Latest / Qué mi mamá no se entere / E15. Mascotas en la familia | ¿eran felices en casa?
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- Gina: afortunadamente no se grabó, pero... o sea, yo hablo y no se graba o a veces es Marco, casi nunca tu... Marco: yo creo que es la plataforma, porque mi también me pasa de repente como que bloquea el audio cuando nos estamos mezclando y entonces nada más deja a la mejor el que está hablando primero y a los otros los bloquean Gina: A ti quizás sí, cuando esco... Caro: Yo creí que era esa edición que te proponía. ¿Alguna vez has checado en la grabación que es como Virgen? Yo creí que era la edición porque yo sé que hay maneras de ajustar el volumen y no sé qué en la edición y creí que lo hacía, quitaba la voz de alguien. Gina: Sí, sí, me voy siempre a lo original. No, eso es antes de que le haga cualquier cosa. Caro: Quién sabe de este cañón. Marco: siempre estuve haciendo como unas arrugas aquí pero bueno para el último capítulo me pondré camisa de tirante o sin camisa ya Gina: Yo me vi una doble papada, así. ¿Qué pasa, mi papadita? No, no, no, no, no, no, no, Caro: Stoplas. Marco: Unas estrellitas en los pezones. Gina: Bueno, ahora ya está grabando y ya voy a empezar. Hoy vamos a hablar de una figura muy importante en las familias mexicanas, es que no pueden faltar de los 80 y de los 90. Marico. Marco: Ay, perdón. La verdad es que no encontraba el archivo. Me ganaste. Me ganaste. Gina: ¡Otra vez, vamos! Ok, ¿listos? Ahora sí. Hoy vamos a hablar de una figura muy importante en las familias mexicanas de los 80 y los 90 porque no pueden faltar. Hoy vamos a hablar de una figura muy importante en las familias mexicanas de los 80 y los 90 porque no pueden faltar. Marco: y es el perro o la mascota que nadie quería es el o la mascota que nadie quería Caro: pero que terminó viviendo más años que todo el mundo. pero que terminó viviendo más años que todo el mundo. Gina: porque si creciste en esta época, tuviste seguramente una mascota. porque si creciste en esta época, tuviste seguramente una mascota. Marco: o un animal que técnicamente no debía vivir dentro de una casa. o un animal que técnicamente no debía vivir dentro de una casa. Caro: tortugas, pericos, iguanas, tortugas, pericos, iguanas, you name it. Gina: o un perro. Ya, acabaste, Karol, perdón. Así era Iguanas hasta el final, pero vuelve a lo de decir por sí. Caro: No estoy. tortugas, pericos y guanas. Gina: o hasta un perro salchicha llamado Gigi que luego terminó llamándose Chalchichona. Y bueno, esto es que mi mamá nos entere... No, no, no. Y bueno, bienvenidos a que mi mamá nos entere. Caro: Aunque el veterinario sí se entere. Para aquellos dueños de mascotas que de hecho llevan sus mascotas al veterinario porque en nuestro caso nunca hubo un veterinario. Marco: o que se entere toda la colonia con esos ladridos o maullidos en la madrugada. Gina: Y yo soy Gina. Marco: yo soy marco. Caro: Yo soy Karo. Gina: Y bueno, vamos a empezar con la primera pregunta. ¿Por qué en nuestras casas parecían zoológicos improvisados? Y la nuestra literal sí parecía zoológico. Marco: yo voy a hacer aquí una acotación, la primera vez que te conocí entré y había unas gallinas. Caro: No me sorprende. Gina: sea, éramos un chorro en la casa, pero siempre había también un chorro de animales. Sí. Marco: un chorro, uno representando a cada integrante de la familia, y bueno pues es que en los 80 y los 90 las mascotas pues eran una, sí como compañía pero también era un como proyecto de vida, no había investigación previa ni justificación de pues un animal que esté habitando ahí con las personas, que si alguien es alérgico, no como ahora, o este esta nueva Caro: Un zoológico tal cual. Marco: etapa donde mucha gente tiene un animal de autoayuda, de compañía o de apoyo emocional. Después de la pandemia mucha gente se hizo de un animal de apoyo emocional. Y bueno, pues ni tutoriales tampoco, De cómo cuidarlo, cómo mantenerlo vivo. Ya ni siquiera con sus vacunas y bien comido, sino vivo. Y bueno, pues simplemente vivía y aparecía ahí. Gina: Ya sé, yo... Es que iba a decir algo, pero ya me acordé que te lo puse a ti, que no me acuerdo que hayamos escogido ninguna mascota. Entonces, ¿lo quieres decir ahorita o yo digo otra cosa? Caro: Vas, vas como quieras. Gina: Y es que nosotros tuvimos muchas mascotas y la verdad este episodio para mí era súper importante porque si hay un antes y después, un antes cuando era chiquita y como veía las cosas conforme a lo que estaba bien la norma común y ahora que soy adulta y que soy mamá de dos gatos y me doy cuenta, ⁓ lo mal, lo mal informados que estábamos, el poco conocimiento, la poca capacidad de empatizar con un... un animalito era como tú decías, están ahí, o sea era un agregado ya cultural y ya, o como que no había esta conciencia de oye, lo tienes que alimentar, ¿no? Come tres veces al día o dos veces al día, hay que limpiarlo, hay que sacarlo a pasear, o sea, esta cultura que tenemos mucho en México y quizás en toda Latinoamérica o quizás en todo el mundo, lamentablemente, de tener perros y no sacarlos a pasear, no pensar que necesita realmente de un espacio adecuado y como cualquier ser humano de entretenimiento, ayudarlo a desarrollarse. Entonces, qué horror. Marco: claro, y justo te das cuenta porque bueno ustedes que viven en francia es muy parecido a lo que está sucediendo aquí en méxico cada vez los departamentos o los espacios son más pequeños, entonces tampoco en la década de los 80 yo no me acuerdo de los 90 que te explican, oigan este perro va a crecer en un tamaño desproporcional al lugar donde habitan es un perro que necesita correr o es un perro que necesita salir o últimamente me salían en las redes sociales artículos sobre los gatos que también se aburren, se deprimen, entonces yo me acuerdo que los 80 y los 90 era como de muchos de mis primos en la época de navidad de reyes pues recibían una mascota y era así de ay que emoción y como a los seis meses así de ay quién sabe dónde está entonces pues era una total despreocupación y cero compromiso de adquirir una mascota. Gina: O sea, típico la tortuga que dices que se pierde. sea, la compra chiquita, super tierna y luego se escapan porque pues obviamente ellas no quieren vivir ahí y se escapan y luego, ¡ay! ¿quién sabe dónde quedó la tortuga? Nosotros tenemos tantos casos que no sé si nos va dar todo el episodio para contarlos porque es un poco trágico, la verdad. Caro: Bueno, hay que pensar un poco en la historia de por qué tenemos mascotas, por qué el humano empezó a domesticar a los animales. Miles de años empezaron a domesticar simplemente para que funciera una responsabilidad, sea de alimentar, o sea de proteger o de eliminar. Infest… Ya no sé hablar, qué horror. Eliminar… Gina: puede ser peste o infestaciones. Caro: Pestes no, en el caso de Ravel. Sí, hay infestaciones en el caso de los gatos, en los ratones y así. yo creo que, por ejemplo, en el tiempo de mis abuelas y así era como que los animales eran de trabajo, tenían una función en la casa. Y con mis papás, con nuestra generación cuando éramos niñas, pues también igual un poco, el perro era el que cuidaba la casa y el gato se tenía también por los redores. Entonces, no había esa conciencia de que tenían sentimientos o tenían necesidades más allá de las necesidades básicas, que era comer. tener un techo y demás, Entonces afortunadamente hoy en día ya tenemos esa conciencia y si hay mucha información donde nos damos cuenta que que requieren mucho más atención y mucho más cuidado del que nuestros papás o nuestros ancestros no les daban, pero todavía pasa, no? Yo todavía lo veo en, como dicen, en ciertas culturas, inclusive en Estados Unidos, tristemente en lados latinos, mi metrócuera casa de tías y así de tienen perros. en un lugar de California donde hace muchísimo calor. Tiene un perro que es normalmente de una raza que es de lugares donde hace mucho frío, hay nieve y demás. Y lo tienen ahí, lo dejan afuera, o ni siquiera entra a la casa cuando hace mucho calor. digo, está cambiando y todo, pero bueno, es que ha evolucionado un poco la manera de pensar y eso está bien. Pero también está el extremo, creo que tú, Marco, estabas diciendo, de los perrijos, gatijos que ya están en carriola, les ponen para sacarlos a pasear. Marco: es que es que Gina: Yo sí considero... Perdón, ahí no sé, me empalmamos. No, yo me considero una persona que tiene gatijos, pero siempre digo, no a ese extremo de llevarlos en carriola o darles de comer una comida que no es adaptada para ellos. A mí una vez me quedó muy marcado que un profesor me dijo, no, es también maltrato animal no tratar a esa especie como de su especie. Marco: Gracias, gracias. Gina: O sea, tratar de humanizar a un gato, un perro o a cualquier mascota no te hace mejor. Simplemente es incorrecto porque tú tienes que tratarlo como las necesidades que tiene esa especie. Eso me quedó súper marcado. Entonces, sí soy mamá de gatos, pero no al extremo como para decir son seres humanos y no son gatos. ¿Qué necesitan los gatos? Marco: mamá consciente, aquí en México, de repente, después de la pandemia, sí, mucha gente recurrió a estos animales como ya apoyo, compañía, al enfrentarse a la pandemia solos o haber perdido algún familiar de depresión y siento que de repente cambió mucho el ser tan permisivos y llevar como tú decías, caro al extremo y entonces ahora hay boutiques. Caro: No. Marco: tengo un amigo que acaba de lanzar un estudio fotográfico para que lleves a tu mascota y le tomes fotos con vestuario y todo como si fuera un shooting de modelo y yo al principio dije ¿quién va a requerir ese servicio? pues ¡tata! ¡si hay mucha gente! y los centros comerciales empezaron a aceptar perros y así como hay gente que es muy consciente y que sí los humanizó pero al final se dan cuenta y saben que Gina: Todo el mundo. Marco: pues es un animal que se comporta como tal y que no tiene esta razociña de, estoy en el departamento de abrigos, me tengo que portar bien, ojalá no los orine, ¿no? Y entonces las tiendas de repente quisieron ser muy permisivas y poco a poco han ido restringiendo, ¿no? Si tú vas a un centro comercial de repente te encuentras algunas áreas donde dicen, aquí no pueden entrar los perros o las mascotas, pues porque se sabe, se dan cuenta que... no todos los tienen, es super educado y que al final es un animal, el animal no va a distinguir así de, estoy en el departamento de zapatos, ojalá no los muerda, me voy a portar bien y pues al final también este conflicto con la gente que no quiere hacerse responsable de sus cosas, o que el perro se haga del baño, un centro comercial, un restaurante, seguramente a ustedes les ha tocado porque ya hay muchos lugares donde comes y aceptan mascotas. y el animal está incómodo, final le está oliendo la comida, entonces quiere comer y no se sabe comportar, se vuelve todo un caos. Gina: Sí, como para mí es el simil perfecto de un niño y un animal, En el sentido que no es culpa del animal, no es culpa del niño, ¿no? Es... Ok, sí, yo vuelvo a lo mismo. Mis gatos son como mis hijos, pero nunca los forzaría a ir a un lugar donde no está adaptado para ellos. Para mí un centro comercial no está para nada adaptado para ellos. Quizás hay perros que sí, no voy a generalizar porque siempre hay la excepción, la regla. Caro: Excepción. Marco: No, no, no, no, no, no, Gina: Perdón, la excepción es la regla. Pero no puedes meter a un niño en un ambiente que sabes que no es hecho para él, que no lo va a estimular, que al contrario, hay niños sensibles, hay animales que son muy sensibles a tanta gente como dices. Tú puedes decir, ah, está conmigo, está bien, pero no, porque hay otros estímulos que igual no estás considerando. Entonces es como muy delicado y yo sé que va a haber papás de perros y gatos que van a decir no, o sea, ni al caso. Yo creo que es muy extremo y hay que considerar siempre al individuo, al ser, sea, sea niño, sea perro, sea mascota. Caro: Mm-hmm. Marco: y costumbre si te acordas algo típico también de los 80 y los 90 que igual les pasó que iban a casa de un amigo de sus primos y había una mascota y entonces la mamá típica que estaba en la puerta pásense no muerde y entonces te pasas y te ladra y se te trepa pero pues al final es un animal que a lo mejor sí conoce su entorno y conoce a sus humanos este que viven con él pero pues obviamente no sabes si lo vas a atacar si es un extraño o qué y mucha gente como tú decías tenía sus perros en los 80 y los 90 pues para que cuidaran la casa, si ladra es que pasó alguien o se va a meter alguien, pues es ilógico que un animal diga ah es el primo este que tengo una tía que ahora sí este hace como esta asociación de tener como perrijos y entonces la vamos a visitar y así de hola no le ladres es tu primo y así el animal no entiende lo que estás diciendo Caro: Aparte a mí me choca que te digan que no muerden, que no los haya morido a ellos porque son los dueños, es una cosa, pero pueden morder en mi experiencia. Yo siempre me choca cuando alguien me dice que el perro no hace nada, yo no sé, yo no conozco a tu perro y el perro no me conoce a mí. Yo cuando tenía tres, cuatro años, tenía un vecino en casa, donde vivía mi abuelita en el pueblito tenía un vecino con el que jugaba y tenían un perro. Yo me acuerdo que el perro me conocía, yo iba seguido a jugar ahí y todo. y por alguna razón la mamá, yo tenía hambre yo creo, sirvió esta, empezó a servir enchiladas, sabían todas ricas y entonces yo las veo pasar así enfrente de mí, se me antojaron las enchiladas y veo que se las da el perro, el perro se voltea y yo creo que sintió que a mí se me antojaron y me mordió y ya desde, o sea desde ahí nunca volví a confiar así, dije es que no, o y ese perro me conocía y a mí nada más se me antojaron, sea fue súper traumático, entonces no, yo nunca confío cuando alguien me dice que no muerde y no hace nada, no, yo no confío. Gina: Y nosotros tenemos los dos ejemplos porque igual una vez nosotros teníamos un road bailer, imagínate un road bailer que era súper linda o sea era súper linda y todo pero es un road bailer, es un road bailer que no estaba educado porque pues nadie lo educó y de repente nosotros decíamos como esta inconsciencia de como a nosotros no nos hacía nada, no te preocupes no hace nada y claro que una vez yo lo llevé, era para un altar de muertos porque ves que Marco: No, no. Caro: Nosotros nos daba miedo, inclusive a mí me daba miedo. Gina: en la tradición se pone un cholo squinkle pero bueno yo no tenía un cholo squinkle tenía un rothweiler y era negro entonces pues ahí lo llevé al altar o sea estaba en la secundaria y obviamente el perro hace un calor en el mexicano un calor de los mil demonios un chorro de niños porque todos estábamos afuera haciendo nuestro altar La pobre Jenny la sacamos de su hábitat, o sea de su casa, lo que ella conocía. La llevamos a un lugar horrible y súper hostil para él. Entonces un amigo que le gustan los perros se acercó porque la vio pobrecita como un poco así. Entonces le dio, le quiso dar una marucha, sea darle de comer. Pero pues mi perra lo vio como lo vio y lo mordió la mano. chiste es que las monjas, porque estábamos en la escuela de monjas, me mandaron a hablar de llévate a tu perro. hace aquí? Caro: maruchan. Marco: No, Gina: O sea, ya el niño fue a la enfermería y todo no le pasó nada grave. Afortunadamente, imagínate, y volviendo a lo mismo, ¿dónde estaban mis papás? Yo me llevé al perro sin consultarle a nadie en la escuela. sea, ni las monjas le hablaron a mis papás, me dijeron a mí de llevarme al perro. Mis papás jamás enteraron. O sea, no hay nada más irresponsable que decir. Marco: No, tu perro sin vacunas y el niño con rabia. Muy bien. Gina: o sea, seguro que no tenía vacunas o seguramente sí, pero a mí me pasó exactamente lo mismo de Caro, o sea, y eso fue con un Doberman. Yo ya estaba más grande, pero igual me dijeron, no, el perro no muerde, no te preocupes. Corte A, el perro persiguiendo a mí y yo saltando de coche en coche porque había un chorro de coches ahí, no sé por qué, de coche en coche y el perro atrás de mí hasta que me agarró la nalga, me agarró, o sea, sí me... pinzó. Caro: clásico. Marco: Que ha gozado. Caro: Doble mala parte. Gina: Yo toda rota, mi pantalón roto, mi playera rota, toda ensangrada de la nalga. Me dijeron que no hacía nada. Yo tampoco confío ni tantito en que te digan no hace nada y no puedes decir que no hace nada porque no sabes. Caro: No sabes cómo va a reaccionar, al final es el instinto, muy como la película de Zootopia, así del instinto de los perros, es atacar, defender cuando hay ese aniciado tanto estímulo, tanto estrés. Gina: o porque no sabemos acariciarlos, vamos ahí como el borras de tocarle así a cualquiera de nosotros que nos agarre en la cabeza, si estás de mala, si me anéate que estás súper de mala, que alguien te agarre la cabeza, ¿qué vas a hacer? Tú vas a sacar los dientes. Igual, vamos ahí pensando que a los perros les gusta que le toquen la cabeza, no, pero lo primero que tienes que hacer es que te huelan y que te sientan y todo eso. Hay un chorro de cosas que no teníamos idea y de niñas no había, o de niños en esta época, no había ni tantita información. o no éramos tan curiosos. Marco: Los animales sí detectan cuando eres mal vibroso y entonces, órale. No, porque al final pues no es la vibra que ellos, donde se sienten a gusto, ¿no? A lo mejor es alguien externo y pues, o por ejemplo cuando decía caro, al final se sienten amenazados, de que me quite mi comida, que yo me defienda, pues mejor me defiendo. Al final, es eso, es un animal. Caro: ¿Qué nos estás diciendo Marco? Gina: Ya sé, gracias. Caro: Mm-hmm. Marco: y tú no sabes cómo va a reaccionar porque tiene un instinto, no es el rasocinio de los humanos de me voy a comportar. Cuando estábamos chicos, mi hermana y yo, teníamos una vecina que le gustaba tener guajolotes, gallinas, perros. y entonces estuvo a sus perritos y la perrita y entonces estándamos en la calle en la bici y mi hermana iba a dar la vuelta y vio a uno de los perritos chiquitos entonces se frena y la perra pues yo creo que pensó que lo iba atacar y se fue encima de mi hermana así Ya toda mordida y la vecina preocupada, al final éramos así la casa de al lado. Y mí lo que se me quedó muy grabado es que una vecina consciente sacó todas las vacunas de la perrita y le dijo a mi mamá que no se preocupara, que se hacía responsable de los gastos médicos. entonces ahora hay un poquito más de conciencia en eso, pero sigue habiendo gente que así como de, no, aquí en la Ciudad de México hay un reglamento de que los perros deben de salir con un bozal. para evitar este problema de que muerdan y mucha gente no lo hace o los tiene sin la correa y entonces se echan ahí a correr y no sabes si va atacar o nada más está jugando o qué rayos, ¿no? Pero como que siento que sí todavía falta un poco de conciencia y de repente lo que pasaba en los 80, ¿no? De las mamás a la mejor de repente hay mamás que dicen, ¡ay! tengamos una mascota, le va a hacer bien al niño. Caro: Mm-hmm. Marco: sin pensar en todo el contexto de cómo hay que tener una mascota y toda la responsabilidad que implica y que se la depositas a lo mejor a un niño de 5 o de 8 años que tampoco está consciente, hay muchos niños que ni siquiera saben ir al baño todavía. Caro: Sí, no, o sea, está bonito y tiene razón. sea, el principio de querer tener una mascota es muy bueno para un niño. Le ayuda muchísimo a su desarrollo y demás. Y ya más adelante la responsabilidad, pero sí, nosotros nos pasó también. Siempre hayan mascotas que nosotros ni elegimos y que nada más así llenaban la casa de mascotas. sí, mis papás eran de lo muy básico, así de darles de comer y ya, no, llevarlos al doctor, casi ni bañarlos, al menos muy raro. O sea, sacarlos a pasear, olvídate nunca. Jamás, educarlos menos. si era súper caótico, nuestra casa siempre hubo ¿qué? tortugas, iguanas, pericos, peces, ¿qué más les? gallinas según Marco, conejos, dije. De todo, ¿no? Pero pues si no es esa conciencia de oye, o sea, tenemos uno y no lo podemos cuidar, ¿para qué agregar más, más, más? No sé cuál era la necesidad de mis papás o de mi mamá en este caso. Gina: callinas. Marco: Yo las vi. Gina: Quizás nosotros le decíamos, queremos, Tenemos una hermana que siempre fue súper, o a diferencia de Caro y yo, ella siempre fue como señora animales, ¿no? Le encantaban y sobre todo los gatos. Siempre, siempre quería y se dormía con los gatos, amanecía arañada y todo. Y mi mamá, te duermas con los gatos? Y ella se dormía. O tenía ese amor profundo por los animales y por los gatos, por los animales general, las tres. Pero ella realmente los quería. Caro: tener mascotas, Mantenos... y Gina: Quizás no lo sabía cuidar porque en esa época estaba chiquita y nadie le enseñó ni nada. sí tenía como... Yo siento que yo sí me hice todo lo que decía mi mamá de que no sé por qué decían y no sé si a ti te tocó, Marco, pero era como muy común de decir que si te tragabas los pelos del gato era súper malo y que te iban a salir bolas. No sé qué tanto nos decía mi mamá. Entonces teníamos animales, pero al mismo tiempo nos daba miedo como... agarrarlos y estar con ellos porque decías, es que tienen pulias, es que no te van a contagiar, sé qué, es que te van a hacer. Entonces yo sí me hice como de, ay no, no, no, mi otra hermana pues le valía y sí, pero yo era de, no, no, no, no, de lejitos. Marco: de lo que hemos hablado en los otros podcast, de la incongruencia que de repente por un lado te decían que sí y por el otro lado que no, mi mamá siempre fue en contra de los animales y bueno pues de chica platicaba que tenían animales pero igual, es el típico escándalo de se la regalamos a un niño pero luego quién lo va limpiar, quién lo va a educar, quién lo va a atender, entonces mi abuela siempre era de dejarle la responsabilidad a ellos y como eran seis hermanos pues se dividían las tareas de la casa y entonces mi mamá era así de yo pido todo menos atender al perro y entonces el perro siempre era una responsabilidad de mis tíos, los hombres y entonces era igual el típico pleito de que se duerme encima de la cama, que están los pelos, mi abuela era de muchas cosas que le contaban que pensaban que eran ciertos ya contamos la historia del eucalipto que según ella funcionaba y en mi caso no entonces ella decía que por ejemplo los gatos que el pelo del gato era muy dañino para las mujeres y que les afectaba sus periodos de menstruación de fertilidad y luego pues teníamos una tía que tenía un chorro de gatos y también un chorro de hijos entonces era como de a ver no coinciden no coincide la teoría con la práctica y mi mamá Caro: ¡Dalino! No. Marco: nunca nos dejó tener mascotas, tuvimos un perro… y en una kermés nos ganamos unos pollos, mi hermana y yo. Entonces, esa fue como la incursión en las mascotas, pero por ejemplo, mi hermana, sí, como que se quedó con el trama de, pues, le hubiera gustado tener mascotas, y a mi sobrino, el primero, le dejó tener así una cantidad, él ha tenido de mascotas y justo me da risa porque yo no viví esa etapa, pero tuvo una tortuga que desapareció y como dos años después apareció en el jardín, ya como tortugota, ¿no? Se alimentó solo, la viví, sobrevivió solo. y todo solo. Tiene uno que le llaman Greco, es como una especie de lagarto ahí, no sé, una cosa rara. Tienen tres perros, un conejo y entonces mi hermana al principio sí era como la mamá de los ochenta, Que aprenda y que se haga responsable. pero al final terminan haciendo la tarea otras personas también me acuerdo que Sebastián tuvo un ratón, como se llama, un hamster y le gustaba traerlo para todos lados y lo manipulaba tan fuerte y el hamster se defendía y le mordía los dedos y entonces andaba llorando porque tenía los dedos mordisqueados un día se le soltó en el coche y mi papá tenía que frenar y Sebastián así de no, está bajo del pedal del freno, no frenes y mi papá si no frenó, chocamos Caro: Gracias. Marco: no lo aplasto, entonces era así como el escándalo adentro del coche hasta que el pobre ratoncito se movió y ya mi papá pudo pisar ahí el... pero pues al final también creo que es parte de... pues si de la historia de tu infancia y que tengas esta relación este convivio con ciertas mascotas, no sé si ustedes, aparte de sus 20 mil animales, cuál fue el que más les representó en su infancia o el que más les dejó este deseo de seguir teniendo mascotas, supongo que en su caso sí, ¿no? Gina: No, no, no. Yo creo que quedé tan traumada que yo dije nunca más. sea, la adulta me tardé mucho en tener esta conciencia porque tuvieron movimientos tan trágicas, o sea, tan horribles que dices... Yo dije, no, yo no, qué horror, qué horror. Las queríamos mucho. Esta perra, la que te digo que llevé, se llamaba Jenny, nos encantaba, la queríamos mucho y teníamos otra al mismo tiempo que se llamaba Dollies y que era una... No sé... Ah, esa. Caro: Jenny. ¡Cócalos Pena! Gina: pero que no sé por qué, bueno, quizás... Caro: Eran como hermanas, eran super chistosas, por eran de diferentes razas, pero eran como hermanas. Gina: Pero ella fue con, o sea, cuando íbamos a ver a mi abuelita, supongo que mis papás la llevaban con nosotros, lo cual estaba bien para no dejarla sola en la casa. Y una vez en la casa de mi abuelita, pues se quedó, las dejaban afuera, no, ni siquiera las metían a la casa, las dejaban afuera. Y alguien le aventó una piedra, seguramente porque estaba ladrando algún borrachín, le aventó una piedra y la dejó tuerta. Caro: un cueste, yo entiendo que con un cueste o algo así. Gina: No sé si una piedra o un cohete, pero fue horrible. Entonces la dejó tuerta. Entonces yo, desde que tengo uso de razón, la recuerdo como tuerta. Y cuando nos mudamos, porque nos mudamos muchas veces, las perritas iban con nosotros, la Dolly y la Jenny. Iban con nosotros a todos lados. Y en la última casa donde nos mudamos, ya... Ah, no, mi papá la dejó ciega porque tenía ese lleno de garrapatas y... Superhorrible. Mi papá, en lugar de hacer... No sé, quitarle las garrapatas y hacerlo como... Caro: Llevarla al veterinario simplemente. Gina: Manuel no, agarró una... no sé, algo... una cubeta llena de veneno, de cantir, no sé qué, las metió así y la pobre se quedó ciega. Entonces, cuando nos mudamos de casa se nos perdió porque ella intentaba regresar, pero con el olfato pues ya estaba viejita y toda ciega, pues no. Entonces, un día yo la encontré que alguien ya la había atropellado, la encontré ahí toda muerta, horrible, fue demasiado traumático. Ya no, les voy a contar de Jenny porque es demasiado triste. No, qué horror. Caro: en cubeta. Sí, no, tuvimos demasiadas... Marco: pero también es el vínculo que generas con la mascota y cuando fallece creo que ese de los momentos más dolorosos porque al final creas ese vínculo ya cuando es esta convivencia continua de hermandad mi sobrino dormía con su perro, era como su hermano porque cuando estaba solito todavía no nacían los otros y el típico de se abre la puerta, el perro no está acostumbrado a salir y entonces ve como de ⁓ hay algo nuevo, se salió corriendo, pasó un coche y lo atropello, entonces, sea, también es donde caes en conciencia, pues el animal tampoco es como que vive encarcelado y por eso luego tienen estas conductas raras, pues porque los tienes en un lugar ahí que no es el espacio adecuado y entonces un día ven la puerta y así de shhh, ¿no? los 80, los 90, el típico perro de azotea que pues siempre te ladraba pero él estaba allá arriba así nunca lo veías que conviviera él era ahí su terreno y esa fue parte de mi historia nosotros tuvimos un perro que se llamaba Duque perro maltesa y de cero raza que nos regaló justo la vecina de al lado que tuvo muchos perritos y al principio fue así como de uy qué padre vamos a cuidarlo ya cuando era de onda de bañarlo darle de comer ahí mi hermano y yo nos hacíamos muy tontos y mi papá terminaba bañándolo y mi mamá dándole de comer no pero igual como decían al principio no había esta cultura de de alimentarlos y entonces mi mamá era de a pues han de comer huesos o de desperdicios o lo que sobra y entonces pobre perro, muerto de hambre y se nos olvidaba y un día mi papá se hartó, lo regaló y mi hermano y yo nos dimos cuenta un mes después así como de, ya no se oye ruido en las hotelas, que le pasó al perro. Gina: Pero qué bueno que lo regaló, verdad, espero que... Caro: Sí, que no se les murió. Yo me acuerdo de loros o de pericos que teníamos. ejemplo, mí uno que nos encantaba a todos se llamaba Taquito, que hablaba, bailaba. O sea, él platicó a mis hijos. Sí, pero lo más triste es que vivía en una jaula. Hacía súper triste. Pero aparte, tenemos dos hermanos chicos, como habíamos platicado también. Entonces, el loro sabía diferenciar cómo llamarlos. Ahí te das cuenta quién era el favorito. Así para uno decían, Brian, Brian. y con otro, ¡Jorge! ¡Jorge! así súper horrible. Entonces, pero bueno, ese tuvo un final que no supimos porque lo robaron. Alguien entró a la casa, creímos que una de las muchachas que nos ayudaba o algo así, se lo robaron, entonces ya no supimos. Y otro perico que también tuvimos mucho después, ese lo dejábamos libre en la casa. iba, o sea, era libre al Veldrío, ¿no? Estaba súper bien, ¿no? Yo me sentía como que, qué bonito, ¿no? Por fin un pajarito que lo dejas borrar. Pero algún día se desapareció. Gina: ¿Qué puede volver? Marco: Así que la línea es Fabiario. Caro: Yo no sé ni quién le impone las cacas, no? Yo no sé, pero bueno. Es que un día se desapareció y entonces, como tenemos gatos también, siempre teníamos gatos, dijimos, ⁓ seguro el gato se lo comió, no? Vimos las plumas ahí, no? Entonces ya, maldito gato. Y ya los meses alguien lo descubrió en el boiler, se había metido porque hacía frío y estaba todo quemado ahí. Entonces también, súper horrible el final, Digo, yo nunca he sido mucho de animales, hasta la fecha yo me ocupo, me gustan y todo, pero yo estoy consciente que... ejemplo, mi esposo le se muere por tener un perro, él sí es muy de animales y él sí lo cuidaría y demás. Pero yo estoy consciente de que ahorita no es el momento, sé, supongo que como la moral deja para mí, para los papás es si los papás se sienten con la capacidad económica, física y mental de tener una mascota, independientemente si el hijo se va a ser responsable o no, entonces sí tengan un animal. Pero si los papás no se sienten, no pueden decir a estos se los compré para que sean responsables, pues no. Que al final el ejemplo es el que les enseña a los hijos y si los hijos... como yo, que fueran como yo, como otras personas, igual como mis hijos un poco, que no se ocupan porque tenemos dos gatos y realmente los gatos son súper fáciles, no hay mucho como un perro, hay mucho, son muy demandantes en realidad, son muy independientes y demás. Y yo soy... Marco: pero a ver yo les quiero preguntar porque yo no tengo mascotas yo como que me quedé con la onda de mi mamá y luego descubrí que soy alérgico a los perros y a los gatos entonces como que no, o sea en el final como mamá o como la persona responsable pues es una carga extra, ya cuido dos niños no se murieron, no se enfermaron, ya crecieron y todavía darle la atención a un perro o a una mascota Caro: por aquí. Marco: pues la mejor si es demandante, es una carga extra a tu día a Caro: Es otro niño, sobre todo un perro, un gato menos, pero sí es una responsabilidad muy grande. Independientemente de si te gusta tenerlo así como muy consentido, como hay gente que les gusta se duermen con ellos y demás, pero yo no, pero sí es una responsabilidad. No ser humano, porque no es un humano, nunca será equivalente a un humano, pero es un ser viviente y que necesita dignidad y respeto. Marco: claro y ahí justo voy a la otra, en el caso por ejemplo de Gina, yo cuando la fui a visitar a parís vivía con su hermana y justo tenía dos gatos y entonces a mí me generaban mucho estrés porque sentía como que los gatos, aparte de que son muy territoriales como que se estresaban de entró una persona extra al ecosistema y por ejemplo ahora yo veo a en su casa que al final tiene el jardín como que los gatos son silvestres, entonces van, descubren el mundo y regresan a comer. pero si existe como este lazo emocional, ves que los gatos si le tienen como respeto, saben muy bien donde está ubicado su lugar para dormir, su lugar para comer, su lugar para tomar agua, al final como dice Gina, siento que en su caso si es como una responsabilidad que asumiste y que te genera la mejor una carga extra, a lo mejor de tu día de trabajo, pero que también los animales ya se hicieron pues como a tu estilo Gina: En mi caso, como no tengo hijos, la verdad es que no lo siento como, ⁓ debo ocupar de esto y esto. Ellos son mis hijos, no son mi responsabilidad. También creo que mucho depende como la convivencia que tengan contigo, porque los míos sí son súper dependientes de tanto de mi esposo y de mí. sea, podrían ser libres, pero son demasiado dependientes en el sentido que tienen una puerta de gatitos, no sé cómo se dice en español. Ellos pueden irse al jardín cuando quieran y como tú dices tienen un gran espacio, gran territorio y sin embargo siempre regresan a dormir y últimamente se duermen con nosotros todas las noches. Entonces llegan y se duermen con las noches con nosotros necesitan venir a decir aquí estás, estás bien, ok, ya me voy otra vez a hacer mi rol. Cuando nos vamos de vacaciones engordan tanto, pero pues porque comen como no está están acostumbrados, por ejemplo, yo que esté todo el tiempo en la casa y todo el tiempo con ellos. No estoy un mes, cuando me voy de vacaciones me voy un mes y entonces regresamos y están súper gordos porque lo único que hicieron fue comer como no nos veían, yo digo comen emocionalmente como nosotros, Entonces no nos veían, estaban nerviosos, ¿qué pasa? Nos abandonaron, van a regresar, ¿qué? Entonces lo único que hacen es comer, comer, comer. Pasan como tres o cuatro meses y ya regresan a su forma normal, pero siempre, siempre que nos vamos engordan. Marco: Angustia. Pues si, porque al final como que es la angustia ¿no? lo emocional. Ahí yo creo que los gatos son más emocionales que los perros. Como que... Sí. Gina: Uy, no sé. Caro: Diferente, yo excepto que expresan su emoción diferente que un perro, más bien. Sí, sí, sí, sí, sí, Marco: Ahí son las expertas ustedes, yo me declaro incompetente anti mascota. Gina: Pero está bien porque no tiene, ser es congruente. problema es la gente que no le gusta y que luego lo tiene porque tienen hijos, como decías Oscar y luego son ellos los que se terminan ocupando y ya no se ocupan bien porque pues no les gustaban y no querían de ningún principio. Caro: Pues no, no se sienten aptos porque se hizo una... ¿Pero qué iba a decir? Ya se me fue el avión entonces. Gina: A la labra, a la labra, vamos a... Marco: de los 10, pero si son de las cosas que a todos les ha pasado. cuando tiene una mascota o convive con algún animal en casa, ustedes que fueron más clientes de todos los animales y todas las razas van a poder decir si coincide o no, ⁓ ahora como maestro también todavía me llegan un pretexto ridículo o unos muy graves de sus mascotas, bueno, ahí ustedes sabrán. Primero el escoger el nombre, yo no sé el chip de quién es el que gana o como deciden que de repente, yo tenía mis primos que de repente tenían unos perrotes así que daban miedo y les ponían chocolate, bombón y así de, no tiene nada que ver con su personalidad y luego otros que tenían un perrito chiquito y tenía cada nombre de Hulk o cosas así ridículas y dices, ¿quiénes ponen los nombres? Caro: Rocky. Bueno, luego se equivocan. Nosotros teníamos una tía que le puso a su perro, era un perracito grande así, zanzón. ¿Y cuál era todo menso ahí? Gina: Rambo mi perrito. Marco: Mi tío tenía un tío que era todo despistado y la señora, mi vecina, la de los perros, se llamaba Candy y su perrita se llamaba Wendy, entonces mi tío siempre les inventía así de, su perrita Candy, y entonces, no, yo soy Candy. él le pone nombres de persona a los perros. Caro: Esto sí, yo también. Gina: Oye, mi mamá le ponía el nombre a los perros de las personas que les caían mal, de las mujeres que les caían mal. Te dará horrible, o Jenny y Dolly. O sea, ¿qué onda con mi mamá? Marco: Ahí se acaban todos sus traumas. Y luego el típico de que el perro o la mascota se comía la tarea o hacía algo con tu tarea. ¿Les pasó? Caro: Y si no, quedo. No. Gina: A mí sí me pasó, pero fue un gato que teníamos que hacer, no me acuerdo, yo tenía como seis, siete años, unas esferas para Navidad y decorarlas. Entonces me pasé todo un día haciendo mi esfera ahí, según yo muy bonita, y en la noche la dejé como afuera de mi cuarto, como pegada a la pared. Y cuando me levanté al otro día, estaba toda orinada, sea, toda orinada. Y fue uno de los gatos que teníamos. yo, no. Así orinada me la tuve que llevar. Obviamente me saqué como cinco. cuatro, no sé, porque no me creyeron de... Me la arruinó mi gato. No. Marco: Así, huela, huela, huela pipí de gato. Caro: No, en nuestro caso de la historia, no sé, no fue la tarea. Más bien mi mamá llegó y compró un kilo de jamón, lo puso en la mesa y después desapareció y así, buscándolo por todos lados el kilo de jamón. hasta después vimos a la perra, una Doberman que teníamos toda panzona así porque se comió el jamón con todo y bolsa. Entonces se enflo la panza. Entonces ahí está el kilo de jamón, pero no, tareas no. Tareas no. Marco: otro del accidente creo que se todos los que tienen mascotas les pasa, el accidente de la popo Gina: ¿Cuál accidente Marco: o sea que el perro se haga adentro encima de tu ropa, tus colchas, de tu sillón o que se orine. Gina: Eso es típico. Yo creo que no hay papá de perro o dueño de un perro que no le haya pasado. es parte de... Caro: Sí, sí, sí. Nosotros cuando recién llegamos a Francia, mi suegra tiene un perro, ¿no? Una perrita. Bueno, perrita, es grandísima de tamaño, ¿no? Y por alguna razón, viven en provincia, ¿no? Pero por alguna razón, cuando van a Ciudad, a París o así, no hacen el baño, no hacen el baño, no hacen el baño, ¿no? O se aguanta, se aguanta. Días que se queden, no hacen el baño. Entonces ya cuando veníamos de regreso de París, se hizo del baño ahí en el carro y todos así, con los de Mariaria, apostócitos y morgues. Sí, no, horrible. Marco: casco. Gina: pobrecita Marco: y luego ya habíamos hablado de el escape, los perros que viven encerrados y que repente ven la puerta abierta y... Gina: se escapan sí. Caro: se dan a la fuga. Marco: y la otra que yo... Gina: Dilo pobrecitos porque tú dices pobre, están como muy nerviosos pero como decías, sea, están encerrados y ven la oportunidad de salirse pues obviamente dijo, Dios, qué me diste patas, no? Marco: No, y porque es esta sensación de libertad, así de ya voy a conocer la esquina, de donde siempre ladro pero por abajo. Y la última que no sé si ustedes les pasó, a mi sobrino sí le gustaba mucho porque él sentía que era parte de su familia, la foto familiar con la mascota. Caro: No. Gina: ¿Qué es eso por ti? Marco: y entonces tienen desde la gente que es súper ñoña y le pone a mascotas moñitos y corbata y su suéter muy elegante y los otros que bueno pues igual están tratando de controlar al perro y el perro termina haciendo un desastre con la foto familiar y entonces todo orinado o este... obviamente nunca se puso quieto nunca posó como querían todo un desastre Caro: Morir al fotógrafo. Gina: Digo, a mí sí me gustaría no ir a un lugar a que me tomen foto. O simplemente yo tomarme una foto donde estén mis dos gatitos, mi esposo y yo. Pero era imposible con mis gatos. O sea, yo tengo miles de fotos de ellos, pero de los cuatro, pues no. Estaba cañón. Caro: Bueno, inteligencia artificial, que te la haga la fotomontaje ahí. Marco: Yo tengo creo que de un año nuevo creo que tengo una tuya con un gato te la voy a regalar para que la tenga de recuerdo ⁓ Gina: No. Ahora es así. Con mis hijos sí tengo, pero así de los cuatro no. Marco: posando. Gina: con mi sombrerito si me acuerdo Marco: y bueno la cultura pop también siempre hemos tenido esta convivencia, siempre la influencia de que tan emocionante, que tan divertido es la compañía de una mascota y pues ustedes se acordaran de estas películas que creo que hubo 2 o 3 de bethoven, Gina: que está cuatro. Marco: Garfield, obviamente las de Disney, que siempre retrataban toda esta relación, como humanización de las mascotas, ahora me estoy acordando de los ciento undalmatas, que también es Disney, o la dama y el vagabundo, Gina: Esa mi favorita, Marco: a mi como que en ese estilo si me gustaban y si como que me daban ganas de tener mascotas pero ya en la vida real no ya no sé si a ustedes bueno acaró con sus hijos y si les llama la atención estas bueno hay una caricatura ahora que se llama Paw Patrol son perritos que tienen diferentes funciones no pero al final es eso que te están estimulando el Caro: Ya es para más chiquitos, como para de 3-4 años. Sí la llegaron a ver. Marco: pues sí que lo divertido que sería convivir con una con una mascota Caro: Pues es la idealización, ¿no? Es que se ve muy bonito en realidad cuando ves personas que tienen a su mascota y que está educada y cómo van al parque. Así de afuera se ve súper bonito, ¿no? A todo mundo le dan ganas. Pero la realidad es totalmente diferente. sea, sí está bonito, pero también hay mucho trabajo atrás que no vemos, ¿no? O sea, entonces sí hay que pensarlo muy bien. Hay que también tener el perfil, como les decía hace rato, ¿no? Yo siento que mi niño sí es más de perfil como mi esposo, que si no le daba de asco limpiar. y demás, que si yo y mi hija somos más asquerosos, entonces es así lo mínimo, así entonces no. Yo por eso con gatos soy feliz porque salen a naturaleza, hacen sus necesidades, los llevamos, los acariciamos y todo y tenemos una relación con ellos, pero si no, yo no me siento con mis capacidades de tener un perro así tal cual una mascota. Gina: Yo un perro sí, pero por ahora no. Porque a mí yo soy tal vez como niña chiquita de que sí, quiero un perro, quiero un perro. Quiero un perro. Y mi marido es de, no, ¿qué vamos a hacer cuando salgamos? Y las vacaciones y con los gatos sufrimos. Imagínate un perro. Yo, OK, tienes razón. O sea, es la voz de la razón. Y en ese sentido le doy las gracias. Porque si no, yo creo que tengo este impulso como mi mamá de ya tendría como 3,000 gatos y 30 perros y luego ya no podría ni con mi alma. Pero por eso, dos y muy bien. Muy bien. Marco: pues es que al final también la yo creo que la convivencia no sé ustedes los creo que los gatos son más territoriales y de repente el que llegue un extraño sea humano o sea este otro otra mascota o sea implica como esta ahorita me hiciste acordar de justo de tu hermana no que ya tenía dos gatos y cuando nació su hijo pues uno de los gatos fue así como de esta persona no es bienvenida al final complicado Caro: Sí. Marco: pues porque volvemos al punto con el que iniciamos, al final son animales y no tienen este raciocinio de convivir con otras personas y volvo al punto de seguro ellos tienen esta onda de pues que les vibra o que personas les caen bien, yo me doy cuenta cuando voy a tu casa llena pues los gatos como que este quien es, hasta que ya se van acostumbrando y dicen bueno es el intruso que viene cada año. Caro: No nos va a Gina: Ya medio lo conocemos. Espérense. Esperen un segundo, siento, tengo que ir a hacer un corte rápido. Caro: ¿Quién al baño? No quiero decir. ¿Quién va a hacer pipi? Marco: bueno Disculpenme, pero voy a hacer pipi. Yo ya me había tardado y encontrado su foto. Caro: ⁓ sí, contado. Si falta milo. Marco: pero es como más tímido, el otro. Caro: Sí, sí, Tao es más deseable que mi loco. Marco: creo que este fue el una vez me llevó un ratón, así estaba sentado en el jardín y llegó y me llevó un ratón muerto. Caro: ⁓ mira, te quiere. Te hizo una ofrenda. Marco: A Jaap y yo ya sabes, así de... Y Gina, no, ya esto ya te quiere porque ya te considera de la familia. Caro: Te subiste arriba a la silla. Y ahora te lo tienes que comer, Marco. No puedes despreciar nuestro... el regalo de nuestro hijo. Marco: Yo gracias pero no gracias. Caro: Bueno, ¿estaba vivo o no? Porque luego los lleva vivos. Es horrible. Ay, no. Sí, es horrible. Mis gatas también de repente traen pájaros y yo no. súper triste. Marco: No, ya estaba muerto, pero pues fui así como de... Gina: Ya, después les cuento la historia, pero es es justamente de una gatita que llegó aquí a casa y que esta Jan y yo estamos cuidando y tratando de capturar para ayudarla y... porque ya la vimos y no tiene... no tiene, entonces... Pero es que alguien dijo que la vio el otro día, o sea, ayer ya no llegó a casa. Viene todos los días después de tres semanas o cuatro semanas, ya creo que ya tiene un mes. Caro: ¿Cómo sabes que es gata? Ok, ok. Marco: Y entonces... Gina: Y ayer no vino y alguien le dijo a Jan que la vio, o sea, como un poco lejos. Yo salí esta mañana a buscarla en bici y todo, como muy mal. ⁓ creemos que algo le hicieron o algo. Ay, es que corre mucho. Y ahorita la escuché como que estaba llorando y me bajé en friega para ver si es ella y no, era un niño gritando. Caro: Si voy, tengo que ir al corte. Yo qué? Yo también entendí, quiero hacer pipi. Gina: Tenemos que hacer un corte. Marco: y nosotros... ¡Ah! Lo hundió de arriba, muy mal. Gina: No, Es la chilla que estoy tomando. Ya, perdón. ¿En dónde estamos? Ya tenemos que cerrar. está un poco... Marco: pues ya si quieren vámonos al 8 porque no lo seguimos tal cual pero no estuvo tan mal Gina: No. ⁓ No, está bien. 8, espérate, ¿dónde está? El 8, que es el cierre ya, ¿no? Lo que realmente representaban. Ah, bueno, Y bueno, para ir cerrando, vamos con esta última pregunta. ¿Por qué creen que las mascotas se volvieron tan importantes? Yo creo que porque al final no eran solo animales, eran parte de la dinámica familiar. Caro: más bien también, muchas veces era el único miembro de la familia que no nos juzgaba, no juzgaba a nadie. Marco: pues es que era justo este ciclo donde encuentras a alguien con la persona o el animal con el que empatizas y lo que decía caro no te juzga y se vuelve parte de tu cómplice, cuando eres chiquito y juegas con él y lo integras a tu día a pues se vuelve algo importante dentro de tu entorno. Gina: y sobre todo y muy importante porque también ellos sobrevivieron al tipo de padres que tuvimos sobrevivieron a mudanzas y responsabilidades a la época o sea no manches Marco: hasta que nos regalan. Caro: a los gritos, a los maltratos, perdonen a los animales. Gina: Gracias. Marco: y siempre terminaban hablándoles como un hijo más de la familia. bueno pues esto fue que mi mamá nos entere y que tu mamá nos entere que los ladridos del perro eran más tolerables que sus regaños. Gina: O yo a mis bebés. Definitivamente. Y queremos a los animales. Caro: Sí. Marco: tengan una mascota pero responsables. Gina: No, no la tengas, están listos. Caro: Sean cuarentes. Sean cuarentes, sí. Reflexionen mucho. Bye. Marco: Ok, no sigan ningún contejo. Bye!