Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 327 | No seas un inservible social. José Ordóñez.
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- Podcast número trescientos veintisiete conoces a personas que no se comprometen a ayudar a los demás, a servir al prójimo, porque creen que, para mantener su estrato social, su nivel de importancia y su exclusiva posición, no deben rebajarse a trabajar por los demás. Las conoces Seguramente alguien ya ocupa tu mente cuando te lo pregunto, pensaste en el familiar al que Dios le ha dado algunas ventajas en la vida y no permite que se le contacte cuando haya alguna necesidad. Y no solo hablo de dinero. Las familias tienen muchas necesidades más allá de lo económico. A veces necesitamos quien nos ayude con una mudanza. Necesitamos que alguien nos colabore llevando a un familiar a una cita médica que nos cuide una mascota, porque salimos de viaje etcétera. Pero hay gente que, conforme la vida, les va sonriendo y van mejorando en su estatus social. Se van aislando del que consideran ahora el mundo de los necesitados. Bueno, ellos, sin darse cuenta poco a poco, se van convirtiendo en inservibles sociales. Entiéndase bien el término inservible social como dedicado a los que, en su condición de privilegio, por favor, ese privilegio entre comillas, su condición de privilegio en la vida, les quitó la capacidad de servir al prójimo. Por eso, Dios, a muchos no les permite tener más, pues con lo poco que tienen se vuelven medio inservibles. Cuando tengan mucho más, se van a volver inservibles de tiempo completo. Cuando te esté yendo bien, vuélvete más humilde, humilde servicial. Así le demostrarás a Dios que estás en capacidad de seguir administrando sus riquezas en la Biblia se mencionan algunos casos de inservibles sociales mira. Este está en Nehemías. Resulta que Nehemías está construyendo el muro para proteger a Israel. Te das cuenta que Israel construye muros para protegerse de la invasión de sus enemigos. Desde tiempos inmemoriables les habían destruido el muro. Jerusalén se encontraba en una situación bastante precaria. Así que Nehemías le pide al rey que le permite viajar a la tierra de sus padres para construir las murallas que protegen la ciudad. Esa historia la encuentras en todo el libro de Nehemías. Bueno están en la construcción del muro todos. Bueno, casi todos trabajan en la obra. Hay mujeres, niños, ancianos, ancianas, joyeros, gente que tenía como profesión hacer perfumes imagínate. Las manos de un perfumero tienen que ser delicadas. Gente que no se dedicaba a levantar piedras, clavar puntillas, poner ladrillos, gente que hacía perfume. Otros eran joyeros, mujeres dedicadas a las labores de la casa que cargaban el peso de los ladrillos y las piedras sobre sus hombros. Todos estaban trabajando con ahínco para lograr terminar lo que al final se dio la muralla. En tan solo cincuenta y dos días. Están todos trabajando llenos de barro hasta la coronilla, porque un líder los había inspirado para ti las murallas de Jerusalén. Vas a la lectura apasionante de nehemías y de pronto en un versículo te detienes y encuentras a estos inservibles sociales. Mira nemías. Capítulo número tres. Versículo número cinco. Los de tekoa reconstruyeron el siguiente tramo de la muralla, aunque sus notables no quisieron colaborar con los dirigentes. Si lees todo el capítulo tres de nehemías verás a todos trabajando. Pero los nobles de los tecoitas no lo hicieron. Por qué, pues, porque eran nobles. Bueno, se creían nobles. Asumían que su posición social no les permitía juntarse con el vulgo del pueblo para realizar tan rebajada labor. Y es que el orgullo no solo se manifiesta empavonear la belleza física que Dios le dio a algunos, bueno, por lo menos a mí medio muy poquito. Tampoco es reposar excesivamente la confianza en el dinero. El orgullo también puede estar en la pérdida de nuestra capacidad de servicio a los demás, en ser esos inservibles sociales, inservibles familiares tan bonita que se ve la gente a la que no le importa si su condición económica ha mejorado, si su estatus social, si su estatus de vida ha cambiado, y no pierden esa capacidad de servir al prójimo. Para mí, esas son de las muestras más evidentes de humildad y de que el espíritu santo está tomando el control en la vida de esas personas. Mira algunas características que he visto en gente así humilde con capacidad de servicio, no les importa nunca el estrato social al que pertenecen los demás y tratan a todos con el mismo respeto y educación. Abrazan a la señora de los tintos, al celador, al guarda de seguridad de su conjunto residencial, al vendedor ambulante de la calle. Tratan con dignidad y respeto, porque saben que cada una de esas personas tiene implícita la imagen de Dios. En ocasiones sirven a los demás sabiendo que no van a recibir algo a cambio, o sea, no va a haber reciprocidad por parte del ayudado y aún así ayudan sin esperar algo a cambio. Jesús nos enseñó que esta es la manera como debíamos ayudar a los demás sin esperar retribución. La verdadera ayuda está en que, cuando la das no esperas nada a cambio. Los seres humanos tenemos esa condición. Queremos ayudar a alguien sabiendo que si alguien después nos tiene que devolver el favor, o está en la obligación de ayudarnos, pues nosotros primero le ayudamos. Y resulta que esto es muy humano. Esto no debe ser así. Mateo capítulo número seis, versículo número tres. Dice más bien el que hable es Jesús cuando des a los necesitados que no se entere tu mano izquierda lo que hace la derecha. Esta gente, que tiene la humildad suficiente, sirve a los demás como parte de la mecánica de su vida. O sea, sienten que un día en donde no ayudaron a mejorar la existencia de alguien es un día perdido. Esas personas no tienen intereses en aumentar su caudal financiero. Le pierden el amor a las riquezas. Saben que a las personas desinteresadas en las riquezas, las riquezas los perseguirán mira lo que dice salmos veintitrés, seis seguro. Estoy de que la bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida y en la casa de Señor habitaré para siempre. Al terminar de escuchar este podcast. Espero que Dios te motive ayudar a los d a tu alrededor empieza por los de tu casa. Sigue con tus vecinos. Seguro que así vas a lograr ensanchar las bendiciones que algún día en la eternidad se te tomarán en cuenta. Empieza por limpiar el frente de la casa de tus vecinos, el tuyo propio mejora el barrio. Ayúdale a tu hermana pintar su casa, corta la hierba del jardín de tus papás. Ayúdale a reparar la cama a tus viejos. Dedícale tiempo al jardín que está en el parque de tu barrio. No sé solo escucha el espíritu santo lo que te está diciendo en este momento y nunca nunca te permita ser un inservible social. Es nuestro podcast. Trescientos veintisiete. Hay trescientos veintiséis más en José Ordoñez Cristiano. Com puedes dejar esta página dentro de tus favoritos y consultas diarias, pues todos los días estoy poniendo allí escritos de mi puño y letra, Devocionales para que empieces el día, devocionales para mujeres, para hombres, devocionales para jóvenes, devocionales para niños. Estoy dedicado a escribir, a poder aportar al crecimiento de tu vida espiritual. Por eso creamos la comunidad digital cristiana de José Ordóñez. Actualmente estamos en nuestro segundo taller, que es de cómo educar y disciplinar hijos. Convenientemente pusimos en la zona de entretenimiento el show Me quiero reír que presente allí en la Iglesia de Dante Gebel y próximamente estaremos poniendo emparejados recargado en la zona infantil están las canciones de Benito y todos todos los días encuentras contenido nuevo, no solamente en la Comunidad, sino allí en la página José Ordoñez Cristiano, com que desde ahora vas a poner entre tus favoritos. No siendo más te, deseo que tengas un lindo día que Dios siempre te bendiga y que nunca pierdas la capacidad de bendecir y ayudar a los demás para que nunca seas un inservible social, que Dios te bendiga