Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Me Enfrenté A Una Bruja Por Mi Sobrino - Ahora Vivo En Mis Pesadillas - Voces De La Noche
Transcript
- Familia también pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más comenzamos. La realidad es que en mi familia nunca nos hemos considerado creyentes de lo paranormal, fantasmas espectros, apariciones y demonios. Nada de eso ha estado dentro de nuestro sistema de creencias. Por ese motivo, este tipo de contenidos los consumimos como mero entretenimiento, jamás pensando ser protagonistas de alguna de estas historias. También me gustaría decir que no éramos ajenos a las historias de terror, ya que al menos yo crecí escuchando constantemente los relatos de la abuela. A diferencia de nosotros, ella tenía muchas experiencias personales y de sus familiares cercanos que decía llegaron a encontrar con brujas duendes, nahuales y apariciones, e incluso con el mismísimo lucifer según contaba a ella. Por eso, en cierta forma, me había formado una idea, una imagen vaga de como luz en esos espectros y demonios. Por eso, aquella noche, cuando presencié actividad paranormal, tuve mucho miedo, algo que jamás había sentido ni viendo mil películas de terror. Mi abuela, por ese entonces vivía en Mazatlán, ya que al estar al nivel del mar, le hacía muy bien a su salud. Mi papá le había comprado su antigua casa, la casa al sur de la ciudad en la que ella habitó desde que se casó con mi abuelo, en la que crió a mi mamá y sus hermanos y en la que, según ella, había enfrentado a varias entidades paranormales, incluida una bruja que había tratado de robarse a mi tío Ramiro cuando apenas era un bebé. Mi tío Ramiro siempre fue un beber risueño, blanco como la nieve y con las mejillas sonrojadas. Parecía un bebé de comercial, según decía mi abuela, pero un día comenzó a decaer se veía apagado con los ojos sin vida y aquella sonrisa que siempre iluminó su pequeño rostro fue sustituida por una boca triste que apenas sí quería comer. Por supuesto, lo llevaron al doctor, pero no podían diagnosticar algo concreto anemia. Decían algunos una infección en la médula. Tal vez proponían otros, pero la abuela, desde el primer día había visto unas pequeñas marcas en el brazo de su hijo que la hacían dudar del verdadero mal que aquejaba a su pequeño Tras algunas semanas, la abuela recuerda que despertó de madrugada durante los minutos en que reaccionaba completamente al mover el brazo, se dio cuenta de que mi tío Ramiro no estaba a su lado. Fue en ese instante que escuchó el llanto del Bebé apenas por un segundo, pero claramente fue callado como si alguien le pusiera algo en la boca. La abuela se levantó de un salto, dándole un tremendo golpe a mi abuelo para que también se levantara. Prendieron una lámpara y para su sorpresa, el Bebé no estaba en ningún lado de la habitación. Fue en ese momento que escucharon nuevamente al bebé y mi abuela y mi abuelo salieron corriendo para encontrar a su hijo casi junto a la puerta principal que estaba abierta completamente y el niño en ese momento tenía aquellas marcas en el brazo frescas como si algo le hubiera mordido. Esa noche, ninguno de mis abuelos volvió a dormir. Ambos sabían por su conocimiento de las leyendas lo que estaba pasando, pero la abuela quiso cerciorarse. Una vez que salió el sol, ella fue directo a ver a su madre, a mi bisabuela en una de las colonias del centro de la ciudad, y ella le confirmó lo que ya todos pensaban. Una bruja estaba chupando a su bebé y estaba muy cerca de terminar de extraer lo último de vida que le restaba. Era importante que hice hicieran algo de inmediato, y así fue que esa misma noche los abuelos se prepararon para actuar. La bisabuela se quedó con ellos y, una vez que llegó la oscuridad, pusieron unas tijeras abiertas debajo de la cuna de mi tío. La bisabuela se preparó con un lazo mojado en agua bendita y apagaron completamente las luces fingiendo estar dormidos. Como cualquier otra noche. Pasaron un par de horas cuando todos se comenzaron a sentir muy cansados. Los ojos se le cerraron por el sueño y pronto la bisabuela remojó un paño con el agua bendita y lo pasó sobre sus ojos y los de su hija para mantenerse despiertas. Pero antes de que pudieran hacer lo mismo con el abuelo, éste había caído dormido completamente. De pronto escucharon ruidos en el techo como de alguien caminando dando tumbos sobre la losa. La bisabuela le hizo una señal discreta a mi abuela para que permanecieran tranquilas con apenas el poco brillo de la luna que se colaba por la ventana. Ambas mujeres vieron descender desde el techo sobre la cuna del niño una especie de hilo de plata que se agitaba como buscando algo, pero esta vez parecía no encontrarlo. Antes de que cualquier otra cosa pasara, la bisabuela sacó de su mandil un segundo par de tijeras y rápidamente sin titubear, dio un corte a aquel hilo. Al momento de hacerlo, un horrible grito de dolor se escuchó afuera pronto mi abuela corrió a cargar a mi tío, mientras la bisabuela tomó su lazo y lo empezó a anudar al tiempo que recitaba a un padre nuestro y un credo. Aquellos gritos horribles continuaron y tan pronto el lazo de la abuela quedó anudado por completo. Ambas salieron al patio para asombrarse. Al encontrar a una mujer parada en el techo, retorciéndose de dolor, la bisabuela le gritó que dejara a su nieto en paz, que se largara. De ahí le dijo que consagraba a su nieto Ramiro con Dios y que por eso aquella horrible bruja no podría hacer nada. La bisabuela, utilizando el agua bendita, comenzó a hacer cruces sobre el bebé, que comenzó a sonreír tranquilo, mientras aquella mujer seguía gritando horriblemente. La bisabuela desató el cordón y aquella mujer salió huyendo de ahí lanzándose sobre ellas, dando un enorme salto hasta la casa de enfrente y luego brincando entre los techos de las demás casas, hasta que se perdió en la oscuridad de la noche. La mujer era espantosa. Tenía sólo unos mechones de pelo y su rostro era pálido de su boca. Emanaba un olor repulsivo y tenía unos colmillos enormes que sobresalían de sus resecos labios. Pero a pesar de eso, fue justo cuando atravesó sobre mi abuela que ella creyó reconocerla. Aquella mujer, prácticamente volando sobre sus cabezas, era doña Ramona, claro con un aspecto muy diferente y desmejorado. Nada que ver con cómo se veía normalmente. Ella era una vecina que vivía al lado opuesto de la casa y que había sido muy amable con mi abuela, estando muy al pendiente de su embarazo y del bebé. Era ella no cabía dudas, se veía muy diferente de cómo la veía en el día, pero era ella. Esa noche tampoco volvieron a dormir, pero esta vez por la adrenalina que les había dejado la situación y por cuidar el bienestar del bebé Ramiro. A partir de ese momento volvió a ser un bebé con un semblante muy sano y alegre. En el día. La bisabuela fue directamente a enfrentar a aquella mujer para decirle que no se volviera a meter con su familia. Sin embargo, no pudo encontrarla. Nadie sabe cómo, pero su casa estaba completamente vacía, como si nadie hubiera vivido ahí por un tiempo y de aquella mujer nunca más se volvió a saber nada. En la colonia era como si hubiera desaparecido. Era obvio que aquella mujer sabía que la habían reconocido y no se iba a arriesgar a que la lincharan o algo peor. La abuela era muy específica en describirla medía alrededor de un metro y sesenta centímetros de estatura piel blanca, tal vez demasiado y con el cabello completamente negro. Además, tenía unos brazos y manos largos y huesudos que parecían no armonizar con la complexión media de su cuerpo. Por qué nos daba ella tantos detalles sobre esa mujer que parecían innecesarios, aunque ahora creo que era para que estuviéramos atentos por si nos topábamos con alguien así. En fin volví de la escuela. Mis papás junto con mi hermano menor, tenían ya varios días fuera, puesto que habían ido a visitar a la abuela. En la casa únicamente nos encontrábamos mi hermana mayor, mi sobrino de apenas seis meses de edad y yo. Esa noche, mi hermana se retiró a dormir apenas terminamos de cenar. Se levantó ya que se sentía muy cansada. Las noches anteriores habían sido difíciles para ella y para mí, ya que mi sobrino despertaba de madrugada llorando sin razón. A pesar del cansancio, yo tenía que volver a desvelarme, ya que planeaba adelantar mis tareas. Sin embargo, sólo pude hacerlo por un par de horas hasta que se fue la luz. Abandoné entonces mi idea de hacer cualquier cosa y me acosté a dormir por razones desconocidas. No pude llegar a conciliar el sueño casi por una hora en la que di varias vueltas en la cama intentando lograr quedarme dormida. Pero justo cuando estaba a punto de dormir, fue que escuché la campana en la puerta de la entrada. Hacía un par de años por un desperfecto. Nos habíamos quedado sin timbre y mi papá había improvisado una cuerda con una cadena que la gente jalaba para hacernos saber que estaba afuera, aunque ya eran casi las dos de la mañana. Era muy raro que alguien llamara a esa hora sin hacer demasiado ruido. Me asomé discretamente por mi ventana, casi sin mover la cortina y fue entonces que la vi desde la ventana de mi cuarto ó r pude ver en la reja de entrada a una mujer madura con el cabello largo y negro. Parecía estar sujetando los barrotes de mi puerta mientras movía la cabeza con un gesto extraño como olfateando como buscando algo. Intenté reconocer de quién se trataba, pero era evidente que yo no la había visto nunca. Sin embargo, mi cerebro inmediatamente pensó en aquella vecina de las historias de mi abuela. Pronto y sin saber realmente cómo aquella mujer abrió la puerta y entró a mi patio dando pasos sumamente lentos y cuidadosos como si estuviera evitando que alguien la escuchara. Yo miraba con horror desde mi ventana y fue entonces que observé a aquella anciana acercarse a la puerta principal. En ese momento el terror se apoderó de mí, pensando que iba a intentar entrar, que iba a intentar abrir la puerta. No sabía si gritarle a mi hermana, correr, despertarla o tal vez hacer algún ruido para ahuyentar a esa señora. Por alguna razón, lo único que hice fue quedarme petrificada contemplando. Fue entonces que aquella mujer no sólo no abrió la puerta, sino que de alguna forma, comenzó a trepar las paredes rugosas de mi casa, sosteniéndose con unas manos largas y muy delgadas. La vi trepar hasta que llegó a subirse al techo. Después de que la perdí de vista. Claramente daba unos pasos muy fuertes en el techo, así que los comencé a seguir iban en dirección de la habitación de mi hermana, la habitación donde estaba el bebé. No sabía qué hacer. Me puse muy nerviosa y recordando las enseñanzas de mi abuela antes de entrar al cuarto con mi hermana y con mi sobrino, Regresé corriendo al mío para tomar unas tijeras que tenía en mi escritorio, pensando en que debía ponerlas abiertas bajo la cuna del bebé. Me moví rápido, pero intenté hacer el menor ruido posible y con las tijeras una vez en mi mano, me dirigí de nuevo al cuarto de mi hermana lo brillentamente al mismo tiempo que el bebé comenzaba a llorar como las otras noches. El cuarto estaba oscuro y, a pesar del llanto de mi sobrino, mi hermana parecía estar profundamente dormida. Me dirigí a tomar al bebé de su cuna, pero justo antes de levantarlo, con la poca luz de la luna que se colaba por la ventana, noté algo peculiar. Justo por encima de la cama de mi sobrino. Colgaba una especie de hilo delgado plateado que al momento que yo iba a alzar al niño, brilló frente a mis ojos. Fue en ese instante que saqué de mi bolsillo lentamente las tijeras las acomodé en mi mano derecha y di un corte preciso y veloz. Al momento de hacerlo, mi hermana despertó con un sobresalto mientras yo levantaba al bebé y un grito horrible se escuchaba afuera. Tomé a mi hermana del brazo y la hice correr a mi cuarto, donde aventé las tijeras debajo de mi cama para subirnos los tres ahí, mientras lo que sé que estuviera allá afuera, parecía gritar y golpear enojada en el techo, eran unos alaridos horribles, llenos de dolor y furia. Aquello duró apenas unos cuantos minutos o tal vez segundos, y luego se detuvo. Recuerdo que mi hermana abrazaba a su hijo y yo me levanté de la cama para asomarme por la ventana y casi podría decir que pude ver a aquella mujer alejarse dando la vuelta a la esquina. Mi hermana estaba muy asustada después de contarle todo y ambas meditamos un poco si llamarle a mis padres en ese momento o hasta la mañana siguiente. Ambas decidimos no hacerlo en aquel instante y la verdad es que pensábamos tal vez no hacerlo hasta que volvieran. Creíamos que no era lo mejor perturbar sus vacaciones estando ellos tan lejos. Además, según sabíamos o entendíamos, ya habíamos asustado por completo aquel mal, pues la abuela nos había contado que ella y la bisabuela habían detenido a esa bruja de esa manera. Aunque justamente ese recuerdo me hizo comenzar a cuestionarme quién era aquella mujer, si era una vecina o algo así, que ya habían ido a visitar al bebé varias veces y era por eso que el bebé había estado tan inquieto. La verdad yo no logré reconocerla, a pesar de que hice el intento por encontrar parecido con alguna de las ancianas que vivían cerca de mi casa. Le dije a mi hermana lo que pensaba y ella me dijo que lo mejor era tranquilizarnos y no darle más vueltas al tema. Por supuesto, aunque nos quedamos más tranquilas, no pudimos volver a conciliar el sueño de inmediato. Ya había pasado casi una hora cuando sonó el teléfono, el identificador de llamadas mostraba el número de la casa de mi abuela, por lo que contesté muy asustada esperando que no fueran malas noticias. Al otro lado de la bocina estaba mi mamá, que sonaba adormilada y algo fastidiada. Me dijo que mi abuela insistía en que debía hablar con nosotros en ese momento porque había tenido un sueño muy feo una pesadilla. Le dije a mi mamá que no se preocupara que me comunicara con ella. La abuela después de saludarme y asegurarse de que estábamos bien. Me dijo que había soñado con la bruja, con aquella antigua vecina que se había querido robar a su hijo en el pasado. Dijo que la soñó allá en su casa, que había ido a visitarla y que le decía que ella no podría impedir ahora que viniera por su nuevo bebé. Después de alguna forma, la veía rondando las afueras de nuestra casa, la antigua casa de la abuela. La había visto trepar al techo y desdoblar su lengua gigante para alcanzar ahí. La abuela estaba muy asustada, pero no podía despertar. De repente vio a aquella mujer lamentándose, sangrando de la boca y desvanecerse. Fue entonces que pudo abrir los ojos y se dirigió rápidamente a levantar a mi madre para que nos llamara por teleo. Aunque mis padres querían disuadirla, ella no parecía querer rendirse y por eso terminaron marcándonos. Yo estaba muy asustada porque me parecía muy raro que justamente mi abuela hubiera soñado eso y que lo hubiéramos vivido con el bebé, aunque claro no quería asustarla más y le dije que todo estaba bien y que no había pasado nada raro con el Bebé y que nosotros no habíamos visto absolutamente nada. Entonces escuché a la abuela suspirar aliviada y después de darme su bendición por el teléfono, ambas colgamos intentamos dormir, pero entonces algo volvió a tocar la campana de la puerta y cuando abrimos no vimos a nadie. Pero seguramente esa asquerosa bruja había sido quien había tocado porque en la puerta de la casa había escrito malditas con su sangre. Claro que nos asustamos mucho y pedimos mucho a Dios para que esa horrible mujer nos dejara en paz, porque, por lo visto, aún tenía fuerzas y era probable que quisieran intentar robar a mi sobrino. Así que cuando volvimos a la cama, nos dimos cuenta de algo horrible y era que el Bebé no estaba donde lo habíamos dejado y las tijeras que habíamos puesto bajo la almohada estaban tiradas en el piso. Entonces mi hermana dio un grito de horror y comenzó a llorar preguntando por su Bebé. Yo estaba completamente en chock, pero no podía quedarme así. Debía ser fuerte y buscar a mi sobrino, porque si no era un hecho que esa horrible mujer se lo llevaría para siempre entonces sin saber qué hacer. Llamé a la abuela. Mi madre me regañó por despertarlos de nuevo, pero no me importó y le dije que necesitaba hablar con la abuela. Pocos segundos después escuché la voz de la abuela preguntándome si todo estaba bien, a lo que le respondí que no, que aquella mujer se había llevado a mi sobrino. La abuela soltó un grito, pero trató de calmarse y me dijo que debía estar tranquila, que lo que debía hacer era un círculo con sal en el piso y y ahí y poner sangre de esa horrible bruja además de agua bendita, algo que agradecí porque, por suerte había en casa y ella me dijo que rezaría por el bebé. Desde allá le hice caso la verdad, sin mucha fe y con lágrimas en los ojos un rato. Después escuchamos gritos horribles donde estaba el círculo y era la bruja quien estaba retorciéndose de dolor dentro del círculo. El bebé estaba en el piso y la anciana tirada le llamé a la abuela y le dije que ya la tenía. Ella me dijo que simplemente abriera la puerta para que se largara y que no le quedarían ganas de volver ahí. El bebé estaba lleno de rasguños, pero estaba bien, y eso hizo que mi hermana y yo lloráramos de alegría. Agradecimos mucho a la abuela y a Dios por quitarnos a esa horrible mujer. Después de eso jamás volvimos a verla, aunque siendo sincera. Ahora vivo con miedo porque mi hijo está a punto de nacer y es probable que vuelva a vengarse, aunque claro yo ya sé quehacer si eso pasa en fin. Durante los años siguientes, la abuela siguió muy al pendiente del bebé de mi hermana y hace unos meses apenas estaba al pendiente de mi embarazo, pero tiene un mes que falleció y aún así no abandonó su tarea. Mi sobrino dice que a veces veía a la abuela parada en el patio mientras jugaba. En otras ocasiones decía que venía a verlo mientras dormía y que a veces lo despertaba para abrazarlo. A nosotros nos gusta creer que la abuela está aún aquí cuidándonos si la verdad eso espero, ya que estoy a punto de dar a luz a mi primer hijo y si aquella cosa, aquella mujer decide venir a chuparlo, también espero que mi abuela también me ayude a enfrentarla esta vez amanecí cansado y sudando, como el martes pasado, y esta sensación de miedo y oscuridad me acobija de nuevo. En mi habitación de niño. Imaginaba que r que las cosas irreales de la vida sólo eran sacadas de películas de ciencia ficción, pero cuando los fantasmas de tus pesadillas se apoderan de tus sueños, es de las peores sensaciones. Mi nombre es Gustavo y de Chico. Sufrí mucho lo que los psiquiatras le llaman parálisis de sueños. Más bien yo lo describiría como el terror en la piel y el alivio divino. Las primeras veces en que esto me sucedía, era para mí un completo terror, como el día que algo me sacudió las Sábanas y vi ahí postrado al filo de la cama. Aún algo oscuro mirándome sin moverse absolutamente sin decir ninguna palabra para posteriormente sentir como mi cuerpo se apacentaba y sin mover ninguna extremidad. Mi boca se congelaba. Mis fuerzas eran nulas ante la energía postrada en mis espaldas. Mover tan sólo un poco mis dedos era un desafío para después poder gritar y volver a mi estado normal. Otra ocasión la recuerdo perfectamente era era era la menor y mi habitación que daba al lado de la de mis padres, fue extremo mi miedo, Pero en ese entonces me atreví a gritar y pedirle auxilio a mis padres. Pareciera que eso o aquello intentaba poseer mi cuerpo o devorar mi alma. Pero en esa ocasión, si pude gritarlo con las pocas fuerzas que tenía, mis padres no se han de acordar, pero ellos fueron a mi auxilio preguntándome si todo estaba bien hasta ese punto. Lo sobrenatural estaba cruzando la ventana de la realidad, porque ya se podía experimentar y tener testigos como mis padres. Entonces me preguntaba qué era eso. Simplemente pesadillas o lo que le llaman subir el muerto. Las experiencias se intensificaban cada día más. Yo no podría sentir, pero ya no podía sentir ese terror. Ahora era una sensación de incertidumbre y de confusión. Recuerdo esa ocasión yo dormía en la habitación de arriba y ahora esa entidad la podía sentir como traspasaba mi cuerpo. Primeramente sentía como una energía fuerte, penetraba mi ser como si de un trueno sobre mí se tratara. Entraba por mi boca un vapor extraño y en milésimas de segundos me sentía despierto, despierto dentro de mis pensamientos. Podía verme ahí postrado en mi cama. Todo era extraño y todos los sentidos perdían su lógica. En este Estado nada tenía un sentido terrenal. Todo era confusión, pero eso sí, una sensación de paz y tranquilidad, como les puedo explicar lo que vi bueno. Podía ver lo que quería ver y podía estar en un lugar a otro con sólo pensarlo. Lo primero que intenté fue volar como esas aves. Lo pensaba y yo me estaba elevando, pero la velocidad se hacía más rápida conforme lo pensaba, y mi cuerpo se sentía como papel. Y en un segundo ya estaba ahí contemplando a través de la ventana, de la atmósfera, los océanos, la tierra, las nubes, esa esfera azul se veía tan en gerra hermosa del terror. Pasé absolutamente al placer porque ese miedo era inexplicable, era ahogarse sin una gota de agua dentro de mi habitación. Sin lugar a duda, los miedos se encarnan en tu piel, en cada apoo. Pero de pronto todo aquello que te hacía colocarte en posición fetal, temblar mis brazos y que el cuarto escuchara el crujido de mis dientes, de pronto se volvía felicidad y plenitud, una felicidad en la soledad. La soledad me hacía sentir bien y en calma. Los días pasaban y yo no necesitaba vivir, necesitaba de esas experiencias, Necesitaba sentir que vuelo y que podía aterrizar de un golpe y volver a levantarme de la tierra. Pero ahora yo lo requería, quería volver a intentarlo. Busqué a una persona que me ayudara a descifrar el misterio de saber qué sucedía después de eso, si era algo maligno o si me podía llevar y aferrar a ese placer celestial. Entré a esa tienda donde se decían llamar centro espiritista y pregunté por información. Salió una señora muy agradable que al mirarme sonrió y me preguntó si necesitaba algo con mi voz tímida y una sensación de extrañeza y casi tartamudeando como es mi costumbre. Le dije que si alguien de aquí podía resolver unas dudas que tenía acerca de lo que me sucedía, y ella me dijo que adelante que ella podía ayudarme. Le dije que no he podido dormir bien en las noches que me parece que es algo o alguien que aqueja mis sueños y me lleva por un mundo y paraíso desconocido. Le dije que sufría de desdoblamientos astrales, que así lo habían definido ella con una sonrisa. Me dijo que escuchara con atención y que debía tener cuidado, porque los desdoblamientos astrales tienen un significado y un propósito en esta vida. Forzarlos a tenerlos puede ser muy peligroso, pues si no tienes una finalidad, puede que te pierdas en ese limbo. Ella me aconsejo que orara a mis ángeles de la Guardia San Miguel Arcángel fue uno de ellos. Me dijo que prendiera incienso y me dio la oración por escrito porque, según ella, el ángel cuidaría de mí que me acompañaba en mis recorridos astrales. Pero también me advirtió que esa práctica tenía un aspecto negativo, que había seres que se aparecían ahí, que ellos se llevaban tu alma. Estos seres me explicaba que son personas fallecidas que se habían quedado en ese limbo y que necesitaban un cuerpo físico para salir de ese estado, que estos seres no se quedaban conformes con estar en ese estado de la vida, pues según ella, en la vida terrenal habían cometido actos de injusticia, como asesinatos, actos crueles e inhumanos, y que por eso se quedaban atrapados en este estado y que había otros seres que, dependiendo de la dimensión en la que me encontrara, eran personas fallecidas pero buenas, pero que ocupan de seres que las acompañen en esta dimensión. Ellas no quieren tu cuerpo físico, pero sí que te quedes en su limbo en ese estado de luz. En resumen, me volvió a recalcar que representaba un gran peligro que yo me atreviera a volver a tener viajes astrales. Salí de ese centro con una sopa de pensamientos en la cabeza no podía volver a ver esta situación. De la misma manera venía rumbo a mi casa y, como es de costumbre, me voy caminando y pensaba en toda la situación y me decía a mí mismo que tan cerca estábamos de las cosas irreales del universo que del otro lado existen posibilidad y experiencias que no pueden ser explicadas de manera lógica y con una razón. Me ponía a pensar si era yo solamente el que estaba dominado por esta situación o en la lejanía, muchas personas estaban pasando por la misma situación que yo. Un océano de preguntas y cosas en la cabeza me inundaban. Decidí investigar que sabe la ciencia sobre ello. Empecé a leer sobre la física cuántica, sobre los estudios en psiquiatría que tratan de explicar este fenómeno llegaba a la conclusión que, de cierta forma, si podía ser explicado y podía ser real. Pero me quedaba con esa idea de que quizás sólo era fantasioso y simplemente eran sueños como los que normalmente ocurren, y que es lo que ocurre. Bueno correr demasiado para que alguien no te atrape, sentir que te caes de la cama, sentir que te ahogas o tienes un intento de asesinato y quizás esos rostros o demonios que se aparecían cuando tenías pesadillas de niño. Todas estas pesadillas, si suceden, las he tenido y no dudo que la gente también las haya tenido. Pero quizás estos son seres que realmente se quieren escapar de ese limbo a través de los cuerpos de las personas. Pasados unos días de nuevo tuve una experiencia así, pero esta vez o o o podía haberr mi cuerpo postrado sobre mi cama y me veía con los ojos cerrados. La experiencia fue tenebrosa, pero a la vez placentera es que ese era el maldito problema. La experiencia es muy agradable. En esta ocasión ya tenía conciencia y lo primero que hice fue salir de mi habitación y bajar por la escalera y visitar la habitación de mis hermanas y mis padres mientras dormían. Ahora sí podía tener un control, porque anteriormente sólo mi alma rebotaba de un lugar a otro sin poder tener un control sobre ella. Los vi mientras dormían, mientras sus cuerpos descansaban y de nuevo subía a la azotea y miré el cielo, un cielo estrellado oscuro como un mar profundo y sin límites. Era hermoso. Decidí hacerle caso a una amiga que me dijo si la vida te da este privilegio gózalo. Para ser sinceros, empezaba a practicarlo por mi propia cuenta, según con algunas guías espirituales, pero para mi suerte, no se lograba con él. Eso no se lograba si uno quería hacerlo, porque recordé a la señora de la Tienda, si no tienes un propósito por cuál viajar es mejor no intentarlo. Aún así, pasando los días, las experiencias volvían a mí, pero ahora con la certeza de que podía hacer lo que quería y me dejaba llevar por los placeres carnales y también como viajar de algún lugar a otro, era demasiado bello, aunque lo raro es que no me había encontrado con esos seres malignos de los que la gente me había platicado. Eso sí, todo era tranquilidad y la inmensidad de las cosas ese mundo era como si los humanos nunca hubieran puesto sus pies en él. Y eso poco a poco me llegaba a confundir más sobre si esto que me sucedía era normal en la vida terrenal. Todo era como era, todo en su ritmo, todo a su velocidad. Fue martes cuatro de febrero. Fue un día normal para mí. La verdad había pasado mucho tiempo de que no sufría estas experiencias. Bueno pensé que había quedado todo hasta ahí, hasta que tuve la experiencia más rara de todas. Llegaba de la Universidad cansado y agotado de las materias de arquitectura y decidí acostarme en mi cama, una cama llena de todas las cosas que no acomodas útiles papelería como un universitario. Normal eran las cinco de la tarde. Me acosté y me ganó totalmente el sueño. Puedo aún recordar esa imagen. Era mi habitación con todo desordenado y mi puerta entreabierta. Poco a poco. Sentí que mi cuerpo se adormecía y sucedió. Quedé profundamente dormido en eso. Desperté a los minutos y me desperté en la misma habitación, pero a la atmósfera era diferente. Estaba todo oscuro y yo casi no podía observar nada, pero sentir que estaba en el mismo lugar. A diferencia de las últimas experiencias, en esta última me sentí incómodo y con una sensación de miedo. Mi vista giraba barra para todos lados y todo era oscuro, pero mis pupilas dilatadas podían apreciar las cosas tiradas en mi habitación. En eso podía yo sentir la presencia de alguien, pero ese alguien no podía mirarlo, pero sabía que estaba ahí giraba mi vista hacia todos lados, pero no lograba ver nada. Mi mente lo materializó como una sombra negra con unos ojos blancos que me podía observar, pero yo no podía observar eso. Lo único que hice fue volver a mi cama en posición fetal y tratar de despertar, como muchas veces intentaba hacerlo, pero no podía. No podía despertar cerré mis ojos hasta que me quedé dormido en instantes. Los volví a abrir y parecía que estaba dentro del sueño de un sueño. Lo sabía porque era la misma habitación, pero en este sueño una luz cálida entraba por mi ventanal y la sensación de miedo se había ido. Me levanté ya sin sensación de terror y abrí la puerta de mi habitación. Lo raro de esto es que volvía a saber que todo era un viaje astral, porque era consciente de lo que estaba haciendo y sabía que nada de esto era real. Abrí la puerta de mi habitación y, para mi sorpresa, contactaba con un paisaje hermoso. Salía y había un camino empedrado que conducía hacia un camino infinito y a los lados de ese camino había unos arbustos de bugambillas entre color rojas y rosas, una escena hermosa, la más bella que había vivido, si se trata de describir, parecía algo similar a la antesala del paraíso. Era una hermosa vista. En eso una chica salió por un lado, tomó mi mano y me dijo que la acompañara era muy bella. Tenía el cabello como oro y una piel blanca como la nieve su atuendo. Era un vestido largo que le llegaba a los pies. Tenía una sensación de extrañeza, pero a la vez de mucha tranquilidad, pero en el fondo sabía que nada de esto era verdad. Íbamos caminando de o la mano hacia ese bello infinito y le pregunté que cuál era su nombre y me dijo que se llamaba Laura. En ese momento cerré mis ojos. Aparecí en el primer sueño oscuro, tomé un papel y un lápiz. Volví a cerrar mis ojos y regresé al último sueño. Tomé de las bolsas de mi pantalón ese papel y ese lápiz y escribí ese nombre. Seguíamos caminando de la mano, dejándome llevar por la serenidad también del olor de la piedra, de las bugambillas y el cantar de las aves. Pero en ese momento, mi estado consciente volvió a mí y decidí cerrar mis ojos y al cerrarlos, volví a aparecer en mi primer sueño, donde todo era oscuridad y terror y un ser acechando mi debilidad, pero volví a cerrar los ojos, tratando de despertar por fin hasta que lo logré y al abrir los ojos, estaba en mi habitación y todo era normal. Mis cosas seguían regadas por la habitación, pero yo cansado y temblando con con un ojo huracán en mi mente me levanté. Volví mi mirada hacia la cama y ahí estaba esa hoja de papel con ese nombre escrito Laura y todo me dio vueltas. Sabía que, efectivamente, había algo que conectaba nuestro mundo con el de ellos y pensé que quizás dentro de ese espacio y tiempo existen diferentes niveles y tipos de seres, unos que quieren poseerte y otros que te muestran su mundo maravilloso quedarse en uno de ellos. La verdad no sé de qué dependa. Y lo raro es que este último sueño fue el último que tuve de este tipo, porque nunca más me volvieron a suceder. Ya habían pasado meses después de ese último suceso y la verdad decidí dejar por la paz esa aventura de estar volando, aunque debo confesar que dentro de esos viajes saqué muchas buenas ideas, pero al final decidí mejor continuar con mi vida antes de cerrar por completo este episodio. En mi vida me dio curiosidad saber si había gente en este planeta pasando por lo mío. Así que una noche decidí buscar en Internet algún foro donde se hablara de las experiencias de las personas con sucesos paranormales. Busqué por Internet y sólo eran temas de conspiración y como guiarte para que con éxito lograras hacer uno hasta que me topé con un foro que se me hizo muy interesante. En ese foro llamado foro trescientos once había muchas personas que hablaban de sucesos extraños, aparecidos, leyendas, sucesos paranormales. Pero me quise adentrar en una sección más enfocada a los viajes astrales. Empecé a leer las historias de las personas una por una, guieran muy interesantes, parecidas a lo que me había sucedido. Por ejemplo, un tal Jorge escribía que en una ocasión, platicando con un niño de trece años, le había dicho que no era él, que su alma pertenecía a otra persona o genio que platicaba que pudo lograr encontrar cierta información que le pedían. Una tal Edita escribía que estuvo perdida en ese mundo por tres días, o eso aseguraban sus padres. Eran historias muy interesantes, pero leí un comentario que heló mi sangre porque mientras más leía de sus historias, más me temblaban las piernas. Ella decía y describía algo similar a lo mío, que una chica la tomó de la mano y la llevaba por un sendero de piedras y había bugambillas a los lados y el nombre que recordaba era Laura. Su perfil de usuario. No tenía ninguna foto. Seguí leyendo y alguien le contestó que también había soñado exactamente lo mismo, pero que a él le dijeron que era peligroso, que ese ser simplemente te quería llevar, que ese paraíso era el infierno y que si no eras consciente, ese ser te llevaba a la perdición total y poseía tu alma o simplemente te quedabas ahí un nudo quebrantó mi alma. Cuando, en un último comentario, una persona llamada como yo había logrado dibujar a Laura y decía que había logrado capturar el rostro de Laura, pero para él no era ningún ser maligno, simplemente que está atrapada en este limbo y necesita ayuda. Pude observar ese rostro y era exactamente como la recuerdo a ella y abajo del rostro decía Laura España, número mil ciento noventa y dos. La idea a buscar no lo sé quizás un día. Relatos escritos y adaptados por Lis Rayón