Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Un Trabajo De Brujería Para Drenarme La Vida - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:05Speaker 2: Me llamo Aurelia, tengo 72 años, y cuento esto con la
- 0:09voz que me alcanza y con la memoria que me queda.
- 0:13Me casé a los 23 años con Tomás. Trabajábamos los dos,
- 0:18Tomás en un taller eléctrico y yo en una papelería.
- 0:23Decidimos buscar un hijo al año de casarnos, pero pasaron
- 0:26los meses y nada. Fui al médico, después de estudios,
- 0:31La doctora explicó que tenía insuficiencia ovárica prematura, mis ovarios
- 0:36ya no liberaban óvulos de forma regular. Dijo que en
- 0:40mi caso, el daño era irreversible y que no lograría
- 0:44un embarazo de manera natural. Me entregó un papel con
- 0:48los resultados y un folleto sobre adopción. Salí con la
- 0:53cabeza caliente y el estómago vacío. Tomás me abrazó en
- 0:57la banqueta del hospital, caminamos a casa en silencio, y
- 1:01la verdad esa noche no pude dormir. Guardé el papel
- 1:06en un cajón y no lo volví a mirar. Un
- 1:09par de meses después, al regresar del trabajo, pasé por
- 1:13el mercado a comprar jitomate y pan. Un hombre se
- 1:17me emparejó en la acera, era alto y flaco, con
- 1:20camisa blanca arremangada, llevaba la barba recién rasurada, porque la
- 1:25piel de las mejillas se veía irritada. Me dijo que
- 1:29si conocía una tienda de fotografía por la zona, le
- 1:33expliqué por dónde, me agradeció pero no se fue, después
- 1:37me preguntó la hora, se la dije, y me preguntó
- 1:40si el pan de esa panadería salía bien al día siguiente,
- 1:44le dije que sí. Yo ya quería avanzar, pero él,
- 1:48con una sonrisa tensa, soltó, usted trae un dolor clavado aquí,
- 1:53y con la mano señaló su propio vientre. Me detuve,
- 1:58pues no me gustó, y le respondí que tenía prisa.
- 2:02El hombre, con voz bajita, dijo que a veces lo
- 2:05que se cierra por dentro se abre por fuera, la
- 2:08verdad no entendí y me puse nerviosa, intenté apartarme. Él
- 2:13se acercó sin brusquedad, extendió la mano y apoyó dos
- 2:17dedos sobre mi vientre por encima del vestido, apenas un segundo,
- 2:21y me dijo, no te preocupes más. Luego sacó un
- 2:26objeto metálico hizo un movimiento que no describiré y se
- 2:30hizo un daño mortal ahí mismo contra la sombra del poste.
- 2:35Todo se volvió ruido y un señor trató de ayudarlo,
- 2:39yo retrocedí hasta chocar con la pared de la panadería.
- 2:43Un policía me habló, pero la verdad no dije nada útil.
- 2:48Me llevaron a una silla, pues me temblaban las piernas.
- 2:53En la noche Tomás me preparó té, Quise contarlo como
- 2:56si hubiera sido una escena ajena, pero el toque en
- 3:00el vientre se me quedó como una moneda fría debajo
- 3:03de la piel. Durante días evité pasar por esa acera,
- 3:07me acostaba y al cerrar los ojos, veía la camisa blanca,
- 3:11la piel irritada de sus mejillas y su frase corta,
- 3:15no te preocupes más. Un mes después empecé a sentir
- 3:20náuseas por las mañanas, supuse que era estrés, pero luego
- 3:24el retraso. Entonces fui a una farmacia, me hice una
- 3:29prueba y salió positiva. No lo creí, así que fui
- 3:33a otra farmacia, e igual salió positiva. Pedí cita, y
- 3:39la doctora me revisó y me confirmó el embarazo, de
- 3:42verdad no entendía nada. Me habló de errores en los diagnósticos,
- 3:47de excepciones y de ciclos irregulares, pero yo solo escuchaba
- 3:51mi corazón en los oídos. Volví a casa caminando despacio,
- 3:56con una mezcla de miedo y alegría, que me hizo
- 3:59sudar las manos. Ese mismo día se lo conté a Tomás,
- 4:03y lloramos los dos. Pero decidí no volver a hablar
- 4:08del hombre del mercado nunca más. El embarazo transcurrió sin problemas,
- 4:13comí lo que me indicaron, dormí como me dijeron y
- 4:17fui a todas las citas. De lo feliz que estaba,
- 4:21aprendí el ritmo de los latidos en el monitor y
- 4:24cuando nació Samuel, lloró con fuerza y pesó más de
- 4:28lo esperado, pero todo quedó bien. En casa, se pegó
- 4:33al pecho y durmió como si supiera dónde estaba desde antes.
- 4:38Samuel creció rápido, a los 10 meses ya se soltaba de
- 4:41los muebles y caminaba despacio por el pasillo. A los 14 meses,
- 4:47señalaba objetos y decía palabras completas. A los dos años,
- 4:52acomodaba sus carritos por tamaño y color y hacía filas
- 4:57rectas que cruzaban la sala. Si una pieza faltaba, detectaba
- 5:02el hueco al instante. A los cuatro, desarmó un reloj
- 5:06viejo y lo volvió a armar, sin que yo le
- 5:09explicara nada. En el kinder se aprendió los nombres de
- 5:13todos los compañeros en una semana y y la maestra
- 5:17decía que su memoria era excelente, más que los demás.
- 5:21Pero a los seis años empezaron las pesadillas. Se sentaba
- 5:26en la cama muy tieso, con los ojos abiertos, respirando agitado,
- 5:30y me decía que había un ruido por dentro de
- 5:33la cabeza. Llevé un cuaderno y anoté horas, duración y
- 5:38palabras sueltas. Lo llevamos con un pediatra y después con
- 5:43un neurólogo, Dormimos una noche en una clínica para que
- 5:46lo observaran, pero no encontraron algo fuera de lugar. Nos
- 5:51sugirieron rutina, cenas ligeras y menos televisión. Aplicamos todo, pero
- 5:58las pesadillas siguieron, más espaciadas, pero siguieron y eso nos
- 6:02tenía intranquilos. Al despertar, Samuel contaba que alguien se acercaba
- 6:08demasiado y que sentía un dedo frío en la panza,
- 6:12La verdad me encogía por dentro cuando lo decía. Lo
- 6:16abrazaba y esperaba a que se calmara. En primaria le
- 6:19fue bien y le gustaban las matemáticas. Yo no veía
- 6:24resolver cuadernos completos y me quedaba sorprendida, pero no presumía,
- 6:29solo lo hacía. En secundaria llevó una vida normal, tuvo amigos,
- 6:34se peleó con algunos por tonterías, tomaba agua directo de
- 6:38la jarra y dejaba las llaves por todos lados, era
- 6:42su edad de rebeldía. En la prepa tuvo un gusto
- 6:45enorme con la electrónica, pues pasaba tardes enteras soldando componentes
- 6:50minúsculos con una paciencia que yo jamás había visto. Siempre
- 6:56hacía un sinfín de cosas, de verdad que era impresionante
- 6:59el poder ver lo que hacía. En la universidad estudió ingeniería,
- 7:05trabajó antes de terminar la carrera y se compró una
- 7:08moto usada que cuidaba como si fuera un niño. En
- 7:12su cuarto, había cajas con cables ordenados por calibre, libretas
- 7:17llenas de fórmulas, y en la esquina, el mismo reloj
- 7:21que había desarmado de pequeño, marcando bien la hora. Las
- 7:25cosas raras, si puedo llamarlas así, nunca se fueron del todo.
- 7:31Samuel evitaba los hospitales, decía que el olor lo aturdía,
- 7:35y jamás quiso entrar al mercado, por el pasillo donde
- 7:39está la panadería, la verdad yo tampoco. En las reuniones familiares,
- 7:45se sentaba lejos de las mujeres embarazadas, no hacía comentarios,
- 7:49solo se movía de lugar. A veces, mientras comíamos, se
- 7:54quedaba mirando fijo el borde de su plato, como si
- 7:58estuviera en un trance, lo dejábamos estar y luego volvía
- 8:01a la conversación. A los 40, Samuel era un hombre responsable.
- 8:08Pagaba sus cuentas, Mantenía su trabajo estable y me visitaba
- 8:12los domingos. Ese año compró herramientas nuevas para el taller
- 8:17donde colaboraba. La vida, con todo y pequeñas grietas, marchaba bien.
- 8:24Hasta que un jueves a media tarde, me llamaron. La
- 8:28voz de la persona que marcó sonaba tensa. Dijo su nombre,
- 8:33me explicó que estaba en una calle del centro y
- 8:35que Samuel había tenido un episodio frente a una tienda.
- 8:40Lo perdimos, dije en mi mente, y mi corazón se aceleró,
- 8:44no quería llegar y verlo, pues sabía que algo malo
- 8:47le había pasado, lo sentía. Pues uno como madre siente cosas,
- 8:53llamen los sextos sentidos si gustan. Llegué cuando ya no
- 8:57había nada por hacer, ya había fallecido. Un agente me
- 9:02pidió datos, le di lo que me pidió, luego me
- 9:05senté en la banqueta, en la misma postura en la
- 9:08que me senté tantos años atrás, con la espalda contra
- 9:11una pared que olía a humedad. Después vinieron los trámites
- 9:16y el cuarto vacío. Abrí cajas con cosas suyas y
- 9:20me detuve en cada cable, en cada libreta. Durante semanas
- 9:25no pude comer bien, y el domingo dejé su taza
- 9:28en el lugar de siempre y me quedé viéndola un
- 9:31rato largo. De verdad que estaba destrozada, no podía asimilar
- 9:36lo que me había pasado, perdí a mi hijo, ese
- 9:39que con tanto esfuerzo pude tener, ese que llegó como
- 9:42un milagro a nuestras vidas. Al mes, una mujer que
- 9:47trabaja en una tienda de ropa cercana al centro, me buscó,
- 9:51me dijo que había sido testigo ese día. Me contó
- 9:55que Samuel se emparejó con una muchacha en la banqueta,
- 9:58le preguntó una dirección, luego otra cosa, como buscando tema.
- 10:04La muchacha se reía nerviosa, y la testigo dijo que
- 10:07Samuel extendió la mano, y tocó con los dedos el
- 10:10vientre de la muchacha, apenas un segundo, después se apartó
- 10:15un paso y se hizo daño de forma irreversible. La
- 10:19muchacha fue resguardada por las autoridades, y no he podido
- 10:23hablar con ella. La testigo alcanzó a escuchar un nombre
- 10:27cuando otros la llamaron Marta Gastelum. Desde entonces, el recuerdo
- 10:33que yo había olvidado hace décadas se abrió en mi mente,
- 10:36me acordé del hombre de la camisa blanca, de los
- 10:39dedos en mi vientre y de su frase, no te
- 10:42preocupes más. Me negué a unir los puntos durante años,
- 10:47pero ahora aún sin querer, los veo alineados. No busco
- 10:52explicaciones que no me lleven a nada, solo busco a Marta.
- 10:57He preguntado en oficinas y en redes del barrio, pero
- 11:00nadie me da un dato que valga la pena para
- 11:03poder encontrarla. Dicen que pudo mudarse a otra ciudad, también
- 11:08me dicen que trabaja en un restaurante y otros me
- 11:11dicen que usa otro apellido. Yo no quiero nombres falsos
- 11:16ni historias de pasillo, quiero saber si Marta está bien
- 11:20y quiero saber si por un giro que no entiendo,
- 11:23Marta quedó embarazada después de ese día. No pido otra cosa,
- 11:28no pido perdón ni castigo, solo quiero saber si de
- 11:31alguna manera mi hijo sigue su camino en otro cuerpo.
- 11:36No sé cómo llamarlo, y la verdad no necesito llamarlo,
- 11:40solo necesito confirmarlo. Guardo aún el reloj que Samuel arregló
- 11:45de niño, y cada mañana lo escucho dos minutos, pues
- 11:49me asegura que el tiempo avanza y aunque yo no
- 11:51tenga ganas de moverme. He escrito el nombre de Marta
- 11:56Gastelum en una hoja que pegué dentro de la alacena,
- 12:00abro para tomar el café y ahí está, con letra clara,
- 12:03para que no me gane el olvido. Si alguien que
- 12:07lea esto conoce a Marta Gastelum, le pido que me
- 12:10ayude a contactarla, no busco molestarla ni exponerla. No quiero
- 12:16cámaras ni preguntas malintencionadas, Solo quiero preguntarle si está esperando
- 12:21un hijo o si ya lo tuvo después de aquel día.
- 12:25Si la respuesta es sí, solo le diré lo único
- 12:28que necesito decirle, cuídalo, y cuídalo mucho. Si aprende rápido, acompáñalo,
- 12:35y si ordena objetos como si siguiera una regla invisible,
- 12:39déjalo hacerlo. Si despierta de noche con miedo, abrázalo sin
- 12:44hacer ruido y apágale la luz poco a poco, no
- 12:48lo lleves al mercado por el pasillo de la panadería,
- 12:50y no lo acerques a los hospitales si no hace falta.
- 12:55Si un día se queda viendo el borde del plato,
- 12:58como si estuviera en trance, déjalo que esté ahí, quizás
- 13:02sea algo muy importante para él, eso la verdad jamás
- 13:06lo entendí, pero supongo que era muy importante para él.
- 13:10Y si un día te pide que no te preocupes más,
- 13:13amárralo a tu lado con todo lo que tengas a
- 13:16la mano, que no lastima, paciencia, rutina, comida caliente y
- 13:21tarde sin prisa. No sé si mi petición tendrá respuesta,
- 13:26la verdad no sé si Marta leerá esto. Solo sé
- 13:30que mi historia empezó con un diagnóstico imposible, siguió con
- 13:34un toque breve en el vientre y se cerró con
- 13:37otro toque igual, muchos años después, en otra banqueta. Yo
- 13:42ahora camino despacio por calles distintas y ya no esquivo
- 13:46las esquinas. He decidido contar lo que pasé para dejar
- 13:50de llevarlo sola, y si Marta existe en esta ciudad
- 13:54o en la de al lado, si alguien la ve
- 13:56y le cuenta, que sepa que no quiero quitarle su paz,
- 13:59solo quiero saber si en algún lugar, mi hijo volvió
- 14:03a empezar. Y si es así, agradecer en silencio la
- 14:07oportunidad de escucharlo respirar otra vez, aunque sea desde lejos.
- 14:21Vivía con mi familia en una casa de adobe a
- 14:24las afueras del pueblo, en la parte donde el camino
- 14:27se hace de tierra y los cerros se miran cerca.
- 14:31Mi padre la había levantado con sus manos hacía muchos
- 14:34años y y aunque era sencilla, resistía los vientos y
- 14:38la lluvia. Detrás quedaba el corral, con las gallinas, un
- 14:43cerdo y el perro que dormía junto al tronco, donde
- 14:46colgábamos los costales. Por las noches se oía el canto
- 14:51de los grillos, y a veces, los balidos lejanos de
- 14:54las cabras de los vecinos. Era un lugar tranquilo, y
- 14:59casi nunca pasaba nada fuera de lo normal. Aquella semana
- 15:04había llovido mucho, la tierra estaba blanda y el aire
- 15:08olía a humedad. Me levantaba temprano para limpiar el corral,
- 15:13echarles maíz a las gallinas y revisar que no se
- 15:17metieran animales del monte. Una noche, mientras todos dormían, escuché
- 15:23pasos afuera, justo donde guardábamos el alimento. Sonaban lentos, con
- 15:29el peso de algo que se movía despacio. Pensé que
- 15:33sería algún perro o mapache buscando restos, pero el ruido
- 15:37duró varios minutos. El perro ladró con fuerza y luego
- 15:42se cayó, como si hubiera visto algo que lo dejó quieto.
- 15:47Esperé un rato con la lámpara en la mano, pero
- 15:50no salí. El viento soplaba fuerte y movía la lámina
- 15:55del tejado. Al amanecer fui a revisar, la tierra frente
- 15:59al gallinero estaba removida, como si alguien hubiera escarbado. Me
- 16:04agaché y vi un pedazo de trapo sobresaliendo, lo jalé
- 16:08con cuidado y salió una bolsa pequeña, envuelta con más
- 16:12telas sucias y amarrada con un cordón rojo. Estaba húmeda,
- 16:17pesada y tenía un olor fuerte, como carne podrida. La
- 16:23abrí ahí mismo. Adentro había un trozo de tela con
- 16:27manchas oscuras, mechones de cabello enredados y y una figura
- 16:31pequeña hecha con huesos amarrados con el mismo hilo rojo.
- 16:36Eran huesos finos, de algún animal chico, tal vez un
- 16:40pollo o una rata. No entendí por qué alguien habría
- 16:44dejado eso enterrado justo frente a mi corral. Me quedé
- 16:48mirándolo un buen rato. No quise decir nada a mi familia,
- 16:54pensé que si se enteraban, mi madre se iba a asustar.
- 16:59pues en el pueblo se hablaba de cosas de brujas,
- 17:02de mujeres que hacían trabajo cerca del monte, pero yo
- 17:05nunca había creído en eso. Tomé la bolsa y la
- 17:09llevé al patio, detrás de la casa, donde hacíamos las fogatas.
- 17:13Le eché gasolina y le prendí fuego. Al principio ardió bien,
- 17:20pero luego, sin viento ni agua, la llama se apagó.
- 17:24La encendí otra vez y volvió a pasar lo mismo,
- 17:28El humo salía con un olor agrio que se quedaba
- 17:30pegado en la nariz. Me dio una sensación extraña, como
- 17:36si me observaran desde los cerros. Lo tiré todo al
- 17:40arroyo que pasaba detrás de la casa, el agua estaba
- 17:43turbia por la lluvia y la bolsa se hundió rápido.
- 17:48Regresé y limpié el lugar donde la había encontrado, echando
- 17:52tierra encima del hueco. El resto del día lo pasé
- 17:57con un malestar que no supe explicar. La cabeza me
- 18:01dolía y sentía un zumbido leve, como si tuviera un
- 18:05insecto dentro del oído. En la tarde el perro volvió
- 18:09a ladrar hacia el monte y las gallinas no quisieron
- 18:12dormir en su rincón habitual. Miraban todas hacia el mismo punto,
- 18:18como si vieran algo entre los árboles. Esa noche no
- 18:23pude dormir bien, pues el zumbido seguía y me costaba
- 18:26respirar por la nariz. Salí al patio para despejarme, el
- 18:32cielo estaba despejado y la luna iluminaba la tierra mojada.
- 18:37No había viento, pero las ramas del pirul se movían,
- 18:40en eso sentí un calor fuerte en la nuca, como
- 18:43si alguien me soplara, giré la cabeza y no había nadie.
- 18:49Entré rápido, cerré la puerta y me recosté sin quitarme
- 18:53la ropa. Tardé mucho en dormirme, pues cada tanto me
- 18:58parecía oír el mismo sonido de pasos afuera del corral,
- 19:02solo que más lentos y más pesados. A la mañana siguiente,
- 19:06el perro no estaba en su lugar, lo encontré lejos,
- 19:10junto al arroyo, temblando y con el hocico lleno de lodo.
- 19:16Durante el desayuno, mi madre comentó que el agua del
- 19:20pozo amaneció con un color raro, entre gris y verdoso.
- 19:25Mi padre dijo que era por la tierra revuelta de
- 19:27las lluvias, yo no dije nada y pasé el día
- 19:30con una sensación de cansancio, como si hubiera trabajado toda
- 19:34la noche. El zumbido en la cabeza no paraba y
- 19:39el calor en la nuca se hacía más fuerte cuando
- 19:41caía la tarde. Volví al corral antes de que oscureciera,
- 19:47el mismo lugar donde había encontrado la bolsa parecía otra
- 19:51vez removido. Había marcas recientes en la tierra, como si
- 19:56alguien hubiera escarbado de nuevo. Me quedé ahí parado un rato,
- 20:01mirando el cerro. La luz del sol ya se escondía
- 20:05detrás de la loma, y todo empezaba a ponerse color naranja.
- 20:11Por dentro sentí que algo no estaba bien, no era miedo,
- 20:15era una incomodidad, una especie de aviso. Tapé otra vez
- 20:19el hueco, puse piedras encima y amarré mejor el portón
- 20:23y me aseguré de que el perro quedara adentro. Esa
- 20:28noche el zumbido fue más fuerte, ya no lo sentía
- 20:31solo en la cabeza, sino también en el pecho. Me
- 20:35costaba mantener los ojos abiertos, pero tampoco podía dormir, pues
- 20:40cada vez que lo cerraba, veía la forma de los
- 20:43huesos que había dentro de la bolsa, atados con ese
- 20:47hilo rojo, moviéndose despacio entre la ceniza. El aire dentro
- 20:53del cuarto se sentía pesado y caliente, volteé hacia la
- 20:56ventana y vi que el vidrio tenía marcas, como si
- 21:00alguien lo hubiera tocado con los dedos llenos de tierra.
- 21:04Me levanté para limpiarlo, pero al hacerlo vi mi reflejo
- 21:08y noté que la piel de mi cuello estaba enrojecida,
- 21:11justo donde había sentido el calor. Me eché agua fría,
- 21:17pero no bajó, y la piel me ardía. Volví a
- 21:21acostarme y, en medio de ese malestar, escuché de nuevo
- 21:25el movimiento del corral, pero esta vez no eran pasos,
- 21:29sonaba como si alguien estuviera raspando la tierra con las manos.
- 21:35No me animé a salir, me quedé quieto, esperando a
- 21:38que amaneciera. Cuando el primer gallo cantó, el zumbido se detuvo,
- 21:43afuera se oían los ruidos del campo, los pájaros y
- 21:47el viento leve, pero en el aire quedaba un olor
- 21:50a tierra mojada mezclado con algo más, como ceniza o
- 21:54grasa quemada. Esa fue la primera noche en que sentí
- 21:59que algo o alguien había comenzado a acercarse a mi casa.
- 22:05Pasaron los días y empecé a sentirme peor. Apenas dormía
- 22:10dos o tres horas seguidas, y cuando lo lograba, despertaba sudando,
- 22:15con el corazón acelerado. En el día andaba mareado, sin
- 22:20ganas de comer y la cabeza me pesaba. En las noches,
- 22:24el calor en la nuca se hacía insoportable y el
- 22:27zumbido volvía, más agudo, como si me estuvieran soplando dentro
- 22:32del oído. Los animales también empezaron a comportarse distinto. Las
- 22:39gallinas dejaron de poner, se quedaban acurrucadas en las esquinas
- 22:43del gallinero con las plumas erizadas. El cerdo, que siempre
- 22:48hacía ruido al amanecer, ya no gruñía. Se la pasaba echado,
- 22:54con los ojos abiertos, sin moverse. Pero el que más
- 22:58me preocupaba era el perro. A partir de esa semana
- 23:02empezó a aullar mirando hacia el cerro, no era un
- 23:05aullido común, sino uno largo, profundo y de esos que
- 23:09hacen los perros cuando huelen algo que no entienden. Cada
- 23:14noche lo hacía a la misma hora, poco después de
- 23:17la medianoche, y solo se callaba cuando empezaban a cantar
- 23:21los gallos. Una madrugada, cansado de no dormir, salí al
- 23:27patio con la lámpara. El aire estaba frío y quieto,
- 23:31caminé hacia el corral. El perro miraba fijo hacia el alambrado,
- 23:37seguí la dirección de su mirada y vi una figura
- 23:39parada junto al alambre era alta y delgada con el
- 23:44cabello largo cayéndole por la cara no se movía solo
- 23:49estaba ahí mirando hacia la casa me quedé inmóvil con
- 23:53la lámpara temblando en la mano alumbré directo pero la
- 23:58luz no alcanzó bien y el reflejo de la humedad
- 24:01en el pasto me molestaba y cuando por fin di
- 24:04un paso la figura ya no estaba Caminé hasta el cerco,
- 24:10pero no había nadie, ni huellas visibles, pero el perro
- 24:14seguía inquieto, volví adentro sin decirle nada a nadie, pero
- 24:18dormí todavía menos. Al día siguiente, cuando el sol salió,
- 24:23volví al mismo punto. Esta vez sí encontré huellas, pequeñas
- 24:29y hundidas en la tierra blanda. Llegaban desde afuera del
- 24:33cerco y se detenían justo en la orilla del corral.
- 24:37después de ahí no seguían a ningún lado. Mi madre
- 24:42notó que estaba pálido y me preguntó si me sentía bien,
- 24:45le conté que me dolía la cabeza y que no dormía.
- 24:49Mientras preparaba el café, dijo que probablemente me había asustado
- 24:53con algo del cerro, y luego añadió que hacía muchos años,
- 24:57allá arriba, había vivido una mujer sola. La gente decía
- 25:03que hacía cosas raras, que curaba y también enfermaba a
- 25:06la gente, y algunos aseguraban que tenía tratos con el diablo.
- 25:11Mi padre la había visto una vez, según contaba, y
- 25:15juraba que tenía los ojos blancos, pero la encontraron muerta
- 25:19dentro de su choza, y nadie quiso enterrarla. Desde entonces,
- 25:25el cerro quedó solo. Esa historia me dio vueltas todo
- 25:30el día, pensaba en la figura que vi junto al
- 25:33alambre y en las huellas sin rastro de salida. No
- 25:37podía concentrarme en nada, la verdad me sentía vigilado. Cada
- 25:42vez que salía al patio, sentía que alguien me miraba
- 25:46desde lejos. En la casa, el ambiente se sentía pesado,
- 25:52más caluroso que de costumbre. Cuando me sentaba a descansar,
- 25:57oía pasos suaves en la tierra, cerca de las ventanas,
- 26:00y luego un silencio total. Esa noche, mientras trataba de dormir,
- 26:07soñé con la misma figura parada en la puerta del cuarto.
- 26:12No se movía, solo se le alcanzaba a ver el
- 26:15cabello cubriéndole la cara y en el sueño respiraba fuerte.
- 26:20Me desperté sobresaltado y sentí la misma respiración. pero esta
- 26:24vez no era sueño. Venía del otro lado de la puerta.
- 26:30Me quedé quieto, con los ojos abiertos. El zumbido se
- 26:35mezclaba con el sonido de la respiración. Duró unos segundos
- 26:40y luego se fue. Escuché pasos lentos alejándose por el pasillo,
- 26:45el perro volvió a aullar, esta vez más cerca. Me
- 26:49levanté y abrí la puerta de golpe, pero no había nadie.
- 26:55En el suelo quedaban marcas, como si alguien hubiera pasado.
- 27:00Seguí el rastro hasta la puerta trasera de la casa.
- 27:03El aire entraba helado, y el pestillo estaba corrido hacia afuera,
- 27:08cerré con fuerza y eché el seguro. Volví al cuarto
- 27:13sin mirar atrás. El día siguiente amaneció con neblina espesa,
- 27:19no se veía el cerro ni el camino, todo estaba
- 27:22cubierto por un tono gris. Cuando fui al corral, las
- 27:27gallinas seguían sin poner, había plumas regadas y un olor extraño,
- 27:31como a grasa rancia. El perro no se separaba de
- 27:35mí y se notaba nervioso, con el lomo erizado. Mi
- 27:41madre volvió a mencionar a la mujer del cerro, me
- 27:44dijo que cuando ella era niña, su abuela le contó
- 27:47que esa mujer hacía amarres, entierros y maldiciones, y que
- 27:51siempre buscaba tierra de corrales o agua de pozos para
- 27:55sus cosas. Que cuando moría alguien y la tierra quedaba fresca,
- 27:59la visitaba de noche. Me quedé callado, mirando el monte
- 28:04cubierto por la neblina, no creía del todo, pero lo
- 28:08que había visto no lo podía negar. Esa noche, antes
- 28:14de acostarme, Puse una cubeta con agua junto a la puerta.
- 28:19No sé por qué lo hice, solo sentí que debía hacerlo.
- 28:23El zumbido empezó otra vez, me dolían los ojos y
- 28:26el cuello me ardía y a ratos me parecía ver sombras.
- 28:30Cerré los ojos un momento y cuando los abrí, la
- 28:36puerta estaba entreabierta. Me quedé helado. Se movía despacio, como
- 28:42si alguien la empujara con la mano. La cubeta se
- 28:46tambaleó y el agua se derramó en el suelo. En eso,
- 28:51escuché un roce en la tierra del patio, un sonido seco,
- 28:54como si alguien caminara sobre las hojas. Tomé la lámpara
- 29:00que tenía junto a la cama y la encendí. El
- 29:03haz de luz salió directo hacia la puerta, pero no
- 29:06vi a nadie, solo el marco abierto, la cortina moviéndose
- 29:10hacia adentro y ese aire frío que parecía venir del cerro.
- 29:16Me acerqué sin hacer ruido, y el perro ladró, primero
- 29:20una vez, luego otra, más desesperado. Lo llamé y nada.
- 29:27El ruido del corral volvió a oírse, el mismo de
- 29:30aquella primera noche, sólo que más fuerte, como si algo
- 29:34raspaba la tierra otra vez. Avancé hasta la puerta del
- 29:39patio y la empujé con la lámpara levantada. La luz
- 29:43alumbró el suelo húmedo y vi que el portón del
- 29:46corral estaba abierto. En el borde, junto al alambrado, se
- 29:51movía una sombra larga y delgada, que se deslizaba despacio,
- 29:56mirando hacia la casa. No alcancé a distinguirle la cara,
- 30:01pero sí el cabello suelto, negro y brillante bajo la luz.
- 30:06El perro ladró una última vez y se cayó, la
- 30:09figura desapareció entre la neblina del cerro. Me quedé parado
- 30:14sin poder moverme, con la lámpara temblando en la mano.
- 30:19La puerta del cuarto seguía abierta detrás de mí y
- 30:22el aire que entraba por ella ya no estaba frío.
- 30:26Era tibio y traía un olor que no conocía, una
- 30:30mezcla de lodo, ceniza y algo más que me hizo
- 30:33sentir que lo que había empezado con aquella bolsa enterrada
- 30:37no había terminado todavía. Esa mañana decidí subir al cerro
- 30:44ya no aguantaba la inquietud ni el cansancio. Le pedí
- 30:48a mi tío que me acompañara, porque conocía bien esos terrenos.
- 30:53Era hombre serio, de los que no se asustan fácil.
- 30:57Cuando le conté lo que había pasado, no dijo nada
- 31:00al principio, solo encendió un cigarro y me dijo que
- 31:04saliéramos temprano, antes de que el sol pegara fuerte. Caminamos
- 31:10casi una hora cuesta arriba, El sendero estaba lleno de
- 31:13piedras húmedas y los arbustos nos raspaban las piernas. Desde
- 31:19arriba se alcanzaba a ver la casa, pequeña, con el
- 31:22humo del fogón saliendo por la parte de atrás. El
- 31:26viento traía olor a tierra mojada y a hojas secas.
- 31:30A medida que avanzábamos, el ambiente se sentía más pesado,
- 31:35no era el calor ni la caminata, era otra cosa,
- 31:38y todo estaba callado. Llegamos a una zona despejada, donde
- 31:45la tierra estaba removida y había restos de ceniza. En
- 31:49el centro, medio cubiertos por ramas, encontramos pedazos de veladoras blancas,
- 31:55plumas de gallina pegadas en el suelo y una bolsa
- 31:59igual a la que había encontrado junto al corral. Estaba
- 32:03rota y dentro tenía los mismos huesos atados con hilo rojo.
- 32:07El olor era igual de fuerte, un olor que se
- 32:10metía en la garganta. Mi tío se agachó, revisó el
- 32:16contenido con una rama y dijo que eso era brujería,
- 32:19que ese tipo de cosas se hacían para enfermar a
- 32:22la gente. Luego agregó que había visto varios entierros así
- 32:27cuando trabajaba en los ranchos del norte y que siempre
- 32:31los hacían en lugares donde antes vivió alguien que sabía.
- 32:37Tapamos todo con tierra y piedras, sin hablar mucho. Antes
- 32:41de bajar, miré hacia el cerro. Entre los matorrales se
- 32:46notaba una especie de claro, como si alguien hubiera limpiado
- 32:50la tierra en forma de círculo. Había marcas de ceniza
- 32:54reciente y restos de una fogata apagada. Mi tío me
- 32:59dijo que mejor no tocáramos nada más y que si
- 33:02veía algo raro otra vez, no lo enfrentara solo. De regreso,
- 33:09el perro nos salió al paso, moviendo la cola, pero
- 33:12con las orejas bajas. Al pasar por el corral, noté
- 33:17que el portón estaba abierto de nuevo, aunque lo había
- 33:20asegurado la noche anterior. Las piedras que puse encima del hueco,
- 33:25donde hallé la primera bolsa estaban movidas. Me dio la
- 33:30impresión de que alguien había vuelto a escarbar. El resto
- 33:35del día lo pasé en silencio, comí poco y me
- 33:38dolía la cabeza. Cada vez que me quedaba quieto, sentía
- 33:42el zumbido. No era igual que antes, ahora venía acompañado
- 33:47de un murmullo, como si alguien hablara muy cerca, sin
- 33:51que se entendiera. Por momentos me daba un sueño pesado,
- 33:56pero en cuanto cerraba los ojos, el calor en la
- 33:59nuca me despertaba. Al caer la tarde el viento cambió
- 34:04de dirección, traía polvo del cerro y un olor agrio.
- 34:09Las gallinas se amontonaron bajo el tejado, el cerdo empezó
- 34:13a gruñir sin parar y el perro corrió hasta la
- 34:15puerta de la casa. Los animales no reaccionaban así por gusto,
- 34:21me levanté de la silla y salí al patio. El
- 34:25aire estaba espeso y se escuchaba un zumbido bajo, parecido
- 34:30al ruido que hace una lámpara eléctrica, pero venía de afuera.
- 34:35Me quedé mirando hacia el corral y la vi. La
- 34:38figura estaba parada en la entrada y justo donde el
- 34:41alambre se dobla. No era una sombra ni un reflejo,
- 34:46era una mujer. Su piel era tan pálida que se
- 34:51distinguía incluso con la poca luz. El rostro manchado de ceniza,
- 34:56los ojos hundidos y brillosos, como si los tuviera mojados.
- 35:01El cabello le caía sobre los hombros y se movía
- 35:04apenas con el viento. No traía ropa que se notara,
- 35:09Solo una especie de trapo oscuro pegado al cuerpo... No
- 35:12avanzaba ni se escondía... Solo me miraba... El perro ladró
- 35:18con desesperación... Pero no se acercó... La verdad que mi
- 35:22cuerpo no reaccionaba... Tenía la lámpara en la mano... Pero
- 35:27no podía mover los dedos... Y cuando logré alzarla... La
- 35:31luz tembló sobre el rostro de la mujer... En ese
- 35:35instante pareció dar un paso... No escuché los pies sobre
- 35:38la tierra, solo vi que su figura se acercaba un
- 35:41poco más y el aire se volvió más caliente. El
- 35:47olor cambió, era como grasa quemada, y sentí que el
- 35:50cuello me ardía, el mismo lugar donde antes me había
- 35:54enrojecido la piel. Intenté hablar, pero la garganta se me cerró,
- 35:59la mujer levantó una mano y me pareció ver que
- 36:02tenía los dedos manchados, como si estuvieran cubiertos de hollín.
- 36:07La luz de la lámpara empezó a parpadear y cuando
- 36:10volvió a encender con fuerza, la figura ya no estaba.
- 36:16Corrí hacia el corral, pero no había nadie, solo el
- 36:19aire tibio y la tierra movida. En el suelo, a
- 36:24unos pasos del alambrado, había una mancha negra. Me quedé
- 36:29ahí un rato, sin poder entender lo que acababa de pasar,
- 36:32luego regresé adentro y cerré todas las puertas. Esa noche
- 36:38dormí poco, y cada vez que el sueño me vencía,
- 36:42escuchaba el sonido del cerro, un murmullo constante, como si
- 36:46alguien estuviera escarbando. El perro no dejó de ladrar hasta
- 36:51que amaneció. Cuando el sol salió, salí al corral, en
- 36:57el mismo punto donde había visto a la mujer, había
- 37:00un montón de cenizas todavía tibias, y una cruz hecha
- 37:04con dos ramas amarradas con hilo rojo. La tierra alrededor
- 37:08estaba húmeda, como si recién hubieran tirado agua. Me arrodillé
- 37:14y toqué la cruz. El hilo se deshizo con facilidad
- 37:18y las ramas cayeron al suelo. No quise contarle a
- 37:23mi madre ni a mi tío lo que vi, solo
- 37:26dije que había vuelto a encontrar rastros de fuego. Me
- 37:30miraron sin insistir, tapamos el lugar con más tierra y
- 37:34el perro se quedó echado justo encima, sin moverse. Desde
- 37:40entonces nadie duerme cerca del corral, por las noches cerramos
- 37:44todo antes de que oscurezca y ya no dejamos la
- 37:47lámpara encendida. El perro sigue vivo, pero no se separa
- 37:52del patio. A veces, cuando la neblina baja del cerro
- 37:56y cubre el camino, empieza a aullar mirando hacia arriba.
- 38:02Nadie sube a ese cerro desde aquel día, los pocos
- 38:05que han pasado cerca, Dicen que de noche se ven
- 38:09luces pequeñas, como si alguien encendiera velas entre los matorrales,
- 38:13pero yo ya no las busco. Aprendí a reconocer el
- 38:17olor que trae el viento cuando ella baja de ahí
- 38:21y cuando lo siento, me encierro. Porque sé que lo
- 38:25que empezó con una bolsa en el corral sigue ahí arriba, esperando.
- 38:40Me llamo María y aún recuerdo ese día en que
- 38:43salí de mi pueblo con mi familia. No lo recuerdo
- 38:47como una tragedia ni como una huida apresurada. Fue una
- 38:52decisión tomada porque ya no teníamos en dónde quedarnos. Las
- 38:57cosas se fueron cerrando poco a poco y llegó un
- 39:00punto en el que seguir ahí dejó de ser posible.
- 39:04Me fui con mi esposo y con mi hijo llevando
- 39:07lo básico, dejando atrás todo lo demás. El único lugar
- 39:11al que podíamos ir era la casa de una tía lejana.
- 39:16Llevaba muchos años fuera del pueblo y casi nadie hablaba
- 39:20de ella de forma directa. Desde que yo era niña
- 39:24se decía que se había ido porque andaba en cosas raras,
- 39:28que era una bruja y que hacía brujería. Yo crecí
- 39:32escuchando eso, pero nunca lo tomé como algo real. En
- 39:37los pueblos siempre se habla de más y a mí
- 39:39me parecía más fácil pensar que simplemente se había ido
- 39:43a hacer su vida lejos. Cuando la contactamos y le
- 39:48explicamos nuestra situación, no lo dudó. Nos dijo que nos
- 39:53podíamos quedar un tiempo, mientras nos acomodábamos. Al llegar, me
- 39:58di cuenta de que su casa era grande y vieja,
- 40:01con pasillos largos y cuartos cerrados. Las paredes guardaban el frío,
- 40:07y el silencio se quedaba incluso cuando alguien hablaba. Nos
- 40:12dio un cuarto al fondo, separado del suyo. Ahí dormíamos
- 40:17los tres, no era cómodo, pero nos servía. Desde el
- 40:22primer día traté de no estorbar. Limpiaba lo que podía,
- 40:27ordenaba y cuidaba de mi hijo. Aún así, empecé a
- 40:32notar diferencias en su trato. A mí me hablaba poco,
- 40:36y cuando lo hacía, eran comentarios directos, secos, casi siempre
- 40:41señalando algo que según ella, yo hacía mal. No levantaba
- 40:46la voz, no discutía, solo marcaba distancia. A mi hijo
- 40:51casi no lo miraba, si pasaba junto a ella, seguía
- 40:55de largo, como si no estuviera ahí. Pero con mi
- 41:00esposo era distinto. Desde el primer día se mostró más
- 41:05atenta con él, le preparaba comida aparte, le servía más
- 41:09y le preguntaba cómo le había ido. Varias veces le
- 41:13dijo que se veía bien, que se notaba que era trabajador.
- 41:18Yo observaba todo eso sin decir nada, pensé que quizás
- 41:22sólo quería ser amable o quedar bien con él, pero
- 41:25nada más. La casa tenía un ambiente cerrado, no estaba
- 41:31sucia ni desordenada. pero se sentía pesada. El cuarto de
- 41:36la tía permanecía siempre con la puerta cerrada. De ahí
- 41:40salía un olor constante a incienso y a cera quemada,
- 41:44era un olor que se quedaba en el pasillo y
- 41:46no se iba, aunque abriéramos las ventanas. Nunca pregunté nada,
- 41:52pensé que eran sus costumbres y que no tenía por
- 41:55qué meterme. Conforme pasaron los días, ese trato diferente no cambió,
- 42:02y se volvió más claro. Yo seguía ocupándome de mi
- 42:06hijo y de lo básico en la casa. Pero empecé
- 42:09a sentir que mi presencia sobraba, como si me toleraran
- 42:13más de lo que me aceptaban. Mi hijo se quedaba
- 42:17casi siempre conmigo en el cuarto. Y cuando salía, regresaba rápido,
- 42:23como si no se sintiera cómodo en el resto de
- 42:25la casa. Mi esposo, en cambio, Empezó a pasar más
- 42:31tiempo fuera del cuarto. Se quedaba en la cocina o
- 42:35en la sala hablando con ella. A veces los escuchaba reírse,
- 42:40no eran carcajadas, pero se notaba una cercanía que antes
- 42:44no estaba. Cuando yo entraba, la conversación se cortaba y
- 42:49cada quien seguía con lo suyo. No hubo discusiones ni
- 42:54escenas incómodas, todo era tranquilo por fuera, pero por dentro...
- 43:00yo empezaba a sentirme fuera de lugar. Aún así, me
- 43:04repetía que era algo temporal, que pronto encontraríamos otro lugar.
- 43:10No quería pensar mal de alguien que nos había dado
- 43:13techo cuando más lo necesitábamos. Por las noches, el olor
- 43:19del incienso se metía hasta nuestro cuarto, no era fuerte,
- 43:23pero era constante. Mi hijo se movía inquieto al dormir
- 43:27y yo tardaba en conciliar el sueño, no sentía miedo,
- 43:31sentía incomodidad, era como si algo no me terminara de encajar.
- 43:37Me decía que estaba cansada y que al día siguiente
- 43:40todo se vería distinto. La tía casi nunca entraba a
- 43:45nuestro cuarto, tampoco se acercaba mucho a mí, pero con
- 43:49mi esposo sí. Varias veces lo llamaba para ayudarle con
- 43:53cosas simples, mover algún mueble, revisar una llave o cargar
- 43:58cajas que no parecían urgentes. Yo veía como mi esposo
- 44:03respondía de inmediato, sin cuestionar, como si fuera lo más natural.
- 44:09Con el paso de los días dejamos de comer juntos,
- 44:13ella se sentaba con mi esposo en la mesa y
- 44:15yo terminaba comiendo después con mi hijo. Nadie lo dijo
- 44:20en voz alta, simplemente empezó a pasar. Yo trataba de
- 44:25no darle vueltas al asunto, de mantener la calma, de
- 44:29pensar que era una etapa, pero hubo mañanas en las
- 44:32que despertaba con la sensación de no pertenecer a ese lugar.
- 44:37Me levantaba, atendía a mi hijo y seguía con lo mío.
- 44:42Pensé varias veces en irnos de inmediato, pero no teníamos
- 44:46a dónde y sólo me repetía que sólo era cuestión
- 44:49de aguantar un poco más. Nunca imaginé que esa casa,
- 44:55que al principio vi como un apoyo, iba a marcar
- 44:58el inicio de algo que todavía no alcanzaba a entender.
- 45:03En ese momento creía que todo se acomodaría con el tiempo,
- 45:07mas no sabía que lo que estaba viviendo apenas era
- 45:10el comienzo. Un día entré a su cuarto porque necesitaba
- 45:16buscar algo, no fue una decisión pensada ni un impulso raro,
- 45:20simplemente no encontré lo que buscaba en ningún otro lado
- 45:23y supuse que podía estar ahí. Toqué la puerta, no
- 45:28hubo respuesta y entré sin darle más vueltas. Desde el
- 45:33primer paso, me di cuenta de que había visto algo
- 45:36que no esperaba. Había velas negras y rojas colocadas sobre
- 45:42una mesa, algunas ya consumidas y otras todavía enteras. En
- 45:47las paredes había imágenes religiosas, junto a figuras del diablo,
- 45:52unas al lado de otras, sin ningún intento de ocultarlas.
- 45:57Sobre otra superficie había muñecos hechos a mano, y varios
- 46:01frascos con líquido turbio, acomodados de manera ordenada, como si
- 46:05formaran parte de algo que se usaba seguido, y no
- 46:09como objetos guardados al azar. Me quedé quieta unos segundos
- 46:15observando todo, no sentí ganas de gritar ni de salir corriendo,
- 46:19tampoco sentí pánico, lo que sentí fue una especie de
- 46:23claridad difícil de explicar, como si de pronto muchas cosas
- 46:27empezaran a tener sentido. En ese momento entendí por qué
- 46:32en el pueblo hablaban de ella como hablaban. Cerré la
- 46:36puerta con cuidado y regresé a nuestro cuarto sin hacer ruido,
- 46:40sin decir nada y pensando que lo mejor era seguir
- 46:44como si nada hubiera pasado, hasta poder irnos de ahí.
- 46:49Desde ese día, el ambiente en la casa empezó a
- 46:53cambiar de forma clara. No fue algo inmediato ni exagerado,
- 46:58no hubo un antes y un después marcado en un
- 47:00solo momento, fue un cambio lento pero constante, como si
- 47:04poco a poco, las cosas se fueran acomodando de otra manera.
- 47:09Mi esposo ya no era el mismo conmigo, empezó a
- 47:12hablar menos, a responder con frases cortas y a evitar
- 47:16conversaciones largas. Ya no me preguntaba cómo estaba, ni si
- 47:21el niño había comido o dormido bien, simplemente seguía con
- 47:25lo suyo. Cada vez pasaba más tiempo con ella, se
- 47:31quedaban en la cocina o en la sala, hablando en
- 47:34voz baja, a veces por largos ratos. Cuando yo entraba,
- 47:39la conversación se detenía o cambiaba de tema de inmediato.
- 47:43Él se levantaba, se iba a otro lado o se
- 47:47quedaba callado. Empecé a notar que ya no me miraba igual,
- 47:52no había enojo ni discusiones, solo una distancia que no
- 47:55había estado ahí antes. Al mismo tiempo empecé a sentirme mal.
- 48:03Al principio fue cansancio, una sensación de agotamiento que no
- 48:07se iba aunque descansara. Me despertaba sin ganas, con el
- 48:12cuerpo pesado, como si no hubiera dormido. Pensé que era
- 48:17el estrés del cambio, la preocupación por la situación y
- 48:20la incertidumbre de no saber cuánto tiempo íbamos a estar ahí.
- 48:25Por eso mismo no le di importancia. Después empezaron los dolores.
- 48:33Primero en el cuerpo, Luego en la cabeza, había días
- 48:36en los que me costaba levantarme de la cama, me
- 48:39mareaba con facilidad y sentía que las fuerzas se me
- 48:42iban rápido. Aún así, trataba de seguir con lo que
- 48:47tenía que hacer, cuidando a mi hijo y atendiendo lo básico.
- 48:53Mi hijo también empezó a enfermar, se veía decaído, comía
- 48:57menos y se quejaba de dolor. Ya no tenía la
- 49:01energía de antes, ni ganas de jugar. Pasaba más tiempo
- 49:06acostado conmigo, buscando estar cerca, yo hacía lo posible por atenderlo,
- 49:11pero cada día me sentía más débil, y me costaba más.
- 49:17Pensé que era algo común, que se nos pasaría con
- 49:20el tiempo, que quizás sólo necesitábamos adaptarnos, la verdad no
- 49:25quise pensar en otra cosa. Los días siguieron pasando y
- 49:29no mejorábamos, al contrario, Cada mañana despertaba con menos fuerzas
- 49:34que la anterior, sentía el cuerpo lento, como si algo
- 49:38me estuviera desgastando por dentro, sin darme tregua. Mientras tanto,
- 49:45mi esposo parecía estar bien. Comía con normalidad, dormía tranquilo
- 49:50y se levantaba sin problemas. No se enfermaba ni se
- 49:54quejaba de nada, incluso se veía mejor que antes, con
- 49:58más ánimo. Eso fue lo que más me inquietó, ver
- 50:03cómo mi hijo y yo nos íbamos apagando poco a
- 50:05poco y él no. La tía empezó a comportarse de
- 50:10forma más directa conmigo, ya no sólo era fría o distante,
- 50:15ahora hacía comentarios claros sobre mi estado. Decía que yo
- 50:19era débil, que no aguantaba nada y que por eso
- 50:22me enfermaba. A mi hijo lo miraba con desprecio y
- 50:27decía que los niños enfermos siempre traían problemas que eran
- 50:31una carga con mi esposo seguía siendo atenta le hablaba
- 50:37con calma lo escuchaba y le decía qué hacer él
- 50:41la obedecía sin cuestionar como si su palabra fuera suficiente
- 50:46yo intenté hablar con mi esposo varias veces decirle que
- 50:50no me sentía bien que el niño estaba empeorando y
- 50:53que algo no estaba bien en esa casa me escuchaba
- 50:58pero no reaccionaba y me decía que exageraba, que todo
- 51:02era normal y que la tía solo quería ayudarnos. Las
- 51:07noches se volvieron más pesadas, el olor a incienso se
- 51:11sentía con más frecuencia y se metía hasta nuestro cuarto.
- 51:15No sabía si realmente era más fuerte o si yo
- 51:18ya estaba más sensible, pero lo notaba todo el tiempo.
- 51:23Mi hijo se despertaba llorando en la madrugada, y yo
- 51:26me quedaba despierta cuidándolo... con el cuerpo cansado y la
- 51:30mente llena de pensamientos... hubo un día en el que
- 51:35intenté hablar con mi esposo con calma... sin reclamos... le
- 51:40dije que desde que llegamos a esa casa... todo había cambiado...
- 51:44que yo no me sentía bien y que el niño tampoco...
- 51:48me miró sin expresión y dijo que estaba imaginando cosas...
- 51:52que la tía solo nos estaba ayudando, y que yo
- 51:55estaba siendo injusta, después se levantó y se fue con ella,
- 51:59dejándome sola. Ahí empecé a entender, que no solo era
- 52:05mi cuerpo el que se estaba debilitando, algo más estaba
- 52:08pasando en esa casa, algo que no sabía explicar con palabras,
- 52:13pero que sentía todos los días. Empecé a pensar que
- 52:17quedarnos ahí, nos estaba haciendo daño, que ese lugar no
- 52:21era para nosotros aún así no tomé una decisión inmediata
- 52:28me repetía que necesitaba estar segura que no podía irme
- 52:32sin saber a dónde pero cada día que pasaba mi
- 52:36cuerpo y el de mi hijo me daban la misma
- 52:39señal no estábamos bien ahí no sabía exactamente qué hacía
- 52:45esa mujer ni cómo lo hacía no vi nada más
- 52:49después de ese día pero no lo necesitaba. Desde el
- 52:53momento en que entré a su cuarto y vi lo
- 52:56que había, supe que nada volvería a ser igual. Y
- 53:00con el paso de los días, entendí que lo más
- 53:03grave no fue lo que vi ahí, sino todo lo
- 53:06que empezó a pasar después, poco a poco, dentro de
- 53:09esa casa y dentro de nosotros. Mi salud y la
- 53:14de mi hijo siguieron empeorando con el paso de los días.
- 53:19Ya no era sólo cansancio ni malestar pasajero, me costaba
- 53:23hacer cosas simples, levantarme de la cama o caminar sin
- 53:27sentir que el cuerpo me fallaba. Había momentos en los
- 53:31que sentía la cabeza ligera y el cuerpo pesado, como
- 53:35si no respondiera igual. Mi hijo estaba igual o peor,
- 53:39dormía más de lo normal, comía poco y había perdido
- 53:43el ánimo para jugar. Yo lo veía apagarse frente a
- 53:47mí y y eso me preocupaba más que cualquier otra cosa.
- 53:52La tía empezó a hacer comentarios más directos. Ya no
- 53:57eran frases sueltas ni indirectas, ahora decía claramente que yo
- 54:01no servía para esa casa, que era débil y que
- 54:04por eso me enfermaba. Decía que el niño estorbaba, que
- 54:09siempre traía problemas y que así nunca íbamos a salir adelante.
- 54:14No lo decía gritando ni con enojo, lo decía con
- 54:17una frialdad, que me dejaba sin palabras, como si estuviera
- 54:21diciendo algo evidente. Mi esposo estaba presente cuando decía esas cosas.
- 54:29Las escuchaba, las aceptaba y no decía nada. No me defendía,
- 54:35no preguntaba y no mostraba desacuerdo. Solo asentía o seguía
- 54:40con lo que estaba haciendo, como si todo eso fuera normal.
- 54:45En ese momento entendí que ya no estaba de mi lado.
- 54:49No fue una discusión ni una pelea fuerte, fue darme
- 54:53cuenta de que él ya no me veía como antes
- 54:55y que nada de lo que yo dijera iba a
- 54:58cambiar eso. Intenté hablar con él una última vez, con
- 55:04calma y sin reproches. Le dije que no me sentía bien,
- 55:08que el niño estaba empeorando y que necesitábamos irnos de
- 55:12esa casa y que por favor nos fuéramos a cualquier lugar,
- 55:15con tal de salir de ahí. Me escuchó sin mirarme
- 55:20y me respondió como siempre, que yo exageraba, que todo
- 55:23estaba en mi cabeza, y que la tía sólo quería ayudarnos,
- 55:27que era buena con nosotros, y que yo me estaba
- 55:30volviendo loca. Después se levantó y se fue con ella
- 55:34otra vez, dejándome sola con mis palabras. Ahí supe que
- 55:39estaba completamente sola en ese lugar. Esa noche casi no dormí,
- 55:46mi hijo se movía inquieto y yo me quedé despierta,
- 55:50pensando en todo lo que había pasado desde que llegamos.
- 55:54Pensé en cómo habíamos ido perdiendo fuerza poco a poco
- 55:57y en cómo mi esposo se había ido alejando sin
- 56:01que yo pudiera detenerlo y en cómo esa casa, que
- 56:04al principio parecía una solución, se había convertido en algo
- 56:08que nos estaba consumiendo. Al amanecer tomé la decisión. No
- 56:15fue un impulso ni un arranque, fue entender que si
- 56:18me quedaba ahí, mi hijo y yo nos íbamos a
- 56:21poner peor, tal vez no de inmediato, pero sí con
- 56:25el tiempo, y yo no estaba dispuesta a permitirlo. Esperé
- 56:29a que mi esposo saliera de la casa, la tía
- 56:32estaba en su cuarto. Así que aproveché ese momento para
- 56:37recoger nuestras cosas sin hacer ruido, la verdad no teníamos mucho,
- 56:42sólo lo necesario. Tomé a mi hijo y caminé hacia
- 56:47la salida, nadie me detuvo y nadie me preguntó nada.
- 56:52Antes de cruzar la puerta, el olor a incienso volvió
- 56:55a llegarme desde su cuarto, el mismo olor que había
- 56:58estado presente desde el principio, constante, como marcando ese lugar.
- 57:04Pero no volteé atrás, abrí la puerta y salí de ahí.
- 57:10No supe qué pasó después con ellos, no regresé a
- 57:13esa casa ni volví a ver a mi esposo. Los
- 57:17primeros días fueron difíciles, no tenía un lugar fijo ni
- 57:21muchas opciones, pero poco a poco las cosas empezaron a cambiar.
- 57:26Mi cuerpo empezó a responder mejor, los mareos fueron disminuyendo
- 57:30y el cansancio ya no era tan pesado. Mi hijo
- 57:34empezó a comer mejor, a dormir tranquilo y a recuperar
- 57:38el ánimo. No fue algo inmediato, pero fue algo claro.
- 57:44Con el paso de los días, la fuerza fue regresando,
- 57:48mi hijo volvió a jugar y yo pude volver a
- 57:50hacer cosas que antes me costaban. Ahí entendí que salir
- 57:55de esa casa fue lo único que nos permitió mejorar.
- 58:01Nunca supe exactamente qué nos hizo esa mujer, ni cómo
- 58:04lo hizo. Tampoco busqué explicaciones ni respuestas sobre no sentí
- 58:10la necesidad de volver ni de enfrentarla. Con el tiempo
- 58:14entendí que no hacía falta saberlo todo para aceptar lo
- 58:18que había pasado. Hoy, cuando recuerdo esa etapa, entiendo que
- 58:24en el pueblo no hablaban por hablar. Esa mujer siempre
- 58:28fue lo que decían. Yo no lo quise creer hasta
- 58:32que lo viví. Perdí a mi esposo en el proceso y,
- 58:36pero gané la tranquilidad de haber protegido a mi hijo.
- 58:41Si volviera a estar en la misma situación, tomaría la
- 58:45misma decisión sin dudarlo, porque lo único que importaba era
- 58:49salir de ahí a tiempo. Lo que comenzó como una ayuda,
- 58:54terminó siendo lo peor que me pudo pasar en la vida,
- 58:58casi pierdo la vida y la de mi hijo en
- 59:00manos de esa bruja que yo llamaba tía.