Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / La Bruja Que Se Alimentó Del Amor De Un Militar - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:05Speaker 2: Me llamo Javier y hace un tiempo me pasó algo.
- 0:09Cuando era soldado, en un cuartel de provincia. No lo
- 0:13cuento para entretener a nadie, lo cuento porque casi me
- 0:17cuesta la vida y porque si no lo hubiera vivido
- 0:20en carne propia, sería de los que se burlan de
- 0:23estas cosas. En ese entonces yo tendría unos 22 años y
- 0:28estaba destinado en un pueblo chico, de esos donde el
- 0:32cuartel es casi lo único que se ve en forma
- 0:35de autoridad y donde el movimiento baja en cuanto se
- 0:38mete el sol. Nuestro cuartel estaba en la orilla del pueblo,
- 0:43cerca de una carretera angosta que en la noche se
- 0:46quedaba casi sola. Adentro todo era rutina, formaciones, guardias, limpieza, rondines...
- 0:54y entrenamiento, y otra vez lo mismo al día siguiente.
- 0:59Nos dejaban salir un rato cuando se podía, pero siempre
- 1:03era al mismo lugar. Afuera, frente al portón principal, estaba
- 1:09una tienda con techo de lámina donde vendían refrescos, cigarros,
- 1:13galletas y comida sencilla. Un poco más adelante, hacia la derecha,
- 1:19quedaba una cantina pequeña con mesas de plástico y música.
- 1:24Eso era todo. Las mismas calles, las mismas paredes descarapeladas
- 1:30y el mismo polvo en el aire. Yo estaba lejos
- 1:34de mi familia y ganaba poco. Mi día se resumía
- 1:38en obedecer órdenes, aguantar calor y tratar de no pensar mucho.
- 1:44Aún así, con el paso de las semanas, me acomodé
- 1:47a esa vida porque no había de otra. Los ratos
- 1:51de salida... eran la única parte del día que sentía
- 1:55más ligera. Salíamos de dos o tres, comprábamos alguna cosa
- 2:00en la tienda, nos sentábamos un momento en la banqueta
- 2:03y luego regresábamos. Mis compañeros más cercanos eran Ramírez, que
- 2:09siempre andaba de bromista, Ortega, que era más serio y
- 2:13venía de rancho, y el Güero, que en realidad no
- 2:17era tan güero, pero así le decían desde la escuela,
- 2:20según él. Yo conocí a la muchacha una tarde de calor,
- 2:25al salir del cuartel para comprar un refresco. Recuerdo bien
- 2:30ese día, porque el uniforme se me pegaba al cuerpo
- 2:33por el sudor y yo solo pensaba en tomar algo frío.
- 2:37Cuando crucé el portón, la vi recargada en una barda,
- 2:41casi frente a la tienda. Tenía un vestido sencillo, limpio,
- 2:46y el cabello negro recogido en una coleta. La cara
- 2:50se le veía agradable, sin maquillaje pesado y una sonrisa
- 2:55tranquila que no parecía falsa. No era una belleza de revista,
- 3:00pero a mí se me hizo una muchacha bonita, normal,
- 3:04de esas que uno ve y se imagina platicando. Yo
- 3:08pasé junto a ella, entré a la tienda, compré mi
- 3:11refresco y al salir, la encontré todavía ahí, mirándome. No
- 3:17era una mirada perdida, estaba claramente puesta en mí. Me
- 3:22dijo con voz tranquila que si era nuevo en el cuartel,
- 3:25que nunca me había visto. Le contesté que tenía pocos
- 3:30meses ahí. Me empezó a preguntar de dónde era, si
- 3:34tenía familia lejos y cuánto tiempo me pensaba quedar. Hablaba
- 3:39con confianza, sin pena, como si ya me conociera de antes.
- 3:45Eso me sorprendió, porque casi nadie se ponía a conversar
- 3:48así con nosotros, menos una mujer joven sola, parada frente
- 3:53al cuartel. Desde esa vez, empecé a verla seguido. Cada
- 3:59vez que me daban salida, al cruzar el portón, ahí estaba.
- 4:04A veces sentada en la banqueta, a veces recargada otra
- 4:08vez en la barra, pero siempre cerca de la tienda.
- 4:12Yo sentía que me esperaba. Caminábamos por la misma calle polvosa,
- 4:17dábamos vuelta a la esquina y nos sentábamos en una banquita,
- 4:21bajo un poste de luz. Platicábamos de cosas sencillas, del calor,
- 4:27del pueblo, de cómo era estar ahí adentro. Cuando yo
- 4:31le preguntaba dónde vivía o con quién vivía, cambiaba el tema.
- 4:36Se le notaba que no quería entrar en detalles sobre
- 4:39su propia vida, pero en cambio me sacaba mucha información
- 4:43a mí. Me preguntaba de mi infancia si extrañaba a
- 4:47mi mamá, si me sentía solo en el cuartel y
- 4:51si alguna vez había tenido miedo en servicio. Con poco
- 4:55tiempo empezó a tocarme con mucha confianza. Me tomaba la mano,
- 5:00a veces se acomodaba junto a mí y apoyaba la
- 5:03cabeza en mi hombro. Otras veces, me ponía la mano
- 5:07en el pecho, sobre el uniforme, como si quisiera sentir
- 5:11los latidos. No lo hacía de manera brusca, al contrario,
- 5:16lo hacía con tanta naturalidad que yo terminaba creyendo que
- 5:20era normal. Para mí, en ese momento, era una especie
- 5:25de novia improvisada en medio de una vida monótona y cansada.
- 5:31Lo raro, que yo no quise ver al principio, fue
- 5:34cómo me sentía al volver al cuartel después de estar
- 5:37con ella. Yo podía haber pasado una hora sentado, sin
- 5:42caminar casi nada, y aún así regresaba agotado. La boca
- 5:47se me quedaba seca, la piel se me enfriaba como
- 5:50si me hubiera metido a un cuarto con aire acondicionado fuerte,
- 5:54aunque allá afuera el calor no bajaba. Sentía un cansancio
- 5:58que se me metía en los brazos y las piernas.
- 6:02La primera semana lo atribuí al entrenamiento, a las desveladas
- 6:06o a la comida del cuartel, que no siempre llenaba
- 6:10como debía. Con los días empecé a notar un cambio
- 6:14en el uniforme. El pantalón me quedaba más flojo, el
- 6:18cinturón no tenía que ajustar un agujero más y la
- 6:22camisa se me veía menos apretada. A simple vista, cualquiera
- 6:27diría que estaba bajando de peso por estar en el servicio,
- 6:31pero la velocidad del cambio no era normal. Yo me
- 6:35veía en el espejo por las mañanas y me notaba
- 6:38un poco más flaco, pero como uno se acostumbra a
- 6:41verse diario, no le di tanta importancia. sentía sueño casi
- 6:46todo el tiempo había guardias en las que me costaba
- 6:50mantener los ojos abiertos y dolores de cabeza que aparecían
- 6:55sin aviso y se quedaban como una presión constante quienes
- 6:59de verdad se dieron cuenta primero fueron mis compañeros ramírez
- 7:05empezó a decir medio en broma y medio en serio
- 7:08que cada vez que salía con mi novia regresaba como
- 7:11si hubiera corrido varios kilómetros Ortega, que no era de chistes,
- 7:17me dijo una tarde que traía los labios casi morados
- 7:21y la cara muy pálida. El güero me comentó que
- 7:25se me miraban hundidos los ojos, como cuando alguien se
- 7:28enferma fuerte. Un día, mientras nos cambiábamos de uniforme, salió
- 7:34el tema directo. Me preguntaron si seguía viendo a la
- 7:38misma mujer de siempre, la que se paraba frente al cuartel.
- 7:43Les dije que sí, que sólo salía con ella, que
- 7:46sí que tenía de malo. Entonces vino la parte que
- 7:50me molestó. Según ellos, la mujer que me esperaba afuera
- 7:55del cuartel no parecía una muchacha joven. Decían que se
- 8:00veía como una mujer mayor, muy flaca, con la piel
- 8:03apagada y las ojeras profundas. Ortega incluso aseguró que la
- 8:08había visto encorvada, con la mirada fija y pesada, como
- 8:12si estuviera enojada. Yo me reí al principio, porque ante
- 8:17mis ojos no era así. Les dije que estaban ciegos,
- 8:21que la mujer era joven, que se veía bien y
- 8:24que lo único que pasaba es que no soportaban que
- 8:27alguien me hiciera caso a mí y no a ellos.
- 8:31Ramírez siguió con las bromas, pero Ortega no se rió.
- 8:36Venía de un rancho y empezó a decir que en
- 8:39su pueblo contaban cosas de mujeres y que se comen
- 8:42a los hombres, no como comida, sino robándoles la fuerza
- 8:46poco a poco, hasta dejarlos en los huesos. Me enojé
- 8:50de verdad, y les contesté que no fueran ridículos, que
- 8:54no vivíamos en un cuento viejo, que yo la veía bien,
- 8:58y que para mí era una mujer normal. Desde ese día,
- 9:02cada vez que salía y la veía, sentía ganas de
- 9:06demostrarme a mí mismo, que mis amigos estaban exagerando. así
- 9:11que la empecé a buscar más, casi en cada salida.
- 9:15Ella seguía igual de atenta, con la misma sonrisa tranquila,
- 9:19con la misma manera de ponerme la mano en el pecho,
- 9:23como si me estuviera midiendo los latidos. La noche en
- 9:27que empecé a aceptar que algo se estaba saliendo de control,
- 9:31llegó sin aviso, como cualquier día común. Volví de estar
- 9:36con ella, más cansado de lo normal. Habíamos estado sentados
- 9:41en la misma banca de siempre. Recuerdo que en un momento,
- 9:46me puso la mano justo sobre el corazón, presionando un poco,
- 9:50y sentí que la respiración se me cortaba. No fue
- 9:54un piquete, fue una presión constante, fuerte, que me obligó
- 9:58a enderezarme y hacer un esfuerzo para jalar aire. Ella
- 10:03retiró la mano como si nada, siguió platicando y yo
- 10:06dejé pasar el momento para no parecer débil. Al regresar
- 10:11al cuartel, me metí directo al baño para lavarme la cara.
- 10:16El espejo era plano, sin marco, y pegado a la pared.
- 10:21Me miré y ahí fue donde el golpe me cayó completo.
- 10:25Me vi muy flaco, más de lo que yo pensaba.
- 10:29Los pómulos marcados, los ojos hundidos, la piel de la
- 10:33cara estirada como si hubiera pasado meses enfermo. El cuello
- 10:37se me veía delgado, con la nuez más salida. Me
- 10:41quedé un buen rato observándome, con el agua corriendo. Ese
- 10:46fue el primer momento en que pensé con claridad que
- 10:50mi estado empeoraba cada vez que la veía y que
- 10:53lo que estaba pasando ya no se podía explicar solo
- 10:56con desveladas y calor, aunque todavía no me atrevía a
- 11:00ponerle la palabra que mis amigos ya habían dicho, brujería.
- 11:04Después de esa noche frente al espejo, ya no pude
- 11:08hacerme tonto. me veía demasiado flaco para el tiempo que
- 11:12llevaba en el cuartel. Aún así, no dejé de salir
- 11:16a verla. Me decía a mí mismo que sólo necesitaba
- 11:20descansar más, comer mejor y que el cuerpo se iba
- 11:24a recuperar solo. La verdad era otra, cuando pasaba un
- 11:28día sin verla, la cabeza me latía, sentía vacío en
- 11:32el pecho y soñaba con su cara parada frente al portón.
- 11:37Esa necesidad de verla, Me empujaba a buscarla, aunque ya
- 11:41entendía que mi salud iba para abajo. Las noches se
- 11:45volvieron pesadas. Había veces que despertaba a medias, con la
- 11:50sensación de tener un peso en el pecho. Quería mover
- 11:54los brazos y las piernas y me costaba trabajo. Respiraba corto,
- 12:00como si alguien me apretara por dentro. Al día siguiente,
- 12:05cuando me cambiaba la camisa, veía marcas rojas en el
- 12:08pecho y en el cuello, como dedos, o como si
- 12:11me hubieran apretado con fuerza mientras dormía. Me levantaba con
- 12:16las piernas débiles, con la espalda cansada, y el desayuno
- 12:20del cuartel ya no me sabía igual. Lo que antes
- 12:24me llenaba, ahora me caía pesado, y aún así seguía
- 12:28perdiendo peso. En las salidas con ella, se repitió la
- 12:32misma rutina, aunque ahora había un detalle nuevo. Ya no
- 12:37nos quedábamos solo en la banca del poste. Después de
- 12:41un rato, ella me decía que fuéramos a platicar más
- 12:44tranquilos a una casa donde, según ella, vivía una tía
- 12:48que casi nunca estaba. La casa quedaba a cierta distancia
- 12:53del cuartel, por una calle con menos casas y más
- 12:56terreno baldío. Era una construcción sencilla, con la pintura caída,
- 13:02el portón viejo y un patio pequeño lleno de tierra. Adentro,
- 13:07las paredes estaban manchadas de humedad, con pocos muebles y
- 13:11una cama vieja en un cuarto casi vacío. Yo me
- 13:15sentaba al borde de la cama y ella se acomodaba
- 13:19junto a mí o se me acercaba hasta quedar frente
- 13:21a frente. Me tocaba el pecho, el cuello y la nuca.
- 13:27Sus manos estaban frías, frías de verdad, aunque afuera el
- 13:31calor seguía igual. Conforme pasaban los minutos, el sueño me
- 13:36caía encima. La cabeza me zumbaba, no con ruido fuerte,
- 13:41pero sí con una sensación constante que no se quitaba.
- 13:46Había veces que sentía que si cerraba los ojos ya
- 13:50no los iba a poder abrir con la misma facilidad.
- 13:54En lugar de alejarme, me quedaba porque ella me hablaba suave,
- 13:58me decía que ahí afuera nadie me entendía, que con
- 14:01ella yo podía estar tranquilo. Una de esas tardes, Ortega
- 14:06decidió seguirme sin avisarme. Yo no lo supe en el momento,
- 14:11me lo contó después. Dijo que salió unos minutos después
- 14:16que yo, que mantuvo distancia para que no lo viera
- 14:19y que me vio entrar con ella a esa casa.
- 14:23Según él, La puerta quedó apenas entornada y por ahí
- 14:27alcanzó a ver el interior. Me describió lo que vio,
- 14:31y su versión no era la misma que la mía.
- 14:35Según Ortega, yo estaba acostado en la cama, casi sin moverme,
- 14:39con los brazos a los lados. Encima de mí, dijo,
- 14:44no se veía una muchacha joven, sino una mujer muy flaca,
- 14:48con la espalda encorvada, el cabello desarreglado y la piel
- 14:52pegada al hueso. La describió con la boca pegada a
- 14:56mi pecho, como si estuviera succionando algo, mientras yo tenía
- 15:01la mirada perdida. Sintió una impresión fuerte y se regresó
- 15:06al cuartel a buscar a los demás. Cuando llegó, habló
- 15:10con Ramírez y con el güero. Les dijo que ya
- 15:14no se trataba de chismes ni de celos, que lo
- 15:17que estaba pasando no era normal. Entre los tres tomaron
- 15:21la decisión de seguirme la próxima vez, los tres juntos
- 15:25y entrar a la casa costara lo que costara. Ortega
- 15:29fue al dormitorio, sacó una bolsa simple de tela donde
- 15:33guardaba cosas personales y metió sal, un poco de tierra
- 15:37y pedazos de carbón. Dijo que en su pueblo a
- 15:42las brujas se les enfrentaba así, con sal y tierra,
- 15:45sin tanta palabra. No armaron altar ni nada raro, sólo
- 15:50prepararon eso y se pusieron de acuerdo. el que estuviera
- 15:54más cerca de mí me iba a jalar de la cama,
- 15:57otro iba a tirar sal, y el tercero iba a
- 16:00estar listo para ayudar. Yo no sabía nada de ese plan.
- 16:06Para mí, el siguiente día de salida fue igual que
- 16:09los otros. La encontré frente al cuartel, en el mismo
- 16:14lugar de siempre. La seguí, y caminamos por la misma
- 16:18calle polvosa, cruzamos por el mismo tramo, donde el pavimento
- 16:23se acababa y entramos a la casa. Desde que puse
- 16:27un pie adentro, sentí más pesado el cuerpo. El aire
- 16:31se sentía espeso, no olía a nada en particular, pero
- 16:35me costaba llenarme los pulmones. Ella me llevó directo al
- 16:40cuarto de la cama. Me senté, luego me recosté, porque
- 16:45me dijo que me veía muy cansado. Tenía razón. Los
- 16:49brazos me pesaban como si trajera un costal encima. Se
- 16:54colocó a la altura de mi pecho, primero sentada, luego
- 16:57inclinada sobre mí. Yo la seguía viendo como una muchacha joven,
- 17:02pero ya no tan clara como al principio. Pues al acercarse,
- 17:07notaba que la piel se veía más reseca, como agrietada
- 17:11en algunas partes. Las manos se le veían más huesudas,
- 17:16con las venas marcadas y las uñas más largas de
- 17:18lo normal. Me puso la mano justo sobre el corazón
- 17:23y empezó a apretar. Cada vez que apretaba, yo sentía
- 17:27que el aire se me escapaba de golpe. Quise incorporarme,
- 17:32pero el cuerpo no me respondió como debía. Las piernas
- 17:36no me obedecían y los brazos se sentían amarrados a
- 17:40la cama. Mi respiración se volvió corta, rápida, como la
- 17:45de alguien que acaba de correr, pero yo estaba acostado.
- 17:50En ese punto, escuché la puerta de la casa abrirse
- 17:53con fuerza. Se oyó el ruido seco de la madera
- 17:57pegando con la pared. Después escuché los pasos apresurados y
- 18:02las voces de mis compañeros. Oí mi nombre, oí que
- 18:06le gritaban a ella que se quitara. Yo apenas podía
- 18:11voltear la cabeza. Sentí como unas manos me tomaron por
- 18:15debajo de los brazos y me jalaron hacia arriba, mientras
- 18:19otra persona se acercaba a ella. De pronto comenzó a
- 18:23caerme sal en el uniforme, en el pecho y en
- 18:26el cuello. También vi como Ortega lanzaba puñados hacia donde
- 18:31estaba ella, sobre su ropa y sobre el piso que
- 18:34rodeaba la cama. Ahí fue cuando la vi como realmente era.
- 18:40La cara ya no era la de la muchacha tranquila
- 18:42de la banqueta. La piel se veía llena de arrugas profundas,
- 18:47los ojos hundidos, con un brillo oscuro que no tenía
- 18:51nada de normal. La boca se veía alargada, con dientes
- 18:55irregulares y largos. El cabello, que antes yo veía recogido
- 19:01y limpio, ahora se veía pegado, enmarañado, como si estuviera
- 19:05sucio desde hacía mucho. La ropa ya no parecía un
- 19:10vestido sencillo, sino trapos viejos pegados al cuerpo. Cuando la
- 19:15sale cayó encima, lanzó un grito fuerte y claro, que
- 19:19rebotó en las paredes de la casa. Se encogió, se
- 19:23llevó las manos a la cara y se hizo a
- 19:26un lado como pudo. Se levantó de la cama con dificultad, tambaleándose,
- 19:32como si las piernas no le respondieran bien. Empujó a
- 19:36Ramírez con un brazo, Se abrió paso hacia la puerta
- 19:39y salió de la casa caminando rápido, pero descompuesta, como
- 19:44si cada paso le doliera. Mis amigos no la siguieron.
- 19:49El güero me tenía agarrado por los hombros para que
- 19:52no me cayera otra vez. Sentía el corazón agitado, un
- 19:57mareo fuerte y una debilidad que me dejaba colgando del
- 20:01cuerpo de ellos. Me llevaron al cuartel casi cargando, me
- 20:05acostaron en mi cama y avisaron a los superiores que
- 20:09me sentía muy mal. Los médicos me revisaron, me tomaron
- 20:13la presión, me hicieron preguntas sobre lo que había comido,
- 20:17sobre si había tenido diarrea, fiebre o algún otro síntoma.
- 20:22Lo único que encontraron fue debilidad general y una pérdida
- 20:26de peso rápida. Me dejaron varios días en cama. Yo
- 20:32dormía muchas horas seguidas, despertaba sudado, comía poco y volvía
- 20:37a dormirme. Las piernas me dolían, el pecho también, como
- 20:42si hubiera recibido golpes internos. Con los días, el cuerpo
- 20:47empezó a responder mejor. Recuperé un poco de fuerza, pude
- 20:52levantarme de la cama sin ayuda y caminar por el dormitorio.
- 20:57Lo que ya no vi fue a la mujer frente
- 20:59al cuartel. Ningún compañero volvió a verla parada en la barda,
- 21:04ni cerca de la tienda. Entre nosotros quedamos en no
- 21:09hablar del tema con los oficiales. Sabíamos que nadie nos
- 21:13iba a creer y que sólo se iban a reír
- 21:16de lo que contamos. La historia se quedó entre Ramírez, Ortega,
- 21:22el güero y yo. Una semana después empezó a correr
- 21:26un rumor en el pueblo. Decían que habían encontrado el
- 21:30cuerpo de una mujer sola cerca de un arroyo en
- 21:34las orillas del pueblo. Comentaban que era una señora muy flaca,
- 21:39de aspecto descuidado, que vivía apartada y que la gente
- 21:43la relacionaba con brujería desde hacía años. Yo no fui
- 21:47a verla, la verdad no quería. Me bastó con escuchar
- 21:52la descripción para entender de quién hablaban y no necesitaba
- 21:56más pruebas. Hoy puedo decir que llevo una vida normal,
- 22:01dentro de lo que cabe. Trabajo, como y duermo, pero
- 22:06me canso más rápido que otros de mi edad. Subir
- 22:10escaleras me agota más de lo que debería. Y cada
- 22:14vez que me miro el pecho en un espejo, siento
- 22:16que esa parte del cuerpo nunca volvió a ser la misma.
- 22:21Hay una zona que se ve hundida, como si ahí
- 22:23faltara carne. Me llamo Javier, fui soldado en aquel cuartel
- 22:28y estuve a punto de entregar la vida a en
- 22:31manos de una bruja que yo veía como muchacha. Ella
- 22:36ya no está, pero lo que me quitó, se quedó
- 22:38así para siempre. Hola, soy Ramiro, y esto me pasó
- 22:51hace algunos años, lo cuento como lo recuerdo, porque es
- 22:55algo que aún no me deja dormir. Yo trabajo en
- 23:00carretera desde hace mucho, esa noche iba solo, con carga
- 23:04y con el camión en regla, y las luces revisadas
- 23:08desde antes de salir, y el tablero con la luz
- 23:11baja para no cansarme la vista. El camino estaba parejo,
- 23:16de esos tramos largos donde uno maneja con cuidado y
- 23:19con paciencia, cuidando mi carril, los espejos y la distancia,
- 23:23porque cualquier error con un trailer cargado no se corrige rápido.
- 23:29Yo iba concentrado, con música suave, el celular guardado, y
- 23:33la mente en llegar al siguiente punto. En un tramo
- 23:38donde casi no hay casas y solo se ven luces lejos,
- 23:41vi a una joven pidiendo raite en el acotamiento. Se
- 23:46veía bien vestida, con el cabello arreglado, y estaba parada
- 23:50cerca de la línea blanca, sin meterse a la carretera.
- 23:55Yo pensé en seguir de largo, porque uno aprende a
- 23:58no confiar, pero también pensé que ahí no había señal,
- 24:02no había patrullas, y si alguien se quedó varado, la
- 24:06noche se ponía pesada. Me orillé con cuidado, bajé la velocidad,
- 24:11dejé el motor encendido y bajé el vidrio un poco,
- 24:15sin abrir la puerta de golpe. Ella se acercó y
- 24:19me dijo a dónde iba y que si podía irse conmigo.
- 24:24Yo le dije que si se subía tenía que ir tranquila,
- 24:27sin movimientos raros, y que yo paraba cuando yo decidiera.
- 24:32Asintió con la cabeza, le abrí la puerta del copiloto
- 24:36y se subió, cerró con calma y se acomodó en
- 24:39el asiento. Traía un perfume ligero, nada fuerte, y cuando
- 24:44se acomodó, se recogió el cabello con una mano, como
- 24:48si fuera un viaje normal. Yo volví a meter el
- 24:51camión al carril con cuidado, agarré velocidad otra vez y seguí.
- 24:58Los primeros minutos fueron normales, ella miraba al frente y
- 25:02a ratos hacia la ventana, hablaba poco y su voz
- 25:05sonaba joven, clara y sin temblor. Me preguntó cuánto faltaba
- 25:10para una salida, yo le respondí sin hacer conversación de más,
- 25:14porque cuando uno maneja así, el que va al volante
- 25:18no se distrae, pero si alcanza a notar las cosas
- 25:21de su alrededor. Los gestos, la forma en que respira
- 25:26alguien y el modo en que mueve las manos. Ella
- 25:30traía las manos quietas sobre las piernas, con las uñas pintadas,
- 25:34uñas normales, y de vez en cuando miraba el tablero,
- 25:38como viendo los números, la velocidad y las luces. Yo
- 25:44seguí manejando y a ratos la volteaba a ver con
- 25:47la vista corta, solo para ubicarla se veía joven tenía
- 25:52la cara lisa la piel pareja y el cabello bien
- 25:56cuidado no traía mochila grande ni bolsa de viaje solo
- 26:01una bolsa chica de mano negra y sencilla que traía
- 26:05cerca de las piernas no me dijo su nombre y
- 26:09yo tampoco se lo pedí porque de lo cansado que
- 26:12andaba no anduve pidiendo datos yo solo quería llegar a
- 26:16mi destino y ya Pasaron varios kilómetros y sentí el
- 26:21cuerpo tenso, como una alerta que me subió de golpe.
- 26:26No fue un ruido del motor, ni un frenón o
- 26:29una curva, fue una presión en el pecho y un
- 26:32calor raro en la nuca, de esos que te ponen
- 26:34atento aunque no sepas por qué. Yo apreté el volante
- 26:39un poco más, acomodé los hombros y respiré por la
- 26:42boca para mantenerme estable. Volteé la vista hacia el copiloto
- 26:47y la vi diferente. Al principio pensé que era la
- 26:52sombra de la cabina, porque la luz del tablero sube
- 26:56y baja con el movimiento, pero no, ya se le
- 26:59marcaban líneas en la frente y alrededor de la boca,
- 27:02como arrugas finas que antes no se notaban, y su
- 27:06mirada se veía más hundida, más dura, como si los
- 27:09ojos se le hubieran metido un poco hacia adentro. Yo
- 27:13seguí con la vista al frente. porque si uno se
- 27:16queda mirando al lado se pierde el carril, pero en
- 27:19el siguiente reflejo del vidrio, cuando la vi de reojo
- 27:23otra vez, el cambio se notó más. La piel ya
- 27:27no se veía pareja, se veía más opaca, más seca,
- 27:31y la forma de su mandíbula se veía distinta, más marcada.
- 27:37Yo pensé que era el cansancio jugando con mi vista,
- 27:40me dije que no me iba a sugestionar y me
- 27:43concentré en la carretera, pero a los segundos, sentí su
- 27:47mano sobre la mía. Me agarró la mano derecha con fuerza,
- 27:52no fue un toque ligero, fue un agarre firme, como
- 27:55si quisiera que yo me quedara quieto. Su mano estaba fría,
- 28:00y la presión me dejó los dedos apretados. Con una
- 28:04voz firme, me pidió que volteara, que mirara hacia atrás,
- 28:08como si hubiera algo importante en la caja o en
- 28:11el camino, algo que yo tenía que ver en ese instante.
- 28:17Yo bajé la vista a su mano antes de hacerle
- 28:20caso y ahí se me fue el aire. Esa mano
- 28:23ya no era de una joven. Era delgada, casi huesuda,
- 28:28con la piel pegada a los dedos y las uñas
- 28:31que antes se veían normales ahora se veían largas y duras,
- 28:35demasiado largas para ser normales con una forma que daba
- 28:39miedo ver tan cerca. En ese segundo me quedó claro
- 28:44que lo que yo traía sentado al lado era ya
- 28:46no se veía como la muchacha que subió. Yo no
- 28:51quise hacer un movimiento brusco, porque traía peso y cualquier
- 28:55jalón podía terminar mal. Seguí derecho con el volante fijo,
- 29:00sentí sudor en las palmas, la garganta cerrada y el
- 29:04corazón golpeando duro. Volteé la vista apenas hacia su cara,
- 29:09y lo que vi, me terminó de cortar el pensamiento.
- 29:13La cara ya se veía muy arrugada, la piel caída
- 29:17y las mejillas más hundidas, la boca apretada y los
- 29:21ojos que antes eran muy bonitos, ahora se veían como
- 29:24de alguien mucho mayor y sin brillo, la verdad era
- 29:28muy aterrador. Sentí que mi vida terminaría ahí. Ella me
- 29:35seguía apretando la mano y volvió a insistir con lo mismo,
- 29:39que volteara a verla y que mirara hacia atrás. Yo
- 29:43no le contesté con gritos, porque no quería provocar nada
- 29:47dentro de la cabina, yo solo respiré hondo, tragué saliva
- 29:51y moví la mano despacio para zafarme, sin jalonear. Cuando
- 29:56logré soltarme, me quedé con la sensación en los dedos,
- 30:00como si me los hubiera comprimido con una herramienta. En
- 30:05mi cabeza empezó a correr una sola idea, bajarla del
- 30:08camión sin provocar un problema. Yo pensé en parar en
- 30:13el acotamiento, pero en ese tramo no había luz, también
- 30:17pensé en frenar de golpe, pero con carga no se hace,
- 30:21luego pensé en pedir ayuda por radio, pero iba solo
- 30:24en ese canal, y tampoco iba a decir en voz
- 30:27alta lo que estaba pasando, porque me daba miedo que
- 30:30al oírme, ella reaccionara. Seguí manejando como si nada, con
- 30:37los ojos firmes al frente y y empecé a buscar
- 30:40con la vista una salida segura, una gasolinera, algún lugar
- 30:44con luz, o un lugar donde hubiera gente y cámaras,
- 30:47porque yo quería bajarme sin quedar a solas con ella
- 30:51en medio de la nada. Sentía que ella me miraba,
- 30:55como esperando que yo cometiera un error, y cada vez
- 30:58que yo la veía de reojo, la imagen era la misma,
- 31:02una anciana en el asiento del copiloto. con las manos
- 31:05tensas y esas uñas largas que no dejaban de llamar
- 31:08la atención. Yo agarré aire otra vez, acomodé la espalda
- 31:14en el asiento, y me preparé para hablarle como si
- 31:17fuera lo más normal del mundo, porque esa era la
- 31:21única forma de que me dejara llegar a un lugar
- 31:24con luz sin ponerse peor, y mientras avanzaba, yo solo
- 31:28pensaba en eso, en llegar a un punto donde pudiera
- 31:31bajarla del camión y seguir mi ruta sin volver a verla.
- 31:37Yo agarré aire y me forcé a manejar como si nada,
- 31:40porque con el tráiler cargado no hay margen para entrar
- 31:43en pánico. Respiré hondo y empecé a hablarle como si
- 31:48fuera una parada normal, le dije que más adelante iba
- 31:51a detenerme en una gasolinera para revisar llantas, tomar algo
- 31:56y estirar las piernas y que ahí podía entrar al baño.
- 32:01Ella respondió que estaba bien, lo dijo seria, y se
- 32:04quedó mirando hacia el frente, con la cabeza apenas inclinada,
- 32:09como si estuviera escuchando otra cosa y no mis palabras.
- 32:14Yo seguí con esa idea, insistí con calma y le
- 32:18repetí que era una parada que yo hacía siempre, que
- 32:21me convenía parar en un lugar con luz, y seguí
- 32:24manejando sin perder el carril. Mientras avanzábamos, cada vez que
- 32:29la miraba de reojo, ya no veía a la muchacha,
- 32:33veía a una anciana aterradora, la cara arrugada y esas
- 32:37uñas largas como garras, marcándose con la luz de la cabina.
- 32:42La bolsa chica que traía seguía en sus piernas, bien agarrada,
- 32:46y eso me inquietaba, porque no la soltaba ni un segundo,
- 32:50como si ahí guardara algo que no quería que yo viera.
- 32:55Yo fui leyendo la carretera como lo hago siempre, buscando
- 32:59una salida segura, pues no me servía cualquier parada, necesitaba
- 33:04un lugar con gente, con carros y con movimiento, necesitaba
- 33:08un sitio donde yo pudiera bajarme y tener testigos. Cuando
- 33:13por fin vi la gasolinera a lo lejos, me sentí
- 33:16un poco más seguro, prendí el direccional con tiempo y,
- 33:20bajé velocidad sin frenar de golpe y me metí por
- 33:23la entrada grande buscando el área más iluminada donde estuviera
- 33:28la tienda y donde se viera el mostrador desde afuera
- 33:32me estacioné cerca de los surtidores me aseguré de quedar
- 33:36derecho apagué el camión y antes de bajarme acomodé el
- 33:40cuerpo para salir rápido porque no quería quedarme sentado un
- 33:44segundo más con ella al lado Bajé y caminé hacia
- 33:49el frente del trailer, como si fuera parte de mi rutina,
- 33:52revisé con la vista la parte baja, el piso, las
- 33:56llantas delanteras, e hice tiempo para que la gente me
- 34:00viera ahí. Saludé al despachador con una seña clara, y
- 34:03me acerqué lo suficiente para que me ubicara. Luego regresé
- 34:08por el lado del copiloto, despacio, y sin mostrar la
- 34:12prisa que traía por dentro, levanté la mano y le
- 34:15señalé la entrada de la tienda, le indiqué el baño,
- 34:19y me quedé parado a un lado, con espacio, sin
- 34:22arrimarme a la puerta. Ella abrió y bajó con calma,
- 34:28pero ya era la anciana completa, tenía la postura encorvada
- 34:32por completo, y al poner un pie en el suelo,
- 34:35se acomodó la bolsa como si fuera lo más importante
- 34:38que traía. Yo le volví a señalar la tienda, y
- 34:42ella me sostuvo la mirada, me dijo que yo pensaba
- 34:45dejarla ahí, pero yo le dije que no, que eso
- 34:49nunca lo haría. Ahí me dijo que si lo hacía,
- 34:53que algún día me lo iba a cobrar, me lo
- 34:55dijo bajo, pero firme, como una cuenta pendiente que ya
- 34:59estaba escrita desde antes. No me levantó la voz, solo
- 35:04me lo dijo y se quedó un segundo mirándome, como
- 35:07esperando que yo reaccionara. Yo no discutí, no me puse
- 35:13a reclamarle nada, mi intención era que se fuera de
- 35:16mi lado y ya, así que volví a señalar el
- 35:19baño y me quedé quieto, dejando que la escena pareciera normal,
- 35:23para el despachador y para los que estaban ahí. Ella
- 35:27caminó hacia un costado del terreno, hacia la parte donde
- 35:31hay menos luz, se fue sin prisa como si conociera
- 35:34el lugar, yo la seguí con la vista unos segundos,
- 35:37cuidando mi distancia, y cuando vi que ya estaba lejos,
- 35:41me subí al camión, cerré la puerta, arranqué el trailer
- 35:45y salí de ahí, en cuanto tomé la salida, me
- 35:50fui directo al carril, sin quedarme dando vueltas, con el
- 35:54camión estable y la vista fija al frente, pero el
- 35:57cuerpo me temblaba por ratos, me dolía la mano derecha,
- 36:02Me ardía donde me apretó, y cuando pude, con el
- 36:05camión parejo, bajé la vista un segundo y vi las marcas,
- 36:09tres líneas rojas cerca de los nudillos, como si me
- 36:12hubiera sujetado con sus uñas largas. Me limpié la palma
- 36:17con una servilleta que traía en la puerta, tomé agua
- 36:20y seguí, porque yo no quería detenerme otra vez en
- 36:24un tramo oscuro. Más adelante me encontré tráfico, carros pegados, camiones...
- 36:31y una fila que obligaba a bajar la velocidad, me
- 36:34tocó frenar en un crucero grande y esperar el cambio,
- 36:38y ahí, en la esquina, la vi otra vez. Estaba
- 36:42parada cerca del poste del semáforo, quieta, mirando hacia los carros.
- 36:48Era la misma cara arrugada, el mismo gesto duro, y
- 36:52las mismas uñas visibles aunque tuviera la mano abajo, y
- 36:56cuando me miró fue directo, como si supiera exactamente qué
- 37:00cabina era la mía. Yo me quedé mirando al frente,
- 37:04con las manos bien puestas en el volante, cuidando el
- 37:07freno y cuidando el espacio con el carro de adelante,
- 37:11porque en ese momento un error me podía meter en
- 37:14un choque, y yo no iba a arriesgar la carga,
- 37:17ni mi vida, por voltear a verla de más. Cuando
- 37:22el tráfico me dejó, avancé y seguí mi camino. En
- 37:27el espejo lateral la perdí, y aún así me quedé
- 37:30revisando los espejos seguido, como si esperara verla pegada al
- 37:34camión o caminando por la orilla, porque lo que más
- 37:37me daba miedo no era haberla visto una vez en
- 37:41mi tráiler, era que apareciera otra vez en ese lugar,
- 37:44como si fuera fácil. Seguí varios kilómetros con la espalda tensa,
- 37:50con la mandíbula apretada, cuidando cada cambio de carril, cuidando
- 37:54cada curva y tratando de mantener la cabeza fría, pero
- 37:58el pensamiento se repetía solo. La muchacha que subió no
- 38:02era la misma que iba conmigo cuando llegué a la gasolinera.
- 38:08Yo empecé a hacer lo único que podía hacer en
- 38:11ese momento, volverme más estricto, no parar donde estuviera solo,
- 38:16no bajarme si no había luz, no quedarme con el
- 38:19vidrio abajo en los semáforos y mantener el camión en
- 38:22movimiento hasta llegar a un lugar donde yo pudiera descansar
- 38:26con más gente alrededor. Aún así, esa imagen se me
- 38:31quedaba pegada, la mano fría sobre la mía, el cambio
- 38:35en la cara, y esa frase que me soltó, como
- 38:38si me dejara una deuda. Y mientras la carretera seguía,
- 38:42yo sentía que el camino, el mismo camino que yo
- 38:46conozco de memoria, se me había vuelto más angosto. Después
- 38:52de ese crucero, seguí mi ruta con el cuerpo tenso,
- 38:56manejando más rígido de lo normal, cuidando cada frenada y
- 39:00cada cambio de carril, porque traía la sensación de que
- 39:03cualquier descuido me iba a meter en un problema, y
- 39:06yo todavía traía la mano adolorida. Cuando paré por primera
- 39:11vez ya de madrugada, fue en un lugar con mucha luz,
- 39:15con varios trailers alrededor y movimiento constante. Bajé sólo lo necesario,
- 39:21revisé las llantas con la lámpara, me limpié la mano
- 39:25con agua del baño, y ahí vi mejor las marcas,
- 39:28eran líneas rojas cerca de los nudillos, se notaba que
- 39:31me apretó con fuerza, no sangraban, pero me ardían al tocar.
- 39:37Esa noche dormí por ratos, sentado, con el seguro puesto,
- 39:41y con el teléfono cerca, por si necesitaba pedir ayuda.
- 39:47Al día siguiente seguí trabajando como siempre, porque el trabajo
- 39:51no se detiene, yo llevaba horario de entrega y tenía
- 39:55que llegar a tiempo. pero cambié la forma de hacer
- 39:58las cosas, dejé de parar en lugares solos. Los siguientes días,
- 40:03me pasó lo mismo en dos lugares más, una vez
- 40:06en la entrada de una ciudad, cerca de un puesto
- 40:09de comida, y otra vez en un crucero donde el
- 40:12tráfico me obligó a bajar la velocidad. Cada vez era igual,
- 40:17no cambiaba el gesto, no cambiaba la mirada, y las
- 40:20uñas se alcanzaban a notar cuando levantaba la mano. Yo
- 40:25no me detuve en ninguna de esas ocasiones, seguí mi carril,
- 40:29y me enfoqué en llegar al siguiente punto, porque para
- 40:32mí ya era claro que si me veía frenar o
- 40:35verme dudando, iba a intentar acercarse otra vez. En la empresa,
- 40:42yo no conté la historia completa desde el primer día,
- 40:45porque sabía cómo suena. pero pedí que me ajustaran paradas.
- 40:49Les dije que tuve un problema con un pasajero y
- 40:52que prefería descansar en aparcaderos con vigilancia. El encargado me
- 40:57dijo que estaba bien y me dio dos opciones de
- 41:00lugares grandes donde siempre hay más camioneros, regaderas y guardias.
- 41:06Yo acepté y esa misma semana me tocó dormir en
- 41:10uno de esos aparcaderos. Era grande, tenía comedor, tienda y
- 41:15filas de trailers y un patio amplio. Llegué de noche,
- 41:20me estacioné en una zona donde había otras unidades, apagué
- 41:23el trailer, le puse el seguro y antes de bajar
- 41:27me revisé por el parabrisas y por los espejos y
- 41:30me quedé unos segundos atento, esperando no ver nada raro
- 41:34cerca de mi unidad. Me bajé para ir al baño
- 41:39y comprar agua y cuando regresé con el vaso en
- 41:42la mano me la vi caminando entre los camiones. Venía
- 41:46por el pasillo que queda entre dos filas, despacio, como
- 41:50si supiera exactamente hacia dónde iba. La reconocí luego, y
- 41:55en cuanto la identifiqué, me subí de inmediato, cerré y
- 41:59me puse el seguro, dejé el vaso en el portavasos,
- 42:03tomé el teléfono y me quedé quieto, escuchando los pasos cerca.
- 42:09Ella llegó a la puerta del copiloto y levantó la
- 42:12mano hacia la manija, no golpeó, no gritó, solo dejó
- 42:16la mano cerca, como si quisiera repetir lo que hizo
- 42:20dentro de la cabina aquella noche, como si el objetivo
- 42:23fuera tocarme otra vez. Yo me quedé viendo esa mano
- 42:27a través del vidrio, con los dedos tensos y las
- 42:30uñas largas, y me acordé de la presión en la
- 42:33mano derecha, se me secó la boca, y sentí el
- 42:36mismo calor en la nuca. Yo no iba a abrir,
- 42:40así que marqué al número del aparcadero, el que estaba
- 42:44pegado en un letrero, cerca del comedor, y cuando contestaron
- 42:48les dije que había una mujer molestando junto a mi unidad,
- 42:51que necesitaba a un guardia. Mientras esperaba, mantuve el camión apagado,
- 42:59porque encenderlo ahí con gente caminando podía ser peligroso, y
- 43:03yo no quería lastimar a nadie por el miedo. El
- 43:07guardia llegó caminando rápido por el lado del conductor, yo
- 43:11bajé el vidrio lo justo para hablarle, le señalé el
- 43:14lado del copiloto y rodeó el camión para ir a verla.
- 43:19Yo lo seguí con la vista por el espejo lateral,
- 43:22vi cuando se acercó al área del copiloto y se detuvo,
- 43:25como buscando a alguien, luego se metió entre dos unidades estacionadas,
- 43:30revisó el pasillo, regresó y me dijo que no veía
- 43:34a nadie ahí. Yo le pedí que revisara la cámara
- 43:37del patio, porque era un lugar grande y se suponía
- 43:41que tenían, me dijo que el supervisor estaba en la
- 43:44oficina y que en la mañana podían ver la grabación.
- 43:47Yo ya no dormí esa noche, me quedé dentro de
- 43:52la cabina, con el seguro puesto, esperando el amanecer. En
- 43:58cuanto abrió la oficina... Fui a buscar al supervisor, le
- 44:01expliqué que una mujer mayor se acercó a mi camión
- 44:04y que yo quería ver las cámaras. No le conté
- 44:08lo del cambio de joven a anciana, solo le dije
- 44:11que esa mujer ya me había seguido en carretera y
- 44:15que yo necesitaba una prueba para poder reportarlo bien. El
- 44:19supervisor accedió, me metió a una oficina chica, puso la
- 44:23grabación del patio y buscó la hora aproximada. En el
- 44:29video se veía mi trailer estacionándose, se veía cuando yo
- 44:33bajé con el vaso, se veía el pasillo entre las filas,
- 44:37y en el momento en que yo dije que ella
- 44:39estaba junto al copiloto, la cámara mostraba mi unidad y
- 44:43el espacio alrededor. La puerta del copiloto estaba cerrada, el
- 44:48área estaba libre, y lo que se alcanzaba a ver,
- 44:52era al guardia llegando y rodeando el camión, deteniéndose un segundo,
- 44:56y metiéndose entre los trailers. como si estuviera buscando a
- 45:00alguien que no quedó registrado en ese ángulo. El supervisor
- 45:05me miró raro, me dijo que tal vez yo me
- 45:08confundí con otra persona y que en la grabación no
- 45:11aparecía nadie junto a la puerta. Yo salí de ahí
- 45:16con un coraje frío, porque yo sabía lo que vi
- 45:20y al mismo tiempo esa grabación me dejaba sin nada
- 45:23que explicar. Volví a mi unidad, Me senté un momento
- 45:27con las manos sobre el volante, respiré despacio, me revisé
- 45:31mi mano derecha, y las marcas ya estaban bajando, y
- 45:35en ese momento tomé una decisión simple. Cambiar de ruta,
- 45:40cambiar de horarios, y no volver a subir a nadie.
- 45:44Pedí que me movieran a recorridos de día, durante un tiempo,
- 45:48el encargado aceptó, y así me quedé. Después de ese
- 45:54aparcadero no la volví a ver. Seguí trabajando, seguí entregando cargas,
- 45:59volví a mis rutinas, y lo único que me quedó
- 46:03fue el recuerdo, la joven pidiendo raite, y la mano
- 46:07huesuda apretando la mía, y la frase que me dijo
- 46:10en la gasolinera, como si fuera una deuda. Eso es
- 46:14lo que me pesa, porque yo puedo cambiar de ruta
- 46:17y puedo cambiar de hábitos, pero esa escena dentro de
- 46:20la cabina se me quedó fija, y aunque ya no
- 46:23volvió a aparecer, Todavía hay noches en las que cierro
- 46:27los ojos y siento el frío de esa mano huesuda
- 46:30como si el cuerpo se acordara solo. Tenía 16 años cuando
- 46:44mi tía Rosa decidió que yo necesitaba acercarme más a Dios.
- 46:48Así lo decía ella. Yo vivía con mis papás y
- 46:53mis dos hermanos en un barrio pegado a una iglesia vieja,
- 46:57de esas que se notan cansadas. Las paredes de afuera
- 47:02tenían partes descarapeladas, la pintura original casi ni se distinguía
- 47:07y en la entrada principal siempre olía a humedad y
- 47:11cera derretida. Desde niño estaba acostumbrado a ver gente entrar
- 47:16y salir, a escuchar las campanas y las mismas oraciones
- 47:20de siempre, pero nunca me había metido a los grupos
- 47:23o que se juntaban después de la misa. En mi
- 47:28casa las cosas iban mal. Mis papás se peleaban por todo,
- 47:33por el dinero, por la comida, por las deudas, por
- 47:36cualquier cosa que se saliera del presupuesto. Yo escuchaba gritos
- 47:41casi a diario, puertas azotadas, y veía a mi mamá
- 47:45con los ojos hinchados, cada vez con más frecuencia. Mi
- 47:50papá regresaba de malas del trabajo y aventaba las cosas
- 47:53y a veces pasaba el resto de la tarde sentado
- 47:57frente a la televisión sin hablar con nadie. Yo me
- 48:01llevaba más o menos con mis hermanos, pero cada quien
- 48:04tenía sus problemas. No faltaba quien dijera que a nuestra
- 48:09familia le habían echado algo o que traíamos una mala racha.
- 48:14Mi tía Rosa repetía que lo que faltaba era oración.
- 48:20Mi tía pasaba mediodía en la iglesia. Ayudaba a barrer,
- 48:24acomodaba bancas, se apuntaba en todas las listas para rosarios,
- 48:29novenas y juntas. Un domingo, al terminar la misa, me
- 48:34tomó del brazo y me dijo que no me fuera
- 48:36todavía al atrio, que me quería presentar con un grupo especial,
- 48:41que rezaba por las familias, cuando ya no se podía
- 48:44hacer nada más. Lo dijo como si esa fuera la
- 48:48última salida para nosotros. Yo no tenía muchas ganas, pero
- 48:53no quise discutir con ella ahí dentro, así que la seguí.
- 48:59Mientras todos salían por la puerta principal, mi tía me
- 49:03jaló hacia un pasillo lateral. Ese pasillo llevaba a un
- 49:07salón dentro de la misma iglesia. Desde afuera se alcanzaba
- 49:12a ver una puerta entreabierta, pero casi nadie volteaba hacia ahí.
- 49:17Al cruzar, sentí el cambio de olor, menos incienso y
- 49:21más cera concentrada, mezclada con perfume de señora. El salón
- 49:27era sencillo, pero estaba lleno de detalles, que se me
- 49:31quedaron grabados. En una pared había una mesa larga de plástico,
- 49:36blanca ya maltratada, apoyada contra el muro. Encima estaba una
- 49:42biblia abierta, con las hojas dobladas en las orillas, como
- 49:45si la usaran diario. A un lado había cuadernos con
- 49:49los bordes sucios, llenos de nombres escritos con pluma, algunos subrayados.
- 49:56Había velas encendidas sobre platos viejos de aluminio, con la
- 50:00cera escurriendo. Encima, casi en la esquina de la mesa,
- 50:05colgaba una imagen del sagrado corazón, chueca, con la esquina
- 50:09inferior despegada de la pared. Debajo de la mesa, vi
- 50:14una bolsa de tela oscura, arrugada, donde después me di
- 50:18cuenta que guardaban fotografías y papeles. Las sillas eran disparejas,
- 50:24había unas de plástico verde, otras de metal con asiento
- 50:28acolchonado ya hundido, y una que otra banca más chica,
- 50:32pegada a la pared contraria. La luz venía de unos
- 50:36focos amarillos colgados en el techo, sin pantallas ni nada,
- 50:40y daba un tono apagado al cuarto. La puerta, como
- 50:45ya había visto desde el pasillo, quedaba medio abierta, pero
- 50:49la forma en que estaba acomodada la mesa... y la
- 50:52gente hacía que desde afuera no se viera bien qué
- 50:55pasaba dentro. Adentro estaban las mujeres del grupo. La mayoría
- 51:02eran señoras, entre 40 y 60 años, aunque algunas se veían más
- 51:07jóvenes de lo que yo recordaba. No concordaba la edad
- 51:12que yo les calculaba con la cara que traían. Todas
- 51:16estaban muy arregladas, usaban maquillaje marcado, base, rubor, cejas pintadas
- 51:22y labios bien delineados. Las uñas las traían cuidadas. El
- 51:29cabello lo tenían teñido, sin canas visibles, como si acabaran
- 51:33de salir de un salón. La ropa también llamaba la atención,
- 51:38blusas nuevas, pantalones sin manchas y los zapatos limpios se
- 51:43veían más acomodadas ahí que en la calle o en
- 51:46el mercado. donde yo las había visto antes con mandiles gastados.
- 51:53Cuando mi tía me presentó, ellas me recibieron con unas
- 51:56sonrisas amplias. Empezaron a decir que era una bendición que
- 52:02un muchacho se acercara a la oración, que los jóvenes
- 52:05casi no querían saber de Dios. Yo escuchaba y solo
- 52:09sentía con la cabeza. En algún momento, mientras hablaban entre ellas,
- 52:15empecé a poner atención a los comentarios que soltaban sobre
- 52:19sus vidas. Una decía que desde que entró al grupo
- 52:25se le había quitado el cansancio de los ojos, que
- 52:28ya no amanecía hinchada y que hasta las ojeras se
- 52:31le habían desvanecido. Otra presumía que las manchas de la
- 52:36cara se le aclararon sin crema cara, que de la
- 52:39nada se le componía la piel. Una más aseguraba que
- 52:44se le había dejado de caer el cabello, que lo
- 52:47sentía más grueso y fuerte. También hablaban de dinero, una
- 52:52comentó que desde que empezó a orar ahí, el negocio
- 52:55le levantó, que ahora vendía más, otra dijo que su
- 52:59marido había encontrado trabajo rápido, cuando antes nadie lo contrataba.
- 53:05No hablaban de fe, ni de sentirse más tranquilas por dentro,
- 53:09hablaban de cuerpo, de cara, de piel más lisa, de
- 53:13cabello brillante y de la cartera más llena. Mi tía
- 53:18Rosa pidió que oraran por mí. Dijo que en mi
- 53:22casa había muchos pleitos, que yo andaba cargado con eso
- 53:26y que necesitaba que Dios me viera. Las señoras se acercaron.
- 53:31Un par me pusieron las manos en la cabeza, otra
- 53:34en los hombros. Empezaron con un padre nuestro, normal, luego
- 53:40un ave maría, pero después la oración cambió. Teresa, la
- 53:45que se notaba que mandaba ahí, comenzó a hablar más rápido,
- 53:49mezclando frases de la Biblia con otras que no reconocí.
- 53:54Mientras seguían rezando, empecé a escuchar nombres completos y apellidos
- 53:59de gente que no estaba ahí. No eran listas generales,
- 54:04eran personas claras. Reconocí el nombre de una vecina que
- 54:09llevaba meses enferma, y que se veía cada vez más delgada.
- 54:14También nombraron a un muchacho recién llegado al barrio, el
- 54:18que había tenido un accidente en moto hacía poco. Luego
- 54:22escuché el nombre de una señora mayor, que casi nunca
- 54:26salía de su casa, de la que mi mamá comentaba,
- 54:29que se estaba apagando, sin que los doctores supieran bien
- 54:33que tenía. Ellas decían que estaban poniendo en oración a
- 54:38todos ellos. pero el tono no se sentía como una
- 54:41petición limpia. Yo, con las manos de esas mujeres sobre mí,
- 54:46no sentí calma ni consuelo. Sentí una incomodidad seca, como
- 54:52si me hubieran metido a un lugar en el que
- 54:54no debía estar. Y yo solo era parte de la fila.
- 54:59Me aguanté por respeto a mi tía, no dije nada
- 55:02y dejé que terminaran. Cuando por fin cerraron la oración,
- 55:08María se acercaron a mi tía para decirle que no
- 55:11me preocupara, que el señor ya me había visto. Yo
- 55:15sólo quería salir al atrio, respirar aire fresco y apartarme
- 55:20un poco. Antes de que pudiera moverme hacia la puerta,
- 55:24Teresa se me acercó. Era una señora de mediana estatura,
- 55:29de piel clara, con el cabello teñido de negro parejo
- 55:32y la cara demasiado estirada para la edad que aparentaba
- 55:36su cuerpo. Me tomó del antebrazo y me llevó unos
- 55:40pasos aparte, como si quisiera hablar conmigo en confianza. Me
- 55:46dijo que si quería que Dios me viera más rápido,
- 55:49tenía que llevar una fotografía mía y un objeto personal
- 55:53en una bolsa para ponerme en manos del Señor. Lo
- 55:57explicó sin rodeos, me dijo que una foto tamaño infantil servía,
- 56:02que no importaba si era reciente o de hacía unos meses.
- 56:07Insistió en que la bolsa fuera pequeña, de tela o
- 56:10de plástico, pero que no fuera muy grande para que
- 56:13todo quedara bien junto. Me sugirió que el objeto fuera
- 56:18mi cadena, o una pulsera, o algo que trajera siempre conmigo,
- 56:22porque eso hacía más fuerte la petición. Yo no entendí
- 56:28bien por qué necesitaban una foto y una cadena para orar,
- 56:32pero mi tía me miraba con cara de aprobación, como
- 56:35si esa fuera una oportunidad que no debía desperdiciar. Terminé
- 56:40diciendo que sí. Prometí llevar la fotografía y el objeto
- 56:45en la próxima reunión. Al salir por fin de la iglesia,
- 56:50sentí el cuerpo pesado, no era cansancio normal. Caminé de
- 56:55regreso a la casa, con la sensación clara, de que
- 56:58dentro de ese salón, no sólo me habían conocido, me
- 57:02habían señalado. Como si me hubieran escogido, para algo que
- 57:07todavía no sabía, pero que ya estaba en marcha. Pasaron
- 57:12unos días, antes de que volviera a ese salón. Todo
- 57:17el tiempo, desde que salí de la iglesia aquella vez,
- 57:20traía en la cabeza lo de la foto y el
- 57:23objeto personal. Mi tía Rosa no dejó que se me olvidara.
- 57:28Cada que me veía, me recordaba que tenía que llevar
- 57:32la fotografía y la cadena para que según ella, Dios
- 57:35se fijara más rápido en mí y en mi familia.
- 57:39Una tarde agarré una foto tamaño infantil que mi mamá
- 57:42tenía guardada en una caja donde salía yo con el
- 57:46uniforme de la secundaria y saqué también la cadena que
- 57:49usaba diario. La había traído puesta desde año y medio atrás,
- 57:54regalo de mi papá en uno de los pocos momentos
- 57:58buenos que habíamos tenido. Metí la foto y la cadena
- 58:02y en una bolsa pequeña de plástico transparente, esas que
- 58:06se cierran doblando la orilla, y la guardé en la
- 58:09bolsa del pantalón. Volvimos a la iglesia un día entre semana.
- 58:16No era domingo, pero había misa. Mi tía se sentó
- 58:20conmigo casi hasta adelante, como siempre. Yo sentía la bolsa
- 58:25pegada a mi pierna, recordando a cada rato que traía
- 58:29ahí algo mío que ella pensaba entregar. Durante la misa,
- 58:34no dejé de mirar a las señoras que había visto
- 58:37en el salón. Algunas estaban dispersas en las bancas, con
- 58:42las manos juntas, pero cuando se paraban se notaba lo mismo,
- 58:46maquillaje bien puesto, cabellos teñidos, caras más lisas de lo
- 58:50que yo recordaba de años anteriores. Cuando terminó la misa,
- 58:56la gente empezó a salir a latrios. Mi tía me miró,
- 59:01como preguntando sin palabras, si traía lo que me había encargado.
- 59:06Asentí y ella se levantó de inmediato. Hicimos el mismo
- 59:11recorrido que la otra vez. Al entrar al salón, sentí
- 59:16que ya no llegaba a un lugar desconocido, pero tampoco
- 59:19era un sitio donde me sintiera tranquilo. Teresa estaba cerca
- 59:25de la mesa de plástico, acomodando unos cuadernos. Cuando vio
- 59:30a mi tía, se acercó con confianza y mi tía
- 59:33le dijo que yo ya traía lo suyo. Yo saqué
- 59:37la bolsa transparente de la bolsa del pantalón y se
- 59:40la entregué a mi tía Rosa. Ella la miró con
- 59:44aprobación y luego se la dio a Teresa. Teresa tomó
- 59:49la bolsa y la levantó un poco para verla contra
- 59:53la luz amarilla del foco. Revisó la foto, revisó la cadena,
- 59:58como si comprobara que todo estuviera en orden. No preguntó
- 1:00:03nada más. Abrió la bolsa, sacó la foto y la
- 1:00:07cadena y la separó. Luego se agachó, levantó la tela
- 1:00:12de la parte de abajo de la mesa y sacó
- 1:00:14una caja de plástico que estaba escondida ahí. Era una
- 1:00:19caja rectangular, transparente, con una tapa blanca. Al abrirla, vi
- 1:00:26que no estaba vacía. Adentro había muchas bolsas parecidas a
- 1:00:31la mía, algunas de plástico, otras de tela doblada, pero
- 1:00:35todas con algo dentro. También había fotos sueltas, dobladas a
- 1:00:40la mitad y papeles con nombres completos escritos a mano.
- 1:00:45En varios se alcanzaban a leer apellidos conocidos del barrio
- 1:00:49y en algunas esquinas había fechas y edades anotadas con
- 1:00:53letra apretada. Teresa metió mi cadena en una de las
- 1:00:57esquinas de la caja, sobre otras cosas, y dejó mi
- 1:01:01foto aparte, fuera de la bolsa, sobre un pequeño montón
- 1:01:05de fotos que tenía encima. Luego cerró la tapa sin prisa,
- 1:01:10volvió a poner la caja debajo de la mesa, y
- 1:01:13se enderezó para seguir en algo rutinario. Ese día, el
- 1:01:19grupo estaba más completo. Veía caras que no había visto
- 1:01:24la primera vez, pero el tipo de mujer se repetía,
- 1:01:27señoras de mediana edad, con apariencia de estar mejorando en
- 1:01:31lo físico. Algunas hablaban de sus negocios, otras de sus maridos,
- 1:01:36una mencionaba que desde que empezó a ir con Teresa,
- 1:01:40se sentía más levantada, que ya no se veía tan acabada.
- 1:01:45Yo escuchaba todo, sentado en una de las sillas de plástico,
- 1:01:49sin saber bien si debía sentirme agradecido o con más desconfianza.
- 1:01:56En cuanto consideraron que ya estaban todas las que tenían
- 1:01:59que estar, cerraron la puerta del salón. El cambio se
- 1:02:04notó de inmediato, el pasillo quedó fuera, junto con el
- 1:02:08ruido de la gente que todavía caminaba dentro de la iglesia.
- 1:02:13Apagaron una parte de las luces del techo y dejaron
- 1:02:16sólo dos focos encendidos. También apagaron algunas velas y prendieron
- 1:02:22otras que tenían guardadas en una bolsa de mandado. Esas
- 1:02:27velas eran de color, no blancas como las normales. Las
- 1:02:31acomodaron alrededor de la mesa. Teresa sacó la caja de plástico,
- 1:02:38la puso sobre la mesa y la abrió. Esta vez
- 1:02:41vació parte del contenido. Sacó fotos y papeles, separó algunas
- 1:02:47bolsas y dejó otras dentro. Puso varias fotos boca arriba,
- 1:02:52acomodadas una al lado de la otra. formando una fila ordenada.
- 1:02:58Algunas fotos eran recientes, otras más viejas, desgastadas en las orillas.
- 1:03:03Yo reconocí de inmediato al menos tres caras. En una
- 1:03:09de las fotos, aunque estaba algo deslavada, distinguía a la
- 1:03:13vecina que llevaba meses baja de peso. Tenía la misma
- 1:03:18sonrisa que había mostrado en una fiesta de la colonia,
- 1:03:21pero en la vida real ya no sonreía así En
- 1:03:25otra foto, apareció el muchacho que había tenido un accidente
- 1:03:29en moto, en la foto estaba sano, de pie, con
- 1:03:33una gorra al revés, apoyado en una bicicleta. En otra
- 1:03:37había una señora mayor, que conocía desde niño, la que
- 1:03:41casi no salía de su casa, porque se iba quedando
- 1:03:45en cama, sin que los doctores pudieran decir bien que tenía.
- 1:03:51Recordé que mi tía, semanas antes, Había dicho en la
- 1:03:54cocina que el grupo de oración ya tenía los nombres
- 1:03:58de ellos puestos en manos del Señor. En ese momento
- 1:04:02pensé que se refería sólo a una lista de intenciones.
- 1:04:07Ahora veía sus fotos boca arriba, rodeadas de velas de color.
- 1:04:12No parecían simples peticiones, se veían como fichas acomodadas para
- 1:04:17algo más. Cuando terminaron de colocar las fotos... las mujeres
- 1:04:22se pusieron alrededor de la mesa. Teresa se colocó en
- 1:04:27la cabecera. Tomó una de las velas, la levantó y
- 1:04:31empezó a hablar. Ya no era la misma forma de
- 1:04:35rezar que había escuchado en la misa, tampoco era un
- 1:04:38Padre Nuestro, ni un Ave María. Mezclaba frases, pero el
- 1:04:43contenido era claro, pedía que la enfermedad, la tristeza, la
- 1:04:48vejez y la mala suerte pudieran se fueran hacia las
- 1:04:51personas de las fotos. Decía que esas cargas debían caer
- 1:04:56sobre ellos, para que las mujeres del círculo recibieran juventud,
- 1:05:00hombres que las buscaran, clientes en sus negocios, dinero constante
- 1:05:04y solución a sus problemas. Cada vez que Teresa decía
- 1:05:10una ventaja física, yo miraba las caras de las señoras.
- 1:05:15Recordaba cómo se veían hacía unos años, con manchas en
- 1:05:18la cara, hinchadas, con canas visibles, y las comparaba con
- 1:05:23su aspecto actual, piel más pareja, ojos menos apagados, y
- 1:05:27cabello sin rastro de canas. Cuando ella mencionaba ojos sin ojeras,
- 1:05:33yo pensaba en los ojos cansados de la vecina enferma.
- 1:05:37Cuando pedía cabello negro y fuerte, recordaba que la señora
- 1:05:41mayor casi ya no tenía fuerzas ni para levantarse de
- 1:05:45la cama. Después Teresa bajó un poco la voz, pero
- 1:05:51su tono siguió firme. Dijo que la belleza no se regalaba,
- 1:05:55que la juventud se tomaba de algún lado. Aclaró que
- 1:06:00las personas que aparecían en las fotos servían para cargar
- 1:06:04con enfermedades, arrugas, cansancio y fracasos, mientras ellas se limpiaban
- 1:06:09la cara, se quitaban dolores y ganaban cosas que antes
- 1:06:13no tenían. Lo decía tan natural. como si fuera algo normal,
- 1:06:18como si eso fuera un trato establecido. El grupo asentía
- 1:06:23y algunas cerraban los ojos, otras miraban fijo las fotos.
- 1:06:29Yo empecé a buscar mi foto con la mirada, pero
- 1:06:33no la vi en la mesa al principio, así que
- 1:06:36la busqué en la caja negra que seguía abierta. Alcancé
- 1:06:40a ver en el fondo varias fotos de jóvenes apiladas,
- 1:06:44entre ellas la mía. ya no estaba dentro de la
- 1:06:48bolsa en la que yo la había traído. Estaba suelta,
- 1:06:52pegada a otras caras de muchachos y muchachas que conocía
- 1:06:56de vista, del barrio o de la escuela. En ese momento,
- 1:07:02escuché a Teresa decir que los muchachos daban más fuerza
- 1:07:06que los que traían problemas en casa, se soltaba más
- 1:07:10fácil lo que traían por dentro. Dijo que eran buenos
- 1:07:14para limpiar la carga de las mujeres de su grupo.
- 1:07:18No mencionó mi nombre todavía, pero no lo necesitaba. Entendí
- 1:07:23que no sólo estaban orando por mí, ni por la vecina,
- 1:07:27ni por el muchacho del accidente. Nos estaban usando como
- 1:07:31moneda de cambio. Mi fotografía y mi cadena ya no
- 1:07:35eran un simple símbolo. Formaban parte de un intercambio que
- 1:07:40yo no había aceptado, pero al que ya me habían metido.
- 1:07:45Salí de esa reunión con esa idea clavada en la cabeza,
- 1:07:49sintiendo que, aunque todavía estaba ahí parado, una parte de
- 1:07:53mí ya estaba sobre esa mesa, junto al resto de
- 1:07:57las fotos. Yo quise salir corriendo, pero me detuvieron entre todas,
- 1:08:02me dijeron que si hablaba sobre esto, me saldría muy caro,
- 1:08:06y a mi familia. Que si decía algo irían por mí,
- 1:08:11en alguna noche y me iría muy mal luego todas
- 1:08:15se rieron con maldad como una risa demoníaca entendí que
- 1:08:20no eran solo señoras rezando eran brujas que me querían
- 1:08:24entregar junto a los demás de las fotos esa noche
- 1:08:29en la que todo se reventó empezó como cualquiera de
- 1:08:33las otras pero desde que crucé la puerta de la
- 1:08:36iglesia sentí que no venía a lo mismo Ya conocía
- 1:08:40el camino, la nave larga, las bancas de madera gastada
- 1:08:44y el altar al fondo. Sólo que ahora casi no
- 1:08:48había gente. Un par de señoras rezaban con la cabeza agachada,
- 1:08:53un señor barría cerca de la entrada y ya se
- 1:08:56escuchaban menos pasos. Las luces principales seguían encendidas, pero se
- 1:09:02veía la iglesia más vacía que de costumbre, como si
- 1:09:06la hubieran apartado para ellas. Mi tía Rosa me esperaba
- 1:09:12en una banca de en medio. Me hizo una seña
- 1:09:15con la mano para que me sentara junto a ella.
- 1:09:19Me dijo que esa noche iban a hacer una oración
- 1:09:22más fuerte, que era importante que yo estuviera ahí. Yo
- 1:09:27sentía la garganta apretada, pues desde la reunión anterior no
- 1:09:31dejaba de pensar en las fotos sobre la mesa, en
- 1:09:34la caja de plástico y en las bolsas con nombres
- 1:09:38y edades. Aún así, me senté. Las campanas del templo
- 1:09:44ya se habían callado, solo se escuchaba el eco de
- 1:09:47algunas puertas al cerrarse a lo lejos y los pasos
- 1:09:50de quienes se iban. Al cabo de unos minutos, Teresa
- 1:09:56apareció en el pasillo lateral y le hizo señas a
- 1:09:59mi tía. Ella se levantó rápido y me ordenó que
- 1:10:03la siguiera. Caminamos hacia el frente y pero esta vez
- 1:10:07no entramos al salón donde habían hecho las otras reuniones.
- 1:10:12Nos llevaron casi hasta el altar. Varias bancas ya no
- 1:10:16estaban donde siempre las habían movido para dejar un espacio
- 1:10:20libre frente a la mesa del altar principal. En ese
- 1:10:24hueco habían colocado una mesa pequeña, también de plástico, con
- 1:10:29un mantel blanco sencillo. Sobre ella descansaban varias fotos acomodadas
- 1:10:35en hileras y desde lejos alcancé a distinguir la mía.
- 1:10:41Las velas del altar principal estaban apagadas. A cambio, habían
- 1:10:47puesto velas alrededor de la mesa pequeña. Eran velas de color,
- 1:10:52algunas rojas, otras amarillas, clavadas sobre platos y frascos. Detrás
- 1:10:58de la mesa habían colocado una imagen grande, una especie
- 1:11:02de cuadro apoyado en el piso, que tapaba parte de
- 1:11:05la vista y desde la puerta principal. Desde la entrada
- 1:11:10era difícil ver qué había encima de la mesa. Todo
- 1:11:14quedaba escondido en ese cuadro de luz baja y rostros conocidos.
- 1:11:21Las señoras del grupo fueron llegando una por una. Venían
- 1:11:25derechas con sus mismas caras retocadas, tacones y blusas limpias.
- 1:11:31Se acomodaron formando un círculo alrededor de la mesa. Teresa
- 1:11:37me indicó con la mano que me parara a un lado,
- 1:11:40a poca distancia, pero no dentro del círculo. Mi tía
- 1:11:45se colocó entre dos de las señoras. Cuando ya estuvieron todas,
- 1:11:50Teresa pidió que apagaran algunas luces. Solo dejaron encendidos un
- 1:11:55par de focos lejanos y las velas. La luz se
- 1:11:59concentró en la mesa de las fotos. Teresa se colocó
- 1:12:04frente a mí, del otro lado de la mesa. Miró
- 1:12:08las fotos un momento en silencio y luego alzó la voz.
- 1:12:13Ya no hablaba como en la misa, ni como en
- 1:12:15las reuniones normales. Su tono era firme y marcado. Empezó
- 1:12:21a nombrar una por una a las personas de las fotos.
- 1:12:26Decía el nombre completo y en algunos casos, la edad.
- 1:12:30Después de cada nombre, Pedía que la enfermedad, el dolor
- 1:12:34de huesos, los nervios, la tristeza y el envejecimiento de
- 1:12:38las mujeres del grupo pasaran al cuerpo de la persona nombrada.
- 1:12:44Me sentía impotente y lleno de coraje al escuchar esas palabras,
- 1:12:48pero que podía hacer. Cada vez que terminaba con esa parte,
- 1:12:54añadía lo que quería para ellas. Pedía piel firme, ausencia
- 1:12:59de manchas, piernas fuertes, descanso profundo al dormir, buena memoria
- 1:13:04y atractivo para los hombres. Lo decía con claridad y
- 1:13:10no mencionaba a Dios ni a ningún santo. Sólo repetía
- 1:13:14que se cumpliera el trato, que las cargas se movieran
- 1:13:17a las fotos y los beneficios se quedaran en el círculo.
- 1:13:22Las mujeres respondían con murmuros y respiraciones fuertes, Algunas apretaban
- 1:13:27más las manos de sus compañeras. Yo miraba la escena
- 1:13:33con la garganta seca. Me fijé en las fotos y
- 1:13:37algunas tenían restos de cera derretida encima, pegada en las esquinas.
- 1:13:42Otras mostraban manchas oscuras en los bordes, puntos resecos que
- 1:13:47parecían gotas de sangre ya vieja. Eso me hizo entender
- 1:13:52que lo que estaba viendo no era la primera vez
- 1:13:54que lo hacían. Esas fotos ya habían aguantado otras noches
- 1:13:59como esa, otros rezos y otros tratos. Teresa siguió nombrando personas.
- 1:14:07Al escuchar los apellidos, me daba cuenta de que muchas
- 1:14:11eran del mismo barrio. Cada nombre que salía de la
- 1:14:15boca de Teresa venía acompañado por una petición de más
- 1:14:19juventud y más estabilidad para las que estaban en el círculo.
- 1:14:24Nadie dudaba de Nadie se oponía, ya todo lo tenían previsto.
- 1:14:30En un momento, Teresa bajó la vista y tomó una
- 1:14:33foto con la mano derecha. La levantó a la altura
- 1:14:37de su rostro. Aún con la luz baja, reconocí mi
- 1:14:41propia cara. Era la foto tamaño infantil con el uniforme
- 1:14:46de la secundaria. Dijo mi nombre completo, mi primer apellido
- 1:14:51y el segundo. Después soltó una frase que se me
- 1:14:55quedó marcada, dijo que yo era un buen intercambio, porque
- 1:14:59era joven, traía problemas en casa y necesitaba que se
- 1:15:03le quitara de encima mucha carga. Las señoras repitieron mi
- 1:15:07nombre en voz alta. Varias empezaron a pisar al mismo ritmo,
- 1:15:13como marcando un paso. El golpe de los zapatos contra
- 1:15:17el piso se repetía parejo, alrededor de la mesa, y
- 1:15:21se reían de manera distinta. Sentí sudor en las manos,
- 1:15:26el corazón me latió más rápido, fuerte y casi en
- 1:15:30el cuello. Me costaba trabajo llenar los pulmones y las
- 1:15:35piernas me temblaban, la verdad, sentía que el piso ya
- 1:15:39no estaba fijo. Aún así, seguí mirando, no quise cerrar
- 1:15:44los ojos, pues quería ver exactamente qué hacían con mi foto.
- 1:15:50Teresa pasó su dedo por la orilla de la fotografía,
- 1:15:53como acariciándola antes de guardarla. Repitió que mi juventud debía
- 1:15:59servir para que se afirmara la salud de ellas, para
- 1:16:02que se borraran dolores y manchas. Dijo que la tristeza
- 1:16:07de mi casa, los gritos, las discusiones, todo eso podía aprovecharse.
- 1:16:13Según ella, esa carga se podía desprender de mí y
- 1:16:17pegarse a lo que cada una había decidido soltar de
- 1:16:20su vida. Di un paso hacia adelante, casi sin pensarlo.
- 1:16:26Me acerqué lo suficiente para mirar mejor las fotos sobre
- 1:16:30la mesa. Vi de cerca la cera seca pegada en
- 1:16:33las orillas, las manchas de sangre en algunos bordes, los
- 1:16:37dobleces marcados de tanto manipularlas. Al ver mi fotografía tan
- 1:16:43cerca de todo eso, sentí que me estaban pegando a
- 1:16:46esa mesa para siempre. Pensé en mi cadena, en cómo
- 1:16:50la habían dejado en la caja junto con otras cosas.
- 1:16:55Imaginé mi vida repartida entre ellas, minuto a minuto, hasta
- 1:16:59que se terminaran de sentir jóvenes a costa mía. En
- 1:17:04ese punto ya no pensé en mi tía, ni en
- 1:17:07la iglesia, ni en el miedo a quedar mal. Solo
- 1:17:11pensé en salir de ahí con lo que todavía pudiera rescatar.
- 1:17:16Aproveché un segundo en que algunas cerraron los ojos con
- 1:17:19más fuerza y bajaron la cabeza. Me lancé hacia la mesa,
- 1:17:24metí la mano sobre las fotografías, arranqué la mía de
- 1:17:28la mano de Teresa y la jalé con tanta fuerza
- 1:17:30que arrastré otras fotos y tiré dos velas. Las llamas
- 1:17:35se movieron y la cera fresca se regó sobre el mantel.
- 1:17:40Teresa gritó mi nombre esta vez sin rezos de por medio.
- 1:17:45Varias mujeres se echaron hacia atrás para no quemarse. Yo
- 1:17:50rompí mi foto en pedazos frente a ellas. Los trozos
- 1:17:54cayeron sobre la mesa manchados de cera tibia. Tiré también
- 1:17:59algunas fotos más sin querer pero ya no me detuve
- 1:18:02a ver cuáles habían caído al piso. Las caras de
- 1:18:07las señoras cambiaron en cuestión de segundos. el maquillaje ya
- 1:18:12no alcanzaba a tapar lo que aparecía. Se les marcaron
- 1:18:16arrugas en la frente, se les hundieron un poco los
- 1:18:19cachetes y se les notaron las bolsas bajo los ojos.
- 1:18:24Las líneas alrededor de la boca se hicieron más profundas.
- 1:18:29Sus ojos se abrieron de más, llenos de rabia directa
- 1:18:32hacia mí. Varias apretaron la quijada y Y una me
- 1:18:36gritó que lo iba a lamentar, otra levantó la mano
- 1:18:40como para venir a detenerme, pero yo ya me estaba
- 1:18:43echando para atrás. Me di la media vuelta y caminé
- 1:18:48rápido hacia el pasillo central. Crucé la nave de la
- 1:18:52iglesia casi corriendo. Sentí las tablas de las bancas a
- 1:18:57mi lado, la sombra del altar atrás de mí y
- 1:19:00el piso frío bajo mis tenis. No miré hacia el
- 1:19:04salón ni hacia la mesa. salí por la puerta principal
- 1:19:08y me fui directo a la calle el aire de
- 1:19:11afuera me pegó en la cara mezclado con olor a
- 1:19:14tierra y a comida de los puestos que ya estaban
- 1:19:17cerrando desde esa noche jamás volví a entrar a ese
- 1:19:23salón ni a pararme con ese grupo en las semanas
- 1:19:27siguientes empecé a notar cambios algunas de las señoras que
- 1:19:32antes se veían tan renovadas comenzaron a mostrarse más cansadas
- 1:19:38La piel se les resecó, se les marcaron de nuevo
- 1:19:40las canas, regresaron los dolores que ellas mismas presumían haber
- 1:19:45dejado atrás. La tía Rosa agarró una gripe fuerte que
- 1:19:49le duró varios días. Después de eso se alejó poco
- 1:19:54a poco de las juntas. Decía que ya no se
- 1:19:57sentía cómoda, que prefería ir solo a las misas normales.
- 1:20:04Yo pasé meses soñando con la iglesia. Soñaba con la
- 1:20:08mesa de las fotos, con las velas y con mi
- 1:20:11cara pegada al mantel. Durante un tiempo, evité cruzar por
- 1:20:16la puerta principal. Cuando tenía que pasar por esa calle,
- 1:20:20caminaba por la acera de enfrente y aceleraba el paso.
- 1:20:25Con los días fui recuperando el sueño y el cuerpo
- 1:20:28se me fue calmando. No me llegó ninguna enfermedad rara,
- 1:20:32ni quedé tirado en una cama, como las personas de
- 1:20:35aquellas fotos. pero esa experiencia se me grabó completa. A
- 1:20:41veces mi mamá menciona a alguna de esas señoras y
- 1:20:45dice que se ven desmejoradas. Yo no digo nada, solo
- 1:20:50pienso en la noche en que las vi repartiendo dolores
- 1:20:53y años sobre las fotos de los demás. Por eso
- 1:20:57decidí contar esto, tal cual lo viví. En esa iglesia
- 1:21:01usaban la oración como máscara para hacer entregas de personas
- 1:21:06con brujería a cambio de belleza y beneficios. Yo estuve
- 1:21:10a nada de quedarme amarrado en esa mesa, y sólo
- 1:21:13por un impulso me alcancé a sacar de ahí. Aunque
- 1:21:19me amenazaron y me metieron miedo, la verdad no me
- 1:21:22arrepiento de haber salido corriendo de ahí, tirando las cosas
- 1:21:26a mi paso. Le tengo odio a mi tía Rosa
- 1:21:30y a las mujeres, que yo prefiero llamar brujas, porque
- 1:21:33esos son para mí, y ese señor que mencionaban, no
- 1:21:37creo que sea Dios.