Latest / Carne Cruda Podcast / Derroteros: Metáforas, con Santiago Alba Rico (CARNE CRUDA EXTRA)
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- Adiós se va la luna igualmente derrotero. Pésalo bien, camino dirección medio tomado para llegar al fin, propuesto conjunto de datos que indican el camino para llegar a un lugar, pero que nos vamos dirección que se da por escrito. Para María Díaz alemán. Va a ser buen fin de un libro que contiene un derrotozo luego línea marcada en el mapa de mareas para guiar a los pilotos. Se frota r de derroteros o déjate de j hotel derroteros. Roso pensar paseando con Santiago Albarrico y por dónde nos llevarán estos derreteros de hoy santi muy buenos días. Bueno escuchar igualmente sí cómo está. Pues bien, como siempre ya sabes deseoso de que nos pongamos a pasear por dónde no llevas pues, Mira, pues, te o vamos a prolongar también el paseo este y a largo de las últimas semanas hemos pasado por las imágenes, los espejos, las puertas, las ventanas y todo un poco en torno al cuerpo, este cuerpo que hemos definido como última frontera, pero desde el que al mismo tiempo lo hemos dejado muy claro qué es no. Y entonces, Mira Te, proponía que hiciéramos un recorrido a través del cuerpo para llegar a preguntarnos por qué metáforas corporales de orden político nos quedan todavía vivas y utilizables. Pero empiezo recordando qué es un cuerpo y para eso voy a citar a platón en el cedro. Opone muy claramente lo que es divino con lo que es corporal y dice el alma viamente es divina, es inmortal, es inteligible, uniforme, indisoluble, siempre idéntica así misma, mientras el cuerpo y es pues, platón terrible, es en sumo grado, semejante a lo que es humano, mortal, multiforme, ininteligible, soluble y nunca idéntico a sí mismo, y que es muy muy interesante otro derroteros lo dedicaremos al tema de la identidad. Pero creo que es importante recordar algo que ya dijimos cuando hablábamos de la maternidad, que el cuerpo, precisamente porque nace del vientre de una madre, no es igual a ningún otro cuerpo del mundo, pero tampoco es igual a sí mismo. Eso que señala platón como un gran fracaso. La falta identidad, esa identidad fallida, la imposibilidad de ser humo mismo todo el tiempo a lo largo de la vida, es justamente á lo que define el cuerpo, porque el cuerpo sí, es mutable. El cuerpo va cambiando todo el rato mientras él define el alma, el espíritu como inmutable, no etécno permanente exactamente. Y por eso yo alguna vez, por ejemplo, ese libro que presentaste tú hace algunos años. Pero o no ser un cuerpo que se insistían que un cuerpo es una combinación chapucera de carne y de carne y de palabras. Con ese sacucero quería decir precisamente analógico. El analógico, como vimos hablando de los espejos y de las imágenes, es lo que se opone, no a lo digital, sino a lo identitario, a lo que es igual a sí mismo. Por lo tanto, el cuerpo es parecido, es aproximado, es fallido, En efecto, sacucero precisamente porque porque es sólo analógico, no es idéntico rio de idéntico, precisamente analógico. Y entonces que mi tesis, que sostengo de hace muchos años y que explorado en distintos libros y textos, es esta que tiene que ver con la desaparición de los cuerpos, esos cuerpos que, finalmente, como decíamos el otro día, pues solo ha aparecido de manera negativa y amenazadora, enganchadas en las vallas fronterizas, en los muros, siempre como acechantes negativos los cuerpos que acaban incluso haciéndose estallar en las plazas públicas, pero que ocultamos en los hospitales, ocultamos en los tanatorios, preferimos no tener ninguna relación con los cuerpos, con este carácter aproximado el chapucero de la corporalidad siempre precaria, pero preferimos al final tratar tratar con imágenes, con imágenes digitales que siempre se parecen a sí mismas. Claro, sí, bueno, sí, sí, santi yo que te he leído mucho y he seguido mucho en este ámbito. Lo entiendo, pero habrá quien nos esté escuchando y diga qué quiere decir con eso de que han desaparecido los cuerpos. Si está el mundo lleno de cuerpos, exactamente, pero fíjate. Si nos centramos en disciplinas en ámbitos muy particulares, antes vamos a hacer un recorrido plegados. Por ejemplo, la guerra. La guerra se hace desde el aire o desde muy lejos, con ese gran poder que es el poder de matar en la distancia, como lo que se hace a través de drones, incluso ya no están ni siquiera pilotados. Por lo tanto, no hay nunca un cuerpo a cuerpo y el cuerpo, como decíamos aquilares, en que hablábamos precisamente de los aviones. El cuerpo es como un residuo presupuestario de una operación enteramente aérea. Por tanto, los cuerpos ya mueren, por supuesto, en la guerra, pero de alguna manera no hacen ya la guerra. La guerra se hace desde muy lejos y como digo, como expresión máxima de esa desaparición, el hecho de un dron que puede estar bombardeando una ciudad de Siria o una ciudad de Ucrania, pero he manejado desde desde muy muy lejos, desde muchos kilómetros de distancia. Pero pensemos, por ejemplo, en la economía. Los cuerpos han desaparecido de la economía. Precisamente en la financialización de la economía ha tenido este afecto de volatilización de los cuerpos. Recuerdo siempre cuando hablo de este asunto de triodista italiano que se llama Stefano Oliberti. Es especialista en la alimentación y recuerdan dos visitas que hizo con un quince o veinte años de diferencia al parquet de la Bolsa de Chizago, que es lo mensaje todas las operaciones de alimentos en el mundo, de sonja, de trigo, etcétera. Y una cosa que le llamaba mucho la atención, pero que si lo recuerdas a ti mismo te llamará la atención de pronto reparar en esto es que cuando la visitó por primera vez en los años ochenta a finales de los ochenta, el parque de la Bolsa de Chicago estaba bullicioso, bullicioso de cuerpos, de cuerpos de estos brockers que trataban con las manos a toda velocidad de ordenar operaciones de compra y venta. Ya se veía que sus cuerpos fueran incapaces, que estaba a la altura de esa velocidad requerida por la presión bolsística. Pero había un montón de cuerpos en ebullición en ese parque de Chicado y ahora, en su última visita, el parquedo de Chicago está está vacío porque las operaciones las hacen, Las hacen algo ritmos. Hacen miles de operaciones por minuto, bueno, con millones y millones de euros y de dólares que circulan a toda velocidad dejando por abajo. Pero hay que buscar los rastros de sangre. Pero en principilos es todo muy aéreo fíjate que sólo el mercado financiero de España, solo de España, y movilizacientos setenta y cuatro millones de euros por minutos imágenes con las nominaciones. Las operaciones están fuera del alcance de un cuerpo. Son son algoritmos y me has hecho recordar un programa. Creo que fue de Jordi Evole en el que visitaban la City de Londres y hablaban con algunos de esos financieros que trabajaban, con grandes pantallas y gráficos, que se movían a esa velocidad que dices a la que se mueve el dinero. Y George Evo le le hice una pregunta a uno de estos financieros, estos informáticos financieros, que le dejó completamente paralizado. Le preguntó alguna vez has pensado en las vidas que hay detrás de todos esos datos, en el efecto que obtiene toda esta economía, sobre las vidas de la gente corriente. Y él no lo había pensado y no supo qué contestar, claro, evidentemente, porque en realidad él pie que ante una pantalla y no establece ninguna relación entre los movimientos celerísimos de esa pantalla y los rastros de Sandro el Mundo. Es lo mismo que pasaba con la guerra y con este autor alquisito sie preguntar anders cuando hablaba de las desproporciones entre lo que podemos, de lo que podemos hacer tecnológicamente, lo que podemos imaginar. Apretando un botón en un cuadro de mandos de un avión puedes provocar a dos mil tres mil metros por debajo, puedes provocar miles miles de muertos Y es muy difícil, desde el cuerpo, desde este cuerpo finito, antropológicamente limitado y chapucero, imaginar esa conexión. Y, por lo tanto, digamos que el cuerpo desde luego desaparecen las pantallas fíjate que también de alguna manera la seguridad y la justicia está empezando a liberarse de los cuerpos de los cuerpos que juzgan. Esto ya viene siendo enunciado desde desde hace algunos años, pero ahora, con la inteligencia artificial, se va a ver claramente afilado. Este proceso. Es un proceso en virtud del cual son algo ritmos los que se pulgan, los que juzgan la predisposición al delito de los seres humanos. O sabemos, detrás de todos los algoritmos siempre hay seisbooks y es obvio el sesgo de clase y el sesgo sobre todo racial, se van a imponer una y otra vez. Pero ya no va a haber jueces que en valoren testimonios, sino que se van a emitir sentencias y a imponer condenas a partir de algoritmos que operan completamente al margen de los cuerpos, del cuerpo del juez y del cuerpo también del detenido, que incluso podría ser valorado en términos raciales, pero digamos que era un modo físico, como hacía la fisiognómica en el siglo XIX o la craminología, que había toda una serie de sesgos raciales, pero operando sobre un cuerpo físico inmediatamente presente y donde me llaman mucho la atención la ausencia del cuerpo, es donde más presente tendría que estar, que es en la medicina donde ahora ya se está haciendo, incluso se anuncia en carteles que he visto por la calle la teleasistencia, el telediagnóstico, pues justamente este la pandemia que ha cogido este efecto de que ya los médicos no te reconocen directamente, sino que te prescribe medicamentos y que diagnostican a través del teléfono o de algún otro medio telemático. Pero creo que está ocurriendo antes de la pandemia. Y lueo que cuando hablamos una vez de protocolos a quien derroteros pues lo comentaba como algo particularmente preocupante como este protocolo que era la medicina clásica, que a veces tan protocolos absurdos, pero que consistían básicamente en reconocer la presencia de tu cuerpo a través de exámenes táctiles. Te miraban, te exploraban el oído, te metían un palito en la garganta, te palpaban el vientre. Había un examen físico que era también un reconocimiento holístico de la presencia de una unidad psicológica y corporal delante de ti Y ahora lo que tienes es a un no cuerpo, también detrás de una de una pantalla, tecleando síntomas, prescribiendo pruebas y después viendo el resultado de esas pruebas, también en la propia pantalla. Y como cuerpo, como unidad holística, sino más bien como órgano un cuerpo reducido a sistema en el que es tu riñón y tú él que aparece en la pantalla Y desde esa pantalla, este no cuerpo, que es el médico te prescribe un tratamiento y lo consecuencias tiene sobre nuestra forma de concebir el mundo, la desaparición del cuerpo. Pues fíjate si añadimos a esto en la cuestión del ocio proletarizado, de la que ya hemos hablado otras veces, como hablábamos el otro día, cuando hablábamos de la oposición entre el espejo y el cuerpo, entre la imagen, entre este ocio homogenizado a través de las redes, de las aplicaciones de los gatchests, encontramos con que están por explorar las consecuencias de entrada. Yo creo que una muy muy clara es la que tiene que ver con con el rechazo del cuerpo y de la corporalidad. No nos da un poco de vergüenza tener cuerpo. Desde luego, nos da mucha vergüenza morirnos y todos estos cambios en torno a la relación con nuestro cuerpo. Yo creo que también, y de esto es de lo que me interesaba hablar, porque, de hecho, antes de ayer que te encontré por cierto a la salida, comicí verdaderamente el imperdonable descortesía de no recordarte que presentaba mi libro, pues Mira hablaba un poco de esto. No a ver de qué consecuencias ha tenido sobre el discurso político la desaparición del cuerpo. Si te das cuenta, si lo piensas bien, a lo largo de la historia, hasta hacer relatiadamente poco todas las metáforas políticas en una manera era corporales. De hecho, hablábamos de cuerpo de cuerpo político. Y esto desde muy antiguo ya fíjate lo cuenta a quito libio, un patricio llamado menemio a grita a principios del siglo V tratando de mediar en un conflicto entre los patricios y los plebellos, utilizaba una fábula, una fábula que ya había de alguna manera empleado. Esopo un poquito antes que se está de la oposición entre el estómago y las extremidades, en donde las extremidades serían los preellos y los trabajadores, los campesinos, los trabajadores manuales y los patricios serían los estómagos que repartirían el alimento y la riqueza por el cuerpo. Yo creo que, de una forma o de otra, con distintas relaciones y distribuciones entre los miembros, esta imagen del Estado o del poder como un cuerpo humano, ha tenido una a larquísima trayectoria fianzas, por ejemplo, en Platón en la República concibe, en efecto, del Estado a la manera de un ser humano, de un cuerpo humano, la cabeza que era el filósofo rey estaba el vientre que en este caso los agricultores estaban los pies que eran los guardianes, invirtiendo de alguna forma la fábula de sopo y de menemio. Pero después de hasta hogs hay que recordar siempre Hobbs, el de ia plan tenemos está grabado que se utilizó en todas las ediciones de Hobbs, que es un gigante, el de ya tener un gigante cuyo cuerpo está lleno de pequeños cuerpos humanos al Estado de alguna manera pone de acuerdo cuyos liticios, cuyas violencias, cuyas violencias limitan. Entonces está esta imagen del cuerpo del cuerpo político distribuido sin duda jerárquicamente en el que las distintas partes del cuerpo o los distintos miembros juegan un papel decisivo, pero en cualquier caso, desigual en la reproducción de una unidad, de una unidad integrada. Yo siempre, pues citaba en algún o de mis libros, citaba Juan de Salisbury, un escolástico. En mil ciento cincuenta y nueve escribió este peligro, El Policracticus, donde aquí hace una detallada correlación entre las partes del cuerpo y los distintos poderes que caracterizan una red pública, un Estado. Entonces hablamos, naturalmente, el príncipe ocupaba la cabeza, el Senado era el lugar del corazón, las orejas y la lengua eran los jueces y los gobernadores de las provincias, las manos eran los oficiales y los soldados y el vientre. Los intestinos eran los cuestores y los escribanos, mientras que, naturalmente, los pies eran una vez más, los campesinos. Era muy interesante ver cómo cada clase social, cada estamento, cumplía un papel determinado jerárquicamente relacionado con los otros. En esta unidad hay distintas partes del cuerpo. Había, por parte claro estaba la cabeza, las entrañas y los pies, pero luego ha habido muchos cambios a algo de la historia en términos de simbolizar privilegiadamente una parte u otra. No cuáles tú crees que son las partes del cuerpo que simbólicamente han jugado un papel primordial en esta metáfora del cuerpo político. Bueno, creo que ya lo has dicho. En la cabeza. El corazón, bien, naturalmente casi corazón, pero fija que se nos olvida que durante mucho tiempo, tanto en la Grecia clásica como, por ejemplo, en la Arabia pre islámica. El hígado era la entraña realmente decisiva en términos simbólicos, también entre los romanos, donde se exploraban las entrañas de los animales para anticipar el futuro. Pero entre los griegos y entre los árabes el valor, el coraje, los sentimientos estaban depositados en el hígado y entre la cabeza y el corazón hubo siempre un conflicto. Es como bueno, pues finalmente, el conflicto que da adher entre el alma y el cuerpo. Al final, los sentimientos se depositan en este órgano oscuro opaco muy ininteligible, como el cuerpo platónico del que Pascal podía decir finalmente que tiene razones que a la razón no conoce, pero obviamente, al corazón oye el cuerpo ha desaparecido como metáfora del poder, pues esa impresión me da. No sé qué piensas tú, pero fíjate. Primero lo que ocurre yo creo que es que en el siglo XIX, con la revolución industrial, de alguna manera, el cuerpo, como metáfora política, sufrido por la máquina, aparet de una serie de metáforas mecánicas. Por ejemplo, parece el concepto de sistema que es mucho más mecánico que es una máquipe corporal, es una máquina e incluso fíjate. Decía yo, las críticas al sistema adoptan también una forma como maquílica o febril. Yo pensaba en los famosos palansterios de Thuie, el gran utóptico socialista utópico del siglo XIX, que había concebido esta comunidad de edificio donde la vida sería sería perfecta. Y el edificio que él concibe, que él diseña, te parece mucho menos, desde luego, a un templo o a un cuerpo y a una una fábrica perfecta, la fábrica perfecta de la felicidad. Y si piensa, naturalmente, en símbolos como el del progreso, que es un concepto central del siglo XIX, el progreso es una locomotora, porque la locomotora es el motor de la revolución industrial. Y si piensas que en el siglo XIX, todas las metáforas, aunque ya no son corporales, siguen siendo de alguna manera terrestre. Y por eso el progreso es una locomotora. Y por eso, cuando Benjamin tiene que criticar el progreso utiliza, recordará la imagen del tren desbocado, cuyo freno de emergencia hay que encontrar y activar. Y qué pasa con ahora en Javier, No no sé qué piensas tú, pero no te parece que en los últimos años han cambiado también las metáforas ya no son maquímicas y terrestres y tampoco son corporales. Claro no yo diría que son informáticas, matemáticas. Exactamente. Esa es la impresión que yo tengo desde hace algún tiempo, pues ya se utilizan conceptos, incluso en filosofía, como para describir o criticar el poder. Se habla de dispositivos o se habla de flujos, que no son flujos líquidos y físicos, sino que son flujos de datos, son flujos eléctricos y flujos de información. Habido. Hay también una volatilización muy clara, en virtud de la cual las propias metáforas se van volviendo aéreas es. El cuerpo está encarnizadamente anclado en la aproximación y en la tierra, hasta el punto de que es cierto que fíjate. Cuando tenemos que referirnos a lo más informático. Hablamos, por ejemplo, de minería de datos yablamos de descargas de información o de vídeos y demás, que son obviamente todavía metáforas muy físicas. Pero lo cierto es que para hablar del poder ya hablamos, o para hablar de la sociedad, no hablamos de flujos de dispositivos. Hablamos de redes y las redes lo que tienen de un carácter abierto, mientras que el cuerpo es una unidad cerrada, dentro de la cual hay miembros repartidos jerárquicamente, pues de manera desigual. Pero los ciertos que ya no vivimos en un cuerpo, sino más bien en una red, en una red de información, de flujos, donde son de los cuerpos desaparecen, claro es anti pero lo que estoy viendo que ha desaparecido en esa metáfora del poder es la cabeza y esto me recuerda a todas esas aplicaciones para las que trabajan muchas personas hoy en día, en esta ubilización del mundo a la que estamos asistiendo, aplicaciones en las que en la cabeza no es visible, no sabemos quién está detrás, no vemos la cúpula del poder y, de hecho, por eso no tenemos nadie a quién protestar. Se ha convertido en un poder abstracto, diluido, desaparecido. Pero me parece muy interesante y voy a opinar esta reflexión que confieso no se me había ocurrido, Pero es verdad que, por un lado, pensamos en el reproceso de la mano o en el retroceso de los cuerpos, pero en esta disposición metafórica del cuerpo. Digamos ser político, pues es verdad que con la informática y de un modo paradójico, lo que desaparecen son precisamente las cabezas de los propios diseñadores y programadores, de estos cachis y de estas aplicaciones. Y es cierto y lo que yo me preguntaba Javiera era si ahora pudiéramos recuperar de alguna manera la metáfora del cuerpo político, si hubiera bueno, de alguna manera. Es un proyecto que compartimos muchos. Este decir, si el cuerpo está desapareciendo, y eso tiene consecuencias, incluso en términos términos de empatía, de la posibilidad de ponerse en lugar del otro, en términos también sercillamente de ponerse en contacto los unos con los otros para elaborar alguna forma de proyecto colectivo. Yo me preguntaba si pudiéramos recuperar la metáfora del cuerpo, del cuerpo político, qué parte del cuerpo pensamos ahora que podría resultar eficaz a la hora de, por un lado, describir o iluminar el momento en el que vivimos y, por otro lado, para pues, inaugurar un futuro algo más, algo más a la güeño y cada uno tendrá sus preferencias cuáles son las. Estoy también con las palabras, pero yo me fijarían dos, una el hombro y la otra el regazo, porque es verdad que sí. Yo creo que el corazón ya está está manido y, además, creo que hay un exceso de sentimentalismo en el mundo y que, además, cada vez que yo oigo pronunciar en ciertos ámbitos la palabra cuidado o cuidados, veo brillar un cuchillo en la oscuridad, hay un exceso de sentimentalidad y si tenemos que reivindicar los cuidados y tenemos que reivindicar los contactos físicos colectivos, dejando a un lado, por supuesto, la reivindicación de la mano y de los dedos, que es fundamental. Yo me fijaría en estas de estas dos por qué. Porque, de pues, mira el hombro. A mí me gusta mucho la palabra hombro. También fue una cuestión de palabras de sonido. A mí me gusta mucho la palabra hombro. Me parece muy bonito que, además hombros sea como un vulgarismo de un latinismo que da lugar al nombre de un hueso que es húmero. Digamos que el húmero es por dentro y el hombro es por fuera. Pero nadie apoyaría la cabeza estando cansado en el húmero de un amigo no se apoya en el hombro de los amigos, porque los hombros recordarás que sobre los que apoya atlas el cosmos en el jardín de las espéribes. Pero es donde las madres y los padres apoyamos los cuerpos de nuestros niños, que es una responsabilidad mucho mayor que la de llevar sobre los hombros el cosmos por un cosmos o dos, porque es verdad que apoyamos nuestro dolor sobre los hombros de los seres queridos, porque arrimamos el hombro allí cuando hace falta, pues no sé apagar un incendio cualquiera que sea, y tratamos de temicidar el dolor del mundo y, por lo tanto, el hombro. Me parece que en estos momentos es una parte del cuerpo que habría que dignificar política. También me gusta otra y el otro es el regazo. El regazo es una palabra preciosa que viene el verbo regazar, que viene del latín. Naturalmente, como todo viene de un verbo que quiere sir en realidad, pues si quieres capturar o recoger y él y también podría que decir cautivar. Pero el regazo es el único sitio donde un niño puede y debe estar cautivo, al menos durante algún tiempo, sin olvidar que regazo también tenemos los hombres. Habitualmente, el regazo se identifica con el alda, con la falda de la mujer, también porque es la que ha solido el coger entre sus brazos, entre sus piernas a los niños. Pero no hay que olvidar que los hombres también tenemos regazo. Aunque no nos pongamos falda, también podríamos seguirnos parda. No pasa absolutamente nada, pero en cualquier caso, tenemos regazo. Y esta palabra, que es una palabra muy bonita, evoca también ese gran invento al que creo que he citado otra vez, el que habla la gran escritora Úrsula Kalegín, que dice que el mejor invento de la humanidad no fue ni la rueda ni el fuego, sino que que fue la cesta. Y nuestro cuerpo contiene una cesta Y esa festa es el regazo y en ese regazo caben muchas cosas Y creo que con un hombro y un regazo podemos asegurar de pronto una recuperación de vínculos que, de alguna manera restablecerían también, pues esos compromisos, esas empatías, esa fuga de la imagen hacia el cuerpo, que no es cada vez más necesaria, Y creo sí que metaforizar el cuerpo es una gran idea. Allí donde creo que estamos cada vez más obligados a cuidar a los demás, a cuidar a la naturaleza y a cuidar los nombres de las cosas. Pero dime una cosa. Es anti que ayer, en esas cervezas posteriores a la presentación de tu libro, nueve palabras para después del capitalismo, a la que no me invitaste, a la que se te olvidó avisarme para que fuera, me dijeron que, en realidad, tu palabra favorita no es ni regazo ni hombro, sino es la nuca. No crí decirlo por rubor que la parte favorita, la parte que me gusta más del cuerpo Y también la palabra que me gusta más es la nuca. Esto pues, es verdad que la nunca. Yo no sé si tiene alguna posibilidad de resignificación política. Me temo que no, pero es muy bonito que, por debajo del telo, tengamos ese soporte. Don raíz el soporte de la cabeza que tiene esa pequeña concavidad que, a mi juicio, tiene algo particularmente conmovedor y erótico con las dos cosas, no precisamente porque es como la bisagra del cuerpo y la cabeza evoca una enorme fragilidad y, al un tiempo, una enorme y dureza. Y la combinación de fragilidad y dureza, pues la vuelve, a mis ojos, muy tierna y muy experimente