Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Unas Criaturas Extrañas Me Atacaron En El Bosque Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más comenzamos. Soy un apasionado del camping y siempre encuentro en la naturaleza, una fuente de energía y conexión única. Dos veces al año, como mínimo, organizo escapadas con amigos para acampar en el bosque más cercano a la ciudad. Tantas veces que hemos salido a acampar nos han dado la experiencia suficiente para planificar cada detalle y de alguna manera, esto fortalece mi vínculo con la naturaleza. En el fin de semana, después del último día de clases, mis amigos y yo habíamos reservado ese tiempo para una de nuestras acampadas anual. Sin embargo, a último momento surgieron compromisos que impidieron a mis amigos unirse a la aventura y y yo no está. Estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de disfrutar de la naturaleza, así que tomé la decisión de aventurarme solo situación que ya había pasado varios años atrás, así que no pensé en que algo malo fuera a ocurrir. Llegué temprano al lugar habitual que siempre escogíamos para acampar. Sin la compañía de mis amigos y sus comentarios irreverentes, la tranquilidad del bosque se intensificó rápidamente. Monté la casa de acampar, hice la fogata y coloqué mis cosas en un lugar seguro, levantando por fin mi pequeño refugio. Estaba cerca de un lago, así que podía escuchar el ruido que hacía. Éste me puse cómodo y me relajé lo más que pude aún así, por razones de seguridad, preparé con cuidado algo que pudiera servirme de defensa en caso de un encuentro inesperado con animales salvajes. No podía confiarme de mi alrededor, así que, a pesar de la experiencia que tenía, debía estar preparado en todo momento me dirigí hacia el lado o con la esperanza de disfrutar de un rato de pesca tranquilo. Llevaba conmigo una radio antigua que, aunque sólo sintonizaba un par de estaciones de música clásica, me ofrecía la agradable compañía que buscaba. A pesar de pasar varias horas en la orilla, la suerte no estaba de mi lado y decidí cambiar de ubicación. Sin embargo, la noche ya empezaba a caer, así que opté por pescar sólo durante unos veinte minutos más a pocos metros de donde me encontraba. De repente, mi radio comenzó a fallar. O eso pensé inicialmente, ya que la señal se perdió por completo, las pilas eran nuevas y la radio era bastante resistente como para que fallara. De repente, en medio del aparente mal funcionamiento. A través del aparato se escuchó un crujido. Fue un inquietante sonido, pues me recordó a un sonido perturbador de mi infancia. Se había escuchado como si alguien estuviera mordiendo algo. Luego el sonido cambió a un gruñido para para el ser un animal. Le atribuí el sonido a la estática, pero conforme pasaban los segundos, el gruñido se hizo más evidente y persistente. Permanecí en silencio durante unos momentos. Intrigado por esta perturbadora interrupción, De repente, la estación volvió a sonar como antes. Como si nada extraño hubiera ocurrido un poco desconcertado. Continué pescando, pero no por mucho. Decidí retirarme del lago. La oscuridad ya me había alcanzado y a medida que avanzaba la noche, la luna comenzaba a iluminar el cielo con intensidad. Los sonidos del bosque se habían intensificado. Esto sólo indicaba que era el momento de dar por concluida mi jornada de pesca. Como explorador experimentado, sabía que no era prudente permanecer mucho tiempo en la oscuridad del bosque. Me dirigí a mi tienda de campaña. Cené uno de los pescados pequeños que logré pescar y me quedé profundamente dormido esperando que al día siguiente o las cosas fueran diferentes y tuviera más suerte un extraño sonido en los alrededores de mi tienda. Me sacó de mi sueño. A mitad de la noche me mantuve en silencio, era lo mejor para analizar que podía haber causado esos ruidos. Yo era consciente de que salí repentinamente podría resultar en quizás un encuentro con algún coyote, un lobo o peor aún un ladrón. Pero me di cuenta que realmente parecía ser un animal, pues el ruido me indicaba que alguus meaba cerca se podía escuchar como olfateaba alrededor. Deduje que se podía tratar de un lobo, bocoyote y quizás podía salir repentinamente y asustarlo. Y justo cuando tenía la intención de hacerlo, pude escuchar una serie de palabras entre dientes. Me contuve a dar un paso más. Aquello sonó similar a la voz de un ser humano, pero se comportaba como animal. De pronto el sonido desapareció. Me mantuve en silencio por un par de minutos y mi respiración era lo único que escuchaba y el vapor salir de mi boca era lo único que notaba. Entonces, cuando creí que la amenaza se había ido una gigantesca sombra, se proyectó a través de mi casa de acampar. Con la luz de la luna, noté un par de enormes garras. Cada dedo terminaba en forma puntiaguda. Parecía que estaba en una postura arqueada y al girar su cabeza, noté que tenía un hocico, al igual que un lobo. Sin duda se trataba de una figura humanoide con rasgos animales. A la criatura se le podía notar que tenía un par de brazos musculosos y piernas robustas, pero lo que más me llamó la atención fue, sin duda sus dos cuernos enormes similares a los de un alce que coronaban su cabeza. La criatura se acercó más a la tienda y Olfateo sabía que yo estaba dentro y que estaba temblando de miedo. En eso comenzó a hablar en un dialecto ininteligible, más parecido a la comunicación entre animales que a un lenguaje humano. Sin quitarle la mirada de encima, busqué entre las cobijas un arma que ya tenía con algunas balas para defenderme y por si fuera poco una navaja suiza que siempre llevaba en mis excursiones. De algún modo, traté de comprender lo que esta criatura estaba diciendo, pero fue tarde cuando me di cuenta que era una especie de llamado lo que decía, pues noté que algo más se estaba aproximando a donde estaba en silencio y a gatas me acerqué a la ventana de tela de la tienda y la abrí ligeramente aterrado por lo que vi que se acercaba, me percaté de que otras dos criaturas similares a la que estaba junto a mi tienda se estaban acercando. Pude distinguirlas con más detalle. Tenían pelaje oscuro similar al de un oso y compartían la misma estatura. Sin embargo, en lugar de ojos, presentaban órbitas oscuras sin fondo sobre sus cabezas. Exhibían ornamentos similares a los cuernos de un alce, pero de diferente tamaño. Comenzaron a comunicarse entre ellos en un tono de profundo y aterrador. Era como si hablaran haciendo sonidos Desde su garganta. Una de las criaturas descubrió mi canasta con los pocos peces que había atrapado. La abrieron con una facilidad asombrosa como si hubieran hecho eso durante años y se devoraron todos los peces de un solo bocado. Luego, la criatura más grande emitió alguna indicación. Parecía que daba la indicación para retirarse, pues los otros dos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y se alejaron con la criatura. Así, las tres bestias se desvanecieron en la penumbra del bosque. Yo me quedé entre fascinado, aterrado y desconcertado. No sé cómo explicar con detalle mis emociones en ese momento, pues quizás había sido testigo de una criatura nueva. Traté de recordar dónde la había visto antes o si se parecía alguna especie de animal salvaje, pero no pude recordar alguno con claridad. Sin duda había experimentado algo único y sólo podía observar cómo se alejaban las criaturas de algo entre sí sin darme cuenta. Me encontraba temblando durante el resto de la noche en el bosque se me fue el sueño, así que permanecí en la tienda de campaña. No podía esperar a que amaneciera, pues estaba muy impaciente. Ya la primera luz del día decidí salir para investigar lo que había sucedido. Para mi sorpresa, encontré todas mis pertenencias dispersas por el suelo y ramas de los árboles de alrededor. La comida había desaparecido por completo. Las reservas que tenía apartadas se habían ido. Sin duda, mi campamento parecía saqueado por osos y a pesar de esta situación, opté por quedarme otra noche. Me sentía motivado por saber más de las criaturas misteriosas que me habían visitado por la noche. Me aventuré a pescar un poco más temprano esa tarde y afortunadamente, tuve más éxito que la jornada anterior. Mi intención era pescar en mayor cantidad, ya que había observado que a estas criaturas les agradaba el pescado. Además, tomé precauciones adicionales al preparar mi arma, anticipándome a la posibilidad de que estas criaturas, si aún tenían hambre, buscaran más comida. Durante la noche, estaba decidido a defenderme si me encontraba en su camino, convirtiéndome de alguna manera en una presa menos apetecible para estas criaturas. Así mismo, alisté una cámara para tomarles unas fotografías y tener evidencia de lo que había encontrado. Mientras tanto, la atmósfera en el bosque se volvía más tensa. A medida que avanzaba el día, yo tenía que estarme preparando para enfrentar lo desconocido. El atardecer llegaba a donde estaba acampando y decidí sentarme frente a la fogata para contemplar el paisaje. Mientras reflexionaba sobre lo que podría suceder. Encendí la vieja radio, pero de repente volvió a perder la señal y el mismo gruñido perturbador de la tarde anterior resonó a través del aparato. Era una clara indicación de que esas criaturas están iban cerca. Apagué la radio y apagué la fogata, dejando fuera la canasta Con los peces capturados. Ese día permanecí en espera durante un par de horas, pero nada ocurrió, aunque cualquier ruido en los alrededores me mantenía en alerta. El cansancio empezó a vencerme cada vez que cerraba los ojos. Me despertaba con algún sonido extraño proveniente del bosque, posiblemente el revoloteo de un ave o el movimiento de un animal pequeño alrededor del campamento. De repente experimenté una extraña sensación de que algo se acercaba al Girarme pude percibir que una de esas criaturas o andaba cerca y rápidamente corrí silenciosamente hacia la tienda de campaña. Logré notar que la criatura pasó tan cerca que su enorme pie rasgó un costado de la tienda. La criatura husmeó por el área como si un olor la hubiera traído. Hasta que encontró los pescados. Sabía que aún faltaban otras dos criaturas que lo acompañaran en su festión. Entonces me percaté que extrañamente esta criatura era un poco más pequeña que las demás. Haciendo a un lado esto, yo aún me mantenía en tensión al regreso de las otras dos criaturas. Apenas podía verla a través de la puerta de tela. Fue entonces cuando, de manera inesperada, se levantó del suelo y se encaminó hacia la entrada de la tienda. Estaba a menos de un metro de mí. De pronto la radio se encendió por sí sola y en un volumen alto. Intenté apagarla, pero no funcionaba nada. Sólo se podía escuchar estática y en eso, a través de ella y con mucha claridad, escuché lo siguiente. Lárgate de aquí, antes de que nos arrepintamos de dejarte con vida, resopló con tal fuerza que sacudió la tienda de campaña. Fue un sonido similar al que emiten los toros. Al exhalar aire dio la vuelta y se alejó del lugar. La advertencia resonó en mis oídos mientras consideraba el impacto de sus palabras y me preguntaba si podría sobrevivir otra no en este inquietante rincón del bosque. Sin dudarlo más y con el miedo palpable en cada fibra de mi ser consciente de la advertencia clara, me apresuré a recoger mis pertenencias. Cuando de repente percibí que algo más se acercaba a través de la rascadura en la tienda, divisé otras tres criaturas aproximándose hacia mí. Fue entonces cuando entendí la verdad. La primera criatura que se comunicó conmigo a través de la radio no tenía relación con las visitantes de la noche anterior. Estaba en problemas. Preparé el arma que llevaba conmigo revisando tener suficientes municiones para enfrentar la amenaza a la cual me enfrentaría. Escuché rugidos y discusiones entre las criaturas mientras arrojaban todas mis pertenencias de un lado a otro. Desorientado y sin saber por dónde resguardarme. Me percaté de que los ojos de una de esas criaturas me observaban a través de la rascadura de la tienda. Una sensación de pavor me paralizó al sentir su mirada fin sobre mí, así que, sin dudarlo, levanté el arma y disparé. Tomé mi mochila, la cual ya tenía preparada con mis objetos más esenciales, y escapé de la tienda. El automóvil lo había dejado en el área de estacionamiento del bosque a unos dos kilómetros a pie que necesitaba recorrer. Mientras corría, los rugidos de esas bestias resonaban detrás de mí. Sentía que me pisaban los talones en una persecución desesperada por escapar de aquel peligro inminente. Cada paso se volvía crucial, mientras el bosque oscurecía y al cual, sin darme cuenta, me estaba adentrando más en él, yo sabía que me estaba perdiendo cada vez más y más. Andar por el bosque a Oscuras puede confundir hasta el más hábil explorador. Me tropecé varias veces con ramas y piedras. Yo aún escuchaba que detrás de mí se acercaban los rugidos de aquellas bestias. Entonces, como si fuera un milagro, logré divisar una cabaña. Llegué tan rápido y con fuerza logré abrir la praerta, la cual, por mucha fortuna se abrió y pude refugiarme ahí dentro atoré la puerta con la mesa de madera y un pequeño mueble. Recorrí las cortinas de las ventanas y las cerré con llave por si eso servía de algo, y entonces me di cuenta que esas cosas ya estaban olfateando alrededor de la cabaña. Una de ellas golpeó la puerta, mientras que la otra miraba por la ventana. Ellas sabían que yo estaba ahí. Así que pasé toda la noche ahí con las tres criaturas intentando entrar. Cada golpe que daban. La cabaña se estremecía. Sentía que en cualquier momento entrarían y yo estaba aterrorizado de lo que pasaría si lograban hacerlo. Cuando finalmente llegó la mañana, las criaturas se habían ido. No había dormido toda la noche, Me encontraba en estado latente de alerta y cuando por fin no logré escuchar nada fuera de lo ordinario, salí de la cabaña temblando y agotado. Miré a mi alrededor preguntándome si todo había sido su sólo una mala pesadilla, pero cuando vi las huellas de las criaturas en el suelo, supe que había sido muy real. Me regresé tan rápido como pude al estacionamiento dejando mis cosas olvidadas en el campamento, sin duda no regresaría al lugar. Desde ese día. Nunca volví a acampar solo por mi cuenta. Ahora, cuando voy de campamento, siempre me aseguro de estar bien preparado y consciente de los peligros que podrían estar allá afuera. No obstante, esto no acabó ahí. Después mi experiencia aterradora en el bosque, comencé a escuchar historias de otras personas que habían visto criaturas extrañas en esa área. Algunos hablaban de hombres transformándose en bestias. Otros mencionaban de osos deformes con enormes osamentas. Al final de cuentas, no supe qué clase de criaturas pudieran ser. Me imaginé que quizás eran aguales o algún animal nuevo. Lo que hayan sido son algo que jamás me quisiera volver a encontrar solo y en mi vida. Relato escrito y adaptado por lengua de brujo