
Después de la resurrección, Dios puede reprocharnos la dureza de nuestro corazón
Mateo 17 14-17. Cuando llegaron al gentío, vino a Él un hombre que se arrodilló delante de Él, diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces caen el fuego, y muchas en el agua. Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. Respondiendo Jesús dijo: Oh generación incrédula y perversa! Hasta cuándo es de estar con vosotros?. Hasta cuando os he de soportar?Tráemelo acá. No sólo sus discípulos duraban, Pero este no debe ser un consuelo para nosotros al dudar del poder en la grandeza de nuestro Dios, porque en algún momento…
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