Latest / El Mural del Alma / Episodio 26 - Con algunas manchas
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- Hay cosas por las que uno tiene que pagar cualquier cantidad de dinero para obtenerlas, pero mensajes como estos son para cualquiera, así que se lo ofrezco. Quiero un poquito de reflexión, pero reflexión a estilo único, sí, el estilo que ofrece el mural del alma para todos. Mi nombre a Víctor Fernando. Quiera gracias por acompañarnos. Si alguno de ustedes se perdió algún episodio, pues yo los invito para que nos sigan en las distintas plataformas de podcast, en YouTube, en Facebook, como el mural del alma, pero también en nuestro blog, el mural del alma blogspot com. No lo pide el mural del alma blogspot com y ahí usted se pone al corriente con nosotros. Bueno, acompáñame, bueno, les cuento esto. Dos estudiantes caminaban cierto día por una calle de Londres, de pronto uno de ellos se detuvo frente a una casa de empeños y señalando un traje con anuncios que decían, con algunas manchas gran reducción del precio, exclamó qué texto más espléndido para un sermón para los jóvenes y añadió nosotros, los jóvenes, nos manchamos quizás un poco viendo una representación vulgar en el teatro o leyendo un libro inconveniente o permitiendo pensamientos deshonestos o desordenados. Y así nos manchamos. Y cuando llegamos a hombres y se nos valora, quedamos reducidos en el precio. Nuestro atractivo, nuestra fortaleza ha ha, habrá desaparecido, la consagración de la juventud se habrá esfumado y pasamos a formar parte inseparable de los rezagos o sobrantes que llevan esta marca. Con algunas manchas reducidas de precio. Esta reflexión me lleva a un cuadro que se me viene a la mente y es de una película gospel que se la recomiendo búsquela como la mano del maestro. Incluso está disponible en YouTube la mano el toque del maestro. Quiero corregir el toque del maestro. En esa película se habla como del trarasecar de un violín desde su fabricación, toda su preparación para entregarlo, pues al cliente. Y pues bueno, este violín pasa de mano en mano. Y así como hay gente que, pues e intenta tocar el violín, otros lo toman como un juguete, juegan con él. De hecho, si mal no recuerdo. Yo creo que voy a hacer un poco de spoiler aquí, pero es necesario para pues hilarlo con esta reflexión del día de hoy. Pasa por las manos de una niña, pues que estaba estudiando música en la escuela, entonces tenía que aprenderse la melodía en el violín. Obvio, como cuando cualquiera coge un instrumento, simplemente le suena mal. Por ejemplo, les voy a hacer un paréntesis acá. Cuando aprendí a tocar piano, yo lo tocaba como cualquiera lo toca la primera vez. Primera Pam. Pam? Pam? Pam? Pam? Pam? Pam? Pam? Pam? Entonces sencillamente uno lo toca, pues así como que a ver cómo es que suena y uno, literalmente toca el piano como como salga, y eso es tocar literal no a tocar lo que tiene que ver con pues qué sé yo con la textura, los botones y todo este asunto. Recientemente, cuando cuando yo adquirí mi culel, porque les quiero contar que adquirí este instrumento fantástico, que es un nuevo desafío para mí yo, cuando lo vi me emocioné, pues simplemente como cualquier otro que toque lo culele, cómo lo tocan y aquí lo tengo frente a mi micrófono, así y como que no boa y uno lo toca muchas veces y la gente como que ya se fastidia. Así pasaba con el caso de esta niña de la película. El toque del maestro tocaba ese violín, pero mejor dicho, hasta el perro ya va. Pero bueno, la niña se aburrió, dejó de tocar el violín y sencillamente ese violín se usó para jugar y, bueno, o sea, añó el violín se reventó la cuerda. Entonces no que ya no sirve, toca meterlo en el sal alejo. No sé cómo le digan en sus países a ese lugar donde pues las cosas que no sirven se acumulan y ya llega a una venta de garage y sencillamente va a parar a otras manos juegan con él o rompen lo quiebran y así ese violín queo con dos cuerdas, hombre y eso quedó una que nada vuelto, nada. Entonces, sencillamente dice o la trama de la película dice que finalmente llegó a una suasta ese violín maltrecho, dañado. Y bueno, se vendieron esculturas, se vendieron cuadros de pinturas muy bonitos o objetos de valor muy muy considerables en cuanto al precio. Pero llegó el momento del violín. Señores, llegó el momento del violín y nada. Cuántos dan, Cuántos dan un dólar, un dólar, no dos, Quién da dos, listos, dos, cinco, no cinco. Bueno, había que aclarar que el violín estaba, pues, con las cuerdas y todo el asunto y nada, sencillamente, pero está viejo, pelado rayado. Entonces nada, pues, como que la gente. Unos empezaron a burlar, otros estaban cuchicheando, es decir, como que murmurando. Otros se fueron como diciendo. Este este el rematador, qué le pasa. Se está burlando de nosotros o qué ese pinche violín vale es una piltrafa. Vámonos de aquí, pero algo sucede, y es que uno anciano se para entre el público caminando lentamente, lentamente lentamente y llega hasta donde está el rematador, llega hasta el violín. Lo coge, tiene sus herramientas, lo pone, lo afina. Lo que le hace falta, se lo pone y listo, Señores, el hombre coge es servio o y toca una melodía maravillosa, penetrante al alma y al espíritu de los presentes, impresionante digno de una sinfonía. Se lo entrega al rematador, se baja de la tarima y con voz trémola, el rematador dice cuántos, cuánto dan por este violín, y unos dijeron no, papi deme mil dólares, deme dos, mil, tres, mil, cinco, mil diez mil, no démelo, démelo uno, dos tres. Vendido, señor por el precio más alto y todos aplaudieron. Pero unoss dijeron oye, hermano, pero es que estaba inacostado dos dólares como mínimo. Qué cambia el precio, pues muy simple. Pap la mano del maestro. Entonces, a pesar de que nosotros somos imperfectos como seres humanos, fallamos la vía nos trajina feo horrible, nos deja marcas y ucatrices heridas. Con todo eso, hay uno que nos puede transformar la vida. Siempre y cuando usted se deje transformar de él, le aseguro que su vida nunca más será la misma. Por lo menos debemos ser conscientes de eso que así. Por ejemplo, cuando yo compré luclele, yo al principio lo tocaba así, pero ya cuando me puse a estudiar y me puse a empaparme un poco del asunto, ya uno puede llegar a tocar así. Así mismo quiere hacer el Maestro Divino, el Gran Jesús de Nazaret, con nosotros. Pero es cuestión de decir oye, señor, si tú existes cámbiame, transfórmame, haz conmigo lo que tú quieras déjese, déje tratar de él. Dejemos el orgullo y la autosuficiencia A un lado, Usted y yo debemos de entender que nuestra vida no es perfecta, que hay cosas que nos faltan a todos, pero que necesitamos que venga uno y nos haga a su imagen, que la mano del Maestro, así como pasó con este violín, nos haga lo mejor de lo mejor para el mundo. Ese se llama Jesús de Nazaret. Mi nombre David Fernando Guera y bueno les invito al próximo episodio para que juntos escribamos aquí en el mural del alma