
22. Preguntar para ganarse la vida. PAMELA CERDEIRA
Es como una muñeca, de las que venían en caja grande y daba gusto recibir como regalo. Con sonrisa franca, expresión colorida, de presencia muy agradable; es regalazo para sus hijos, su marido, sus papás, sus variadísimos amigos, sus entrevistados y sus compañeros de chamba, tanto los de trabajos seguros como los de faenas experimentales.
Su juego es el juego del amor en todas sus formas.
Convencida de que para iluminar oscuridades y generar impacto se ve mejor rodeada de iguales, se ha hecho experta en sumar, y es buenísima convocando cuando se trata de cambiar tantito al mundo y, de paso…
The skinny
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