Latest / Cultura y Audiolibros / Los miserables de Victor Hugo 📖 | Parte 1: Fantine — Libro 1: Un justo | Audiolibro en español | Grandes Clásicos
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- 0:01Speaker 2: Los Miserables. Parte primera Fantin. Libro primero. Un justo. Capítulo 1.
- 0:11Speaker 2: Monseñor Miriel. En 1815, Monseñor Charles François Bienvenu Miriel era
- 0:20Speaker 2: el obispo de Digne. Era un hombre anciano de unos
- 0:23Speaker 2: 75 años que ocupaba la sede de Digne desde 1806.
- 0:28Speaker 2: hay algo que cabe mencionar y que no tiene ninguna
- 0:31Speaker 2: relevancia para el relato que vamos a contar, ni siquiera
- 0:34Speaker 2: para el contexto, no obstante, por una cuestión de precisión.
- 0:38Speaker 2: Conviene anotar aquí los rumores y cotilleos que circularon sobre
- 0:41Speaker 2: él en cuanto apareció en la diócesis. Sean ciertos o falsos,
- 0:45Speaker 2: lo que se dice de las personas suele tener tanto
- 0:48Speaker 2: peso en sus vidas, y especialmente en sus destinos, como
- 0:52Speaker 2: sus propias acciones. Monseñor Miriel era hijo de un consejero
- 0:56Speaker 2: del parlamento de Aix, miembro de la nobleza de Toga.
- 1:00Speaker 2: Se decía que su padre, con la intención de que
- 1:03Speaker 2: heredara su cargo, lo había casado muy pronto. Cuando apenas
- 1:07Speaker 2: tenía 18 o 20 años, como solía ocurrir en las
- 1:10Speaker 2: familias parlamentarias, Charles Muriel, estuviera casado o no, había dado
- 1:15Speaker 2: mucho de qué hablar. Era un joven apuesto, aunque de
- 1:18Speaker 2: baja estatura, elegante, encantador e ingenioso. Había dedicado los mejores
- 1:24Speaker 2: años de su vida, hasta entonces, a los placeres mundanos
- 1:27Speaker 2: y a los romances. Entonces, Llegó la revolución, los acontecimientos
- 1:32Speaker 2: se descontrolaron y las familias parlamentarias fueron aniquiladas, expulsadas, perseguidas
- 1:37Speaker 2: y dispersadas. Monseñor Charles Miriel emigró a Italia poco después
- 1:42Speaker 2: del estallido de la revolución. Allí murió su esposa a
- 1:46Speaker 2: causa de una infección pulmonar que venía arrastrando desde hacía tiempo.
- 1:51Speaker 2: No tuvieron hijos.¿ Qué ocurrió después en el destino de
- 1:53Speaker 2: Monseñor Miriel? El colapso de la vieja sociedad francesa, la
- 1:58Speaker 2: caída de su propia familia, las trágicas escenas de 1793,
- 2:02Speaker 2: que resultaron quizás aún más aterradoras para los emigrados que
- 2:06Speaker 2: las observaban desde lejos, con la lupa del pavor.¿ Acaso
- 2:11Speaker 2: estas circunstancias hicieron germinar en su mente nociones de renuncia
- 2:15Speaker 2: y soledad? Fue golpeado, en medio de las distracciones y
- 2:18Speaker 2: diversiones amorosas que colmaban su vida. Por uno de esos
- 2:22Speaker 2: giros misteriosos y terribles que a veces golpean el corazón.
- 2:26Speaker 2: Derribando al hombre que las calamidades públicas no lograban sacudir,
- 2:30Speaker 2: aunque éstas sólo amenazaran su existencia y su fortuna. Nadie
- 2:34Speaker 2: podía saberlo. Lo único que se sabía era que cuando
- 2:37Speaker 2: regresó de Italia, era un sacerdote. En 1804, Monseñor Miriel
- 2:44Speaker 2: era el cura de Brignoles. Ya era viejo y vivía
- 2:48Speaker 2: como un auténtico ermitaño, en profunda soledad. Cerca de la
- 2:53Speaker 2: época de la coronación, un asunto parroquial menor, quien podrá
- 2:57Speaker 2: recordarlo ahora, lo llevó a París. Entre otras personalidades influyentes,
- 3:02Speaker 2: visitó al cardenal Fech, tío de Napoleón, para interceder en
- 3:05Speaker 2: favor de sus feligreses. Un día, cuando el emperador visitaba
- 3:09Speaker 2: a su tío, el digno cura, que esperaba en la
- 3:12Speaker 2: sala contigua, se cruzó en el camino de su majestad. Napoleón,
- 3:17Speaker 2: al notar que el viejo hombre lo observaba con cierta curiosidad,
- 3:20Speaker 2: se dio la vuelta y preguntó con brusquedad.—¿ Quién es
- 3:24Speaker 2: este hombrecito que me mira fijamente?—¡ Su majestad!— respondió Monseñor Miriel.—
- 3:31Speaker 2: Usted ve a un hombre pequeño y yo veo a
- 3:33Speaker 2: un gran hombre. Ambos podemos beneficiarnos. Esa misma noche, el
- 3:38Speaker 2: emperador preguntó al cardenal el nombre del cura y, poco
- 3:42Speaker 2: tiempo después, Monseñor Miriel se sorprendió al saber que había
- 3:46Speaker 2: sido nombrado obispo de Digne. Pero, a fin de cuentas,¿
- 3:52Speaker 2: qué era cierto en las historias que se contaban sobre
- 3:54Speaker 2: la primera etapa de la vida de Monseñor Miriel? Nadie
- 3:58Speaker 2: podía saberlo. Muy pocas familias conocieron a los Miriel antes
- 4:02Speaker 2: de la Revolución. Monseñor Miriel tuvo que soportar el destino
- 4:07Speaker 2: de todo recién llegado en un pueblo pequeño, donde siempre
- 4:10Speaker 2: abundan las lenguas que parlotean y escasean las mentes que piensan.
- 4:14Speaker 2: Tuvo que soportarlo a pesar de ser el obispo, y
- 4:17Speaker 2: precisamente por ser el obispo. Pero, en última instancia, las
- 4:22Speaker 2: habladurías en las que aparecía su nombre no eran más
- 4:25Speaker 2: que eso, habladurías. aire caliente, parloteo, palabras, menos que palabras, tonterías,
- 4:33Speaker 2: como dice la expresión popular del Medi. Sea como sea,
- 4:38Speaker 2: tras nueve años como obispo residente de Digne, todos los
- 4:41Speaker 2: cotilleos habituales que suelen consumir a los pueblos pequeños y
- 4:45Speaker 2: a las personas pequeñas se habían extinguido y hundido sin
- 4:48Speaker 2: dejar rastro. Nadie se habría atrevido a mencionarlos, ni nadie
- 4:52Speaker 2: se habría atrevido a recordar qué eran. Monseñor Miriel llegó
- 4:58Speaker 2: a Digne acompañado por una anciana soltera, Mademoiselle Baptistein, que
- 5:02Speaker 2: era su hermana y menor que él por diez años.
- 5:06Speaker 2: Sólo tenían una sirvienta, una mujer de la misma edad
- 5:09Speaker 2: que Mademoiselle Baptistein, llamada Madame Mabloa, habiendo sido la servidumbre
- 5:14Speaker 2: de Monseñor, el cura. Ahora ostentaba el doble título de
- 5:17Speaker 2: doncella personal de Mademoiselle y ama de llaves de Monseñor.
- 5:22Speaker 2: Mademoiselle Baptistine, era una persona alta, pálida, delgada y dulce.
- 5:27Speaker 2: La personificación de ese ideal que expresa la palabra respetable,
- 5:31Speaker 2: pues parece que una mujer debe ser madre para ser estimada.
- 5:35Speaker 2: Nunca había sido hermosa, pero toda su vida, que no
- 5:39Speaker 2: había sido más que una sucesión de obras piadosas. Había
- 5:43Speaker 2: acabado dotándola de una suerte de blancura y luminosidad, a
- 5:46Speaker 2: medida que envejecía. Adquirió lo que se podría describir como
- 5:50Speaker 2: la belleza de la bondad. Lo que en su juventud
- 5:53Speaker 2: había sido delgadez, se había convertido con la madurez en transparencia.
- 5:58Speaker 2: Y esa cualidad diáfana, revelaba al ángel que habitaba en
- 6:01Speaker 2: su interior. Era más un espíritu que una virgen. Parecía
- 6:06Speaker 2: una mera sombra con apenas cuerpo suficiente para tener un género.
- 6:10Speaker 2: Apenas una porción de materia que portaba una luz, con
- 6:13Speaker 2: unos ojos enormes siempre bajos hacia el suelo, una excusa
- 6:17Speaker 2: para que un espíritu permaneciera en la tierra, Madame Magloire
- 6:22Speaker 2: era una mujer mayor, de piel blanca, robusta, redonda y activa,
- 6:27Speaker 2: que siempre jadeaba. Primero por estar siempre en movimiento y,
- 6:31Speaker 2: en segundo lugar, por su asma. Cuando llegó por primera vez,
- 6:36Speaker 2: Monseñor Miriel fue instalado en su palacio episcopal con todos
- 6:40Speaker 2: los honores exigidos por decreto imperial, que situaba a los
- 6:44Speaker 2: obispos inmediatamente después de los mariscales de campo. El alcalde
- 6:49Speaker 2: y el presidente del consejo local fueron los primeros en visitarlo,
- 6:53Speaker 2: y por su parte, él realizó sus primeras visitas al
- 6:56Speaker 2: general y al jefe de policía. Una vez instalado,
- 7:01Speaker 3: el pueblo aguardó para ver a su obispo en acción.
- 7:11Speaker 3: Los Miserables
- 7:14Speaker 2: Parte I. Fantín Libro primero un justo. Capítulo 2. El
- 7:21Speaker 2: señor Miriel se convierte en monseñor Bienvenu. El palacio episcopal
- 7:26Speaker 2: de Digne se encontraba justo al lado del hospital. Era
- 7:30Speaker 2: una construcción amplia y majestuosa. Una casa señorial de piedra,
- 7:34Speaker 2: erigida a principios del siglo anterior por monseñor Henry Puget.
- 7:39Speaker 2: Doctor en Teología de la Facultad de París y Abad
- 7:42Speaker 2: de Simor, quien fue obispo de Digne en 1712, el
- 7:47Speaker 2: palacio era en verdad una mansión digna de un noble.
- 7:51Speaker 2: Todo en él reflejaba la grandeza del cargo, desde los
- 7:55Speaker 2: aposentos del obispo y los salones de recepción hasta los
- 7:58Speaker 2: dormitorios y el enorme patio principal. Con sus arquerías cubiertas
- 8:03Speaker 2: al estilo florentino y los jardines adornados con árboles magníficos,
- 8:07Speaker 2: En el comedor, un salón largo y espléndido en la
- 8:10Speaker 2: planta baja que se abría hacia los jardines. Monseñor Henry
- 8:14Speaker 2: Poullet había alimentado. El 29 de julio de 1714. A
- 8:19Speaker 2: las altas dignidades eclesiásticas, Charles Broulard de Genlis, arzobispo, príncipe
- 8:25Speaker 2: de Embrun, Antoine de Mesgrigny. Obispo Capuchino de Eras. Philippe
- 8:29Speaker 2: de Vendôme, gran prior de Francia y abad de Saint-Conoré
- 8:32Speaker 2: de Lérins. François de Berton de Crillon. obispo varón de Vence,
- 8:37Speaker 2: César de Sabran de Forcalquier, obispo y señor de Glandef,
- 8:41Speaker 2: y Jean Soanen, sacerdote del oratorio y predicador del rey,
- 8:46Speaker 2: obispo de Senez. Los retratos de estos siete padres de
- 8:49Speaker 2: la iglesia decoraban el comedor, y la fecha memorable, del
- 8:54Speaker 2: 29 de julio de 1714, estaba grabada en letras doradas
- 8:59Speaker 2: sobre un panel de mármol blanco. El hospital, en cambio,
- 9:05Speaker 2: era una construcción baja y estrecha de una sola planta
- 9:08Speaker 2: con un pequeño jardín. Tres días después de su llegada,
- 9:12Speaker 2: el obispo visitó el hospital. Al terminar la visita, pidió
- 9:16Speaker 2: cortésmente al director que lo acompañara de regreso a su residencia.—
- 9:22Speaker 2: Señor director,¿ cuántos enfermos hay en su hospital en este momento?
- 9:27Speaker 4: Veintiséis, monseñor.— Es lo que yo contaba, respondió el obispo.
- 9:34Speaker 4: Las camas están todas juntas, continuó el director. Eso es
- 9:38Speaker 4: lo que noté. Las
- 9:40Speaker 2: áreas de estancia no son más que dormitorios, y es
- 9:43Speaker 2: difícil ventilarlos. Eso es lo que pensaba. Y además, cuando
- 9:50Speaker 2: sale un rayo de sol, el jardín es demasiado pequeño
- 9:53Speaker 2: para los convalescientes. Eso es lo que me dije a
- 9:56Speaker 2: mí mismo. En cuanto a las epidemias, este año hemos
- 10:01Speaker 2: tenido tifus y hace dos años tuvimos fiebre miliar. Hasta
- 10:05Speaker 2: 100 personas estaban postradas por ella al mismo tiempo. No
- 10:08Speaker 2: sabemos qué hacer. Ese pensamiento me pasó por la cabeza.¿
- 10:14Speaker 2: Qué podemos hacer, monseñor? Preguntó el director. Hay que resignarse.
- 10:20Speaker 2: Esta conversación tuvo lugar en la galería del comedor en
- 10:23Speaker 2: la planta baja. El obispo guardó silencio un instante y,
- 10:26Speaker 2: de repente, se volvió hacia el director del hospital. Señor, dijo,¿
- 10:33Speaker 2: cuántas camas cree que cabrían en esta habitación por sí sola?
- 10:38Speaker 2: En el comedor de Monseñor, exclamó el director, asombrado. El
- 10:43Speaker 2: obispo examinó la estancia, dando la impresión de tomar medidas
- 10:47Speaker 2: y calcular las dimensiones sólo con la mirada.« Podrían caber
- 10:52Speaker 2: fácilmente veinte camas», murmuró, como si hablara consigo mismo. Luego,
- 10:57Speaker 2: alzó la voz.« Escuche, querido director, le diré una cosa.
- 11:02Speaker 2: Obviamente ha habido un error. Usted tiene a veintiséis personas
- 11:06Speaker 2: en cinco o seis habitaciones pequeñas». Nosotros somos tres, y
- 11:10Speaker 2: tenemos espacio para 60. Ha habido una confusión, se lo aseguro.
- 11:16Speaker 2: Usted tiene mi casa y yo tengo la suya. Devuélvame
- 11:19Speaker 2: mi hogar, este es su verdadero lugar, aquí. Al día siguiente,
- 11:24Speaker 2: los 26 pobres fueron trasladados al palacio del obispo, y
- 11:28Speaker 2: el obispo se instaló en el hospital. El señor Miriel
- 11:32Speaker 2: no poseía propiedades, pues su familia lo había perdido todo
- 11:36Speaker 2: durante la revolución. Su hermana recibía una anualidad de 500 francos,
- 11:41Speaker 2: suficiente para sus gastos personales, mientras vivía en la rectoría.
- 11:45Speaker 2: El señor Miriel, como obispo, percibía un salario de 15.000
- 11:49Speaker 2: francos del gobierno. El mismo día en que se mudó
- 11:52Speaker 2: al hospital, decidió utilizar esa suma de la siguiente manera.
- 11:56Speaker 2: Aquí transcribimos la nota escrita de su puño y letra.
- 12:00Speaker 2: Durante todo el tiempo que el señor Miriel ocupó la
- 12:03Speaker 2: sede de Digne, apenas cambió este acuerdo, que él mismo denominaba,
- 12:08Speaker 2: como veremos más adelante, el pago de los gastos de
- 12:11Speaker 2: su casa. Mademoiselle Baptistin aceptó el arreglo con absoluta sumisión.
- 12:17Speaker 2: Para esta devota soltera, Miriel era a la vez su
- 12:20Speaker 2: hermano y su obispo, el amigo con el que creció
- 12:24Speaker 2: y su superior en autoridad eclesiástica, simplemente lo amaba y
- 12:29Speaker 2: lo veneraba. Cuando él hablaba, ella escuchaba. Cuando él actuaba,
- 12:33Speaker 2: ella lo seguía de cerca. Sólo la sirvienta, Madame Magloire,
- 12:38Speaker 2: se quejaba un poco. Como habrán notado, el obispo sólo
- 12:42Speaker 2: conservaba para sí un millar de libras que, sumadas a
- 12:46Speaker 2: la pensión de Mademoiselle Baptistein, sumaban 1500 francos al año.
- 12:51Speaker 2: Las dos ancianas y el hombre mayor vivían con esos
- 12:54Speaker 2: 1500 francos. Y cuando algún cura de algún pueblo cercano
- 12:59Speaker 2: llegaba a Digne, el obispo siempre encontraba la manera de recibirlo.
- 13:04Speaker 2: Gracias a los constantes ahorros de Madame Magloire y a
- 13:07Speaker 2: la astuta gestión de Mademoiselle Baptistine. Un día, tras tres
- 13:13Speaker 2: meses de estancia en Digne, el obispo comentó. Con todo
- 13:16Speaker 2: esto las cosas están bastante ajustadas. Lo están muchísimo, exclamó
- 13:22Speaker 2: Madame Magloire. Monseñor ni siquiera ha reclamado el dinero que
- 13:26Speaker 2: el departamento le debe por el mantenimiento de su carruaje
- 13:29Speaker 2: en la ciudad y sus recorridos por la diócesis. En
- 13:32Speaker 2: los viejos tiempos, eso era lo habitual para los obispos.—
- 13:38Speaker 2: Tiene razón, madame Mabloar, asintió el obispo, y presentó su reclamación.
- 13:43Speaker 2: Poco después, tras considerar la solicitud, El Consejo del Departamento
- 13:48Speaker 2: le concedió una asignación anual de 3.000 francos bajo el
- 13:52Speaker 2: concepto de subsidio del obispo para el mantenimiento del carruaje.
- 13:57Speaker 2: Gastos de correo y gastos de viaje incurridos en las
- 14:00Speaker 2: rondas pastorales. La burguesía local se indignó ante esto, y
- 14:05Speaker 2: un senador imperial, que había sido miembro del Consejo de
- 14:08Speaker 2: los 500 y había promovido el 18 de Brumaire, y
- 14:12Speaker 2: que ahora contaba con un magnífico asiento senatorial cerca de
- 14:16Speaker 2: la ciudad de Digne, escribió una breve y colérica carta
- 14:20Speaker 2: privada al ministro de culto público, el señor Bigot de Preameneu.
- 14:25Speaker 2: Aquí presentamos un extracto auténtico de unas pocas líneas. mantenimiento
- 14:31Speaker 2: de carruaje, para que, en una ciudad de menos de 4.000 habitantes,
- 14:36Speaker 2: gastos de viaje en rondas pastorales, para empezar,¿ de qué
- 14:39Speaker 2: sirven esos gastos? Y luego,¿ cómo demonios realiza las rondas
- 14:43Speaker 2: en un carruaje de correos por un terreno tan montañoso?
- 14:46Speaker 2: No hay carreteras, hay que avanzar a caballo. Incluso el
- 14:50Speaker 2: puente sobre el Durán-Saint-Château-Arnoux apenas soporta un carro tirado por bueyes.
- 14:55Speaker 2: Todos estos sacerdotes son iguales, codiciosos y mezquinos. Este se
- 15:00Speaker 2: presentó como un buen apóstol al llegar. Ahora actúa como
- 15:04Speaker 2: todos los demás. Debe tener un carruaje y un carruaje
- 15:07Speaker 2: de correos. Debe tener lujos, igual que los antiguos obispos. ¡Oh,
- 15:12Speaker 2: este maldito clero! Señor conde, las cosas sólo mejorarán cuando
- 15:16Speaker 2: el emperador nos libre de estos cerdos piadosos.¡ Abajo el papa!
- 15:20Speaker 2: En ese momento, la relación con Roma no era buena.
- 15:24Speaker 2: En cuanto a mí, solo soy partidario de César, y
- 15:27Speaker 2: así sucesivamente». Madame Magloire, por el contrario, estaba encantada.«¡ Hurra!»,
- 15:36Speaker 2: le dijo a Mademoiselle Baptistein.« Monseñor puso a los demás primero,
- 15:40Speaker 2: pero por fin ha tenido que pensar en sí mismo,
- 15:42Speaker 2: ha arreglado todas sus caridades. Aquí tenemos tres mil libras
- 15:46Speaker 2: para nosotras, al fin». Esa misma noche, el obispo escribió
- 15:51Speaker 2: una nota que entregó a su hermana. Decía lo siguiente.
- 15:55Speaker 2: y ese era el presupuesto del señor Miriel. En cuanto
- 16:00Speaker 2: a los costes de los servicios episcopales, las redenciones, las dispensas,
- 16:04Speaker 2: los bautismos, las homilias, las consagraciones de iglesias y capillas,
- 16:10Speaker 2: los matrimonios y demás, el obispo los cobraba a los
- 16:13Speaker 2: ricos con especial generosidad para entregarlos a los pobres. No
- 16:19Speaker 2: pasó mucho tiempo antes de que las ofrendas empezaran a
- 16:21Speaker 2: llegar en masa. los que tenían y los que no
- 16:24Speaker 2: tenían llamaban a la puerta del señor miriel algunos venían
- 16:28Speaker 2: en busca de las limosnas que otros acababan de dejar
- 16:32Speaker 2: en menos de un año el obispo se convirtió en
- 16:34Speaker 2: el tesorero de todas las obras de calidad y en
- 16:37Speaker 2: el cajero de todos los desvalidos grandes sumas pasaban por
- 16:41Speaker 2: sus manos pero nada lograba que cambiara su estilo de
- 16:45Speaker 2: vida ni que adornar a su existencia austera con el
- 16:48Speaker 2: más mínimo detalle superfluo al contrario Como siempre hay más
- 16:53Speaker 2: miseria en la base de la escala que fraternidad en
- 16:56Speaker 2: la cima, todo se entregaba por así decirlo. Antes de
- 17:00Speaker 2: ser recibido, como agua sobre tierra seca, de nada le
- 17:04Speaker 2: sirvió que le dieran dinero, pues nunca tuvo ninguno. En realidad,
- 17:08Speaker 2: se robaba a sí mismo. Como era costumbre que los
- 17:12Speaker 2: obispos pusieran sus nombres de bautismo completos al encabezar sus
- 17:16Speaker 2: mandatos y cartas pastorales, la gente humilde de la zona
- 17:20Speaker 2: eligió por una suerte de instinto afectuoso, el nombre entre
- 17:24Speaker 2: todos los que el obispo poseía que más sentido tenía
- 17:27Speaker 2: para ellos, y así lo llamaron Monseñor Bienvenido. Nosotros haremos
- 17:33Speaker 2: lo mismo cada vez que la ocasión lo requiera. Además
- 17:36Speaker 2: el apodo le resultaba simpático. Me gusta ese nombre. Decía,
- 17:42Speaker 2: bienvenu hace que monseñor se ajuste a la norma. No
- 17:45Speaker 2: afirmamos que el retrato del hombre que presentamos aquí sea exacto,
- 17:50Speaker 2: nos limitaremos a decir que
- 17:52Speaker 3: es un parecido aceptable. Los miserables.
- 18:03Speaker 2: Parte primera, Fantein. Libro primero, un justo. Un buen obispo
- 18:15Speaker 2: para un obispado difícil. Aunque hubiera convertido su carruaje en limosna,
- 18:21Speaker 2: eso no impidió que el obispo continuara con sus rondas.
- 18:25Speaker 2: El obispado de Digne era especialmente agotador de recorrer. Había
- 18:29Speaker 2: muy poca llanura y muchísima montaña. Además, como ya habíamos dicho,
- 18:33Speaker 2: casi no había caminos. 32 parroquias, 41 vicarías y 280
- 18:38Speaker 2: parroquias dependientes. Visitar todo aquello era una tarea titánica, pero
- 18:44Speaker 2: el obispo lograba hacerlo. Lo hacía a pie en las
- 18:47Speaker 2: zonas cercanas, en un carro por las llanuras y en
- 18:50Speaker 2: una silla sobre una mula de carga en las montañas.
- 18:54Speaker 2: Las dos ancianas lo acompañaban, pero cuando el camino se
- 18:57Speaker 2: volvía demasiado difícil para ellas, él seguía adelante solo. Un día,
- 19:03Speaker 2: entró en Senez, una ciudad que antaño había sido episcopal,
- 19:07Speaker 2: montado en un asno. En aquel entonces, sus arcas estaban vacías,
- 19:11Speaker 2: y no podía permitirse ningún otro medio de transporte. El
- 19:15Speaker 2: alcalde de Senez, que acudió a recibirlo a la puerta
- 19:18Speaker 2: del palacio episcopal, se quedó petrificado al verlo desmontar del asno.
- 19:23Speaker 2: Unos cuantos burgueses que estaban cerca soltaron unas risas.« Señor alcalde»,
- 19:29Speaker 2: dijo el obispo. Y ustedes, mis queridos señores, veo que
- 19:32Speaker 2: los he sorprendido.¿ Creen que es una falta de respeto
- 19:36Speaker 2: que un pobre sacerdote monte en la misma bestia que
- 19:38Speaker 2: montó Jesucristo? Les aseguro que lo hice por pura necesidad
- 19:42Speaker 2: y no por vanidad. En sus recorridos, el obispo se
- 19:47Speaker 2: mostraba generoso y amable. No tanto predicaba como conversaba. Nunca
- 19:52Speaker 2: presentaba una virtud como algo inalcanzable para una persona común.
- 19:56Speaker 2: No recurría a argumentos enrebuscados ni ejemplos extravagantes. A los
- 20:01Speaker 2: habitantes de una zona les citaba el ejemplo de los
- 20:04Speaker 2: vecinos de una región vecina. En distritos donde se trataba
- 20:09Speaker 2: con dureza a los necesitados decía, miren a la buena
- 20:12Speaker 2: gente de Brianson. Han concedido a sus pobres, viudas y huérfanos,
- 20:17Speaker 2: el derecho de segar sus prados tres días antes que
- 20:20Speaker 2: todos los demás. Cuando sus casas se desmoronan, las reconstruyen gratis. Es,
- 20:26Speaker 2: por tanto, un lugar bendecido por Dios. Durante cien años
- 20:30Speaker 2: enteros no han tenido ni un solo asesino. En tiempos
- 20:34Speaker 2: de cosecha, en aldeas donde la gente era codiciosa, solía decir,
- 20:38Speaker 2: miren a la buena gente de Embrun. Si un hombre
- 20:41Speaker 2: con familia se encuentra en época de cosecha, con sus
- 20:44Speaker 2: hijos en el ejército, y sus hijas trabajando como sirvientas
- 20:48Speaker 2: en la ciudad, y si además está enfermo y no
- 20:50Speaker 2: puede trabajar, el cura ofrece oraciones por él. El domingo
- 20:54Speaker 2: después de la misa, todos los habitantes del pueblo, hombres,
- 20:58Speaker 2: mujeres y niños, van al campo del pobre, Seguan su
- 21:02Speaker 2: cosecha y recogen la paja y el grano para ponerlos
- 21:05Speaker 2: en su granero. A las familias desechas por preocupaciones de
- 21:09Speaker 2: dinero y disputas de herencias, les decía. Miren las montañas
- 21:14Speaker 2: de Devolny. Un lugar tan salvaje que solo escucharán el
- 21:18Speaker 2: canto del ruiseñor una vez cada 50 años. Pues bien,
- 21:21Speaker 2: cuando el padre de una familia muere, los hijos se
- 21:24Speaker 2: marchan a buscar fortuna y dejan las propiedades a las hijas.
- 21:28Speaker 2: Para que éstas tengan más posibilidades de encontrar marido. En
- 21:32Speaker 2: distritos donde la gente tenía afán de litigar y donde
- 21:35Speaker 2: los granjeros se arruinaban por cuestiones de papeles oficiales, decía,
- 21:40Speaker 2: miren a los nobles campesinos del Valle de Quejas, hay
- 21:43Speaker 2: tres mil almas allí, cielo santo. Es como una pequeña república.
- 21:47Speaker 2: Jueces y alguaciles son términos desconocidos. El alcalde se encarga
- 21:52Speaker 2: de todo. Reparte los impuestos evaluando a cada persona con justicia.
- 21:56Speaker 2: Medias disputas sin corrar nada. Reparte los bienes personales sin
- 22:01Speaker 2: cobrar comisión y dicta sentencias sin costo alguno. Y se
- 22:06Speaker 2: le obedece porque es un hombre justo entre hombres sencillos.
- 22:08Speaker 2: En las aldeas que carecían de maestro, también citaba el
- 22:12Speaker 2: caso de Queiras, saben qué hacen, preguntaba. Como un lugar
- 22:16Speaker 2: pequeño de apenas 12 o 15 hogares, no siempre puede
- 22:20Speaker 2: mantener a un maestro. Tienen maestros que son pagados por
- 22:23Speaker 2: todo el valle. Estos recorren los pueblos. Pasando una semana
- 22:28Speaker 2: aquí y diez allá para enseñar, estos maestros participan en
- 22:31Speaker 2: las ferias. Yo los he visto. Se les puede reconocer
- 22:35Speaker 2: por las plumas que llevan en la banda de su sombrero.
- 22:38Speaker 2: Los que sólo enseñan a leer, llevan una pluma. Los
- 22:41Speaker 2: que enseñan a leer y a contar, dos. Y aquellos
- 22:44Speaker 2: que enseñan a leer, a contar y latín, llevan tres.
- 22:48Speaker 2: Esos últimos que menciono son verdaderos eruditos.¿ Qué cosa tan
- 22:52Speaker 2: lamentable es la ignorancia? Deberían hacer lo que hace la
- 22:55Speaker 2: gente de Queiras. Así era su modo de hablar, con
- 22:59Speaker 2: un tono paternal y grave. Si le faltaban ejemplos, inventaba
- 23:03Speaker 2: parábolas que iban directo al grano, con pocas frases adornadas
- 23:07Speaker 2: y muchas imágenes. Y lo hacía con la misma elocuencia
- 23:10Speaker 2: que el mismísimo Jesucristo,
- 23:13Speaker 3: sincero y convincente. LOS MISERABLES
- 23:24Speaker 2: Parte primera, Fantín. Libro I. Un justo. Capítulo IV. Cumple
- 23:34Speaker 2: lo que predica. En conversación, el obispo resultaba afable y alegre.
- 23:39Speaker 2: Hablaba con la misma sencillez que las dos ancianas que
- 23:42Speaker 2: lo acompañaban siempre, y cuando reía, lo hacía con la
- 23:46Speaker 2: espontaneidad de un escolar. Madame Magloire solía llamarlo su alteza.
- 23:53Speaker 2: Una vez, el obispo se levantó de su sillón para
- 23:56Speaker 2: buscar un libro. El volumen estaba en uno de los
- 23:58Speaker 2: estantes más altos, y como el obispo era de estatura modesta,
- 24:03Speaker 2: no alcanzaba a llegar a él. Madame Mabloar dijo,« Tráigame
- 24:06Speaker 2: un silla, por favor, mi Alteza no alcanza ese estante».
- 24:11Speaker 2: Una de sus parientes lejanas, la condesa de Ló, rara
- 24:14Speaker 2: vez perdía la oportunidad de enumerar ante él, lo que llamaba,
- 24:18Speaker 2: las esperanzas, de sus tres hijos. Tenía varios parientes muy ancianos,
- 24:23Speaker 2: a punto de morir, de quienes sus hijos serían los
- 24:25Speaker 2: herederos naturales. El más joven recibiría de una tía abuela
- 24:29Speaker 2: una suma considerable de cien mil libras en bonos. El
- 24:33Speaker 2: hijo mediano heredaría el título de duque de su tío,
- 24:35Speaker 2: y el mayor sucedería al linaje de su abuelo. El
- 24:39Speaker 2: obispo escuchaba en silencio este desfile de presunciones maternas, algo
- 24:43Speaker 2: inocente y perdonable. Sin embargo, en una ocasión, pareció más
- 24:47Speaker 2: ensimismado de lo habitual, mientras la señora Deló detallaba con
- 24:51Speaker 2: lujo de palabras todas esas sucesiones y esperanzas, se detuvo
- 24:56Speaker 2: a mitad de la frase, algo impaciente.— Cielo santo prima,
- 25:01Speaker 2: dígame en qué piensa.— Pensaba, respondió el obispo. En algo
- 25:07Speaker 2: curioso que creo, figura en San Agustín, pon tu esperanza
- 25:10Speaker 2: en aquel que no tiene sucesor». En otra ocasión, recibió
- 25:15Speaker 2: el aviso de fallecimiento de un caballero de la zona,
- 25:18Speaker 2: que en una sola página detallaba no sólo las condecoraciones
- 25:22Speaker 2: del difunto, sino todos los rangos feudales y títulos de
- 25:26Speaker 2: nobleza de cada uno de sus parientes.«¿ Qué espalda tan
- 25:31Speaker 2: ancha tiene la muerte?», exclamó.« Se pueden apilar sobre ella
- 25:35Speaker 2: cuantos títulos quieran».¿ Y qué ingenio demuestra la gente para
- 25:39Speaker 2: alimentar su vanidad a través de la tumba? A veces
- 25:44Speaker 2: se permitía alguna broma ligera, pero casi siempre había un
- 25:47Speaker 2: mensaje serio detrás. Un año, durante la cuaresma, un joven
- 25:52Speaker 2: cura llegó a Digne y predicó con elocuencia en la catedral.
- 25:55Speaker 2: El tema de su sermón era la caridad. Instaba a
- 25:59Speaker 2: los ricos a dar a los pobres para evitar el infierno,
- 26:02Speaker 2: que describía con los colores más alarmantes imaginables, y para
- 26:05Speaker 2: alcanzar el cielo. que presentaba como un lugar deseable y
- 26:09Speaker 2: sumamente placentero. Entre el público se encontraba un comerciante retirado
- 26:15Speaker 2: y adinerado, algo tacaño, llamado Messier Heborán, que se había
- 26:20Speaker 2: forjado una fortuna, fabricando paños de lana gruesa. Messier Heborán
- 26:25Speaker 2: nunca en su vida había dado limosna a quienes tenían
- 26:27Speaker 2: menos suerte que él, pero, a partir de aquel sermón,
- 26:31Speaker 2: todos notaron que cada domingo entregaba un su, a las
- 26:34Speaker 2: viejas mendigas que merodeaban la puerta de la catedral. Eran
- 26:38Speaker 2: seis mujeres las que debían repartirse ese su cuía. Un día,
- 26:42Speaker 2: el obispo lo vio realizar su acto de caridad y
- 26:45Speaker 2: dijo a su hermana con una sonrisa,« Veo a Monsieur
- 26:48Speaker 2: Géboron ocupado comprando su pedazo de paraíso». Cuando se trataba
- 26:53Speaker 2: de la caridad, no permitía que nadie lo desanimara, ni
- 26:57Speaker 2: siquiera con una réplica mordaz. En esos casos, encontraba las
- 27:01Speaker 2: palabras precisas para dar en el blanco. Una vez estuvo
- 27:05Speaker 2: recaudado dinero para los pobres, en un salón de la ciudad.
- 27:08Speaker 2: El marqués de Chamtercière estaba allí, un viejo tacaño que
- 27:12Speaker 2: había logrado ser, a la vez, un ultra realista y
- 27:15Speaker 2: un seguidor de Voltaire, aunque en aquella época no era
- 27:18Speaker 2: el único que lograba tal proeza. El obispo se acercó
- 27:22Speaker 2: a él y puso una mano sobre su brazo.« Monseñor,
- 27:25Speaker 2: el marqués debe darme algo». El marqués se giró hacia
- 27:29Speaker 2: él y respondió con brusquedad.« Monseñor, yo tengo a mis
- 27:32Speaker 2: propios pobres. Des que los me dé», replicó el obispo.
- 27:37Speaker 2: Un día pronunció el siguiente sermón en la catedral. Queridos hermanos,
- 27:42Speaker 2: amigos míos, existen en Francia 1.320.000 hogares campesinos que solo
- 27:47Speaker 2: tienen tres aberturas, 1.817 hogares que solo tienen dos, la
- 27:49Speaker 2: puerta y una ventana, y, finalmente, 346.000 chozas que solo
- 27:53Speaker 2: tienen una, la puerta. Esto es gracias a algo llamado
- 28:04Speaker 2: el impuesto sobre puertas y ventanas. Ponen a familias pobres,
- 28:08Speaker 2: a mujeres ancianas y a niños pequeños en tales moradas.
- 28:11Speaker 2: Y miren qué fiebres y enfermedades se desatan. ¡Ay! Dios
- 28:16Speaker 2: da a los hombres el aire, la ley se lo vende.
- 28:19Speaker 2: No culpo a la ley, alabo a Dios. En el Iser,
- 28:23Speaker 2: en el Bar, en las dos regiones alpinas, los Altos
- 28:27Speaker 2: y los Bajos Alpes, Los campesinos ni siquiera tienen carretillas.
- 28:31Speaker 2: Los hombres cargan el estiércol de las vacas a sus espaldas.
- 28:35Speaker 2: No tienen velas. Queman ramas y cuerdas empapadas en resina
- 28:38Speaker 2: de pino. Es lo mismo en todas las tierras altas
- 28:41Speaker 2: del Daupiné. Preparan pan para que dure seis meses, horneándolo
- 28:45Speaker 2: con estiércol de vaca seco. En invierno, rompen el pan
- 28:50Speaker 2: con ayuda de un hacha y lo dejan en remojo
- 28:52Speaker 2: durante 24 horas antes de poder comerlo. Hermanos míos, tengan piedad.
- 28:59Speaker 2: Miren todo el sufrimiento que os rodea. Como natural de Provenza,
- 29:04Speaker 2: había aprendido con facilidad los diversos dialectos del sur. Podía decir, jere, muso, seses,
- 29:11Speaker 2: como decían en el bajo la nidoc, o, onte, analis pasa.
- 29:15Speaker 2: como decían en los Bajos Alpes, y« Puerte un buen motu,
- 29:19Speaker 2: embe un buen frumash grase», como decían en el Alto Daupiné.
- 29:23Speaker 2: La gente apreciaba este gesto. Y no fue un detalle
- 29:26Speaker 2: menor para que el obispo pudiera acceder a los pensamientos
- 29:30Speaker 2: más íntimos de todos. Se sentía como en casa en
- 29:33Speaker 2: cualquier lugar, ya fuera en una humilde cabaña o en
- 29:36Speaker 2: las montañas. Tenía un don para expresar grandes verdades. en
- 29:40Speaker 2: el lenguaje más común hablando todas las lenguas penetraba en
- 29:44Speaker 2: todos los corazones y mentes además era igual con todos
- 29:50Speaker 2: tanto con los poderosos como con los humildes Nunca era
- 29:54Speaker 2: rápido para condenar, y siempre sopesaba las circunstancias. Solía decir,
- 29:59Speaker 2: veamos cómo llegó a producirse este pecado. Siendo, como él
- 30:04Speaker 2: mismo decía en broma, un ex-pecador, no tenía nada de
- 30:08Speaker 2: purista y proclamaba con audacia. Sin el ceño fruncido de
- 30:11Speaker 2: los fervientemente virtuosos, una doctrina que podía resumirse así. El
- 30:17Speaker 2: hombre está hecho de carne, y esa carne es tanto
- 30:20Speaker 2: una carga como una tentación. La lleva consigo y cede
- 30:24Speaker 2: ante ella. Debe vigilarla de cerca, ponerle una tapa, reprimirla
- 30:29Speaker 2: y sólo ceder ante ella en el último extremo. Puede
- 30:33Speaker 2: que incluso entonces haya algo de pecado en ceder, pero
- 30:36Speaker 2: es un pecado venial. Es un tropiezo, pero un tropiezo
- 30:40Speaker 2: de rodillas que bien puede terminar en oración. Ser santo
- 30:46Speaker 2: es la excepción. Ser una persona justa es la regla. Erra, tropieza,
- 30:51Speaker 2: comete pecados, pero sé uno de los justos. Pecar lo
- 30:56Speaker 2: menos posible. Esa es la ley de la humanidad. No
- 30:59Speaker 2: pecar en absoluto es el sueño del ángel. Todas las
- 31:03Speaker 2: cosas terrenales están sujetas al pecado. El pecado es como
- 31:06Speaker 2: la gravedad. Cada vez que veía a alguien indignarse por
- 31:11Speaker 2: algo y querer ponerse en un pedestal, decía con una sonrisa. Vaya.
- 31:17Speaker 2: Esto parecería un crimen grave que todos cometen. Los hipócritas
- 31:21Speaker 2: están tan sorprendidos que no pueden señalar con el dedo
- 31:24Speaker 2: y esconderse lo suficientemente rápido. Era indulgente con las mujeres
- 31:29Speaker 2: y los pobres, pues sentía que el peso de la
- 31:32Speaker 2: sociedad recaía sobre ellos. Solía decir« los pecados de las
- 31:37Speaker 2: mujeres y los niños, de los sirvientes domésticos y de
- 31:40Speaker 2: los débiles, de los pobres y los ignorantes». Son los
- 31:44Speaker 2: pecados de los maridos y los padres, de los patrones,
- 31:47Speaker 2: de los fuertes, de los ricos y de los instruidos.
- 31:52Speaker 2: También solía decir, a los que ignoran se les debe
- 31:55Speaker 2: enseñar todo lo que sea posible. La sociedad es culpable
- 31:58Speaker 2: de no ofrecer una educación pública gratuita. Y la sociedad
- 32:02Speaker 2: responderá por la ignorancia que genera. Si el alma se
- 32:05Speaker 2: deja en la oscuridad, se cometerán pecados. El culpable no
- 32:09Speaker 2: es quien ha pecado, sino quien creó la oscuridad en
- 32:12Speaker 2: primer lugar. Como se puede ver, tenía una forma de
- 32:16Speaker 2: ver las cosas muy personal y singular. Sospecho que la
- 32:20Speaker 2: obtuvo del Evangelio. Un día, en el salón de alguien,
- 32:26Speaker 2: escuchó una historia sobre un caso criminal que estaba a
- 32:29Speaker 2: punto de llegar a juicio. Un miserable, por amor a
- 32:33Speaker 2: una mujer y al hijo que habían tenido. Se había
- 32:36Speaker 2: quedado sin opciones y había recurrido a la falsificación. En
- 32:40Speaker 2: aquella época, la falsificación todavía se castigaba con la muerte.
- 32:45Speaker 2: La mujer había sido arrestada al intentar pasar la primera
- 32:47Speaker 2: moneda falsa que el hombre había fabricado. Estaba bajo custodia,
- 32:52Speaker 2: pero no tenían pruebas contra él. Ella era la única
- 32:55Speaker 2: que podía señalar a su amante y hundirlo confesando todo.
- 32:59Speaker 2: Ella negó su culpabilidad. Le presionaron pero siguió negándola. En
- 33:04Speaker 2: ese momento el fiscal público tuvo una idea brillante. Le
- 33:08Speaker 2: dijo que su amante le había sido infiel y que
- 33:10Speaker 2: había logrado reunir fragmentos de cartas para convencer a la
- 33:14Speaker 2: pobre mujer de que tenía una rival y de que
- 33:16Speaker 2: el hombre la traicionaba a sus espaldas. Ella se vio
- 33:19Speaker 2: inmediatamente abrumada por un ataque de celos y denunció rápidamente
- 33:23Speaker 2: a su amante. Admitiendo todo y aportando pruebas, el hombre
- 33:27Speaker 2: estaba perdido. Sería juzgado poco después en Ais junto con
- 33:31Speaker 2: su cómplice. Cuando se contó la historia, todos los presentes
- 33:35Speaker 2: quedaron maravillados por la astucia del magistrado fiscal. Al introducir
- 33:40Speaker 2: el factor de los celos, había provocado la furia de
- 33:43Speaker 2: la mujer y la verdad había brotado de ella. Había
- 33:46Speaker 2: logrado la justicia provocando la venganza. El obispo escuchó todo
- 33:50Speaker 2: esto en silencio. Cuando terminaron de maravillarse, él hizo una pregunta.
- 33:57Speaker 4: Dónde serán juzgados el hombre y la mujer?¿ En el
- 34:01Speaker 4: tribunal de circuito?¿ Y dónde será juzgado el fiscal público?
- 34:07Speaker 2: Un trágico suceso ocurrió en Digne. Un hombre había sido
- 34:11Speaker 2: condenado a muerte por asesinato. Era un pobre infeliz que
- 34:14Speaker 2: no era del todo analfabeto, pero tampoco sabía leer bien.
- 34:19Speaker 2: Había sido un malabarista en las ferias y también un
- 34:22Speaker 2: escribano público. El juicio era el tema de conversación de
- 34:26Speaker 2: toda la ciudad. El día antes de la ejecución del condenado,
- 34:29Speaker 2: el capellán de la prisión enfermó. Se necesitaba un sacerdote
- 34:33Speaker 2: para acompañar al prisionero en sus últimos momentos, así que
- 34:37Speaker 2: fueron a buscar al cura local. Al parecer, este cura
- 34:40Speaker 2: se negó, diciendo,« Eso no es mi problema, no es
- 34:44Speaker 2: mi trabajo. Además, no quiero tener nada que ver con
- 34:47Speaker 2: ese mono de circo, yo también estoy enfermo, y, de
- 34:51Speaker 2: todos modos, no es mi lugar». Cuando el obispo fue
- 34:54Speaker 2: informado de esta respuesta, dijo,« El reverendo padre tiene razón,
- 34:59Speaker 2: no es su lugar, es el mío». Y con eso,
- 35:03Speaker 2: partió hacia la cárcel, se dirigió a la celda del
- 35:06Speaker 2: mumono de circo, lo llamó por su nombre, le tomó
- 35:09Speaker 2: la mano y habló con él. Pasó con él todo
- 35:12Speaker 2: el día y toda la noche, olvidándose de comer y dormir,
- 35:15Speaker 2: pidiendo a Dios por el alma del condenado y pidiendo
- 35:19Speaker 2: al condenado por la suya propia. Le habló de las
- 35:22Speaker 2: verdades más elevadas, que son las más sencillas. Fue para
- 35:26Speaker 2: él un padre, un hermano, un amigo, y sólo actuó
- 35:30Speaker 2: como obispo para bendecirlo. le enseñó todo lo que pudo,
- 35:34Speaker 2: tranquilizándolo y consolándolo en el proceso. Este hombre estaba a
- 35:38Speaker 2: punto de morir en la desesperación. La muerte para él
- 35:41Speaker 2: había sido un abismo. De pie, temblando, en el borde terrible,
- 35:45Speaker 2: se había encogido de horror. No era lo bastante ignorante
- 35:49Speaker 2: como sería para no conmoverse. Su sentencia había sido un
- 35:52Speaker 2: choque terrible, y de alguna manera, Había roto aquí y
- 35:56Speaker 2: allá la pared que nos protege del misterio de las
- 35:58Speaker 2: cosas y que llamamos vida. No podía apartar la vista
- 36:02Speaker 2: de las grietas fatales en la pared y de lo
- 36:04Speaker 2: que había al otro lado, donde sólo veía oscuridad. El
- 36:08Speaker 2: obispo le hizo ver una luz. Al día siguiente, cuando
- 36:13Speaker 2: fueron a buscar al pobre hombre, el obispo estaba allí.
- 36:16Speaker 2: Acompañó al hombre y se mostró ante la multitud con
- 36:19Speaker 2: su capa púrpura y la cruz episcopal al cuello. al
- 36:23Speaker 2: lado de este pobre desdichado, cuyas manos estaban atadas con cuerdas.
- 36:28Speaker 2: Subió al carro con él, subió a la plataforma con él.
- 36:32Speaker 2: El hombre condenado, que el día anterior se mostraba tan
- 36:35Speaker 2: sombrío y aterrorizado, ahora irradiaba una luz propia, sentía su
- 36:39Speaker 2: alma en paz y se entregaba a la voluntad de Dios.
- 36:42Speaker 2: El obispo lo abrazó y justo antes de que cayera
- 36:45Speaker 2: la hoja, le dijo,« A quien el hombre mata, Dios
- 36:48Speaker 2: le devuelve la vida». A quien sus hermanos desterranan, el
- 36:52Speaker 2: Padre lo acoge. Reza, cree y entra en la vida.
- 36:56Speaker 2: Dios el Padre está allí. Cuando ajó de la plataforma,
- 37:00Speaker 2: sus ojos reflejaban una expresión que hizo que la multitud retrocediera.
- 37:04Speaker 2: Habría sido difícil decidir qué resultaba más impactante, su palidez
- 37:09Speaker 2: o su serenidad. Al regresar a su humilde morada, la
- 37:12Speaker 2: cual llamaba cariñosamente su palacio, le dijo a su hermana.«
- 37:17Speaker 2: Acabo de ejercer mis funciones pontificias». Como las cosas más
- 37:21Speaker 2: sublimes suelen ser también las más incomprendidas, hubo quienes en
- 37:26Speaker 2: la ciudad, comentando la conducta del obispo, dijeron, vaya que
- 37:30Speaker 2: se ha pasado de teatro, pero eso era charla de salón.
- 37:34Speaker 2: La gente común no mira los actos de santidad con
- 37:37Speaker 2: malicia y se conmovió con admiración. En cuanto al obispo,
- 37:42Speaker 2: ver la guillotina de cerca había sido un golpe, uno
- 37:45Speaker 2: del que tardó mucho tiempo en recuperarse. La plataforma, cuando
- 37:50Speaker 2: se alza allí, alta y recta, puede, en efecto, hacerte
- 37:54Speaker 2: creer que estás viendo cosas. Quizás pienses que eres indiferente
- 37:58Speaker 2: a la pena de muerte, que no puedes decidir si
- 38:01Speaker 2: estás a favor o en contra, hasta que tus ojos
- 38:03Speaker 2: se posan en una guillotina. Cuando te encuentras con una,
- 38:07Speaker 2: el impacto es brutal y te obliga a tomar posición,
- 38:10Speaker 2: ya sea a favor o en contra. Algunos, como maestre,
- 38:14Speaker 2: la admiran, otros, como becaria, la aborrecen. La guillotina es
- 38:19Speaker 2: la encarnación definitiva de la ley. Su nombre es retribución.
- 38:23Speaker 2: No es neutra y no permite que uno permanezca en
- 38:26Speaker 2: la neutralidad. Quien quiera que la vea, tiembla ante el
- 38:30Speaker 2: más misterioso de los terrores. Cada problema social pone su
- 38:34Speaker 2: signo de interrogación alrededor de esa cuchilla. La plataforma no
- 38:38Speaker 2: es una estructura, no es una máquina, no es un
- 38:41Speaker 2: mecanismo inerte de madera, hierro y cuerda. Es más bien,
- 38:46Speaker 2: como un ser vivo que ha tomado alguna iniciativa sombría,
- 38:49Speaker 2: por cuenta propia. Uno pensaría que la estructura podría ver,
- 38:53Speaker 2: que la máquina podría oír, que el mecanismo podría comprender.
- 38:58Speaker 2: Que esa madera, ese hierro, esa cuerda, tuvieran voluntad propia.
- 39:03Speaker 2: En la visión aterrada, en la que tu alma es
- 39:05Speaker 2: arrojada por su presencia, la plataforma parece aterradora, y, de
- 39:09Speaker 2: algún modo, activa en lo que hace. La plataforma es
- 39:12Speaker 2: la cómplice del verdugo. Devora, devora carne, bebe sangre. La
- 39:17Speaker 2: plataforma es una especie de monstruo fabricado por el juez
- 39:20Speaker 2: y el carpintero juntos. Un espectro que parece tener una
- 39:24Speaker 2: vida propia y macabra, nacida de toda la muerte que
- 39:27Speaker 2: ha causado. Y has la impresión fue horrible y caló hondo.
- 39:33Speaker 2: Al día siguiente de la ejecución, y durante muchos días después,
- 39:37Speaker 2: el obispo pareció devastado. Aquella serenidad casi brutal del momento
- 39:42Speaker 2: fatal había desaparecido, pero el fantasma de la justicia social
- 39:47Speaker 2: lo perseguía y no lo dejaba en paz. Él, que
- 39:51Speaker 2: solía regresar a casa radiante de satisfacción tras cumplir con
- 39:55Speaker 2: sus deberes, ahora parecía culparse a sí mismo. A veces,
- 39:59Speaker 2: hablaba consigo mismo, murmurando monólogos sombríos entre dientes. Uno de
- 40:04Speaker 2: ellos fue escuchado por su hermana una noche, y ella
- 40:07Speaker 2: lo anotó. no tenía idea de que fuera algo tan monstruoso.
- 40:11Speaker 2: Es un error estar tan absorto en la ley divina,
- 40:14Speaker 2: que se ignore la ley humana. La muerte pertenece sólo
- 40:17Speaker 2: a Dios,¿ con qué derecho los hombres alteran algo tan inescrutable?
- 40:22Speaker 2: Con el tiempo, tus impresiones se desvanecieron, y probablemente se
- 40:26Speaker 2: borraron del todo. Pero se comentó que, a partir de
- 40:29Speaker 2: ese momento, el obispo evitó acercarse a la plaza donde
- 40:33Speaker 2: se llevaban a cabo las ejecuciones. Monsieur Miriel podía ser
- 40:37Speaker 2: llamado al lecho de los enfermos y moribundos a cualquier
- 40:40Speaker 2: hora del día o de la noche. Era plenamente consciente
- 40:43Speaker 2: de que esta era su mayor tarea y su obra
- 40:46Speaker 2: más importante. Las familias vierdas o huérfanas no tenían que pedirlo.
- 40:51Speaker 2: Él acudía por voluntad propia. Sabía exactamente cómo sentarse y
- 40:56Speaker 2: guardar silencio durante horas seguidas junto a un hombre que
- 40:59Speaker 2: había perdido a la mujer que amaba o a una
- 41:02Speaker 2: madre que había perdido su hijo. Así como sabía cuando callar,
- 41:06Speaker 2: también sabía cuando decir algo.¡ Qué consolador tan maravilloso! No
- 41:11Speaker 2: buscaba borrar el dolor mediante el olvido, sino elevarlo y
- 41:15Speaker 2: dignificarlo con la esperanza. Diría, tenga cuidado al mirar a
- 41:19Speaker 2: los muertos, no piense en la putrefacción. Mantenga la mirada
- 41:23Speaker 2: y verá la luz viva de su ser querido, que
- 41:26Speaker 2: ahora descansa en el cielo. Sabía lo saludable que es creer.
- 41:30Speaker 2: Buscaba aconsejar y calmar a los desesperados, señalando a aquellos
- 41:34Speaker 2: que estaban resignados. Y transformaba el duelo que contempla la
- 41:38Speaker 2: tumba recién cavada en el duelo que
- 41:40Speaker 3: contempla una estrella. Los Miserables
- 41:52Speaker 2: Parte I Fantín Libro I Un Justo Capítulo V Cómo
- 42:01Speaker 2: Monseñor Bienvenu hizo durar demasiado sus sotanas. La vida interior
- 42:07Speaker 2: de Monseñor Miriel era tan intensa como su vida pública.
- 42:10Speaker 2: Si alguien hubiera podido presenciarla de cerca, la hostilidad en
- 42:14Speaker 2: la que vivía el obispo de Digne habría resultado un
- 42:17Speaker 2: espectáculo de profunda sobriedad y conmovedora entrega. Como todos los
- 42:23Speaker 2: ancianos y la mayoría de los pensadores, dormía poco, pero
- 42:26Speaker 2: su sueño era profundo. Por la mañana, reflexionaba durante una
- 42:31Speaker 2: hora antes de celebrar la misa, ya fuera en la
- 42:33Speaker 2: catedral o en su oratorio. Tras la misa, desayunaba un
- 42:38Speaker 2: poco de pan de centeno mojado en la leche de
- 42:40Speaker 2: sus vacas. Luego, se ponía a trabajar. Un obispo tiene
- 42:45Speaker 2: una carga inmensa sobre sus hombros. Cada día debe recibir
- 42:49Speaker 2: al secretario de la diócesis, que suele ser un canónigo,
- 42:52Speaker 2: y casi a diario a sus vicarios generales. Tiene que
- 42:56Speaker 2: supervisar congregaciones, otorgar privilegios, vigilar todo el comercio eclesiástico. Desde
- 43:03Speaker 2: la publicación de misales y cadecismos diocesanos, hasta libros de
- 43:07Speaker 2: horas y otros textos. Redactar cartas pastorales, avalar sermones, mediar
- 43:12Speaker 2: entre sacerdotes y alcaldes. y gestionar montañas de correspondencia administrativa
- 43:18Speaker 2: y eclesiástica, tanto con el gobierno como con la Santa Sede,
- 43:22Speaker 2: en definitiva, tenía mil asuntos que atender. El tiempo libre
- 43:27Speaker 2: que le quedaba tras cumplir con sus deberes eclesiásticos y
- 43:30Speaker 2: con sus rezos diarios. Lo dedicaba primero a los necesitados,
- 43:34Speaker 2: a los enfermos y a los oprimidos. El tiempo que
- 43:38Speaker 2: le sobraba tras atender a estos últimos, lo dedicaba al trabajo.
- 43:42Speaker 2: A veces tomaba una bala para trabajar en el jardín,
- 43:45Speaker 2: otras veces se dedicaba a la lectura y a la escritura.
- 43:49Speaker 2: Para estas dos actividades tan distintas, él solo tenía una palabra.
- 43:53Speaker 2: Las llamaba jardinería, la mente es un jardín, solía decir.
- 43:59Speaker 2: Al mediodía, se detenía a comer, y su almuerzo era
- 44:02Speaker 2: prácticamente igual a su desayuno. Cerca de las dos de
- 44:07Speaker 2: la tarde, cuando el tiempo lo permitía, salía a caminar
- 44:10Speaker 2: por el campo o por el pueblo, adentrándose a menudo
- 44:13Speaker 2: en las viviendas más humildes. Se le podía ver deambular solo,
- 44:17Speaker 2: con la mirada perdida en las nubes y los ojos
- 44:20Speaker 2: puestos en el suelo, apoyado en su larga vara y
- 44:23Speaker 2: bien abrigado en su pesado abrigo de lana, color púrpura,
- 44:27Speaker 2: con sus medias a juego y unos zapatos robustos, coronado
- 44:30Speaker 2: por un sombrero de tres picos, con tres borlas doradas
- 44:34Speaker 2: que colgaban de las esquinas. Dondequiera que apareciera, se generaba
- 44:39Speaker 2: un ambiente de júbilo. Parecía que llevaba consigo la luz
- 44:42Speaker 2: y el calor allá donde iba. Niños y ancianos corrían
- 44:47Speaker 2: hacia sus puertas para verlo como quien corre a ver
- 44:49Speaker 2: el sol. Él los bendecía, y ellos lo bendecían a él.
- 44:54Speaker 2: Quien necesitara algo, era conducido hasta su puerta. De vez
- 44:58Speaker 2: en cuando, se detenía a hablar con los niños y
- 45:01Speaker 2: las niñas y compartía unas risas con sus madres. Visitaba
- 45:05Speaker 2: a los pobres cuando tenía dinero y cuando no lo tenía,
- 45:09Speaker 2: visitaba a los ricos. Como quería que sus sotanas duraran
- 45:13Speaker 2: mucho tiempo, pero no quería que nadie lo supiera. Nunca
- 45:17Speaker 2: iba al pueblo sin su abrigo grueso de color púrpura.
- 45:21Speaker 2: Esto le resultaba algo incómodo en verano. A las ocho
- 45:25Speaker 2: y media de la noche, cenaba con su hermana. Mientras
- 45:29Speaker 2: la señora Magloire permanecía en posición detrás de ellos, lista
- 45:32Speaker 2: para servir la mesa. Nada podía ser más austero que
- 45:36Speaker 2: su cena. No obstante, si el obispo invitaba a cenar
- 45:40Speaker 2: a uno de sus sacerdotes, la señora Magloire aprovechaba la
- 45:44Speaker 2: ocasión para servirle a Monseñor un pescado magnífico del lago
- 45:47Speaker 2: o alguna caza fina de las montañas. Cualquier cura era
- 45:51Speaker 2: una buena excusa para una buena comida. El obispo aceptaba
- 45:54Speaker 2: el gesto. Fuera de estas ocasiones, su dieta habitual no
- 45:59Speaker 2: consistía en más que verduras hervidas y una sopa con
- 46:02Speaker 2: aceite de oliva. Por eso, en el pueblo se decía,
- 46:06Speaker 2: cuando el obispo no alimenta a un cura, es que
- 46:08Speaker 2: está alimentando a un trapense. Tras la cena, charlaba durante
- 46:13Speaker 2: media hora con la señorita Baptistín y con la señora
- 46:17Speaker 2: Magloire antes de retirarse a su habitación para escribir un
- 46:20Speaker 2: poco más, a veces en hojas sueltas y otras en
- 46:23Speaker 2: los márgenes de sus folios. Era un hombre culto y
- 46:26Speaker 2: bastante erudito. Nos ha dejado cinco o seis manuscritos curiosos,
- 46:30Speaker 2: entre los que destaca una disertación sobre este pasaje del Génesis.
- 46:33Speaker 2: Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz
- 46:36Speaker 2: de las aguas. En ella, lo contrasta con otros tres textos.
- 46:41Speaker 2: La versión en árabe que dice, los vientos de Dios soplaban.
- 46:44Speaker 2: El texto de Flavio Osefo, que afirma que, un viento
- 46:48Speaker 2: de lo alto descendió sobre la tierra. Y, finalmente... La
- 46:53Speaker 2: paráfrasis caldea del rabino Onkelos, que reza, un viento de
- 46:57Speaker 2: Dios sopló sobre la faz de las aguas. En otra disertación,
- 47:01Speaker 2: analiza las obras teológicas de Hugo. Obispo de Ptolemaís, y
- 47:05Speaker 2: tío abuelo de Lugo que escribe este libro. Demostrando que
- 47:09Speaker 2: varios tratados publicados en el siglo pasado bajo el seudónimo
- 47:13Speaker 2: de Barley Court, debían atribuirse a este obispo. A veces,
- 47:18Speaker 2: en medio de una lectura, sin importar qué libro tuviera
- 47:21Speaker 2: entre manos. Se sumergía en la meditación más profunda, y
- 47:25Speaker 2: sólo salía para garabatear unas líneas en las páginas de
- 47:29Speaker 2: esa misma obra. Estas notas a menudo, no tenían relación
- 47:33Speaker 2: alguna con el libro que las contenía. Tenemos ante nosotros
- 47:36Speaker 2: una nota escrita por él en el margen de un
- 47:38Speaker 2: volumen titulado Correspondence du Lord Germain Avecha. Les generó Clinton, Cornwallis, Earth,
- 47:45Speaker 2: Les Amiraux de la Station de l'Amérique. Aquí está la nota. Oh,¿
- 47:59Speaker 2: tú qué eres? El Eclesiastes te llama Todopoderoso. Los Macabeos
- 48:04Speaker 2: te llaman Creador. La Epístola a los Efesios te llama Libertad.
- 48:09Speaker 2: Marú te llama inmensidad, los salmos te llaman sabiduría y verdad,
- 48:13Speaker 2: Juan te llama luz, el libro de los reyes te
- 48:16Speaker 2: llama Señor, el éxodo te llama providencia, el levítico, santidad, esdras, justicia,
- 48:23Speaker 2: la creación te llama Dios, la humanidad te llama Padre,
- 48:27Speaker 2: pero Salomón te llama misericordia, y de todos tus nombres,
- 48:30Speaker 2: ese es el más hermoso. Cerca de las nueve de
- 48:35Speaker 2: la noche, las dos mujeres se retiraban a sus habitaciones
- 48:38Speaker 2: en el primer piso, dejándolo solo en la planta baja,
- 48:42Speaker 2: hasta la mañana siguiente. Aquí es donde realmente necesitamos darles
- 48:46Speaker 2: una idea más precisa de
- 48:48Speaker 3: la morada del obispo de Digne. Los Miserables
- 48:59Speaker 2: Parte I Fantín Libro I Un justo. Capítulo 6.¿ Cómo
- 49:09Speaker 2: protegió su casa? La casa en la que vivía, como
- 49:14Speaker 2: ya hemos dicho, constaba de una planta baja y una
- 49:17Speaker 2: planta alta. Tres habitaciones a nivel de la calle, tres
- 49:21Speaker 2: dormitorios en el piso superior y un ático en la
- 49:24Speaker 2: parte superior. En la parte trasera de la vivienda había
- 49:27Speaker 2: un jardín de unos mil metros cuadrados. Las dos mujeres
- 49:31Speaker 2: ocupaban la planta alta, el obispo vivía abajo. La primera habitación,
- 49:36Speaker 2: que daba la calle, le servía de comedor, la segunda,
- 49:39Speaker 2: de dormitorio, y la tercera, de oratorio. No había forma
- 49:43Speaker 2: de salir del oratorio que no fuera a través del dormitorio.
- 49:47Speaker 2: Ni de salir del dormitorio que no fuera a través
- 49:50Speaker 2: del comedor. En el oratorio, al fondo, había un rincón
- 49:54Speaker 2: protegido por una cortina, donde se disponía una cama para
- 49:57Speaker 2: algún huésped ocasional. El obispo ofrecía esta cama a los
- 50:01Speaker 2: párrocos de campo, que llegaban a Digne por motivos de
- 50:04Speaker 2: trabajo o para atender las necesidades de sus parroquias. La
- 50:09Speaker 2: farmacia del hospital, un pequeño edificio anexo a la casa
- 50:12Speaker 2: que se extendía hacia el jardín, se había convertido en
- 50:15Speaker 2: cocina y bodega. En el jardín había también un establo
- 50:19Speaker 2: que antaño había sido la cocina del hospital y donde
- 50:23Speaker 2: el obispo guardaba ahora un par de vacas. Independientemente de
- 50:27Speaker 2: la cantidad de leche que produjeran, él enviaba invariablemente la
- 50:30Speaker 2: mitad cada mañana a los enfermos del hospital.« Sólo cumplo
- 50:34Speaker 2: con mi deber», solía decir. Su dormitorio era bastante amplio,
- 50:39Speaker 2: aunque resultaba difícil de calentar en invierno, como la leña
- 50:42Speaker 2: era muy cara en digne. Tuvo la brillante idea de
- 50:45Speaker 2: dividir el establo de las vacas con un tabique de
- 50:48Speaker 2: tablas de madera, creando así un compartimento cerrado para él mismo.
- 50:52Speaker 2: Era allí donde pasaba las tardes cuando el frío se
- 50:55Speaker 2: volvía intenso. Lo llamaba su salón de invierno. Al igual
- 51:00Speaker 2: que el comedor, el salón de invierno estaba casi vacío.
- 51:04Speaker 2: Sus únicos muebles eran una mesa cuadrada de pino y
- 51:07Speaker 2: cuatro sillas con asientos de paja. El comedor contaba con
- 51:11Speaker 2: el añadido de un viejo aparador manchado de rosa por
- 51:13Speaker 2: el tiempo. El obispo había fabricado el altar, que adornaba
- 51:17Speaker 2: su oratorio con un aparador similar, decorándolo adecuadamente con manteles
- 51:22Speaker 2: blancos y encajes de imitación. Sus penitentes adineradas y las
- 51:27Speaker 2: mujeres devotas de Digne habían contribuido para dotar al obispo
- 51:31Speaker 2: de un altar nuevo, magnífico para su oratorio. Él aceptaba
- 51:34Speaker 2: el dinero en cada ocasión y lo entregaba a los pobres.«
- 51:38Speaker 2: El mejor altar», decía,« es el alma de algún pobre
- 51:41Speaker 2: desdichado que encuentra consuelo y da gracias a Dios». En
- 51:46Speaker 2: el oratorio había dos sillas de mimbre para arrodillarse y
- 51:50Speaker 2: en el dormitorio un sillón también de mimbre. Cuando por
- 51:54Speaker 2: casualidad tenía entre siete y ocho visitas simultáneas, ya fuera
- 51:58Speaker 2: el prefecto de policía el general, los oficiales del regimiento
- 52:02Speaker 2: destinado en la guarnición o algunos estudiantes del pequeño seminario.
- 52:07Speaker 2: Alguien tenía que ir a buscar las sillas al salón
- 52:09Speaker 2: de invierno en los establos. Los asientos de mimbre al
- 52:13Speaker 2: oratorio y el sillón al dormitorio. Así lograba reunir hasta
- 52:17Speaker 2: once asientos para sus invitados. Con cada nueva visita, una
- 52:21Speaker 2: habitación quedaba vacía. A veces eran doce, y el obispo
- 52:26Speaker 2: disimulaba la falta de asientos quedándose de pie frente a
- 52:29Speaker 2: la chimenea si era invierno o proponiendo un paseo por
- 52:33Speaker 2: el jardín si era verano. Había una silla extra en
- 52:37Speaker 2: el rincón cerrado, pero a su asiento de paja le
- 52:40Speaker 2: faltaban mitades y sólo tenía tres patas, por lo que
- 52:43Speaker 2: sólo podía usarse apoyada contra una pared. Mademoiselle Baptistine también
- 52:47Speaker 2: tenía en su habitación un gran sillón de madera que
- 52:50Speaker 2: antaño había sido dorado y estaba cubierto de una suave
- 52:54Speaker 2: seda de Pekín, con motivos florales. Pero este sillón había
- 52:59Speaker 2: tenido que subir a su habitación a través de la ventana.
- 53:02Speaker 2: ya que la escalera era demasiado estrecha, y por lo
- 53:05Speaker 2: tanto no podía contarse entre el mobiliario móvil. La ambición
- 53:10Speaker 2: de Mademoiselle Baptistin era poder comprar un sofá de caoba
- 53:13Speaker 2: tallada con un diseño de cuello de cisne, cojines de
- 53:17Speaker 2: terciopelo de Utrecht, con estampado de rosas amarillas. Pero eso
- 53:21Speaker 2: le habría costado al menos 500 francos. Como en cinco años.
- 53:26Speaker 2: sólo había logrado ahorrar 42 francos y 10 sous para
- 53:30Speaker 2: ese objeto, finalmente había renunciado a la idea. En fin,¿
- 53:35Speaker 2: quién logra alcanzar sus ideales? No se podría imaginar nada
- 53:39Speaker 2: más sencillo que el dormitorio del obispo. Unas puertas francesas
- 53:44Speaker 2: se abrían hacia el jardín y daban a ellos. Una
- 53:47Speaker 2: cama de hospital de hierro con un dosel de paño verde.
- 53:51Speaker 2: Al otro lado de la cama, tras una cortina. los
- 53:54Speaker 2: artículos de aseo que aún delataban los viejos hábitos de
- 53:56Speaker 2: un hombre de mundo elegante, dos puertas, una cerca de
- 54:00Speaker 2: la chimenea que daba al oratorio y la otra cerca
- 54:03Speaker 2: de la estantería que daba al comedor, la estantería, un
- 54:07Speaker 2: gran armario con puertas de cristal lleno de libros, la chimenea,
- 54:12Speaker 2: con su marco de madera pintado para imitar el mármol
- 54:14Speaker 2: que solía estar sin fuego, en la chimenea, Un par
- 54:18Speaker 2: de candelabros de hierro forjado, decorados con dos jarrones adornados,
- 54:22Speaker 2: con guirnaldas de flores, cuyos surcos estaban alguna vez bañados
- 54:26Speaker 2: en plata, lo cual era un lujo episcopal. Arriba, donde
- 54:31Speaker 2: normalmente iría un espejo. Un crucifijo de cobre, que había
- 54:35Speaker 2: perdido su baño de plata, estaba sujeto a un trozo
- 54:38Speaker 2: de terciopelo negro, desgastado en un marco de madera, que
- 54:42Speaker 2: había perdido su dorado. Junto a las puertas francesas, una
- 54:46Speaker 2: mesa enorme con un tintero, cubierta de una montaña de
- 54:50Speaker 2: papeles y de grandes volúmenes. Frente a la mesa, el
- 54:53Speaker 2: sillón de mimbre, frente a la cama, un asiento de
- 54:56Speaker 2: mimbre prestado del oratorio. Dos retratos en marcos ovalados colgaban
- 55:02Speaker 2: en la pared, a cada lado de la cama. Pequeñas
- 55:05Speaker 2: inscripciones doradas en el soporte de lienzo alrededor de los
- 55:08Speaker 2: rostros indicaban que los retratos representaban alabad de Chaliot, obispo
- 55:13Speaker 2: de Saint-Claude y al abad de Tourteau, vicedecano de Agde.
- 55:17Speaker 2: Abad de Grandchamps, de la orden de Citeaux, diócesis de Chartres.
- 55:22Speaker 2: Cuando el obispo tomó la habitación de los pacientes del hospital,
- 55:25Speaker 2: encontró estos retratos y decidió dejarlos donde estaban. Eran sacerdotes,
- 55:30Speaker 2: probablemente donantes, dos buenas razones para respetarlos. Lo único que
- 55:35Speaker 2: sabía sobre estos dos personajes era que habían sido nombrados
- 55:39Speaker 2: por el rey. Uno para su obiscopado, y el otro
- 55:42Speaker 2: para su parroquia, el mismo día. Que resultó ser el
- 55:47Speaker 2: 27 de abril de 1785. Cuando Madame Magloire bajó los
- 55:51Speaker 2: cuadros para quitarles el polvo, el obispo encontró este detalle
- 55:55Speaker 2: escrito con tinta descolorida en un pequeño trozo de papel
- 55:58Speaker 2: amarillento por el tiempo. Pegado detrás del retrato del abad
- 56:02Speaker 2: de Grandchamp, con cuatro sellos de cera. En su ventana
- 56:06Speaker 2: colgaba una cortina antigua de lana basta que, con el
- 56:10Speaker 2: paso de los años, se había deteriorado tanto que, para
- 56:13Speaker 2: no tener que comprar una nueva, Madame Magloire se vio
- 56:16Speaker 2: obligada a coserle un gran parche justo en el centro.
- 56:20Speaker 2: El parche tenía forma de cruz. El obispo solía llamar
- 56:23Speaker 2: la atención sobre él. Vea qué bien le hace eso.
- 56:28Speaker 2: Todas las habitaciones de la casa, arriba y abajo, sin excepción,
- 56:32Speaker 2: estaban encaladas con cal apagada, como los cuarteles o los hospitales.
- 56:37Speaker 2: Sin embargo, en años posteriores, como veremos más adelante, Madame
- 56:42Speaker 2: Magloire hallaría pinturas decoradas en las paredes de la habitación
- 56:46Speaker 2: de Emmanuelle Baptistein bajo el papel tapiz de cal. Antes
- 56:50Speaker 2: de convertirse en hospital, la casa había sido un salón
- 56:53Speaker 2: de reuniones donde se reunían burgueses acomodados, y se había
- 56:56Speaker 2: decorado en consecuencia. Los dormitorios tenían suelos de ladrillo rojo
- 57:00Speaker 2: que se lavaban una vez a la semana, con esteras
- 57:03Speaker 2: de paja tejida a los pies de las camas. Por
- 57:06Speaker 2: lo demás, el lugar, al estar a cargo de dos mujeres,
- 57:10Speaker 2: siempre se mantenía en un estado de pulcritud exquisita de
- 57:13Speaker 2: arriba a abajo. Era el único lujo que el obispo permitía.
- 57:18Speaker 2: Solía decir,« Los pobres no pierden nada con ello». Pero
- 57:22Speaker 2: debemos admitir que aún conservaba algunas cosas que habían quedado
- 57:26Speaker 2: de todo lo que poseyó en el pasado. Se trataba
- 57:29Speaker 2: de un juego de seis cuchillos y tenedores de plata,
- 57:32Speaker 2: y un gran cucharón para sopa que a Madame Magloire
- 57:35Speaker 2: le encantaba ver reluciendo cada día sobre el mantel de
- 57:38Speaker 2: lino blanco y basto. Y como aquí retratamos al obispo
- 57:42Speaker 2: de Digne con sus virtudes y sus defectos, debemos añadir
- 57:46Speaker 2: que se lo oyó decir más de una vez. Me
- 57:48Speaker 2: resultaría muy difícil dejar de comer con cubiertos de plata.
- 57:53Speaker 2: Debemos añadir a la lista de piezas de plata, dos
- 57:56Speaker 2: grandes candelabros de plata maciza, que le habían llegado como
- 58:00Speaker 2: parte de la herencia de una tía abuela. Estos dos
- 58:03Speaker 2: candelabros sostenían dos velas de cera y solían colocarse en
- 58:07Speaker 2: la repisa de la chimenea del obispo. Siempre que daba
- 58:10Speaker 2: cena a alguien, Madame Magloire encendía las dos velas y
- 58:14Speaker 2: colocaba los candelabros sobre la mesa. En la habitación del obispo,
- 58:19Speaker 2: de todos los lugares posibles, en la cabecera de su cama.
- 58:23Speaker 2: Había un pequeño armario en el que Madame Magloire guardaba
- 58:26Speaker 2: cada noche los cubiertos de plata y el cucharón de sopa.
- 58:30Speaker 2: Aunque cabe decir que nadie sacaba nunca la llave de
- 58:32Speaker 2: la puerta. El jardín, que estaba algo deslucido por los
- 58:37Speaker 2: edificios bastante feos que mencionamos antes, estaba dispuesto con cuatro
- 58:42Speaker 2: caminos que formaban una cruz centrada en un pozo de drenaje.
- 58:46Speaker 2: Un camino separado rodeaba el borde exterior del jardín y
- 58:49Speaker 2: seguía el muro blanco que lo cercaba. dentro de los
- 58:52Speaker 2: caminos había cuatro cuadrados delimitados por arbustos en tres de
- 58:56Speaker 2: ellos madame magloire cultivaba verduras en el cuarto el obispo
- 59:01Speaker 2: había plantado flores además había algunos árboles frutales esparcidos por
- 59:07Speaker 2: doquier una vez madame Magloire le dijo con una especie
- 59:11Speaker 2: de malicia amable. Siempre está tan ansioso por poner todo
- 59:15Speaker 2: en uso, y sin embargo, tiene aquí un lecho de
- 59:18Speaker 2: jardín inútil. Madame Magloire, respondió el obispo, se equivoca. Lo
- 59:23Speaker 2: bello es tan útil como lo útil. Tras una pausa, añadió,
- 59:27Speaker 2: quizás incluso más. Este espacio con sus tres o cuatro
- 59:32Speaker 2: parterres mantenía al obispo casi tan ocupado como sus libros.
- 59:36Speaker 2: Pasaba con gusto una o dos horas dando paseos, podando,
- 59:40Speaker 2: quitando las malas hierbas y cavando hoyos por aquí y
- 59:44Speaker 2: por allá para sembrar semillas. No era tan hostil con
- 59:47Speaker 2: los insectos como lo habría sido un jardinero habitual. Además,
- 59:52Speaker 2: no tenía pretensiones de botánico, no sabía nada de géneros
- 59:55Speaker 2: ni de otras teorías de clasificación como él. solidismo, no
- 1:00:00Speaker 2: se molestaba en pensar en la diferencia entre Tournefort y
- 1:00:03Speaker 2: el método natural. No tomaba partido en las disputas entre
- 1:00:07Speaker 2: las utrículas y los cotiledones, ni entre Juscio y Lineo.
- 1:00:11Speaker 2: No estudiaba plantas, amaba las flores. Tenía mucho respeto por
- 1:00:16Speaker 2: los eruditos, pero aún más por los ignorantes, y sin
- 1:00:19Speaker 2: faltar a ninguno de los dos respetos. Regaba sus parterres
- 1:00:23Speaker 2: cada tarde de verano, con una regadera de lata pintada
- 1:00:26Speaker 2: de verde. La casa no tenía una sola puerta con cerradura.
- 1:00:32Speaker 2: La puerta del comedor, que como hemos visto, daba directamente
- 1:00:35Speaker 2: a la plaza frente a la catedral. Estuvo en un
- 1:00:38Speaker 2: tiempo cargado de cerrojos y pestillos como la puerta de
- 1:00:41Speaker 2: una prisión. El obispo mandó retirar todos los cerrojos y pestillos,
- 1:00:45Speaker 2: y ahora, día y noche, esta puerta sólo se cerraba
- 1:00:49Speaker 2: con un pestillo. Cualquier que pasara por allí, a cualquier hora,
- 1:00:53Speaker 2: sólo tenía que empujarla para abrirla en los primeros días.
- 1:00:59Speaker 2: atormentadas por esta puerta que nunca estaba realmente cerrada pero
- 1:01:04Speaker 2: el monseñor de digne les dijo pongan cerraduras en las
- 1:01:07Speaker 2: puertas de sus dormitorios si quieren acabaron por compartir su
- 1:01:11Speaker 2: confianza o al menos actuando como si lo hicieran sólo
- 1:01:15Speaker 2: madame magloire sentía algún susto ocasional pero en cuanto al
- 1:01:20Speaker 2: obispo sus pensamientos se pueden encontrar explicados o al menos
- 1:01:24Speaker 2: anotados En estas tres líneas que escribió en el margen
- 1:01:27Speaker 2: de una copia de la Biblia, aquí está la diferencia.
- 1:01:31Speaker 2: La puerta de un médico nunca debe cerrarse. La puerta
- 1:01:35Speaker 2: de un sacerdote siempre debe estar abierta. En otro libro,
- 1:01:39Speaker 2: titulado Filosofía de la ciencia médica, escribió esta otra nota.¿
- 1:01:43Speaker 2: Acaso no soy médico como ellos? Yo también tengo mis pacientes.
- 1:01:47Speaker 2: Para empezar, tengo los de ellos, a quienes llaman los enfermos,
- 1:01:51Speaker 2: y luego tengo los míos, a quienes yo llamo los desdichados.
- 1:01:56Speaker 2: En otra parte escribió, no preguntes el nombre de la
- 1:01:59Speaker 2: persona que te pida una cama para pasar la noche.
- 1:02:02Speaker 2: Aquel cuyo nombre es una carga para él, necesita refugio
- 1:02:06Speaker 2: más que nadie. Sucedió que un cura de buen juicio,
- 1:02:10Speaker 2: no recuerdo si era el de Kulubru o el de Pompierri,
- 1:02:14Speaker 2: se atrevió un día a preguntarle, probablemente por insistencia de
- 1:02:18Speaker 2: Madame Magloire. Si Monseñor no estaba siendo un poco imprudente
- 1:02:22Speaker 2: al dejar su puerta abierta, día y noche, a merced
- 1:02:26Speaker 2: de cualquiera que quisiera entrar, y si no temía que,
- 1:02:29Speaker 2: al final del día, algo malo ocurriera en una casa
- 1:02:32Speaker 2: tan desprotegida. El obispo le puso una mano en el
- 1:02:35Speaker 2: hombro con una gravedad amable y le respondió, Nisi Dominus
- 1:02:39Speaker 2: Custodiorit Domum, In Vandum Vigilanti Custodium Deem, del Salmo, a
- 1:02:43Speaker 2: menos que el Señor guarde la casa, el vigía vela
- 1:02:46Speaker 2: en vano. Acto seguido cambió de tema. Le gustaba decir
- 1:02:52Speaker 2: que existía una valentía propia del clero, del mismo modo
- 1:02:55Speaker 2: que existía la valentía del coronel de los dragones. Sólo que, añadía,
- 1:03:00Speaker 2: la nuestra
- 1:03:01Speaker 3: debía ser silenciosa. Los Miserables
- 1:03:13Speaker 2: Parte I. Pantín Libro I. Un Justo Capítulo 7. Cravate.
- 1:03:25Speaker 2: Este es el momento de relatar un hecho que no
- 1:03:27Speaker 2: podemos omitir. Pues es uno de esos detalles que revelan
- 1:03:31Speaker 2: con mayor claridad la verdadera naturaleza de Obispo de Digne.
- 1:03:36Speaker 2: Tras la desbandada de la banda de ladrones de Gaspar Ves,
- 1:03:40Speaker 2: que había asolado los desfiladeros de Ogioles, Uno de sus lugartenientes,
- 1:03:45Speaker 2: un hombre apodado Cravate, decidió refugiarse en las montañas. Permaneció
- 1:03:50Speaker 2: oculto junto a sus compañeros, los restos de la tropa
- 1:03:53Speaker 2: de Bess, en el condado de Niza antes de cruzar
- 1:03:56Speaker 2: hacia el Piamonte. Poco después, reapareció repentinamente en territorio francés,
- 1:04:02Speaker 2: por la zona de Barcelonet. Fue avistado primero en Jauciers
- 1:04:05Speaker 2: y luego en Tuiles. Se atrincheró en las cuevas de
- 1:04:09Speaker 2: Joug de Leigle y desde allí, Realizó incursiones en las
- 1:04:13Speaker 2: aldeas y pueblos cercanos a través de los barrancos de
- 1:04:15Speaker 2: Uvalle y Uvallet. Llegó a aventurarse hasta Embrun, donde una
- 1:04:20Speaker 2: noche irrumpió en la catedral y saqueó la sacristía. Sus
- 1:04:24Speaker 2: robos sembraron el terror en el campo. La policía lo
- 1:04:28Speaker 2: perseguía sin éxito. Siempre lograba escapar. Resistiendo a veces con violencia,
- 1:04:33Speaker 2: era un tipo audaz y sin escrúpulos. Fue en medio
- 1:04:37Speaker 2: de esta campaña de terror cuando el obispo apareció en
- 1:04:40Speaker 2: la zona durante sus recorridos habituales. En Chastelar, el alcalde
- 1:04:45Speaker 2: acudió a buscarlo y le instó a dar media vuelta.
- 1:04:48Speaker 2: Cravatte controlaba las montañas hasta Arche y más allá. Sería
- 1:04:53Speaker 2: peligroso aventurarse más lejos, incluso con escolta. Significaría arriesgar la
- 1:04:58Speaker 2: vida de tres o cuatro pobres gendarmes sin motivo alguno.
- 1:05:03Speaker 2: Por lo tanto, dijo el obispo, tengo la intención de
- 1:05:06Speaker 2: continuar sin escolta.« No puede hablar en serio», exclamó el alcalde.«
- 1:05:13Speaker 2: Tengo tanta seriedad que no aceptaré a sus gendarmes bajo
- 1:05:16Speaker 2: ningún concepto, y en
- 1:05:17Speaker 4: una
- 1:05:18Speaker 3: hora habré partido».«¿ Partir?»«¿ Solo?»« Solo».« Monseñor, no puede hacer eso».
- 1:05:33Speaker 2: En las montañas», continuó el obispo. Hay una pequeña comunidad, diminuta,
- 1:05:39Speaker 2: casi insignificante, a la que no he visto en tres años.
- 1:05:43Speaker 2: Son buenos amigos míos, gente de montaña, pacífica y honesta, pastores,
- 1:05:48Speaker 2: solo poseen una de cada treinta cabras que cuidan. Hacen
- 1:05:51Speaker 2: hilos de lana preciosos en distintos colores, y tocan melodías
- 1:05:55Speaker 2: montañesas en pequeñas flautas de seis agujeros. Necesitan que alguien
- 1:05:59Speaker 2: les hable del buen señor de vez en cuando.¿ Qué
- 1:06:02Speaker 2: pensarían de un obispo que se hubiera cobardado?¿ Qué pensarían
- 1:06:06Speaker 2: si yo no fuera allí? Pero, monseñor,¿ qué hay de
- 1:06:10Speaker 2: los bandidos?¿ Qué ocurrirá si se topa con ellos? No
- 1:06:15Speaker 2: se preocupe, dijo el obispo. No los he olvidado. Tiene razón.
- 1:06:19Speaker 2: Podría encontrarme con ellos. Ellos también necesitan, sin duda, que
- 1:06:23Speaker 2: alguien les hable del buen señor. Pero, monseñor, es una banda.
- 1:06:29Speaker 2: Son una manada de lobos. Mi querido alcalde, posible que
- 1:06:34Speaker 2: sea precisamente a este rebaño al que Jesucristo me ha
- 1:06:37Speaker 2: encomendado pastorear.¿ Quién conoce los misteriosos caminos de la providencia? Monseñor,
- 1:06:45Speaker 2: se llevarán todo lo que lleve consigo. No tengo nada.
- 1:06:50Speaker 2: Lo matarán.¿ Un viejo cura como yo, que se limita
- 1:06:55Speaker 2: a murmurar tonterías? Vamos. Dios nos libre. Imagine lo que
- 1:07:00Speaker 2: pasaría si se encuentra con ellos. Les pediré dinero para
- 1:07:04Speaker 2: mis pobres. Monseñor, no vaya, por el amor de Dios.
- 1:07:10Speaker 2: Está poniendo su vida en manos del azar. Mi querido alcalde,
- 1:07:15Speaker 2: dijo el obispo,¿ no es ese precisamente el punto? Yo
- 1:07:19Speaker 2: no estoy en este mundo para cuidar de mi vida.
- 1:07:21Speaker 2: Estoy aquí para cuidar de las almas. No había nada
- 1:07:25Speaker 2: que pudieran hacer para detenerlo. Partió acompañado únicamente por un
- 1:07:30Speaker 2: muchacho que se ofreció como guía. Su terca determinación causó
- 1:07:35Speaker 2: un gran revuelo en el distrito y aterrorizó a los lugareños.
- 1:07:40Speaker 2: No quiso que ni su hermana ni la señora Magloire
- 1:07:42Speaker 2: lo acompañaran, así que las dejó atrás. Cruzó las montañas
- 1:07:46Speaker 2: a lomos de una mula. No se encontró con nadie
- 1:07:49Speaker 2: y llegó sano y salvo al seno de sus« buenos amigos».
- 1:07:54Speaker 2: Los pastores. Permaneció allí dos semanas, impartiendo sermones, administrando ritos,
- 1:08:00Speaker 2: enseñando y predicando. Cuando se acercó la fecha de su partida,
- 1:08:05Speaker 2: decidió celebrar un Tedeum con toda la pompa de un
- 1:08:07Speaker 2: pontificado y le comunicó sus planes al cura. Pero,¿ qué
- 1:08:12Speaker 2: podían hacer? No disponían de ningún atavío episcopal. Lo único
- 1:08:17Speaker 2: que tenían a mano era una humilde sacristía de pueblo
- 1:08:20Speaker 2: con unas pocas casullas viejas de damasco desgastado y adornadas
- 1:08:24Speaker 2: con pasamanas de imitación.«¡ Mah!», dijo el obispo,« querido padre,
- 1:08:30Speaker 2: anunciaremos nuestro tedeum durante el sermón. Las cosas se resolverán
- 1:08:34Speaker 2: de algún modo». Se inspeccionaron todas las iglesias cercanas. pero
- 1:08:40Speaker 2: la suma de las glorias de todas esas humildes parroquias
- 1:08:43Speaker 2: no era suficiente para engalanar adecuadamente a un solo coro
- 1:08:46Speaker 2: de catedral. Mientras se encontraban en este aprieto, dos jinetes
- 1:08:52Speaker 2: desconocidos trajeron un gran cofre y lo depositaron en la
- 1:08:56Speaker 2: presbitería para el obispo. Acto seguido, montaron a sus caballos,
- 1:08:59Speaker 2: y se marcharon a toda velocidad. Al abrir el cofre,
- 1:09:03Speaker 2: descubrieron que contenía una capa de tela de oro, una
- 1:09:07Speaker 2: mitra tachonada de diamantes, una cruz de arzobispo y un
- 1:09:10Speaker 2: magnífico báculo. Todo el ajuar pontifical, que había sido robado
- 1:09:14Speaker 2: el mes anterior al tesoro de Nuestra Señora de Embrón.
- 1:09:18Speaker 2: En el fondo del cofre también había un trozo de papel,
- 1:09:21Speaker 2: en el que se leían estas palabras.« Crabate para Monseñor Bienvenu».«
- 1:09:27Speaker 2: Le dije que las cosas se resolverían», exclamó el obispo,
- 1:09:31Speaker 2: y añadió con una sonrisa.« A quien se contenta con
- 1:09:34Speaker 2: la sobrepelliz de un cura, Dios le enviará la capa
- 1:09:37Speaker 2: de un arzobispo».« Monseñor», murmuró el cura, sacudiendo la cabeza
- 1:09:43Speaker 2: con una sonrisa,«¿ Dios o el demonio? El obispo lo
- 1:09:47Speaker 2: miró a los ojos y respondió con autoridad.« Dios». Cuando
- 1:09:53Speaker 2: emprendió el camino de regreso a Chastelar, la gente salió
- 1:09:56Speaker 2: a las calles y se alineó a los lados del
- 1:09:59Speaker 2: camino para observarlo con curiosidad, en la presbitería de Chastelar.
- 1:10:04Speaker 2: Encontró a la señorita Baptistein y a la señora Magloire,
- 1:10:07Speaker 2: esperándolo y le dijo a su hermana.« Bueno,¿ acaso no
- 1:10:12Speaker 2: tenía razón?». El pobre cura va a esos pobres montañeses,
- 1:10:16Speaker 2: con las manos vacías, y regresa con ellas, llenas. Partí
- 1:10:21Speaker 2: confiando solo en Dios, y traigo conmigo el tesoro de
- 1:10:24Speaker 2: una catedral. Esa noche, antes de acostarse, añadió. Nunca temáis
- 1:10:30Speaker 2: a los ladrones ni a los asesinos. Ellos representan los
- 1:10:34Speaker 2: peligros externos, que no merecen preocupación. Temed a nosotros mismos,
- 1:10:39Speaker 2: los prejuicios son los verdaderos ladrones, los vicios son los asesinos.
- 1:10:45Speaker 2: Los mayores peligros están en nuestro interior. Da igual quién
- 1:10:48Speaker 2: amenace nuestras cabezas o nuestras carteras. Pensemos sólo en aquello
- 1:10:52Speaker 2: que amenaza nuestras almas. Luego se volvió hacia su hermana
- 1:10:57Speaker 2: y le dijo. Querida hermana, un sacerdote nunca debe tomar
- 1:11:01Speaker 2: precauciones contra su prójimo. Lo que hombre hace, Dios lo permite.
- 1:11:06Speaker 2: Limitémonos a rezar a Dios cuando sintamos que el peligro
- 1:11:08Speaker 2: se nos acerca. Rezadle a Él, no por nosotros, sino
- 1:11:12Speaker 2: para que nuestro hermano no caiga en el pecado por
- 1:11:15Speaker 2: nuestra causa. Aparte de esto, no le ocurrió nada extraordinario.
- 1:11:21Speaker 2: Solo podemos relatar lo que hemos oído, pero por lo
- 1:11:24Speaker 2: general pasó su vida haciendo lo mismo a la misma
- 1:11:27Speaker 2: hora cada día. Un mes de su año era como
- 1:11:30Speaker 2: una hora de su día. En cuanto a lo que
- 1:11:33Speaker 2: ocurrió con el tesoro de la catedral de Embrun, nos
- 1:11:36Speaker 2: resultaría incómodo ser interrogados sobre ese asunto. Ciertamente, eran piezas magníficas,
- 1:11:43Speaker 2: muy tentadoras y que valían la pena ser robadas en
- 1:11:46Speaker 2: nombre de los menos afortunados. Y, de todos modos, ya
- 1:11:49Speaker 2: habían sido robadas. La mitad del trabajo estaba hecha. Solo
- 1:11:54Speaker 2: quedaba desviar el rumbo de los tesoros y ayudarles en
- 1:11:57Speaker 2: su camino hacia las manos de los pobres. No decimos
- 1:12:00Speaker 2: que esto sea lo que ocurrió, por supuesto, solo que,
- 1:12:04Speaker 2: entre los papeles del obispo, se halló una nota bastante
- 1:12:07Speaker 2: oscura que podría tener alguna relación con este asunto y
- 1:12:11Speaker 2: que rezaba lo siguiente. La cuestión es si debe ser
- 1:12:14Speaker 2: devuelto a
- 1:12:15Speaker 3: la catedral o enviado al hospital. LOS MISERABLES
- 1:12:27Speaker 2: PARTE I. FANTÍN Libro I. Un justo. Capítulo VIII. Filosofía.
- 1:12:36Speaker 2: Después de una copa o dos. El senador mencionado anteriormente
- 1:12:41Speaker 2: era un hombre astuto que se había labrado un camino
- 1:12:43Speaker 2: en la vida con una determinación ciega, ignorando por completo
- 1:12:47Speaker 2: esos obstáculos que se conocen como conciencia, juramentos, justicia o deber.
- 1:12:52Speaker 2: Había avanzado hacia su meta sin desviarse jamás del camino
- 1:12:55Speaker 2: del interés propio y del progreso personal. En su juventud
- 1:13:00Speaker 2: había sido fiscal, pero el éxito le había ablandado las formas.
- 1:13:04Speaker 2: No tenía ni un solo rastro de malicia en su
- 1:13:06Speaker 2: carácter y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por sus hijos,
- 1:13:10Speaker 2: sus yernos, sus parientes e incluso por sus amigos, habiendo
- 1:13:15Speaker 2: elegido con sensatez lo mejor que la vida podía ofrecer.¿
- 1:13:19Speaker 2: Las mejores oportunidades?¿ Los mejores tratos? Cualquier otra actitud le
- 1:13:25Speaker 2: parecía una muestra de pura estupidez. Era ingenioso y poseía
- 1:13:29Speaker 2: la suficiente cultura para considerarse un discípulo de Epicuro. Aunque
- 1:13:34Speaker 2: en realidad no fuera más que un producto de la
- 1:13:36Speaker 2: escuela de Pigol Lebrun, reía con facilidad y de forma
- 1:13:40Speaker 2: contagiosa ante cualquier cosa que tuviera que ver con el infinito,
- 1:13:44Speaker 2: la vida eterna o las palabrerías del buen viejo obispo. Incluso,
- 1:13:49Speaker 2: a veces, se reía con una autoridad amable frente al
- 1:13:52Speaker 2: propio Monseñor Miriel. En alguna ceremonia semioficial, no logro recordar cuál,
- 1:13:59Speaker 2: el conde, este senador, y monseñor Miriel estaban alineados para
- 1:14:03Speaker 2: cenar con el prefecto en su casa. Durante el postre,
- 1:14:07Speaker 2: el senador, que ya estaba algo alegre por el vino
- 1:14:10Speaker 2: pero conservaba su dignidad, se lanzó de repente.« Diamé, querido obispo,¿
- 1:14:15Speaker 2: por qué no vamos directamente al grano?».« Es difícil para
- 1:14:19Speaker 2: un senador y un obispo mirarse a los ojos, sin
- 1:14:21Speaker 2: un guiño y un empujón. Ambos somos oráculos. Tengo una
- 1:14:25Speaker 2: confesión que hacerle. Tengo mi propia filosofía».« Y hace bien
- 1:14:30Speaker 2: en hacerlo», respondió el obispo.« Como prepares tu cama filosófica,
- 1:14:34Speaker 2: en ella te acostarás, te recuestas en una cama de púrpura,
- 1:14:37Speaker 2: mi querido conde». El senador, animado por la respuesta, aceptó
- 1:14:43Speaker 2: el reto.« Vamos, seamos buenos tipos».
- 1:14:47Speaker 4: Buenos demonios, si prefiere», intervino el obispo.« Le
- 1:14:51Speaker 2: aseguro», comenzó de nuevo el senador,« que el marqués de Argen, Pirrón,
- 1:14:57Speaker 2: Hobbes y el señor Nahon no son unos simples tones.
- 1:15:01Speaker 2: Tengo a todos mis filósofos en mi colección de libros,
- 1:15:03Speaker 2: y además con los bordes dorados».« Al igual que usted mismo,
- 1:15:08Speaker 2: mi querido conde», interrumpió el obispo. El senador continuó sin inmutarse.
- 1:15:15Speaker 2: Detesto a Diderot. Es un ideólogo, un loco delirante y
- 1:15:19Speaker 2: un revolucionario. Y, bajo toda esa fachada, cree en Dios
- 1:15:23Speaker 2: y es incluso más fanático que Voltaire. Voltaire tuvo la
- 1:15:27Speaker 2: audacia de burlarse de Needham, pero se equivocó. Porque las
- 1:15:31Speaker 2: anguilas de Needham demuestran que Dios es irrelevante. Una gota
- 1:15:35Speaker 2: de vinagre en una cucharada de masa sustituye al Fiat Luxe.
- 1:15:40Speaker 2: Supongamos que la gota es más grande y la cucharada mayor,¿
- 1:15:43Speaker 2: qué obtendremos? El mundo. El hombre es la anguila. Entonces,¿
- 1:15:48Speaker 2: cuál es el propósito del Padre Eterno? Mi querido obispo,
- 1:15:52Speaker 2: la hipótesis de Jehová me aburre profundamente. Solo sirve para
- 1:15:56Speaker 2: engendrar debiluchos sin cerebro. Fuera el gran todo, que me
- 1:15:59Speaker 2: da escalofríos. Larga vida al cero, que me deja en paz.
- 1:16:03Speaker 2: Solo entre nosotros, ya que estamos en esto, haré mi
- 1:16:07Speaker 2: confesión ante mi confesor como es debido, y admitiré que
- 1:16:10Speaker 2: tengo sentido común. No me importa que su Jesús predique
- 1:16:13Speaker 2: la renuncia y el sacrificio en un abrir y cerrar
- 1:16:16Speaker 2: de ojos. Es el consejo de un avaro para los mendigos. Renuncia,¿
- 1:16:22Speaker 2: para qué? Sacrificio,¿ para qué? No veo a ningún lobo
- 1:16:26Speaker 2: prendiéndose fuego para hacer feliz a otro lobo, así que
- 1:16:29Speaker 2: limitémonos a la naturaleza. Estamos en la cima, así que
- 1:16:33Speaker 2: tengamos una filosofía elevada.¿ De qué sirve estar en lo
- 1:16:36Speaker 2: más alto si no puedes ver más allá de la
- 1:16:38Speaker 2: nariz del vecino? Vivamos y disfrutemos. La vida es lo
- 1:16:42Speaker 2: único que hay. La idea de que el hombre tenga
- 1:16:44Speaker 2: otra vida en otra parte, allá arriba, abajo o en
- 1:16:48Speaker 2: cualquier lugar, no creo ni una sola palabra de esa tontería. Ah,
- 1:16:53Speaker 2: me dicen que me dedique al sacrificio y a la renuncia,
- 1:16:55Speaker 2: que vigile cada uno de mis pasos con cuidado. Se
- 1:16:59Speaker 2: supone que debo tener migrañas preocupándome por el bien y
- 1:17:03Speaker 2: el mal, lo justo y lo injusto, lo sagrado y
- 1:17:06Speaker 2: lo profano.¿ Por qué?¿ Por qué supuestamente tendré de rendir
- 1:17:11Speaker 2: cuentas por mis actos? ¿Cuándo?¿ Cuándo esté muerto?¡ Qué fantasía
- 1:17:16Speaker 2: tan vana! Cuando esté muerto, hará falta un hombre astuto
- 1:17:19Speaker 2: para ponerme el grillete. Intenta que la mano de un
- 1:17:23Speaker 2: fantasma agarre un puñado de cenizas. Seamos honestos. Nosotros, los
- 1:17:28Speaker 2: que estamos en el círculo íntimo, los que hemos levantado
- 1:17:31Speaker 2: el velo de Isis. No existe el bien, ni el mal.
- 1:17:35Speaker 2: Solo existe el crecimiento. Vamos a por lo que es real.
- 1:17:38Speaker 2: Vamos a profundizar. Llegamos al fondo de las cosas por
- 1:17:42Speaker 2: el amor de Dios. Hay que olfatear la verdad, hurgar
- 1:17:45Speaker 2: en la tierra y atraparla. Cuando lo haces, te brinda
- 1:17:48Speaker 2: una alegría inmensa, y te vuelves fuerte y te ríes.
- 1:17:51Speaker 2: Yo le amo a las cosas por su nombre. Mi
- 1:17:54Speaker 2: querido obispo, la inmortalidad del hombre es un cuento de
- 1:17:58Speaker 2: hadas fabuloso. ¡Oh, qué promesa tan imbatible!¡ Qué ganador es Adán!
- 1:18:03Speaker 2: Uno es un espíritu, uno será un ángel, a uno
- 1:18:06Speaker 2: le brotarán alas azules en la espalda. Ayúdeme con esto.¿
- 1:18:10Speaker 2: No es tertuliano quien dice que los benditos irán de
- 1:18:13Speaker 2: estrella en estrella? Que así sea.¿ Seremos saltamontes hacia las estrellas?¿
- 1:18:18Speaker 2: Y entonces veremos a Dios? Blah, blah, blah.¿ Qué tontería
- 1:18:23Speaker 2: tan grande es todo este asunto del paraíso? Es como
- 1:18:26Speaker 2: perseguir arcoiris. Dios es una mentira monstruosa. No lo diría
- 1:18:30Speaker 2: en el moniteor, Cristo no, pero puedo susurrarlo entre amigos, interpócula.
- 1:18:36Speaker 2: Renunciar al mundo por el cielo, es perseguir arcoiris. Ser
- 1:18:40Speaker 2: engañado por el infinito, no soy tan tonto, no soy nada.
- 1:18:44Speaker 2: Me llamo a mí mismo el señor condenada, señor. No,
- 1:18:47Speaker 2: en serio,¿ qué soy? Un poco de polvo. encarnado en
- 1:18:50Speaker 2: un organismo.¿ Qué se supone que debo hacer en esta tierra?
- 1:18:54Speaker 2: Tengo una opción, sufrir o disfrutar.¿ A dónde me llevará
- 1:18:58Speaker 2: el sufrimiento? A ninguna parte.¿ Pero habré sufrido?¿ A dónde
- 1:19:02Speaker 2: me llevará a disfrutar? A ninguna parte. pero habré disfrutado.
- 1:19:07Speaker 2: He tomado mi decisión, o se come o se es comido,
- 1:19:10Speaker 2: yo como.¿ Es mejor ser la guadaña que la blizna
- 1:19:14Speaker 2: de hierba? Esa es mi filosofía. Al final, pase lo
- 1:19:18Speaker 2: que pase, el enterrador está esperando, el panteón para algunos
- 1:19:21Speaker 2: de nosotros. Pero todos acabaremos en ese gran hoyo en
- 1:19:25Speaker 2: la tierra. El fin, finis, liquidación total, ese es el
- 1:19:29Speaker 2: punto de no retorno. La muerte está muerta. Créame, la
- 1:19:34Speaker 2: idea de que hay alguien allí con algo que decirme,
- 1:19:36Speaker 2: me río solo de pensarlo. Un cuento de hadas para niños.
- 1:19:41Speaker 2: Un coco para los pequeños, Jehová para los adultos. No,
- 1:19:44Speaker 2: nuestro mañana es oscuridad. Más allá de la tumba, todo
- 1:19:48Speaker 2: lo que queda son igualdades nulas. Ya sea Sardanápalo o
- 1:19:52Speaker 2: Vicente de Paul. El resultado es el mismo. Nie, esa
- 1:19:56Speaker 2: es la situación real, si quieres saberlo. así que viva
- 1:20:00Speaker 2: al máximo aproveche de sí mismo mientras tenga un sí
- 1:20:03Speaker 2: mismo que aprovechar en verdad mi querido obispo le digo
- 1:20:08Speaker 2: tengo mi filosofía y tengo mis filósofos no permito que
- 1:20:11Speaker 2: me engañen con fantasías pero dicho esto Es obvio que
- 1:20:15Speaker 2: es esencial que a la gente pequeña, a los vagabundos descalzos,
- 1:20:19Speaker 2: a los de poca importancia, a todos esos pobres desgraciados,
- 1:20:23Speaker 2: se les den unas cuantas fábulas para tragar. Quimeras, el alma,
- 1:20:27Speaker 2: la inmortalidad, el cielo, las estrellas, ellos se tragan eso,
- 1:20:32Speaker 2: untan su pan seco con ello. Incluso si no tienen
- 1:20:35Speaker 2: nada más, tienen al buen señor. Es mejor que nada.«
- 1:20:40Speaker 2: No tengo problema con eso, pero guardo al señor Nihon
- 1:20:43Speaker 2: para mí. El buen señor solo es bueno para la
- 1:20:45Speaker 2: gente común». El obispo dio una palmada.« Gran discurso», exclamó.«
- 1:20:52Speaker 2: Este materialismo suyo es algo espléndido, de verdad, maravilloso. Lástima
- 1:20:57Speaker 2: por aquellos que no pueden permitírselo».« Ah, porque cuando puedes,
- 1:21:03Speaker 2: ya no eres el tonto de nadie». No vas a
- 1:21:05Speaker 2: permitir que te exilien por estupidez, como a Acatón, ni
- 1:21:09Speaker 2: que te apedreen como a Esteban, ni que te quemen
- 1:21:11Speaker 2: vivo como a Juana de Arco. Aquellos que han logrado
- 1:21:14Speaker 2: aprovecharse de este admirable materialismo tienen la alegría de sentirse
- 1:21:18Speaker 2: totalmente irresponsables y de imaginar que pueden devorarlo todo sin preocupaciones.
- 1:21:25Speaker 2: Cargos puestos sin responsabilidad, honores, poder, ya sea por derecho
- 1:21:30Speaker 2: o no, renuncias lucrativas, traiciones convenientes. pequeñas y jugosas concesiones
- 1:21:37Speaker 2: de conciencia, y llegarán a su tumba habiéndolo digerido todo.¡
- 1:21:41Speaker 2: Qué dulce es! No le estoy atacando, por supuesto, mi
- 1:21:45Speaker 2: querido senador, pero no puedo evitar felicitarlo. Ustedes, los grandes señores, tienen,
- 1:21:52Speaker 2: como dice, una filosofía que es sólo suya, tan exquisita
- 1:21:55Speaker 2: y refinada como deseen, accesible sólo para los ricos, apta
- 1:22:00Speaker 2: para cada ocasión. que añaden maravillosamente sabor a los placeres
- 1:22:04Speaker 2: sensuales de la vida. Esta filosofía ha sido extraída de
- 1:22:08Speaker 2: las profundidades y desenterrada por especialistas en la materia. Pero
- 1:22:13Speaker 2: ustedes son buenos príncipes y no les importa que las
- 1:22:16Speaker 2: masas tengan su creencia en Dios como filosofía. Un poco
- 1:22:20Speaker 2: así como no les importa que ellos coman ganso con castañas.
- 1:22:24Speaker 3: El pavo del hombre pobre con trufas. Los Miserables.
- 1:22:36Speaker 2: Parte primera Fantín. Libro primero, un justo. Capítulo 9. El
- 1:22:44Speaker 2: hermano según el relato de la hermana. Para dar una
- 1:22:48Speaker 2: idea de la vida cotidiana del monseñor, el obispo de Digne,
- 1:22:51Speaker 2: y de la manera en que aquellas dos mujeres santas
- 1:22:55Speaker 2: subordinaban sus acciones. Sus pensamientos, e incluso sus instintos de mujeres,
- 1:23:00Speaker 2: asustadizas a los hábitos y planes del obispo. Sin que
- 1:23:04Speaker 2: éste tuviera que molestarse en articular palabra alguna, no podemos
- 1:23:08Speaker 2: hacer nada mejor que transcribir aquí una carta de la
- 1:23:11Speaker 2: señorita Baptistein, dirigida a la señora vizcondesa Boiseburn, su amiga
- 1:23:16Speaker 2: de la infancia. Esta carta se encuentra en nuestro poder. Digne,
- 1:23:22Speaker 2: 16 de diciembre de 18. Mi querida señora. No pasa
- 1:23:28Speaker 2: un día sin que hablemos de usted. Se ha convertido
- 1:23:31Speaker 2: casi en un hábito, pero hay otra razón para ello.
- 1:23:34Speaker 2: Podría creer que, mientras la señora Mabloir limpiaba y desempolvaba
- 1:23:38Speaker 2: las paredes y los techos, realizó algunos descubrimientos. Ahora bien,
- 1:23:43Speaker 2: nuestras dos habitaciones, que antes estaban cubiertas con un papel
- 1:23:47Speaker 2: tapiz viejo y blanqueado con cal, no desentonarían en un
- 1:23:50Speaker 2: castillo tan magnífico como el suyo». La señora Magloire arrancó
- 1:23:55Speaker 2: todo el papel y debajo aparecieron cosas. Ni salón, que
- 1:24:00Speaker 2: carece de muebles y que solo usamos como cuarto de
- 1:24:02Speaker 2: secado los días de lavandería. Tiene quince pies de alto
- 1:24:06Speaker 2: y dieciocho de ancho, con un techo que alguna vez
- 1:24:09Speaker 2: fue dorado y vigas iguales a las de su casa.
- 1:24:12Speaker 2: Estaba cubierto de materiales de la época en que funcionaba
- 1:24:16Speaker 2: como hospital. Y, además, tenía un friso de la época
- 1:24:19Speaker 2: de nuestras abuelas. pero es mi dormitorio el que debería ver.
- 1:24:24Speaker 2: Bajo al menos diez capas de papel pegado por todas partes,
- 1:24:28Speaker 2: la señora Magloire descubrió pinturas. No son obras maestras, pero
- 1:24:33Speaker 2: tampoco son malas. En una aparece Telémaco siendo recibido como
- 1:24:37Speaker 2: caballero por Minerva, en otra, él en los jardines de...
- 1:24:41Speaker 2: Se me escapa el nombre. En fin, el lugar donde
- 1:24:44Speaker 2: las damas romanas solían ir por una sola noche.¿ Qué
- 1:24:47Speaker 2: puedo decirle? Tengo romanas, hombres y mujeres. Aquí la palabra
- 1:24:52Speaker 2: es ilegible, toda la comitiva. La señora Magloire las ha
- 1:24:56Speaker 2: limpiado todas, y este verano reparará los daños aquí y allá.
- 1:25:00Speaker 2: Les dará una nueva capa de barniz, y la habitación
- 1:25:03Speaker 2: será un pequeño museo de verdad. También, encontró en un
- 1:25:07Speaker 2: rincón del ático dos mesas con sola de madera, de
- 1:25:10Speaker 2: estilo antiguo. Pedían dos ecus y seis libras para volver
- 1:25:14Speaker 2: a dorarlas, pero sería mejor dar ese dinero a los pobres.
- 1:25:18Speaker 2: En cualquier caso, son tan feas como pueden ser, y
- 1:25:22Speaker 2: yo preferiría una mesa redonda de caoba. Estoy tan feliz
- 1:25:27Speaker 2: como siempre. Mi hermano es muy bueno, entrega todo lo
- 1:25:30Speaker 2: que tiene a los enfermos y a los necesitados. Estamos
- 1:25:33Speaker 2: pasando por dificultades. Los inviernos aquí son terriblemente fríos, y
- 1:25:38Speaker 2: por supuesto tenemos que intentar hacer algo por los desfavorecidos. Afortunadamente,
- 1:25:43Speaker 2: logramos mantenernos abrigadas y con luz, ya ve lo bien
- 1:25:47Speaker 2: que estamos. Mi hermano tiene sus peculiaridades. Cuando las menciona,
- 1:25:53Speaker 2: dice que es simplemente como debe ser un obispo. Imagínese,
- 1:25:57Speaker 2: la puerta principal de la casa nunca está cerrada con llave.
- 1:26:01Speaker 2: Cualquiera puede entrar desde la calle y sentirse como en
- 1:26:04Speaker 2: su propia casa en medio de su habitación. No le
- 1:26:07Speaker 2: teme a nada, ni siquiera por la noche. Esa es
- 1:26:10Speaker 2: su forma de valentía, según él dice. No quiere que
- 1:26:14Speaker 2: yo me asuste por él, ni que la señora Mabloar
- 1:26:17Speaker 2: se asuste. Se expone a cada peligro, y no quiere
- 1:26:21Speaker 2: que ni siquiera parezcamos notar que lo vemos. Hay que
- 1:26:24Speaker 2: conocerlo para entender sus motivos. Sale bajo la lluvia, camina
- 1:26:30Speaker 2: sobre el agua, y viaja en invierno. No le teme
- 1:26:33Speaker 2: a la oscuridad, ni a los caminos peligrosos, ni a
- 1:26:37Speaker 2: cruzarse con alguien. El año pasado, se fue solo a
- 1:26:41Speaker 2: un territorio lleno de ladrones. No quiso que lo acompañáramos.
- 1:26:45Speaker 2: Se mantuvo fuera durante 15 días. Cuando regresó, no le
- 1:26:49Speaker 2: había pasado nada, estaba de excelente ánimo y dijo,«¡ Miren
- 1:26:53Speaker 2: cómo me robaron!» Y abrió un cofre lleno de todas
- 1:26:57Speaker 2: las joyas de la catedral de Embrun que los ladrones
- 1:27:00Speaker 2: le habían entregado. La última vez que fui con algunos
- 1:27:04Speaker 2: amigos suyos para reunirme con él en un punto a
- 1:27:07Speaker 2: unas millas de distancia, y mientras regresábamos a casa, no
- 1:27:11Speaker 2: pude evitar reprenderlo un poco. teniendo cuidado de hablar solo
- 1:27:15Speaker 2: cuando el carruaje hacía ruido, para que nadie más pudiera oírnos.
- 1:27:20Speaker 2: En los viejos tiempos, solía decirme, no hay peligro que
- 1:27:23Speaker 2: pueda detenerlo, es terrible. Ahora, he acabado por acostumbrarme. Le
- 1:27:28Speaker 2: hago una señal a la señora Magloire para que no
- 1:27:31Speaker 2: lo contradiga, que asuma los riesgos que quiera. Llevo a
- 1:27:34Speaker 2: la señora Magloire a su habitación, voy a la mía
- 1:27:37Speaker 2: y rezo por él, hasta quedarme dormida. Estoy perfectamente tranquila.
- 1:27:42Speaker 2: Porque sé muy bien que, si algo le sucediera, sería
- 1:27:45Speaker 2: el fin para mí. Iría ante el buen señor con
- 1:27:48Speaker 2: mi hermano y mi obispo. Ha sido mucho más difícil
- 1:27:51Speaker 2: para la señora Magloire aceptar lo que ella llama subtemeridad.
- 1:27:55Speaker 2: Pero ahora tenemos nuestra rutina. Ambas rezamos, ambas nos asustamos
- 1:27:59Speaker 2: juntas y nos quedamos dormidas. Si el demonio entrara en
- 1:28:03Speaker 2: la casa, dejaríamos que hiciera lo que quisiera. Después de todo,¿
- 1:28:07Speaker 2: a qué podemos temer en esta casa? Siempre hay alguien
- 1:28:10Speaker 2: con nosotros que es el más fuerte. El demonio podría pasar,
- 1:28:14Speaker 2: pero el buen señor vive aquí. Eso es todo. Mi
- 1:28:18Speaker 2: hermano ya ni siquiera tiene que decirme una palabra. Lo
- 1:28:21Speaker 2: entiendo sin que necesite hablar, y nos ponemos en manos
- 1:28:25Speaker 2: de la providencia. Y así es como uno debe comportarse
- 1:28:29Speaker 2: con un hombre de tal grandeza de espíritu. Le pedí
- 1:28:34Speaker 2: a mi hermano la información que solicitó sobre la familia Fou.
- 1:28:38Speaker 2: Usted sabe cómo él lo sabe todo. y qué buena
- 1:28:40Speaker 2: es su memoria, pues sigue siendo un firme realista. Son,
- 1:28:45Speaker 2: en verdad, una familia normanda muy antigua de la región
- 1:28:48Speaker 2: de Caen. Se remontan 500 años hasta un Raúl de Faux,
- 1:28:52Speaker 2: un Jean de Faux y un Thomas de Faux, que
- 1:28:54Speaker 2: fueron todos nobles, siendo uno de ellos el señor de Rochefort.
- 1:28:58Speaker 2: El último fue Guy-Étienne Alexandre, y era coronel, o algo
- 1:29:02Speaker 2: parecido en la caballería ligera de Bretaña. Su hija, Marie-Louise,
- 1:29:07Speaker 2: se casó con Adrien Charles de Gramont, hijo del duque
- 1:29:10Speaker 2: Louis de Gramont, par de Francia. Coronel en los guardias
- 1:29:14Speaker 2: franceses y teniente general en el ejército, se escribe Fou,
- 1:29:18Speaker 2: Fouc y Fouc. Mi querida señora,¿ podría recomendarnos a las
- 1:29:23Speaker 2: oraciones de su valiente sagrado el cardenal? En cuanto a
- 1:29:27Speaker 2: su querida Sylvie, tuvo razón en no dedicar los breves
- 1:29:30Speaker 2: momentos que pasó en casa con usted a escribirme. Está bien.
- 1:29:35Speaker 2: Trabaja como usted desearía, y aún me quiere, es todo
- 1:29:38Speaker 2: lo que podría desear. Sus saludos me llegaron a través
- 1:29:42Speaker 2: de usted, y estoy muy contenta de recibirlos. Mi salud
- 1:29:46Speaker 2: no es muy mala, aunque me pongo más delgada cada día.
- 1:29:49Speaker 2: Adiós por ahora, se me acaba el papel, así que
- 1:29:52Speaker 2: debo dejarlo
- 1:29:53Speaker 4: aquí. Mis mejores deseos. Baptistein P. D.
- 1:30:01Speaker 2: Su cuñada sigue aquí con su familia joven. Su sobrino
- 1:30:04Speaker 2: nieto es un encanto. Sabía que pronto cumplirá cinco años.
- 1:30:08Speaker 2: Ayer vio pasar un caballo. Alguien le había puesto rodilleras
- 1:30:11Speaker 2: y preguntó,«¿ Qué tiene en las rodillas? Es un niño
- 1:30:14Speaker 2: tan dulce». Su hermano pequeño arrastra una vieja escoba por
- 1:30:18Speaker 2: el apartamento como si fuera un carrocaje y dice,«¡ Al trote!».
- 1:30:24Speaker 2: Como se puede observar en esta carta. Las dos mujeres…
- 1:30:28Speaker 2: lograron adaptarse al estilo de vida del obispo con ese
- 1:30:31Speaker 2: ingenio especial de las mujeres que conocen a un hombre
- 1:30:34Speaker 2: mejor de lo que él mismo se conoce el obispo
- 1:30:37Speaker 2: de digne bajo ese aire suave y sincero que nunca
- 1:30:40Speaker 2: le fallaba cometió a veces actos de grandeza de audacia
- 1:30:45Speaker 2: incluso actos magníficos sin parecer en lo más mínimo consciente
- 1:30:49Speaker 2: de ello ellas temblaban pero le permitían continuar A veces, antes,
- 1:30:55Speaker 2: la señora Magloire intentaba protestar con él. Nunca lo hacía adelante,
- 1:31:00Speaker 2: ni después. Nunca lo perturbaban, ni siquiera con un gesto,
- 1:31:04Speaker 2: una vez que él había iniciado cualquier acción. En ciertos momentos,
- 1:31:08Speaker 2: sin que él tuviera que decir una palabra, cuando él mismo,
- 1:31:11Speaker 2: tal vez, no era consciente de ello. Debido a su
- 1:31:14Speaker 2: perfecta falta de artificio, ellas sentían vagamente que él estaba
- 1:31:18Speaker 2: actuando como obispo. Entonces, ellas no eran más que dos
- 1:31:22Speaker 2: sombras moviéndose por la casa. que ellas se hicieran notar menos, desaparecían. Sabían,
- 1:31:32Speaker 2: por un instinto maravillosamente sutil, que ciertos tipos de preocupación
- 1:31:36Speaker 2: pueden estorbar. Así que, incluso cuando pensaban que estaba en peligro, sabían,
- 1:31:42Speaker 2: no diré que estaba pensando él, sino cómo era él.
- 1:31:46Speaker 2: Hasta el punto de que ya no lo vigilaban, se
- 1:31:48Speaker 2: lo entregaban a Dios. Además, Como acaba de leer, Baptistín
- 1:31:54Speaker 2: solía decir que la muerte de su hermano sería la
- 1:31:57Speaker 2: suya propia. La señora Magloire no lo
- 1:32:00Speaker 3: dijo, pero lo sabía. Los Miserables
- 1:32:10Speaker 2: Parte primera Fantín Libro primero Un justo Capítulo diez el
- 1:32:22Speaker 2: obispo ante una luz desconocida. No mucho tiempo después de
- 1:32:26Speaker 2: la fecha de la carta citada anteriormente, el obispo realizó
- 1:32:30Speaker 2: una acción que, si se le cree a todo el pueblo,
- 1:32:33Speaker 2: resultaba incluso más arriesgada que el viaje por las montañas
- 1:32:36Speaker 2: donde acechaban los bandidos. En el campo, cerca de Digne,
- 1:32:41Speaker 2: vivía un hombre en soledad. Este hombre había sido, sin rodeos,
- 1:32:46Speaker 2: miembro de la convención nacional. Se llamaba Goethe. En el
- 1:32:51Speaker 2: pequeño mundo de Dignen, se hablaba de E.G., el convencionista,
- 1:32:55Speaker 2: en tonos de horror contenido, un convencionista, imaginadlo. Evocaba los
- 1:33:00Speaker 2: días en que la gente se trataba con la familiaridad
- 1:33:03Speaker 2: del tú, y utilizaba la palabra ciudadano. Este hombre era
- 1:33:07Speaker 2: en esencia, un monstruo. No había votado exactamente por la
- 1:33:11Speaker 2: muerte del rey, pero sí por algo equivalente. lo que
- 1:33:15Speaker 2: lo convertía en un semicidicidio, había sido terrible.¿ Por qué?
- 1:33:20Speaker 2: Cuando los príncipes legítimos recuperaron el poder,¿ no fue juzgado
- 1:33:24Speaker 2: por un tribunal de justicia sin posibilidad de apelación? Quizá
- 1:33:28Speaker 2: no le hubieran cortado la cabeza si se quiere, pues
- 1:33:31Speaker 2: la clemencia es necesaria, por supuesto. Pero un buen destierro
- 1:33:35Speaker 2: de por vida habría bastado. Habría que dar ejemplo, por
- 1:33:39Speaker 2: el amor de Dios. Y así sucesivamente, además, el hombre
- 1:33:43Speaker 2: era un ateo, como todos los de su clase. Era
- 1:33:46Speaker 2: como un grupo de gansos cacareando alrededor de un buitre. Pero,¿
- 1:33:51Speaker 2: era este G realmente un buitre? Sí, si se le
- 1:33:55Speaker 2: juzgaba por la ferocidad de su aislamiento, al no haber
- 1:33:58Speaker 2: votado por la muerte del rey. No había sido incluido
- 1:34:01Speaker 2: en los decretos de exilio, y así había podido permanecer
- 1:34:04Speaker 2: en Francia. Vivía a 45 minutos de la ciudad, lejos
- 1:34:10Speaker 2: de cualquier aldea, lejos de cualquier camino, en un rincón
- 1:34:13Speaker 2: olvidado de un valle sumamente salvaje. Tenían que tener una
- 1:34:17Speaker 2: especie de campo allí, decían, y un refugio, un escondite.
- 1:34:22Speaker 2: Sin vecinos, sin nadie que pasara por allí. Desde que
- 1:34:26Speaker 2: se instaló en el valle, el sendero hacia él había
- 1:34:29Speaker 2: desaparecido bajo la hierba. La gente hablaba de aquel lugar
- 1:34:33Speaker 2: como la casa del verdugo. Sin embargo, de vez en cuando,
- 1:34:38Speaker 2: el obispo contemplaba el horizonte. donde un grupo de árboles
- 1:34:41Speaker 2: marcaba el valle del antiguo convencionista, y decía,« Hay un
- 1:34:45Speaker 2: alma allí que está completamente sola». Y en el fondo
- 1:34:49Speaker 2: de su mente añadía,« Le debo una visita». Pero, para
- 1:34:54Speaker 2: ser sincero, esta idea, que al principio le pareció tan natural,
- 1:34:58Speaker 2: le resultó, tras un momento de reflexión, extraña e imposible,
- 1:35:03Speaker 2: casi repulsiva. Pues en el fondo compartía la opinión general
- 1:35:07Speaker 2: y el convencionista la inspiraba, sin que él fuera plenamente
- 1:35:10Speaker 2: consciente de ello. Ese sentimiento que roza el odio, y
- 1:35:14Speaker 2: que se expresa también con la palabra aversión. Sin embargo,¿
- 1:35:20Speaker 2: debe el pastor retirarse ante la sarna de la oveja? No,¿
- 1:35:23Speaker 2: pero qué oveja? El buen obispo estaba dividido. A veces,
- 1:35:28Speaker 2: se dirigía hacia allá, pero luego daba media vuelta y regresaba.
- 1:35:33Speaker 2: Un día, corrió el rumor por el pueblo de que
- 1:35:35Speaker 2: un tipo de pastor, que cuidaba a G., el convencionista
- 1:35:39Speaker 2: en su porqueriza, había ido a buscar a un médico,
- 1:35:42Speaker 2: que el viejo decrépito estaba agonizando, que estaba medio paralizado
- 1:35:46Speaker 2: y que no pasaría la noche, gracias a Dios, exclamaron algunos.
- 1:35:51Speaker 2: El obispo agarró su bastón, se puso el sobre todo
- 1:35:55Speaker 2: para ocultar su sotana, que como hemos visto, se estaba
- 1:35:58Speaker 2: volviendo demasiado raída. y también porque el viento del atardecer
- 1:36:03Speaker 2: no tardaría en levantarse, y partió. El sol estaba bajo
- 1:36:08Speaker 2: en el cielo, casi rozando el horizonte, cuando el obispo
- 1:36:11Speaker 2: llegó al lugar profano. Por el latido de su corazón,
- 1:36:15Speaker 2: supo que se cercaba a la guarida. Saltó una zanja,
- 1:36:19Speaker 2: cruzó una cerca, levantó una puerta, entró en un pequeño
- 1:36:22Speaker 2: patio cubierto de maleza y con audacia, Cruzó el terreno
- 1:36:26Speaker 2: hasta que, de repente, al final de un terreno baldío,
- 1:36:29Speaker 2: y tras un alto grupo de arbustos, divisó la cabaña.
- 1:36:34Speaker 2: Era una choza de techo muy bajo, desvencijada, pequeña y ordenada,
- 1:36:38Speaker 2: con una enredadera pegado al exterior. Junto a la puerta,
- 1:36:43Speaker 2: en una vieja silla de ruedas, un sillón de campesino,
- 1:36:46Speaker 2: se encontraba un hombre de pelo blanco que sonreía al sol.
- 1:36:51Speaker 2: Junto al anciano que estaba en la silla, se hallaba
- 1:36:54Speaker 2: un muchacho. El pequeño pastor le estaba entregando al viejo
- 1:36:57Speaker 2: un cuenco de leche. Mientras el obispo observaba, el anciano habló. Gracias, dijo.
- 1:37:05Speaker 2: No necesito nada más. Y su sonrisa se desplazó del
- 1:37:08Speaker 2: sol hacia el muchacho. El obispo se acercó al oír
- 1:37:12Speaker 2: sus pasos. El anciano giró la cabeza y su rostro
- 1:37:16Speaker 2: expresó toda la sorpresa que una persona puede reunir al
- 1:37:19Speaker 2: final de una larga vida. En todos los años que
- 1:37:24Speaker 2: he vivido aquí, dijo, esta es la primera vez que
- 1:37:27Speaker 2: alguien viene a mi casa.¿ Quién es usted, caballero? El
- 1:37:31Speaker 2: obispo respondió, me llamo Bienvenu Miriel Liel. Bienvenu Miriel, he
- 1:37:39Speaker 2: oído ese nombre.¿ Es usted a quien la gente llama
- 1:37:42Speaker 2: Monseñor Bienvenu? Ese soy yo. El anciano continuó con una
- 1:37:49Speaker 2: leve sonrisa. En ese caso, es usted mi obispo. En
- 1:37:54Speaker 2: cierto modo. Pase, caballero. El convencionista le tendió la mano
- 1:38:00Speaker 2: al obispo, pero este no la tomó. El obispo no
- 1:38:03Speaker 2: hizo más que comentar. Me alegra saber que me han
- 1:38:07Speaker 2: informado mal. Desde aquí no parece que esté enfermo.— Caballero—
- 1:38:12Speaker 2: respondió el anciano—, me recuperaré. Hizo una pausa y añadió.—
- 1:38:17Speaker 2: Estaré muerto en tres horas. Y continuó.— Soy un poco médico,
- 1:38:22Speaker 2: sé lo que sucede en la hora final. Ayer, solo
- 1:38:25Speaker 2: mis pies estaban fríos. Hoy, el frío ha llegado a
- 1:38:29Speaker 2: mis rodillas. ahora mismo puedo sentirlo subir hacia mi vientre.
- 1:38:33Speaker 2: Cuando llegue al corazón dejaré de existir. El sol es hermoso, ¿verdad?
- 1:38:38Speaker 2: Me hicieron traer en silla hasta aquí, para poder contemplarlo
- 1:38:42Speaker 2: todo una última vez. Puede hablar conmigo, no me agota».
- 1:38:46Speaker 2: ha hecho lo correcto al venir a ver a un
- 1:38:48Speaker 2: hombre que está a punto de morir. Es bueno que
- 1:38:50Speaker 2: tal momento tenga testigos. Todos tenemos nuestras peculiaridades. Me habría
- 1:38:55Speaker 2: gustado llegar hasta el amanecer. Pero sé que solo me
- 1:38:59Speaker 2: quedan unas tres horas, como mucho. Será de noche. Al
- 1:39:03Speaker 2: final del día, apenas importa. Entregar el alma es un
- 1:39:06Speaker 2: asunto sencillo. No se necesita la mañana para eso, que
- 1:39:09Speaker 2: así sea. Moriré bajo la luz de las estrellas. El
- 1:39:13Speaker 2: anciano se dirigió al muchacho. Tú, ve a dormir, te
- 1:39:18Speaker 2: quedaste despierto la otra noche, estás cansado. El muchacho volvió
- 1:39:23Speaker 2: al interior de la choza. El anciano lo vio entrar
- 1:39:26Speaker 2: y añadió, como si hablara consigo mismo. Moriré mientras él duerme.
- 1:39:32Speaker 2: Podemos hacernos compañía en el sueño. El obispo no se
- 1:39:36Speaker 2: sintió tan conmovido como quizás podría haberlo estado. No sintió
- 1:39:40Speaker 2: que pudiera percibir a Dios en esta forma de morir.
- 1:39:43Speaker 2: Para ser precisos, las pequeñas contradicciones de las grandes almas
- 1:39:47Speaker 2: reclaman reconocimiento como todo lo demás. El hombre que se
- 1:39:51Speaker 2: había reído con tanta fuerza ante él su alteza, se
- 1:39:55Speaker 2: sintió algo sorprendido de no ser tratado como un monseñor,
- 1:39:58Speaker 2: y estuvo casi tentado a responder con un ciudadano. Sintió
- 1:40:02Speaker 2: el impulso de usar la brusca familiaridad común entre médicos
- 1:40:06Speaker 2: y sacerdotes. Que no era en absoluto su modo habitual
- 1:40:09Speaker 2: de tratar a los enfermos. Este hombre, después de todo,
- 1:40:14Speaker 2: Este convencionista, este representante del pueblo, había sido uno de
- 1:40:18Speaker 2: los maestros del universo. Por primera vez en su vida,
- 1:40:22Speaker 2: el obispo sintió el impulso de ser severo. El convencionista,
- 1:40:27Speaker 2: por su parte, lo miraba con una cordialidad humilde en
- 1:40:30Speaker 2: la que se podría haber distinguido, tal vez, la humildad
- 1:40:34Speaker 2: que es apropiada cuando una persona está tan cerca de
- 1:40:37Speaker 2: volver a ser polvo. El obispo, por su parte, aunque
- 1:40:42Speaker 2: normalmente se esmeraba en no mostrar curiosidad, pues para él,
- 1:40:47Speaker 2: la curiosidad era casi un crimen. No pudo evitar examinar
- 1:40:51Speaker 2: al convencionista con una atención que, al no tener su
- 1:40:54Speaker 2: origen en la simpatía, habría ido totalmente en contra de
- 1:40:58Speaker 2: su conciencia, si el hombre en cuestión hubiera sido cualquier otro.
- 1:41:02Speaker 2: Este convencionista afectaba al obispor como un forajido podría hacerlo,
- 1:41:07Speaker 2: más allá del alcance incluso de la ley de la caridad. Sereno,
- 1:41:12Speaker 2: con la espalda casi recta y voz vibrante, G. era
- 1:41:15Speaker 2: uno de esos grandes octogenarios que dejan mudos a los fisiólogos.
- 1:41:18Speaker 2: La revolución produjo muchos hombres como él, a la altura
- 1:41:23Speaker 2: de la época. Se podía ver con solo mirarlo que
- 1:41:26Speaker 2: el viejo había pasado por el molino y se había
- 1:41:28Speaker 2: fortalecido por ello. Incluso ahora, tan cerca de su fin,
- 1:41:33Speaker 2: conservaba toda la energía de la salud. Había algo en
- 1:41:37Speaker 2: sus ojos brillantes, en su tono firme, en la robustez
- 1:41:40Speaker 2: de sus hombros, que era suficiente para desorientar a la muerte. Adrael,
- 1:41:45Speaker 2: el ángel de la muerte, habría dado media vuelta sintiendo
- 1:41:48Speaker 2: que se había equivocado de puerta. G. Parecía estar muriendo
- 1:41:52Speaker 2: sólo porque era lo que deseaba hacer. Su agonía destilaba libertad.
- 1:41:57Speaker 2: Sólo sus piernas estaban inmóviles. La oscuridad lo había atrapado
- 1:42:02Speaker 2: en las extremidades inferiores. Sus pies ya estaban muertos y fríos.
- 1:42:07Speaker 2: Pero su cabeza estaba viva con toda la potencia de
- 1:42:10Speaker 2: la vida y parecía poderosamente iluminada. En este momento solemne,
- 1:42:15Speaker 2: fe era como el rey del cuento oriental, carne arriba,
- 1:42:18Speaker 2: mármol abajo. Había una piedra cerca, el obispo se sentó
- 1:42:23Speaker 2: en ella, pronunció su introducción de forma abrupta. Debo felicitarlo,
- 1:42:29Speaker 2: dijo con tono de reproche, al menos no votó por
- 1:42:32Speaker 2: la muerte del rey. El convencionista no pareció oír el
- 1:42:36Speaker 2: amargo sarcasmo implícito en esas palabras, al menos no hubo
- 1:42:41Speaker 2: ni rastro de sonrisa en su rostro cuando respondió. No
- 1:42:45Speaker 2: se exceda con las felicitaciones, caballero, yo voté por el
- 1:42:48Speaker 2: fin del tirano. Lo dijo con un tono de austeridad
- 1:42:52Speaker 2: que igualaba el tono de severidad del obispo.¿ A qué
- 1:42:57Speaker 2: se refiere? preguntó el obispo. Quiero decir que el hombre
- 1:43:01Speaker 2: tiene un tirano, la ignorancia. Yo voté por la desaparición
- 1:43:05Speaker 2: de ese tirano en particular. Ese tirano en particular ha
- 1:43:09Speaker 2: engendrado la realeza, que es una autoridad basada en la falsedad.
- 1:43:14Speaker 2: Mientras que la ciencia es una autoridad basada en la verdad,
- 1:43:17Speaker 2: el hombre debería ser gobernado únicamente por la ciencia. Y
- 1:43:22Speaker 2: por la conciencia, añadió el obispo. Es lo mismo. La
- 1:43:27Speaker 2: conciencia es la cuota de ciencia innata que cada uno
- 1:43:30Speaker 2: de nosotros lleva dentro. Monseñor Bienvenu escuchaba, un poco asombrado
- 1:43:36Speaker 2: por esta forma de hablar tan novedosa, el convencionista continuó.
- 1:43:41Speaker 2: En cuanto a Luis XVI, yo dije que no. No
- 1:43:44Speaker 2: creo que tenga el derecho de matar a un hombre,
- 1:43:46Speaker 2: pero siento que tengo el deber de exterminar el mal.
- 1:43:49Speaker 2: Voté por el fin del tirano. Es decir, el fin
- 1:43:52Speaker 2: de la prostitución para las mujeres, el fin de la
- 1:43:55Speaker 2: esclavitud para los hombres, el fin de la oscuridad para
- 1:43:58Speaker 2: los niños, al votar por la república, fue por eso
- 1:44:02Speaker 2: que voté. Voté por la fraternidad, por la armonía, por
- 1:44:06Speaker 2: el amanecer de una nueva era. Ayudé a acelerar la
- 1:44:09Speaker 2: caída de los prejuicios y los malos hábitos. Cuando los
- 1:44:12Speaker 2: malos hábitos y los prejuicios se derrumban, crean luz. Algunos
- 1:44:17Speaker 2: de nosotros derribamos el viejo mundo, y el viejo mundo,
- 1:44:20Speaker 2: esa vasija de miseria, se volcó y se convirtió en
- 1:44:24Speaker 2: un jarrón que derramó alegría sobre la humanidad. No toda alegría,
- 1:44:30Speaker 2: dijo el obispo. Se podría decir que fue una alegría nublada,
- 1:44:35Speaker 2: y ahora, tras el fatal retorno del pasado conocido como 1814,
- 1:44:38Speaker 2: una alegría evaporada. En verdad, admito que nuestra obra quedó incompleta.
- 1:44:45Speaker 2: Derribamos las estructuras del antiguo régimen, pero no logramos del
- 1:44:48Speaker 2: todo aniquilar sus ideas. No basta con eliminar el abuso.
- 1:44:53Speaker 2: Hay que cambiar la perspectiva de las personas. El morino
- 1:44:56Speaker 2: ya no está en pie, pero el viento sigue ahí, soplando.
- 1:45:01Speaker 2: Usted derribó. La demolición puede ser útil, pero no confío
- 1:45:04Speaker 2: en ninguna demolición que esté impulsada por la ira. La
- 1:45:09Speaker 2: ley tiene su ira, mi querido obispo, y la ira
- 1:45:12Speaker 2: de la ley es parte del progreso. Pase lo que pase,
- 1:45:15Speaker 2: y sin importar lo que digan de ello. La revolución
- 1:45:19Speaker 2: francesa fue el mayor salto hacia adelante para la humanidad
- 1:45:22Speaker 2: desde la llegada de Cristo. Incompleta, sí, pero sublime. Liberó
- 1:45:28Speaker 2: todo tipo de incógnitas sociales. Endulzó las mentes de la gente. Calmó, alivió, iluminó.
- 1:45:35Speaker 2: Provocó que oleadas de civilización bañaran el mundo. Fue algo bueno.
- 1:45:39Speaker 2: La revolución francesa es el logro supremo de la humanidad.
- 1:45:44Speaker 2: El obispo no pudo evitar murmurar. ¿Ah, sí?¿ Y qué
- 1:45:47Speaker 2: hay del 93? El convencionista se hirguió en su silla
- 1:45:53Speaker 2: con una solemnidad casi lúgubre y, en la medida en
- 1:45:57Speaker 2: que un hombre moribundo puede hacerlo, gritó. Ah, al fin
- 1:46:02Speaker 2: ha llegado a eso. 1793 me preguntaba cuándo llegaría a
- 1:46:06Speaker 2: ese punto. Una nube nos había cubierto durante 1500 años.
- 1:46:11Speaker 2: Al final de 15 siglos, esa nube finalmente estalló. Ahora
- 1:46:15Speaker 2: quiere cuestionar el estruendo del trueno. El obispo sintió, aunque
- 1:46:20Speaker 2: quizás no se lo admitiera a sí mismo, que algo
- 1:46:23Speaker 2: en su interior se había enfriado. Que se había apagado.
- 1:46:27Speaker 2: No obstante, mantuvo la compostura. Respondió. El juez habla en
- 1:46:31Speaker 2: nombre de la justicia. El sacerdote habla en nombre de
- 1:46:34Speaker 2: la piedad, que no es otra cosa que una forma
- 1:46:37Speaker 2: más elevada de justicia. El trueno no debe errar. Y añadió,
- 1:46:43Speaker 2: clavando su mirada en el convencionista,¿ qué hay de Luis XVII?
- 1:46:48Speaker 2: El convencionista extendió la mano y apretó el brazo del obispo.
- 1:46:52Speaker 2: Luis XVII, veamos,¿ por quién llora?¿ Por el niño inocente?
- 1:46:57Speaker 2: Tiene razón, si es así, y lloro con usted, por
- 1:47:00Speaker 2: el niño real, entonces le pido que reflexione. Para mí
- 1:47:04Speaker 2: el hermano de Cartuch, un niño inocente. Colgado de las
- 1:47:07Speaker 2: axilas en la plaza de Gref, hasta que la muerte
- 1:47:10Speaker 2: lo reclamó por el único pecado de ser hermano de Cartuch.
- 1:47:14Speaker 2: No es menos lamentable que el nieto de Luis XV,
- 1:47:17Speaker 2: un niño inocente. Martirizado en la torre del temple, por
- 1:47:21Speaker 2: el único pecado de ser nieto de Luis XV. Monseñor,
- 1:47:26Speaker 2: dijo el obispo. No me gusta que se unan esos nombres. Cartuch,
- 1:47:31Speaker 2: Luis XV. Hubo un instante de silencio. El obispo casi
- 1:47:36Speaker 2: se lamentó por haber acudido, y sin embargo, sintió una
- 1:47:40Speaker 2: sacudida profunda y extraña. El convencionista prosiguió. Ah, querido sacerdote,
- 1:47:46Speaker 2: no le gusta que su verdad sea tan cruda. A
- 1:47:49Speaker 2: Cristo le gustó. Él tomó un látigo y azotó el templo.
- 1:47:53Speaker 2: Su látigo relampagueante era un anunciador rudo de verdades domésticas.
- 1:47:57Speaker 2: Cuando clamó, sin iteparburos, dejad que vengan a mí los pequeños.
- 1:48:01Speaker 2: No hizo distinción entre los niños. No le habría costado
- 1:48:05Speaker 2: nada establecer una conexión entre el Dalfín de Barabás y
- 1:48:09Speaker 2: el Dalfín de Herodes. Un señor. La inocencia es su
- 1:48:12Speaker 2: propia corona. La inocencia no se mezcla con la grandeza.
- 1:48:16Speaker 2: Es tan majestuosa en jarapos como lo es, cuando está
- 1:48:20Speaker 2: envuelta en la flor de lis. Es cierto, dijo el
- 1:48:24Speaker 2: obispo en voz baja. Repito, continuó el convencionista G. Usted
- 1:48:30Speaker 2: mencionó a Luis XVII. Entendámonos. Debemos llorar por todos los inocentes,
- 1:48:37Speaker 2: por todos los mártires, por todos los niños. Tanto por
- 1:48:41Speaker 2: los de abajo como por los de arriba. Estoy de
- 1:48:43Speaker 2: acuerdo con usted. Pero, como ya le he dicho, debemos
- 1:48:46Speaker 2: retroceder más allá del 93, y es mucho antes de
- 1:48:50Speaker 2: Luis XVII cuando debemos empezar a derramar lágrimas. Lloraré por
- 1:48:54Speaker 2: los hijos de los reyes con usted, siempre y cuando
- 1:48:57Speaker 2: usted llore conmigo por los hijos del pueblo.« Lloro por
- 1:49:01Speaker 2: todos ellos», dijo el obispo.« Igualmente», exclamó G.« Y si
- 1:49:08Speaker 2: debemos inclinar la balanza, que sea hacia el lado del pueblo,
- 1:49:11Speaker 2: pues ellos han sufrido durante más tiempo». Hubo otro silencio.
- 1:49:16Speaker 2: Fue el convencionista quien lo rompió, se incorporó sobre un codo,
- 1:49:19Speaker 2: se pellizcó la mejilla entre el pulgar y el dedo
- 1:49:22Speaker 2: índice torcido. Como se hace mecánicamente cuando se interroga y
- 1:49:26Speaker 2: se juzga, y lanzó al obispo una mirada que contenía
- 1:49:29Speaker 2: toda la energía intensa de la muerte inminente, fue como
- 1:49:32Speaker 2: una explosión.— Sí, monseñor. El pueblo ha sufrido durante mucho tiempo, pero,
- 1:49:39Speaker 2: por otra parte, usted se da cuenta de que eso
- 1:49:41Speaker 2: no es todo.¿ Qué hace aquí interrogándome y hablando de
- 1:49:45Speaker 2: Luis XVII? No lo conozco. Desde que estoy en esta
- 1:49:49Speaker 2: región he vivido en este corral por mi cuenta, sin
- 1:49:52Speaker 2: poner un pie fuera de él ni ver a nadie
- 1:49:54Speaker 2: más que al muchacho que me ayuda. Su nombre es cierto,
- 1:49:58Speaker 2: me ha llegado más o menos, y debo decir que
- 1:50:00Speaker 2: lo que he oído de usted no es del todo malo.
- 1:50:03Speaker 2: Pero eso no significa nada. La gente astuta utiliza todo
- 1:50:07Speaker 2: tipo de estratagemas para engañar a la buena gente. Hablando
- 1:50:10Speaker 2: de eso, no lo oí llegar en carruaje. Sin duda,
- 1:50:14Speaker 2: lo dejó tras la vid de allí, en la bifurcación
- 1:50:17Speaker 2: del camino. Le digo que no lo conozco. Me dice
- 1:50:20Speaker 2: que es obispo. Pero eso no me dice nada sobre
- 1:50:23Speaker 2: qué clase de hombre es. Así que repito mi pregunta.¿
- 1:50:27Speaker 2: Quién es usted? Es un obispo, es decir, un príncipe
- 1:50:31Speaker 2: de la iglesia, uno de esos hombres dorados, con galas
- 1:50:34Speaker 2: y sueldos, que poseen grandes prebendas. La sede de digne,
- 1:50:38Speaker 2: un salario fijo de 15.000 francos, 10.000 en comisiones, un
- 1:50:42Speaker 2: total de 25.000 francos. Que tienen cocinas, que cuentan con
- 1:50:46Speaker 2: séquito uniformado, que celebran banquetes lujosos, que comen, faisan los viernes.
- 1:50:52Speaker 2: Que desfilan con lacayos delante y lacayos detrás en una
- 1:50:55Speaker 2: berlina de gala. Y que tienen palacios y recorren las
- 1:50:58Speaker 2: calles en carruaje en nombre de Jesucristo. Que caminó descalzo.
- 1:51:02Speaker 2: Es un prelado. Es decir, tiene rentas, palacios, caballos, lacayos,
- 1:51:08Speaker 2: una mesa magnífica. Todos los placeres sensuales de la vida.
- 1:51:13Speaker 2: Usted tiene todo eso, como el resto de ellos, y
- 1:51:15Speaker 2: como el resto de ellos. Usted lo disfruta, y eso
- 1:51:19Speaker 2: está bien, pero no dice mucho o no dice lo suficiente.
- 1:51:22Speaker 2: No me aclara nada sobre su valor intrínseco y esencial.
- 1:51:26Speaker 2: Usted que ha venido aquí probablemente con la intención de iluminarme.¿
- 1:51:30Speaker 2: Con quién estoy hablando?¿ Quién es usted? El obispo inclinó
- 1:51:34Speaker 2: la cabeza y respondió. Soy un gusano.¿ Un gusano en
- 1:51:40Speaker 2: un carruaje? gruñó el convencionista. Era el turno del convencionista,
- 1:51:45Speaker 2: de mostrar su debilidad humana, y el del obispo de
- 1:51:48Speaker 2: mostrar su humildad. Con suavidad, el obispo respondió, que así
- 1:51:54Speaker 2: sea monseñor. Pero explíqueme, como mi carruaje, que está a
- 1:51:59Speaker 2: dos pasos detrás de los árboles, y mi mesa magnífica,
- 1:52:02Speaker 2: y el faisán que como los viernes... y mis 25.000
- 1:52:06Speaker 2: francos de ingresos, y mis palacios, y mis lacayos, demuestran
- 1:52:10Speaker 2: que la piedad no es una virtud, que la creencia
- 1:52:14Speaker 2: no es un deber, y que el 93 no fue
- 1:52:16Speaker 2: terriblemente despiadado. El convencionista se pasó la mano por la frente,
- 1:52:22Speaker 2: como si quisiera apartar una nube. Antes de responderle, dijo,«
- 1:52:27Speaker 2: Le pido perdón, me he equivocado ahora mismo, monseñor. Usted
- 1:52:31Speaker 2: está en mi casa, es mi invitado. Le debo cortesía».
- 1:52:35Speaker 2: Usted está debatiendo mis ideas, así que debería limitarme a
- 1:52:38Speaker 2: combatir sus argumentos. Su riqueza y sus placeres son ventajas
- 1:52:43Speaker 2: que tengo sobre usted en el debate, pero no es
- 1:52:46Speaker 2: elegante que yo haga uso de ellas. Prometo no volver
- 1:52:49Speaker 2: a hacerlo. Gracias, respondió el obispo.
- 1:52:55Speaker 4: Je
- 1:52:56Speaker 2: continuó. Volvamos a la explicación que usted solicitó.¿ En qué estábamos? Despiadado, sí,
- 1:53:03Speaker 2: dijo el obispo.¿ Qué opina de Marat aplaudiendo la guillotina?¿
- 1:53:08Speaker 2: Qué opina de Bossuet, cantes el Tedeum, mientras los dragones
- 1:53:12Speaker 2: masacraban a los protestantes? La réplica fue dura, pero golpeó
- 1:53:18Speaker 2: con la precisión de la hoja de una espada. El
- 1:53:21Speaker 2: obispo se estremeció. No tuvo respuesta, pero le sorprendió escuchar
- 1:53:25Speaker 2: el nombre de Bossuet usado de esa manera. las mentes
- 1:53:29Speaker 2: más brillantes tienen sus puntos débiles y a veces se
- 1:53:33Speaker 2: sienten algo heridas por la falta de respeto hacia la
- 1:53:35Speaker 2: lógica el convencionista empezó a jadear la asma provocada por
- 1:53:41Speaker 2: la muerte cercana que hace que las últimas bocanadas de
- 1:53:44Speaker 2: aire sean tan difíciles le quebró la voz y sin
- 1:53:47Speaker 2: embargo La perfecta lucidez de su alma brillaba en sus ojos. Continuó.«
- 1:53:53Speaker 2: Me gustaría que siguiéramos hablando un poco. Más allá de
- 1:53:56Speaker 2: la revolución, que en su conjunto es una inmensa afirmación
- 1:54:00Speaker 2: de la humanidad, el 93, lamentablemente, fue una refutación. Usted
- 1:54:06Speaker 2: lo encuentra terriblemente despiadado. Pero,¿ qué hay de toda la monarquía, monseñor?
- 1:54:12Speaker 2: Carrier era un corrupto, pero,¿ cómo llama usted a Montrebel?». Fouquier, Tinville,
- 1:54:18Speaker 2: era un monstruo. Pero,¿ cuál es su opinión sobre la
- 1:54:22Speaker 2: Moñón Babil? Maillard era espantoso. Pero,¿ qué dice de Soustabanes?
- 1:54:29Speaker 2: Leper Duchene era feroz, pero¿ cómo describiría a Leper Letelier?
- 1:54:35Speaker 2: Rudan Coupetete era un monstruo, pero no tanto como el
- 1:54:38Speaker 2: marqués de Lugua. Monseñor, monseñor, siento lástima por María Antonieta,
- 1:54:43Speaker 2: archiduquesa y reina. Pero también siento lástima por la pobre
- 1:54:47Speaker 2: mujer Hugonote, que en 1685, bajo el reinado de Luis
- 1:54:52Speaker 2: el Grande, Monseñor, estaba amamantando a su bebé cuando fue
- 1:54:56Speaker 2: atada a un poste, semidesnuda, con el bebé mantenido a distancia,
- 1:55:00Speaker 2: su pecho se hinchaba de leche y su corazón se
- 1:55:03Speaker 2: hinchaba de angustia. El pequeño ser estaba pálido y hambriento,
- 1:55:08Speaker 2: podía ver el pecho de su madre, y moría por
- 1:55:10Speaker 2: una toma, lloraba y sollozaba, y el verdugo le dijo
- 1:55:14Speaker 2: a la mujer,—¡ Arrepiéntete!— obligándola a elegir entre la muerte
- 1:55:19Speaker 2: de su hijo y la muerte de su conciencia.—¿ Qué
- 1:55:22Speaker 2: dice usted de esa tortura, digna de Tántalo, aplicada a
- 1:55:26Speaker 2: una madre?— Monseñor, recuerde esto. La Revolución Francesa tuvo sus razones,
- 1:55:32Speaker 2: su furia será perdonada por el futuro. Su resultado es
- 1:55:36Speaker 2: un mundo mejor. Sus acciones más terribles condujeron a un
- 1:55:40Speaker 2: cuidado tierno y amoroso para la raza humana. Lo dejaré ahí.
- 1:55:44Speaker 2: Debo parar. Es demasiado fácil. Yo tengo todas las cartas.
- 1:55:48Speaker 2: En cualquier caso, estoy muriendo. Y, dejando de mirar al obispo,
- 1:55:53Speaker 2: el convencionista remató su argumento con estas pocas palabras tranquilas. Sí,
- 1:55:58Speaker 2: las brutalidades del progreso se llaman revoluciones. Cuando terminan, reconocemos
- 1:56:03Speaker 2: una sola cosa, que la raza humana ha sido maltratada,
- 1:56:06Speaker 2: pero que ha avanzado. El convencionista no sospechaba que había derribado,
- 1:56:12Speaker 2: una tras otra, todas las defensas internas del obispo. Quedaba una,
- 1:56:17Speaker 2: sin embargo, y desde esa última trinchera, la última resistencia
- 1:56:21Speaker 2: de Monseñor Bienvenu. Brotaron estas palabras, casi tan bruscas como
- 1:56:26Speaker 2: su ataque inicial. El progreso debe creer en Dios. El
- 1:56:31Speaker 2: bien no puede servirse mediante la impiedad. Un ateo es
- 1:56:34Speaker 2: un mal guía para la raza humana. El viejo representante
- 1:56:38Speaker 2: del pueblo no respondió. Un escalofrío recorrió su cuerpo. Miró
- 1:56:43Speaker 2: hacia el cielo, y una lágrima se formó lentamente en
- 1:56:46Speaker 2: su ojo. Cuando sus ojos se llenaron hasta rebosar, las
- 1:56:50Speaker 2: lágrimas rodaron por sus mejillas pálidas y dijo, casi tartamudeando.
- 1:56:55Speaker 2: En voz baja, para sí mismo, con la mirada perdida
- 1:56:58Speaker 2: en las profundidades.—¡ Oh, tú! ¡Oh, ideal, sólo tú existes!
- 1:57:06Speaker 2: El obispo experimentó una conmoción inefable. Tras un momento de silencio,
- 1:57:11Speaker 2: el anciano levantó un dedo hacia el cielo y dijo,«
- 1:57:16Speaker 2: La infinitud existe, está ahí. Si la infinitud no tuviera
- 1:57:20Speaker 2: un yo, el yo sería su límite, no sería infinita.
- 1:57:24Speaker 2: En otras palabras, no sería, pero es, por lo tanto,
- 1:57:28Speaker 2: tiene un yo, este yo de la infinitud es Dios».
- 1:57:32Speaker 2: El hombre moribundo había pronunciado esas palabras en voz alta
- 1:57:36Speaker 2: y con un estremecimiento de éxtasis. Como si pudiera ver
- 1:57:39Speaker 2: a alguien, al terminar de hablar, cerró los ojos. El
- 1:57:43Speaker 2: esfuerzo lo había agotado. Estaba claro que acababa de vivir
- 1:57:47Speaker 2: las pocas horas que le quedaban en un solo instante.
- 1:57:50Speaker 2: Lo que acababa de decir le había acercado aquel que
- 1:57:53Speaker 2: aguarda en la puerta de la muerte. El momento final
- 1:57:56Speaker 2: estaba llegando. El obispo sabía que el tiempo se agotaba.
- 1:58:01Speaker 2: Había acudido como sacerdote. Su frialdad inicial se había transformado
- 1:58:06Speaker 2: gradualmente en una emoción extrema. Miró los ojos cerrados. tomó
- 1:58:10Speaker 2: la mano castigada por la edad, arrugada y fría, y
- 1:58:14Speaker 2: se inclinó hacia el hombre moribundo. Esta hora es la
- 1:58:17Speaker 2: hora de Dios. No cree que sería una lástima si
- 1:58:19Speaker 2: nos hubiéramos encontrado en vano. El convencionista abrió los ojos
- 1:58:24Speaker 2: de nuevo. Una gravedad en la que se proyectaba una
- 1:58:27Speaker 2: sombra se grabó en su rostro. mi querido obispo, dijo
- 1:58:32Speaker 2: con una parsimonia que brotaba, quizás más de la dignidad
- 1:58:35Speaker 2: de su alma que del declive de sus fuerzas. He
- 1:58:38Speaker 2: pasado mi vida en la meditación, el estudio y la contemplación.
- 1:58:42Speaker 2: Tenía 60 años cuando mi patria me llamó y me
- 1:58:46Speaker 2: ordenó participar en sus asuntos. Acaté el llamado. Hubo abusos
- 1:58:51Speaker 2: y luché contra ellos. Hubo derechos y principios a los
- 1:58:54Speaker 2: que confesé y defendí. La tierra fue invadida y la defendí.
- 1:58:59Speaker 2: Francia fue amenazada, y yo puse mi pecho en el frente.
- 1:59:03Speaker 2: Nunca fui rico. Ahora soy pobre, fui uno de los
- 1:59:06Speaker 2: maestros del Estado. Las bóvedas del tesoro estaban tan colmadas
- 1:59:10Speaker 2: de monedas, que tuvimos que apuntalar las paredes. Que estaban
- 1:59:15Speaker 2: a punto de colapsar, bajo el peso de tanto oro
- 1:59:17Speaker 2: y plata, y sin embargo... Cené en la calle del
- 1:59:21Speaker 2: Arbe Sec, por 22 sueldos por persona. Socorrí a los oprimidos,
- 1:59:25Speaker 2: alivié a los que sufrían. Es cierto que arranqué el
- 1:59:28Speaker 2: mantel del altar, pero sólo para vendar las heridas de
- 1:59:31Speaker 2: mi patria. Siempre he apoyado la marcha de la raza
- 1:59:34Speaker 2: humana hacia la luz, y en ocasiones he resistido sin
- 1:59:37Speaker 2: piedad el progreso. He protegido, en varias ocasiones a mis
- 1:59:41Speaker 2: propios enemigos, ustedes. y en Piteguem, en Flandes, justo en
- 1:59:46Speaker 2: el lugar donde los reyes merovingios tuvieron su palacio de verano.
- 1:59:51Speaker 2: Hay un convento urbanista, la abadía de Saint-Clair en Bollier,
- 1:59:55Speaker 2: que yo salvé en 1793. He cumplido con mi deber,
- 2:00:00Speaker 2: en la medida en que mis fuerzas lo permitieron y
- 2:00:03Speaker 2: en lo que pude hacer. Después de eso, fui cazado, acosado, perseguido, calumniado, burlado, escupido,
- 2:00:11Speaker 2: maldecido y marginado. Durante muchos años, desde que mi cabello
- 2:00:15Speaker 2: se volvió blanco, he sentido que muchos creen tener el
- 2:00:18Speaker 2: derecho de mirarme con desprecio. Para las pobres y necias hordas,
- 2:00:23Speaker 2: porto el rostro de los condenados, y si no odiara
- 2:00:25Speaker 2: a nadie, acepto el aislamiento que el odio conlleva. Ahora
- 2:00:30Speaker 2: tengo 86 años, estoy a punto de morir.—¡ Su bendición!—
- 2:00:35Speaker 2: respondió el obispo, y se arrodilló. Cuando el obispo volvió
- 2:00:40Speaker 2: a levantar la cabeza, El rostro del convencionista se había
- 2:00:43Speaker 2: vuelto majestuoso. Había muerto. El obispo regresó a su casa
- 2:00:49Speaker 2: sumido en pensamientos que no podemos conocer. Pasó toda la
- 2:00:53Speaker 2: noche en oración. Al día siguiente, unos cuantos curiosos intrépidos
- 2:00:58Speaker 2: intentaron hablarle sobre el convencionista G. A partir de ese momento,
- 2:01:04Speaker 2: se volvió más amable y fraternal que nunca con los
- 2:01:07Speaker 2: niños y con los que sufrían. Cualquier mención a ese
- 2:01:12Speaker 2: viejo cascarrabias, G, lo sumía en un extraño trance meditativo.
- 2:01:17Speaker 2: Nadie podía decir que el encuentro fugaz de su espíritu
- 2:01:20Speaker 2: con aquel otro, y el reflejo de esa gran conciencia
- 2:01:23Speaker 2: sobre la suya, no tuviera algo que ver con su
- 2:01:26Speaker 2: acercamiento a la perfección. Aquella visita pastoral, en particular fue, naturalmente,
- 2:01:33Speaker 2: motivo de cotilleos entre los círculos locales. Era el lugar
- 2:01:37Speaker 2: adecuado para un obispo. al borde de la cama de
- 2:01:40Speaker 2: un hombre así, aunque estuviera agonizando. Evidentemente, no esperaba una
- 2:01:45Speaker 2: conversión de su parte. Todos estos revolucionarios son muy religiosos. Entonces,¿
- 2:01:50Speaker 2: para qué ir?¿ Qué pensaba encontrar? Debía de estar muy
- 2:01:54Speaker 2: ansioso por ver a un alma ser reclamada por el demonio.
- 2:01:58Speaker 2: Un día, una viuda del tipo que confunde la impertinencia
- 2:02:01Speaker 2: con el ingenio, le lanzó una puya. Monseñor, Todos nos
- 2:02:06Speaker 2: preguntamos cuándo recibirá su excelencia su birrete rojo. Oh, bueno,
- 2:02:12Speaker 2: el rojo es un color bastante llamativo, replicó el obispo.
- 2:02:16Speaker 2: Por suerte, quienes lo desprecian en un birrete,
- 2:02:19Speaker 3: lo veneran en un sombrero. Los Miserables
- 2:02:30Speaker 2: Arte I Fantín Libro I Un justo. Capítulo 11. Una aclaración.
- 2:02:42Speaker 2: Se correría el riesgo de cometer un grave error si
- 2:02:45Speaker 2: se pensara que Monseñor Bienvenu era un obispo filósofo o
- 2:02:49Speaker 2: un sacerdote patriota. Su encuentro con G. El convencionista, o
- 2:02:54Speaker 2: mejor dicho, su comunión con él, lo había sumido en
- 2:02:57Speaker 2: un estado de asombro que lo volvía más dulce que nunca.
- 2:03:01Speaker 2: Eso es todo. Aunque Monseñor Bienvenu no era en absoluto
- 2:03:06Speaker 2: un hombre de política, este sería el lugar idóneo para resumir.
- 2:03:10Speaker 2: Muy brevemente, su postura ante los acontecimientos de la época,
- 2:03:14Speaker 2: suponiendo que el obispo alguna vez se hubiera planteado tener una.
- 2:03:19Speaker 2: Para ello, debemos retroceder unos años. Tiempo después de que
- 2:03:24Speaker 2: el señor Miriel fuera elevado al episcopado, el emperador lo
- 2:03:27Speaker 2: había nombrado varón del imperio, junto con otros obispos. La
- 2:03:31Speaker 2: detención del papa tuvo lugar durante la noche del 5
- 2:03:34Speaker 2: al 6 de julio de 1809. En aquella ocasión, Napoleón
- 2:03:39Speaker 2: nombró al señor Miriel para el sínodo de los obispos
- 2:03:42Speaker 2: de Francia e Italia, convocado en París. Este sínodo se
- 2:03:46Speaker 2: celebró en Notre-Dame y se reunió por primera vez el
- 2:03:49Speaker 2: 15 de junio de 1811. Bajo la presidencia del cardenal Fech,
- 2:03:54Speaker 2: el señor Miriel fue uno de los 95 obispos que
- 2:03:57Speaker 2: realizaron el viaje. pero sólo asistió a una sesión y
- 2:04:01Speaker 2: a tres o cuatro conferencias especiales. Parece que, como obispo
- 2:04:06Speaker 2: de una diócesis montañesa, que llevaba una vida básica y
- 2:04:10Speaker 2: rústica en estrecho contacto con la naturaleza, aportó a esta
- 2:04:14Speaker 2: asamblea de personalidades eminentes ideas que apagaron el ambiente. Regresó
- 2:04:19Speaker 2: deprisa a Digne, y cuando le preguntaron por su pronto retorno, respondió,
- 2:04:24Speaker 2: les puse nerviosos. Traje conmigo un soplo del mundo exterior.
- 2:04:29Speaker 2: Era como si hubiera dejado la puerta abierta. En otra
- 2:04:33Speaker 2: ocasión dijo,«¿ Qué pueden esperar? Esos señores son príncipes. Yo
- 2:04:37Speaker 2: solo soy un pobre obispo de campo». El hecho es
- 2:04:41Speaker 2: que los descolocó. Entre otras cosas extrañas, una noche, cuando
- 2:04:46Speaker 2: se encontraba en casa de uno de sus colegas más eminentes,
- 2:04:49Speaker 2: dejó escapar.«¡ Qué relojes tan magníficos!». qué alfombras tan ricas,
- 2:04:54Speaker 2: qué uniformes tan elegantes, debéis de sentiros muy inquietos. Cielos,
- 2:05:00Speaker 2: me alegra no tener todos estos lujos clamando perpetuamente en
- 2:05:03Speaker 2: mis oídos. Hay gente que muere de hambre. Hay gente
- 2:05:07Speaker 2: que se muere de frío. Hay gente que no tiene nada.
- 2:05:11Speaker 2: Hay gente que no tiene nada. Cabe señalar, en paso,
- 2:05:16Speaker 2: que el odio a los lujos no es una forma
- 2:05:18Speaker 2: de odio especialmente brillante. Tal desprecio implica el desprecio por
- 2:05:23Speaker 2: las artes. Y sin embargo, en un hombre de la iglesia,
- 2:05:27Speaker 2: fuera del rito y la ceremonia, el lujo es un pecado.
- 2:05:30Speaker 2: Parecería que estimula hábitos que no tienen nada que ver
- 2:05:33Speaker 2: con la caridad. Un sacerdote rico es una contradicción en términos.
- 2:05:38Speaker 2: Un sacerdote debe estar cerca de los pobres. Ahora bien,
- 2:05:42Speaker 2: es posible estar en contacto constante día y noche con
- 2:05:46Speaker 2: toda clase de angustias. de calamidades y de penurias, sin
- 2:05:50Speaker 2: que parte de esa miseria santa termine por impregnarse en
- 2:05:54Speaker 2: uno mismo, como la suciedad que queda tras un trabajo duro?¿
- 2:05:58Speaker 2: Podemos imaginar a un hombre de pie junto a un
- 2:06:00Speaker 2: fuego sin sentir calor?¿ Podemos imaginar a un trabajador laborando
- 2:06:04Speaker 2: incansablemente en un horno sin que un solo pelo de
- 2:06:07Speaker 2: su cabeza se queme? Ni una uña se ennegrezca, ni
- 2:06:12Speaker 2: una gota de sudor o una mota de ceniza se
- 2:06:14Speaker 2: posen en su rostro. La primera prueba de calidad en
- 2:06:18Speaker 2: un sacerdote, y especialmente en un obispo, es la pobreza.
- 2:06:23Speaker 2: Esa es, sin duda, la que el obispo de Digne
- 2:06:26Speaker 2: tenía en mente. Además, no hay que pensar que compartiera
- 2:06:30Speaker 2: en ciertos puntos delicados lo que se conocía como las«
- 2:06:34Speaker 2: ideas del siglo». Rara vez se involucraba en las disputas
- 2:06:38Speaker 2: teológicas de la época y guardaba silencio en asuntos donde
- 2:06:41Speaker 2: la iglesia y el Estado estaban en conflicto, pero, si
- 2:06:45Speaker 2: se le hubiera presionado, parece que habría resultado más ultramontano
- 2:06:48Speaker 2: que alicano. Dado que estamos pintando un retrato con todas
- 2:06:53Speaker 2: sus imperfecciones, nos vemos obligados a añadir que el declive
- 2:06:56Speaker 2: de Napoleón no le conmovió. A partir de 1813, apoyó
- 2:07:01Speaker 2: y aplaudió todas las manifestaciones de hostilidad contra él. Se
- 2:07:05Speaker 2: negó a ir a observar al emperador cuando este pasó
- 2:07:08Speaker 2: por su diócesis en su regreso de la isla de
- 2:07:11Speaker 2: Elba y rechazó prescribir oraciones públicas por él durante los
- 2:07:14Speaker 2: 100 días. Aparte de su hermana, doña Baptistein tenía dos hermanos.
- 2:07:20Speaker 2: Uno era general y el otro, prefecto de policía. Escribía
- 2:07:24Speaker 2: con frecuencia a ambos. Durante un tiempo, fue bastante severo
- 2:07:28Speaker 2: con el primero, porque... al tener un mando en Provenza
- 2:07:32Speaker 2: en el momento del desembarco de Napoleón en Canes. El
- 2:07:36Speaker 2: general se había puesto al frente de 1200 hombres y
- 2:07:39Speaker 2: había perseguido al emperador con tanta falta de ganas que
- 2:07:42Speaker 2: uno habría jurado que estaba decidido a dejarlo escapar. Su
- 2:07:46Speaker 2: correspondencia fue más afectuosa con el otro hermano, el antiguo
- 2:07:49Speaker 2: prefecto de policía, un hombre valiente y digno que vivía
- 2:07:53Speaker 2: retirado en París, en la calle cassette y así monseñor
- 2:07:59Speaker 2: bienvenu como cualquier otro tuvo su hora de partidismo su
- 2:08:03Speaker 2: hora de amargura su nube oscura la sombra de las
- 2:08:06Speaker 2: pasiones del momento pasó sobre esta alma dulce y elevada
- 2:08:10Speaker 2: ocupada en las cosas eternas no hace falta decir que
- 2:08:14Speaker 2: un hombre así no debería tener opiniones políticas No me malinterpreten.
- 2:08:19Speaker 2: No confundimos las llamadas opiniones políticas con la gran aspiración
- 2:08:22Speaker 2: hacia el progreso. Con esa sublime fe patriótica, democrática y humana,
- 2:08:28Speaker 2: que hoy en día debería ser el cimiento de toda
- 2:08:31Speaker 2: inteligencia generosa. Sin profundizar en cuestiones que sólo tocan indirectamente
- 2:08:36Speaker 2: el tema de este libro, diremos simplemente esto. habría sido
- 2:08:40Speaker 2: algo bueno que Monseñor Bienvenu no fuera un realista y
- 2:08:44Speaker 2: que su mirada no se hubiera apartado ni un instante
- 2:08:47Speaker 2: de esa contemplación serena donde vemos, brillando con claridad por
- 2:08:51Speaker 2: encima del tumultuoso ajetreo de los asuntos humanos, esas tres
- 2:08:55Speaker 2: luces puras, verdad, justicia y caridad. Si bien aceptamos que
- 2:09:01Speaker 2: Dios no había creado a Monseñor Bienvenu para un papel político,
- 2:09:05Speaker 2: lo habríamos comprendido y admirado si hubiera protestado en nombre
- 2:09:09Speaker 2: del derecho y la libertad si hubiera opuesto una resistencia
- 2:09:13Speaker 2: feroz peligrosa y justa a napoleón cuando éste era todopoderoso
- 2:09:18Speaker 2: pero lo que nos agrada en quienes ascienden no nos
- 2:09:21Speaker 2: gusta tanto cuando descienden no nos gusta luchar si no
- 2:09:24Speaker 2: hay peligro y en cualquier caso Sólo aquellos que han
- 2:09:27Speaker 2: luchado desde el principio tienen el derecho de aniquilar al final.
- 2:09:32Speaker 2: Un hombre que no ha sido un oponente implacable en
- 2:09:34Speaker 2: tiempos de calma, cuando el enemigo está en su apogeo,
- 2:09:37Speaker 2: debe guardar silencio cuando el enemigo colapsa. Sólo el hombre
- 2:09:41Speaker 2: que ha denunciado el éxito del enemigo puede proclamar legítimamente
- 2:09:45Speaker 2: la justicia de su caída. En cuanto a nosotros, cuando
- 2:09:48Speaker 2: la Providencia interviene, la dejamos actuar. Llega el año 1812
- 2:09:53Speaker 2: y nos desarma. En 1813, la cobarde ruptura del silencio
- 2:09:58Speaker 2: por parte del taciturno cuerpo legislativo. Alentado por el desastre,
- 2:10:03Speaker 2: no fue más que una ofensa y fue un crimen aplaudirla.
- 2:10:07Speaker 2: En 1814, ante aquellos mariscales traidores, ante un Senado que
- 2:10:11Speaker 2: pasaba de una mala acción a otra, insultando donde antes
- 2:10:15Speaker 2: había deificado ante esta idolatría que se derrumbaba y luego
- 2:10:19Speaker 2: escupía sobre el ídolo era un deber apartar la mirada
- 2:10:23Speaker 2: en 1815 cuando las desgracias finales estaban en el aire
- 2:10:27Speaker 2: mientras francia se estremecía ante su siniestra llegada cuando ya
- 2:10:31Speaker 2: se podía divisar a lo lejos la batalla de waterloo
- 2:10:33Speaker 2: ante napoleón el pesaroso júbilo del ejército y del pueblo
- 2:10:37Speaker 2: animando a un hombre que había sido condenado por el
- 2:10:40Speaker 2: destino no tenía nada de gracioso, y con todas nuestras
- 2:10:44Speaker 2: reservas sobre el déspota, un corazón como el del obispo
- 2:10:47Speaker 2: de Digne no debería, quizás, haber sido tan impermeable a
- 2:10:51Speaker 2: todo lo noble y conmovedor que se encontraba en el
- 2:10:53Speaker 2: borde del abismo, en el abrazo apretado de una gran
- 2:10:57Speaker 2: nación y de un gran hombre. Con esa única excepción,
- 2:11:01Speaker 2: él era y siempre sería en todo justo, íntegro, noble, inteligente,
- 2:11:07Speaker 2: humilde y digno, benéfico y bondadoso que es otra forma
- 2:11:11Speaker 2: de beneficencia era un sacerdote un sabio y un hombre
- 2:11:15Speaker 2: incluso en la postura política por la que acabamos de
- 2:11:18Speaker 2: reprocharle y que tendemos a juzgar con severidad debemos decir
- 2:11:23Speaker 2: que fue tolerante y equilibrado algo que quizás no se
- 2:11:26Speaker 2: puede decir del hombre que les habla ahora el portero
- 2:11:29Speaker 2: de la alcaldía había sido puesto en su puesto por
- 2:11:32Speaker 2: el emperador Era un viejo suboficial de la vieja guardia,
- 2:11:36Speaker 2: un granadero de Austerlitz, tan bonapartista como el águila. De
- 2:11:40Speaker 2: vez en cuando, palabras insensatas escapaban de los labios de
- 2:11:44Speaker 2: este pobre diablo, las cuales la ley de entonces definía
- 2:11:47Speaker 2: como sediciosas. Desde que el perfil imperial había desaparecido de
- 2:11:51Speaker 2: las insignias de la Legión de Honor, nunca vestía el
- 2:11:55Speaker 2: uniforme reglamentario, como le gustaba decir, para no verse obligado
- 2:11:59Speaker 2: a llevar la cruz de la Legión de Honor. Él
- 2:12:02Speaker 2: mismo había retirado con devoción la efigie imperial de la
- 2:12:06Speaker 2: cruz que Napoleón le había dado. Esto creó un hueco
- 2:12:09Speaker 2: que no quería llenar con nada más. Prefiero morir. Solía
- 2:12:13Speaker 2: decir que llevara esos tres sapos sobre mi pecho. Se
- 2:12:16Speaker 2: reía a carcajadas de Luis XVIII. Ese viejo gástrico con
- 2:12:20Speaker 2: sus polainas inglesas decía que se lleve su coleta y
- 2:12:24Speaker 2: se vaya a Prusia. Sólo estaba demasiado feliz de poder
- 2:12:28Speaker 2: meter en la misma maldición las dos cosas que más odiaba,
- 2:12:32Speaker 2: Prusia e Inglaterra. Habló más de lo que debía, y
- 2:12:36Speaker 2: finalmente perdió su empleo. Se encontró en la calle con
- 2:12:40Speaker 2: su esposa y sus hijos, sin un trozo de pan.
- 2:12:43Speaker 2: El obispo lo llamó. Lo reprendió con suavidad y lo
- 2:12:46Speaker 2: nombró sacristán de la catedral. Monsieur Myriel era el verdadero
- 2:12:52Speaker 2: pastor de la diócesis, un amigo para todos. En nueve años,
- 2:12:57Speaker 2: gracias a sus obras piadosas y a sus modales amables,
- 2:13:00Speaker 2: Monseñor Bienvenu había llenado la ciudad de Digne con una
- 2:13:04Speaker 2: especie de tierna y filial veneración. Incluso su actitud hacia
- 2:13:08Speaker 2: Napoleón había sido aceptada y más o menos perdonada tácitamente
- 2:13:12Speaker 2: por la gente. Una Grey buena pero débil, que adoraba
- 2:13:15Speaker 2: a su
- 2:13:16Speaker 3: emperador pero amaba a su obispo. Los Miserables.
- 2:13:28Speaker 2: Parte primera Fantín. Libro primero, un justo. Capítulo 12. La
- 2:13:36Speaker 2: soledad de Monseñor Bienvenu. Casi siempre hay un grupo de
- 2:13:41Speaker 2: abades de poca monta alrededor de un obispo. Del mismo
- 2:13:44Speaker 2: modo que hay una escolta de oficiales novatos alrededor de
- 2:13:47Speaker 2: un general. Solo que el encantador San Francisco de Sales
- 2:13:51Speaker 2: describiría en algún lugar como esos, sacerdotes entusiastas. Toda profesión
- 2:13:56Speaker 2: tiene sus cadetes que merodean a quienes ocupan la ciudad.
- 2:13:59Speaker 2: No existe figura de autoridad que no cuente con su séquito.
- 2:14:03Speaker 2: Ningún hombre de fortuna carece de su corte. Aquellos que
- 2:14:06Speaker 2: buscan un futuro se agolpan alrededor de las luces del presente.
- 2:14:10Speaker 2: Cada metrópolis tiene su estado mayor. Todo obispo que valga
- 2:14:14Speaker 2: la pena tiene su escuadrón de seminaristas angelicales patrullando y
- 2:14:18Speaker 2: manteniendo el orden en el orden. Palacio Episcopal, vigilando con
- 2:14:22Speaker 2: celo la sonrisa de Monseñor. Complacer a un obispo es
- 2:14:26Speaker 2: para un subdiácono una puerta abierta al éxito. Después de todo,
- 2:14:30Speaker 2: cada uno debe labrarse un hueco, y por eso los
- 2:14:33Speaker 2: clérigos nunca desprecian las sinecuras. Así como hay peces gordos
- 2:14:38Speaker 2: en otros ámbitos, también hay grandes mitras en la iglesia.
- 2:14:41Speaker 2: Estos son los obispos de moda. Hombres ricos, elegantes, con mundo.
- 2:14:47Speaker 2: Hombres que sin duda saben rezar. Pero que también saben cabildear.
- 2:14:51Speaker 2: Y no tienen escrúpulos a la hora de presentarse como
- 2:14:54Speaker 2: los canales de toda una diócesis. Como puentes entre la
- 2:14:58Speaker 2: sacristía y el mundo diplomático, son más avás que sacerdotes,
- 2:15:02Speaker 2: más prelados que obispos. Si logras acercarte a uno de ellos,
- 2:15:06Speaker 2: ya tienes el camino asegurado. Con sus privilegios en lo
- 2:15:10Speaker 2: más alto, estos benefician a quienes los rodean. Ya sean
- 2:15:14Speaker 2: psicofantes sobrepasados, favoritos, o los jóvenes que han aprendido el
- 2:15:19Speaker 2: arte de la adulación, otorgándoles parroquias lucrativas, cargos de canónigo, archidiaconados,
- 2:15:26Speaker 2: capellanías y puestos en la catedral, como preludio a las
- 2:15:29Speaker 2: honores episcopales. Al ascender ellos impulsan a sus satélites, todo
- 2:15:35Speaker 2: un sistema solar entra en movimiento, su resplandor baña a
- 2:15:38Speaker 2: su séquito con reflejos de púrpura. Su prosperidad deja caer
- 2:15:42Speaker 2: sus migajas sobre quienes esperan en las sombras, en forma
- 2:15:45Speaker 2: de pequeñas y convenientes promociones. Cuanto más grande es la
- 2:15:50Speaker 2: diócesis del patrón, más importante es la parroquia del favorito,
- 2:15:54Speaker 2: y luego está siempre Roma. Un obispo que logra convertirse
- 2:15:58Speaker 2: en arzobispo. Un arzobispo que llega a ser cardenal. Te
- 2:16:02Speaker 2: lleva consigo en el viaje como miembro del cónclave. Te
- 2:16:05Speaker 2: incorporas a la rota. Te entregan un palio para vestir.
- 2:16:09Speaker 2: De repente eres auditor, de pronto eres canónigo, de repente
- 2:16:13Speaker 2: eres monseñor, y de su excelencia a su eminencia sólo
- 2:16:16Speaker 2: hay un paso. Y entre su eminencia y su santidad,
- 2:16:20Speaker 2: sólo hay el humo de una papeleta quemada. Cualquier clérigo
- 2:16:23Speaker 2: consolideo puede soñar con la tiara papal. Hoy en día,
- 2:16:28Speaker 2: el sacerdote es el único hombre que puede convertirse habitualmente
- 2:16:32Speaker 2: en rey.¿ Y qué rey?¡ El rey supremo! Y por eso,¿
- 2:16:35Speaker 2: qué nido de ambición es un seminario?¿ Cuántos acólitos sonrojados?¿
- 2:16:41Speaker 2: Cuántos avas de rostro fresco corren como la lechera Perret,
- 2:16:44Speaker 2: con un tántaro sobre la cabeza?¡ Qué fácil es que
- 2:16:48Speaker 2: la ambición se llame a sí misma vocación, tal vez,
- 2:16:51Speaker 2: quién sabe! Lo hace con toda buena fe, incluso engañándose
- 2:16:55Speaker 2: a sí misma, mientras se desborda de éxtasis. Monseñor Bienvenu, humilde,
- 2:17:01Speaker 2: pobre y peculiar, no era una de esas grandes mitras.¿
- 2:17:06Speaker 2: Se notaba en la absoluta falta de jóvenes sacerdotes que
- 2:17:09Speaker 2: se agolparan a su alrededor? Se veía que no, pegaba,
- 2:17:12Speaker 2: en París. Ningún futuro glorioso intentaba unir su suerte a
- 2:17:16Speaker 2: la de este viejo y solitario hombre. Ninguna ambición incipiente
- 2:17:21Speaker 2: era lo bastante tonta como para intentar florecer bajo su sombra.
- 2:17:25Speaker 2: Sus canónigos y grandes vicarios eran viejos curtidos, un poco
- 2:17:29Speaker 2: comunes como él, y encerrados en la diócesis como él.
- 2:17:34Speaker 2: Sin ninguna posibilidad de ascender al cardenalato, se parecían a
- 2:17:37Speaker 2: su obispo, con una diferencia. Ellos estaban acabados, y él
- 2:17:41Speaker 2: estaba completo. La imposibilidad de progresar bajo el mando de
- 2:17:45Speaker 2: Monseñor Bienvenu, era tan valpable que apenas terminaba en el seminario.
- 2:17:50Speaker 2: Los jóvenes que él ordenaba, obtenían rápidamente recomendaciones para los
- 2:17:54Speaker 2: arzobispos de Ais o Aux, y desaparecían en un abrir
- 2:17:57Speaker 2: y cerrar de ojos, porque al fin y al cabo,
- 2:18:00Speaker 2: todos necesitamos un empujón. Un santo que lleva una vida
- 2:18:04Speaker 2: de excesiva abnegación, es peligroso para los que nos rodean.
- 2:18:08Speaker 2: Podría contagiarte con una pobreza incurable. Con la rigidez en
- 2:18:12Speaker 2: las articulaciones que impide escalar la escala social, y en resumen,
- 2:18:17Speaker 2: con un poco más de renuncia de la que uno desea,
- 2:18:20Speaker 2: la gente huye de esa virtud tan austera. De ahí
- 2:18:23Speaker 2: el aislamiento de Monseñor Bienvenu. Vivimos en una sociedad sombría.¿
- 2:18:28Speaker 2: Cómo progresar?¿ Cómo tener éxito? Esa es la lección que gotea,
- 2:18:33Speaker 2: gota a gota, desde la corrupción dominante en las altas esferas.
- 2:18:38Speaker 2: Podríamos decir, por cierto, que el éxito es algo bastante terrible.
- 2:18:43Speaker 2: Su parecido engañoso con el mérito tiene a la gente confundida.
- 2:18:48Speaker 2: Para las masas, el éxito es sinónimo de supremacía. El éxito,
- 2:18:53Speaker 2: ese gemelo exacto del talento, tiene un cómplice. La historia,
- 2:18:57Speaker 2: solo Juvenal y Tácito se quejan de ello. En nuestra época,
- 2:19:01Speaker 2: una filosofía más o menos oficial, ha pasado a ser
- 2:19:04Speaker 2: la sirvienta del éxito. Vistiendo su uniforme y trabajando en
- 2:19:08Speaker 2: su antecámara. Tener éxito, esa es la idea principal. La
- 2:19:12Speaker 2: prosperidad presupone la capacidad. Si ganas la lotería, eres un
- 2:19:17Speaker 2: hombre inteligente. El ganador es venerado. Si naces con una
- 2:19:21Speaker 2: cuchara de plata en la boca, eso es lo único
- 2:19:24Speaker 2: que cuenta. Si tienes suerte, lo demás se acomodará. Si
- 2:19:28Speaker 2: tienes fortuna, te considerarán grande. Aparte de los cinco o
- 2:19:33Speaker 2: seis ejemplos ilustres que son la gloria de su tiempo.
- 2:19:36Speaker 2: La admiración contemporánea es tan corta de miras como es posible.
- 2:19:41Speaker 2: Todo lo que brilla es oro. No hay nada malo
- 2:19:44Speaker 2: en ser una revista, siempre y cuando hayas llegado. La
- 2:19:48Speaker 2: vulgaridad es un viejo narciso que se adora a sí
- 2:19:51Speaker 2: mismo y aplaude la vulgaridad común. Ese genio supremo por
- 2:19:56Speaker 2: el que uno se convierte en un Moisés, un Esquilo,
- 2:19:59Speaker 2: un Dante, un Mi Ángel o un Napoleón es percibido
- 2:20:03Speaker 2: por la multitud y aplaudido con entusiasmo en cualquier hombre
- 2:20:06Speaker 2: que logre alcanzar lo que se propuso, sea lo que
- 2:20:10Speaker 2: sea que eso sea. que un notario ascienda a diputado,
- 2:20:13Speaker 2: que un falso corneille escriba un tiridate, que un eunuco
- 2:20:18Speaker 2: entre en posesión de un harén, Que un militar cualquiera
- 2:20:22Speaker 2: gane por casualidad la batalla decisiva de una era. Que
- 2:20:25Speaker 2: un boticario invente suelas de cartón para el ejército de Sambre,
- 2:20:29Speaker 2: Ed Meuse, y se forje una fortuna vendiendo ese cartón
- 2:20:32Speaker 2: como cuero. Que un vendedor ambulante se meta en los
- 2:20:36Speaker 2: negocios de la usura y genere una voluntad de dinero
- 2:20:38Speaker 2: de la que él sea el padre y ella la madre.
- 2:20:41Speaker 2: Que un predicador se convierta en obispo hablando por hablar.
- 2:20:44Speaker 2: Que un administrador de una gran propiedad termine con tanta
- 2:20:47Speaker 2: fortuna que sea nombrado ministro de finanzas, la gente llama
- 2:20:51Speaker 2: a eso genio. Del mismo modo que llaman belleza al
- 2:20:54Speaker 2: rostro de Musquetón, y majestad a la presencia de Croc.
- 2:20:58Speaker 2: Confunden las constelaciones del vacío cósmico, con las estrellas hechas
- 2:21:02Speaker 2: por las patas de los patos, en el lodo blando
- 2:21:04Speaker 3: del pantano. Los Miserables.
- 2:21:14Speaker 2: Parte I. Fantín. Libro I. Un justo. Capítulo XIII. Lo
- 2:21:25Speaker 2: que creía. Desde el punto de vista de la ortodoxia,
- 2:21:29Speaker 2: no nos corresponde juzgar al obispo de digne. Ante una
- 2:21:33Speaker 2: alma así, no podemos sentir más que respeto. La conciencia
- 2:21:37Speaker 2: de un hombre justo debe tomarse en su valor literal,
- 2:21:40Speaker 2: además con ciertos tipos de personas. Debemos permitir que florezcan
- 2:21:45Speaker 2: todas las bellezas de la virtud humana dentro de una
- 2:21:47Speaker 2: fe que, aunque distinta a la nuestra, es igualmente profunda.¿
- 2:21:53Speaker 2: Qué pensaba él sobre este dogma o aquel misterio? Estos
- 2:21:58Speaker 2: secretos de la vida interior, profundas sólo son conocidos por
- 2:22:01Speaker 2: la tumba, a la que todas las almas entran desnudas.
- 2:22:05Speaker 2: Lo que sí tenemos claro, es que para el obispo,
- 2:22:08Speaker 2: los problemas de fe nunca se resolvieron mediante la hipocresía.
- 2:22:11Speaker 2: No puede haber corrupción en un diamante. Él creía en
- 2:22:15Speaker 2: todo lo que podía. Credo in patrem era su grito. Además,
- 2:22:20Speaker 2: sus buenas acciones le otorgaban ese grado de satisfacción que
- 2:22:23Speaker 2: calma la conciencia y le susurra suavemente. Estás con Dios.
- 2:22:29Speaker 2: Lo que nos gustaría señalar es que, más allá de
- 2:22:32Speaker 2: su fe, por así decirlo, el obispo poseía un excedente
- 2:22:36Speaker 2: de amor. Y fue debido a esto, qui amultum amavit.
- 2:22:40Speaker 2: que fue juzgado como vulnerable por los serios, los solemnes
- 2:22:44Speaker 2: y los sensatos, esas etiquetas favoritas de nuestro triste mundo.¿
- 2:22:50Speaker 2: Dónde el egoísmo toma prestado sus clichés de la pedantería?¿
- 2:22:54Speaker 2: Qué era este exceso de amor? Era una benevolencia serena,
- 2:22:58Speaker 2: que fluía hacia todas las personas, y a veces, se
- 2:23:01Speaker 2: extendía incluso a las cosas. Vivía sin desdén. era indulgente
- 2:23:06Speaker 2: con la creación de Dios. Todo hombre, incluso el mejor
- 2:23:09Speaker 2: de ellos, posee en su interior una dureza inconsciente que
- 2:23:13Speaker 2: reserva para los animales. El obispo de Digne no tenía
- 2:23:16Speaker 2: nada de esa dureza, a pesar de que es común
- 2:23:19Speaker 2: en muchos sacerdotes. No llegó al extremo de los brahmanes,
- 2:23:23Speaker 2: pero parecía haber interiorizado estas palabras del Eclesiastes.¿ Quién conoce
- 2:23:28Speaker 2: el espíritu del hombre que sube, y el espíritu de
- 2:23:31Speaker 2: la bestia que baja hacia la tierra? La fealdad exterior,
- 2:23:35Speaker 2: o las deformidades del instinto, no le preocupaban, ni le enfurecían.
- 2:23:40Speaker 2: Parecía mirar más allá de la apariencia de la vida,
- 2:23:43Speaker 2: para buscar la causa subyacente, la explicación, o la justificación.
- 2:23:48Speaker 2: A veces parecía pedirle a Dios que dictara sentencias más leves.
- 2:23:52Speaker 2: examinaba con la imparcialidad y el ojo de un lingüista
- 2:23:55Speaker 2: descifrando un palimpsesto el nivel de caos que existe incluso
- 2:23:59Speaker 2: en la naturaleza tales reflexiones hacían que en ocasiones palabras
- 2:24:04Speaker 2: extrañas brotaran de sus labios una mañana en su jardín
- 2:24:08Speaker 2: pensó que estaba solo pero su hermana paseaba tras él
- 2:24:11Speaker 2: sin que él lo notara de repente se detuvo y
- 2:24:15Speaker 2: observó algo en el suelo era una araña enorme negra
- 2:24:19Speaker 2: peluda y horrible su hermana lo oyó decir Pobre criatura,
- 2:24:23Speaker 2: no es su culpa.¿ Por qué no registrar este casi
- 2:24:27Speaker 2: infantilismo divino, que es prueba de su bondad? Son trivialidades
- 2:24:32Speaker 2: infantiles si se quiere, una niñez. Pero una niñez sublime,
- 2:24:36Speaker 2: como la de San Francisco de Asís, o Marco Aurelio.
- 2:24:40Speaker 2: Un día de hecho, se torció el tobillo intentando no
- 2:24:43Speaker 2: pisar a una hormiga. Así era como vivía este hombre
- 2:24:47Speaker 2: de Dios. A veces se quedaba dormido en el jardín
- 2:24:51Speaker 2: y cuando lo hacía no había nada más venerable. En
- 2:24:55Speaker 2: el pasado, si creemos los relatos que se cuentan sobre
- 2:24:58Speaker 2: su juventud y su madurez, Monseñor Bienvenu había sido un
- 2:25:03Speaker 2: hombre de pasión, tal vez incluso un hombre violento. Su
- 2:25:07Speaker 2: voluntad universal no era tanto un instinto natural como una
- 2:25:10Speaker 2: convicción firme que se había filtrado en su corazón a
- 2:25:14Speaker 2: través de la vida, goteando lentamente pensamiento a pensamiento. Pues
- 2:25:19Speaker 2: la naturaleza de una persona, como la roca, puede ser
- 2:25:22Speaker 2: perforada por las gotas de agua. Los canales así abiertos
- 2:25:26Speaker 2: son imborrables, esas formaciones indestructibles. En 1815, como bien podríamos
- 2:25:33Speaker 2: haber dicho, había alcanzado los 75 años, pero no parecía
- 2:25:37Speaker 2: tener más de 60. No era alto, tenía un poco
- 2:25:41Speaker 2: de sobrepeso y para combatirlo caminaba alegremente durante largas jornadas.
- 2:25:47Speaker 2: Su paso era firme, y solo estaba ligeramente encorvado, un
- 2:25:50Speaker 2: detalle del que no pretendemos sacar conclusiones. El Papa Gregorio XVI,
- 2:25:55Speaker 2: a los 80 años, se mantenía perfectamente erguido y sonriente,
- 2:26:00Speaker 2: pero eso no impidió que fuera un papa terrible. Monseñor Bienvenu,
- 2:26:04Speaker 2: tenía lo que comúnmente se llama, una cara hermosa, pero
- 2:26:07Speaker 2: era tan dulce que uno olvidaba que era guapo. Cada
- 2:26:12Speaker 2: vez que charlaba con esa alegría infantil que era una
- 2:26:14Speaker 2: de sus gracias, y que ya hemos mencionado. Uno se
- 2:26:18Speaker 2: sentía cómodo en su compañía. La alegría parecía brotar de
- 2:26:22Speaker 2: todo su ser. Su tez sonrojada y fresca, el conjunto
- 2:26:26Speaker 2: de dientes blancos como perlas que conservaba y que mostraba
- 2:26:30Speaker 2: al reír. Le daban ese aire abierto y cercano que
- 2:26:33Speaker 2: lleva a la gente a describir a un joven como
- 2:26:36Speaker 2: un buen muchacho y a un anciano como un buen viejo.
- 2:26:41Speaker 2: Este era, como recordarán, el efecto que causó en Napoleón.
- 2:26:45Speaker 2: Al principio, y especialmente a primera vista, apenas parecía ser
- 2:26:49Speaker 2: algo más que un buen viejo. Pero si uno pasaba
- 2:26:52Speaker 2: unas horas con él y lo veía en un estado
- 2:26:55Speaker 2: de reflexión, el viejo se transformaba gradualmente y adquiría una
- 2:26:59Speaker 2: cualidad inefablemente imponente, su frente ancha y seria. Ennoblecida por
- 2:27:05Speaker 2: una cabellera blanca y abundante, se veía también elevada por
- 2:27:08Speaker 2: la meditación. La grandeza emanaba de su bondad sin que
- 2:27:12Speaker 2: ésta dejara de brillar. se sentía algo parecido a la
- 2:27:16Speaker 2: emoción que uno experimentaría si viera a un ángel sonriente
- 2:27:19Speaker 2: desplegar sus alas sin dejar de sonreír. Un respeto, un
- 2:27:24Speaker 2: respeto que iba más allá de las palabras, se extendía
- 2:27:27Speaker 2: por grados y llegaba hasta el corazón. Y uno no
- 2:27:30Speaker 2: podía evitar sentir que estaba ante una de esas grandes almas, curtidas,
- 2:27:35Speaker 2: probadas y llenas de compasión. Cuyo pensamiento es de tal magnitud,
- 2:27:39Speaker 2: que no puede ser más que amable. Como hemos visto,
- 2:27:43Speaker 2: la oración, la celebración de los oficios religiosos, la caridad,
- 2:27:48Speaker 2: el consuelo a los afligidos. El cultivo de una pequeña
- 2:27:51Speaker 2: parcela de tierra, la fraternidad, la sobriedad, la sobriedad, la hospitalidad,
- 2:27:56Speaker 2: la abnegación, la confianza, el estudio y el trabajo llenaban
- 2:28:01Speaker 2: cada día de su vida. Llenaban, es precisamente la palabra adecuada,
- 2:28:05Speaker 2: pues el día del obispo estaba colmado de buenos pensamientos,
- 2:28:09Speaker 2: buenas palabras y buenas acciones. Y sin embargo, no estaba
- 2:28:14Speaker 2: completo si el clima frío o la lluvia le impedecían
- 2:28:16Speaker 2: pasar una hora o dos cada noche. Después de que
- 2:28:20Speaker 2: las dos mujeres se retiraran, en su jardín, antes de
- 2:28:23Speaker 2: irse a la cama, parecía que esto era una suerte
- 2:28:26Speaker 2: de rito para él. Una forma de prepararse para el
- 2:28:29Speaker 2: sueño meditando ante el gran espectáculo del cielo nocturno. A
- 2:28:33Speaker 2: veces incluso pasada la medianoche, si las dos ancianas no
- 2:28:37Speaker 2: podían dormir, lo oían recorrer lentamente la propiedad. Entonces, estaba
- 2:28:43Speaker 2: a solas consigo mismo, absorto, en paz, adorando. Uniendo la
- 2:28:48Speaker 2: serenidad de su corazón con la serenidad del éter. Abrumado
- 2:28:52Speaker 2: en la oscuridad por los esplendores visibles de las constelaciones
- 2:28:55Speaker 2: y los esplendores invisibles de Dios. Abriendo su alma a
- 2:29:00Speaker 2: los pensamientos que caen del desconocido. En momentos como esos,
- 2:29:05Speaker 2: ofreciendo su corazón en la hora en que las flores
- 2:29:07Speaker 2: nocturnas ofrecen su perfume, iluminado como una lámpara en medio
- 2:29:12Speaker 2: de la noche estrellada. Lleno de éxtasis en medio del
- 2:29:15Speaker 2: resplandor universal de la creación. Quizás no podría haber explicado
- 2:29:19Speaker 2: qué ocurría en su espíritu. Sentía algo elevarse desde su
- 2:29:23Speaker 2: interior y algo descender hacia él. Intercambios misteriosos entre el
- 2:29:28Speaker 2: pozo sin fondo del alma y el pozo sin fondo
- 2:29:31Speaker 2: del universo. Reflexionaba sobre la grandeza y la presencia viva
- 2:29:35Speaker 2: de Dios. Sobre el extraño misterio del futuro eterno. Sobre
- 2:29:40Speaker 2: el aún más extraño misterio del pasado eterno. sobre todas
- 2:29:44Speaker 2: las infinitudes que fluían en todas direcciones ante sus ojos, y,
- 2:29:47Speaker 2: sin intentar comprender lo incomprensible, lo veía, no estudiaba a Dios,
- 2:29:53Speaker 2: quedaba deslumbrado por él. Consideraba las magníficas colisiones de los
- 2:29:58Speaker 2: átomos que producen lo que vemos de la materia, mostrando
- 2:30:01Speaker 2: las fuerzas en juego al observarlas, creando la individualidad dentro
- 2:30:05Speaker 2: de la unidad. la proporción dentro de la extensión, lo
- 2:30:09Speaker 2: innumerable dentro de lo infinito, y produciendo belleza a través
- 2:30:13Speaker 2: de la luz. Tales colisiones toman forma constantemente, uniendo cosas
- 2:30:18Speaker 2: y separándolas. Es una cuestión de vida y muerte. Se
- 2:30:24Speaker 2: sentaba en un banco de madera con la espalda apoyada
- 2:30:26Speaker 2: contra una celada deteriorada y contemplaba las estrellas a través
- 2:30:31Speaker 2: de las siluetas delgadas y recortadas de sus árboles frutales.
- 2:30:35Speaker 2: Ese trozo de tierra de unos 100 metros cuadrados, tan
- 2:30:39Speaker 2: escasamente plantado, tan abarrotado de cobertizos y chozas, le era querido,
- 2:30:44Speaker 2: era todo lo que necesitaba.¿ Qué más podría necesitar un
- 2:30:48Speaker 2: hombre viejo cuando dividía el poco tiempo libre que le
- 2:30:52Speaker 2: permitía su vida? Pues tenía muy poco tiempo libre, entre
- 2:30:55Speaker 2: la jardinería de un día y la contemplación de una noche.¿
- 2:30:59Speaker 2: Acaso no es suficiente este pequeño recinto, con el cielo
- 2:31:02Speaker 2: como techo? Para permitirle adorar a Dios contemplando sus obras
- 2:31:06Speaker 2: más bellas y más sublimes, una a una.¿ Acaso no
- 2:31:10Speaker 2: es eso todo lo que hay? En efecto,¿ qué más
- 2:31:12Speaker 2: podría desear uno? Un pequeño jardín para basear y un
- 2:31:16Speaker 2: espacio infinito para soñar. A sus pies, lo que pudiera
- 2:31:20Speaker 2: cultivarse y recogerse. Sobre su cabeza, lo que pudiera estudiarse
- 2:31:24Speaker 2: y meditar. Unas cuantas flores en el suelo y
- 2:31:28Speaker 3: todas las estrellas en el cielo. Los Miserables.
- 2:31:38Speaker 2: Parte I Fantín. Libro I Unjusto. Capítulo XIV. Lo que pensaba.
- 2:31:50Speaker 2: Una última palabra. Estos detalles, especialmente en los tiempos que corren,
- 2:31:56Speaker 2: podrían otorgarle al obispo de Digne un cierto perfil. Panteísta.
- 2:32:01Speaker 2: para usar una expresión de moda y alimentar la idea
- 2:32:05Speaker 2: de que poseía una de esas filosofías personales propias de
- 2:32:08Speaker 2: la época, que a veces echan raíces en las almas
- 2:32:11Speaker 2: solitarias y crecen hasta sustituir a la religión. Debemos insistir
- 2:32:16Speaker 2: en esto. Nadie que conociera a Monseñor Bienvenu se habría
- 2:32:19Speaker 2: permitido pensar algo así. Lo que revelaba la naturaleza de
- 2:32:23Speaker 2: este hombre con absoluta claridad era su corazón. Su iluminación
- 2:32:28Speaker 2: provenía de la luz que emana el corazón. Sin teorías,
- 2:32:33Speaker 2: sólo una multitud de buenas obras. Las especulaciones abrumadoras suelen marear,
- 2:32:38Speaker 2: y nada indica que él haya contaminado su mente con
- 2:32:41Speaker 2: palabrerías místicas. Un apóstol puede permitirse la imprudencia, pero un
- 2:32:46Speaker 2: obispo debe andar con cautela. Probablemente se esforzaba por no
- 2:32:51Speaker 2: aventurarse demasiado en ciertos temas y dilemas reservados, en cierta medida,
- 2:32:56Speaker 2: para mentes colosales y temibles. Hay un horror sagrado en
- 2:33:00Speaker 2: las puertas del enigma. Las puertas están abiertas de par
- 2:33:03Speaker 2: en par, pero algo le advierte a uno. Al transeúnte
- 2:33:06Speaker 2: de la vida, que no entre, hay del que lo haga.
- 2:33:10Speaker 2: En las profundidades inabarcables de la abstracción, y la pura
- 2:33:13Speaker 2: especulación que, en la práctica, se sitúan más allá del dogma,
- 2:33:18Speaker 2: los genios ofrecen sus ideas a Dios. Su oración es
- 2:33:22Speaker 2: un desafío audaz. Su adoración es una indagación profunda. Esta,
- 2:33:28Speaker 2: Es una religión directa, llena de ansiedad y de riesgos,
- 2:33:31Speaker 2: para quienes se aventuran en sus acantilados vertiginosos. El pensamiento
- 2:33:36Speaker 2: humano no conoce límites. A riesgo propio, analiza y explora
- 2:33:41Speaker 2: su propio deslumbramiento. Se podría decir que, mediante una especie
- 2:33:46Speaker 2: de magnífica reacción, el pensamiento deslumbra a la naturaleza. El
- 2:33:50Speaker 2: mundo misterioso que nos rodea devuelve lo que recibe. Y
- 2:33:54Speaker 2: es probable que los contempladores terminen siendo contemplados. Sea como sea,
- 2:33:59Speaker 2: existen en este mundo hombres, si es que se les
- 2:34:02Speaker 2: puede llamar así, que perciben claramente las cumbres del absoluto
- 2:34:06Speaker 2: en los horizontes lejanos del sueño y que poseen una
- 2:34:09Speaker 2: visión terrible de la montaña infinita. Monseñor Bienvenu no era
- 2:34:13Speaker 2: uno de esos hombres. Monseñor Bienvenu no era un genio.
- 2:34:17Speaker 2: Habría temido esas cimas sublimes desde las cuales unos pocos
- 2:34:20Speaker 2: hombres excepcionales, no precisamente grandes como Sueck, Bojo o Pascal,
- 2:34:25Speaker 2: han caído en la locura, por supuesto. Tales fantasías poderosas
- 2:34:29Speaker 2: tienen su utilidad moral y sólo por esas sendas arduas
- 2:34:33Speaker 2: podemos acercarnos a la perfección ideal. Pero nuestro hombre tomó
- 2:34:37Speaker 2: el atajo, el Evangelio. No intentó envolverse en su casulla,
- 2:34:43Speaker 2: imitando el manto de Elías. No proyectó ningún rayo de
- 2:34:47Speaker 2: luz del futuro sobre el oscuro despliegue de los acontecimientos.
- 2:34:51Speaker 2: No buscó condensar el destello de las cosas en una llama.
- 2:34:54Speaker 2: No había nada de profeta ni de vidente en él.
- 2:34:57Speaker 2: Esta alma humilde estaba llena de amor. Eso es todo.
- 2:35:01Speaker 2: Es muy probable que él elevara su oración hasta convertirla
- 2:35:04Speaker 2: en un anhelo sobrehumano. Pero no se puede rezar demasiado,
- 2:35:08Speaker 2: así como no se puede amar en exceso. Y si
- 2:35:11Speaker 2: fuera herejía rezar fuera de los textos sagrados, entonces Santa
- 2:35:15Speaker 2: Teresa y San Jerónimo serían herejes. Se sentía atraído por
- 2:35:20Speaker 2: los que sufrían y por aquellos que buscaban redención. El
- 2:35:24Speaker 2: mundo le parecía una enfermedad masiva. Sentía fiebre en todas partes.
- 2:35:29Speaker 2: En cada lugar escuchaba el estertor y el jadeo del
- 2:35:31Speaker 2: sufrimiento en los pechos de la gente con su estetoscopio
- 2:35:35Speaker 2: especial y, sin intentar resolver el enigma, intentaba detener la herida.
- 2:35:41Speaker 2: El imponente espectáculo de las cosas tal como son le
- 2:35:44Speaker 2: producía compasión. Su única preocupación era encontrar para sí mismo
- 2:35:49Speaker 2: y ayudar a los demás a encontrar la mejor manera
- 2:35:53Speaker 2: de empatizar y brindar alivio. Todo lo que existe era
- 2:35:56Speaker 2: para este sacerdote, bueno y poco común, un motivo constante
- 2:36:01Speaker 2: para la tristeza que busca consuelo. Hay hombres que trabajan
- 2:36:05Speaker 2: duro buscando oro. Él trabajó duro buscando piedad. La miseria
- 2:36:09Speaker 2: del mundo era su mina. El dolor en todas partes
- 2:36:13Speaker 2: era siempre una ocasión para la bondad. Amense unos a otros.
- 2:36:18Speaker 2: Él declaraba que esto era suficiente. No deseaba nada más.
- 2:36:22Speaker 2: Era la suma total de su doctrina. Un día, el
- 2:36:26Speaker 2: mencionado senador, que se autodenominaba filósofo, le dijo al obispo.«
- 2:36:30Speaker 2: Pero mire bien el mundo. Es la guerra de cada
- 2:36:33Speaker 2: uno contra todos. El poder es la ley. Su, amense
- 2:36:37Speaker 2: unos a otros, es una tontería».« Ah, pues», respondió Monseñor, bienvenu,
- 2:36:43Speaker 2: sin discutir.« Si es una tontería, el alma debería encerrarse
- 2:36:47Speaker 2: en ella como una perla en una ostra».«¿ Y así?»
- 2:36:52Speaker 2: se encerró en ella, vivió en ella, fue plenamente feliz
- 2:36:56Speaker 2: en ella. Dejando de lado las preguntas prodigiosas que atraen
- 2:37:00Speaker 2: y aterran, las perspectivas inabarcables de la abstracción, los vertiginosos
- 2:37:05Speaker 2: precipicios de la metafísica, todas esas profundidades que convergen para
- 2:37:09Speaker 2: el apóstol, en Dios, para el ateo, en la nada,
- 2:37:13Speaker 2: el destino, el bien y el mal, la lucha del
- 2:37:16Speaker 2: ser contra el ser, la conciencia del hombre. el sonambulismo
- 2:37:20Speaker 2: pensativo de los animales, la transformación por la muerte, la
- 2:37:24Speaker 2: suma de las existencias en la tumba, la incomprensible superposición
- 2:37:29Speaker 2: de amor sucesivos sobre el yo persistente, la esencia, la sustancia,
- 2:37:34Speaker 2: el ser y la nada, el alma, la naturaleza, la libertad,
- 2:37:40Speaker 2: la necesidad, problemas espinosos que son abismos verticales, profundidades turbias
- 2:37:45Speaker 2: sobre las cuales se ciernen los colosales arcángeles de la
- 2:37:48Speaker 2: mente humana. abismos sobrecogedores que tipos como Lucrecio, Manu, San
- 2:37:54Speaker 2: Pablo y Dante contemplan con ojos encendidos que, al mirar
- 2:37:59Speaker 2: fijamente la infinitud, parecen hacer brotar las estrellas. Monseñor Bienvenu era, sencillamente,
- 2:38:07Speaker 2: Un hombre que observaba los asuntos misteriosos desde fuera sin
- 2:38:10Speaker 2: examinarlos demasiado de cerca, sin agitarlos, y sin inquietar su
- 2:38:15Speaker 2: propia danza con ellos. Un hombre que tenía en su
- 2:38:17Speaker 2: alma un profundo respeto por lo desconocido.