
LA PROMESA DE LA LIBERTAD VNPEM NEZA 18 ENERO 2017
LA PROMESA DE LA LIBERTAD Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. (Jn. 8:35-36) El Señor usó de nuevo la analogía de la esclavitud en estos dos versículos, pero con propósitos diferentes. Su declaración, según la cual el esclavo no queda en la casa para siempre pero el hijo sí queda para siempre, sí era una advertencia. El hijo tiene derechos permanentes en la casa; el esclavo no. Aunque los judíos eran descendientes de Abraham (y así parte de una nación escogida) eran como esclavos, no como…
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