Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 357 | La mejor celebración de diciembre.
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- Finalmente llegó diciembre. Bueno, estamos promediando diciembre y diciembre trae una serie de acontecimientos festividades. La Navidad, el último de nuestros meses de este dos mil veintitrés. En Colombia, por lo menos se siente mucho más la Navidad luego del siete de diciembre, en donde hay una celebración católica llamada el Día de la Virgen. Los niños, las familias les gusta mucho esa fecha porque hacen un caminito lleno de velitas, queman la pólvora, iluminan la casa y es como que ya llegó definitivamente diciembre. La Navidad, los regalos, la festividad, motivaciones para que todo mundo esté feliz. Pero hay unas sedas que a mí me llama la atención. Precisamente de estos días, entre el siete nueve, generalmente se da el primer fin de semana de diciembre. Son los grados, graduaciones de bachillerato, graduaciones de primaria, y me llaman particularmente la atención las graduaciones en las universidades. Cuando los hijos pasan a ser finalmente profesionales, entonces todos los salones de hoteles, universidades, centros de convenciones se llenan de personas elegantemente vestidas, felices, compartiendo la alegría del nuevo profesional, de la nueva profesional que entrará a engrosar la lista de los profesionales que impulsan la economía de nuestro país. Claro hay felicidad en ellos. Se ponen la toga, el birrete, se toman la concebida foto en donde están orondos mostrando su diploma y claro lo suben a las redes sociales y a mí me gusta verlos así con su cara sonriente. Pero no me fijo en ellos a mí me gusta fijarme en los papás, en las mamás señoras de cuarenta cincuenta años, vestidas a veces con ese traje que pocas veces se ponen o el que compraron para esa especial ocasión, maquilladas para tan especial momento. Y por qué pienso en ellos, porque me gusta fijar la mirada en su pose de felicidad, porque yo me imagino cuántos esfuerzos están detrás de esa foto. Ahí solo se está capturando el momento cuando finalmente se llegó a la meta, a la meta de sacar un hijo profesional, una hija profesional. Pero detrás de esa imagen hay años de esfuerzo, momentos de frustración cuando el muchacho la muchacha no querían seguir estudiando dolorosos momentos en donde no se concilió el sueño porque se estuvo dando vueltas en la cama, pensando cómo habremos de pagar el siguiente semestre la cuota del colegio. No hay para comprar los tenis del chico, No hay para pagar la colegiatura. El niño votó. Los colores me mandaron a llamar de la rectoría. Tuvo un problema con un compañero en la escuela a última hora, un día domingo se acordó que había que hacer una cartelera. Estoy muy disgustado, muy disgustada con ella porque se levanta tarde, porque siempre tengo que andar detrás de ella pidiéndole que se baña a tiempo, que deje el uniforme listo. En fin, una y mil complicaciones que se fueron venciendo, pero ahí están sacándose el foto felizmente con el graduado, con la graduada. Una de las metas más importantes que nos ponemos los adultos. Qué decidimos formar una familia graduar los hijos desde aquí, desde este podcast, a todos los papás y las mamás que con mucho esfuerzo, después de años de inconvenientes, llegan a esta importante meta y sacan su mejor sonrisa Dios, los bendiga, ustedes hacen posible un mejor país, a ustedes todo el aplauso y el merecimiento por lo que acaban de hacer. Quizá el hijo nunca agradezca, pues porque de pronto él no recuerda todos esos momentos de dolor, de frustración, de inconvenientes. Quizá, y ojalá no sea tu caso, el hijo sea desagradecido y nunca valore todo lo que hiciste por él por ella. Pero eso no significa que alguien desde el cielo no te lo quiere agradecer, no te lo vaya a recompensar. Los hijos en algunas oportunidades traen lágrimas su comportamiento no es el adecuado. Pero eso no significa que Dios no quiera bendecirte, pues él sí conoce todas las noches de frustración que pasaste. Él estuvo allí cuando llorabas en tu cama porque no tenías el dinero para pagar la colegiatura las veces en que se te fue el apetito, porque había que pagar el semestre de la Universidad y no sabías cómo. Dios no se ha olvidado del momento en que tuviste que acudir a la oficina de la rectoría porque te iban a dar quejas de ese intransigente muchacho que parecía nunca se iba a graduar. Dios lo sabe. Todo recuerda que Dios no es deudor de nadie, así que vuelve a mirar la foto. Quizá no la subas a las redes sociales poco manejas la tecnología, Quizá tengas destinado más bien un marco para la foto y estará allí dentro de tu habitación, en la pared donde más se note como final esfuerzo de todo lo que hiciste durante años de entrega nuevamente que Dios te lo recompence, que Dios te bendiga que sea tu motivación para seguir adelante en tu vida. Ah y no te preocupes. Quizá ese hijo, esa hija, cuando ellos mismos tengan que educar a los suyos, de pronto caigan en cuenta todos los esfuerzos que tú hiciste por ellos y en algún momento te den todos los besos que por estos días se están olvidando. Si yo estuviera frente a Ti Oh, yo te daría un abrazo, te miraría los ojos y te diría felicitaciones, queridos papás de los graduados, que Dios los bendiga