Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Trabajé En Un Lugar Maldito Historias De Terror - Voces De La Noche
Transcript
- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más, comenzamos buen día para todos. Me gustaría compartir un relato, pues me han sucedido algunas cosas paranormales. Soy Luis y quisiera compartir una experiencia muy fuerte que he tenido en mi anterior trabajo. Hace un par de años. Entré a trabajar a una cadena muy conocida de comida rápida. El lugar donde se ubica este sitio me lo reservaré, pero únicamente mencionaré que está muy escondido. Prácticamente está atrás de un supermercado, lo que hace muy complicado hallarlo y, por lo mismo, no suele ir demasiada gente. Conseguí ese trabajo y realmente me sentía muy contento de estar ahí. La comida que ahí se prepara siempre fue mi favor y el estar rodeado de todo eso parecía ser como un sueño para mí hasta que comenzaron a suceder los fenómenos que estoy a punto de contar. Al principio, como en todos los trabajos, todo parecía ir de maravilla. Me empecé a llevar muy bien con todos mis compañeros y me hicieron sentir bastante cómodo. Sin embargo, como en todo trabajo, siempre había una persona que trataba de menospreciarme. Esta persona desde que yo comencé este trabajo no me dirigía la palabra. Yo no le tomé demasiada importancia. Sin embargo, con el paso del tiempo empezó a haber un poco más de confianza entre nosotros, lo cual le permitió que me empezara a contar algunos secretos o cosas que guardaba aquel sitio entre ellas. No sé si con el afán de meterme un poco de miedo o para molestarme, pero comenzó a contar que era muy habitual que por las noches había algunas manifestaciones de índole paranormal. Me comentaba que podía ver cómo una presencia se manifestó a través del lugar e incluso llegaba a molestar a varios de mis compañeros. Yo, al principio, evidentemente, no creía en todas estas cosas que me decía, pero después pensé que no tendría algún otro objetivo del por qué mentirme. Así que decidí creer un poco en lo que me decía. Después de todo, supuestamente llevaba un largo tiempo ahí y creo que sabía de lo que está hablando. Pasado el tiempo logré llevarme un poco mejor con esta persona, pues pude darme cuenta de que muchas de las cosas que me estaba diciendo eran ciertas y si había algo que se manifestaba en este sitio. Al principio me contó que en las afueras de este lugar de comida había perdido la vida a una pareja que al parecer iban en auto y habían sufrido un accidente con algún otro carro y con el paso del tiempo, sus almas estarían penando por aquel sitio, incluso llegando a manifestarse adentro del lugar. Esto me había sonado muy de película, para ser honesto, hasta que un día me tocó salir a barrer la parte de atrás del restaurante. En esta ocasión me encontraba yo solo. Normalmente mandaban dos personas para hacer la limpieza, pero aquella vez me tocaba ir sin ayuda. Había ocasiones que durante mi trabajo me colocaba unos audífonos para hacer más amena la jornada laboral y en esta ocasión, como pasaba un buen rato barriendo en la parte de afuera, tenía colocados mis dos audífonos y no lograba percatarme muy bien de lo que sucedía a mi alrededor. Sin embargo, al estar barriendo, logré sentir un escalofrío y un aire muy repentino que recorría todo mi cuerpo. Traté de ver a mi alrededor a ver si algo había provocado todo esto, pero no parecía haber nadie Sorprendentemente, esto había sucedido muy temprano, pues las manifestaciones que comentaba mi compañero solían pasar a las horas de la noche, casi cuando nosotros nos encontrábamos haciendo limpieza para cerrar. Era muy raro que esto sucediera bastante temprano, pues aún se encontraba un poco de luz de día. Traté de seguir con mi actividad. Sin embargo, al poco tiempo y distraído por lo que estaba haciendo, sentí como alguien me jaló del hombro y a la par de esto me susurra algo al oído. Yo pensé que alguno de mis compañeros se encontraba jugando conmigo como solía hacer costumbre cuando estaba escuchando música, pero al voltear inesperadamente, nadie se encontraba. Ahí era un lugar muy amplio como para que alguien pudiera esconderse sin que yo me diera cuenta. Así que rápidamente solté la escoba y corría dentro del lugar entre risas nerviosas. Le comenté lo sucedido a dos de mis compañeros y estos pensaron que yo me encontraba jugando y que no quería trabajar. Yo prácticamente les estaba jurando que eso no era así y logré convencer a un compañero de sustituirme en ello. Después de este primer suceso, me tocaban episodios o temporadas en los que había manifestaciones un tanto tranquilas, por ejemplo, en la cocina o en la zona en la que preparábamos los años. De repente se escuchaban como si tiraran cosas. En alguna ocasión me tocó que trabajando en el turno de la noche, pude ser testigo de como una cuchara se movía sola. Esto no me lo creyeron varios de mis compañeros, aunque yo estoy seguro de lo que vi aquel día yo estaba entrando a la cocina. Normalmente hay bastante personal, pero por ser una hora ya tarde se encontraban limpiando diferentes áreas del lugar, Así que yo entré a la cocina buscando un objeto y al momento de entrar, sentí una vibra bastante extraña y pesada era como si algo me avisara que iba a ocurrir algo y que no me encontraba solo ahí. Enseguida de esto, pude observar como una cuchara bastante grande que utilizamos para poner algunos ingredientes en la comida, se movía sola de un lado a otro. A mí me causó bastante temor, así que decidí salir inmediatamente. De ahí y de nueva cuenta, traté de contárselo a mis compañeros como la primera ocasión. De nuevo no me creyeron, ni fue cuando me di cuenta de que no todos experimentábamos lo mismo, es decir, que a nuestros ojos no logramos captar todas las presencias que ahí se manifestaban, pues había compañeros que no creían en esto y que no habían visto ninguna de estas cosas. Sin embargo, había otros compañeros como por ejemplo, el primero que conté que ya había tenido bastantes sucesos y era más fácil que creyera en todas estas cosas, ya que lo había vivido en carne propia. Por otro lado, aquel día en el que yo vi el movimiento de la cuchara, fue que decidí comenzar a tener algunas precauciones en mi turno de trabajo, pues había ocasiones en las que me tocaba ir en la mañana y otras en la noche. Normalmente, en la mañana no era testigo de nada raro e incluso se percibía una vibra diferente, pero por las noches me tocaba ver otros sucesos, como, por ejemplo, algún día en el que me encontraba en el baño alguien parecía haber entrado. Se escuchaban algunos pasos como si alguien tuviera demasiada prisa. Yo, evidentemente, lo tomé como alguien de mis compañeros del trabajo que se encontraba entrando. Sin embargo, después de decir algunas palabras para molestar a esta persona, fue que me percaté que no había nadie más ahí esta presencia. Simplemente se había esfumado. Sentí bastante miedo, pero ya era algo muy habitual. De hecho, con mucha regularidad se decía que en el baño espantaban pues en alguna ocasión uno de mis compañeros dice haber visto algo a través del espejo o que incluso al estar adentro de los baños, pudo observar como una silueta caminaba de un lado a otro, pero ésta no tenía forma. Nos explicó que era como un humo que recorría cada uno de los baños. De nueva cuenta, este espíritu se había manifestado cuando alguien se encontraba solo ahí y es muy curioso pues aquellas almas únicamente se hacían presentes cuando alguien estaba solo y vulnerable. Sin embargo, a mí no me había tocado observar nada extraño en el baño hasta aquel día de los pasos, ya para este punto había decidido que lo mejor era llevar alguna protección para no llevarme el mal a casa. Les había contado acerca de todo esto a mis padres y ellos, en su afán de protegerme, me habían recomendado que llevara una medalla al trabajo y que ésta podría protegerme porque estaba bendita. No sé si lo que había ahí era muy fuerte, pero a pesar de eso, yo seguí viendo más cosas escalofriantes. Las personas que escuchan este relato sabrán lo incómodo y frustrante que es que en tu área de trabajo se manifiesten algunos espíritus normalmente, porque esto no te hace trabajar a gusto. Yo me di cuenta de que a partir de todo esto, mi rendimiento no fue él mismo, pues también a la par de todo esto comencé a enfermarme y a desgastarme un poco. Además de que con frecuencia tenía pesadillas y solía soñar mucho. Con el establecimiento, mi vida empezó a cambiar y empeorar considerablemente. Tenía mucho miedo de llevarme todas estas cosas a casa, pero para mi fortuna, nunca fue el caso, pues todo lo que yo llegué a ver únicamente fue en el trabajo y en casa me sentía más seguro, más tranquilo, Pero ir a aquel lugar a trabajar se volvió en algo muy frustrante e incómodo. Una noche cuando nos disponíamos a cerrar el lugar, nos percatamos que en el área de juegos se escuchaba bastante actividad. En la parte de arriba nos encontrábamos cuatro compañeros limpiando aquella área. En la parte de abajo solamente había dos compañeros. Escuchábamos mucho ruido, pero suponíamos que se trataba de alguno de estos compañeros que estaban limpiando el área de los niños. Aunque esto no era así. Ese día el personal era un poco menos al que normalmente estaba, lo que me pareció extraño. Aquel día fue muy tranquilo, al menos hasta ese punto. El ruido ya era demasiado y parecían caerse algunas cosas, así que decidimos bajar para ver que era lo que estaba sucediendo. Fuimos a donde provenía todo es donde suelen jugar los niños. Ahí se escuchaba algo de movimiento era como si aún estuviera abierto y se encontraran ahí jugando. Pero fue muy grande nuestra sorpresa cuando, al ir a observar que era lo que estaba sucediendo, nos dimos cuenta de que no había absolutamente nadie, ni siquiera alguno de nuestros compañeros. Cerca de ahí nos asustamos demasiado. Entonces pensamos que quizá era algo de nuestra imaginación o que de nueva cuenta se trataba de una broma. Justamente se encontraba ahí aquel día el compañero que desde un principio me había advertido sobre todo esto, me decía que ya era bastante habitual por las noches escuchar como si algunos niños jugaran en los juegos. A mí me daba mucho miedo quedarme solo, ya sea en los baños, en la parte de afuera o incluso a limpiar la parte de arriba, ya que cada vez eran más frecuentes los sucesos paranormales que ahí sucedían. Supuestamente me contaban algunos de mis compañeros. Cuando yo entré a este sitio, la actividad paranormal fue en incremento. De hecho, había compañeros que tuvieron que salirse por todas estas situaciones y es que no teníamos un horario fijo o días de descanso. En específico, era normal que nos rolaran turnos. A mí me hacía bastante feliz ir por las mañanas y salir en la tarde, porque en aquellos días no me tocaba presenciar nada. Sin embargo, los compañeros que cerraban el lugar veían toda clase de cosas que los hacían tener mucho miedo. Incluso me contaban que, estando en compañía de muchos compañeros sentían escalofríos y ganas, de no querer pisar algunos de los lugares. De ahí. Normalmente la actividad se centraba en la parte de afuera, la cocina o el área de niños. En uno de estos días, en los que a mí me tocaba el turno de la noche, me encontraba limpiando las mesas, pues básicamente todo el turno ese era nuestra labor, además de servir los alimentos. En cuanto se desocupaba una mesa, teníamos que ir a limpiar. Sin embargo, a la hora de cerrar nos esmeramos más en eso, pues teníamos que dejar todo muy limpio para el día siguiente. En esta ocasión yo estaba solo y me encontraba algo nervioso, pues prácticamente esperaba que sucediera algo como ya era costumbre. Sin embargo, al momento de estar limpiando, pude sentir una presencia que se encontraba detrás de mí. Las personas sabrán a que me refiero. Cuando uno se encuentra realizando algo y está bastante concentrado en eso, es muy sencillo el percibir a alguien una mirada o presencia que está ahí con nosotros. En esta ocasión, yo sentí esta sensación, pero no quería voltear porque sabía que lo que sea que estuviera ahí no era ninguno de mis compañeros, ya que la mayoría estaba en la parte de arriba o en la cocina, pues solíamos repartirnos las labores y en ocasiones estábamos únicamente dos o tres personas en cada una de las áreas para poder avanzar más rápido y cerrarlo más pronto posible. Debido a todas estas cosas, las noches solían ser muy tenebrosas y se empezaba a correr la voz de todo lo acontecido aquella noche a mí me encargaron estas mesas y los demás compañeros hicieron actividades más tardías. Sin embargo, la situación subió de intensidad cuando me percaté que algo me estaba jalando de la camisa del uniforme. Era muy grande mi miedo, tal que comencé a llorar desesperadamente. Algo que no mencioné es que normalmente yo he sido muy sensible a todas estas cosas a lo largo de mi vida. El terror de experimentar como algo que no sabes qué es te está tocando y jalando es muy desesperante. Lo único que hice fue gritar y decirle que me dejara en paz. Traté de ir lo más rápido que pude a la parte de arriba, que era donde estaba la mayoría de mis compañeros. Yo tenía la sensación que aquello incluso me estaba siguiendo. Lo único que pude hacer fue correr y abrazar a uno de mis compañeros más queridos aquel día. Fue tanta la impresión que tuve que no pude volver a ayudarlos. Me encontraba muy asustado por lo que había sucedido, por lo que decidieron darme descanso y no ponerme a hacer nada. En lo que restaba del turno se corría la voz que en la cocina. Era bastante común escuchar la voz de un hombre que les llamaba a los empleados. Éste, al parecer, le susurraba algo al oído muy similar a lo que me había pasado a mí la primera vez, y es por este motivo que yo lo creí completamente. De hecho, nunca dudé de lo que se decía entre nosotros, las voces y los susurros. Supuestamente pertenecía a la persona que había perdido la vida. Aquel hombre que, junto con su pareja perdieron la vida. Aquel lugar guardaba muchos secretos que no conocíamos. Su ubicación ya era muy rara, se respiraba demasiada soledad o abandono y las ventas eran demasiado bajas. Según nos contaban. Alguna vez recuerdo platicando con mis compañeros de mayores expo experiencia, me contaron que un niño sufrió un accidente en el área de juegos. Fue llevado al hospital porque, al parecer, la caída había sido demasiado grave y al parecer había perdido la vida. Todo esto había sido presenciado por el gerente del establecimiento. Este había ido incluso hasta el hospital y era la única persona que sabía de este suceso. Con el paso del tiempo había decidido compartir esto y en modo de broma o burla dese a que todo lo que pasaba ahí era provocado también por el fallecimiento de este niño, aunque a decir verdad no estábamos muy seguros que era lo que se encontraba ahí. Lo que sí era un hecho es que había demasiada actividad, pues además de las voces en la cocina y los pasos en el baño, también se contaba mucho que se veía una presencia de negro recorrer las escaleras que daban a la parte de arriba. Prácticamente ya no había ningún lugar que no contara con actividad. La parte de afuera la de arriba. El área de juegos había ha habría algo muy fuerte ahí y no entendíamos muy bien el por qué compañeros iban y venían. Por lo tanto, no se sentían muy a gusto y las vibras se sentían demasiado pesadas. Había voces sin ninguna explicación y las cosas se caían inesperadamente en la cocina. Todo esto sucedía por las noches. Quizá era por todo eso que el personal cambiaba constantemente de turno, pues, como dije, no había horarios fijos y era muy común i de algunos días por la mañana y otros por la noche. Todo lo que presencié ocurrió por la noche y en momentos en los que ya estábamos por cerrar. Eran unas sensaciones distintas y muy diferentes a lo que era por el día. Existía una leyenda entre nosotros en la que se comentaba que siempre se veía un mismo cliente comer en la parte de arriba. Esto no era todos los días, pero muchos de mis compañeros ya lo habían presenciado. Al parecer, esta historia era lo más fuerte de todo, pues también se comentaba que esta persona ya no tenía ya que aparecía y desaparecía sin dejar ningún rastro. Yo pude ser testigo de esta experiencia y puedo asegurar que definitivamente aquel cliente no era una persona con vida. Yo ya había escuchado acerca de todo esto y venia de la misma persona que me contó acerca de todas las manifestaciones y me advirtió de este lugar. Me dijo que era muy común encontrar a la parte de arriba a una persona que no decía nada y que simplemente te seguía con la mirada. Cuando caminabas entre las mesas, te ocasionaba incomodidad y te hacía irte. De ahí Supuestamente no se le veía entrar ni tampoco salir. Simplemente subías bajabas y cuando regresaban ya no estaba. Era como si se hubiera esfumado incluso al buscar en los baños o algo así. No había nadie. Tampoco había rastro de que esta persona estuviera comiendo, pues nunca pedía nada y siempre se le veía sentado en la misma mesa. Aquella vez en la que pude ver todo esto fue un día en el que yo me encontraba en el turno de la tarde, como ya era costumbre en el que pasaban todo tipo de cosas. Aquella vez casi había comenzado mi turno, como era un lugar en el que no solía ir demasiada gente. La parte de arriba no se ocupaba demasiado y la mayoría de las veces estaba completamente sola. Aún así nos mandaban a limpiar o a lavar los baños. Yo trataba de hacerlo junto con otro compañero, pues tenía mucho miedo de observar algunas cosas como las que ya me había tocado ver aquel día yo subía a dejar un pedido. Era una familia de cuatro integrantes que se encontraban comiendo en la parte de arriba de pronto y, para nuestra sorpresa, estas personas bajarían con todos sus alimentos a la parte de abajo. Al ver que habían bajado, les pregunté si todo se encontraba bien y nos dijeron que había una persona bastante extraña en la parte de arriba que no dejaba de mirarlos. Al subir nos percatamos que no había absolutamente nadie. Les pedimos que nos diera la descripción de aquella persona y nos la dieron. Nos quedamos con la duda de que era lo que estaba pasando. Al pasar un rato a mí me tocó limpiar la parte de arriba y, para mi sorpresa, al subir me percaté que ahí se encontraba esta persona. En la última mesa que daba hasta el rincón sólo con las manos cruzadas y viéndome con una sonrisa un tanto malvada, me dio bastante miedo y decidí bajar inmediatamente para avisarle a mis compañeros que ahí se encontraba la persona que nos habían dicho. Sorprendentemente, al subir con dos de mis compañeros, nos percatamos que esta persona ya no estaba buscamos en los baños por debajo de las mesas y no había rastro de esta persona. Parecía que esta historia que se contaba se cumplía y, después de todo, no solamente nosotros logramos ver estas cosas, sino incluso los clientes. Esto se dio a conocer entre todos nosotros y días más tarde, después de este suceso, decidí que ya era suficiente. El trabajo me agradaba y tenía muy buenos amigos ahí, pero no estaba dispuesto a soportar más de todo esto, así que decidí salirme de aquel lugar. Después de cambiar de trabajo logré estar un poco más tranquilo y, como lo dije anteriormente, afortunadamente nada de esto se fue a mi casa. Todo lo que vio, lo que he visto sucedió en este lugar que, por cierto, ya ha cerrado al parecer quebró y ya no fue abierto de nuevo al público. He pasado por ahí muchas veces y siempre me dan escalofríos al pensar todo lo que esconde ese lugar y más ahora que se encuentra abandonado. Relato escrito y adaptado por Hugo de Gante