
26 Ago - Promesa 238 | Cuando te rindes a Dios, no pierdes: vuelves al lugar desde donde Él puede reconstruirte
A veces oramos: “Dios, muéstrame qué hacer”, cuando en realidad ya decidimos lo que queremos hacer. Queremos dirección, pero seguimos aferrados al volante. Y quizá hoy Dios no te está pidiendo que luches más, sino que le entregues aquello que llevas demasiado tiempo intentando controlar. Rendirse a Dios no es resignarse. Es dejar de decir: “Dios, bendice mis planes” y comenzar a decir: “Dios, te entrego mis planes. Dirige mis pasos.” Porque hay cosas que Dios no quiere simplemente devolverte. Quiere reconstruirte para que estés preparado para lo que viene. Hoy abre las manos. Suelta el…
The skinny
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