Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 367 La rudeza no es un método de defensa.
Transcript
- Si eres padre de familia, me vas a entender un poquito en la intención de lo que te voy a decir. Ves a un hijo tuyo que golpea a otro. El otro llora se queja, pero decide en un arranque de dominar su personalidad, su carne, de dominar su ego, decide perdonar a su hermano, le habla en tono bajo o lo invita a que no lo vuelva a ser más e inmediatamente se reconcilia y tú de seguro que te va a pasar esto que admiras la actitud que ha tenido el hijo tuyo, que, después de haber recibido el agravio, perdona esa que está pasando. Ahí es nala, porque estamos en medio de el bosque grabando este podcast, entonces retomando y tú te das cuenta que tu hijo, o el agredido, decidió perdonar a su hermano, decidió tender la mano para que haya ánimo conciliatorio y se puedan entender mejor. Al poco tiempo, ellos dos están jugando a quién premiarías Tú correcto de seguro te daría mucha alegría en el corazón de ver la actitud que tuvo tu hijo, el que fue agredido, golpeado, lastimado o al que le quitaron el juguete, al que le agrediaron y ver al que le agredieron y le pisotearon sus derechos. Y, sin embargo, decidió ser pacificador, tender puentes con sus demás hermanos. Seguro que tú te quedas mirando la actitud de ese niño o de esa niña y tú piensas wow cómo habré de bendecirlo, qué hago para agradecerle, para gratificarle todo ese buen comportamiento que ha tido con sus hermanos. Imagínate que la palabra de Dios bueno. Haciendo eco de lo que dice el señor Jesús. Si ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más su padre Celestial que está en el cielo. Imagínate esto, cómo crees que vería el Padre Celestial. Si alguien te hace una afrenta, habla mal de ti te golpea, te cierran el automóvil o vulnera tus derechos, fuiste víctima del mal proceder y del pecado de otra persona y tú dominando tu ego, obligando a que tu carne, que te está pidiendo venganza, obligando a que obedezca a los principios de Dios. Tiendes la mano, Hablas en ánimo conciliatorio, decides hacerlo de manera distinta en esta oportunidad y quieres que al final, al final, todo esté en un ambiente de paz, de armonía, de buena convivencia. Seguro que estarías poniendo en práctica lo que dice el señor Jesús bienaventurados los pacificadores. Ahora si tú viste con buenos ojos a tu hijo, cómo crees que te vería el señor a Ti Si nosotros, siendo malos humanos, no sabemos dar cosas buenas a los hijos. Cuánto más, nuestro padre Celestial, muy bien solo quería decirte y explicarte que la rudeza no es un método de defensa. Jesús nunca la enseñó y el modelo de Jesús es el que tenemos que imitar. La venganza nunca es un método de defensa. Si en los últimos días, o quizá justo antes de escuchar este podcast, fuiste agredido por una persona que te habló mal, que te agredió, que se inventó un chisme, una mentira de Ti o te robo. No sé cualquier tipo de violencia, cualquier tipo de dificultad que enfrentaste con una persona acabas de pasar. Justo. Por esto tú tienes dos alternativas. No de pronto este podcast te llega justo en el momento en que vas a decidir vengarte o responder con más violencia, la violencia con la que te han tratado. Pero de pronto, Dios te advierte y te dice no tienes una oportunidad para ser pacificador. Tienes una oportunidad para cumplir los mandamientos que escribe la palabra de Dios cuando dice el apóstol Pablo bajo la inspiración del espíritu Santo, no tomen venganza, no no venzan el mal con más mal, sino venzan el mal con el bien. Entonces Tú decides, por lo menos que por esta ocasión no vas a responderle agravio, que vas a guardar silencio, que vas a tener ánimo conciliatorio, que vas a entregar todo en la justicia de Dios y haces esta oración conmigo. Señor Tú, conoces la situación por la que estoy pasando y sabes lo que esta persona ha hecho que yo he sido vulnerado o vulnerada en mi vida, en mi integridad. Pero yo te pido, padre, que por favor, me des espíritu humilde y conciliatoria, que me llenes de tu sabiduría para saber qué debo hacer, qué debo decir, qué no debo hacer, qué no debo decir, cuál debe ser mi comportamiento como hijo tuyo padre. Esto no es fácil. Mi carne me pide a gritos que devuelva inclusive con más violencia, la violencia con la que me han tratado. Pero, señor yo renuncio a mi capacidad de defensa y más bien me someto bajo la autoridad del espíritu santo. Tengo ánimo conciliatorio, señor Dios, y espero en ti háblame muéstrame al interior de mi corazón. Qué es lo que debo hacer Y lo que me debo decir, sé que quizá lo que me pongas a hacer, lo que me mandes a hacer, no va a ser fácil, por lo cual dame fortaleza suficiente para poder hacerlo. Dame inclusive, señor Paciencia, para esperar cómo tú obras en mi defensa, porque, como te lo he dicho, renuncio a defenderme y acepto que tú vas a utilizar esta situación por la que estoy atravesando para tú, para que seas glorificado, para que, en medio de esta dificultad, señor salga a la luz. Y, obviamente, señor, como tú dices, tú prometes que a los que tenemos ánimo conciliatorio aquí, en esta vida o en la siguiente, Tú habrás de retribuirnos lo que hemos hecho. Padre, Gracias por escucharnos, señor esta oración y todos los que se unen en este podcast a orar un ratico conmigo y a tener esta clase de pensamientos, porque todo el tiempo desde que abrimos los ojos en la mañana, las personas más cercanas a nosotros, señor, son proclives a causarnos dolor. Enséñanos, Cómo obrar, enséñanos, qué hacer, Padre Santo, Enséñanos que a lo largo del día, en todas las ocasiones que tendré para hacer mal, señor enseña a negarnos a nosotros mismos y a hacer lo que tú esperas en cada situación. Yo oro por cada persona que en este momento estaba pensando en tomar venganza, estaba pensando iracundamente da rienda suelda, a su carnalidad, a su carne, responder con más violencia, la violencia de la que fue objeto y que tú tomes el control. Gracias, Perdón, si te ha molestado un poquito, el viento, los árboles están moviendo nala mi perra a cada rato está pasando por acá si vieran el espectáculo que tengo frente a mis ojos, esas montañas preciosas de Santander en donde me vengo aquí a hablar con Dios, me vengo en compañía de Jazzmith y empezamos por ahí a sembrar arbolitos y estamos pidiéndole a Dios que nos provea para poder continuar adelante con nuestro proyecto de los senderos y demás. Por ahora te deseo que tengas un lindo día, que Dios te bendiga y que te dé capacidad, resiliencia, ok capacidad de aguante, que te sometas bajo la autoridad del Espíritu Santo y que Dios te bendiga y te retribuya a todas tus buenas acciones. Chao