Latest / Verdadera Vida en Dios / Episodio 174: Ven y ámame
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- Episodio 174: "Ven y ámame". 2 de julio de 1992. Nuestra Santa Madre. Cristo está muy pronto con ustedes. Tú sufres, Mi niña, mas todo lo que ofreces a Mi Hijo para su gloria te santificará, y a Él le glorificará. Fue propósito de Dios el revelarse a ti en atención a su Cuerpo, la Iglesia. Hija, recuerda: Jesús nunca, nunca te fallará. ¿Recuerdas cómo tú Me confiaste los mensajes que estás recibiendo? Yo, como madre tuya, guardo lo que tú Me has dado, y hoy como ayer continuaré extendiendo rápidamente los mensajes de Mi Hijo. Satanás puede parecer virulento y aparecer como triunfante sobre toda nación, y que sus victorias son gloriosas, pero basura. Pronto Yo te conquistaré, porque esta es Mi batalla, hija. Yo te confortaré y te daré suficiente fuerza para continuar tu misión. El Señor habla ahora. Agrádame y anuncia Mis palabras por dondequiera que Yo te envíe. Permanece firme, apóyate en Mi corazón y siéntete amada. Diles a Mis hijos que se consagren ellos y sus familias a nuestros dos corazones. Conságrense a fin de que Yo los marque como Míos. Escúchenme. Yo les digo solemnemente que vendrá un tiempo de angustia como nunca antes hubo. La tierra ya está viendo el amanecer de este tiempo. Permanezcan firmes y no se dejen engañar. Muchos pretenden que ellos Me están escuchando proclamar mensajes, pero no soy Yo el autor de esos mensajes, ni tampoco su madre. Yo les he advertido de estos tiempos. Yo les he avisado muchas veces que en estos tiempos aparecerían muchos falsos profetas para arruinar las obras de su Señor con mentiras. Los oídos de aquellos que oyen estarán vigilantes; el corazón del irreflexivo será engañado. Muchos tratarán de engañarte, Vassula, diciendo que Yo, Jesús, les estoy enviando a ti, pero ellos son falsos profetas. Recuerda que se levantarán muchos falsos Cristos. Algunos producirán grandes signos e impresionarán incluso a los elegidos. Vamos, Yo he advertido de nuevo. Hija, ¿vas a permitirme continuar este trabajo en ti? Ora para que no caigas en tentación. Yo te abriré el camino, no tengas miedo. Mi amor por ti es eterno. 3 de julio de 1992. México. Yo soy su Santo, que baja del cielo para empaparlos a todos con el rocío de Mi amor. Oh, que el corazón de la humanidad se aleje de la maldad. Yo les doy fuertes signos de Mi amor. Pero, ¿quién hay que reconozca Mi amor? México, tu Rey está aquí para tomarte en sus brazos. Yo estoy aquí, inclinándome hasta ti para susurrarte al oído la grandeza de Mi amor. ¿No has comprendido que nuestros dos corazones estaban velando por ustedes? Nuestros dos corazones están aquí para establecerse en sus hogares y protegerlos de la ira feroz de Satanás. Hoy, Yo apelo a tu nación más que nunca a fin de que sus corazones se decidan por Mí, su Señor. Cada pequeño de ustedes es tan, tan precioso para Mí. Vengan, vengan y ámenme. Humedezcan Mis labios resecos con su amor. Yo curaré toda la deslealtad de su nación y su Rey les dará descanso. Yo bendigo a cada uno de ustedes y desde lo profundo de Mi corazón les digo: el amor los ama. Sean uno en mi amor. 7 de julio de 1992. Mazatlán, México. Nosotros hemos fallado en apreciar tu gran amor y no dejamos de ultrajar tu Santo Espíritu, que ahora intenta adaptarnos y volvernos a la vida basada en el amor. La apostasía se ha aliado con el racionalismo que dio origen al ateísmo. Nosotros te hemos fallado y seguimos fallándote. Algunos deliberadamente retan tu santidad. Tú estás hablando, pero ¿quién escucha? El dolor consume tus ojos, pero todo lo que tú recibes es desprecio. La paz esté contigo. Transmite Mi paz a Mi queridísima alma. El Padre Masí de Mazatlán, en México. Ustedes deben creerme cuando Yo digo que durante la gran apostasía de su generación, Mi Santo Espíritu es perseguido como nunca antes. Él se ha convertido en la piedra de tropiezo de su era. Yo he dicho, Mis pequeños hijos, que ellos los expulsarán de la casa de su padre y los condenarán pensando que Me están haciendo un santo servicio. No permitan que sus pequeños corazones estén atribulados, Mis bienamados. Yo, su Redentor, estoy ante ustedes. Hoy, Yo hablo en atención a todos aquellos que están heridos. Yo les doy Mi paz. Que esta paz los envuelva. No teman y no digan: "¿Qué debo hacer, Señor?" Yo les digo: oren sin cesar para santificar sus propias almas y las de otros. Oren con su corazón y hagan huir al demonio. Estén unidos conmigo y nadie ni nada se interpondrá entre ustedes y Yo. Ha llegado el tiempo en que no deben titubear más. Propaguen viñas dondequiera que puedan. No tengan miedo de las tempestades que surgen de cuando en cuando. Mi Sagrado Corazón es su refugio, así que vengan y conságrense ustedes y sus familias a Mí y al Corazón Inmaculado de su Madre. Yo, Jesús, tengo propósito de permanecer en su país y santificarlo. Por eso les pido que consagren su país a nuestros dos corazones. Yo los bendigo a todos desde el fondo de Mi corazón. 8 de julio de 1992. Había una vid. Tú la arrancaste de Egipto para plantarla. Tú despejaste un espacio donde pudiera crecer. Ella echó raíces y ha llenado todo el país. Tu mensaje cubrió las montañas con su sombra, con sus ramas. Tus cedros, sus zarcillos se han extendido hasta el mar, sus pámpanos hasta el río. Dios, si te place, mira hacia abajo desde el cielo. Mira esta vid, visítala, protege lo que tu propia mano ha plantado. Salmo 80, versículos 9 y 12. Salmo 80, versículos 15 y 16. Señor. Yo soy. Pequeña, apóyate en Mí. Vassula de Mi Sagrado Corazón, alégrate. Tu Rey ha hecho todo el camino hasta el umbral de tu puerta y ha entrado en tu habitación. Tu Rey se ha inclinado desde lo alto para alcanzarte. Paso a paso Yo te he enseñado. Yo soy tu educador. Poco a poco te he sacado del mundo para introducirte en Mi corazón. Yo te he revelado cosas más allá de tu conocimiento y tu capacidad. Cree, Mi dulce alumna. Yo, Jesús, te amo. Ten Mi paz. Nosotros trabajaremos juntos. Yo y tú propagaremos Mi mensaje. Yo te voy a enviar a unas cuantas naciones más. Luego, cuando Yo sienta que tú has cumplido tu misión, tú regresarás hasta Mí. Yo mismo vendré a llevarte. 10 de julio de 1992. Villeneuve, Suiza. Allí, frente al trono, ellos cantaban un himno nuevo en presencia de los cuatro animales y de los ancianos. Un himno que nadie podía aprender fuera de los 144,000 que habían sido rescatados del mundo. Apocalipsis, capítulo 14, versículo 3. Señor. Yo soy. Yo estoy hablando, así que no dudes. Vassula de Mi Sagrado Corazón, déjame escribir unas pocas líneas para esta tarde. Queridísimos amigos, Yo he venido todo el camino desde el cielo para cantarles Mi nuevo himno de amor y recordarles a todos Mi amor fiel. Yo soy su mejor amigo, su queridísimo compañero santo. Yo he estado todo el tiempo a su lado, y aunque he sido ignorado muchas veces, he permanecido con ustedes para hacerles sentir Mi presencia. Cada vez que estaban a punto de rebelarse contra Mí, Yo, el Señor, lleno de compasión, los cogía de su mano derecha para arrastrarlos dentro de Mi corazón y mostrarles Mi amor infinito. Benditos de Mi alma. No están solos. Yo estoy siempre con ustedes para consolarlos y guardarlos como uno cuida las niñas de sus ojos. No digan: "Todo lo que Me rodea es oscuridad". Yo estoy cerca de ti para conducirte fuera de las tinieblas. Solo necesitas decir: "Ven, Señor", y Yo iré volando hasta ti, Mi niño, Mi niña. Día y noche estoy esperando tu abandono. No tardes. Abandónense enteramente a Mí para que puedan estar en Mi luz. Si ustedes Me aman, Me permitirán hacer lo que crea Yo mejor para ustedes. No tengan miedo. Ofrézcanme sus corazones y Yo los colocaré en Mi Sagrado Corazón para consumirlos. Si ustedes Me aman, como dicen, cantarán Mi himno de amor a las naciones para glorificarme y suscitar una nueva vida para cada alma. Yo les he ofrecido Mi corazón a ustedes. ¿Me van a ofrecer el suyo a cambio? El amor está a su lado y, con el suspiro de Mi amor en sus frentes, Yo los bendigo a ustedes y a sus familias. Sean uno. Nuestra Madre bendita. Yo estoy a su lado para consolarlos. Pero también Yo, que soy su madre, necesito su consuelo. Pues grande es la angustia de Mi corazón. Muchos de Mis hijos se están rebelando contra el Altísimo. Necesito sus oraciones. Ofrezcan sus oraciones por Mis intenciones. Vassula, diles que vivan como hijos de Dios. 14 de julio de 1992. Señor, la primera vez que fui perseguida no pude ni presentar mi defensa. No hubo ni un testigo que me asistiera. Todos me desampararon. Pero tú, Señor, permaneciste a mi lado y me diste fuerza para que a través mío todo el mensaje pudiera ser proclamado, para que todas las naciones lo oyeran. Y así, fui rescatada de la boca del león. El Señor me librará de todo intento malo sobre mí. Tú, al final, me llevarás a salvo a tu reino. A ti la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Segunda carta a Timoteo, capítulo 4, versículos 16 al 18. Mi Vassula, lleva una vida en paz. Ámame y propaga Mi paz por dondequiera que Yo te envíe. ¿Todavía no has comprendido Mi poder? Por tanto, ¿qué tienes que temer? Yo he puesto Mi dedo en tus labios. Tú no eres completamente consciente de ello. Sin embargo, Yo te digo: Mi dedo está en tus labios para pronunciar todo lo que Yo mismo te he dado. No, tú no saldrás ilesa. Pero Yo tengo suficiente poder para curarte y sanar tus heridas. Mi copa sabe amargo. Sin embargo, por amor Yo te he invitado a compartirla conmigo. Si Yo no estuviera a tu lado, tú habrías sido hecha pedazos. Así es que no tengas miedo. Nadie puede arrebatarte de Mí. Escucha Mi consejo: no te agotes. El celo por Mi casa te devora, y estoy feliz por tu entusiasmo en glorificarme. Sin embargo, el novio le dice a su prometida: "Profetiza en paz y deja que Mi Espíritu Santo sea tu guía". Mi Santo Espíritu no te cargará con pesos más allá de tus fuerzas. Por lo tanto, no prolongues las peticiones y las reuniones. Mi Espíritu te dirigirá para que tú puedas darle suficiente. Únicamente se debe hacer lo esencial. Sirve con humildad. Predica y enseña todo lo que Yo te he dado. De este modo Me glorificarás. Ten cuidado con lo que enseñas. Repite solamente las palabras que Yo mismo te he dado. No añadas ni quites. Dedícate solamente a Mí. Yo te estoy recordando todas estas cosas para que proclames a la perfección Mi conocimiento. Yo quiero que tú seas Mi eco, a fin de que aquellos que estén escuchando puedan reconocer Mi voz. Ten cuidado siempre de elegir el camino correcto. Vassula, Mi prometida, la carrera todavía no ha terminado. Hazlo todo, pero en paz. Quiero a Mi novia cerca de Mí, bajo Mi dictado, de cuando en cuando, trabaja en armonía conmigo. Yo te estoy enviando para que recolectes una cosecha que Yo mismo he trabajado. Por lo tanto, recuerda: consuélame, deséame, ten sed de Mí en Mi silencio, y permite a tu Salvador que descanse en ti. Yo, Jesús, te bendigo.