi casa para ver
- 8:59los daños. El suelo estaba marcado con huellas profundas, algunas
- 9:04parecían de perro, otras se asemejaban a pisadas humanas descalzas,
- 9:08pero demasiado largas, con los dedos alargados. Nadie supo qué decir,
- 9:14algunos hombres aseguraban que era un lobo que había bajado
- 9:18de los cerros, otros decían que era cosa de brujería,
- 9:22pero el nombre de Don Jacinto empezó a sonar en
- 9:24los murmullos, nadie lo decía fuerte, pero todos lo pensaban.
- 9:31Ese mismo día, Manuel me buscó, y tenía el rostro
- 9:34serio y apenas podía contener la ansiedad, me dijo que
- 9:38estaba convencido de que lo que yo había visto y
- 9:41las huellas en la tierra eran prueba suficiente de que
- 9:44don Jacinto estaba detrás de todo. Me insistió en que
- 9:49teníamos que seguirlo en secreto, porque la gente nunca iba
- 9:52a atreverse a enfrentarlo sin pruebas claras, aunque tenía miedo, acepté.
- 9:59Sabía que no podría quedarme callado, no después de ver
- 10:02a esa cosa con mis propios ojos. Esa noche nos
- 10:07escondimos cerca de su casa, nos recargamos en la sombra
- 10:11de un opal grande y esperamos. Alrededor de la medianoche,
- 10:15la puerta de Don Jacinto se abrió y salió él,
- 10:19encorvado como siempre, con un costal al hombro y una
- 10:22lámpara en la mano, caminaba despacio, arrastrando los pies, pero
- 10:27con la seguridad de quien sabe que nadie se atrevería
- 10:30a detenerlo. No miró hacia atrás ni hacia los lados,
- 10:35tomó el camino al monte, el mismo que llevaba a
- 10:38la barranca, donde días antes se habían encontrado huesos de animales.
- 10:44Lo seguimos a distancia, cuidando que la lámpara que llevaba
- 10:48nos marcara el paso, el viento soplaba fuerte entre los
- 10:52mezquites y hacía que las ramas se movieran como si
- 10:55quisieran alcanzarnos, el suelo estaba húmedo, y en cada pisada
- 10:59sentíamos que se hundía. El miedo me apretaba el pecho,
- 11:04pero me obligaba a seguir, porque la curiosidad era más fuerte,
- 11:08cuando por fin llegó a la barranca, dejó el costal
- 11:11en el suelo y comenzó a encender varias velas que
- 11:14sacó de un jarro. Desde donde estábamos alcanzamos a ver
- 11:19que eran negras, las colocó formando un círculo, y luego
- 11:23arrojó dentro del círculo lo que había en el costal.
- 11:28El olor fue lo primero que nos golpeó, un hedor
- 11:31fuerte a carne quemada. Cuando nos acercamos lo suficiente para mirar,
- 11:35descubrimos huesos chamuscados, todavía con restos de piel pegada. Había
- 11:41también manchas oscuras en la tierra, como si hubiera sangre
- 11:45seca mezclada con cera derretida, el fuego de las velas
- 11:49hacía que las sombras se movieran de manera extraña en
- 11:52su rostro, se veía como si no fuera un hombre,
- 11:55sino un animal atrapado en un cuerpo humano. Nos agachamos
- 12:01de golpe, porque en ese momento levantó la cabeza y
- 12:04miró alrededor, no podíamos arriesgarnos a que nos descubriera. Contuve
- 12:10la respiración, y sentí que el corazón me iba a
- 12:13delatar de lo fuerte que me latía, no dijo nada,
- 12:17sólo murmuró unas palabras que no entendimos y luego apagó
- 12:20de golpe las velas. Recogió los restos y regresó a
- 12:24su casa por otro camino, desapareciendo entre la maleza, como
- 12:29si supiera exactamente dónde pisar para no dejar rastro. Cuando
- 12:35estuvimos seguros de que se había ido, nos acercamos al lugar,
- 12:38encontramos plumas calcinadas y pedazos de cuerda chamuscada. Todo parecía
- 12:44un ritual. Manuel me miró con los ojos muy abiertos.
- 12:48Ninguno de los dos necesitó decirlo en voz alta. Estábamos
- 12:52convencidos de que don Jacinto no era un simple hombre.
- 12:57Él era el mismo animal que había atacado el corral,
- 13:00el perro enorme que caminaba en dos patas. regresamos al
- 13:06pueblo sin hablar con el cuerpo temblando por lo que
- 13:09habíamos visto al llegar a mi casa manuel me advirtió
- 13:12que no dijéramos nada todavía porque nadie nos iba a
- 13:16creer decía que lo mejor era esperar la próxima luna
- 13:20llena y atraparlo en el acto yo no estaba seguro
- 13:24de querer volver a verlo pero también sabía que tenía
- 13:27razón y lo que había presenciado esa noche no podía
- 13:31olvidarlo Los días siguientes, la gente seguía inquieta, algunos aseguraban
- 13:38que escuchaban gruñidos extraños en los potreros, otros que los
- 13:42perros se negaban a acercarse a ciertos lugares del monte,
- 13:46pero todo coincidía con las noches en que don Jacinto
- 13:49desaparecía de su casa. El miedo empezó a crecer en
- 13:53mí como nunca, no era un temor común, era la
- 13:57sensación de estar viviendo en un pueblo, donde ya no
- 14:00se sabía si todos eran humanos. La tensión en el
- 14:05pueblo se volvió insoportable, en menos de dos semanas se
- 14:08contaron más de 10 animales muertos o desaparecidos, corrales enteros vacíos,
- 14:14gallinas arrancadas de sus jaulas, chivos degollados sin que nadie
- 14:19escuchara más que un gruñido en la oscuridad. La gente
- 14:23ya no dormía tranquila, algunos se turnaban para vigilar sus patios,
- 14:28pero los ataques no paraban. Era como si la bestia
- 14:32supiera exactamente donde no habría nadie despierto. Las mujeres hablaban
- 14:37de abandonar las casas y mudarse con familiares a otros pueblos,
- 14:41mientras los hombres discutían en la plaza si lo mejor
- 14:45era enfrentarlo o prenderle fuego a la casa de Don Jacinto.
- 14:50Nadie se atrevía a dar el primer paso, porque sabían
- 14:53que eso significaba declararle la guerra a un hombre del
- 14:57que todos sospechaban, pero al que nadie se atrevía a
- 15:00mirar de frente. Yo sentía que el miedo se había
- 15:05metido hasta los huesos, cada noche me quedaba en vela
- 15:08escuchando a los perros, esperando que en cualquier momento llegara
- 15:12a mi casa. Manuel, en cambio, se volvió más decidido,
- 15:18decía que si no hacíamos algo, tarde o temprano nos
- 15:21tocaría a nosotros. Después de lo que habíamos visto en
- 15:25la barranca, estaba convencido de que el brujo y el
- 15:28animal eran el mismo, y que descubrirlo frente a frente
- 15:32era la única forma de obligar al pueblo a actuar,
- 15:35me costó aceptarlo, pero sabía que tenía razón. Así que
- 15:41una noche de luna llena nos armamos de valor, tomamos
- 15:45machetes bien afilados y una lámpara de petróleo que Manuel
- 15:48robó de su casa, caminamos hasta la barranca, donde sabíamos
- 15:53que don Jacinto solía hacer sus ritos, y nos escondimos
- 15:57entre unos mezquites secos, el aire estaba helado y apenas
- 16:01se escuchaba el zumbido de los insectos. La espera se
- 16:06hizo eterna, pasada la medianoche, un crujido de ramas nos sobresaltó,
- 16:11a lo lejos vimos como algo se movía entre los árboles,
- 16:15primero fue una sombra, después un par de ojos amarillos
- 16:18que brillaron en la oscuridad como brasas encendidas. La silueta
- 16:23salió de entre la maleza y lo vimos con claridad,
- 16:26era el mismo perro enorme que había visto en mi patio.
- 16:31Caminaba erguido en dos patas, con el hocico abierto mostrando
- 16:34dientes largos y afilados, su aliento se escuchaba como un
- 16:38resoplido mezclado con un silbido extraño, y cada paso hacía
- 16:42que la tierra se estremeciera. Cuando estuvo lo bastante cerca,
- 16:48soltó un rugido que meheló la sangre, no era un
- 16:52simple gruñido animal, sino un sonido profundo que se parecía
- 16:56más a un hombre gritando de dolor. Era como si
- 16:59la voz de Don Jacinto estuviera atrapada dentro de esa bestia,
- 17:03la lámpara que llevábamos iluminó su cuerpo, el pelo negro
- 17:07y grueso cubría su torso, pero sus brazos parecían humanos, alargados,
- 17:13terminados en garras que relucían con la luz, sentí que
- 17:16las piernas no me respondían. Manuel me empujó y me
- 17:22gritó que corriera, intentamos huir hacia el camino, pero la
- 17:26bestia se abalanzó sobre nosotros con una velocidad imposible, sentí
- 17:30como me rozó con una de sus garras y caí
- 17:33al suelo. La lámpara rodó, derramando un poco de petróleo
- 17:38que encendió la hierba seca, en un resplandor que iluminó todo.
- 17:43La criatura se detuvo frente a mí, erguida, mostrando los
- 17:47colmillos chorreando saliva, los ojos amarillos se clavaron en los míos,
- 17:52y tuve la certeza de que lo que miraba no
- 17:54era sólo un animal, sino alguien que me conocía. En
- 18:00ese instante, Manuel se levantó del suelo y con todas
- 18:03sus fuerzas, le dio un machetazo al brazo, el golpe
- 18:07sonó seco y la bestia lanzó un chillido, que no
- 18:10era de perro ni de lobo, ni de ningún animal conocido.
- 18:14Era un grito humano, y el machete le abrió una
- 18:17herida profunda en el antebrazo. La criatura retrocedió tambaleándose, cubriéndose
- 18:24con la otra garra. Yo me incorporé como pude, mientras
- 18:29la lámpara seguía encendida en el suelo, la luz alumbraba
- 18:33su rostro a medias, y lo que vi me persiguió
- 18:36durante años, no era sólo un hocico de perro, bajo
- 18:40el pelaje y la sangre se alcanzaban a distinguir facciones humanas.
- 18:45La forma de la nariz, la línea de los pómulos
- 18:48y esa mirada que reconocía al instante, era el mismo
- 18:52rostro huesudo de don Jacinto. El monstruo rugió de nuevo
- 18:57y se abalanzó sobre nosotros, pero la herida lo debilitaba,
- 19:01sus movimientos eran torpes, como si luchara contra sí mismo.
- 19:06Manuel levantó el machete otra vez, pero la criatura lo
- 19:10empujó con tal fuerza que lo lanzó contra un tronco.
- 19:13Yo tomé la lámpara encendida y la agité frente a él,
- 19:17esperando que el fuego lo ahuyentara. Por un momento pareció retroceder,
- 19:22cubriéndose el rostro con el brazo sangrante. El olor a
- 19:27pelo quemado se mezcló con el humo de la hierba encendida,
- 19:30el animal chilló como hombre herido y se internó en
- 19:34la oscuridad de la barranca, perdiéndose entre los árboles, el
- 19:38silencio que quedó después. Fue aún más aterrador que su rugido,
- 19:42sólo escuchaba mi respiración agitada y los quejidos de Manuel,
- 19:46que apenas podía levantarse del golpe. Me acerqué a ayudarlo
- 19:52y vi que estaba herido en el hombro, sus manos temblaban,
- 19:56pero lo primero que me dijo fue que lo habíamos
- 19:59visto con claridad, era don Jacinto, no había duda. La
- 20:04herida en el brazo, el rostro a media su mano
- 20:06y la mirada que ninguno de los dos podía olvidar.
- 20:12Regresamos al pueblo arrastrando los pies, con la ropa llena
- 20:16de polvo y el corazón aún latiendo como si quisiéramos
- 20:19rompernos el pecho, sabíamos que nadie nos iba a creer
- 20:23si lo contábamos sólo con palabras. Pero también sabíamos que
- 20:27don Jacinto no iba a aparecer al día siguiente como
- 20:31si nada, lo habíamos enfrentado y lo habíamos herido, y
- 20:34lo que más miedo me daba, no era lo que
- 20:37habíamos visto, sino lo que podía pasar si intentaba vengarse.
- 20:43Logramos escapar esa noche casi arrastrándonos, yo tenía raspones en
- 20:48todo el cuerpo y Manuel apenas podía mover el hombro,
- 20:51a nuestras espaldas, la criatura se retorcía en la barranca,
- 20:55gruñendo como animal acorralado, mientras la sangre le chorreaba del
- 21:00brazo herido. El resplandor de la lámpara caída iluminaba por
- 21:04momentos su silueta deformada, medio hombre, medio bestia, encogido de
- 21:10rabia y dolor. No esperamos a ver qué hacía después,
- 21:14corrimos como pudimos de regreso al pueblo, jadeando, con el
- 21:18miedo de que en cualquier instante nos alcanzara. Cuando llegamos
- 21:24a la primera calle, los perros nos recibieron ladrando hacia
- 21:27la barranca, como si olieran lo que habíamos dejado atrás,
- 21:31algunos vecinos asomaron desde las ventanas, pero nadie se atrevió
- 21:36a salir. No queríamos hablar en ese momento, apenas nos
- 21:40encerramos en mi casa, mi madre lloraba al vernos llenos
- 21:44de tierra y sangre, pero no supo qué preguntarnos, apenas
- 21:48le dijimos que todo estaba bien, aunque sabíamos que no
- 21:52era cierto. Al amanecer ya no podíamos callar más, Manuel
- 21:58insistió en contar lo sucedido, y aunque yo dudaba, lo acompañé,
- 22:02en la plaza se juntaron algunos hombres, la mayoría con
- 22:06la cara cansada de tantas noches de insomnio. con la
- 22:10voz temblorosa narramos lo que habíamos visto el perro enorme
- 22:15que se levantaba en dos patas la herida que manuel
- 22:18le había hecho con el machete y el rostro de
- 22:20don jacinto revelado a medias bajo la luz de la
- 22:24lámpara hubo silencio al principio luego murmuraciones unos se persignaban
- 22:30otros decían que inventábamos cosas por miedo pero lo que
- 22:34terminó de convencerlos fue la propuesta de ir a revisar
- 22:38su casa Un grupo de seis hombres se armó con
- 22:42machetes y rifles viejos y nos obligaron a acompañarlos. Caminamos
- 22:48hasta la orilla del pueblo, donde estaba la vivienda de
- 22:51Don Jacinto, la puerta estaba cerrada, pero se notaba que
- 22:55nadie la había asegurado. El aire adentro era pesado, olía
- 23:00a humedad, acera consumida y a carne vieja. El silencio
- 23:05era tan denso, que cualquiera pensaría que la casa estaba vacía,
- 23:10pero al abrir la puerta de su cuarto lo encontramos.
- 23:15Don Jacinto estaba acostado en su cama, cubierto con trapos sucios,
- 23:20tenía el brazo derecho vendado de forma torpe, y aún
- 23:23así la sangre se le escurría, respiraba apenas, con los
- 23:27ojos abiertos mirando al techo, como si supiera que ya
- 23:31no saldría de ahí. Nadie se atrevió a acercarse demasiado,
- 23:36solo uno de los hombres le quitó el trapo del brazo,
- 23:39y entonces lo vimos, la herida era idéntica al machetazo
- 23:43que Manuel le había dado la noche anterior. La impresión
- 23:48nos dejó mudos, no había forma de seguir dudando, el
- 23:52animal y el brujo eran el mismo. Manuel me miró
- 23:56con la cara pálida, como si apenas se diera cuenta
- 23:59de la magnitud de lo que habíamos hecho, nos quedamos
- 24:02ahí un rato, sin que nadie dijera nada, hasta que
- 24:06uno de los mayores ordenó cerrar la puerta y dejarlo
- 24:09en paz. Esa misma tarde, corrió la noticia de que
- 24:15don Jacinto había muerto, algunos decían que de enfermedad, otros
- 24:19que de una infección, lo cierto es que no hubo
- 24:22explicación convincente. Nadie quiso velarlo, el recuerdo de lo que
- 24:27había hecho con los animales pesaba demasiado, y el miedo
- 24:31a que su espíritu regresara era mayor. Apenas lo metieron
- 24:36en una caja de madera improvisada y lo enterraron en
- 24:39un hoyo abierto a toda prisa detrás del panteón. No
- 24:43hubo rezos, ni veladoras, ni canto alguno, sólo tierra cayendo
- 24:48sobre el ataúd hasta cubrirlo por completo. Después de su entierro,
- 24:54el pueblo recuperó cierta calma, no volvió a desaparecer ningún animal.
- 25:00Los corrales amanecían intactos, los perros ya no ladraban con
- 25:04furia en las madrugadas y la gente pudo dormir sin
- 25:07estar pendiente del monte. Pero para mí, la tranquilidad nunca
- 25:13regresó del todo, durante varias noches seguidas, incluso después de
- 25:17muerto don Jacinto, los perros de la calle se reunían
- 25:21en grupo y ladraban mirando hacia la barranca. Se quedaban
- 25:25así por horas, como si vieran algo que nosotros no,
- 25:29cada vez que los escuchaba, me levantaba de la cama
- 25:32con el corazón acelerado, temiendo que aquella silueta volviera a aparecer.
- 25:39La gente del pueblo guardó silencio sobre lo ocurrido, nadie
- 25:43quería hablar del tema, y mucho menos admitir que un
- 25:47abual había vivido entre nosotros, disfrazado de hombre durante tantos años,
- 25:51los que sabíamos la verdad, la callamos por miedo y vergüenza.
- 25:57Nos limitamos a fingir que don Jacinto había sido un
- 26:00viejo raro, pero nada más. Sin embargo, yo no podía engañarme,
- 26:06tenía grabada en la memoria la visión de esa bestia
- 26:09levantándose en dos patas, mostrando dientes afilados y garras brillantes,
- 26:14y el rostro humano apareciendo bajo la luz de la lámpara.
- 26:20Con el tiempo, entendí que los Nahuales no son leyendas
- 26:23inventadas para asustar a los niños, son hombres que deciden
- 26:27dejar de serlo, que hacen pactos con lo oscuro para
- 26:30obtener fuerza y venganza, a cambio de perder lo poco
- 26:34que tienen de humanidad. don Jacinto lo había elegido, y
- 26:39el pueblo pagó el precio, no sé cuántos más habrá
- 26:42en otros lugares, ni cuánto tiempo se ocultan bajo la
- 26:45piel de gente común, lo único que sé, es que
- 26:49desde esa noche aprendí a desconfiar de quienes se apartan
- 26:52demasiado de los demás, de aquellos que parecen vivir solos,
- 26:56mirando en silencio hacia el monte. Han pasado los años
- 27:00y nunca he contado esto en voz alta, ni siquiera
- 27:04Manuel quiere hablar de lo que vivimos, pero cada vez
- 27:07que escucho a los perros ladrar hacia la oscuridad, recuerdo
- 27:10los ojos amarillos brillando entre los mezquites, y la certeza
- 27:14de que no hay peor monstruo que aquel que decide
- 27:17convertirse en uno. Relato anónimo