
25 Ago - Promesa 237 | Lo que perdiste no tiene la última palabra
Hay pérdidas que no se pueden deshacer. Hay oraciones cuya respuesta no llegó como esperábamos, puertas que se cerraron, relaciones que terminaron y temporadas a las que simplemente no podemos regresar. Pero Job, en uno de los momentos más oscuros de su historia, declaró algo que atravesó los siglos: “Yo sé que mi Redentor vive”. Job todavía no había llegado al capítulo 42. No había visto restauración. No tenía respuestas. Pero sabía quién seguía vivo. Y esa también puede ser nuestra certeza: nuestra esperanza no depende de que siga vivo aquello por lo que orábamos; depende de que siga vivo…
The skinny
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