Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Turno MALDITO: La BRUJA Del Panteón Me Entregó Al Diablo - Historias De Terror - Voces De La Noche
Transcript
- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Acepté el turno nocturno
- 0:15en el Panteón Municipal por necesidad, el aumento de la
- 0:19renta llegó con el recibo de luz y vi las
- 0:22cuentas apretadas. El velador titular se fracturó un tobillo y
- 0:27el administrador me ofreció cubrirlo dos semanas. Dijo que el
- 0:31trabajo consistía en rondines cada hora, llenar la bitácora y
- 0:35cuidar que nadie entrara a beber o a destruir lápidas.
- 0:39Me entregó una linterna de mano, un radio con batería
- 0:44a medias y la llave del portón. Entré a las
- 0:47nueve de la noche por la puerta principal, una reja
- 0:51alta con barrotes cuadrados y candado pesado, a la derecha
- 0:55queda la caseta, una mesa con superficie pegajosa, una silla
- 0:59de plástico, la libreta de hojas cuadriculadas, un mapa plastificado
- 1:04con el trazo de las secciones y un termo con
- 1:07café que dejó el administrador por la tarde. A los
- 1:11pies de la caseta duerme Bruno, el perro viejo del panteón,
- 1:15color canela, que abre un ojo cuando suena la llave.
- 1:20El terreno se divide en manzanas con letras y números,
- 1:24la sección antigua ocupa la parte norte, más cerca de
- 1:28la barda, con lápidas bajas y cruces de hierro, al
- 1:31centro se levanta el osario, un cuarto cuadrado de paredes
- 1:35blancas con puerta de lámina y una ventanilla con rejilla.
- 1:40En el extremo oriente hay capillas familiares alineadas, cada una
- 1:44con su candado y una placa de mármol con apellidos.
- 1:48Los pasillos alternan grava y tierra apisonada, los focos amarillos
- 1:53del alumbrado público entran a manchas por encima de los
- 1:56cipreses y dejan áreas oscuras entre fila y fila. La
- 2:01bitácora marcaba rondines a las 10, 11 y 12, 2 y 3, después uno final
- 2:07a las 4.30 antes de entregar el turno, anoté mi nombre,
- 2:11la fecha y la hora de entrada con letra firme.
- 2:16Hice el primer recorrido por el pasillo central, con la
- 2:19linterna baja para no encandilarme, el aire olía a tierra
- 2:24húmeda con un fondo a flores marchitas al pasar junto
- 2:27al osario. Escuché un arrastre leve en la grava de
- 2:30la sección antigua, como pasos lentos con suela gastada. Me
- 2:35acerqué con el radio en la mano, las piedras recién
- 2:39movidas dejan un trazo más claro, seguí esa línea hasta
- 2:42una lápida sin nombre, sólo con una cruz de hierro.
- 2:47Tres golpes cortos sonaron del lado contrario, contra mármol, con
- 2:51distancia de dos segundos entre uno y otro, revisé con
- 2:55el haz de luz y vi un paquete envuelto en
- 2:57tela gris atado con istle bajo un nicho a media altura.
- 3:02La tela estaba húmeda y la cuerda endurecida por el lodo.
- 3:06Lo bajé con cuidado, lo puse sobre la loza y
- 3:09deshice el nudo. Adentro había tierra apretada, mechones de cabello
- 3:13negro y cinco alfileres colocados en cruz. Cabeza hacia arriba.
- 3:19Le tomé fotos con el celular y cerré la tela
- 3:21de nuevo, anoté en la libreta, 1037, sección a norte, paquete
- 3:27con tierra, cabello y alfileres, se traslada a caseta para resguardo.
- 3:34Regresé a la caseta para guardarlo en una caja junto
- 3:37a la mesa, el perro se incorporó, olfateó la tela
- 3:41y se apartó con el lomo erizado, cosa rara para
- 3:44un animal tan tranquilo. Tomé mi termo y bebí dos
- 3:48tragos de café tibio. Revisé el mapa plastificado y marqué
- 3:53con plumón la ruta del siguiente recorrido, vuelta completa a
- 3:57la barda norte, diagonal hacia las capillas del oriente y
- 4:01regreso por el pasillo de los cipreses. A las 11.18 entré
- 4:07a ese pasillo, y ahí el olor cambia, entre los
- 4:10árboles queda una capa de aire más frío y aparece
- 4:14un olor agrio que no se confunde con flores, a
- 4:17mitad del tramo, sobre una loza de granito. Vi un
- 4:20círculo hecho con cal y sal, no era polvo caído
- 4:24de una construcción, estaba trazado a pulso, con borde parejo,
- 4:28de un metro aproximado. En el interior había polvo rojizo
- 4:33esparcido como con la palma, a un lado, espinas de
- 4:37guisache alineadas en fila y una navaja oxidada con mango plástico.
- 4:42No había velas ni frascos ni telas, pasé el dedo
- 4:46por la cal, se pegó a la yema con facilidad,
- 4:49señal de que el trazo era reciente. Fotografié el borde,
- 4:54la navaja y las espinas. Escribí en la libreta, 11-24,
- 4:59pasillo de cipreses, círculo de cal con polvo rojizo, espinas
- 5:04y navaja a un lado. Continué la ruta con paso
- 5:08parejo y la linterna baja. El reloj marcaba 12-5 de
- 5:14la madrugada, cuando me acerqué a las capillas familiares, la
- 5:18mayoría tiene candados nuevos y arreglos secos. En la tercera
- 5:23fila escuché un chasquido como de metal apoyado contra metal,
- 5:27revisé bisagras y cadenas, pero todo estaba en su sitio.
- 5:32En el piso, frente a la capilla de la familia L,
- 5:36encontré dos nudos de istre cruzados y un mechón corto
- 5:39de cabello atado con hilo rojo, guardé ambos en una
- 5:43bolsa transparente, anoté hora y lugar, y dibujé un croquis
- 5:47simple en la página para recordar la posición exacta. El
- 5:53segundo rondín cerró a la una. Pasé por la caseta,
- 5:57revisé el paquete de la caja y confirmé que la
- 6:00tela seguía húmeda, Bruno dormía otra vez con la cabeza
- 6:04sobre las patas. Decidí repetir la vuelta a la sección antigua,
- 6:09porque el arrastre de grava inicial me dejó inquieto, el
- 6:13cielo estaba cubierto y el alumbrado de la calle parpadeaba,
- 6:17lo suficiente para que los pasillos quedaran a oscuras por momentos.
- 6:22Entré por el pasillo lateral y tomé hacia el norte,
- 6:25la grava cedía con un crujido uniforme bajo las botas,
- 6:28al llegar a la barda, una corriente helada me pegó
- 6:32en el cuello. Encendí la linterna al máximo y vi
- 6:36huellas descalzas recientes que venían desde fuera, por debajo de
- 6:40la reja, y continuaban hacia el interior. No eran de
- 6:45niño por la longitud del pie, ni de un hombre
- 6:48por el ancho, el arco se marcaba fino y el
- 6:51talón estrecho. Las huellas se dirigían en línea hacia las
- 6:55capillas y se perdían frente a una cruz de hierro
- 6:58clavada en la tierra. Levanté la vista y las vi ahí.
- 7:04Tres mujeres de pie junto a la cruz, envueltas en
- 7:07mantas oscuras hasta los hombros, con la cara descubierta. Me
- 7:12asusté demasiado la verdad, tenían un rostro horrible y sus
- 7:16ojos me miraban de forma demoníaca. La de en medio
- 7:20tenía cabello cano recogido hacia atrás, la de la izquierda,
- 7:25trenzas apretadas, la otra, el cabello suelto hasta el pecho.
- 7:30No se movían y la luz de mi linterna alcanzaba
- 7:33a dibujarles el contorno sin llegar a los ojos. La
- 7:37del centro habló en tono bajo que escuché claro a
- 7:40esa distancia, dijo que siguiera mi camino, porque ya conocía
- 7:44el lugar y entendía lo que se hace aquí. La
- 7:48de las trenzas añadió que no interrumpiera recorridos y que
- 7:52no tocara lo que ellos acomodan. La tercera mantuvo la
- 7:56vista fija en mí, con la manta apenas abierta, como
- 8:00si esperara mi reacción. Guardé el radio en el cinturón
- 8:04para no dar señales de nerviosismo, asentí y continué por
- 8:08el pasillo de la derecha con la linterna hacia el suelo.
- 8:12Oí el roce de tela contra grava y el murmullo
- 8:15de pasos sincronizados alejándose hacia los cipreses. De regreso en
- 8:21la caseta dejé asentado lo ocurrido sin adornos, escribí nombres
- 8:26de secciones, objetos hallados y la hora de cada evento.
- 8:31Dibujé las huellas descalzas, marqué el tamaño aproximado con la
- 8:35medida de mi bota, anoté el número de pasos entre
- 8:38la barda y la cruz. Coloqué la bolsa con istre
- 8:42y cabello junto al paquete envuelto, cerré la puerta con
- 8:46cerrojo y me senté a escuchar el radio por si
- 8:48otro velador reportaba algo desde el panteón vecino. Pero nada,
- 8:53y el perro respiraba hondo y movía la oreja cuando escribía.
- 9:00A las 2.40 salía un último recorrido corto, el círculo de
- 9:04cal seguía en la loza, el polvo rojizo menos marcado
- 9:08por el sereno, el pasillo central estaba despejado, y las
- 9:12capillas permanecían cerradas, el osario, en silencio con su puerta
- 9:17de lámina fría al tacto. Al terminar, miré la reja
- 9:21del acceso principal, comprobé el candado y observé la calle vacía,
- 9:26crucé otra vez el panteón hasta la caseta y cerré
- 9:29la bitácora con la firma y la hora. Decidí continuar
- 9:33el trabajo, pese a la advertencia y dejar cada registro exacto, hora,
- 9:38sección y objetos hallados, guardé la libreta en la mesa,
- 9:42apagué la linterna y esperé el siguiente turno, con la
- 9:46seguridad de que esa primera noche solo fue el inicio.
- 9:52El segundo día llegué media hora antes del turno, para
- 9:55revisar con luz de tarde los puntos donde hice hallazgos,
- 9:59el círculo de cal sobre la loza seguía marcado, más
- 10:03tenue por el sereno, y el polvo rojizo formaba una
- 10:06franja que iba del centro al borde, como si alguien
- 10:09hubiera arrastrado la palma al salir. En la capilla de
- 10:14la familia L quedaban restos de hilo rojo pegados a
- 10:17la grava, abrí la bitácora en la caseta, pegué dos
- 10:21fotos impresas que saqué en una papelería, señalé con plumón
- 10:25la orientación de cada objeto y anoté las horas exactas.
- 10:30Decidí aplicar método, cada recorrido incluiría fotos de referencia, croquis
- 10:35simple y comparación de cambios al volver. Esa noche, el
- 10:41patrón se repitió con variaciones mínimas, que encendieron la alerta,
- 10:45a las 10.41 encontré otro círculo de cal recién trazado dos
- 10:50pasillos atrás, mismo diámetro, pero el polvo rojizo formaba cinco
- 10:55montículos pequeños, alineados como marcadores. En el borde, tres agujas
- 11:02brillaban limpias, sin óxido. Guardé las agujas en una bolsa
- 11:07y marqué la posición con dos piedras. A las 11.19 hallé
- 11:11un mechón de cabello amarrado con hilo rojo, más largo
- 11:14que el del día anterior. Colocado en la base de
- 11:17una cruz de hierro en la sección antigua, la cala
- 11:20alrededor estaba barrida en dirección al osario, señal clara de tránsito.
- 11:26A la medianoche, sobre una tumba de mármol gris, apareció
- 11:30un conjunto de nudos de istle en los cuatro puntos
- 11:33cardinales de la loza, cada nudo rematado con un alfiler clavado,
- 11:38de forma superficial entre las franjas del mármol. Fotografié cada
- 11:43rincón con el celular, anoté las horas en la libreta
- 11:47y comparé con el croquis, los nudos marcaban una orientación precisa,
- 11:51como si alguien hubiera medido distancias con pasos. La tercera
- 11:57noche llegué con la certeza de que repetirían el recorrido,
- 12:01revisé pilas, borré espacio en el celular, cargué dos bolsas
- 12:06transparentes y un rollo extra de isle por si se
- 12:09requería acordonar un punto. El administrador dejó café nuevo y Bruno,
- 12:15el perro, me siguió hasta la mitad del pasillo central
- 12:18con la cola baja. El cielo venía cargado y el
- 12:22alumbrado de la calle entraba a parpadeos. A la 1.40 terminé
- 12:27el segundo rondín sin novedades, salvo una línea de cal
- 12:31fresca que cruzaba de una lápida a otra como guía.
- 12:35Volví a la caseta a hidratarme y a las 2.10 salí
- 12:39otra vez, con la linterna en potencia media, para ahorrar batería.
- 12:45A las 2.27 escuché pasos sincronizados que avanzaban por el pasillo
- 12:50central con un ritmo parejo, sin tropiezos, con una cadencia
- 12:55que marcaba el mismo peso al aterrizar. Apagué la linterna
- 12:59y me cubrí detrás de una capilla de concreto, apoyé
- 13:03la espalda en el muro y saqué apenas la cabeza
- 13:06por el borde. Cinco mujeres entraron a la sección abierta
- 13:10frente a la capilla, cada una con manto oscuro y
- 13:14ropa sencilla, faldas hasta media pierna y pies descalzos. se
- 13:19repartieron los puntos con práctica, una trazó con cal una
- 13:23figura de cinco puntas sobre la grava con líneas firmes,
- 13:27otra dejó un clavo en cada vértice, clavos viejos pero rectos,
- 13:31la tercera colocó en el centro, una piedra plana del
- 13:35tamaño de una mano, marcada con raspaduras radiales, la cuarta
- 13:39alisó con la palma la cal suelta que quedaba en
- 13:42los bordes, la quinta revisó la alineación desde la cabecera
- 13:46del pasillo central y corrigió un vértice con dos pases
- 13:51trabajaban en silencio con respiración constante y movimientos exactos sin
- 13:56velas sin recipientes sin cantos Intenté tomar una foto sin flash,
- 14:04pero el obturador del celular hizo un clic seco que
- 14:07rompió el ritmo del lugar, la mujer que estaba en
- 14:10la cabecera volvió la cabeza hacia mi lado, y sostuvo
- 14:13la mirada en la esquina de la capilla. Bajé el teléfono,
- 14:18pegué el cuerpo al muro y me quedé inmóvil, con
- 14:21la mano sujetando la linterna apagada, escuché grava pisada detrás
- 14:25de mí, como a unos dos metros. Luego un brazo
- 14:29rodeó mis antebrazos con presión suficiente para inmovilizarme, otro brazo
- 14:34me tomó por el cuello, no para ahorcar, sino para
- 14:37inclinar la cabeza hacia adelante. Una tercera mano me metió
- 14:41un trapo áspero en la boca y lo sujetó por detrás.
- 14:45El agarre en los antebrazos fue firme, en el punto
- 14:48donde se juntan músculo y tendón, y el isle raspó
- 14:52al ajustar el nudo. Me levantaron la linterna y la
- 14:56colocaron en el suelo, apuntando a la grava. La mujer
- 15:01junto a mi oído, habló en tono bajo y pidió
- 15:04que guardara silencio, que ya conocía el lugar y entendía
- 15:08lo que se hace aquí, me obligaron a caminar hacia
- 15:11la figura, con pasos cortos, sosteniéndome de codos, como si
- 15:15condujeran a un lesionado. Me colocaron boca arriba sobre una
- 15:21loza fría, el primer contacto fue un golpe de temperatura
- 15:25en la espalda y el segundo, la textura de la piedra.
- 15:29Me extendieron los brazos a la altura del pecho y
- 15:32los sujetaron con istle, alrededor de los antebrazos. Los nudos
- 15:36quedaron cerrados del lado exterior, lejos de mis manos, bien calculados.
- 15:43En los tobillos usaron un lazo corredizo, que apretaron con
- 15:46tirón seco y luego fijaron con otro nudo, técnica de
- 15:50quien amarra con oficio. la boca quedó cubierta por el trapo,
- 15:55con un sabor a polvo y fibra vegetal, respiré por
- 15:58la nariz a golpes cortos para guardar aire, la mujer
- 16:02que trazó los vértices habló de nuevo, esta vez desde
- 16:05mis pies, y dijo que mirara arriba y no intentara
- 16:09girar la cabeza. Obedecí por reflejo, arriba estaban las ramas
- 16:15altas de ciprés que colgaban sobre el pasillo, el cielo
- 16:19abierto con nubes moviéndose lentas hacia el poniente, y el
- 16:22foco del pasillo que parpadeaban. La figura de cinco puntas
- 16:27quedó a la altura de mis hombros, la piedra plana
- 16:30del centro, a un palmo del esternón. Una de las
- 16:34mujeres pasó la mano sobre la cal, levantó un poco
- 16:38de polvo, lo dejó caer sobre mi pecho y dijo
- 16:41en tono muy bajo que ese polvo era camino y
- 16:44que el que lo pisa acepta la ruta. Otra apoyó
- 16:48los clavos junto a mis costillas, en fila, ordenados por tamaño.
- 16:54Y la que parecía dirigir, colocó la palma en mi
- 16:57frente con dedos extendidos y pidió que guardara calma. El
- 17:01olor a tierra húmeda y sudor se mezcló con la cal,
- 17:05como cuando se raja una pared vieja. Me levantaron entre dos,
- 17:11sujetando la istle de los antebrazos, caminaron conmigo a pasos
- 17:15cortos hacia la sección antigua, donde otra figura igual, más grande,
- 17:20esperaba trazada sobre una loza de granito. El borde de
- 17:25la estrella quedaba más ancho, con cal compactada por pisadas recientes.
- 17:31Me colocaron en el centro con solvencia, sin golpes, con
- 17:35movimientos ensayados, las suelas descalzas de ellas dejaron huellas claras
- 17:40alrededor del dibujo. Ajustaron otra vez los nudos de los
- 17:44tobillos y los de los antebrazos y revisaron que la
- 17:48isle no resbalara sobre la piel sudada. El foco cercano
- 17:52falló y el parpadeo dejó la escena con franjas de
- 17:56luz y sombra que cortaban a la altura del abdomen.
- 18:01Me quedé con la vista fija en el cielo por
- 18:03orden directa, registré y miré nubes que cruzaban de norte
- 18:07a sur, pequeñas gotas de sereno que se pegaban en
- 18:11las pestañas y la vibración del foco cuando encendía con fuerza.
- 18:16Conté las respiraciones para medir el ritmo y evitar que
- 18:20el cuerpo se agitara. Pensé en la caseta, en Bruno
- 18:24dormido con la cabeza sobre las patas, en el administrador
- 18:28que a esa hora escuchaba radio con audífonos, poco antes
- 18:32del amanecer. En ese cálculo entendí por qué nadie acudía,
- 18:37el velador suplente de la barda trasera se queda en
- 18:40su silla a esa hora y el perro no ladra
- 18:43cuando ellas entran, el panteón últimamente adopta sus pasos, como
- 18:48si fueran parte del lugar. Cerré la mandíbula contra el trapo,
- 18:53apreté el paladar y esperé, con la certeza de que
- 18:56el registro de la bitácora serviría como única prueba de
- 19:00que el patrón era real y de que esa madrugada
- 19:03cambió de categoría. Me dejaron en el centro de la
- 19:08estrella grande, con la espalda pegada a la loza, la
- 19:12superficie estaba húmeda por el sereno y el frío subía
- 19:15por la columna como una línea recta, antes de empezar.
- 19:19Una de ellas pasó un trapo áspero por todo el
- 19:22contorno y retiró la cal suelta. La que parecía dirigir,
- 19:27indicó con la mano hacia los vértices y otra espaciosa
- 19:30al grueso alrededor, un anillo parejo que crujía bajo las
- 19:34suelas descalzas. En cada punta colocaron espinas de wisache en abanico,
- 19:40tres por vértice, con la punta hacia afuera. Junto a
- 19:44la piedra plana, acomodaron cinco clavos viejos en fila y
- 19:49la cabeza alineada, el metal opaco con manchas de óxido
- 19:53en los tallos. La de las trenzas, sacó de su
- 19:58manto una lámina de obsidiana envuelta en tela, la desenvolvió
- 20:02con cuidado, el filo reflejó un destello breve del foco
- 20:05que parpadeaba. Otra mujer puso a su lado un cuenco
- 20:10pequeño de cráneo humano, dentro venía una pasta oscura, compacta,
- 20:15con el olor agrio de ceniza mezclado con algo denso
- 20:18que no identifiqué. La que dirige se colocó a mi altura,
- 20:22me descubrió el torso levantando la camiseta hasta el cuello
- 20:26y se limpió las manos en la tela para no resbalar.
- 20:30Con dos dedos que parecían garras, tomó pasta del cuenco
- 20:34y marcó el esternón con una línea vertical que bajó
- 20:37hasta el inicio del abdomen. Luego trazó diagonales que convergían
- 20:42en cinco puntos exactos, calculados sobre el hueso, la mezcla
- 20:47se pegaba a la piel y dejaba una capa espesa
- 20:49con borde definido. Dos sujetaron mi cabeza, una de cada lado,
- 20:56con los pulgares sobre las sienes, sentía como si fueran
- 21:00dagas sus uñas enormes, dieron la instrucción de mirar hacia
- 21:03arriba y no girar, y obedecí. Las ramas de ciprés
- 21:08formaban un marco irregular alrededor del cielo, nubes cruzaban en
- 21:12dirección al poniente y el foco del pasillo seguía su
- 21:15ritmo intermitente, y el sonido de la grava se mezclaba
- 21:19con la respiración de las mujeres. La que sostenía la
- 21:23obsidiana apoyó el filo en la primera línea y abrió
- 21:27un corte fino, exacto, sin titubeos. Ardió como brasa sobre
- 21:32piel mojada y el borde se tiñó de rojo, la
- 21:35sangre corrió poco y se mezcló de inmediato con la pasta,
- 21:39formando una veta más oscura. Repitió la operación en cada trazo,
- 21:45siempre en el mismo sentido, sin rebanar hacia atrás para
- 21:48no levantar rebaba, sentí el esternón vibrar bajo la presión.
- 21:52El aire entraba corto por la nariz y salía por
- 21:57la boca tapada. No intenté adivinar palabras, ellas pronunciaban nombres
- 22:03con sílabas cortas y marcaban una cadencia firme al terminar
- 22:08cada corte, la que dirige presionó la obsidiana en el
- 22:11punto central, justo donde convergían las líneas, y la giró
- 22:15con un movimiento pequeño. El dolor cambió de ardor a
- 22:20punzada profunda, que se clavó en la boca del estómago
- 22:23y subió al pecho, levanté los hombros por reflejo, las
- 22:27que me sujetaban la cabeza apretaron un poco más, y
- 22:30pidieron que mantuviera la vista en el cielo. Me concentré
- 22:35en el borde de una nube, para no cerrar los ojos.
- 22:39El sabor a metal apareció en la saliva y el
- 22:42mareo llegó y me nubló la vista por segundos. Cuando
- 22:47terminaron de abrir los cinco recorridos, tomaron los clavos, no
- 22:51los clavaron a fondo, pero los hundieron de forma superficial
- 22:55sobre los vértices del dibujo, apenas hasta vencer la primera
- 22:59resistencia de la piel. Sentí la presión circular de cada
- 23:04cabeza y el cosquilleo de los tallos al entrar. Los
- 23:08dejaron en su marca y retiraron el filo. La de
- 23:12las trenzas volvió al cuenco, tomó más pasta con dos
- 23:15dedos y la untó sobre los cortes en sentido del trazo,
- 23:19un sellado espeso que tapaba la sangre fresca. La mezcla
- 23:24cerraba el ardor por un momento y luego lo encendía
- 23:27con un calor áspero. La que dirige se levantó, caminó
- 23:31hacia el osario y regresó con tierra recogida con las manos,
- 23:35la esparció sobre la pasta, presionó con la palma abierta
- 23:39para que se pegara, y dijo en tono bajo, que
- 23:42aquel sello quedaba entregado al que manda bajo tierra. Afirmó
- 23:47que a partir de esta noche, llevaría el signo en
- 23:50el pecho y que mientras lo cargara, el panteón sabría
- 23:53mi nombre, al igual que el diablo, ya que no
- 23:56hubo gritos ni gestos teatrales. Mi cuerpo no me respondió
- 24:02y tenía temblor en las piernas y sentí un tirón
- 24:05en el pecho, tomé aire despacio para no forzarme. La
- 24:10loza en la espalda seguía fría, pero la piel del
- 24:13pecho ardía con pulso propio, en la boca del estómago
- 24:17apareció una presión continua, como piedra sostenida con banda. Una
- 24:22de ellas pasó el trapo por el contorno, para recoger
- 24:26los restos de cal que se habían pisado durante el proceso.
- 24:30Otra retiró el anillo de sal con la mano abuecada
- 24:33y dejó una línea más delgada. Se escuchó el chasquido
- 24:37del foco cuando volvió a encender con fuerza. Cuando dejé
- 24:43de forcejear, soltaron uno de mis tobillos y el nudo
- 24:47corrió con un gesto rápido, me giraron de lado sosteniéndome
- 24:51por la cadera y el hombro para que no me
- 24:53golpeara contra el piso. La postura dejó el pecho expuesto
- 24:58al aire y el ardor se volvió más claro. Me
- 25:01dijeron que me incorporara sin prisa, no pude de inmediato
- 25:05por la cabeza sostenida tanto tiempo hacia atrás y el
- 25:09cuello crujió al regresar a su lugar. Quitaron la isle
- 25:13de los antebrazos con tirones cortos que encendieron la piel.
- 25:18Una de ellas pasó la mano por encima de mi
- 25:20pecho sin tocar y observó si la pasta quedaba pareja.
- 25:25La que dirige arrastró la cal con la punta del
- 25:27pie y borró una de las puntas de la estrella,
- 25:30otra pateó con cuidado el montículo del centro, para dispersarlo,
- 25:35y los clavos usados quedaron fuera del dibujo, alineados junto
- 25:39a la piedra plana. Me senté despacio, la loza dejó
- 25:45en la espalda una humedad fría que se mezcló con
- 25:47el sudor, retiré el trapo de la boca y sentí
- 25:50la lengua áspera por la fibra. Escupí a un costado
- 25:54sin levantarme, para no manchar el símbolo. Me miré el pecho,
- 25:59el dibujo resaltaba con precisión. Un pentagrama rojo, limpio, de
- 26:06líneas rectas que seguían el recorrido de los cortes, los
- 26:09bordes lucían gruesos por la pasta, con granos finos de
- 26:13tierra pegados en toda la superficie. En cada vértice quedaba
- 26:18un punto oscuro, redondo, donde habían presionado los clavos hasta
- 26:22apenas vencer la piel. Toqué con dos dedos al lado
- 26:26del trazo y comprobé que el calor subía en oleadas
- 26:29desde el centro hacia afuera. Levanté la mirada y las
- 26:34mujeres ya se alejaban por el pasillo de grava, con
- 26:37paso firme y sin voltear. El foco del pasillo parpadeó
- 26:42tres veces más y luego se estabilizó. Me coloqué la
- 26:45camiseta con cuidado para que la tela no se pegara
- 26:48a la mezcla. Probé el aire por la nariz y
- 26:52me llegó otra vez el olor agrio, mezclado con cal
- 26:55húmeda y tierra del osario. Me puse de pie con
- 27:00la mano apoyada en la loza, el tobillo libre sostuvo
- 27:03el peso y el otro respondió después sin doblarse, recogí
- 27:07la linterna del suelo, la apunté hacia el dibujo ya
- 27:10borrado y confirmé que quedaban restos de sal y bisache
- 27:14clavado en dos puntas. La bitácora mental marcó la escena
- 27:19con hora aproximada, por la posición de las nubes y
- 27:22la secuencia de parpadeos. Miré de nuevo mi pecho y
- 27:26el pentagrama seguía marcado con pulso propio y los cinco
- 27:30puntos hundidos latían al ritmo del corazón. Guardé aire, di
- 27:35el primer paso y entendí que esa marca no buscaba
- 27:39asustar por un rato, estaba hecha para quedarse. Regresé a
- 27:45la caseta con el pecho ardiendo, caminé despacio para que
- 27:48la camiseta no se pegara a la pasta y a
- 27:51la tierra que habían presionado sobre los cortes, abrí la
- 27:54llave del fregadero de lámina, dejé correr el agua hasta
- 27:58que salió clara y acerqué el torso sin apoyar. El
- 28:02chorro cayó tibio y escurrió rojizo por un momento, lavé
- 28:06alrededor con la mano en forma de cuenco, sólo para
- 28:10quitar polvo y granos sueltos, y me sequé con servituallas
- 28:13del paquete que guardamos junto a la libreta. El ardor
- 28:18se sostuvo con pulso propio, encendí la lámpara de mesa,
- 28:22tomé el celular y fotografié el dibujo desde tres ángulos.
- 28:27Apunté en la bitácora hora, sección, ubicación exacta y descripción
- 28:31del proceso. Añadí un croquis de la estrella grande en
- 28:35la loza, marqué donde quedaron la sal y las espinas
- 28:39y tracé el recorrido hasta la caseta. Bruno olfateó el
- 28:44aire a medio metro y retrocedió con las orejas bajas,
- 28:47cerré la hoja con mi firma y dejé el termo
- 28:50de café a un lado sin tocarlo. Apenas aclaró, salí
- 28:56por la reja lateral y caminé a la clínica del mercado,
- 28:59me atendieron en recepción sin turno porque la sala estaba
- 29:03casi vacía. El médico limpió con solución en gasas nuevas
- 29:07y preguntó por la forma exacta de los cortes. Quiso
- 29:11saber si fue un objeto liso o con dientes, dije
- 29:15que fue una lámina de filo parejo. Observó la figura
- 29:19en silencio y comentó que las líneas seguían un trazo premeditado,
- 29:23indicó antibiótico tópico por siete días y una tableta antiinflamatoria
- 29:28por la noche. Preguntó si la herida tocó hueso, respondí
- 29:33que sólo la capa superficial, que el sangrado fue leve,
- 29:37me sugirió vacuna contra tétanos por precaución. La aplicaron en
- 29:42el hombro y me colocaron un vendaje ligero, que no
- 29:45cubriera todo el dibujo, salí con la receta y caminé
- 29:49de regreso al panteón, por calles todavía húmedas. Los dos
- 29:55días siguientes, el pentagrama cambió de color, el rojo se
- 29:59oscureció hasta volverse granate con bordes negros, la piel alrededor
- 30:04se hinchó y tomó temperatura. Al anochecer sentí fiebre y
- 30:08la vista pesada, dormía ratos y aparecieron sueños muy nítidos,
- 30:13con placas de mármol a la altura de la cara
- 30:16y un zumbido constante, que no venía de ningún aparato.
- 30:21Escuché pasos medidos detrás de mí en esos pasillos, con
- 30:25una cadencia igual a la de los rondines, y ahí
- 30:28lo miré, era el diablo, una figura alta con cuernos
- 30:31y una voz gruesa con ese tono demoníaco, que sólo
- 30:35se reía de mí. Desperté con el pecho palpitando bajo
- 30:39la costra, como si el centro marcara el ritmo. En
- 30:43la mañana, al retirar la gasa para lavar, salió un
- 30:47olor agrio, apliqué la crema del tratamiento sin cubrir del
- 30:51todo para que respirara, la fiebre bajó con la tableta,
- 30:55pero el pulso del dibujo se mantuvo. Volví al panteón
- 31:00con la idea clara de borrar cualquier rastro, entré antes
- 31:04de que cayera la tarde, la loza de granito conservaba
- 31:07restos de cal pegada en las hendiduras y espinas secas clavadas.
- 31:13Cerca del centro quedaban marcas de arrastre en forma de semicírculo,
- 31:17como si hubieran retirado el montículo de cal con el pie.
- 31:22Tomé aire, planté la bota en el primer vértice y
- 31:25lo deshice con movimientos cortos hasta romper la línea. Seguí
- 31:30con los otros cuatro, cuidando no resbalar, recolecté clavos y
- 31:35espinas con la mano dentro de una bolsa para evitar pinchazos,
- 31:39los conté y los guardé. Pasé la palma por la
- 31:43superficie para tumbar restos sueltos. No quedaba dibujo reconocible, solo
- 31:49manchas blancas dispersas. En la caseta abrí la bitácora y
- 31:54registré el levantamiento, escribí la lista de objetos y cantidades,
- 31:59y pegué dos fotos nuevas, una del borde raspado y
- 32:03otra del centro sin montículo. Coloqué la bolsa con clavos
- 32:08y espinas en la caja donde resguardo evidencias, con etiqueta
- 32:11de fecha y hora. Me enjuagué la cara, tomé agua
- 32:16del garrafón y me quedé un momento con la mirada
- 32:18en el mapa plastificado, repasando las rutas. El pecho latía
- 32:23con la misma cadencia que había notado en sueños, no sangraba,
- 32:28pero ardía cada que extendía los brazos para escribir. Al
- 32:33caer la noche, se escuchó de nuevo el sonido de
- 32:36pasos sincronizados en el pasillo central, pero esta vez no
- 32:40me escondí, salí con la linterna fija a media potencia
- 32:44para conservar batería, y caminé derecho, sin bajar el as.
- 32:50La grava respondió con un crujido parejo bajo las botas
- 32:53y a mitad del recorrido vi a las cinco mujeres
- 32:56cerrando la distancia desde los cipreses. Formaron un semicírculo a
- 33:01tres metros de mí, con mantas oscuras alzadas a la
- 33:05altura de los hombros y su horrible cara descubierta. No
- 33:09corrieron ni hablaron de inmediato, el foco del pasillo parpadeó
- 33:13y dejó su luz clavada sobre nosotros. Sentí la piel
- 33:18del pecho caliente, el pulso acelerado y un sudor en
- 33:22las palmas que resbaló por la empuñadura de la linterna,
- 33:25la que dirige miró a la altura del dibujo, a
- 33:28través de la camiseta, y dijo en tono plano, que
- 33:32el signo ya prendió y que no hay vuelta atrás.
- 33:34La de las trenzas sostuvo la vista en mi cara,
- 33:38y me recomendó no volver a barrer lo que ellas colocan,
- 33:42porque ahora forma parte de mi recorrido y de mi vida.
- 33:47La linterna bajó sola un poco y yo la subí
- 33:50enseguida por costumbre, di un paso atrás y topé con
- 33:54el cerco de lápidas que encierra esa sección por un lado,
- 33:58un muro eficaz que impide rodear, pero ellas no avanzaron más.
- 34:02Retrocedieron de espaldas con paso medido y se perdieron entre
- 34:06los cipreses, rumbo a la sección antigua. Guardé silencio y
- 34:11conté respiraciones para estabilizar el pulso, el aire me entró
- 34:15a ritmo sostenido, el pecho marcó la salida con un
- 34:19latido firme sobre la costra. Caminé hasta la capilla familiar
- 34:24de la tercera fila, donde el piso nivela y la
- 34:27luz cae más pareja, apagué la linterna para no encandilarme,
- 34:32me quité la camiseta con cuidado y miré la marca
- 34:35a la luz amarilla del foco. Ya no sangraba, y
- 34:39la costra tenía un negro uniforme con bordes duros, como
- 34:43barniz seco, y en cada vértice quedaba un punto hundido,
- 34:47que latía al mismo tiempo que la arteria del cuello.
- 34:50Pasé la yema un centímetro fuera del trazo y sentí
- 34:53calor que salía hacia afuera, no como fiebre difusa, sino
- 34:57como un foco pequeño encendido bajo la piel. No olí medicamento,
- 35:02olí tierra húmeda y un residuo leve de cal que
- 35:06aún quedaba en la camiseta. Volví a la caseta con
- 35:11la prenda en la mano, escribí el último registro del
- 35:14turno y dejé constancia de la advertencia que escuché, sin adornos.
- 35:20Guardé la llave del portón en el cajón de metal,
- 35:23coloqué la bolsa con clavos y espinas en la caja
- 35:26con etiqueta y pasé la palma por la tapa para asegurarla.
- 35:31Bruno se acercó, me olfateó el antebrazo y se acostó
- 35:35otra vez junto a la puerta. Me lavé las manos,
- 35:39apagué la lámpara, cerré con cerrojo y esperé la primera
- 35:43luz para entregar mi turno. Miré el mapa una vez más,
- 35:47conocía cada pasillo, cada cruce, cada capilla. Ahora el panteón
- 35:53también conocía mi nombre, me puse la camiseta con cuidado,
- 35:57respiré hondo, sentí el latido de los cinco puntos y
- 36:01entendí el cierre. El pentagrama no se va a ir nunca,
- 36:06fue hecho para quedarse. Ahora soy del diablo, y esas
- 36:11brujas me entregaron como ofrenda esa noche, por mi valentía
- 36:15de ir a enfrentarlas, ahora pienso que fue una tontería,
- 36:19pero ya de nada vale, ahora soy un alma más
- 36:22para el diablo. Crecí dentro del uniforme, pasé años con
- 36:35la espalda endurecida por el peso del chaleco, el fusil
- 36:38rozando el antebrazo, la lengua siempre con gusto a metal
- 36:42por el polvo de los caminos. Me destacaron en una
- 36:46región de montaña, donde los pinos cubren las laderas y
- 36:49el viento baja cargado de resina. Los caceríos se reparten
- 36:54en pendientes irregulares, casas de lámina o madera, gallineros cercados
- 36:59con malla, perros flacos que reconocen pasos antes que rostros.
- 37:05Llegamos a ese lugar a mitad de un año seco,
- 37:08el aire se partía al mediodía, pero al atardecer el
- 37:11frío bajaba con prisa y los cerros se cerraban como
- 37:14una mordida. En el pueblo se repetía una historia sobre
- 37:19una mujer que subía y bajaba por las veredas cuando
- 37:22el sol se escondía detrás de los pinos. Le decían
- 37:26bruja con una seriedad que me llamó la atención desde
- 37:29el primer día. Aprendí a reconocer la forma en que
- 37:34la gente evita un tema, en la tienda, el tendero
- 37:38contaba monedas con calma exagerada, cuando alguien mencionaba animales perdidos
- 37:43en los linderos. La señora que vendía pan movía la
- 37:47charola a otro lado, y decía que el maíz venía
- 37:50flojo ese año. Los hombres que bebían al fondo de
- 37:54la cantina hablaban de cosechas o de caminos derrumbados, pero
- 37:58la conversación se cortaba cuando un viento corto hacía vibrar
- 38:02las láminas. Nadie decía su nombre, repetían que ahí arriba
- 38:07vivía una mujer con dedos muy largos, uñas que podían
- 38:11rasgar tu piel y dientes enormes, como si fueran colmillos.
- 38:16Escuché esas frases en distintas bocas y con el mismo tono,
- 38:20no lo tomé como chisme, pues había cansancio en esas voces,
- 38:24como si el relato cargara con años. Durante los primeros días,
- 38:30hicimos recorridos por veredas con tierra suelta, pasábamos junto a
- 38:35troncos ennegrecidos por fogatas viejas y cercas mal reparadas con
- 38:39alambre oxidado. En el cañón, el viento se estrellaba contra
- 38:44una pared de roca y regresaba con olor a agua estancada.
- 38:49Yo iba atento al terreno, a marcas de llanta, a
- 38:52huellas frescas de bota, aún así, me llegaban frases sueltas
- 38:56cuando cruzábamos por el centro del pueblo, que una mujer
- 39:00arrancó un guajolote del patio y lo cargó del cuello
- 39:03sin prisa, que un niño la vio en cuquillas comiendo
- 39:06hojas brillosas en la orilla del arroyo, que su sombra
- 39:10se estiraba de forma rara cuando la luna subía limpia.
- 39:14Empecé a guardar esas frases como marcas en el mapa.
- 39:19El primer avistamiento fue en la ladera que todos llaman
- 39:23la silla, por la forma de dos lomos que se
- 39:26unen en un hueco, subía con la respiración controlada, botas
- 39:30clavadas en tierra suelta, y me detuve a limpiar el
- 39:33sudor con la manga. A mi derecha se abría un barranco,
- 39:38donde el eco de los insectos se mezclaba con el
- 39:40chasquido de ramas secas. La vi parada al filo, encorvada,
- 39:46con el rebozo pegado al cuerpo por una racha de
- 39:49viento que levantó polvo, los dedos asomaban del tejido como ramas,
- 39:53eran demasiado largos, no era una idea. Se veían largos
- 39:59y duros, con uñas curvas, gruesas, de un color entre
- 40:03amarillo y tierra. Las piernas se le marcaban bajo la
- 40:07tela como maderos flacos, la piel tenía manchas oscuras en
- 40:11los extremos, sobre todo en las espinillas, y un brillo
- 40:14opaco en las rodillas que recordaba cuero reseco. El viento
- 40:19me trajo un olor a hojas molidas y a piedra húmeda.
- 40:24Ella giró apenas el rostro, era algo horrible y alcancé
- 40:27a distinguir una mirada sin brillo, amarilla en el borde,
- 40:31como si el ojo tuviera una luz ajena atrapada en
- 40:34el iris. Me escondí detrás de un pino, con el
- 40:39corazón sobre el esternón, no por miedo sino por una
- 40:43atención que me creció de golpe, medí la distancia, evalué
- 40:47rutas de salida y repasé el peso de mi equipo.
- 40:52Luego regresé la vista a la ladera, caminaba con pasos cortos,
- 40:56metiendo la punta del pie en la tierra antes de
- 40:59apoyar el talón. Las manos no colgaban sueltas, se mantenían adelantadas,
- 41:05dedos separados, uñas listas para abrirse camino entre las ramas.
- 41:11Una bandada de chanates se levantó y cruzó sobre ella,
- 41:14pero ella no reaccionó, y siguió con el mismo ritmo,
- 41:18al llegar a un tramo de piedras sueltas, se agachó
- 41:21y tomó un pedazo de madera húmeda. La levantó sólo
- 41:26con la mano derecha, la pieza estaba saturada de agua
- 41:29y pesaba, pero aún así la movió como si fuera corcho.
- 41:35Esto bastó para activar una curiosidad que en campaña suele
- 41:38salir cara, recorrí la cornisa desde arriba, calculé su ruta
- 41:43y busqué un punto desde el cual mantenerla a la
- 41:45vista sin exponerme. En la bajada mis botas soltaron grava
- 41:50y escuché como rebotaba contra piedras más grandes. Ella se
- 41:55detuvo un segundo, levantó la cabeza y olfateó, como una
- 41:59cabra que mide el aire. No volteó hacia mí, sólo siguió,
- 42:03y el rebozo se movía en ondas, y a cada
- 42:06ráfaga las uñas asomaban un poco más, casi del largo
- 42:10de dedos enteros. Pensé en historias de animales cazados sin arma,
- 42:15de puercos con el cuello abierto, en un corral sin
- 42:19huellas de cuchillo, emparejé esa idea con la fuerza que
- 42:23le vi en la mano, y todo comenzó a ajustar piezas.
- 42:28Esa tarde el cielo cambió de azul quemado, a un
- 42:31gris pálido en pocos minutos. Una nube se asentó sobre
- 42:36la punta del cerro, y la sombra bajó por la
- 42:39ladera como una cortina, la perdí de vista al cruzar
- 42:42un pliegue del terreno, apuré la marcha, y en el
- 42:46siguiente claro la vi de nuevo, parada junto a una
- 42:49enebrina que crece torcida. Tenía la espalda más recta, el
- 42:54rebozo caía hasta el barro y dejaba ver pies muy delgados,
- 42:58dedos separados, uñas oscuras que superaban el borde del dedo,
- 43:02como si hubieran crecido sin freno. Respiraba con la boca entreabierta,
- 43:08ahora se le notaban dientes cortos, gastados en las puntas,
- 43:11con un tono pardusco. Me quedó la impresión de masticación constante,
- 43:17de raíz dura de corteza, dio un paso hacia la maleza,
- 43:21y se escurrió entre troncos, como si el cuerpo se
- 43:24adelgazara para pasar. Regresé al destacamento con la vista llena
- 43:30de esa figura, la memoria trabaja con olores y texturas.
- 43:35Me quedó el olor a resina tibia mezclada con tierra
- 43:38húmeda y ese amarillo quieto en el ojo. En la
- 43:42noche escuché a los perros del pueblo ladrar hacia el
- 43:45cerro en orden, como si un punto caminara y fuera
- 43:48encendiendo respuestas a su paso. Uno arrancaba en el borde norte,
- 43:54luego otro en la casa de la maestra, luego dos
- 43:57más en el corral del señor que vende leña. Dibujé
- 44:01ese avance sobre el mapa mental de la ladera y
- 44:04ubiqué un eje entre la silla y un arroyo que
- 44:07cruzamos a menudo. Me vi al día siguiente siguiendo ese eje.
- 44:14Las voces del pueblo se hicieron más precisas, un hombre
- 44:17me aseguró que la vio con un chivo colgando de
- 44:20un brazo, que las patas le pegaban en la cadera
- 44:23y ella caminaba sin prisa, una niña me dijo que
- 44:27su abuela la había mirado desde la ventana y que
- 44:30se le secó la leche a la vaca esa misma semana.
- 44:34Un pastor juró que encontró huellas con marcas de uñas
- 44:37abiertas en el barro, nadie daba detalles de su cara
- 44:40más allá de los ojos y de un gesto de
- 44:43la boca que dejaba ver dientes afilados. Se repetía la
- 44:47idea de los dedos alargados. Un viejo describió las manos
- 44:52con un movimiento de pinza, índice y medio por delante,
- 44:56anular y meñique como ganchos que rematan, no eran palabras sueltas,
- 45:01eran dibujos mentales. La obsesión llegó sin anuncio, me descubrí
- 45:07haciendo rutas que pasaban por la silla, aunque el destino
- 45:11no lo exigiera, afiné el oído a los pájaros que
- 45:14se callan de golpe cuando una presencia cruza su zona.
- 45:18Observé madrigueras cerradas con terrones recientes. Al rozar ramas, me
- 45:24quedaba con pedacitos de corteza en los nudillos y pensaba
- 45:28en esas uñas. El cuerpo guarda las medidas de lo
- 45:32que representa peligro o atracción. A mí se me grabó
- 45:36la forma de su paso y el amarillo del ojo,
- 45:39cada tarde pensaba en la ladera y en el filo
- 45:42del barranco. Me repetía que esa mujer no era una
- 45:46vieja perdida ni una sombra contada en la tienda. Vivía
- 45:50en esos cerros con dominio del terreno y una fuerza
- 45:54que no encajaba en su delgadez. Me propuse verla de cerca,
- 45:59medir su respiración, conocer el lugar donde se oculta cuando
- 46:03la noche cae y el viento baja con olor a
- 46:05agua y madera. Ahí empezó todo. El recuerdo de esa
- 46:12primera vez me hizo trazar rutas con precisión, revisé el
- 46:15mapa mental que había formado con cada recorrido, y marqué
- 46:19puntos donde los perros se callaban, donde el aire traía
- 46:23olor a hojas secas y donde el suelo mostraba ramas quebradas.
- 46:28Empecé a salir solo bajo cualquier pretexto, llevando el fusil
- 46:32cruzado en la espalda y una cantimplora atada al cinturón.
- 46:37Caminaba sin hacer ruido, poniendo la bota en la orilla
- 46:40de las piedras y apartando ramas con cuidado de no quebrarlas.
- 46:45Había escuchado que ella vivía en una cueva en una
- 46:48cañada poco transitada, pregunté disimuladamente a un carbonero que bajaba leña,
- 46:54solo dijo que en esa zona los animales se ponían nerviosos,
- 46:57y que las sombras no coincidían con las horas del día.
- 47:02No insistí, pero tomé su advertencia como señal. La primera
- 47:08vez que seguí esa pista, el monte estaba más cerrado
- 47:11que en otras partes, los árboles eran más altos y
- 47:15las ramas formaban una red sobre mi cabeza que apenas
- 47:18dejaba pasar el sol. El piso estaba cubierto de hojas
- 47:22húmedas y troncos podridos. El aire olía a agua estancada
- 47:27y a tierra recién removida. Encontré huellas pequeñas de venado,
- 47:32pero también marcas de algo más pesado, con los dedos
- 47:36abiertos y las uñas hundidas en el barro. Me incliné
- 47:40para medirlas, eran más largas que mi mano abierta, seguí avanzando,
- 47:44escuchando cada crujido, sintiendo que el ambiente se volvía más
- 47:49frío a cada paso. En algunos tramos, las ramas estaban
- 47:54arrancadas de raíz, como si algo hubiera pasado a la fuerza.
- 48:00Al llegar a una bajada pronunciada, vi como el arroyo
- 48:04cruzaba el monte, el agua corría lenta entre piedras negras
- 48:08con manchas brillantes como carbón mojado, bajé con cautela, cuidando
- 48:12de no resbalar. El sonido del agua se mezclaba con
- 48:16el zumbido de insectos. Crucé el arroyo y vi un claro,
- 48:21ahí estaba ella, sentada sobre una piedra plana, con el
- 48:25rebozo caído hasta la cintura, desenredando su cabello enmarañado con
- 48:29los dedos. Sus uñas eran gruesas, marrones y largas como
- 48:34cuchillas curvas. Sus brazos flacos se movían despacio, sin esfuerzo,
- 48:40el cabello le cubría casi todo el torso, pero se
- 48:44podía ver la piel grisácea de su cuello, marcada con
- 48:47manchas oscuras, su rostro parecía hundido. Los pómulos sobresalían y
- 48:52la boca estaba cerrada, dejando ver sólo el borde de
- 48:56unos dientes afilados, sus ojos eran lo que más impresionaba,
- 49:00reflejaban la luz tenue del bosque, brillaban como si guardaran
- 49:04un fuego apagado en el fondo. Me quedé quieto entre
- 49:09los arbustos, conteniendo la respiración, su presencia no se sentía pesada,
- 49:14como contaban los hombres del pueblo, era lo contrario, todo
- 49:18a su alrededor parecía calmarse. Las aves no huían, un
- 49:23conejo pasó a pocos metros sin mirarla, el aire dejó
- 49:27de mover las hojas. Era como si el bosque entero
- 49:31reconociera que ella estaba ahí. Sentí una atracción que no
- 49:35tenía sentido, sabía que debía regresar, pero mis pies no obedecían,
- 49:41de pronto ella levantó la cabeza y giró lentamente hacia
- 49:44donde estaba yo. Sus ojos brillaron al atraparme entre los arbustos.
- 49:51Dijo mi nombre en voz baja, sin alzarla, lo pronunció perfecto,
- 49:56con la cadencia de alguien que me conocía desde antes,
- 49:59pero nadie en ese pueblo sabía cómo me llamaba, así
- 50:02que me quedé helado, incapaz de moverme. Ella no se
- 50:08levantó ni se mostró agresiva, volvió a peinarse, como si
- 50:12esperara que yo hiciera el primer movimiento, el miedo no
- 50:15me paralizó, fue otra cosa, una especie de respeto, una
- 50:20certeza de que estaba frente a alguien que no pertenecía
- 50:23a las reglas del mundo que conocía. Retrocedí lentamente, cuidando
- 50:29de no romper ramas, caminé de regreso con el pulso acelerado.
- 50:34Esa noche no pude dormir, pues cada vez que cerraba
- 50:37los ojos veía a los suyos reflejando la luz y
- 50:40escuchaba su voz suave diciendo mi nombre. Regresé dos días después,
- 50:47sin avisar a nadie, fingiendo que iba a revisar una vereda,
- 50:51seguí el mismo camino, atento a las marcas del suelo,
- 50:55llegué al claro y la vi otra vez, esta vez
- 50:58de pie, recogiendo ramas secas. Caminaba sin hacer ruido, como
- 51:03si flotara sobre las piedras, se agachaba y sus dedos
- 51:07parecían garras que cortaban ramas sin esfuerzo, la observé durante
- 51:11una hora, escondido entre el follaje. Cuando se agachó a
- 51:16beber del arroyo, vi que sus pies eran largos, con
- 51:19uñas igual de gruesas que las de sus manos, su
- 51:22silueta era delgada, los hombros huesudos, pero se movía con
- 51:27una fuerza tranquila. Comencé a ir seguido, no siempre la encontraba,
- 51:33pero cuando lo hacía me quedaba escondido viéndola por horas,
- 51:37nunca parecía notar mi presencia, o quizá lo sabía y
- 51:40simplemente no le importaba, y empecé a notar detalles que
- 51:44nadie había mencionado. Los animales no huían cuando ella estaba cerca,
- 51:50vi un venado cruzar el arroyo a menos de dos
- 51:53metros de ella, una ardilla se subió a una rama
- 51:56que tocaba su hombro, el aire alrededor parecía más fresco,
- 52:00y el silencio del bosque se sentía natural, no tenso.
- 52:06Con el tiempo, dejé de preocuparme por cumplir todas las
- 52:10órdenes en el cuartel. Salía solo cuando debía estar patrullando
- 52:14con el grupo, con la excusa de revisar las rutas.
- 52:18Cada visita al claro me hacía sentir una calma que
- 52:21nunca había experimentado. Sabía que estaba jugando con fuego, que
- 52:26si alguien descubría mis movimientos habría consecuencias, pero aún así
- 52:31no podía dejar de buscarla. Un día llegué más temprano
- 52:36y ella estaba sentada en la misma piedra, pero sin reboso,
- 52:41su cabello caía hasta la cintura, grueso y enredado, sus
- 52:45brazos estaban cubiertos de cicatrices largas y manchas, y sus
- 52:49uñas estaban teñidas de tierra. Tenía los ojos fijos en
- 52:54el agua, me atrevía a dar un paso fuera de
- 52:57los arbustos. No dijo nada, pero giró lentamente la cabeza
- 53:02hacia mí, así que me quedé quieto, esperando una reacción,
- 53:06pero ella alzó una ceja, como si ya me hubiera
- 53:09visto antes de que yo llegara, y luego volvió a
- 53:12mirar el arroyo. Di otro paso y sentí que el
- 53:16corazón me latía en la garganta, me acerqué unos metros
- 53:20más hasta que pude escuchar su respiración, lenta, profunda, con
- 53:24un silbido leve al final de cada exhalación. Me senté
- 53:30en una roca a pocos pasos, sin dejar de mirarla,
- 53:33no levantó la vista, se peinaba otra vez, separando mechones gruesos,
- 53:39sentí que debía decir algo, pero las palabras no salieron.
- 53:44Me quedé viéndola, fascinado por cada movimiento, por la tranquilidad
- 53:48que transmitía a pesar de su aspecto. Sus dedos parecían
- 53:53herramientas hechas para desgarrar, pero los usaba con suavidad, esa
- 53:57contradicción me atrapó. Pasé así lo que parecieron horas, hasta
- 54:02que el sol comenzó a bajar, cuando me levanté para irme,
- 54:06escuché que volvió a pronunciar mi nombre, en el mismo
- 54:10tono que aquel día. No miré atrás y caminé con
- 54:13la certeza de que mi vida había cambiado, aunque no
- 54:17sabía por qué. Me tomó semanas reunir el valor para
- 54:22acercarme de verdad. Al principio sólo me sentaba en la
- 54:25roca frente al arroyo, mientras ella seguía con su rutina,
- 54:29peinando su cabello o recogiendo plantas. Cuando me miraba, sus
- 54:35ojos amarillos me dejaban clavado en el suelo. No parecía molesta,
- 54:40pero tampoco mostraba interés. Una tarde, mientras el cielo se nublaba,
- 54:46escuché su voz por primera vez dirigida a mí, me
- 54:49preguntó si iba a quedarme ahí mucho tiempo, con un
- 54:53tono seco, como si hablara con alguien que conocía desde siempre.
- 54:58Contesté que sólo estaba descansando, y no dijo más. Pasaron
- 55:03días así, intercambiando frases cortas, hasta que una noche en
- 55:08la que el viento bajaba frío me hizo una seña
- 55:10para que la siguiera, y caminé tras ella sin pensarlo.
- 55:16Subimos por una vereda estrecha que parecía sólo conocida por ella,
- 55:20las ramas estaban cortadas a la altura exacta para su paso,
- 55:24y las piedras acomodadas, de forma que no hacían ruido
- 55:28bajo nuestros pies. Caminamos entre pinos y arbustos hasta llegar
- 55:33a una abertura en la roca, camuflada por raíces secas,
- 55:37se agachó para entrar y yo la seguí. La cueva
- 55:41estaba iluminada por velas en recipientes de barro que lanzaban
- 55:45sombras largas, las paredes tenían símbolos tallados, espirales, cruces torcidas,
- 55:51figuras de animales con formas que no reconocí. Había frascos
- 55:56de vidrio llenos de raíces flotando en líquidos amarillos, huesos
- 56:00de aves colgados con cordones de fibra, pieles secas tensadas
- 56:04en marcos de madera. En el fondo, sobre una piedra plana,
- 56:09descansaba un cráneo humano pequeño, como de un niño, rodeado
- 56:14de flores secas. El aire tenía un olor fuerte a
- 56:19hierbas amargas y humo viejo, sentí que debía estar alerta,
- 56:23que cualquier soldado en mi lugar habría puesto la mano
- 56:26en el fusil. Pero la sensación no era de peligro,
- 56:31era de calma. Ella se movía como si cada objeto
- 56:35tuviera un significado importante, se sentó en un tapete hecho
- 56:39con piel de coyote y me indicó con la mano
- 56:41que me acercara, me quedé de pie unos segundos, hasta
- 56:45que ella sonrió apenas. Una mueca que dejó ver sus
- 56:48dientes largos y afilados, me senté frente a ella, con
- 56:52la espalda contra una roca fría. No hablamos mucho esa
- 56:57primera noche, pero su presencia me tranquilizaba. Con el tiempo,
- 57:03empecé a visitarla seguido, a veces llegaba en plena madrugada,
- 57:07me esperaba sentada en la entrada de la cueva, con
- 57:11los ojos brillando en la penumbra. Me ofrecía una infusión
- 57:15amarga que tenía sabor a tierra y a humo. Mientras bebía,
- 57:20ella me hablaba de la montaña como si respirara, como
- 57:23si fuera un ser vivo que conocía nuestros pasos, sabía
- 57:27que vereda se derrumbaría antes de que pasara. Podía decir
- 57:32cuando llovería con solo oler el viento, me contó que
- 57:35conocía las enfermedades de la gente sin verlos, que los
- 57:38dolores se le presentaban en sueños y que muchas veces
- 57:42había curado niños a escondidas, porque los padres no querían
- 57:46que la vieran entrar a sus casas. Sus palabras eran pausadas,
- 57:51cargadas de seguridad, yo solo la escuchaba fascinado. Su aspecto
- 57:57nunca dejó de impactarme, sus uñas eran tan largas que
- 58:01parecía imposible que pudiera preparar infusiones o trabajar con las
- 58:05plantas que recolectaba. Pero la vi partir ramas finas con
- 58:10delicadeza y amarrar pequeños paquetes de hierbas con una precisión
- 58:14que ningún cirujano lograría. Su cabello cubría gran parte de
- 58:19su cuerpo, y lo usaba como abrigo, tenía venas rojas
- 58:23alrededor de los ojos y piel gris en las manos,
- 58:26con cicatrices que parecían mordidas. A pesar de todo, nunca
- 58:31sentí repulsión, había belleza en la forma en que se movía,
- 58:35en como su mirada parecía atravesarme y leer cosas que
- 58:39no había contado a nadie. Las conversaciones se volvieron más largas,
- 58:45me hablaba de los animales del bosque, de las madrigueras
- 58:49que había visitado cuando era niña, de los lobos que
- 58:52aún rondaban las cumbres más altas y de los pueblos viejos,
- 58:56que habían desaparecido cuando llegó la carretera. Nunca me preguntó
- 59:01por qué estaba ahí ni qué hacía en el ejército,
- 59:04era como si lo supiera todo sin que yo dijera nada.
- 59:08Comencé a dejar pasar órdenes simples, inventaba excusas para no
- 59:13salir con mi pelotón o para patrullar rutas distintas. Mis
- 59:17ausencias empezaron a notarse, pero me importaba poco. Los vecinos
- 59:24comenzaron a hacer comentarios, decían que me habían visto salir
- 59:28al monte de noche y regresar al amanecer con la
- 59:31ropa húmeda, algunos insinuaban que tenía una mujer escondida. Los
- 59:37soldados de mi unidad se burlaban, decían que seguro había
- 59:40encontrado una ranchera bonita y que por eso desaparecía en
- 59:44las madrugadas, pero nunca respondí. Guardaba mi secreto como un arma,
- 59:50me sentía protegido por ella de una forma que no
- 59:53podía explicar, sabía que si alguien descubría dónde estaba mi atención,
- 59:58la historia de esa mujer sería usada en su contra.
- 1:00:03Recuerdo una noche de luna llena, en la que me
- 1:00:06senté a su lado mientras ella trituraba hojas en un
- 1:00:09cuenco de barro, su cabello me rozaba el brazo y
- 1:00:12sentí que el olor a humo y tierra ya era
- 1:00:15parte de mí. Me habló de una tormenta que llegaría
- 1:00:18en tres días. Describió el sonido que harían los árboles
- 1:00:22al caer, antes de que el viento soplara, cuando la
- 1:00:26tormenta llegó exactamente como dijo, comprendí que su conocimiento iba
- 1:00:31más allá, de lo que podía aprenderse con experiencia, había
- 1:00:35algo en ella que no podía explicarse con lógica. Me
- 1:00:40di cuenta de que estaba enamorado, una madrugada en que
- 1:00:43me quedé dormido sobre la piel de coyote, desperté con
- 1:00:47ella sentada junto a mí, mirándome en silencio. Sus dedos
- 1:00:52largos acariciaban una rama seca, no a mí, pero sentí
- 1:00:56que ese gesto contenía una ternura que nunca había recibido.
- 1:01:01No lo dije en voz alta, no hizo falta, y
- 1:01:04desde esa noche, cada vez que me adentraba en el monte,
- 1:01:08sentía que el bosque se abría para mí, que los
- 1:01:11animales guardaban silencio porque sabían quién me esperaba. Mis compañeros
- 1:01:17siguieron burlándose, decían que algún día me descubrirían con la
- 1:01:21novia oculta y me harían una fiesta de bromas, nunca
- 1:01:25sospecharon que la mujer que me tenía atrapado era la
- 1:01:28misma que todos temían. El pueblo la veía como una amenaza,
- 1:01:34pero para mí se había convertido en el único refugio verdadero.
- 1:01:38Mientras los demás bebían en la cantina o jugaban cartas
- 1:01:42en el cuartel, yo buscaba el camino oculto entre raíces
- 1:01:46que me llevaba a su cueva. No me importaban las consecuencias.
- 1:01:51En esas montañas, bajo la mirada amarilla de esa mujer
- 1:01:55que todos llamaban bruja, encontré una calma que no conocía
- 1:01:59desde antes de portar el uniforme. Las habladurías del pueblo
- 1:02:05comenzaron a crecer con fuerza. Decían que las gallinas desaparecían
- 1:02:10de los corrales y que algunos borregos amanecían degollados en
- 1:02:14los linderos. Los vecinos aseguraban que habían visto a una
- 1:02:18mujer delgada, caminando por los caminos de terracería, con manchas
- 1:02:23oscuras en la ropa, que brillaban como sangre seca bajo
- 1:02:27el sol. Pronto las miradas se dirigieron hacia el monte,
- 1:02:31todos sabían quién vivía allá arriba, aunque nunca la habían nombrado.
- 1:02:37Las pláticas en la tienda cambiaron de tono, los hombres
- 1:02:40llevaban machetes cuando subían a cortar leña, y las mujeres
- 1:02:44ya no dejaban a sus hijos jugar en los arroyos.
- 1:02:49Yo escuchaba todo en silencio, pero mi cabeza ya cargaba
- 1:02:53imágenes que los demás desconocían. Una noche, mientras regresaba de
- 1:02:58la cueva, vi huesos frescos amontonados cerca de una roca,
- 1:03:02aún húmedos, eran de cabra, reconocí las pezuñas. Alrededor había
- 1:03:08ramas quebradas y marcas de garra sobre la tierra húmeda.
- 1:03:13Me quedé inmóvil, repasando cada detalle, sabía que esas pruebas
- 1:03:18no ayudaban a su reputación. Otro día, cuando el sol
- 1:03:22apenas se asomaba, la vi cargar un tronco tan grueso
- 1:03:25que a cualquiera le habrían hecho falta dos hombres para moverlo.
- 1:03:30Ella lo levantó con una sola mano, apoyándolo en el hombro,
- 1:03:34caminaba sin esfuerzo, como si no pesara nada, la verdad
- 1:03:38esa imagen me acompañó semanas enteras. Había también cosas que
- 1:03:45no podía explicar, al caer la tarde, cuando las sombras
- 1:03:48de los pinos se alargaban, noté movimientos extraños en el
- 1:03:52claro donde nos encontrábamos. Las ramas se agitaban en direcciones
- 1:03:56contrarias al viento, y de reojo veía figuras bajas cruzar
- 1:04:00entre los arbustos. Si volteaba, no había nada, y ella
- 1:04:06no parecía sorprenderse, seguía preparando infusiones o recogiendo hierbas, ajena
- 1:04:11a lo que me erizaba la piel. A pesar de eso,
- 1:04:15nunca sentí peligro viniendo de ella, pero aún así me
- 1:04:19mantenía alerta, pero no por miedo a ella, sino por
- 1:04:23el ambiente que se formaba a su alrededor. Nuestra relación
- 1:04:28dejó de ser curiosidad y se convirtió en confianza. Aprendí
- 1:04:32a diferenciar plantas para detener hemorragias y aliviar fiebre. Ella
- 1:04:36me mostró cómo colocar vendajes con tiras de corteza y
- 1:04:40hojas frescas, cómo reconocer venenos naturales y contrarrestarlos. Una vez
- 1:04:46me llevó a una cueva más profunda, donde guardaba raíces
- 1:04:50secas y frascos con líquidos oscuros. Me enseñó a preparar
- 1:04:55una pomada que sanó una herida en mi brazo en
- 1:04:58la mitad del tiempo que habría tomado en el hospital
- 1:05:01del cuartel. Esa noche, mientras untaba la mezcla sobre mi piel,
- 1:05:06sentí que sus dedos huesudos eran tan precisos como pinzas.
- 1:05:12La primera vez que me salvó la vida, fue en
- 1:05:15una patrulla, íbamos por un sendero estrecho cuando recordé sus palabras,
- 1:05:20me había dicho que no cruzara ese paso antes de
- 1:05:23la luna nueva, así que convencí a mis compañeros de
- 1:05:26tomar otro camino, con la excusa de que había visto
- 1:05:29huellas sospechosas. Esa noche nos enteramos de que un grupo
- 1:05:34armado había colocado una emboscada, justo en el sendero que evitamos,
- 1:05:39nadie supo cómo lo supe, pero yo tenía clara la razón,
- 1:05:43y desde entonces, mis visitas nocturnas se hicieron más constantes.
- 1:05:50Mientras el pueblo reforzaba sus prejuicios, mi apego hacia ella crecía,
- 1:05:55comencé a comprender que no era sólo una mujer temida,
- 1:05:58sino alguien con un conocimiento que superaba cualquier lógica. Sabía
- 1:06:04leer el monte como si fuera un libro abierto, anticipaba
- 1:06:07movimientos humanos y naturales con precisión. A su lado aprendí
- 1:06:12más sobre sobrevivir en esas montañas que en todo mi
- 1:06:16entrenamiento militar. Los rumores sobre los animales muertos y las
- 1:06:20manchas de sangre aumentaban, pero yo veía a una persona
- 1:06:24que cuidaba su territorio y lo defendía con las mismas
- 1:06:28reglas que la naturaleza imponía. Recuerdo una noche lluviosa, en
- 1:06:34la que ella me llevó al centro de un claro,
- 1:06:37para enseñarme a escuchar la montaña, cerré los ojos y
- 1:06:40percibí el crujido de ramas lejanas, el goteo constante del
- 1:06:44agua en una roca hueca, y el ulular de un
- 1:06:47ave nocturna. Me dijo que el monte siempre hablaba, pero
- 1:06:52que la mayoría estaba sorda a su lenguaje, sus palabras
- 1:06:55tenían un peso que me hizo comprender que no estaba
- 1:06:59frente a alguien común. Sus ojos amarillos brillaban más que
- 1:07:03nunca bajo la luz de los relámpagos, me acerqué y
- 1:07:07por primera vez sentí su mano sobre mi rostro. Su
- 1:07:11piel era fría, áspera, pero ese toque me transmitió una
- 1:07:15calma que no había sentido, ni siquiera en los momentos
- 1:07:19más seguros de mi vida. El ambiente en el pueblo
- 1:07:24se volvió hostil, se organizaban grupos para vigilar el monte
- 1:07:28y algunos hablaban de prender fuego a ciertas zonas, para
- 1:07:31ahuyentar lo que vivía ahí, yo sabía que se referían
- 1:07:35a ella. Hice lo posible por desviar las sospechas, pero
- 1:07:39cada día era más difícil, los vecinos me miraban raro,
- 1:07:44pues ya sabían que salía mucho al bosque, aunque no
- 1:07:47sabían exactamente adónde. Mientras tanto, ella nunca mostró miedo, decía
- 1:07:53que había vivido demasiado para preocuparse por el odio de
- 1:07:56quienes no entienden, y esa serenidad me hacía sentir protegido.
- 1:08:03Pasaron meses así, hasta que recibí la orden de trasladarme
- 1:08:07a otra región, la noticia me golpeó más que cualquier combate.
- 1:08:12Fui a buscarla para despedirme, la encontré en la entrada
- 1:08:16de su cueva, sentada sobre una piedra, descalza, con el
- 1:08:20cabello cayéndole como un manto oscuro. No hizo preguntas, sólo
- 1:08:25me miró fijo, con esos ojos que parecían tener siglos
- 1:08:29de historias guardadas, me acerqué y ella extendió su mano.
- 1:08:34La tomé, y sentí que el frío de su piel
- 1:08:37se quedaba pegado a la mía, no hubo palabras, pasamos
- 1:08:41la noche sentados, escuchando los sonidos del bosque. La madrugada siguiente,
- 1:08:48antes de partir, la vi por última vez, estaba en
- 1:08:51el mismo lugar, erguida, con la mirada clavada en mí,
- 1:08:55mientras bajaba por el sendero, sus pies desnudos parecían no
- 1:08:59hundirse en el barro. Esa imagen quedó grabada en mi memoria,
- 1:09:04con más fuerza que cualquier batalla. Nunca volví a verla,
- 1:09:10terminé mi servicio, me mudé a otra ciudad y traté
- 1:09:13de llevar una vida normal. Me casé, tuve hijos, pero
- 1:09:18nada llenó el vacío que dejó esa despedida, cada noche
- 1:09:22sueño con sus ojos amarillos mirándome desde la oscuridad. A veces,
- 1:09:28al caminar solo por calles desiertas, siento una presencia detrás
- 1:09:32de mí. No es miedo, es la certeza de que
- 1:09:36ella sigue ahí, observándome desde el borde de cualquier sombra,
- 1:09:40protegiéndome en silencio, como lo hizo desde aquel primer día,
- 1:09:44en que me llamó por mi nombre, sin que yo
- 1:09:47hubiera pronunciado palabra alguna. Relatos anónimos