Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Los Llantos Que Nadie Más Escuchó - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Mi nombre es Carlos,
- 0:15soy un joven de 22 años, nací y crecí en el
- 0:19apacible y pintoresco poblado de Michoacán de Ocampo, México. San Juan,
- 0:25mi hogar, se distingue como un rincón lleno de historias
- 0:28fascinantes y relatos sobre espíritus ancestrales que han dejado su
- 0:33huella en la memoria del lugar. En este tranquilo pueblo,
- 0:38las leyendas cobran vida y se entrelazan con la realidad,
- 0:41convirtiendo cada experiencia en algo inolvidable. Fue en una noche
- 0:47de luna llena, cuando mi propia historia tomó un rumbo inesperado,
- 0:52cuando ni una sola alma viva está por las calles,
- 0:55solo aquellas que les gusta la oscuridad. Solíamos encontrarnos regularmente
- 1:01en las afueras de la casa de un amigo para
- 1:04compartir historias de terror, una tradición que manteníamos viva cada
- 1:09fin de semana. Los sábados por la tarde nos ocupábamos
- 1:14de recolectar leña y algo para comer. Una vez que
- 1:18todo estaba listo, encendíamos una fogata y nos acomodábamos a
- 1:22su alrededor para charlar. Normalmente, las historias que compartíamos se
- 1:28centraban en el género del terror, y aunque mayormente éramos amigos,
- 1:33ocasionalmente se unían los padres de alguno de nosotros o
- 1:37algún vecino curioso. Fue en una de esas veladas, cuando
- 1:41nos narraron una historia que dejó una fuerte impresión en
- 1:45mi vida. No sólo por lo que contaron, sino por
- 1:49las experiencias que viví después de ese momento. En esa ocasión,
- 1:54nuestro inicio fue algo tardío debido a la demora en
- 1:57la búsqueda de leña, gran parte de la cual aún
- 2:01permanecía húmeda por el frío que se experimentaba en la
- 2:04zona en esos días. Después de recoger los suministros, nos
- 2:09dimos cuenta de que la reunión sería más corta de
- 2:12lo habitual. Fue entonces cuando uno de mis amigos reveló
- 2:17que su tío estaba de visita y lo había invitado
- 2:20a unirse a nuestra velada, pues tenía una historia interesante
- 2:24que contarnos. Al presentarnos a su tío, noté en él
- 2:29una actitud nerviosa y una mirada perdida, aunque aparentaba ser
- 2:33una persona agradable. Mi amigo le explicó nuestras costumbres nocturnas,
- 2:39destacando nuestra afición por contar historias de terror, y le
- 2:43propuso que compartiera su experiencia con la Llorona. Al principio,
- 2:48el señor se mostró algo inquieto al escuchar ese nombre,
- 2:52se mostró algo renuente a participar, pero después de cierta
- 2:56insistencia por parte de su sobrino, finalmente accedió. El tío,
- 3:03de nombre Gabriel, compartió con nosotros una experiencia que marcó
- 3:07su vida. En sus días de trabajo en la tierra,
- 3:11Gabriel notó que sus compañeros de labores se retiraron más
- 3:15temprano de lo habitual, lo cual le pareció extraño. A
- 3:19pesar de que aún faltaban unas horas para la puesta
- 3:22del sol y la falta de luz, no era una
- 3:25razón válida para abandonar el campo, decidió continuar con sus tareas.
- 3:31Sin embargo, aproximadamente una hora después, se dio cuenta de
- 3:36que incluso la camioneta que los había llevado hasta ahí,
- 3:39ya se había ido. Inicialmente se disgustó, pensando que tal
- 3:44vez le estaban gastando una pesada broma al olvidarse de él.
- 3:49Con cierto enojo, recogió sus pertenencias y se apresuró de
- 3:53regreso a casa, caminando junto al canal, para no perderse
- 3:57entre los diversos cultivos. pero a medida que avanzaba, notó
- 4:02que la luz del día se desvanecía rápidamente y aún
- 4:06le quedaba un buen trecho por recorrer. Apenas podía distinguir
- 4:11las luces titilantes del pueblo a lo lejos. La oscuridad
- 4:15lo envolvió en cuestión de minutos, y además de la
- 4:18falta de luz, Gabriel empezó a perder la batalla contra
- 4:22los molestos mosquitos que lo acosaban. En un intento desesperado
- 4:26por protegerse, decidió usar su camisa como una especie de
- 4:30máscara improvisada, cubriéndose el rostro. Luego, se puso el suéter
- 4:36para estar más resguardado. Aunque su visibilidad era limitada, esta
- 4:42estrategia le permitió avanzar en su camino a casa. Continuó
- 4:46su camino, y fue entonces cuando percibió una extraña luz
- 4:51que pensó que provenía de una casa cercana. La luz
- 4:55se intensificaba y se movía de un lado a otro,
- 4:58desconcertando a don Gabriel, quien se dio cuenta de que
- 5:02no era algo común. Aquella luz no representaba una morada cercana,
- 5:07era algo que se acercaba rápidamente a él. De repente,
- 5:12resonó en el aire un lamento profundo y espeluznante,«¡ Ay,
- 5:16mis hijos!», se lamentaba con una voz femenina. El aire
- 5:21abandonó los pulmones de don Gabriel, quien se percató de
- 5:24la presencia que se aproximaba velozmente. Corrió hacia uno de
- 5:29los puentes del canal y se refugió debajo de él.
- 5:33Todo se sumió en un silencio repentino, ni siquiera los
- 5:37insectos producían ruido. Solo lograba escuchar los latidos acelerados de
- 5:42su corazón y su propia respiración. De pronto, el lamento
- 5:47resonó nuevamente, pero esta vez más cerca de él. En
- 5:52ese instante, una intensa luminescencia cruzó sobre el puente. Don
- 5:57Gabriel observó en el reflejo del agua del canal, como
- 6:01una silueta brillante pasaba sobre él hasta desaparecer. Los sonidos
- 6:06de la naturaleza regresaron, y con ellos, el zumbido de
- 6:10los molestos mosquitos. El señor inhaló profundamente, salió de su
- 6:16escondite y escudriñó a su alrededor en busca de la llorona.
- 6:21Fue entonces cuando sintió una mano helada posarse en su hombro.
- 6:25Al girarse, se encontró con una mujer vestida de blanco,
- 6:30de rostro tan pálido que era imposible apartar la mirada.
- 6:35Aquella mujer abrió la boca de manera horrible, que por
- 6:38dentro estaba oscuro, no se le veían dientes, en sus ojos,
- 6:42sólo se veían las cuencas y se acercó a don Gabriel,
- 6:45derribándolo de un empujón al suelo. Este último se apartó rápidamente,
- 6:51cubriéndose el rostro para no verla. La mujer soltó un
- 6:56lamento aún más estremecedor que los anteriores, y se alejó
- 7:00del lugar, dejando a don Gabriel temblando y sin aliento.
- 7:05La historia que compartió nos dejó a todos boquiabiertos. A
- 7:10don Gabriel le había sucedido este incidente recientemente y la
- 7:14experiencia aún no mantenía inquieto. A pesar de que habían
- 7:19transcurrido algunos días, no se sentía con ánimos de regresar
- 7:23al lugar de trabajo. Un par de horas después de
- 7:27narrar estas historias, la fogata se consumió por completo y
- 7:31cada uno de nosotros se retiró a sus respectivos hogares.
- 7:36En ese momento, experimenté una sensación de inquietud y miedo inexplicables.
- 7:42De alguna manera, parecía como si presintiera lo que me
- 7:46iba a suceder. Mi vivienda se encuentra prácticamente al lado
- 7:50del arroyo, siendo la más alejada de las demás casas.
- 7:55La falta de alumbrado público en nuestra área hace que
- 7:59la única luz que ilumina el exterior de mi casa
- 8:02sea el cálido resplandor amarillo proveniente de la lámpara que
- 8:06mis padres encienden por las noches. Cada vez que retorno
- 8:11de nuestras reuniones, este foco se convierte en la única
- 8:14guía brillante que dirige mi camino de vuelta a casa.
- 8:19Me encontraba caminando en la oscuridad, manteniendo mi mirada fija
- 8:23en el punto brillante a lo lejos. Sin duda, recordaba
- 8:28las historias que habíamos compartido esa noche, pero una en
- 8:32particular no me dejaba derrondar mi mente. La leyenda de
- 8:36la llorona. En ese momento, me dejé llevar por mis
- 8:41pensamientos y de repente, escuché un lamento no muy lejos.
- 8:46Mis nervios se agitaron, pero pronto me di cuenta de
- 8:50que era simplemente el aullido de un perro. Cualquier sonido,
- 8:55incluso uno familiar, me ponía los nervios de punta en
- 8:58esa oscuridad. Había escuchado muchas historias de mis amigos, pero
- 9:04había algo en particular en esta que me dejó muy inquieto.
- 9:09Traté de enfocar mis pensamientos en lo que haría al
- 9:13llegar a casa, ponerme la pijama y arroparme en mi
- 9:16cama caliente. No quería distraerme pensando en algo que quizás
- 9:21no tenía importancia. Sin embargo, de repente, la luz exterior
- 9:27de mi casa se apagó. Aunque aún me faltaba un
- 9:31buen trecho para llegar, en la completa oscuridad, el trayecto
- 9:35sería complicado. En ese momento, una ventisca fresca y helada
- 9:41recorrió mi espalda, el frío hizo que me estremeciera aún más,
- 9:46y un horrible silbido se mezcló con el viento. Siendo
- 9:50un pueblo en el que vivo, se hablaba mucho sobre
- 9:53el Santiago, una antigua leyenda que menciona que si escuchas
- 9:57al viento silbar, lo mejor de todo sería huir del lugar,
- 10:01pues algo malo pasaría. Así que sentí la urgencia de
- 10:07apresurarme antes de convertirme en víctima de lo sobrenatural. Pensé
- 10:12que la mejor decisión sería continuar caminando en línea recta.
- 10:19A medida que avanzaba, mis ojos se iban acostumbrando a
- 10:22la oscuridad, aunque no tanto como me hubiera gustado. Sentía
- 10:27que me acercaba, ya que había recorrido un buen trecho
- 10:30y según mis cálculos, estaba a pocos metros de casa.
- 10:35Sin embargo, nada a mi alrededor me resultaba familiar y
- 10:39esto me desconcertaba bastante. Aunque yo sabía bien que en
- 10:45la oscuridad nuestra percepción de las cosas se altera, esperaba
- 10:49reconocer al menos algunos puntos familiares en el camino de
- 10:53regreso a casa. Pero todo me parecía extraño. De repente,
- 11:00escuché una voz a lo lejos, una mujer que parecía llamarme.
- 11:06Supuse que era mi madre, preocupada por mi ausencia, por
- 11:09la falta de luz exterior y que a lo mejor
- 11:12estaba gritando desde casa. La voz se volvió más un
- 11:16lamento que un llamado. Respondí gritándole que estaba aquí, y
- 11:21de repente, la silueta de una mujer emergió de la oscuridad.
- 11:27Me alegré al pensar que me buscaban, parecía ser que
- 11:30sostenían una linterna que permitía ver a la distancia. Corrí
- 11:35hacia ella, tropezando con la hierba y las piedras, no
- 11:39me importaba, pues tenía ya la emoción de estar cerca
- 11:42de casa. Pero la luz se desvaneció de nueva cuenta,
- 11:47sin embargo, la voz de la mujer volvió a resonar
- 11:50en mis oídos. Pensé que lo mejor sería seguir la voz,
- 11:55y todo indicaba que me llevaría hasta la orilla del
- 11:58río que atravesaba el pueblo. Y entonces, la vi con
- 12:03mayor claridad, era una mujer vestida de blanco, parada al
- 12:07borde del agua. Sus sollozos eran desgarradores, llenos de dolor
- 12:12y pérdida. Sin duda no se trataba de mi madre,
- 12:16inmediatamente a mi mente vino la historia del tío de
- 12:19mi amigo, no podía creer que realmente me estuviera pasando
- 12:23a mí. Pero lo dudé, me pareció mucha coincidencia, así
- 12:29que me acerqué a ella, pensando que necesitaba de mi ayuda,
- 12:33quizás también se había perdido en la oscuridad. Pero cuando
- 12:37intenté hablarle, ella giró y pude ver su rostro, o
- 12:41mejor dicho, lo que debería haber sido su rostro. Donde
- 12:46deberían haber estado sus ojos, sólo había cavidades oscuras y
- 12:50su boca era una abertura sin fin. Retrocedí horrorizado, pero
- 12:56tropecé y caí al suelo. Ella se acercó a mí,
- 13:02su voz resonando en mi cabeza, ay, mis hijos. Quise gritar,
- 13:07quise huir, pero estaba paralizado por el miedo. La figura
- 13:13se acercó más y más, hasta que su rostro se
- 13:16cernía sobre mí. Estaba seguro de que iba a morir,
- 13:21cuando de repente, un grito desgarrador llenó el aire. La
- 13:25figura se retorció y se alejó de mí, volviendo a
- 13:28la orilla del río y desapareciendo entre la niebla. Me
- 13:34levanté después en cuanto sentí mis piernas, corrí como loco
- 13:38hacia donde fuera, temía que aquella mujer fuera detrás de mí. Entonces,
- 13:44como si fuera un milagro, el terreno me comenzó a
- 13:47resultar familiar, miraba a mi alrededor y las cosas ya
- 13:51eran más claras, empecé a notar el brillo de las luces,
- 13:54de las casas más lejanas, y por fortuna mía, mi
- 13:58casa estaba a tan solo unos metros. Apenas entré a ella,
- 14:04mi madre estaba ya a punto de salir a buscarme,
- 14:08la abracé y le conté lo que me había ocurrido,
- 14:11me regañó diciéndome que ya me había dicho que no
- 14:14contara esas historias de terror con mis amigos, que sólo
- 14:18harían que mi mente se distorsionara y que me imaginaría
- 14:21cosas que ni existían. Le di la razón, yo mismo
- 14:27estaba obsesionado con la historia de Don Gabriel, así que
- 14:30me e hice a la idea de que todo fue
- 14:33mi imaginación. Pero esta tranquilidad no duró mucho. Pasaron los días,
- 14:40y mi encuentro con la Llorona se había convertido en
- 14:43algo que guardé solo para mí, me daba algo de
- 14:46pena contarle a mis amigos lo que me sucedió, no
- 14:50quería que pensaran. Que me dejé llevar por las historias
- 14:53de la otra noche, lo mejor que pude hacer fue
- 14:56guardarme lo sucedido. Yo trabajo en una panadería, usualmente suelo
- 15:03quedarme en la noche yo solo, cuidando el horno y
- 15:06procurando dejar todo listo para mi patrón, quien llega temprano
- 15:10a meter los bolillos y teleras para la mañana. Me
- 15:15encontraba limpiando y pensando en otras cosas, cuando de pronto,
- 15:19escuché el sollozo de nueva cuenta. Esta vez no era
- 15:24tan tarde como la noche anterior, pero al mirar por
- 15:27la ventana, me di cuenta que la calle estaba a
- 15:30oscuras y en absoluto silencio, era el mismo ambiente de
- 15:34la vez pasada. Pero esta vez, la voz venía de
- 15:39la calle, pude darme cuenta, pues seguí el sonido, a
- 15:43lo lejos en la calle, una mujer estaba de pie
- 15:46justo a mitad de la calle, parecía caminar de manera intermitente,
- 15:50como si su cuerpo le pesara demasiado. Pero en un
- 15:55abrir y cerrar de ojos, ella apareció justo frente a
- 15:59la panadería, y se lamentó de nuevo por sus hijos.
- 16:03Me sentía en cierto modo a salvo donde estaba, pero
- 16:07mi tranquilidad se desvaneció cuando ella giró su cabeza en
- 16:10dirección a la panadería y me vio por la ventana.
- 16:14Era como si supiera todo el tiempo que la estaba observando.
- 16:19Ella levantó su mano hacia mí, por un segundo sentí
- 16:23que me quitaría la vida del miedo, se lamentó de
- 16:26manera aterradora, y con mayor volumen, me miró fijamente, y
- 16:30después de eso, la mujer bajó su mano y giró
- 16:34la cabeza, fue como si su cuerpo completo parpadeara y
- 16:37se desvaneció. El aliento volvió a mí. Sentí que regresaba
- 16:43a la vida de nueva cuenta. Miré el reloj de pared,
- 16:47ya era tarde, y sin duda mi madre estaría preocupada
- 16:51por mí. A quien he tenido la confianza de contarle
- 16:56mi historia, me ha dicho algo que me ha dejado
- 16:59pensando mucho. En ambas situaciones, coincidió que mi propia madre
- 17:04ya me estaba procurando por lo tarde que era y
- 17:07estaba angustiada por mí. Esto de algún modo provocó que
- 17:13esa inquietud de mi madre atrajera a la llorona hasta mí. Además,
- 17:18todo indicaba que al entrar yo a esa absoluta oscuridad,
- 17:22de algún modo había pasado a alguna especie de dimensión astral.
- 17:27Un lugar al que quizás con nuestra simple percepción no
- 17:30podamos detectar. Esto me ha dejado mucho en qué pensar.
- 17:37Sobre todo en el otro mundo al que sólo los
- 17:39espíritus pueden entrar. Relato anónimo.