Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / La Secta De Las BRUJAS: crónica de una - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte, sin más, comenzamos. Mi nombre es José,
- 0:15tengo 35 años y vivo en una ranchería apartada en el
- 0:19municipio de El Fuerte, Sinaloa. La vida aquí ha sido
- 0:24dura pero tranquila. Trabajo como vaquero y mis días se
- 0:28llenan con las tareas del rancho, cuidar el ganado, arreglar
- 0:32cercas y luchar contra el calor implacable de la sierra.
- 0:37La tierra es roja y el sol cae sobre ella,
- 0:40como una bendición cruel, pero es lo que conozco. Mi
- 0:45esposa murió hace unos años y desde entonces he estado
- 0:48marcado por esa tragedia. Rocío, mi hija, se quedó conmigo,
- 0:54ella me ayuda con lo que puede, aunque a veces
- 0:57parece más como si estuviera huyendo de algo, de un
- 1:00lugar o una vida que ya no comprende. Lo que
- 1:05más me duele, es que aunque Rocío siempre fue una
- 1:08niña dulce y cariñosa, desde hace un tiempo ha cambiado.
- 1:13Ya no corre por el rancho como antes, ni se
- 1:16ríe mientras ayuda en los quehaceres, se ha vuelto más callada,
- 1:20más distante, y no puedo evitar pensar que algo está
- 1:23pasando con ella. Pero, como sea, yo sigo atrapado en
- 1:28mi rutina, aferrándome a lo que puedo, mi trabajo y
- 1:32las cosas que puedo hacer para mantener el rancho a flote.
- 1:37Un día, mientras cabalgaba hacia los cerros, para revisar los cercos,
- 1:41la vi. Era una mujer, pero no como cualquiera. Su
- 1:47nombre era Mariana y se presentó como una sanadora que
- 1:51venía de tierras lejanas. No sé bien cómo, pero algo
- 1:56en ella me llamó la atención desde el primer momento.
- 2:00Tenía unos ojos verdes, intensos, que reflejaban algo profundo. Su
- 2:06voz era suave, calmante, como una melodía que podía llenar
- 2:10el aire. A pesar de lo desconfiado que soy por naturaleza,
- 2:15me sentí atraído por ella, aunque traté de ocultarlo. Mariana
- 2:20hablaba de hierbas y remedios naturales, de curar a los
- 2:24animales enfermos y aliviar el dolor de las personas. A
- 2:28la gente del pueblo le cayó bien y pronto me
- 2:31di cuenta de que pasaba más tiempo por aquí. No
- 2:36sé qué fue lo que me hizo acercarme a ella,
- 2:38tal vez fue la soledad que llevaba dentro, la necesidad
- 2:42de encontrar algo de consuelo, en un mundo que parecía
- 2:45estar desmoronándose. La vi ofrecer curas y alivios a los animales,
- 2:51como si tuviera un don, algo que nunca había visto antes.
- 2:56Al principio pensé que simplemente era alguien con un conocimiento
- 3:00profundo de las hierbas, alguien que como tantas otras personas
- 3:04en la región, conocía la naturaleza. Pero a medida que
- 3:09pasaban los días, empecé a sentir una especie de atracción,
- 3:13y no sólo por su belleza, sino por la forma
- 3:16en que su presencia comenzaba a llenar el vacío en
- 3:19mi corazón. Mariana comenzó a visitarme más seguido, y mis
- 3:25conversaciones con ella se hicieron parte de mi rutina. Ella
- 3:30siempre me decía que estaba ahí para aliviar las cargas
- 3:33del corazón, y me sentía aliviado cada vez que hablaba
- 3:36con ella, me empezó a parecer que ella tenía algo especial,
- 3:41algo que me faltaba. No solo se trataba de una
- 3:44mujer guapa, sino de una presencia que llenaba la casa.
- 3:49Todo parecía mejorar cuando ella estaba cerca, sin embargo, había
- 3:54algo extraño en la forma en que se comportaba, algo
- 3:57que no lograba entender del todo. Su forma de mirar,
- 4:01sus gestos, su tranquilidad, todo parecía tener una profundidad que
- 4:06no podía explicar. A veces, incluso sentía que había algo
- 4:11más en ella que no podía ver. Pero lo que
- 4:16me empezó a inquietar más fue lo que sucedió con Rocío.
- 4:20Al principio, la niña no se mostraba muy interesada en Mariana,
- 4:24la ignoraba, la rechazaba, como si algo en ella no
- 4:28le gustara. Pensé que era cosa de la edad, que
- 4:32quizás no quería aceptar que otra mujer estaba en mi vida.
- 4:36Sin embargo, pronto comencé a notar que Rocío se alejaba
- 4:40más de mí. Ya no era la misma niña alegre
- 4:43de antes, se pasaba las tardes mirando hacia la sierra
- 4:47desde su ventana, como si estuviera esperando algo. La forma
- 4:52en que me miraba también había cambiado, ya no era
- 4:55la misma niña que solía correr hacia mí con los
- 4:58brazos abiertos, ahora, parecía como si una sombra la envolviera,
- 5:02algo que la hacía más distante, más reservada. Lo peor
- 5:08de todo, es que a pesar de mis intentos por
- 5:11hablar con ella, Rocío comenzó a rechazarme, y no sabía
- 5:15cómo manejarlo. No entendía lo que pasaba, pero algo me
- 5:20decía que Mariana tenía algo que ver con todo eso.
- 5:24Sin embargo, no podía ver la conexión, pues el amor
- 5:28que sentía por Mariana era tan fuerte, que me cegaba
- 5:31a las señales que Rocío me estaba dando. A veces,
- 5:36cuando trataba de hablar con mi hija, ella me evitaba
- 5:39y en su lugar, pasaba más tiempo con Mariana, esto
- 5:43me preocupaba, pero también me confundía.¿ Qué estaba pasando?¿ Por
- 5:48qué mi hija comenzaba a rechazarme y a aceptar más
- 5:52a esta mujer que apenas conocía? Mariana también tenía una
- 5:57extraña conexión con los animales del rancho. Los caballos, siempre
- 6:02tan nerviosos y difíciles de manejar, se calmaban en su presencia,
- 6:07como si la reconocieran de alguna manera. No pude evitarlo,
- 6:12algo dentro de mí me decía que había algo raro
- 6:14en todo esto, pero como siempre, traté de ignorarlo, pensando
- 6:19que tal vez estaba imaginando cosas, sin embargo, algo en
- 6:23mi interior me decía que las cosas no eran tan
- 6:26sencillas como parecían. Así fue como Mariana pidió mudarse al rancho,
- 6:33y yo, ciego por el amor, no dudé en aceptarlo.
- 6:36A medida que los días pasaban, la presencia de Mariana
- 6:40se hacía cada vez más fuerte, y aunque algo me
- 6:43decía que debía tener cuidado, no pude resistirla. La vida
- 6:48que había conocido comenzó a cambiar, pero no supe ver
- 6:52las señales hasta que ya era demasiado tarde. Al principio,
- 6:58las cosas parecían ir bien, Mariana se encargaba de la sanación,
- 7:02de mejorar el ambiente en la casa, y la paz
- 7:05parecía haberse instalado, como si un velo protector hubiera caído
- 7:10sobre nosotros. Ella se mostró siempre comprensiva, atenta, y con
- 7:16el paso de los días, mi casa se fue llenando
- 7:19de aromas extraños, incienso que nunca había olido antes, piedras
- 7:23oscuras que al principio me parecieron decorativas, y amuletos que
- 7:28sinceramente no supe identificar. Mariana insistía en que eran parte
- 7:34de su trabajo, que los necesitaba para atraer buenas energías,
- 7:39pero algo en mí no lograba sentirme cómodo con ellos.
- 7:44Me decía que estaban relacionados con su arte de sanación,
- 7:47pero mis instintos me gritaban que todo aquello estaba fuera
- 7:51de lugar. Con el tiempo, algo comenzó a cambiar, aunque
- 7:57en un principio no me di cuenta. Rocío, mi hija,
- 8:01comenzó a manifestar conductas extrañas, se fue alejando cada vez más,
- 8:06ya no hablaba de sus amigos en el pueblo, ni
- 8:09salía a jugar por la tarde como antes. La encontré
- 8:14varias veces en su habitación, con la mirada fija en
- 8:17el vacío, murmurando palabras que no entendía, y evitando completamente
- 8:22la mirada de su padre. Era como si hubiera algo
- 8:26que la separara de mí, como si una sombra oscura
- 8:29la hubiera atrapado. Recuerdo que una tarde, al regresar de
- 8:35trabajar en el rancho, me acerqué a Rocío y le
- 8:38pregunté qué le pasaba, pero ella no respondió. La vi
- 8:43sentada en el suelo, abrazándose las rodillas, mirando hacia la
- 8:47ventana como si estuviera esperando algo. Papá, no estoy bien,
- 8:52me dijo en un susurro que me heló la sangre,
- 8:55no sé qué me pasa pero no quiero estar aquí,
- 8:58ella me está mirando, yo la verdad me quedé helado,
- 9:01pues no sabía de quién hablaba. Entonces, descubrí algo que
- 9:07terminó de romper las piezas del rompecabezas, Mariana había estado
- 9:12tomando largos baños en la cueva que hay al fondo
- 9:15del rancho. Esa cueva, desde que yo era niño, se
- 9:19había considerado maldita. La gente del pueblo siempre decía que
- 9:24nadie debía acercarse a ella, que el aire que salía
- 9:28de ahí estaba lleno de malas energías. Sin embargo, Mariana
- 9:33insistió en que era un lugar especial, un centro energético
- 9:36que necesitaba para sus rituales de sanación. Le pedí que
- 9:41no fuera, pero ella me dijo que me alejara de
- 9:44sus prácticas, que eso era parte de su trabajo y
- 9:47que no debía interferir. Su insistencia, su manera de darme
- 9:53órdenes con una voz tan suave, me hizo dudar de
- 9:57mí mismo. No entendía qué me pasaba, pero la verdad
- 10:01era que comencé a apartarme de mi hija, empecé a
- 10:04darle más importancia a las demandas de Mariana, más que
- 10:08a las preocupaciones de Rocío. Las discusiones entre nosotros aumentaban,
- 10:14y la niña comenzó a rechazar la comida que Mariana
- 10:17preparaba para ella, alegando que no podía comer nada de
- 10:21lo que venía de sus manos. Pero yo, cegado por
- 10:25la admiración que sentía por Mariana, no quise escuchar a Rocío,
- 10:30pensé que sólo eran celos, que ella no podía aceptar
- 10:33que yo estuviera con otra mujer. Pronto las cosas tomaron
- 10:39un giro aún más extraño, yo también comencé a sentirme mal.
- 10:44Al principio fue un cansancio inexplicable, un agotamiento físico y
- 10:48mental que me recorrió todo el cuerpo. Dormía poco y
- 10:53cuando despertaba, me sentía como si algo me hubiera drenado
- 10:57toda la energía. Las noches eran peores, las pesadillas no
- 11:02me dejaban descansar, y siempre soñaba con una figura sombría,
- 11:07que me observaba desde las sombras de la cueva, como
- 11:10si estuviera esperando algo de mí. No podía entender por qué,
- 11:15pero cada vez que me despertaba sudando, una sensación de
- 11:18frío recorría mi cuerpo. Decidí no comentarlo con Mariana, pensaba
- 11:24que era estrés o cansancio de tanto trabajo, pero la verdad,
- 11:28era que algo me decía que ella no era quien
- 11:30decía ser. Mientras tanto, la relación entre Mariana y Rocío empeoraba,
- 11:38las tensiones aumentaban, y Rocío comenzó a acusar a Mariana
- 11:42de cosas cada vez más extrañas. Me decía que sentía
- 11:46que la bruja la estaba invadiendo, que sus malas intenciones
- 11:50se notaban en cada gesto y en cada palabra que
- 11:53le dirigía. A veces, Rocío incluso decía que la estaba
- 11:58haciendo daño, pero yo, perdido en mi enamoramiento por Mariana,
- 12:03solo la regañaba. Como podía mi hija acusar a la
- 12:07mujer que yo creía perfecta de cosas tan terribles, Mariana
- 12:11por su parte, insistía en que Rocío estaba simplemente celosa
- 12:15de nuestra relación y que lo que pasaba era natural,
- 12:18que lo solucionaría con el tiempo. El punto crítico llegó
- 12:24una tarde, cuando Rocío, en un acceso de furia, acusó
- 12:28a Mariana de ser una bruja. Lo que ella hace
- 12:32es magia negra, ella te está controlando papá, es una bruja,¿
- 12:37acaso no la ves? Me gritó, pero no pude soportarlo.
- 12:42Mi hija, a la que siempre traté de proteger, me
- 12:45estaba acusando de algo tan absurdo, y por un momento,
- 12:49el dolor me cegó. La reprendí con rabia, le grité
- 12:53que dejara de inventar cosas, y la eché de la casa.
- 12:58En ese momento, Mariana se acercó a mí y en
- 13:01un susurro tan suave como siempre, me dijo,« Nada de
- 13:05lo que ves es real, todo esto es parte de
- 13:07un plan más grande». Esas palabras, aunque no las entendí completamente,
- 13:13se quedaron grabadas en mi mente. Esa noche, cuando cerré
- 13:18los ojos, el sueño fue más oscuro que nunca, la
- 13:22sensación de frío me recorrió el cuerpo, y algo en
- 13:25mi pecho me decía que estaba perdiendo algo, que ya
- 13:29era demasiado tarde. El tiempo pasó, y aunque al principio
- 13:34intenté no ver las señales, pronto los efectos de lo
- 13:38que Mariana había hecho eran imposibles de ignorar. El rancho,
- 13:44que siempre había sido un lugar lleno de vida, parecía desmoronarse.
- 13:49Los animales comenzaron a enfermar sin razón aparente, las vacas
- 13:53se desplomaban, los caballos ya no respondían como antes, y
- 13:58los perros, siempre tan alertas, comenzaban a perder su energía.
- 14:03Los cultivos que antes crecían con facilidad ahora no daban
- 14:07fruto y la tierra que siempre había sido fértil parecía
- 14:11estar agotada. Y yo, mi salud también empeoraba, me sentía
- 14:17más débil cada día y lo peor era que no
- 14:20sabía por qué. No podía recordar la última vez que
- 14:24me sentí realmente bien, mi cuerpo estaba agotado y lo
- 14:28que era peor, mi mente parecía nublada y confundida. Recuerdo
- 14:34que una noche, al no poder dormir, me senté frente
- 14:37al fuego en la sala y recordé una vieja leyenda
- 14:40que había oído en el pueblo, habían hablado de brujas
- 14:44que vivían en los montes cercanos, seres que se alimentaban
- 14:47de la energía vital de los hombres. Según se decía,
- 14:52estas brujas podían despojar a las personas de su alma,
- 14:55dejándolas vacías, como cascarones sin vida. Al principio, no quería creerlo,
- 15:03pero a medida que veía como mi vida y mi
- 15:05hogar se desmoronaban, la idea de que Mariana pudiera ser
- 15:09una de ellas comenzó a cobrar fuerza. Ella había llegado
- 15:13a mi vida en un momento de vulnerabilidad, había ganado
- 15:17mi confianza y lentamente se había apoderado de todo lo
- 15:20que amaba. Desesperado, decidí ir a hablar con el anciano
- 15:26curandero del pueblo, un hombre que todos conocían por su
- 15:30sabiduría y conocimiento sobre el mundo espiritual. Cuando le conté
- 15:35lo que había estado sucediendo, su rostro se tornó serio
- 15:38y no dijo nada por un largo rato. Finalmente, con
- 15:43voz grave, me dijo, José, esa mujer no es quien
- 15:47crees que es, Mariana no solo es una bruja, es
- 15:51una hechicera que ha estado manipulando tu vida desde que
- 15:54la conociste. Se ha alimentado de ti, de tu energía,
- 15:59y ha estado separando el cariño de ti y de
- 16:02tu hija para poder controlar todo a su alrededor. Lo
- 16:06que te está pasando, lo que le está pasando a
- 16:09tu hija, no es natural, eso es el poder de
- 16:12la oscuridad y está trabajando en ti. Me dijo que
- 16:17la única forma de liberarme, de romper el hechizo que
- 16:20me mantenía atado a Mariana, era confrontarla directamente en el
- 16:25lugar donde todo había comenzado, la cueva. Ahí es donde
- 16:29ella tiene el control, me explicó. Ahí es donde las
- 16:34sombras se reúnen, donde la oscuridad se fortalece, sólo enfrentándola
- 16:38ahí podrás romper el lazo que ella ha formado contigo.
- 16:44Con el corazón en un nudo y el miedo apoderándose
- 16:47de mí, me dirigí hacia la cueva esa misma noche.
- 16:51No había vuelta atrás, pues sabía que si no lo hacía,
- 16:55perdería todo. Llegué a la entrada, y el aire estaba pesado,
- 17:01cargado con una energía que me heló la piel. El
- 17:05viento que solía soplar fresco y limpio ahora parecía más denso,
- 17:09como si la misma tierra estuviera respirando lentamente, esperando. Cuando entré,
- 17:16la escena que encontré me paralizó, Mariana estaba ahí, rodeada
- 17:21de figuras sombrías que parecían moverse en las sombras, casi
- 17:25fusionándose con la oscuridad. La cueva se había transformado en
- 17:30un altar de terror. En el centro, un círculo de
- 17:33fuego brillaba débilmente y sobre él, Mariana cantaba en un
- 17:37idioma que no entendía. Sus ojos, esos ojos verdes que
- 17:43tanto me habían cautivado, brillaban con una intensidad malévola. Mi
- 17:48corazón latía con fuerza, pero algo dentro de mí, algo
- 17:52que aún quedaba de mi ser, me impulsó a avanzar.
- 17:57Mariana me vio y sonrió, pero esta vez no era
- 18:00la sonrisa cálida y amable que conocía, era una sonrisa demoníaca,
- 18:05llena de poder. Se acercó lentamente, y como si intentara
- 18:10seducirme una vez más, dijo,«¿ Sabes que esto es lo
- 18:14que siempre quisiste, José? Tú y yo estamos destinados a
- 18:18estar juntos». Todo lo que te ha sucedido, todo lo
- 18:22que has perdido, es parte de nuestro plan. Yo soy
- 18:26la que te ha dado lo que nunca pudiste conseguir, poder,
- 18:29energía y amor. pero algo dentro de mí despertó, las
- 18:35palabras del anciano resonaban en mi mente, y de repente,
- 18:39toda la neblina que había nublado mi juicio comenzó a despejarse,
- 18:43recordé lo que realmente importaba, mi hija, mi hogar y
- 18:47mi vida, la ilusión que Mariana había tejido a mi
- 18:51alrededor se deshizo, y vi la verdad en sus ojos,
- 18:54ella no me amaba y sólo me había utilizado. Con
- 18:59un grito de desesperación, di un paso al frente y
- 19:02rompí el lazo que ella había formado conmigo, fue como
- 19:06si un rayo de luz atravesara la cueva, iluminando todo
- 19:10a su alrededor. Mariana gritó, su rostro se deformó en
- 19:15una expresión de furia y desesperación, con un estremecedor grito,
- 19:19se desvaneció en las sombras, dejando atrás solo silencio. El
- 19:25fuego en el círculo comenzó a apagarse y las sombras
- 19:29que la rodeaban se disiparon. El aire en la cueva
- 19:32se volvió más ligero y por primera vez en mucho
- 19:36tiempo sentí que mi alma respiraba con libertad. Sabía que
- 19:41había roto su hechizo, pero también sabía que el precio
- 19:44había sido alto. Regresé al rancho sintiendo que algo había
- 19:50cambiado para siempre. Al llegar, encontré a Rocío esperándome, su rostro,
- 19:57aunque aún marcado por el sufrimiento, tenía algo de paz
- 20:01que no había tenido en mucho tiempo. Ella había logrado
- 20:05escapar de la influencia de Mariana, aunque no sería fácil
- 20:09reconstruir lo que habíamos perdido, sentí que el primer paso
- 20:13había sido dado. Esa noche, me senté junto a mi
- 20:18hija y supe que aunque el camino hacia la sanación
- 20:21sería largo, lo importante era que ahora entendía lo que
- 20:25realmente importaba, el amor genuino, la familia y la verdad
- 20:29que había estado ignorando durante tanto tiempo. Desde ese momento,
- 20:34juré proteger a mi hija y nunca más permitiría que
- 20:38la oscuridad volviera a tomar el control de mi vida.
- 20:49Tenía 17 años cuando mi madre y yo llegamos a San
- 20:53Julián del Monte, un pueblo perdido entre cerros y caminos
- 20:57de piedra. Hacía dos semanas que habíamos enterrado a mi
- 21:01padre y ella insistió en que debíamos empezar de nuevo
- 21:05lejos de la ciudad. Decía que la casa de mi tía,
- 21:09una propiedad vieja, que había quedado vacía tras su muerte,
- 21:13era el lugar perfecto para volver a respirar. El camino
- 21:18fue largo, empinado, y conforme subíamos, la neblina se volvía
- 21:23tan espesa que los árboles se difuminaban entre el gris.
- 21:28San Julián era un sitio silencioso y triste, las calles
- 21:32angostas parecían torcidas por los años y las casas tenían
- 21:36techos vencidos por la humedad. Al llegar a la plaza,
- 21:40la gente nos observó sin disimulo. Recuerdo a una mujer
- 21:45que al vernos pasar, se persignó, mi madre sonrió con
- 21:49esa calma que siempre la acompañaba, fingiendo no notar el rechazo.
- 21:55A pesar del frío, no temblaba, su piel era lisa,
- 21:59su cabello negro reflejaba la luz, y sus ojos tenían
- 22:02un brillo que no correspondía al rostro de una mujer
- 22:05que acababa de enviudar. Nadie habría creído que tenía más
- 22:10de 40 años, pues parecía detenida en el tiempo. Desde el
- 22:16primer día, noté que las mujeres del pueblo la evitaban.
- 22:20Cuando entramos a la tienda, el dueño apenas nos miró
- 22:24y se limitó a señalar con la cabeza. Una anciana
- 22:28me tomó del brazo al salir y me dijo en
- 22:30voz baja que tuviera cuidado, que las que se bañan
- 22:34de noche no rezan a Dios, sino al otro. Quise
- 22:38creer que eran supersticiones de gente desconfiada, pero su tono
- 22:42me dejó un nudo en el estómago. La casa quedaba
- 22:47al final de una vereda, rodeada de pinos altos y
- 22:50un cerco de piedra cubierto de musgo, adentro olía a
- 22:53madera húmeda y a encierro. En el comedor había retratos
- 22:58antiguos y una vela consumida sobre la mesa. Mientras mi
- 23:02madre limpiaba, encontré un baúl junto a la escalera que
- 23:06bajaba al sótano. En él había objetos extraños, velas negras,
- 23:12frascos con líquidos oscuros, una cruz invertida y una figura
- 23:16de madera con cuernos tallados. La tomé por curiosidad, pero
- 23:21de inmediato escuché la voz de mi madre detrás de mí.«
- 23:26Guarda eso», me dijo arrebatándome la figura,« son cosas de familia,
- 23:30así que no las toques». Su mirada fue dura, distinta,
- 23:37así que esa noche me costó dormir. Con los días,
- 23:41tratamos de llevar una rutina normal. Ella cocinaba, lavaba la
- 23:46ropa y hablaba de cómo íbamos a reparar la casa.
- 23:50Pero cada noche desaparecía durante horas. Decía que bajaba al
- 23:55pueblo a rezar por el alma de mi padre, aunque
- 23:58nunca llevaba rosario ni biblia. Una madrugada escuché pasos en
- 24:03el patio, me asomé por la ventana y la vi
- 24:06alejarse hacia el monte, con una lámpara en la mano,
- 24:09dudé si seguirla, pero me quedé quieta, pues detrás de ella,
- 24:14sobre el suelo, quedaban marcas circulares de ceniza que brillaban débilmente,
- 24:19como si el fuego se acabara de extinguir. A la
- 24:24mañana siguiente, el olor a azufre impregnaba la casa, las
- 24:28escaleras amanecían con polvo gris y en la cocina aparecía
- 24:33una fina capa de ceniza sobre la mesa. Cuando le preguntaba,
- 24:38ella sonreía y decía que era la humedad del lugar,
- 24:41sin embargo, el aire tenía un sabor amargo y las
- 24:45paredes parecían absorber los sonidos. Una noche, no pude contener
- 24:51la curiosidad, me despertó un murmullo que venía del sótano,
- 24:56tomé una vela y bajé despacio. La puerta estaba entreabierta
- 25:00y desde el interior se filtraba una luz rojiza, como
- 25:04de brasas encendidas. Escuché la voz de mi madre, baja
- 25:09y constante, pronunciando palabras que no entendía, le hablaba a alguien.
- 25:15Entonces oí una respuesta, una voz grave, profunda, que parecía
- 25:20salir del suelo, pero en eso, dijo mi nombre. Sentí
- 25:26que la cera caliente me caía sobre los dedos. Mi
- 25:30madre respondió algo sobre la fecha, la ofrenda y la
- 25:33sangre propia como pago. Retrocedí sin hacer ruido y subí
- 25:38las escaleras con el corazón desbocado. Pasé el resto de
- 25:42la noche despierta, mirando la puerta del cuarto y esperando
- 25:46escucharla subir. Al amanecer, entró a mi habitación con un
- 25:52tono amable que no recordaba, llevaba una bandeja con desayuno
- 25:56y una sonrisa impecable. Me acarició el cabello y me
- 26:01dijo que el dolor había terminado, que lo peor ya
- 26:04había pasado, sus ojos parecían vacíos, pero su voz sonaba dulce.
- 26:11Durante los días siguientes se comportó como nunca, me preparaba
- 26:15mi comida favorita, me dejaba dormir hasta tarde, y una
- 26:19tarde llegó del pueblo con un vestido blanco nuevo. Dijo
- 26:23que era un regalo y que lo usara pronto, porque
- 26:26se acercaba una fecha importante. Me abrazó y repitió que
- 26:31tendríamos una vida mejor, que Dios así lo dijo, aunque
- 26:35sonó extraño en su boca, nos había dado otra oportunidad.
- 26:41Esa noche, mientras intentaba dormir, repasé todo lo que había visto,
- 26:45el baúl con los objetos, las marcas de ceniza y
- 26:49la voz del sótano. Algo me decía que el cambio
- 26:53de mi madre no era una casualidad. Había un motivo
- 26:57detrás de tanta amabilidad, y lo sentía cada vez que
- 27:01sus ojos se quedaban fijos en mí, por demasiado tiempo.
- 27:06Ya no veía en ella a la mujer que me crió,
- 27:09sino a alguien que esperaba el momento exacto para cumplir
- 27:13con algo que yo todavía no entendía. No dije nada
- 27:18y decidí esperar, pero en el fondo presentía que la
- 27:21vida mejor de la que hablaba no era para las dos.
- 27:26A las semanas de vivir en San Julián, empecé a
- 27:29notar que mi madre cambiaba. Su piel antes pálida por
- 27:34el cansancio, tenía un brillo extraño, como si reflejara más
- 27:38luz de la que recibía. Su cabello, naturalmente oscuro, se
- 27:43veía más grueso y brillante, y su voz había perdido
- 27:47aquella aspereza con la que me llamaba desde niña. Todos
- 27:51parecían notarlo, pues algunas vecinas la observaban desde las ventanas,
- 27:55murmurando entre ellas cada vez que pasábamos. Era evidente que
- 28:01su aspecto despertaba tanto admiración como miedo. Una tarde, cuando
- 28:07regresaba del pozo con un balde de agua, una anciana
- 28:11me detuvo en el camino. Se llamaba Tomasa y era
- 28:15la única que me hablaba desde que llegamos, tenía las
- 28:18manos temblorosas y una mirada cansada.« Tu madre no reza, niña»,
- 28:25me dijo en voz baja,« lo que hace allá abajo
- 28:28no es oración». Cada veinte años se entrega algo, por
- 28:33eso no envejece. No supe qué responder, quise pensar que
- 28:39delidaba o que sólo repetía supersticiones del pueblo, pero esa noche,
- 28:44mientras mi madre se peinaba frente al espejo, entendí que
- 28:47no mentía. Su rostro se veía tan joven que parecía
- 28:52el de una mujer de treinta años. Con los días,
- 28:56su comportamiento se volvió diferente. Se levantaba antes del amanecer,
- 29:03limpiaba cada rincón de la casa y quemaba hierbas en
- 29:06la estufa, el olor era fuerte, una mezcla de cera
- 29:09derretida y tierra húmeda. En el comedor colocó un mantel
- 29:14rojo y trajo flores que nunca había visto por la zona,
- 29:17de pétalos oscuros y hojas gruesas. Dijo que se preparaba
- 29:23para una noche especial. Vamos a celebrar, me dijo, es
- 29:29hora de dejar atrás el luto. Sacó el vestido blanco
- 29:33que me había regalado semanas atrás y me pidió que
- 29:37lo usara. Habrá invitados, añadió con una sonrisa, y quiero
- 29:43que estés hermosa. No quise discutir, fingí calma y acepté.
- 29:51Esa tarde, mientras barría el corredor, escuché su voz provenir
- 29:55del sótano. No rezaba, cantaba una melodía lenta en un
- 30:00idioma que no entendía. Las notas subían y bajaban como
- 30:05un lamento, me acerqué con cuidado y miré por la
- 30:08rendija de la puerta. Adentro, la luz se movía en
- 30:13círculos como si varias velas giraran a la vez, me
- 30:16aparté de inmediato con el corazón acelerado. Al bajar a
- 30:22la cocina más tarde, encontré los frascos del baúl abierto
- 30:26sobre la mesa, algunos tenían hierbas secas, otros líquidos espumosos,
- 30:31y uno guardaba algo que parecía una lengua. En el
- 30:35mantel había marcas circulares de sal y cera derretida. No
- 30:39quise tocar nada, la verdad la casa entera olía a
- 30:43humo y azufre. Cuando anocheció, el ambiente cambió, la neblina
- 30:49cubrió los ventanales y el aire se volvió espeso. Mi
- 30:54madre subió las escaleras con un vestido negro ajustado y
- 30:57un collar de plata que nunca le había visto. Sus
- 31:01labios estaban pintados y sus ojos brillaban como si llevara
- 31:05fuego dentro. Ponte el vestido, hija, me dijo, pues es
- 31:10una noche para recordar. Obedecí a lo que me dijo,
- 31:15pero al bajar, encontré la mesa servida con platos que
- 31:19jamás habíamos usado. En el centro, varias velas negras encendidas,
- 31:25rodeadas de flores rojas y frutas cortadas, el mantel rojo
- 31:29parecía recién planchado. Me senté frente a ella intentando disimular
- 31:34el temblor de mis manos. que celebramos le pregunté ella
- 31:40me respondió sonriendo y me dijo a tu padre y
- 31:43lo que vendrá después mientras hablaba las sombras del techo
- 31:49se movían las velas crepitaban sin viento y el olor
- 31:53a cera se mezclaba con otro más fuerte como azufre
- 31:56o carne quemada la respiración se me volvió pesada mi
- 32:01madre se levantó echó el cerrojo de la puerta principal
- 32:05y regresó a mi lado Me tomó la mano con
- 32:08suavidad y me dijo, cierra los ojos. Intenté negarme, pero
- 32:13el aire se volvió tan denso que me mareé, todo
- 32:16giró a mi alrededor y cuando los abrí de nuevo,
- 32:19ya no estábamos en el comedor, estábamos en el sótano.
- 32:25El suelo estaba cubierto de símbolos pintados con sangre seca,
- 32:29en el centro, un círculo de fuego rodeado de velas derretidas.
- 32:34El calor era sofocante y cada respiración ardía. Mi madre
- 32:39estaba tranquila, incluso sonriente, y me dijo,« No tengas miedo, hija,
- 32:44todo esto es por tu bien». Retrocedí, pero el suelo
- 32:49temblaba bajo mis pies. Intenté correr hacia las escaleras, pero
- 32:55algo invisible me sujetó los tobillos. Ella se acercó despacio,
- 33:00me tomó del rostro y sus dedos estaban tan fríos
- 33:03que me hicieron estremecer. Te amo hija, me susurró, naciste
- 33:09para algo grande, y gracias a ti, las dos viviremos
- 33:13para siempre.¿ Qué estás haciendo?, le pregunté llorando, cumpliendo con
- 33:19una promesa me respondió con firmeza. Hace muchos años ofrecí
- 33:24mi sangre al que me dio poder, pero el pacto
- 33:27debe renovarse y tú eres la única que puede hacerlo.
- 33:32El corazón me golpeaba el pecho, de pronto, la misma
- 33:35voz que había escuchado aquella noche resonó desde el fuego,
- 33:39más profunda y cercana. El tiempo ha llegado Beatriz, cúmple
- 33:45lo prometido. Mi madre tembló, pero no retrocedió, se inclinó
- 33:50ante el fuego y empezó a recitar frases rápidas con
- 33:54una voz que no era la suya. Las llamas subieron
- 33:58y su piel brilló como si ardiera desde dentro. Perdóname hija,
- 34:03es la única manera. La llama cambió de color, tornándose verde,
- 34:09y el olor a azufre llenó la habitación, intenté moverme,
- 34:14pero mis pies estaban fijos al suelo. Ella sacó una
- 34:18daga de plata y la sostuvo con ambas manos, y
- 34:21me gritó que no dolería. Grité y logré empujarla con
- 34:27todas mis fuerzas, la daga cayó al suelo y rebotó
- 34:30con un sonido metálico, las llamas se levantaron de golpe
- 34:34y en el siguiente segundo todo se apagó, el silencio
- 34:38fue total, en la oscuridad solo se escuchaba su respiración,
- 34:41agitada y rota. El sacrificio está incompleto, murmuró, y no
- 34:47supe qué hizo después, solo sentí su cuerpo empujarme y
- 34:51el olor del humo llenando los pulmones, luego todo se
- 34:55volvió negro. Cuando el fuego del círculo se apagó, todo
- 35:00quedó en una oscuridad espesa, el aire olía a metal
- 35:04y ceniza, y en el silencio se escuchaba el goteo
- 35:07del sudor cayendo sobre el suelo. Mi madre respiraba con dificultad,
- 35:13traté de moverme pero el cuerpo me pesaba. Entonces, del
- 35:17fondo del sótano, vino un crujido, como si algo se
- 35:21arrastrara entre las sombras. Subí las escaleras casi a tientas,
- 35:28los escalones temblaban bajo mis pies. Detrás de mí, escuché
- 35:33a mi madre gritar mi nombre, pero su voz ya
- 35:36no era la misma, sonaba deformada, más grave, como si
- 35:40no viniera de su garganta. Un polvo negro caía del
- 35:44techo y cuando miré hacia abajo, vi el fuego encenderse
- 35:48otra vez, solo que esta vez no era una llama natural,
- 35:52era oscura, con destellos verdes, como si respirara. Algo se
- 35:58movía dentro, no supe si era una sombra o una forma,
- 36:02pero tenía brazos y una silueta que se estiraba hacia ella.
- 36:06Mi madre gritó, extendiendo la mano hacia mí, pidiendo ayuda,
- 36:10pero el fuego la rodeó. Su cuerpo empezó a retorcerse
- 36:15dentro del círculo, y de su boca salía un sonido
- 36:18que no parecía humano. El suelo tembló tan fuerte que
- 36:22las botellas del estante cayeron y se rompieron, el olor
- 36:26a azufre se volvió insoportable. Corrí sin mirar atrás, subí
- 36:32las escaleras y salí por la puerta principal. El aire
- 36:37de la noche me golpeó el rostro como un balde
- 36:39de agua helada. Afuera, el cielo estaba cubierto de nubes
- 36:44y la niebla había bajado hasta el jardín, caí de
- 36:47rodillas sobre el pasto húmedo. A mis espaldas, la casa
- 36:52crujía y desde una de las ventanas vi una sombra
- 36:56enorme levantarse dentro del sótano. Parecía tener forma humana, pero
- 37:01se estiraba hasta el techo y al moverse dejaba una
- 37:05estela de fuego. Mi madre seguía adentro, gritando, la vi
- 37:11por un instante, de pie frente al ventanal, con el
- 37:14cabello encendido en llamas y los brazos extendidos hacia mí.
- 37:19Luego el cristal estalló, y una lengua de fuego la
- 37:22envolvió por completo, las llamas se extendieron por las paredes,
- 37:26subiendo hasta el techo. Corrí hacia el monte, tropezando con
- 37:31las piedras, mientras el sonido del derrumbe resonaba detrás de mí.
- 37:37La noche era fría y no se oía ni un
- 37:40solo grillo, desde la ladera, vi como la casa se
- 37:43incendiaba desde abajo, como si el fuego naciera del suelo.
- 37:48El resplandor anaranjado iluminaba los árboles y en el aire
- 37:52se elevaba un humo espeso que olía a azufre. Me
- 37:55quedé mirando hasta que el último grito de mi madre
- 37:58se perdió entre el crepitar de la madera. Cuando amaneció,
- 38:04el fuego ya se había consumido. Los vecinos subieron al
- 38:07ver el humo. Encontraron las ruinas reducidas a cenizas y
- 38:12un cuerpo carbonizado con un anillo de plata que reconocí
- 38:16de inmediato. Era el que mi madre usaba desde que
- 38:19tengo memoria, no pude acercarme, sentí que si lo hacía,
- 38:24algo me arrastraría de nuevo hacia esa oscuridad. Los días
- 38:29siguientes pasaron como en un sueño, me quedé en casa
- 38:33de una mujer del pueblo que me daba de comer
- 38:35y me cubría con mantas. No recordaba cómo había llegado ahí,
- 38:40pues nadie me preguntaba mucho, todos sabían que Beatriz no
- 38:44era una viuda común. Un sacerdote intentó bendecir el terreno
- 38:49donde estuvo la casa, pero el suelo se hundía cada
- 38:52vez que clavaban la cruz. Al final, el padre dijo
- 38:57que ese sitio debía dejarse como estaba para que lo
- 39:00que fue no vuelva a salir. Me mudé con unos
- 39:05parientes en otro pueblo, no dormía bien, pues cada vez
- 39:09que cerraba los ojos, veía el fuego del sótano encendiéndose
- 39:12otra vez, y a mi madre dentro del círculo, girando
- 39:16el rostro hacia mí. Pasaron semanas hasta que me animé
- 39:20a mirarme en un espejo, lo hice una mañana, y
- 39:24me quedé helada, mi piel lucía más clara que antes,
- 39:27y mi cabello, que siempre fue castaño, se veía más oscuro.
- 39:32Pensé que era el reflejo de la luz, pero no
- 39:35lo era. Esa misma tarde descubrí una marca en mi
- 39:40brazo derecho, un símbolo pequeño grabado en la piel, idéntico
- 39:44a los que había visto pintados en el suelo del ritual,
- 39:47era como una quemadura, con líneas entrelazadas que se unían
- 39:51en el centro. Intenté lavarla, frotarla con jabón, pero no desapareció.
- 40:00En los días siguientes, empezó a picarme, y por las
- 40:03noches sentía calor en el lugar exacto donde estaba. No
- 40:09se lo conté a nadie, me convencí de que era
- 40:12parte de un sueño o una secuela del incendio, pero
- 40:15cada noche el olor a ceniza regresaba. A veces, justo
- 40:20antes de dormirme, escuchaba la voz de mi madre repitiendo
- 40:24las mismas palabras que dijo en el sótano. La belleza
- 40:29se hereda, pero el pacto también. Con los años, el
- 40:35cuerpo de mi madre se convirtió en recuerdo, pero su
- 40:38presencia no se fue, en los espejos, mi reflejo comenzó
- 40:42a cambiar poco a poco. Cada año, mi piel se
- 40:46mantenía igual de firme, sin una sola arruga, sin marcas
- 40:50del tiempo. La gente me decía que parecía no envejecer
- 40:54y eso en lugar de halagarme, me llenaba de miedo.
- 41:00Intenté rehacer mi vida, me mudé a otra ciudad, estudié,
- 41:04trabajé y evité volver a mencionar su nombre, pero no
- 41:07pude borrar lo que vi. Cuando cumplí 37 años, miré una
- 41:12fotografía mía y noté algo que me heló, tenía el
- 41:16mismo rostro que mi madre cuando la vi por última vez.
- 41:21Nunca me casé ni tuve hijos, la verdad no quise
- 41:25tentar al destino. Cada aniversario de aquella noche, siento el
- 41:30mismo olor a azufre que impregnaba nuestra casa, a veces
- 41:33me despierta un silbido que viene del techo, o escucho
- 41:37pasos suaves en el pasillo. Sé que no es el viento,
- 41:41cuando salgo al patio, la niebla me rodea y distingo
- 41:45una figura de mujer, quieta entre los árboles, con el
- 41:48cabello largo y oscuro, mirando hacia mí. No se mueve
- 41:53y no habla, solo espera. No creo en maldiciones, pero
- 41:59he aprendido que hay cosas que se heredan sin querer.
- 42:03Mi madre no desapareció, fue reemplazada, y lo que ella
- 42:07ofreció aquella noche no se perdió, solo cambió de cuerpo.
- 42:13Ahora entiendo lo que quiso decir cuando me abrazó antes
- 42:16del ritual. Pronto las dos viviremos para siempre, y cumplió
- 42:20su promesa. Acepté la invitación de un amigo de confianza
- 42:32a una reunión privada. Y camino al lugar, me dijo
- 42:37que se trataba de una secta satánica. El cuerpo respondió
- 42:41antes que la cabeza, nudo duro en el estómago, sudor
- 42:45frío en la nuca, manos húmedas que buscaban cualquier excusa
- 42:49para limpiarse en el pantalón. Seguí porque así funciono cuando
- 42:54alguien cercano me pide que lo acompañe. Tragué saliva y
- 42:58mantuve el paso. Cada vuelta de esquina me apretaba el
- 43:02pecho un poco más, la idea rebotaba con una sola
- 43:06palabra que lo simplificaba todo, secta. La repetí sin voz,
- 43:11como si marcar el término me ayudara a digerirlo, la
- 43:15verdad me dolían las mandíbulas de apretarlas. La fachada del
- 43:21sitio no destacaba, casa común de muros lisos, pintura clara
- 43:25ajada por el sol, portón de lámina. El olor cambió
- 43:29al cruzar, mezcla de cera, humedad y óxido. Un pasillo
- 43:35angosto con lámparas tenues, conducía hacia una sala al fondo,
- 43:39la luz amarilla no alumbraba parejo, quedaban zonas grises en
- 43:43los rincones, donde el moho dibujaba manchas. El piso era
- 43:48de loseta fría con marcas de arrastre en las paredes,
- 43:52símbolos pintados, un pentagrama encerrado en un círculo, sigilos formados
- 43:57por líneas rectas que se cruzaban con curvas cerradas, cruces
- 44:01invertidas pequeñas, repetidas en secuencia como si alguien hubiese practicado
- 44:06el mismo trazo hasta dominarlo. En cada esquina habían regado sal,
- 44:12se veía el grano irregular y la manera en que
- 44:14se pegaba a la humedad del piso, respiré y sentí
- 44:18raspada la garganta. El olor a resina quemada se mezclaba
- 44:23con un fondo punzante que me recordaba al azufre. Antes
- 44:28de llegar al salón, dos personas me detuvieron, me miraron
- 44:32de arriba abajo y me pidieron dejar el teléfono en
- 44:35una caja de madera al lado de una mesa plegable.
- 44:39Me revisaron los bolsillos y mi mochila. Observé ropa mayormente
- 44:44oscura en todos, sudaderas, camisas sin estampado, pantalones sin marca visible.
- 44:52Algunos llevaban collares con piezas de metal en forma de colmillo,
- 44:56otros portaban anillos con figuras de cabra y rostros aterradores.
- 45:01Sentí un enjambre leve en los antebrazos, el vello se erizó.
- 45:06El pasillo amplificaba el murmullo de pasos controlados que entraban
- 45:10y salían de la sala, un ir y venir cadencioso, exacto,
- 45:15casi militar. Nadie hablaba fuerte y las miradas duraban lo justo,
- 45:20medían presencia y se retiraban. El salón principal era más
- 45:26frío que el pasillo, ahí las ventanas estaban cubiertas por
- 45:30placas de madera y tela gruesa, sin rendijas, la luz
- 45:34venía de velas altas colocadas en candelabros de hierro. La
- 45:38acera caía sin pausa y formaba charcos que ya habían
- 45:42endurecido en capas. En el centro había un altar montado
- 45:46sobre una mesa de piedra porosa, la superficie tenía vetas
- 45:50oscuras y zonas corroídas, como si la hubieran lavado con
- 45:54líquidos fuertes. Sobre la mesa descansaban un cáliz metálico con tapa,
- 46:00un cuchillo de hoja pulida y mango negro con tornillos visibles,
- 46:05un cuenco con sal gruesa, otro cuenco que sin miedo
- 46:08a equivocarme, era un cráneo con sangre seca pegada a
- 46:12las paredes, y un libro grande con tapas de cuero curtido,
- 46:15hebilla lateral y lomo reforzado con remaches. A los lados,
- 46:21dos candelabros gemelos sostenían velas que goteaban lento y dejaban
- 46:26una estela de humo espeso. Un hombre se ubicó frente
- 46:31al altar con una túnica sin adornos, no levantó la
- 46:34voz ni buscó teatralidad. Enumeró reglas de forma seca, guardar silencio,
- 46:40seguir cada indicación y permanecer hasta que el rito concluyera.
- 46:46Dijo dos palabras que se quedaron taladrando, consagración y entrega,
- 46:51con cada repetición, la respiración me salía corta y la
- 46:54caja torácica se tensaba. La piel del rostro me ardía,
- 46:59tragué aire por la nariz para estabilizarme y el olor
- 47:03punzante me picó las fosas nasales, me ardieron los ojos.
- 47:09El grupo se dispuso en filas frente al altar, de
- 47:12verdad que la disciplina sorprendía, pues nadie adelantaba un paso,
- 47:16ni nadie desviaba la vista de las manos del oficiante,
- 47:20y el piso vibró con una levedad difícil de explicar,
- 47:24no como peso desde arriba, sino como un retumbe apagado,
- 47:27que subía por las suelas y se quedaba en las rodillas.
- 47:32Pensé en tuberías y tránsito lejano, pero la vibración se
- 47:36sincronizaba con un ritmo que ellos parecían conocer. Las velas
- 47:41no parpadeaban y la llama se mantenía alargada, rígida, como
- 47:45si la sala estuviera cerrada al viento. El oficiante retiró
- 47:50la tapa del cáliz, el metal tenía manchas opacas y
- 47:54zonas más brillantes donde lo pulían. Acercó el cuchillo y
- 47:58lo puso al centro del pentagrama trazado en la piedra.
- 48:02El filo captó una línea de luz que me pegó
- 48:04en los ojos. Miré de reojo los símbolos de la pared.
- 48:10El trazo no era improvisado. Las líneas tenían grosor constante.
- 48:14La pintura estaba aplicada en capas para evitar espacios sin cubrir.
- 48:19En el piso, la sal formaba bordes netos, sin pisadas.
- 48:25Eso implicaba cuidado, había marcas de tiza vieja alrededor de
- 48:29la mesa, quizá de ritos anteriores, en una esquina recogieron
- 48:33una abrazada de leña delgada y la llevaron a un bracero.
- 48:38El olor cambió en segundos, la resina ardida dejó un
- 48:41tono rasposo en la lengua. El estómago se me revolvió,
- 48:45así que me incliné un poco para no perder estabilidad,
- 48:49y las manos buscaban de dónde agarrarse. En la mesa,
- 48:54el libro de cuero mostraba el borde de páginas gruesas
- 48:57con manchas oscuras en las puntas, como si lo abrieran
- 49:01siempre por los mismos lugares. Alguien se acercó por detrás
- 49:06y me tocó el hombro, con una presión firme que guiaba,
- 49:09no que pedía permiso, caminé hasta quedar a dos pasos
- 49:13del altar y sentí la loseta más fría ahí que
- 49:17en el resto del cuarto. El cuchillo quedaba a la
- 49:21altura de mi mirada, con el filo recto, sin ornamentación,
- 49:25y el cáliz aún más cerca que cualquier otra cosa,
- 49:28en eso vi residuos secos adheridos a la pared interna,
- 49:32el borde tenía rayaduras finas. Con el miedo, imaginé uñas, anillos,
- 49:39lavadas repetidas para quitar la sangre de otras víctimas. Un
- 49:44miembro se quedó a mi derecha, otro a mi izquierda,
- 49:47los vi con el rabillo del ojo, tenían una postura rígida,
- 49:51brazos a media altura listos para sostener y el oficiante
- 49:55marcó con la mano una señal breve. La temperatura subió
- 50:01y la camiseta se me pegó a la espalda como
- 50:03si alguien hubiera tirado agua tibia, la frente me goteó
- 50:07y el sudor picó en los ojos. Respiré por la
- 50:11boca para evitar el ardor en la nariz y un
- 50:13gusto amargo avanzó hasta la base de la lengua, la
- 50:17sala entera parecía contraerse hacia la mesa. Sentí el latido
- 50:22en el cuello, medido, golpeando desde dentro. El cáliz, el
- 50:27cuenco con sal, el cuenco con sangre seca, el libro
- 50:31con hebilla, los candelabros con velas inclinadas, todo estaba listo.
- 50:37A lo lejos, dentro de la misma sala, una tabla
- 50:40crujió con un chasquido breve, en eso el oficiante apoyó
- 50:44las palmas sobre la piedra y cerró los ojos un instante.
- 50:48El grupo contuvo el aire, la vibración volvió, más clara,
- 50:53se me subió por las piernas hasta estacionarse en el abdomen,
- 50:57el olor a azufre se volvió dominante y me quemó
- 50:59la garganta, también me ardió la piel de las mejillas.
- 51:05El portón a mis espaldas se aseguró por dentro con
- 51:08un seguro que rechinó y encajó de golpe, la sala
- 51:12quedó sellada. Había un camino hacia adelante y estaba marcado
- 51:17con objetos, signos y cuerpos atentos. Yo formaba parte del cuadro,
- 51:23sentí el peso de esa composición en los hombros. El
- 51:27corazón respondió con un martilleo terco que no cedía, miré
- 51:31la boca del cáliz, las manos del oficiante y la
- 51:35línea del pentagrama, entonces comprendí que ya no se trataba
- 51:39de acompañar a un amigo, ni de una reunión privada.
- 51:44El rito había comenzado y yo estaba en el centro,
- 51:46acepté con la mandíbula dura lo que venía y clavé
- 51:50los pies en el piso, sabía que no habría salida
- 51:53hasta que pasara lo que tenía que pasar. El oficiante
- 51:59abrió el libro sobre la piedra y comenzó a leer
- 52:01con voz grave. Los asistentes marcaron un ritmo con palmas lentas,
- 52:06espaciadas pero exactas, el aire se volvió espeso y pesado
- 52:10en el pecho. El olor a azufre ganó fuerza hasta
- 52:14picar por dentro de la nariz y dejar un sabor
- 52:16amargo en la lengua. Las llamas de las velas se
- 52:20alargaron y quedaron rígidas, estiradas hacia arriba, sin parpadeo. El
- 52:26bracero soltó una bocanada de humo denso, que me raspó
- 52:30la garganta, y el piso vibró con un pulso que
- 52:33subía por las piernas y se quedaba en el abdomen.
- 52:38Detrás del altar se formó una sombra compacta, la mesa
- 52:42pareció sudar, gotas claras brotaron entre las vetas y corrieron
- 52:46hacia el borde donde estaba el cáliz. La figura avanzó
- 52:50un paso y quedó a la vista. Era alta, ancha
- 52:54de hombros, con piel de tono oscuro y textura agrietada,
- 52:58como barro reseco que se cuartea en placas pequeñas. Dos
- 53:03cuernos curvos nacían de la frente y se proyectaban hacia
- 53:06atrás con vetas claras a lo largo, los ojos eran
- 53:10amarillos con pupila fina, alargada, que se cerraba y se
- 53:14abría como una rendija. La boca mostraba colmillos largos que
- 53:18se veían incluso con los labios apretados. La mandíbula era
- 53:23amplia y musculosa, las manos eran largas, con uñas gruesas
- 53:27y opacas, más parecidas a garras que a dedos humanos,
- 53:31tenían bordes irregulares, como si hubieran rasgado piedra. Las piernas
- 53:37le terminaban en pezuñas partidas, y cada apoyo dejó una
- 53:41marca breve en la loseta y un golpe seco que
- 53:44cruzó el salón. El olor a azufre se volvió dominante
- 53:48y me ardieron las fosas nasales, tragué saliva y sentí
- 53:52la lengua pastosa. Las náuseas llegaron de golpe, con una
- 53:58presión que me apretaba el estómago, los antebrazos me hormiguearon
- 54:01y el vello se me erizó, las rodillas me temblaron
- 54:05y la camisa se pegó a la espalda con un
- 54:07sudor caliente. Bajé la vista por instinto, como si el
- 54:12cuerpo quisiera hacerse pequeño, pero dos manos me sujetaron de
- 54:16los brazos y me hicieron alzar la cabeza de nuevo.
- 54:20La fila de asistentes abrió un pasillo directo a la
- 54:23mesa y el oficiante cerró el libro, lo empujó unos
- 54:27centímetros y colocó el cuchillo al centro del pentagrama con
- 54:31el filo orientado hacia mí. Me llevaron hasta quedar frente
- 54:36al altar, el calor del bracero me pegó en la
- 54:39cara y el oficiante me habló de renuncia y de entrega,
- 54:42su tono aún seguía grave, firme y sin rodeos. Marcó
- 54:47gestos cortos para que repitiera las palabras, las repetí con
- 54:51la boca seca. Un miembro tomó mi mano izquierda y
- 54:55la volteó con la palma hacia arriba, otro colocó el
- 54:59cuenco con sal más lejos y acercó el cáliz. Vi
- 55:03el interior manchado y las rayaduras finas en el borde,
- 55:06el cuchillo entró en cuadro con el brillo justo, la
- 55:10hoja me cortó la piel con una incisión rápida en diagonal,
- 55:13de verdad que el dolor fue claro, y la sangre
- 55:16me salió en un hilo grueso y cayó dentro del
- 55:19cáliz con un golpe suave. El oficiante inclinó un frasco
- 55:23oscuro y espeso, que olía a hierro y a refrigeración vieja,
- 55:27agregó tres gotas que se hundieron de inmediato y dejaron
- 55:31una mancha más oscura en el fondo. Acercó el cáliz
- 55:37a mi boca, el metal estaba frío, el olor subió primero, hierro, sal,
- 55:42algo rancio que recordaba almacenamiento y cierre hermético. Bebí por
- 55:48reflejo y el líquido me raspó la lengua y se
- 55:51pegó en la garganta con una capa gruesa, tosí y
- 55:54tomé aire por la nariz y el azufre me quemó
- 55:57de nuevo. El oficiante mantuvo el cáliz hasta que tragara
- 56:01la última porción, me limpió la comisura con el pulgar
- 56:05y dejó una línea oscura que me manchó la piel.
- 56:09Un tercero destapó el bracero. Dentro, un sello de metal
- 56:14se calentaba con una figura precisa, un círculo con dos
- 56:18líneas cruzadas y una punta hacia abajo, lo tomaron con
- 56:22unas pinzas y lo trajeron a mi antebrazo derecho. Presentaron
- 56:27la superficie a medio centímetro, el calor ya dolía y
- 56:31el contacto fue directo. La carne se me quemó y
- 56:35soltó un olor a piel quemada que se metió firme
- 56:38en la nariz. El dolor me subió por el brazo
- 56:41y se estacionó en el hombro, la piel se levantó
- 56:44en los bordes de la marca y se puso brillante.
- 56:48Un miembro me untó un ungüento opaco que no alivió,
- 56:51pues la carne siguió palpitando bajo la quemadura reciente. El
- 56:57demonio avanzó un paso, y la mesa vibró y el
- 57:00cáliz hizo un sonido breve contra la piedra, la figura
- 57:04alzó una mano y me acercó una garra al pecho.
- 57:08El contacto fue ligero y dejó un trazo pálido en diagonal,
- 57:12de hombro acostado, que me ardía demasiado, la tela de
- 57:15la camisa se me abrió con un corte fino, limpio,
- 57:19no salió sangre y quedó la marca visible, como una
- 57:22cicatriz sin volumen. El oficiante declaró que la entrega estaba hecha.
- 57:29El grupo guardó una quietud compacta y las miradas se
- 57:32posaron en mí con la frialdad de un inventario. Sentí
- 57:37el peso de pertenecer a una lista, era una certeza
- 57:41física de que ahora les pertenecía. El demonio retrocedió dos
- 57:47pasos y quedó medio oculto por la sombra del altar,
- 57:50la pupila se le cerró hasta quedar en una hendidura
- 57:53y los cuernos reflejaron una línea de luz y marcaron
- 57:57una curva limpia. El calor del bracero aflojó el aire
- 58:01frente a mí y vi el temblor de la imagen
- 58:04por la vibración del calor. El oficiante recuperó el libro,
- 58:09pasó una mano por el lomo, abrochó la hebilla y
- 58:12lo apartó, un ayudante puso la tapa al cáliz, otro
- 58:16regresó el cuchillo a una funda de cuero. Los candelabros
- 58:20sostuvieron la última parte del rito con goteos lentos y
- 58:24el piso dejó de vibrar. Me soltaron los brazos, pero
- 58:29se quedaron a mi lado, a una distancia de un paso.
- 58:34El olor a azufre seguía pegado a la ropa, sentía
- 58:37el sabor metálico en la lengua y la marca del
- 58:40antebrazo me ardía con unos pulsos irregulares y el trazo
- 58:44del pecho me ardía por debajo de la piel. El
- 58:48oficiante señaló una puerta lateral, me hizo un gesto claro,
- 58:52salir por ahí sin voltear. Un miembro se colocó frente
- 58:57a mí y otro detrás, caminamos hacia la salida y
- 59:00pasé junto a la pared con sigilos pintados. El grosor
- 59:05de la pintura resaltaba al tacto, la sal en las
- 59:08esquinas seguía intacta y el bracero crepitó una vez. En
- 59:13el límite del marco, sentí otra bocanada del olor sulfuroso,
- 59:17como si una corriente lo empujara hacia el pasillo en
- 59:20el mismo momento en que ponía el pie fuera. Cerraron
- 59:25la puerta a mis espaldas, el pasillo estaba igual de
- 59:29tenue que a la entrada, pero ahora el aire parecía
- 59:32más pesado. Recuperé el teléfono de la caja de madera
- 59:35y revisé la mano abierta y la línea del corte
- 59:38ya había formado un borde oscuro. La venda del antebrazo
- 59:43me dejó un cerco graso sobre la piel. El pecho
- 59:47seguía marcado, recto, preciso, abrí y cerré la mano para
- 59:51medir el dolor. Subí la cremallera de la chamarra, pero
- 59:56el olor a azufre no se fue, quedó pegado a
- 59:59la tela y a la piel. Avancé por el pasillo
- 1:00:02con pasos controlados y el portón principal estaba asegurado desde dentro.
- 1:00:08Un guardia corrió el cerrojo y abrió lo suficiente para
- 1:00:12dejarme salir, afuera el aire no limpió nada y el
- 1:00:15gusto amargo siguió en la lengua. Caminé sin mirar atrás,
- 1:00:20sabía que me habían fichado, la entrega estaba asentada en
- 1:00:24la piel, en la garganta y en el olor que
- 1:00:26me acompañó hasta la calle. Salí con el estómago revuelto
- 1:00:32y el antebrazo ardiendo, caminé sin rumbo claro hasta sentir
- 1:00:36aire fresco en la cara, el olor a azufre seguía
- 1:00:39pegado a la ropa, como si lo hubieran cosido a
- 1:00:42la tela. Crucé las calles sin fijarme en anuncios ni establecimientos,
- 1:00:47solo necesitaba distancia. En el trayecto, la marca del pecho
- 1:00:52latía con un pulso, que se me asentaba en la clavícula.
- 1:00:56Al llegar al departamento, abrí de golpe, fui al baño
- 1:01:01y dejé correr agua sobre la palma cortada, la piel
- 1:01:04me ardió como si el líquido fuera alcohol. Me sequé
- 1:01:08con toallas viejas y me senté en el piso para
- 1:01:11respirar parejo, el calor en el antebrazo subía por el
- 1:01:15bíceps y se detenía en el hombro. Esa misma semana
- 1:01:20empaqué lo indispensable. Llevé bolsas negras a la sala y
- 1:01:24doblé la ropa en montones prácticos, pantalones, camisetas, ropa interior
- 1:01:30y calcetines. Nada de artículos que estorban, metí documentos en
- 1:01:36una carpeta con broche, actas, identificaciones, tarjetas. La marca del
- 1:01:42antebrazo quedó cubierta con unas vendas, me apliqué un ungüento
- 1:01:46espeso que prometía aliviar, pero el ardor se mantuvo y
- 1:01:50el dormitorio se quedó vacío en pocas horas. Guardé los
- 1:01:55cables en una bolsa con cierre, tiré unos frascos abiertos
- 1:01:59y comida sin terminar. Dejé la alacena limpia y el
- 1:02:03refrigerador desconectado, tomé una maleta con ruedas y una mochila,
- 1:02:08bajé por las escaleras indespedidas y subí al primer transporte
- 1:02:12que me alejaba de la ciudad. Llegué a otro estado
- 1:02:17y renté un cuarto sencillo, un colchón duro sobre una
- 1:02:21base y una ventana que daba a una calle angosta
- 1:02:24por donde pasaban pocos autos. Compré lo mínimo, para poder
- 1:02:29estar a gusto, algunos utensilios útiles y comida, guardé los
- 1:02:34productos en la repisa de cemento junto al fregadero. Colgué
- 1:02:39dos camisas en un tubo flojo, el baño tenía azulejos
- 1:02:42antiguos con líneas de salitre. Abrí la regadera y dejé
- 1:02:47que el chorro golpeara la marca, la piel levantada se
- 1:02:50enrojeció y ardió con una intensidad que me obligaba a
- 1:02:54cerrar los dientes. Apagué el agua, me sequé con una
- 1:02:58toalla áspera y envolví el antebrazo con una venda limpia.
- 1:03:03La camiseta de manga larga quedó como uniforme, evité preguntas
- 1:03:07con respuestas cortas y neutras, el casero me pidió el
- 1:03:11primer mes, pagué en efectivo y me entregó una llave
- 1:03:15sin etiqueta. Organicé una rutina, cociné lo básico, lavé platos
- 1:03:21en cuanto terminaba, barrí el cuarto en las noches para
- 1:03:25ver al día siguiente si aparecían marcas. Esa fue mi
- 1:03:29manera de medir si algo cruzaba el espacio sin ser visto.
- 1:03:33A los pocos días, las señales comenzaron. En la cocina,
- 1:03:39mientras servía agua, el olor a azufre llenó el aire,
- 1:03:43abrí la ventana, pero el olor siguió en la nariz
- 1:03:46y dejó el mismo sabor amargo en la lengua que
- 1:03:49conocía desde el altar. Una mañana, al levantar la cortina,
- 1:03:54vi un rastro de hollín bajo el marco, pasé el
- 1:03:57dedo y el tacto dejó una línea limpia. Otro día,
- 1:04:01al barrer junto al colchón, aparecieron marcas de pezuñas pequeñas
- 1:04:06en el polvo. Dos medias lunas bien formadas, orientadas hacia
- 1:04:11la puerta, les tomé una foto con el teléfono y
- 1:04:14limpié el piso. El cuerpo cambió de ritmo y las
- 1:04:19pesadillas trajeron la sala del ritual completa, la mesa porosa,
- 1:04:24el cáliz con tapa, el libro con hebilla, el bracero
- 1:04:28con chapa ennegrecida. Despertaba con el sabor metálico en la
- 1:04:33boca y los dedos dormidos, al verme en el espejo
- 1:04:36del baño, la línea del pecho parecía más definida. La
- 1:04:41piel mostraba un trazo claro, sin relieve, que cruzaba de
- 1:04:45hombro acostado. El antebrazo me latía bajo la piel como
- 1:04:49si el sello tuviera vida propia, caminaba menos, hablaba lo necesario,
- 1:04:54me sentía maldito. Las visitas discretas del grupo no tardaron,
- 1:05:01una tarde encontré una carta sin remitente bajo la puerta.
- 1:05:05Papel grueso, corte limpio, olor leve a tinta. Dentro, el
- 1:05:11símbolo de mi marca trazado con tinta opaca, sin palabras.
- 1:05:16Lo quemé en el fregadero y el humo subió recto,
- 1:05:19sin dispersarse, como si el cuarto estuviera sellado. A los días,
- 1:05:25apareció un encendedor negro en el barandal del pasillo, tenía
- 1:05:29raspaduras finas en una esquina, como si lo hubieran usado
- 1:05:33para abrir tapas. Al prenderlo, la flama salía alta y
- 1:05:38dejaba una cola amarillenta. Lo tiré a la basura y,
- 1:05:42al regresar por la noche, sonaron dos golpes en la
- 1:05:46puerta con intervalos medidos, idénticos, como si una persona hubiera
- 1:05:51practicado el ritmo. Me quedé inmóvil con la bolsa en
- 1:05:55la mano y conté los segundos hasta que el pasillo
- 1:05:58recuperó su quietud. No abrí y revisé al amanecer y
- 1:06:02el piso tenía un rastro leve de hollín igual al
- 1:06:05de la ventana, esta vez alineado con el quicio. Acepté
- 1:06:11que el pacto seguía activo y que el cobro llegaría,
- 1:06:14no busqué iglesias ni curanderos, decidí sostener la vigilancia. Antes
- 1:06:20de dormir, recorrí el cuarto de esquina a esquina, cerré ventanas,
- 1:06:25aseguré la puerta, guardé objetos punzantes en una caja con tapa.
- 1:06:31Dejé el pasillo despejado, sin zapatos ni bolsas y coloqué
- 1:06:35un vaso con agua en la mesa para ver si
- 1:06:37salían burbujas o sedimento por la mañana. Apagué la luz
- 1:06:42del techo y dejé prendida una lámpara de clip cerca
- 1:06:45de la pared para revisar sombras duras y bordes limpios.
- 1:06:50Me senté en la orilla del colchón con la maleta
- 1:06:53a la mano, me examiné el antebrazo y la marca
- 1:06:56seguía brillante en los bordes y rojiza en el centro.
- 1:07:00Apliqué una capa delgada de ungüento que calmó por pocos minutos,
- 1:07:05pero el ardor regresó. El barrio cerró su propio ciclo,
- 1:07:10conocí el patrón de ruidos de la calle angosta, motos tardías,
- 1:07:15pasos que se detienen bajo la cornisa cuando llueve, voces
- 1:07:18que cambian de tono al doblar la esquina. Nada de
- 1:07:22eso me importó tanto como los indicios internos. Algunas madrugadas
- 1:07:27el cuarto adoptaba el mismo aire pesado del salón del ritual.
- 1:07:32El olor sulfuroso aparecía sin aviso y se quedaba en
- 1:07:36el centro del cuarto, la lámpara de clip formaba un
- 1:07:39cono sólido sobre la pared y cualquier objeto fuera de
- 1:07:42ese cono perdía detalle. Abría la ventana y dejaba pasar
- 1:07:47el aire de la calle, pero el olor se mantenía.
- 1:07:51Respiraba por la boca y la lengua se entumecía con
- 1:07:54el mismo sabor amargo, y cuando eso pasaba, no corría,
- 1:07:58me quedaba quieto, sentado, con la espalda recta y la
- 1:08:02bolsa a un lado. Contaba tres respiraciones y volvía a
- 1:08:07mirar la puerta. El casero tocó una vez para revisar
- 1:08:12la instalación del gas. Supe que no formaba parte de nada,
- 1:08:17traía el cinturón de herramientas, la camisa manchada de pintura
- 1:08:21y las uñas con polvo de yeso. Le firmé un
- 1:08:25recibo y se fue, ese contraste me sirvió para entender
- 1:08:29la frontera entre lo cotidiano y lo que arrastré conmigo.
- 1:08:34Preparé el final con acciones sencillas. Si vuelo a Sufre,
- 1:08:39fijo la vista en el marco de la puerta y
- 1:08:42no muevo un músculo, solo espero. Cambié de estado para
- 1:08:46ganar distancia, pero la distancia no rompe un pacto, pero
- 1:08:51vivo con la certeza del cobro. Cuando cruce esa puerta,
- 1:08:55la espera habrá terminado y yo estaré listo, con la
- 1:08:59espalda recta y las manos quietas, para recibir lo que
- 1:09:02elegí con la sangre. Relatos anónimos