Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Guerra De Brujería: Una Bruja Salvó Mi Vida De Un Mal De Muerte - Voces De La Noche
Transcript
- 0:01Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Me llamo Daniela y
- 0:14vivo sola en una colonia tranquila, trabajo, regreso a casa,
- 0:19cocino lo necesario y cuido un par de macetas en
- 0:22el patio. Mantengo la puerta bien cerrada y el pasillo limpio,
- 0:28esa rutina me sostuvo durante meses, hasta que empecé a
- 0:31fijarme en la vecina de al lado. Es una mujer mayor, flaca,
- 0:37de espalda rígida y mirada que no parpadea. Siempre está
- 0:41detrás de la cortina, con la cara pegada al vidrio,
- 0:45como si esperara mis pasos. Al principio lo tomé como
- 0:49curiosidad de barrio, pensé que le gustaba vigilar la calle,
- 0:53que buscaba distracción y seguí con mi vida. Una mañana
- 0:59vi tierra pegada en el marco de mi puerta, era
- 1:02una franela de polvo apretada en una línea, no el
- 1:05lodo que dejan los zapatos, toqué con la yema y
- 1:08noté granos gruesos, como de parcela, mezclados con piedras que raspan,
- 1:13lo barrí y pasé un trapo húmedo. Al día siguiente
- 1:17encontré tres plumas negras en la ventana de la sala,
- 1:21no tenían restos ni olor a ave, estaban alineadas, la
- 1:25punta hacia el interior. Las tiré al bote sin pensar demasiado.
- 1:30A la semana el patio amaneció con una cubeta medio
- 1:34llena de agua turbia, nadie más entra a mi casa,
- 1:38vacíe la cubeta y la tallé con cloro hasta que
- 1:40el olor se dio. Las noches se hicieron pesadas, desde
- 1:46la recámara escuché pasos cortos sobre el techo, no carreras
- 1:50de gato, sino pisadas, a veces los golpes venían desde
- 1:54la pared del pasillo, tres seguidos, un descanso y otros dos.
- 1:59Me quedé quieta con la respiración contenida, esperando que pararan,
- 2:04cuando me levantaba a revisar, todo quedaba en su sitio,
- 2:08pero el aire traía un rastro húmedo que no reconocía
- 2:11en mi casa. Empecé a dormir con los tenis a
- 2:15un lado de la cama, por si necesitaba moverme rápido.
- 2:20Mis plantas se vinieron abajo, la menta perdió el olor
- 2:24y los tallos se pusieron blandos, el rosal dobló las
- 2:27hojas hacia el piso. Cambié tierra, moví macetas de lugar
- 2:32y ajusté riegos, pero nada, la menta se quebró con
- 2:36un chasquido apenas la rocé. Guardé el tallo en una
- 2:40bolsa como prueba para el vivero. También mi cuerpo cambió,
- 2:44despertaba con el corazón acelerado, un peso en la nuca
- 2:48y un cansancio que no correspondía al descanso. En el
- 2:53trabajo me dolía el hombro izquierdo, como si alguien apoyara
- 2:57ahí el codo. Fui a consulta, me revisaron la presión
- 3:01y pidieron análisis, pero todo salió normal. Regresé sin diagnóstico
- 3:07y con la sensación de que me quedaba sin fuerza
- 3:10sin una causa concreta. Los vecinos dejaron comentarios al pasar,
- 3:16un señor que barre desde temprano dijo, sin mirarme de frente,
- 3:21que no me metiera con la de al lado. Mencionó
- 3:24que a varios les fue mal después de discutir con ella.
- 3:28Una señora que vende tamales me contó que un trabajador
- 3:32de electricidad se negó a entrar a esa casa porque
- 3:36le faltó el aire. Nadie se detuvo a dar detalles,
- 3:40todos hablaron como si lo obvio ya estuviera dicho. Guardé
- 3:44esas frases en la memoria y me prometí no provocar
- 3:48a la vecina, seguí mi camino con las bolsas del
- 3:51mandado y la cabeza llena de esas historias. Los sueños
- 3:56comenzaron a repetirse, en uno de ellos yo despertaba y
- 4:00la encontraba sentada en la esquina de mi cama con
- 4:03la espalda recta, las manos en los muslos y el
- 4:06mentón alzado. No movía la boca, pero yo sentía que
- 4:11me hablaba por dentro, con palabras que no alcanzaba a distinguir.
- 4:16Abría los ojos de verdad y me quedaba sudando, con
- 4:19la boca seca y un zumbido en el oído. Caminaba
- 4:23a la cocina y el plato de metal donde dejo
- 4:26las llaves aparecía en otro sitio, como si alguien lo
- 4:29hubiera empujado a la mitad de la mesa, lo regresaba
- 4:33a su lugar y me quedaba un minuto de pie,
- 4:35escuchando el pasillo. Empecé a notar detalles que no encajaban,
- 4:41encontré un nudo de hilo rojo en la rejilla del baño,
- 4:45saqué el hilo con una pinza y lo quemé en
- 4:48el fregadero. Detrás de la puerta del cuarto, ocultos por
- 4:53el borde inferior, había dos alfileres cruzados, clavados en el
- 4:57yeso con precisión. Lo saqué con una espátula y limpié
- 5:01la zona con vinagre. En la entrada apareció un montón
- 5:06de sal húmeda que se desmoronó al tocarlo, barrí, trapeé
- 5:10y cerré la puerta con doble vuelta. Mientras hacía todo eso,
- 5:15sentía una punzada fija en el costado, como si la
- 5:18piel tuviera un punto que ardía. Un día me atreví
- 5:23a ver directo hacia la ventana de la vecina, la
- 5:26cortina estaba ligeramente abierta y su rostro completo se mostró
- 5:30sin prisa. Tenía los pómulos marcados, la boca apretada y
- 5:35los ojos demasiado claros para la sombra del interior, no
- 5:39parpadeó y se quedó inmóvil, firme, como si me contara
- 5:43con paciencia. Seguí hasta mi puerta con la garganta apretada,
- 5:48en la recámara, el techo lanzó un golpe seco y
- 5:51luego otro, medidos, como si alguien probara la resistencia. El
- 5:58cuerpo se me volvió torpe, subía las escaleras y me
- 6:01fallaba la rodilla, secaba un vaso y se me caía
- 6:04sin explicación y empecé a hacer listas para no olvidar
- 6:08las tareas simples. Apunté lo que oía en la madrugada
- 6:13y lo que encontraba, paso sobre el techo, raspones en
- 6:16la pared del pasillo, sombra que cruza de la sala
- 6:19a la cocina y se esfuma al prender la luz,
- 6:22hilo rojo, sal, alfileres. También anoté la sensación que me
- 6:28despertaba a veces, un dedo invisible que presiona el pecho
- 6:32justo en el centro. No me gusta escribir sensaciones, pero
- 6:36quería dejar un registro. Una tarde al regresar con una
- 6:42bolsa de pan, el patio tenía otra vez ese olor agrio,
- 6:46revisé la cubeta pero estaba vacía. Me acerqué a las
- 6:50macetas y vi tierra removida como si alguien hubiera hundido
- 6:53los dedos, apreté con la palma y noté humedad fría
- 6:57que no correspondía a la hora. Saqué los guantes y
- 7:01removí el sustrato con cuidado. No hallé nada, cuando me enderecé,
- 7:07la cortina de la vecina volvió a moverse. La tela
- 7:11se abrió lo suficiente para dejar ver los ojos clavados
- 7:14en mí, sin gesto, sin prisa, guardé los guantes y
- 7:18cerré el patio. Las noches se estiraron con un peso
- 7:23que cansaba, el pasillo crujía y la lámpara de buró
- 7:27titiló dos veces y luego quedó estable. No quise pensar
- 7:32en fallas eléctricas, me acosté y jalé la cobija hasta
- 7:35el pecho. Dormía medias, con los oídos atentos. En la
- 7:41madrugada un dolor punzante me atravesó el pecho, no fue
- 7:45ardor ni calambre, fue un dedo que presiona desde adentro.
- 7:49Me senté, busqué aire por la boca y apoyé las
- 7:53manos en la cama, la sensación subía y bajaba con
- 7:56la respiración, quise pararme y un bulto rozó mi pie.
- 8:02Metí la mano bajo la cama, toqué tela áspera y rígida,
- 8:06tiré con cuidado y saqué un muñeco de trapo del
- 8:09tamaño de mi mano. Tenía la cabeza envuelta con hilo
- 8:13oscuro y mechones cortos de cabello humano sujetos en la coronilla.
- 8:18El torso estaba cosido con puntadas torcidas que encerraban granos
- 8:22negros como semillas quemadas. Las piernas eran dos tiras de
- 8:27tela apretadas con nudos en las rodillas. Del lado del
- 8:31pecho salía un alfiler oxidado que atravesaba hasta la espalda.
- 8:35El muñeco olía a humedad vieja y grasa de cocina rancia.
- 8:41Lo sostuve y el dolor del pecho subió un punto,
- 8:44no mucho, lo suficiente para obligarme a aflojar el agarre.
- 8:49Bajó enseguida, como si ese objeto y mi cuerpo compartieran
- 8:53un hilo tenso. Me quedé sentada con el muñeco en
- 8:58las manos, el pasillo no emitía ruidos y aún así,
- 9:02sentía que alguien miraba desde afuera de la habitación. No
- 9:06busqué dramatizar lo obvio, guardé el muñeco en una bolsa
- 9:10con cierre, la sellé y la metí en el cajón
- 9:13grande de la cocina. Fui al patio y aspiré el aire,
- 9:18no encontré ese agrio por unos segundos, luego volvió, leve.
- 9:23Regresé a la recámara y me detuve frente a la ventana,
- 9:26la cortina de la vecina estaba cerrada por completo, tuve
- 9:30la certeza fría de que yo no había confundido síntomas
- 9:34ni inventos. Alguien me estaba trabajando y el muñeco bajo
- 9:38mi cama lo confirmaba sin margen de duda. Guardé la
- 9:44bolsa con el muñeco dentro del cajón y decidí que
- 9:47no iba a esperar a que mi cuerpo cediera. Pedí
- 9:51referencias en el trabajo y en el mercado de la colonia,
- 9:55varias personas me dieron nombres sueltos, direcciones y anécdotas que
- 9:59no resolvían nada. Un señor que vende hierbas me habló
- 10:04de una mujer que no se anuncia y que según
- 10:06él levanta trabajo sin hacer teatro. Me indicó un punto
- 10:11de reunión frente a una panadería y me dijo que
- 10:14preguntara por la señora que corta males. Fui y la
- 10:19mujer me recibió en una casa sencilla, no era un
- 10:23local ni un consultorio. Tenía el piso limpio, una mesa
- 10:28de madera con marcas de uso y varios frascos con
- 10:31hojas secas, resinas y polvos etiquetados con letra clara, entre ellos,
- 10:36tenía ruda, romero, albahaca y pirul. No colgaban amuletos vistosos
- 10:42ni adornos de feria, lo que llamaba la atención era
- 10:45su manera de mirar, firme, directa, sin buscar agradar. Me
- 10:51pidió que hablara con precisión, le conté lo de la
- 10:54tierra en el marco, las plumas, el agua turbia, los
- 10:58pasos en el techo, los alfileres cruzados y el muñeco
- 11:01con cabello humano. La escuché repetir en voz baja lo
- 11:06que iba anotando en un cuaderno pequeño. Dijo que lo
- 11:11mío era un amarre con desgaste, que trabajaba por etapas
- 11:15para aflojar mi voluntad y enfermarme, me explicó que no
- 11:18se trataba de atraerme hacia alguien, sino de encadenar mis
- 11:22fuerzas hasta dejarme en quietud, y que la vecina lo
- 11:25alimentaba con cosas que entraban a mi casa, sal, hilos anudados, alfileres,
- 11:31agua echada en la noche. Aseguró que el muñeco confirmaba
- 11:36la mano que me estaba apretando el pecho. Me recetó
- 11:40baños de descarga durante nueve días, hervir ruda, romero y albahaca,
- 11:45dejar entibiar y bañar del cuello hacia abajo, sin cubrir
- 11:49la cabeza. Después de cada baño, tirar el agua por
- 11:53el drenaje y cruzar los brazos un minuto, para cortar
- 11:57la influencia, me dio cascarilla para marcar cruces discretas detrás
- 12:01de las puertas, y una mezcla de sal con alumbre
- 12:04para las esquinas. Me entregó una medalla de San Benito
- 12:09y un hilo rojo para la muñeca izquierda. Aclaró que
- 12:13todo eso era preparación. Para romper de fondo, habría que
- 12:17enfrentar a la agresora en mi propia casa. Volví a
- 12:22la colonia con una bolsa de papel que olía a romero.
- 12:26Esa misma tarde lavé el patio, limpié marcos y coloqué
- 12:30las cruces de cascarilla. Preparé el primer baño y sentí
- 12:34la piel tibia al esparcir la infusión. Dormí con la
- 12:38medalla bajo la almohada y el hilo anudado. Al amanecer
- 12:43noté el pasillo raro, como hueco, y el plato de
- 12:46las llaves se mantuvo donde lo dejé. Creí que el
- 12:50plan estaba funcionando, salí a trabajar con un ánimo que
- 12:54no sentía desde hacía semanas. La respuesta de la vecina
- 13:00fue inmediata, al regresar encontré un pájaro muerto en la
- 13:04orilla de mi escalón, con las patas hacia arriba y
- 13:07la lengua salida, lo levanté con una bolsa, limpié con
- 13:11cloro y rocié la banqueta. Esa noche, al apagar la luz,
- 13:16un escalofrío subió desde los pies hasta la nuca y
- 13:19me dejó los dientes apretados. El techo se quedó callado,
- 13:24pero del pasillo llegaron risas finas, cortadas, como cuando dos
- 13:29niños se tapan la boca para no hacer ruido. El
- 13:33aire olía otra vez a agua guardada, me recosté y
- 13:36conté respiraciones hasta quedarme dormida. La mujer me pidió seguimiento diario,
- 13:43le escribí lo del pájaro y las risas. Respondió que
- 13:48reforzara las esquinas con la mezcla de sal y alumbre
- 13:51y que no dejara prendas húmedas colgadas de noche. Volví
- 13:56a aplicar cascarilla detrás de las puertas. El espejo del
- 14:00baño amaneció con empañamiento sin haber regadera prendida. Pasé el
- 14:05dedo y se formó un camino limpio, pero a los
- 14:08segundos volvió a cubrirse, la lámpara de la sala parpadeó
- 14:12de forma intermitente y luego quedó estable. Revisaron la instalación
- 14:17y dijeron que todo estaba en orden. Dejé de buscar
- 14:21explicaciones técnicas y seguí las indicaciones al pie de la letra.
- 14:27La bruja aliada visitó mi casa al tercer día de baños,
- 14:31caminó los cuartos con calma, con una rama de pirul
- 14:35hizo una limpia desde la cabeza hasta los pies, cuidando hombros,
- 14:39articulaciones y espalda. Encendió copal en un cuenco y lo
- 14:44llevó por el pasillo, la sala y el patio. En
- 14:48cada cuarto colocó una vela, blanca en la entrada, morada
- 14:52en la sala, otra blanca en la recámara y una
- 14:55adicional en la cocina. Me pidió que mantuviera las superficies
- 15:00secas y que evitara dejar zapatos junto a la puerta.
- 15:04En el marco de mi recámara marcó una protección con
- 15:07cascarilla y dijo que ahí la agresora iba a empujar.
- 15:12Me pidió el muñeco, lo examinó con guantes, nombró las
- 15:16semillas quemadas y revisó el alfiler. Lo devolvió dentro de
- 15:20una funda y explicó que en el momento decisivo, el
- 15:24muñeco iba a servir para cortar. A partir de esa visita,
- 15:30la presión aumentó, encontré un gato muerto en la banqueta,
- 15:34sin sangre a la vista, con el cuerpo rígido y
- 15:37los ojos abiertos, lo reporté para levantarlo y limpié otra
- 15:41vez con cloro. Los pasos en el techo volvieron y
- 15:45se detuvieron justo encima de mi recámara. El pasillo lanzó
- 15:50crujidos donde nunca los había hecho. En la madrugada las
- 15:54risas se escucharon más cerca, sin venir de la calle,
- 15:58sino de dentro de la casa, del lado de la sala.
- 16:02Me levanté despacio y me quedé en el marco mirando
- 16:05el sofá, como si alguien estuviera sentado, no había siluetas,
- 16:10solo esa certeza pegada en el estómago de que la
- 16:13casa estaba ocupada por algo ajeno. Regresé a la cama
- 16:17y apreté la medalla en el puño. La mujer me
- 16:22enseñó a responder sin hablarle a nadie, dijo que al
- 16:25escuchar pasos o risas, debía ponerme de pie, golpear el
- 16:30suelo con el talón tres veces y trazar una cruz pequeña,
- 16:33con el dedo índice sobre el marco de la puerta.
- 16:37Me pidió que leyera en voz baja una oración de protección,
- 16:41sin nombrar a la vecina, para no alimentar su trabajo.
- 16:46Al tercer golpeteo el pasillo se quedaba quieto por unos
- 16:49segundos y regresaba a su ritmo normal. Esa instrucción simple
- 16:54me dio un margen para respirar. Durante la semana, los
- 17:00espejos siguieron empañándose solos y las luces parpadearon. Varias noches
- 17:05sentí un aire frío a la altura de las rodillas,
- 17:08como si alguien hubiera abierto una ventana. Revisé, cerré y aseguré.
- 17:14Cada mañana, al abrir la puerta, aparecían pequeños montones de
- 17:18tierra fina, alineados como con regla, los barría y tiraba
- 17:23fuera de la banqueta. Un día encontré el hilo rojo
- 17:27de mi muñeca suelto sin que el nudo se hubiera roto,
- 17:30así que lo volví a atar con cuatro vueltas. La
- 17:35bruja protectora me citó en casa, me dijo que el
- 17:38trabajo de la vecina ya había notado la defensa y
- 17:41estaba empujando con más fuerza, señaló que mis baños habían
- 17:45hecho efecto, porque la presión en el pecho bajó, pero
- 17:49que la otra seguía alimentando su pieza con visitas nocturnas.
- 17:54Me mostró un espejo cubierto con tela blanca, que colocó
- 17:58frente a la puerta, a cierta distancia, y explicó que
- 18:01esa noche lo usaría para revertir lo que lanzaran. Puso
- 18:06sal alrededor de las patas de la mesa, encendió copal
- 18:10y colocó las velas en los sitios marcados en la
- 18:13pared de la sala, trazó un símbolo con cascadilla, discreto,
- 18:17del tamaño de una moneda. Guardó el muñeco en un
- 18:21recipiente con hierbas y me pidió que no lo tocara
- 18:24hasta que ella indicara. Dijo que el enfrentamiento era inminente
- 18:29y que se haría ahí, en mi casa, porque donde
- 18:32se recibió el daño se corta mejor. Me instruyó en
- 18:38acciones claras, mantener cerradas las ventanas, apagar aparatos que no
- 18:43fueran necesarios, tener a la mano una jarra con agua
- 18:46preparada con ruda y romero, no contestar a provocaciones y
- 18:50sostener la medalla con la mano izquierda cuando el pasillo
- 18:54se pusiera tenso. Afirmó que, al caer la noche, la
- 18:59vecina iba a intentar cruzar, yo debía quedarme en la sala,
- 19:03sin gritar y seguir su voz. No prometió milagros, y
- 19:08me dijo que no era del todo seguro que todo acabaría,
- 19:12pero me dijo que se iba a presentar lo que
- 19:14ya venía, y que nuestro trabajo era cortar en el
- 19:17punto exacto. Esa tarde dejé la casa como me lo pidió, limpia,
- 19:24con las velas en su sitio, la sal en las
- 19:26esquinas y el espejo cubierto esperando frente a la puerta,
- 19:30el aire tenía esa calma tensa que antecede a los nubarrones.
- 19:35Me senté en la silla de la sala, con la
- 19:38medalla en la mano y la jarra sobre la mesa,
- 19:40la mujer llegó con su cuenco y sus frascos. Me
- 19:44miró y asentó, dijo que esa noche venía el corte,
- 19:48yo apreté la medalla y respiré hondo. La casa pareció
- 19:53guardar silencio para escuchar, y afuera, la colonia quedó en pausa,
- 19:57como si todo estuviera esperando el primer paso. La colonia
- 20:03quedó extrañamente callada, no era el ruido normal de noche,
- 20:07era una pausa pareja, como si los sonidos habituales se
- 20:11hubieran guardado. La bruja protectora entró con paso firme y
- 20:16puso sus cosas sin preguntar, dejó el cuenco de barro
- 20:19en la mesa, alineó frascos pequeños, sacó ramilletes atados con
- 20:23hilo y una botella con agua preparada. Colocó velas en
- 20:28los puntos que había marcado días antes, una en la entrada,
- 20:32otra en la sala, otra junto a la puerta del
- 20:35patio y una más en mi recámara. El espejo cubierto
- 20:39quedó frente a la puerta, recargado en una silla, yo
- 20:43me quedé de pie con la medalla en la mano
- 20:45izquierda y la jarra con la infusión a la derecha.
- 20:49Ella dijo que no me moviera de ese cuadro, prendió
- 20:52copal y lo hizo girar despacio, hasta que el humo
- 20:55llenó los bordes del techo. El aire se volvió espeso,
- 21:01no era calor, era peso en los hombros y un
- 21:03zumbido fino que hacía vibrar la garganta, las velas quemaban parejo,
- 21:08cuando de la calle llegó una especie de rebufo, un
- 21:11soplo que recorrió la puerta por fuera y metió un
- 21:14olor a agua guardada. La protectora marcó una cruz pequeña
- 21:19con cascarilla en el piso y golpeó el suelo con
- 21:22el talón. Me indicó con la mano que fijara la
- 21:25vista hacia el espejo cubierto. La puerta dio un leve
- 21:30golpe en el marco, sin corriente visible y las bisagras
- 21:33se tensaron. La vecina apareció sin aviso en el umbral,
- 21:39no tocó y no llamó, se paró de frente a
- 21:42la puerta con el cuerpo torcido hacia un lado, como
- 21:45si arrastrara una pierna invisible. El rostro venía descompuesto, pómulos tensos,
- 21:52labios apretados y los ojos claros encajados en una mirada
- 21:55que no pestañeaba. Los murmullos que traía no eran palabras
- 22:00que yo pudiera entender, era una cadena de sílabas que
- 22:04no descansaban, más cercanas al resuello que a la voz.
- 22:07Al verla sentí que el estómago se encogía solo, igual
- 22:12que cuando uno sabe que va a escuchar un golpe.
- 22:16La protectora se paró a mi derecha, tomó la botella
- 22:19con agua y me indicó que respirara hondo. El primer
- 22:25movimiento lo dio el viento, una ráfaga cerró de golpe
- 22:28la puerta del patio y el vidrio vibró. Dos velas
- 22:32parpadearon a la vez y se apagaron, la pared de
- 22:35la sala crujió con un quejido largo, como madera hinchada.
- 22:40La vecina avanzó un paso y el espejo aún cubierto
- 22:43emitió un reflejo tenue por debajo de la tela. La
- 22:48protectora levantó el cuenco con copal y lo pasó frente
- 22:51a mí de izquierda a derecha. Sentí un empuje en
- 22:55el pecho que me hizo dar medio paso atrás, la
- 22:58medalla pesó y la verdad se me hizo muy raro,
- 23:01ella habló rápido, no para calmarme, sino para marcar órdenes.
- 23:07Dijo que no soltara la medalla y que clavara los pies.
- 23:12El empuje siguiente no fue brisa ni golpe de puerta,
- 23:15fue directo a las piernas. Un peso me empujó hacia
- 23:19la mesa y me obligó a doblar las rodillas, la
- 23:22protectora se colocó entre la puerta y yo y levantó
- 23:25la botella. Arrojó un hilo de agua que describió un
- 23:29arco y pegó en el marco. La vecina echó el
- 23:33cuerpo hacia adelante y dejó escapar un gruñido grave, como
- 23:37si en la garganta tuviera varias capas de voz. El
- 23:41espejo tembló en su silla, la tela vibró un segundo.
- 23:46La protectora, sin mirarme, destapó a medias el espejo y
- 23:50dejó al descubierto una franja que reflejó la entrada. El
- 23:54rebufo de la calle cambió de dirección y se metió
- 23:57a la sala con violencia, las llamas de las velas
- 24:00se inclinaron hacia el piso, pero no se apagaron. Los
- 24:06objetos empezaron a moverse, un vaso rodó, la jarra golpeó
- 24:10apenas la madera y las sillas vibraron en sus patas.
- 24:15La temperatura bajó de un tirón y me comenzó a
- 24:17salir vapor de la boca. El pasillo lanzó un crujido
- 24:22y el techo respondió con un golpe seco. La vecina
- 24:26avanzó otro paso, mantenía los brazos rígidos y las manos engarruñadas,
- 24:31con uñas que parecían más largas de lo que había
- 24:34visto otras veces, apretó la mandíbula y emitió un grito
- 24:38que no salió en una sola voz, sino en varias, desacompasadas,
- 24:43como si al mismo tiempo hablara una garganta enferma y
- 24:46otra más delgada. La protectora corrió la tela del espejo
- 24:51un poco más, lo suficiente para proyectar el reflejo de
- 24:54la vecina sin mostrarla a mí. El sonido chocó contra
- 24:59el vidrio y rebotó en el cuarto como si la
- 25:01sala se hubiera encogido. Yo caí de rodillas, no me
- 25:07tropecé con nada, fue una fuerza me aplastó hacia el
- 25:10piso y me costó tomar aire. La medalla se me
- 25:14calentó en la palma de la mano, de verdad que
- 25:17intenté levantarme y el empuje no me dejó. La protectora
- 25:22me agarró del hombro y me pegó a la mesa,
- 25:24me dijo que no mirara a la vecina, que mirara
- 25:27el borde del espejo. Obedecí y el reflejo mostraba sólo
- 25:32la puerta y mis velas, el humo del copal parecía
- 25:35doblarse al atravesar el vidrio. La protectora marcó otra cruz
- 25:40con cascarilla, tomó el cuenco y lo colocó frente al espejo.
- 25:45El humo subió derecho, luego giró y la vecina lanzó
- 25:48otra serie de murmullos encadenados y apretó los dedos como
- 25:52si triturara algo en el aire. El duelo entró a
- 25:57su tramo más duro, las cuatro velas ardieron al mismo
- 26:00tiempo con una flama alta y luego bajaron a la mitad,
- 26:03la lámpara parpadeó y la jarra resbaló dos centímetros, sin
- 26:08que nadie la tocara. En la cocina un plato vibró
- 26:12dentro del escurridor, el aire se volvió más frío y
- 26:15la piel me picó por los antebrazos. La protectora tomó
- 26:20el recipiente donde teníamos el muñeco, quitó la tapa, lo
- 26:24dejó caer sobre un lecho de hierbas secas y lo
- 26:27roció con alcohol, no hizo ceremonia. Hundió el alfiler que
- 26:32el muñeco traía en el pecho hasta el fondo del barro,
- 26:35con un golpe medido, las hierbas prendieron con una llama corta,
- 26:39azul en la base y amarilla encima, después de eso
- 26:43el olor fue áspero y amargo. La vecina se dobló
- 26:48por la cintura como si algo le hubiera atravesado el tórax,
- 26:52cayó de rodillas en el umbral y apoyó una mano
- 26:55en el piso. Su rostro se descompuso, los tendones del
- 26:59cuello tensos, los ojos vidriosos, la boca en una mueca
- 27:03dura que no lograba soltar. La protectora acercó el espejo
- 27:08descubierto un palmo más y lo apuntó al marco de
- 27:11la puerta. Con la otra mano, usando una pinza, afianzó
- 27:16el alfiler dentro del muñeco sin sacarlo, solo dándole el
- 27:20giro final. El sonido que salió de la vecina fue
- 27:24grave y gutural, un sonido demoníaco, como aire a presión
- 27:28que se queda sin salida. Los vecinos abrieron sus puertas,
- 27:34y la gente se asomó desde la banqueta, algunos se
- 27:37acercaron un metro y se detuvieron, pero nadie cruzó la entrada.
- 27:42La bruja protectora mantuvo el espejo en el ángulo exacto,
- 27:46con los brazos firmes. Yo recuperé medio aliento y me
- 27:50puse de pie, pegada a la mesa. El cuerpo de
- 27:54la vecina convulsionó dos veces, no fue una convulsión larga,
- 27:59fueron sacudidas cortas que levantaron su hombro derecho y le
- 28:02torcieron el cuello, después quedó quieta, con la cabeza inclinada,
- 28:07los ojos abiertos y la boca apenas entreabierta. Un hilo
- 28:12de saliva resbaló por la comisura y manchó el piso.
- 28:15El murmullo cesó de golpe, como si alguien hubiera cerrado
- 28:19una llave. La temperatura subió despacio hasta recuperar el frío
- 28:25normal de la noche. El humo dejó de girar y
- 28:28se levantó en columna recta y las velas estabilizaron su flama.
- 28:33La lámpara ya no parpadeó y el olor a agua
- 28:35podrida se fue y quedó solo el copal. La protectora
- 28:40cubrió el espejo con un movimiento rápido, sopló las hierbas
- 28:44hasta apagar la llama, cerró el recipiente y se lo
- 28:47llevó al pecho. Dijo que no recogiera nada todavía. Los vecinos,
- 28:53al notar el cuerpo inmóvil, empezaron a hablar entre ellos,
- 28:57alguien llamó a una ambulancia. Yo me quedé en la
- 29:02sala con la medalla pegada a la palma y la
- 29:04vista fija en la silla que sostenía el espejo. La
- 29:09ambulancia llegó pero no hubo traslado. Un funcionario tomó datos
- 29:14de pie mirando el umbral. Los vecinos repitieron lo de
- 29:19siempre que esa mujer traía males desde antes que a
- 29:23varios los había enfermado que todo estaba cantado desde hace años.
- 29:29Cerraron la puerta de mi casa para terminar de revisar
- 29:32y yo me quedé con la protectora en la sala.
- 29:35Ella dijo que el corte estaba hecho y que debía
- 29:38mantener las cruces de cascarilla durante nueve días. Guardó sus
- 29:43frascos con calma, sin comentarios y antes de irse, me
- 29:47recordó que el muñeco no se tocaba más, se lo
- 29:51iba a llevar para deshacerlo por completo. Al día siguiente
- 29:56la colonia habló sin parar, hubo quien aseguró que la
- 29:59vio caer de rodillas con los ojos volteados, otros dijeron
- 30:03que escucharon varias voces dentro de mi sala, la verdad
- 30:07no entré en discusión con nadie. Mi casa amaneció sin
- 30:11olor agrio, las macetas resistieron y el plato de las
- 30:15llaves permaneció en su sitio. Dormí por primera vez sin sobresaltos,
- 30:20pero aún así evité mirar hacia la vivienda de al lado.
- 30:25no por miedo a que regresara, sino por respeto a
- 30:28esa sensación pegada a sus paredes como residuo de años
- 30:32de trabajo oscuro. La paz volvió a mi casa de
- 30:36forma sencilla, pasillos quietos, techo sin pasos y espejo claro.
- 30:42Guardé la medalla en el buró y seguí con mi rutina,
- 30:45pero jamás olvidé lo ocurrido y aprendí a reconocer el
- 30:49peso que trae una mirada detrás de la cortina y
- 30:52a cerrar bien mi puerta cada noche. Crecí en un
- 31:09pueblo metido en la sierra de Chiapas, en la franja
- 31:12donde el monte corta la neblina cada tarde y el
- 31:15agua baja con fuerza por las veredas. Las calles principales
- 31:20eran de tierra apisonada, oscuras cuando se nublaba temprano. Las
- 31:25casas tenían paredes de tabla y techos de láminas sujetados
- 31:29con piedras. En los patios crecían cafetos viejos que daban
- 31:34sombra a los gallineros y a los lavaderos de cemento.
- 31:38Una camioneta pasaba a duras penas por el camino principal.
- 31:42Cuando llovía quedaba atascada en el lodo y todos salíamos
- 31:45a empujar. Durante la temporada de lluvias el río se ensanchaba,
- 31:51comía orillas y dejaba troncos atascados en la curva de
- 31:54la capilla. Por las tardes, la neblina bajaba como una
- 31:59sábana espesa y dejaba las lámparas del alumbrado envueltas en
- 32:03halos pequeños. Yo me acostumbré a ese clima desde niño,
- 32:08el olor a leña, el zumbido de los insectos y
- 32:11esa sensación de vivir en un pueblo. La vida seguía
- 32:17un orden sencillo, en la iglesia se hacían rezos cada martes,
- 32:21los domingos se organizaban noterías en el atrio y los
- 32:24niños corríamos alrededor de la campana. Las fiestas patronales juntaban
- 32:30a los de los caseríos cercanos, las mujeres vendían atole
- 32:34de granillo, tamales de bola y panes de yema, los
- 32:37hombres se quedaban a platicar frente a la cancha. En
- 32:41época de corte, las manos se teñían de rojo del
- 32:45fruto maduro del café y las uñas olían a pulpa fermentada.
- 32:49Los perros dormían bajo los techos y las gallinas rascaban
- 32:53la tierra húmeda. Todo era rutinario y conocido hasta que
- 32:58empezaron los rumores. Primero se habló de gallinas aparecidas sin
- 33:04cabeza detrás de los galpones, unos dijeron que eran coyotes
- 33:08que bajaban hambrientos, otros culparon a un tigrillo. Se revisaron cercas,
- 33:14se reforzaron puertas, se dejaron braceros encendidos cerca del gallinero
- 33:19para espantar animales. A los pocos días varios animales amanecieron enfermos,
- 33:25borregos con las patas flojas, un burro tumbado junto al bebedero,
- 33:30dos perros con mirada perdida que no quisieron probar comida.
- 33:35Las mujeres empezaron a comentar en el lavadero que los
- 33:38niños amanecían con moretones en los brazos y pequeños puntos
- 33:42en la piel, como si una mano hubiera apretado con
- 33:45fuerza durante la noche. Yo escuché esas conversaciones mientras cargaba
- 33:51cubetas de agua, nadie afirmaba nada en firme, pero todos
- 33:55repetían que había visitas en los techos, cuando la neblina
- 33:59bajaba más pesada. En la tercera semana ocurrió lo de
- 34:04la casa de Don Anselmo. Él vivía frente a un
- 34:08ceibo enorme, cuyos brazos cruzaban la calle, esa noche la
- 34:12lluvia pegó contra las láminas y el viento hacía sonar
- 34:15las cuerdas de tender. Al amanecer, contó que se despertó
- 34:20con paso sobre su techo, primero un trote ligero, luego
- 34:24un arrastre pausado que raspaba. Dijo que agarró la lámpara
- 34:29y salió al patio, miró hacia el seibo y vio
- 34:32una figura de mujer encorvada, pegada a una rama alta.
- 34:37El cabello le colgaba en mechas largas que se movían
- 34:40aunque el aire estuviera quieto y no pudo explicar cómo
- 34:43estaba ahí sin caerse. Al día siguiente, varios fuimos a
- 34:48ver el árbol, la corteza tenía rayones profundos, como de uñas,
- 34:53y un mechón oscuro quedó atorado en una horqueta. Las
- 34:58mujeres mayores dijeron que no tocáramos nada, que era señal
- 35:02de brujas. Un vecino aseguró que por la madrugada escuchó
- 35:07un chillido agudo que bajó desde la copa del árbol
- 35:10y que los perros se metieron debajo del fogón con
- 35:13las patas temblorosas. Ese mismo día comenzaron las precauciones en serio,
- 35:20mi madre colgó un espejo pequeño detrás de la puerta
- 35:23de entrada y otro en la ventana de la cocina.
- 35:27Dijo que su abuela le enseñó a ponerlos así, para
- 35:30que reflejaran a quien buscara entrar con malas intenciones, mi
- 35:34padre clavó una cruceta de palma bendita encima del marco
- 35:38y aseguró las láminas con más piedras. Nos indicó que
- 35:42cerráramos temprano y que no saliéramos a asomarnos si escuchábamos ruidos.
- 35:48Las vecinas encendieron veladoras blancas frente a los portones y
- 35:52pusieron sal en las esquinas de los patios. Algunos hombres
- 35:57guardaron machetes junto a las camas y otros colgaron listones
- 36:01rojos en los gallineros, tradición vieja que muchos consideraban simple
- 36:06costumbre hasta entonces. Las noches se cargaron de tensión, yo
- 36:12dormía ligero, atento a cada golpe de agua en el techo.
- 36:17Los perros empezaron a ladrar hacia el monte sin ladridos
- 36:20de aviso, un ladrar ronco que duraba minutos enteros. Varias
- 36:25veces escuché carreras sobre la calle, pasos que se detenían
- 36:29frente al portón y continuaban hacia la capilla. Los gallos
- 36:34cantaban a destiempo, el humo de la cocina se quedaba
- 36:37bajo el techo por la humedad y yo reconocía el
- 36:40peso del aire antes de que dieran las once. En
- 36:44esas horas, cuando la neblina llenaba el patio como una
- 36:47bruma espesa, los sonidos del monte llegaban apagados, el croar
- 36:52profundo de los sapos en el arroyo, el aleteo de
- 36:55las gallinas que parecían sobresaltarse en sueños, y un chasquido
- 36:59seco de rama que no tenía explicación. La gente empezó
- 37:05a organizar rondas, mi padre salió dos noches con una
- 37:08lámpara de mano. Volvió con la camisa pegada al cuerpo
- 37:13por la lluvia, dijo que vio sombras pasar de un
- 37:16árbol a otro, con una ligereza que no parecía humana.
- 37:20En la milpa de los morales, encontraron surcos aplastados, como
- 37:25si algo pesado hubiera caído y se hubiera arrastrado hacia
- 37:28el arroyo, pero nadie quiso seguir ese rastro. La capilla
- 37:33permanecía abierta hasta tarde y el sacristán tocaba la campana
- 37:37a medianoche, ese sonido se escuchaba como un aviso, un
- 37:41llamado a mantenernos dentro. Los más viejos contaron historias que
- 37:46llevaban años sin contar, mujeres que se quitaban la piel
- 37:50para volar, bolas de fuego que cruzaban el cielo, pactos
- 37:54hechos en el monte con alguien que pedía pagos a
- 37:57cambio de salud o cosecha. Yo escuché todo con atención
- 38:01y fui registrando cada detalle. En mi casa el ambiente cambió,
- 38:07mi madre guardó tijeras bajo la almohada de mi hermana menor,
- 38:11dijo que el hierro cortaba visitas indeseadas, nos hizo dormir
- 38:15con calcetines y un rebozo cubriendo el cuello. Yo me
- 38:19encargaba de revisar el candado del gallinero antes de que oscureciera.
- 38:24También recogía la leña para que no quedara nada regado
- 38:28en el patio. Aprendí a reconocer ruidos del techo, el
- 38:32golpe de una rama suelta, el goteo persistente justo encima
- 38:37del dormitorio, el arrastre mínimo de una hoja grande empujada
- 38:41por el agua. Aún así, había sonidos que no entraban
- 38:45en ninguna categoría. La noche que recuerdo con más claridad,
- 38:51comenzó con nubarrones desde las cinco, antes de cenar, una
- 38:56corriente de aire frío cruzó la sala y el mantel
- 38:59de plástico se levantó en una esquina. Cerramos todas las
- 39:03ventanas y el agua empezó a caer, como si alguien
- 39:07volteara cubetas sobre la casa. La lámina vibró y el
- 39:11olor a tierra mojada se mezcló con el café que
- 39:14hervía en la hornilla. A esa hora el pueblo quedaba
- 39:18en penumbra, con pocas luces encendidas detrás de cortinas gruesas.
- 39:24Yo me acosté con la lámpara al alcance y el
- 39:26corazón inquieto. Pasadas las diez, escuché el primer golpe en
- 39:31el techo, un golpe seco que hizo sonar los clavos,
- 39:35me quedé fijo mirando la sombra de la viga, luego
- 39:38llegó otro golpe, más largo, con arrastre. La lámina crujió
- 39:44como cuando alguien camina con cuidado, mi madre se tensó
- 39:47a mi lado, agarró mi brazo, y yo sentí cada
- 39:51latido subirme a la garganta. El arrastre se movió del
- 39:55centro hacia la parte trasera, donde el gallinero pegaba con
- 39:59la pared. Entonces se escuchó un chillido largo, sostenido, que
- 40:04no bajó ni subió de tono y que se metió
- 40:07por debajo de las puertas como una hoja delgada. El
- 40:11gallinero se agitó de golpe y la casa entera pareció vibrar.
- 40:16Me quedé inmóvil, con la lámpara en la mano sin encenderla,
- 40:20y supe que esa era la primera noche de una
- 40:23serie que iba a cambiar la forma en que vivíamos
- 40:26en nuestro pueblo. Al amanecer siguiente, los vecinos llegaron a
- 40:32la casa, con las caras tensas y la ropa pegada
- 40:35por la llovizna, traían linternas de mano, pilas nuevas y
- 40:39machetes envueltos en costales. Mi padre habló con ellos en
- 40:44voz baja y acordaron rondas nocturnas por sectores, la subida
- 40:48al seibo, el callejón de la capilla, la vereda que
- 40:52baja al río y el camino de la milpa de
- 40:54los morales. Yo pedí ir con él, me dejó acompañarlo
- 40:59con la condición de caminar detrás y hacer caso a
- 41:02sus señas. Pasamos la tarde preparando lámparas, un puñado de
- 41:07sal para las entradas y un manojo de ramas de
- 41:10ruda amarradas con listón rojo. Mi madre calentó café fuerte
- 41:15y puso un plato con tortillas para la gente que
- 41:18llegara a coordinarse. A esa hora el cielo ya estaba
- 41:22gris y la neblina empezaba a bajar por los cafetales.
- 41:28La primera ronda la hicimos ocho hombres y yo. Las
- 41:32suelas se hundían en el lodo y cada paso dejaba
- 41:35huellas profundas que se llenaban de agua. Por las ventanas
- 41:39veíamos veladoras encendidas en platos de aluminio, frente a imágenes
- 41:43cubiertas con bolsas, para que la humedad no les comiera
- 41:47el papel. Los perros no descansaron. Sus ladridos iban dirigidos
- 41:52al monte con un gruñido grave que sostenían por minutos.
- 41:57En la esquina de la escuela primaria, uno de ellos
- 42:00retrocedió con el lomo erizado y las patas abiertas, no
- 42:04avanzó aunque le hablaron por su nombre y ese comportamiento
- 42:08puso nervioso al grupo. Fuimos casa por casa, Doña Tomasa,
- 42:14la mayor del barrio, nos detuvo en su patio, nos
- 42:18señaló los cafetales detrás de su barda de piedras. Dijo
- 42:22que una madrugada, cuando se levantó a avivar la hornilla,
- 42:26vio pasar una figura desnuda entre las hileras. Aseguró que
- 42:31la lámpara alumbró unas piernas largas y un cuerpo aterrador
- 42:35y encorvado, señaló la altura con la mano y la
- 42:38dirección del paso. Mi padre caminó esa línea con la
- 42:42luz y encontró marcas profundas, separadas por saltos bruscos, como
- 42:47si el cuerpo hubiera avanzado en carreras cortas. Más arriba,
- 42:53en la milpa de los morales, el daño era claro,
- 42:57varias hileras de maíz estaban tumbadas hasta el suelo y
- 43:00las plantas aplastadas mostraban un patrón de arrastre que cruzaba
- 43:04de lado a lado. En medio del terreno, un círculo
- 43:08de tierra removida despedía olor a humo y tierra quemada,
- 43:12como si hubieran apagado brasas con agua hacía poco. Las
- 43:16huellas al borde del círculo tenían forma alargada y garras
- 43:20marcadas con precisión. Yo me agaché para medir con la
- 43:24palma de mi mano, la marca superaba el tamaño de
- 43:28mi mano por mucho. Los hombres rodearon el sitio con
- 43:32las lámparas levantadas y se quedaron en silencio unos segundos
- 43:36para escuchar el monte, se oyó un chasquido seco en
- 43:39las copas de los árboles, luego otro más lejos. En eso,
- 43:45la neblina cerró la vista a pocos metros. las familias
- 43:50más viejas comenzaron a traer recuerdos que mantenían guardados. En
- 43:55la tienda, mientras pesaban frijol y azúcar, los mayores contaron
- 44:00que en la sierra siempre hubo mujeres que se reunían
- 44:03lejos del pueblo para trabajar cosas que no se decían
- 44:07en voz alta. Mencionaron nombres de parajes, la cuchilla, la
- 44:12cueva seca, el paso del venado. Dijeron que hacía décadas
- 44:17se corrió la voz de un pacto hecho por una
- 44:19mujer y el diablo, que le pidió salud para su
- 44:22hijo y a cambio, le entregó ofrendas en noches contadas.
- 44:27Nadie quiso asegurar fechas ni apellidos, pero todos relacionaron el
- 44:32crecimiento del río y las pérdidas de animales. Era la
- 44:36primera vez que yo oía esos lugares encadenados en una
- 44:40misma charla, con esa seguridad en las pausas y en
- 44:43los gestos. La noche más pesada de esa semana nos
- 44:49encontró en el tramo del Ceibo. Éramos seis, con dos
- 44:53lámparas grandes y machetes, la humedad daba en la cara,
- 44:57pero a medianoche, un chillido agudo cruzó por encima de nosotros,
- 45:02constante y alto. Las lámparas alumbraron ramas que se movían
- 45:07en direcciones distintas sin viento aparente. Vimos una sombra alargada
- 45:12brincar de árbol en árbol con una ligereza imposible. No cayó,
- 45:18no se detuvo a descansar, iba de copa en copa,
- 45:21como si conociera cada cruce. Dejaba una estela de olor
- 45:25a humo, mezclado con la tierra mojada, mi padre ordenó
- 45:29rodear por el callejón de la capilla. Corrimos con cuidado,
- 45:34las suelas hundidas hasta el tobillo, y salimos al patio
- 45:37del gallinero de los García y ahí la encontramos. El
- 45:43gallinero estaba abierto de par en par, la puerta colgaba
- 45:47de un clavo arrancado y el alambre se veía cortado
- 45:50en tiras, no roto por mordida. Las tablas de la
- 45:54pared tenían marcas oblicuas y a la vista quedaban plumas negras,
- 45:58pegadas con manchas rojas en el marco, como si las
- 46:02hubieran colocado con intención. El olor a sangre mezclado con
- 46:06la humedad llenaba la boca. Las gallinas quedaban dispersas en
- 46:11el suelo con el cuerpo rígido y sin cabeza, un
- 46:14gallo aquí y otro más allá, con las patas estiradas
- 46:18y abiertos por la mitad. Uno de los hombres apartó
- 46:22con el machete los restos para contar y las lámparas
- 46:26alumbraron huellas que entraban y salían del corral con dirección
- 46:29al monte. La forma de las marcas era la misma
- 46:33que en la milpa, pero más profundas. Mi padre dijo
- 46:38que no siguiéramos ese rastro en ese momento, colocó sal
- 46:41en la entrada y clavó dos tablas para cerrar la puerta.
- 46:45A la mañana siguiente, la noticia de la niña corrió
- 46:50por todo el pueblo, la familia vive junto al arroyo,
- 46:54detrás del taller. La madre nos dejó pasar, la niña
- 46:58estaba en la cama con un trapo húmedo en la frente,
- 47:01tenía marcas moradas en el cuello, cinco puntos que se
- 47:05ajustaban al tamaño de una mano. Tenía sueño todo el tiempo,
- 47:10como si hubiera corrido mucho, el padre decidió llevarla con
- 47:14don Mateo, curandero conocido en los caceríos de arriba. Yo
- 47:19pedí permiso para ir, me dijeron que sí, caminamos por
- 47:23la vereda con el cielo bajo y un frío que
- 47:26entraba por el pecho. Don Mateo los recibió en un
- 47:30cuarto de paredes de tabla con un altar sencillo y
- 47:33frascos de vidrio en una repisa. Abrió un morral y
- 47:37sacó ramas de albahaca, ruda, romero y hojas de guayabo.
- 47:42puso a hervir agua en una olla ennegrecida y echó
- 47:45las hierbas con un puño de sal gruesa, el olor
- 47:48llenó el cuarto y la ayudó a respirar. El curandero
- 47:54preparó también un trago amargo en una botella pequeña, dijo
- 47:57que la niña debía tomar tres sorbos y dormir, tomó
- 48:01un huevo fresco, lo pasó por el cuello y por
- 48:04los brazos, mientras murmuraba rezos en tzotzil con un ritmo
- 48:08que levantaba la piel. Encendió copal en una cazuela y
- 48:12movió el humo alrededor de la cama con un movimiento
- 48:15firme de mano. Depositó sobre la mesa la cáscara del
- 48:20huevo roto en un vaso de vidrio y mostró una
- 48:23mancha oscura en el fondo, compacta, que parecía cuajar. Habló
- 48:28sin adornos, aseguró que el pueblo había quedado marcado, dijo
- 48:32que las brujas se movían con permiso, porque alguien rompió
- 48:36un pacto antiguo. Pidió barrer entradas con sal, poner tijeras
- 48:41abiertas bajo las camas y no dejar ropa de niños
- 48:44tendida durante la noche, ordenó campanas a medianoche durante nueve
- 48:49días y velas blancas en las puertas. A partir de
- 48:54ese día nadie durmió por completo, las campanas de la
- 48:58iglesia sonaron al filo de las doce, un tañido parejo
- 49:01que marcaba el inicio de la vigilia. Las rondas se
- 49:05reforzaron con más hombres y las lámparas se repartieron por sectores.
- 49:10En las ventanas aparecieron más veladoras y espejos, las cocinas
- 49:14se quedaron con braceros vivos hasta la madrugada. Las conversaciones
- 49:20ya no se quedaban en rumores, eran listas de sitios,
- 49:23horas y señales, cada familia tomó su medida. En mi casa,
- 49:29mi madre cambió el agua bendita de un vaso que
- 49:32mantuvo en el marco de la puerta y cosió listones
- 49:35rojos en las bolsas donde dormían los niños. Yo volví
- 49:40a salir con mi padre y sentí que la vereda,
- 49:42el ceibo y el gallinero formaban un mismo dibujo que
- 49:46alguien había trazado sobre el pueblo con una intención clara.
- 49:51Esa noche caminamos más despacio, atentos a cualquier crujido, y
- 49:55entendí que el miedo ya no estaba en la cabeza
- 49:58de la gente, estaba en los pasos, en las manos,
- 50:02en la forma de agarrar la lámpara y de medir
- 50:04la distancia hasta la puerta más cercana. La decisión se
- 50:10tomó al atardecer, cuando la campana marcó las seis y
- 50:14el cielo quedó de un glis parejo, los hombres se
- 50:17reunieron en la cancha y trazaron el plan con el
- 50:19mapa de siempre, la subida al seibo, la vereda del río,
- 50:24el callejón de la capilla y la salida hacia las milpas.
- 50:28Se juntó leña seca en carretillas y se apilaron troncos
- 50:32en las entradas del pueblo. Encendimos fogatas con ocote para
- 50:36que el humo se mantuviera vivo y alumbrara los cruces,
- 50:40sobre la tierra esparcimos sal gruesa en líneas rectas, de
- 50:44cerca a cerca, y colocamos puñados en los portones. Repartimos machetes,
- 50:50lámparas de mano y cuerdas. Unos llevaron costales para cubrirse
- 50:55si la neblina bajaba más. Mi madre me amarró en
- 50:59la muñeca un listón rojo y me dio una bolsa
- 51:02con ruda. Me pidió que guardara la lámpara contra el
- 51:06pecho cuando oyera los chillidos, yo asentí y me coloqué
- 51:10detrás de mi padre. A medianoche el viento cambió, la
- 51:15neblina se metió por la calle principal y las fogatas
- 51:18levantaron chispas. Desde el lado del río nos llegó el
- 51:23primer chillido, era largo y sostenido, sin quiebres, como un
- 51:27hilo tensado que atravesaba los techos. Los perros se metieron
- 51:32bajo las mesas y se quedaron temblando, con los ojos
- 51:35fijos en las puertas. La campana de la capilla sonó
- 51:39con golpes parejos, uno tras otro, y a cada tañido
- 51:43otra respuesta se escuchó desde los árboles. Las sombras empezaron
- 51:49a moverse entre los cafetales, se miraban de reojo con
- 51:52la luz de las lámparas, pasaban altas, inclinadas, con una
- 51:57velocidad que no correspondía a un cuerpo cansado. Nos repartimos
- 52:02por sectores y caminamos en cuña, con un hombre al
- 52:05frente y dos a los lados. Las suelas se hundían
- 52:09en el lodo y cada paso dejaba un dibujo claro
- 52:12de la dirección. Los chillidos provenían ahora de dos sitios,
- 52:17luego de tres, como si rodearan el pueblo. Al llegar
- 52:22al seibo escuché golpes sobre las láminas cercanas, un correteo
- 52:26que cambiaba de casa en casa, la luz de una
- 52:29lámpara dio en un cuerpo encorvado sobre una rama. El
- 52:34cabello caía en nudos densos, brillantes por la humedad, la
- 52:38figura avanzó por el árbol con manos y pies como
- 52:41si conocer la corteza fuera cosa aprendida. Dejó caer algo
- 52:45oscuro que pasó rozando la fogata y cayó junto a
- 52:48un tronco, eran plumas negras pegadas con sangre. Cuando nos acercamos,
- 52:54la sombra saltó a la calle con una facilidad que
- 52:57no correspondía a esa altura. Mi padre gritó la orden
- 53:02de cerrar el paso por el callejón, corrimos y la
- 53:05neblina que no nos dejaba ver, y dos hombres abrieron
- 53:09los brazos para encajonar el movimiento, la verdad yo moría
- 53:12de miedo, me coloqué detrás, con la lámpara alta. La
- 53:18vimos de frente en el claro de tierra entre la
- 53:21capilla y la escuela, era una mujer encorvada, huesuda, con
- 53:25los hombros filosos bajo un vestido hecho jirones, la piel
- 53:29se veía manchada en zonas, como si se hubiera raspado
- 53:32contra troncos. Los ojos reflejaron la luz de las lámparas
- 53:37con un brillo intenso, sin parpadeo. Alzó la cabeza y
- 53:42lanzó un grito agudo que vibró en la boca del estómago,
- 53:45el sonido hizo que los perros en toda la calle
- 53:48contestaran con aullidos. Los hombres cerraron el círculo, uno intentó
- 53:54arrojar la cuerda desde un lado y otro avanzó con
- 53:57el machete a la altura de la cadera. La mujer
- 54:00saltó con un impulso y pasó por encima de una
- 54:03cerca con púas. Las púas se doblaron y varias se
- 54:07quedaron con hilos de tela y mechones pegados, cayó del
- 54:11otro lado, avanzó a cuatro puntos por un tramo, se
- 54:15levantó y se perdió entre cafetos con zancadas cortas y rápidas.
- 54:20Corrimos en su dirección y nos frenó el borde del
- 54:23barranco que da al arroyo. Revisamos la cerca, en la
- 54:28punta de alambre quedaban pelos oscuros pegados con sangre, la
- 54:32lámina de la barda inmediata tenía marcas que cruzaban de
- 54:36arriba a abajo, la neblina se aclaró un segundo y
- 54:39dejó ver el camino en diagonales de lodo. Ahí se
- 54:43marcaban las huellas profundas que ya conocíamos, alternadas con otros
- 54:48pasos más pequeños que parecían de alguien descalzo. La mezcla
- 54:53confundía el rastro, pero aún así, lo seguimos hasta el
- 54:57borde del monte. Ahí el olor cambió, llegó una bocanada
- 55:02de humo húmedo y tierra recién removida. Las lámparas tomaron
- 55:07el color del copal que flotaba bajo los árboles. Un
- 55:11hombre señaló un tronco bajo con rastros frescos de sangre,
- 55:15otro recogió un trozo de uña clavado en una corteza,
- 55:18lo guardó en un pañuelo y mi padre dijo que
- 55:21no entraríamos al barranco en esa oscuridad. Trazó sal en
- 55:25el suelo formando un semicírculo frente a los árboles y
- 55:29dejó clavada una estaca con un listón blanco. Regresamos a
- 55:35la calle principal, pasamos frente a la casa de los
- 55:38García y notamos el gallinero en silencio, con la puerta
- 55:42reforzada por dentro. Más adelante, en la esquina de la tienda,
- 55:47dos fogatas seguían encendidas y un grupo vigilaba en silencio
- 55:51con los ojos rojos por el humo. A las cuatro
- 55:55se calmó el aire. El último chillido se escuchó desde
- 55:59la dirección del río, ya más lejano, como si se
- 56:02internara en el monte. Entonces la campana dejó de sonar,
- 56:07la noche se quedó quieta por primera vez en horas.
- 56:12Sólo el goteo en las láminas y el chasquido de
- 56:14las brasas se oían cerca. A esa hora el cansancio
- 56:18cayó sobre todos. Mi padre nos llevó a casa, dormimos
- 56:23con los machetes apoyados junto a la cama y la
- 56:26lámpara entre las cobijas. Al amanecer salimos a revisar y
- 56:32el camino a la vereda mostró manchas de sangre intermitentes,
- 56:36pequeñas y espesas, que se secaron sobre charcos de lodo,
- 56:40en los arbustos, a la altura de la cadera. Aparecieron
- 56:44varios mechones de cabello pegados a las espinas. En una
- 56:48horqueta del Ceibo quedó atrapada una tira de tela húmeda,
- 56:52con consistencia de piel vieja. En la puerta de un
- 56:56gallinero que no estaba en el mapa de rondas, encontramos
- 57:00plumas pegadas con un patrón en cruz, como una marca.
- 57:05La gente fue llegando y mirando en silencio, nadie discutió
- 57:09las pruebas y un grupo llevó lo encontrado con Don Mateo.
- 57:13Dijo que las señales confirmaban que las visitas no se
- 57:17iban a detener con una sola noche de fogatas, recomendó
- 57:20repetir el toque de campanas y mantener la sal en
- 57:24los límites. Nos aconsejó no dejar solos a los niños
- 57:27ni para ir a traer agua. Pasaron dos días y
- 57:32en la noche volvieron los ruidos en los techos, pero
- 57:36ahora más salteados. Las sombras siguieron cruzando por los cafetales,
- 57:41una familia de la parte alta bajó con sus cosas
- 57:45amarradas en costales. Dijeron que dormirían con parientes en otro
- 57:50cacerío y al tercer día se fueron dos familias más.
- 57:55Dejaron puertas encajonadas con tablas y gallineros abiertos para no
- 57:59perder tiempo. La calle de la escuela quedó con casas cerradas,
- 58:04sin humo en los techos y sin perros echados en
- 58:07las entradas. A la semana, el pueblo se sintió hueco,
- 58:12las fogatas se encendían con menos gente y la tienda
- 58:16tendía a ratos, la capilla se quedó con velas consumidas
- 58:20pegadas en platos negros por el hollín. Mi padre habló
- 58:25con nosotros a la luz del mediodía, dijo que ya
- 58:28no había quien hiciera rondas en el sector del río
- 58:31y que no era seguro quedarse, decidimos irnos antes de
- 58:35la siguiente lluvia grande. Cargamos ropa, documentos, una imagen pequeña
- 58:41de la patrona y las tijeras que mi madre guardaba
- 58:44bajo la almohada. Soltamos a las gallinas que quedaban para
- 58:48que buscaran refugio en el monte. El último en salir
- 58:52fue mi padre. Cerró el portón con alambre, dejó la
- 58:57casa con los espejos colgados y un vaso de agua
- 59:00bendita sobre el marco, caminamos hasta la salida, donde la
- 59:04sal marcaba la línea de protección. Volteé la vista hacia
- 59:08la calle vacía, vi el seibo inmóvil y escuché un
- 59:12aleteo corto sobre los cafetales, pero no regresamos. Con los
- 59:18meses supimos que casi nadie volvió, las casas se quedaron
- 59:22con puertas abiertas, techos enmuecidos y patios cubiertos de maleza.
- 59:28Los caminos se llenaron de lodo duro con las marcas
- 59:31viejas grabadas. Los gallineros quedaron vacíos y las tablas cruzadas
- 59:36se aflojaron con las primeras tormentas. A veces, cuando paso
- 59:41por la carretera, miro hacia el recodo donde estaba nuestra calle,
- 59:45no se ve el pueblo, solo la mancha verde. La
- 59:49gente de los caceríos cercanos evita esa zona al anochecer.
- 59:54Dicen que en noches de luna alta se escuchan chillidos
- 59:57largos encima de los árboles y que se miran sombras
- 1:00:01cruzando por las copas, rápidas y seguras, como si siguieran
- 1:00:05su ruta de siempre sobre los cafetales. Yo llevo conmigo
- 1:00:10esa última campanada de la capilla y el brillo demoníaco
- 1:00:14de los ojos que nos miraron en el claro. Con
- 1:00:17eso entiendo por qué las casas se quedaron sin gente
- 1:00:20y por qué a ese lugar ya nadie se atreve
- 1:00:23a llamarlo pueblo. Relatos anónimos.