Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Mi Suegra Era Bruja Y Me Puso Una Maldición Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y a Paul Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más. Comenzamos Hola, me llamo Marta. Tengo treinta y tres años y vivo al sur de la Ciudad de México. Espero que esta historia que comparto le ayude a muchas personas a tener cuidado con las intenciones de la gente, en especial de esas personas a las que apenas conocemos. Bueno comenzaré cuando estudiaba la Universidad. Conocía a mucha gente, algunos de la ciudad y otros muchos más, venían de otros Estados del país. Yo solía ser una persona muy sociable en la escuela y esto mismo me ayudó a conocer a un chico se llamaba Marco. Al inicio, ni siquiera sabía su nombre. Sólo mis amigas sabían quién era, pero con el paso ora del tiempo se me hizo un chico muy lindo y comenzamos a salir. Él venía de otro Estado del país. Solía tener algunas costumbres un poco extrañas. Recuerdo que al visitar el cuarto donde él vivía, podía encontrarme con una serie de objetos y cosas muy inusuales. Tenía imágenes de santos que yo nunca había visto en la vida. También tenía figuras de algunas cosas que, a mi parecer, eran como una especie de demonios. Me inquietaba un poco el ir ahí, pero realmente me gustaba una ocasión en particular. Recuerdo que le fui a ayudar a ordenar su cuarto. Fui muy temprano. Limpiamos y dejamos todo en orden, así que él me dijo que iría a traer algo que pudiéramos comer. Yo estaba muy cansada. Entonces decidí acostarme un rato en lo que él regresaba. La verdad me costó el aceptar quedarme, ya que los objetos que tenías me intimidaban un poco. En fin se fue me acosté en su cama. Me estaba quedando dormida y comencé a soñar muy extraño en aquel sueño. Una voz muy fuerte y grave me hablaba al oído mientras yo me encontraba en un lugar que no conocía aún, ya que tiempo más tarde estaría en aquel sitio y pude comprobar de que se trataba el sueño. Esa voz parecía venir del cielo y cada vez que me hablaba, el ambiente tendía a oscurecer cada vez más. Yo me arrodillaba en el piso, me tapaba los oídos y comenzaba a llorar. Aquella voz comenzaba a insultarme y a decirme cosas horribles y justo cuando sentía que algo caminaba hacia mí por la espalda, ya que podía escuchar sus pasos. Fue que desperté. Me desperté muy agitada y con lágrimas en los ojos. Ese sueño había parecido muy real, pero las cosas no terminarían ahí. Al intentar buscar a marco para ver si ya había regresado, claramente pude observar como una especie de sombra corría o se movía muy rápido y se escondió debajo de la cama. Yo no sabía qué era eso, pues parecía una especie de mancha en el ambiente que podía moverse y a la par de este suceso escuché como la escoba que habíamos dejado en el baño cuando habíamos terminado de limpiar, se caía y hacía un ruido muy fuerte. Podía sentir esa presencia debajo de la cama. Así que decidí no moverme y comencé a rogar que Marco ya no se tardara más. Si pudiera llegar esa misma voz que había escuchado en el sueño, se haría presente en ese momento, pero se escuchaba lejos y no tan fuerte. Repetía mi nombre una y otra vez cerré mis ojos porque pensé que seguía soñando, pero no era así. Simplemente no podía creer todo lo que estaba pasando, y justo cuando sentí que mi corazón se salía de mi cuerpo, escuché cómo la llave entraba por la puerta. Había llegado al fin y sólo corría a abrazarlo y llorar. Comencé a explicarle todo lo que había sucedido. Incluso tuve el valor de preguntarle qué eran todas esas imágenes y cosas que tenía ahí. Él me dijo que se las había regalado su mamá y que no eran más que santos y cosas que le darían protección de todas las maldades que suelen hacer las personas. Por supuesto que al principio no le creí. Lo más raro de todo fue cuando no me creyó todo lo que le había contado, me dijo que quizá todo era parte de un sueño y no le diera demasiada importancia. Se veía bastante tranquilo y trató de que todo siguiera hasta como antes de que se fuera. Yo ya no pude estar tranquila y al poco rato regresé a casa. Fue la última vez que decidí ir al cuarto donde él vivía. Teníamos veintiún años los dos. En aquel tiempo él era meses más grande que yo vi un poco más alto, también tiempo después de empezar a ser novios y después de todo lo que había pasado aquel día en su cuarto, me confesó que había nacido en Puebla y que su madre le la había mandado a estudiar la universidad a la Ciudad de México. Ella le estaba pagando el cuarto donde quedarse. Él la iba a visitar cada fin de semana sin excepción, ya que eso era. Digamos su agradecimiento por todo lo que hacía por él, así que regularmente lo veía los días viernes, pues el sábado muy temprano viajaría a Puebla a ver a su madre. Marco era una persona bastante callada cuando se encontraba en la escuela, ni siquiera cuando nos juntábamos con mis amigas. Solía ser más abierto o algo así. No tenía amigos, si acaso sólo un chico con el que platicaba en las clases. Era muy reservado y solamente le gustaba hablar de cómo lo trataba a su mamá cuando iba a visitarla no tenía hermanos. Era hijo único y eso de cierta forma para mí explicaba del por qué era tan apegado a su madre. Pasados unos meses me invitó a visitar un fin de semana a su mamá. Era algo en lo que ya había estado insistiendo mucho, pero sinceramente, a mí me daba mucha pena y siempre trataba de esquivar ese tema. Tenía miedo de que su madre no me recibiera bien o que no le pareciera demasiado bonita para su hijo. No lo sé. Al final, después de tanto insistir, le dije que sí. Incluso fue a pedir permiso a mi casa para que me dejaran ir con él un domingo por la mañana. Salimos de la ciudad, rumbo a Puebla. Fuimos en autobús y todo el camino parecía estar muy nervioso me platicó acerca de cómo se había estado imaginando ese momento desde hace mucho tiempo y que yo le agradaría mucho a su mamá, porque siempre le hablaba muy bien de mí, así como hablaba muy bien de su madre. Se expresaba bastante mal de su padre. Él había fallecido hace algunos años al parecer, en un accidente en la carretera. Manejaba tráiler y se dedicaba a transportar mercancías de distintos puntos del país. Casi no estaba en casa, así que tenía muy poco or recuerdos de él, pero realmente sentía mucho rencor ya que su madre le platicaba como era con ella y todo el tipo de maltratos y de infidelidades que tuvo que soportar para salir adelante. Finalmente, y después de poco más de dos horas y media llegamos hasta la casa de su mamá Marco. Ya me había anticipado que ella vivía en un pueblo que colindaba con el Estado de Tlaxcala, así que realmente era un lugar humilde. Al conocer dicho sitio, me pregunté el por qué la señora seguía viviendo ahí sola sin ninguna compañía. Al final, su hijo estaba viviendo solo, también muy lejos de ella y quizá o al menos, en mi opinión, ella fácilmente podía irse a vivir con él, pero parecía amar más ese lugar, incluso aún estando lejos de su única familia. O no lo sé, eso parecía. Llegamos y en la entrada de la casa, sentada sobre una silla de madera, nos recibió su mamá mar L. Nunca de vino me había mostrado ninguna foto de ella. Únicamente me había hablado de cómo era físicamente y él la describía como una mujer muy guapa y joven. La señora tenía carisma y, a mi parecer, unos ojos muy bonitos, pero evidentemente no era joven. Me sorprendió demasiado, ya que parecía rebasar los sesenta años y algo como que no tenía mucho sentido. Ella parecía muy mayor como para ser su madre. Lucía muy acabada la señora y no es que yo quiera hacerla ver muy grande, pero realmente tenía un cabello espeso y lleno de canas largo y amarrado, arrugas en el rostro, brazos y manos y varios lunares, uno muy grande en su cuello, incluso era bastante baja de estatura. Me saludó con mucho entusiasmo y parecía muy feliz de verme Me habló de lo mucho que su hijo hablaba de mí y que incluso nos veía casados y con hijos. En fin entramos a su casa y seguimos conversando so s so nos so SNS. Nació algo de comer y pasaron las horas horas que para mí fueron eternas. Sinceramente, la señora al principio me había agradado bastante, era muy amable y atenta conmigo, pero el lugar me causaba cierta inquietud, el hecho de que fuera muy solitario, muy diferente a la ciudad, un cambio totalmente radical de lo que yo estaba acostumbrada, pero yo sentía que había algo más por la tarde y muy cercana a la hora de irnos tocaron a la puerta de la casa. La señora abrió rápidamente la puerta y salió repentinamente marco y yo nos quedamos en silencio, esperando a que su madre volviera al final tardó un rato, pero volvió y sólo para decirnos que ya era muy tarde y debíamos regresar. Yo pensé que había sucedido algo malo, porque el semblante de la señora había cambiado mucho desde que regresó y le pregunté si todo estaba bien. Para mi sorpresa, esta vez, la señora me respondió de una manera más grosero como si yo le hubiera faltado al respeto o algo así. Me dijo que no me metiera en sus asuntos y le indicó a su hijo que tratara de educarme de mejor manera. Si realmente quería que fuera su nuera. Para mi sorpresa, él se disculpó por mí y le dijo a su madre que eso no volvería a pasar. Yo me disculpé con la señora. Realmente no había dicho nada malo, pero para evitar malentendidos, me vi en la necesidad de hacerlo. Yo era una persona muy tímida y, en lugar de molestarme con su mamá o con él, pensé que quizá yo había sido la del error. Aún así. Me confundió mucho eso que sucedió, pero decidí no darle mucha importancia de regreso marco. Se comportó un tanto indiferente conmigo. No me dirigió la palabra en un buen rato y parecía estar muy molesto. Se comportó de una manera en la que nunca se había comportado conmigo. Era como si fuera otra persona y hubiera dejado de ser ese chico tímido, callado pero bondadoso que había sido realmente. Creí que si me había equivocado mucho con su madre, quizá era mucho peor de lo que había pensado, pero yo solamente pregunté si todo estaba bien. Estaba muy confundida al regresar me acompañó a mi casa y fue muy seco y cortante. Me dijo que me vería en la escuela. Y se fue al día siguiente al verlo en la escuela y preguntarle qué pasó y por qué parecía molesto conmigo. Él estaba como si nada volvía todo a la normalidad, como si no hubiera pasado nada el día anterior. Platicando con él, me confesó que estaba muy emocionado de volver a llevarme con su madre. Yo no dije nada, pero en el fondo no estaba segura de querer regresar. Quería ahorrarme más problemas y también cada que pasaba el tiempo, A mí me seguían surgiendo algunas dudas, como, por ejemplo, a que se dedicaba su madre, que edad tenía porque no se iba a vivir a la ciudad, que que que fue de su demás familia de marco, ya que sólo hablaba de su madre, pero no de sus abuelos, tíos, primos, etcétera. Por qué hablaba tanto de su madre. Todo eso se iría aclarando con lo que sigue A continuación. Me convenció de ir un par de veces más a casa de su madre. Quizá un mes y un poco más después de aquella primera vez. Ese par de veces fueron peores, incluso que la primera vez. Es como si fuera otra persona a aquella señora que me encontré sentada fuera de su casa y parecía estar molesta conmigo, me hablaba más cortante, me veía un poco más seria e incluso ya no me había saludado con tanto entusiasmo como cuando me conoció. Algo de lo que me di cuenta es que regularmente salía al patio y nos dejaba a su hijo y a mí en el comedor esperándola estábamos platicando los tres y de la nada se salía como si algo o alguien le hablara. Era muy raro. Su casa, Lucía es sencilla. La señora no estaba en la pobreza, ni mucho menos, pero sí contaba con lo justo y necesario para poder vivir esas. Primeras veces que la visitamos me di cuenta de que no tenía cuadros, figuras o imágenes religiosas de ningún tipo, algo muy raro, ya que en los pueblos la gente suele ser sumamente creyente y tener bastantes imágenes en su casa. A mí, en ese aspecto me pareció bastante curioso. Debido al trabajo de mi papá él conocía a muchísima gente de la colonia, Tenía muchos amigos y en ocasiones se reunía con ellos en casa para ver el fútbol. Casi cada domingo veía a las mismas o a otras personas en casa, pero como normalmente salía con Marco, no me importaba mucho. Una de aquellas ocasiones, uno de los amigos de mi papá había llevado a su hijo, que era casi de mi edad, quizá un poco más grande, y al esperar en la sala a que llegara Marco, el chico hijo del amigo de mi papá, comenzó a hacerme plática y estuvimos unos minutos platicando al poco rato. Llegó Marco, pero como la puerta estaba abierta, decidió entrar a buscarme. Al verme platicando con aquel muchacho, comenzó a gritarme y a preguntarme quién era. Él pensó que yo estaba engañándolo o algo así, y después de haberme humillado, se fue bastante molesto y aunque yo traté de explicarle, pero fue inútil. Una vez más se mostraba de una manera muy diferente, celoso posesivo. Era muy extraño ese comportamiento. En él estuvimos unos días sin hablar. Se distanció de mí. Sólo me mandaba recados con mis amigas para decirme que yo era la peor persona del mundo por haberle hecho eso y lo divulgó con toda la escuela, algo que evidentemente, no era cierto. Se ausentó por unos días y su mejor amigo, o al menos con el único chico con el que lo veía, me había dicho que al parecer se había enfermado y le había dicho que se iría con su madre. Unos días después de todos estos problemas, mi estado de salud empeoró demasiado. Comencé a tener muchos mareos náuseas e incluso fui perdiendo el apetito. Asumí que se debía a las preocupaciones o a toda la atención que se vivía. Empecé a preocuparme por Marco, ya que no sabía nada de él en semanas y mi rendimiento en la escuela ya no era el mismo. Bajé mucho de peso a lo largo de un mes. Falté en varias ocasiones debido a que me sentía muy mal, no dormía y tenía muchas pesadillas por la noche. Recuerdo que lo más frecuente que soñaba era con sombras que me arrastraban hacia algo que parecía no tener fondo. Comencé a cambiar en muy poco tiempo. Mis amigas merecían que no me comportaba igual y que parecía estar como hipnotizada, porque de repente me perdía y veía a la nada. Estos comentarios empezaron a preocuparme, sobre todo porque venían de personas con las que yo convivía mucho y, evidentemente, algo no estaba muy bien en casa no me decían tantas cosas, porque pensaban que era en parte por lo sucedido con Marco y para mis papás era mejor que él y yo no estuviéramos juntos después de lo que pasó, así que seguí con mi vida cada día peor que el siguiente. Sufría de dolores de cabeza muy fuertes, pero curiosamente los tenía con frecuencia a las mismas horas, Es decir, primero me daban por la mañana y después por la noche. Antes de ir a dormir casi a la misma hora y todos los días empecé a preocuparme y decidi ir con un doctor cuando comencé a perder mucho cabello. Todo lo que comía me hacía daño, y también por los dolores fuertes de cabeza. Me practiqué estudios que me recomendó el médico. Al parecer según el diagnóstico, tenía anemia y eso era lo que ocasionaba todos los síntomas. Marco no volvió a la escuela. Supe que se dio de baja realmente por cómo me sentía en aquellos días y como había estado actuando conmigo. Asimilé que era lo mejor para mí, pero mi estado de salud decayó aún más. Cada semana se volvía más complicada. Hacía todo lo que me indicaban los doctores. Trataba de hacer ejercicio y mejorar mis hábitos, pero simplemente no mejoraba. Al contrario, yo me sentía aún peor. Las cosas se volvieron más difíciles cuando mis amigas comenzaron a alejarse de mí. Mis padres, que siempre habían mantenido una gran relación, ahora comenzaban a pelear por cualquier cosa y el ambiente lucía tenso en cualquier lado, el mundo se me estaba derrumbando y todo a partir de ese día. Todo comenzó cuando Marco se fue. No podía creer lo mucho que había cambiado mi vida en tan poco tiempo y de la manera más absurda posible, pero había cosas que no tenían sentido, cosas que nunca pregunté y situaciones muy extrañas que no podía dejar pasar. Así que decidí ir a la casa de la mamá de Marco. Un buen día sábado me preparé para ir y saber qué había sucedido. Mis padres me regañaron mucho, ya que pensaban que yo iría a rogarle o algo así. Después de un largo camino y en esa situación en la que me encontraba, pude llegar nuevamente a ese pueblo en donde vivía. Aquella, señora y ahora de nueva cuenta con su hijo me perdí un poco. A pesar de haber ido antes, no supe llegar con exactitud a la casa, pero al final lo conseguí y cuál fue mi sorpresa al encontrar la casa completamente vacía. La casa no era demasiado grande, pero sólo al acercarme pude percatarme que estaba deshabitada. No había rastro de la señora ni de su hijo. Es como si se los hubiera tragado la tierra. Me sorprendió mucho encontrarme con esa escena. Fue algo que no me esperaba. O o o o quizá muy dentro de mí. Sí, como ya lo había mencionado, los vecinos de aquella casa quedaban un poco lejos. Parecía como si estuviera en mitad de la nada, pero aún así. Decidí buscar a alguien que me diera respuesta de a donde habían ido si, al parecer no había más familia o al menos no que yo supiera. Fui en busca del vecino o la vecina más cercana, y al llegar a una de aquellas casas, me percaté que algunas de ellas también estaban desocupadas. Era muy extraño. De pronto parecía que toda la gente había hecho lo mismo y que se había convertido en una especie de pueblo fantasma. Decidí ir más allá y caminar un buen rato hacia algún otro poblado y al final llegué a uno, donde conocí a un señor muy amable que se encontraba con sus animales y el amablemente me atendió y conversamos un rato. Traté de sacar el tema lo más sutil y decidí preguntar sobre aquel pueblo en donde vivía la señora. El señor rápidamente cambió su semblante y se puso más serio y me dijo que por nada del mundo me metiera ahí menos de noche, que era un pueblo acechado por una bruja que vivía ahí. Ellos la conocían perfectamente, ya que solían ir a pedirle algunos favores, personas de otros pueblos, aledaños e incluso iba gente de otros Estados del país. Le solicitaban cosas a cambio de dinero o alguna otra ofrenda, pero que era una persona muy mala. Incluso el señor ya había perdido algunos animales por culpa de esta señora. Me quedé completamente paralizada. La descripción de la persona coincidía perfectamente con la de la mamá de Marco, o al menos su supuesta mamá. Hasta la fecha aún no dudo y ahora todo tenía sentido. Evidentemente, no tardé mucho en tratar de salir. De ahí me despedí del señor y le estaré agradecida toda la vida, ya que gracias a esa información que me dio, me di cuenta de muchas cosas e incluso pude evitar mi muerte, puesto que al regresar a la Ciudad de México, decidí hablarlo con mi mamá y decidimos acudir con una persona que se dedicaba a quitar trabajos, maldiciones y todas esas cosas que hacen algunas personas únicamente para dañarte. Mi papá no era muy creyente de todo eso, pero mi mamá sí al menos un poco más que él y efectivamente, nos dijeron que mi trabajo estaba cerca de llegar a su límite. Para revertirlo, me describió a la persona y nos indicó que era una persona muy poderosa que estaba fijado para que yo perdiera la vida, Y todo por una simple venganza llevó su tiempo el poder recuperarme, pero, afortunadamente, sobreviví por cuestiones del destino. Aquí sigo. A pesar de todo, espero a alguien le ayude mi historia y puedan darse cuenta a tiempo de algunas señales sospechosas, de su pareja o de alguna otra persona. Relato escrito y adaptado por Hugo de Cante