Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Mi Amigo Quedó En Coma A Causa De Un Hotel Maldito Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más. Comenzamos muchas veces no creemos en lo paranormal. Buscamos darle explicación científica a casi todo, pero un día nos damos cuenta de que no estamos completamente solos, de que muchos espíritus están acechándonos en nuestros momentos más vulnerables. Soy ingeniero industrial y trabajo en una fábrica de sacos para harina maíz y cemento la verdad mi trabajo me gusta mucho, porque estoy en el área que me gusta y además, es en mi ciudad natal, donde está mi madre y mis hermanos. A pesar de que es un buen empleo, sucedieron algunas cosas que en su momento me hicieron querer renunciar, pero al final no lo hice porque sabía que que no no era culpa de mi trabajo, sino de algo más, de algo que no es de este mundo. Mi nombre es Eduardo y tengo veintisiete años y lo que me pasó sucedió hace tres años. Recuerdo que fue una tarde nublada cuando mi jefe me dijo que me tenían que enviar a Monterrey para una capacitación. La verdad, a esa edad me emocionaba mucho poder viajar gracias a mi trabajo, así que preparé mis cosas a la semana siguiente y me fui hacia Monterrey. Me hospedé en un hotel, el cual prefiero no decir su nombre por seguridad, pero se encontraba en la entrada de Monterrey. La empresa estaba a unos quince minutos en carro y podía trasladarme fácilmente. El hotel era muy bonito, extremadamente grande y algo lujoso. Sinceramente, nunca me he quedado en algún lugar así. Entonces estaba muy entusiasmado y emocionado. La habitación era gigante. Tenía Jakutzi, una cama, ken sas, una tele enorme, no sin negros y una mesa en el centro. Las sábanas eran rojas y las cobijas eran blancas. Desde el balcón podía ver un bonito paisaje. Me encanta estar ahí, pues podía dormir libremente y tranquilamente, ya que en mi casa no tenía esa privacidad y esa tranquilidad, porque compartía cama con uno de mis hermanos y nuestra habitación no tenía puerta. Además, uno de mis hermanos se despertaba a las cinco de la mañana y ponía música a todo volumen, así que casi nunca podía dormir bien. En fin, debía quedarme en Monterrey por una semana también habían mandado a mi supervisor, llamado Samuel. Con él salía a comer o a desayunar. Monterrey me parece una ciudad increíblemente bonita y la verdad estaba muy feliz de estar ahí. La primera noche en el hotel me fue increíble. Pude dormir perfectamente y desperté muy fresco, pero la segunda noche no fue así. Antes de irme a dormir, tomé un descanso en el jacutsí. Quería relajarme y disfrutar todas las comodidades que pudiera. En esos días pasaron más o menos veinte minutos y empecé a escuchar algo raro. El sonido provenía de la habitación. La puerta del baño estaba cerrada, pero pude escuchar perfectamente como algo se arrastraba por el piso. A veces, no dormir bien puede causar alucinaciones o, en menor caso, puede causar que las personas no estén al cien por ciento con su mente. Y justamente eso pensé en ese momento, pero después me di cuenta de que no era mi imaginación, porque de un momento a otro sentí que alguien empujó mi cabeza contra el agua y empezó a Ahogarme trataba de sacar mi cabeza del agua para poder respirar, pero la fuerza de quien me estaba empujando era demasiada y no podía hacer nada. Intenté manotear hacia atrás para poder rasguñar o pegar a quien estuviera haciendo eso, pero no había nadie. Y en el momento en que sentí que la vida se me estaba yendo, pude salir del agua, Salí del baño sin secarne, sin toalla, cerré la puerta rápidamente y me quedé sentado al borde de la cama, pensando en que era lo que había pasado en ese momento, porque, a pesar de que intentaba encontrar la explicación lógica, tenía miedo, tenía frío, estaba temblando de miedo y de verdad quería entender qué es lo que había pasado. Entonces, una de las lámparas de al lado de la cama comenzó a parpadear hasta que se apagó por completo. No me quedé a oscuras porque había más luces prendidas, pero se me hizo raro. El miedo me recorría mientras miraba la lámpara parpadeante en la habitación del hotel. Traté de convencerme de que era sólo una falla eléctrica, pero la sensación de no estar sólo me inquietaba. Mis manos temblaban y el frío seguía calando en los huesos. Decidí encender la luz del baño y la televisión para distraerme, pero en ese momento la televisión comenzó a cambiar de canal de forma automática hasta quedar en un canal con estática. Los botones del control remoto estaban sobre la mesa lejos de mi alcance. No entendía cómo esto podía estar sucediendo. El miedo se volvió pánico cuando, de repente, las luces de la habitación comenzaron a apagarse una por una, primero la lámpara luego las luces de la mesa y finalmente la del baño. Así que estaba en completa oscuridad. Intenté llamar a la recepción del hotel, pero mi teléfono estaba en la mesa de noche y no podía verlo. En ese momento escuché una voz susurrando mi nombre desde algún lugar en la habitación. Era una voz suave y perturbadora como de un niño. El pánico me hizo saltar de la cama y buscar desesperadamente el interruptor de la luz y cuando finalmente lo encontré y lo encendí y la luz volvió y me di cuenta de que la habitación estaba vacía, pero el susurro seguía. La habitación estaba cargada de una presencia que no podía explicar El resto de la noche. Fue una pesadilla. No pude conciliar el sueño y cada sombra, cada ruido me hacía saltar al amanecer. Decidí hablar con el personal del hotel y les expliqué lo que me había sucedido durante la noche. Para mi sorpresa, no parecían sorprendidos en absoluto y me dijeron que varias habitaciones en ese piso tenían historias similares y que algunas personas habían solicitado cambiar de habitación. Después de esa experiencia aterradora, mi semana en Monterrey se volvió aún más extraña y atemorizante. Durante el día, todo parecía normal, pero las noches eran una pesadilla. Samuel, mi supervisor, no había experimentado nada extraño en su habitación, lo que me hizo sentir aún más aislado en mi miedo. La verdad es que había momentos en que todo parece estar tranquilo, pero otros en donde dudaba de mi mente porque creía que me estaba jugando una mala pasada, pero realmente no tiene sentido, porque nunca había experimentado ese tipo de cosas, a pesar del estrés del trabajo. Jamás había tenido ese tipo de actividad paranormal en algún lugar. Así que decidí pedirle al personal que, por favor, me cambiaran de habitación, porque no quería pasar ni una noche más en la misma. Ellos accedieron fácilmente y me dijeron que no me preocupara que cualquier cosa podía decirles entonces ya instalado en la nueva habitación, me sentía muchísimo más tranquilo y la primera noche en esa nueva habitación dormí muy bien, pero la segunda me pasó algo similar con la habitación pasada. La noche de la que hablo estaba completamente fría. Tuve que ponerme una chamarra para dormir, porque el frío me estaba calando los huesos. Intenté dormir y la verdad es que no estaba nada asustado. Más bien, estaba contento porque ya podría dormir bien, pero me equivoqué en la noche. Mientras dormía, escuché que el agua estaba cordo viendo en el baño. Era el agua de la regadera, como si alguien la estuviera ocupando. Lo primero que pensé fue que abría algún problema con la regadera y que debía avisar a la recepción, pero antes claro que quisiera checar y cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, grité del susto. Había una mujer de avanzada edad en la regadera como si se estuviera bañando. Estaba completamente sin ropa. Su piel era totalmente blanca, su cabello era rojo y sus ojos eran negros. Completamente tenía todo un brazo quemado. Parecían quemaduras de tercer grado, porque incluso se le veía el hueso. Su rostro estaba muy sucio, como si hubiera estado en algún lugar caliente, como si tuviera ceniza en la cara. Grité lo más fuerte que pude y supongo que desperté a otras personas de las habitaciones de ese piso, pero no me importó bueno. En realidad no estaba pensando en eso en ese momento. Sólo quería que aquella mujer se fuera porque estaba claro que eso no era normal, que esa no era una mujer real, por lo menos de este plano. La mujer en la regadera me miraba con esos ojos oscuros y vacíos. Mientras yo seguía gritando en ese momento, me puse de pie corriendo hacia la puerta, tratando de alejarme de esa aparición terrorífica. Pero al abrir la puerta de la habitación, me encontré en un pasillo oscuro y frío, muy diferente del pasillo que recordaba. Sentía mucha confusión y miedo mientras intentaba regresar a mi habitación, pero no podía encontrarla. El pasillo parecía infinito y cada puerta que intentaba abrirme llevaba a lugares espantosos, habitaciones vacías y deterioradas, algunas llenas de personas quemadas. Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, encontré mi habitación original. Con el corazón, latiendo a toda prisa, entré y cerré la puerta detrás de mí miré hacia el baño, pero la mujer abía había desaparecido. No podía creer lo que acababa de experimentar. Estaba aterrorizado y completamente desconcertado. Decidí tomar mi teléfono y llamar a Samuel, mi supervisor, para contarle lo que había ocurrido. Cuando le expliqué la situación, se mostró escéptico, pero me dijo que podíamos cambiar de habitación la noche siguiente para que yo me diera cuenta de que todo era mi imaginación. Siendo totalmente sincero, su actitud me molestó un poco porque yo sabía que lo que estaba viviendo era completamente real, pero a la vez estaba contento de poder cambiar de habitación porque entonces me creería y yo podría dormir tranquilo. Intenté también pedir en el trabajo que nos cambiaran de hotel, pero ya estaba pagada toda la semana y no había otra opción. Entonces me resigné y me quedé pensando en lo que había visto toda la noche. No dormí ni un solo minuto. Al siguiente día fuimos a desayunar para lo luego ir al trabajo. Samuel me preguntó que había visto y que había pasado exactamente. Yo le dije que jamás había pasado por algo así y que por esa razón yo sabía que lo que había visto era real y que estaba agradecido de que ya faltaba poco tiempo para poder irnos. El solo me vio con una sonrisa algo Burlona. Me dijo que él se daría cuenta si había algo raro en ese cuarto. O sólo era mi imaginación, porque ya era mucha casualidad que en dos cuartos diferentes me hubiera pasado algo paranormal, aunque suene grosero la verdad. Yo deseaba que esa noche, que Samuel se quedara en la misma habitación en la que yo me había quedado la noche anterior, sufriera algún evento extraño para que me creyera y viera que no estoy inventando nada, que se diera cuenta de que no estaba loco, delirando o algo así. Me molestaba mucho que pusiera en duda mis palabras y bueno, cuando llegó la tarde para hacer algunas cosas que iba a necesitar el cuarto de Samuel, y él pasó algunas cosas que necesitaría a mi cuarto y más tarde en la noche fuimos a cenar para después irnos a dormir cada quien a su nuevo cuarto. Cuando iba en camino al cuarto de Samuel, me encontré con un conserje a quien le conté lo que me había pasado las últimas noches en las habitaciones de ese hotel. Me miró sin ninguna sorpresa. Me dijo que ese hotel estaba maldito, que normalmente las personas que llegaban ahí se quejaban porque dicen que escuchaban cosas o que veían cosas. Y a pesar de eso, sigue llegando gente al hotel porque los dueños se encargaban de borrar las malas críticas en las redes sociales para que nadie se diera cuenta de que ese hotel era inhabitable. Dijo que él solo trabajaba ahí porque necesitaba el empleo. Yo le pregunté por qué el hotel está maldito, a lo que me respondió que hace más de treinta años el hotel había sufrido un incendio en donde muchas personas murieron quemadas y era por eso que sus salus más aún penaban en ese lugar para poder encontrar consuelo escuchar. Eso me hizo sentir mal. Me sentí triste porque me di cuenta que esas almas en pena no eran más que simples fantasmas atormentados y que habían sufrido mucho. Le agradecí mucho al conserje y le dije que estaba seguro de que jamás volvería a pisar ese hotel, a lo que él respondió que era lo mejor. Me despedí de él y le dije que me había dado mucho gusto conocerlo y también me había dado mucho gusto que alguien creyera en lo que le había pasado. Se puso muy contento y me dijo que cualquier cosa ahí estaba y que me cuidara mucho porque de noche ese hotel se transformaba en una cueva de la que nadie podía salir, si es que iba en la dirección equivocada. O si es que veía las cosas equivocadas. Caminé hacia la habitación y me encontré con un lugar igual que el mío la verdad esperaba que no me pasara nada malo ahí porque ya no podría soportarlo. Traté de dormir y, para mi sorpresa, todo estaba muy tranquilo. Medité un rato sobre algunas cosas del trabajo y estaba a punto de cerrar mis ojos. Cuando escuché un grito que venía de lejos. Entonces lo primero que pensé fue en Samuel. En el fondo, me sentía mal por haberle deseado mal. No era justo que sufriera lo mismo que yo, pero cuando llegué hasta su habitación me miró y comenzó a reírse. Me dijo que sólo quería asustarme que en realidad no le había pasado nada, no había visto absolutamente nada y que había salido perfecto. El demostrarme que estaba loco por decir que había visto cosas. Al terminar de escuchar sus palabras, sentí como la sangre me hervía y quería darle un buen golpe, pero no podía golpear a mi supervisor. A pesar de sus risas y burlas. Yo sabía lo que había experimentado y no podía simplemente ignorarlo. El miedo me invadió nuevamente y mientras él se dormía plácidamente, yo estaba al borde de la paranoia en su cuarto. Estaba tan molesto por su actitud y su broma pesada. Cuando se me pasó el coraje, mis ojos comenzaron a cerrarse involuntariamente y me quedé dormido. Pero alrededor de una hora después, un grito de Samuel me despertó. No sabía que era otra de sus bromas y no iba a quedar como un tonto otra vez, así que tomé mi almohada y la abracé tratando de dormir de nuevo sin poner atención al grito de Samuel. Me quedé dormido y por la mañana desperté tranquilo y bien descansado. Bajé a desayunar, pero no vi a Samuel. Después me fui al trabajo y pasado un rato. Busqué a Samuel, pero no lo vi. Entonces me empecé a preocupar y, saliendo de ahí fui a buscarlo. Fui a su habitación y vi que estaba entreabierta y al entrar lo encontré en el piso como dormido. Me asusté y comencé a moverlo. Samuel no respondía. Su rostro estaba rundo, pálido y sus ojos estaban abiertos, pero su mirada estaba vacía sin vida. Me asusté aún más al tocar su piel, que estaba fría al tacto. Llamé de inmediato a la recepción del hotel y pedí ayuda. Pronto llegaron los paramédicos y la policía. Realizaron una inspección en la habitación y tomaron declaraciones. Les expliqué todo lo que había sucedido en las noches anteriores, las apariciones y las extrañas experiencias en el hotel, pero no podían encontrar ninguna explicación lógica para lo que había ocurrido. Samuel fue llevado al hospital, donde los médicos intentaron determinar la causa de su estado. Yo me sentía culpable por haber deseado que él experimentara lo que yo había vivido, aunque de ninguna manera podía haber predicho esto. Días después recibí la noticia de que Samuel estaba en estado de coma nadie podía entender por qué había caído en ese estado. Me atormentaba la idea de que mi deseo de que algo le pasara había tenido consecuencias tan terribles. Yo regresé a mi ciudad natal y Samuel se quedó en Monterrey en observación. Me sentía culpable y lo peor era que no sabía qué había pasado. Me di cuenta de que el segundo grito que había dado Samuel había sido real y lamentaba no haber ido a verlo y en la empresa había muchos humores sobre lo que había pasado, pero nadie sabía sobre los eventos paranormales. Muchas veces los trabajadores me preguntaban que había pasado en Monterrey, pero yo les decía que nada, que quizá alguien se había metido a la habitación a robar algo de Samuel y por eso le había sucedido eso y a veces con eso se quedaban tranquilos. Y bueno, pasados varios días, Samuel por fin despertó. Yo estaba muy feliz y aliviado al saber que Samuel ya estaba bien. Entonces fui a Monterrey a verlo. Cuando me vio, agachó la cabeza y yo lo saludé, diciéndole que estaba contento de que estuviera bien. Samuel me vio a los ojos y se soltó a llorar. Me dijo que esa noche, después de que me fui, comenzó a experimentar cosas horribles. Se le apareció una mujer quemada y luego, cuando intentó irse del cuarto al abrir la puerta, se dio cuenta de que no había salida y nunca la encontró y era de lo último que se acordaba. Me pidió perdón por no creerme y le dije que no se preocupara, que lo importante era que ambos estuviéramos bien. Samuel y yo compartimos nuestras experiencias en el hotel tratando de entender lo que había sucedido. Fue un alivio saber que no estaba solo en mis vivencias paranormales. Decidimos nunca regresar a ese lugar maldito y advertida a otro sobre sus peligros ocultos. Con el tiempo, Samuel y yo nos convertimos en amigos cercanos, ya que nuestra experiencia compartida nos unió de manera única. Decidimos investigar más sobre el pasado del hotel. Yo le conté a Samuel lo que me había dicho el conserje sobre el indio, pero también descubrimos que hace años se realizaron pactos satánicos en algunas habitaciones de ahí, pactos que fueron hechos por asesinos. Fue ahí cuando me di cuenta de que esa era la razón de que ese hotel estuviera cargado con tanta energía maligna. Al final de cuentas, no volveríamos ahí, pero eso sí. No queríamos que nadie más sufriera lo que nosotros, porque sabíamos que las personas podrían hasta morir si se quedaban ahí. Así que hicimos una publicación en Facebook contando toda nuestra experiencia para que no le pasara a nadie más y, como fue un caso muy sonado, el hotel finalmente cerró sus puertas. Samuel me dijo que esa experiencia le había servido a no burlarse de esas cosas porque por poco no la cuenta. Relato escrito y adaptado por Lis Rayon