Latest / El Mural del Alma / Episodio 69 - Dionisio, Damocles y la espada, una lección sobre la adulación
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- Hola qué tal familia. Espero que estén bien en esta oportunidad. Listo estoy para compartir con ustedes las reflexiones con estilo propio en esto que se llama el mural del alma. Soy su anfitrión. Mi nombre David Fernando Quiera. Gracias por acompañarnos en esta oportunidad. Desde Facebook, desde todas las plataformas de podcast y también en YouTube. Recuerden que de ahora en adelante, pues cada mes un episodio, tendremos video podcast, es decir, una vez al mes, tendremos esa oportunidad no solamente de escuchar, sino de ver pues quién está detrás del micrófono y pues, por supuesto, como de tú a tú, compartir con ustedes y charlar y reflexionar juntos. Gracias por estar ahí, por compartir estos podcasts donde quiera que se encuentren. Y gracias como siempre, por estar ahí del otro lado, prestos para escuchar cómics reflexiones al alma, pero que trascienden hacia el espíritu. Bueno, vamos a hablar de historia. En esta reflexión del mural del alma reinaba en Siracusa Dionisio, quien tenía un vasallo y cortesano adulador llamado Damocles. Se dedicaba partimucularmente Damocles a pronunciar delante de Dionisio largos discursos acerca de la felicidad de los monarcas. Cansado ya, Dionisio y deseando corregir a su cortesano hizo un gran banquete y ordenó a Democles o Damocles Perdón que ocupara el lugar del rey vestido con ropas reales como si fuese el verdadero Rey. Damocles estaba orgulloso de tanto honor, pero en lo mejor del banquete, el rey lo interrumpió, ordenándole que levantara la vista sobre su cabeza y lo que vio Damocles una espada filosa y aguda, pendía precisamente sobre su cabeza, sostenida apenas por un hilo bastante débil que de momento a otro podría reventarse. Damocles se llenó de terror y suplicó al rey que lo liberara de semejante peligro. El rey lo hizo con la condición de que Damocles, de ahí en adelante, no volviera, no volviera a importunarlo con sus adulaciones advertencia. Dice el dicho que al que caiga cuente que se lo chante. Pero no quiero usar esto ni esta reflexión, este podcast para tirar indirectas. No. Ese no es mi objetivo. Mi objetivo es que juntos aprendamos, incluido yo, así que no me hago responsable si de pronto a alguien le caiga. No no es mi intención. Repito, no es mi intención. Solamente vamos a reflexionar y es un análisis, es un checklist que hacemos en cada episodio del mural del abm OK. Estamos excelentes con esa aclaración. Vamos a hablar de algo que es bueno. Sabroso, placentero. Debo decirlo así, porque lo es es placentero. Sentirse adulado, No nos digamos mentiras. Se siente como delicioso, como sabroso ufff como que ah me encanta, que me digan cosas y que soy el mejor que soy. Me he hecho lo máximo el number roone que se yo Y sí hay gente que, como como quiera, le reconocen a uno algo porque ven que uno hace las cosas bien. Cierto, y como ven que uno hace las cosas bien, pues si llega oye lo hiciste maravilla. Felicitaciones tú eres lo máximo. Nadie nadie, nadie hace eso que tú haces bueno cositas. Así y hasta cierto punto? Escúchame esto hasta cierto punto. Es bueno recibir la adulación. Pero ojo yo digo que la adulación es como, por ejemplo, un postre, un cake pudín. Por qué que se yo como le llamen esos países, cuando tú ves un postre y lo ves ahí, delicioso, se te hace agua la boca, dan ganas de comerlo woff, los h los ojos se desbordan y hasta uno babea la saliva sale Y no estoy exagerando. A veces puede pasar en algunas personas y uno quiere desea, desea comer, comer y comer. A mí me pasa eso con les cuento una incidencia personal. A mí me pasa eso con las tortas de cumpleaños. A mí se me hace agua la boca, con coberturas así de crema de chocolate o delicioso y uno quisiera comerse ese pastel. Pero yo, por lo menos sé que yo más de uno o dos pedazos. No puedo comer porque me engordo, porque el azúcar se sube y pues Dios le guarda uno de parecer diabetes y todo eso no. Entonces uno trata de entender que si tú tienes ganas de comerte todo ese pastel de cumpleaños o ese pastel de bodas, pero no puedes. Primero y por por obvias razones, porque hay más. Tú no eres el único que tienes el derecho y la potestad de comerse es obra. No tienes invitados como tú, que dices hey, pues que los demás como yo voy a comer pues uno no, o sea por lo técnico y lo normal de etiqueta. Yo voy a comer un pedazo ya si el anfitrión o quien dispuso del pastel me dice Oye, Fernando, tú quieres comer otro pedazo. Sobro dale ahí, sí, bueno, digo yo ahí, si no me enojo, no pero la adulación es como un pastel. Tú lo pruebas y sabes que te gusta con el primer mordisco y dices oye. Se siente rico, que me digan que yo puedo y que soy el mejor. Se siente bacano chévere me encanta. Si no tomamos el control de eso, vamos a vivir hambrientos y sedientos de adulación. Y ahí de quien no me adule ay perdóneme la expresión los colombianos. Pero lleva del bulto explicación de este dicho que acabo de decir. Téngase cójase atrás a broche es el cinturón, porque hay personas que se enfurecen, se les nota en la cara que les faltó la adulación. Repito, es bueno recibir halagos hasta cierto punto, porque cuando cuando nos creemos la gran cosa, abrazamos algo que es el orgullo, abrazamos algo que se llama la altivez. Abrazamos algo que se llama la soberbia y qué peligroso es eso. Salomón, el Rey Salomón decía en uno de sus escritos en la Biblia, antes de la caída viene la altivez. Ay Dios mío, Bendito, antes de la caída viene la altivez. Esto yo le expliqué en otro episodio del mural del Alma. Pero por si usted no lo escuchó, se lo refresco. Y es el caso del Rey Nabucodonosor. Está documentado en la Biblia en el libro del profeta Daniel, capítulo cuatro. Léalo si tiene la oportunidad ahora sí. Si usted dice no, Fernando, no quiero leer Biblia tranquilo. Yo se lo parafraseo no. El Bucodonosor escribe una carta donde comenta algo interesante, y es que él vio su esplendor en todo el Imperio Babilonio y un día dijo no es esta la gran babilonia que yo edifique, recibe un sueño un poco particular. Le interpretan el sueño la interpretación de ese sueño. Palabras, más palabras menos. Rey tu reino será exterminado. Será quitado el Reino de Delante de ti y dicho y eso, Nabucodonosor fue derrocado y dice que pasaron siete tiempos en el que él vivía como un animal. Explicación, siete tiempos, o sea, siete años, siete años en que le dio un delirio, le dio locura. Se volvió loco, pero lo colocó y a tal punto que la barba se le creció, el pelo se le creció, a cabello se le creció. Las uñas de las manos y los pies se le crecieron y perdió el raciocinio. Perdió el raciocinio hasta el punto de ser como un animal, de hacer gruñidos cositas. Así ah, bueno, qué sé yo no espere mucho de mí En cuanto a efectos, nabo con sorra narra que cuando la razón le fue de vuelta, tuvo que reconocer que Dios quita y pone reyes y la razón le fue de vuelta. Y pues la gloria de Naucronosor fue mayor que la primera, y el reinado de él perduró hasta cuando tuvo que perdurar, porque todo tiene un principio, todo inicia, todo tiene un comienzo, pero todo tiene un final. Así es simple y sencillo. El punto aquí es que Nabucodonosor es el perfecto ejemplo de lo que se siente. Perdóneme la expresión para que el que es conservador, pero no encuentro otra palabra en este momento de lo que es estar excitado con el orgullo con él, la adulación con que la gente la aplauda y todo esto es impresionante y él nos puede dar lecciones de lo que se siente, que te reconozcan, que te admiren. Pero cuando uno quita del kurubit o sea, cuando uno hace eso, desplaza a Dios del primer lugar, porque, acuérdese de esto, Dios es el primero. Dios es el primero. Él es el primero en todo y él no comparte su gloria con nadie. Cuando Dios ve a alguien que se cree mejor dicho la gran cosa y no lea la gloria a Dios, el mismo Dios se va a encargar de apretar las tuercas, de hacer lo que tenga que hacer. Él es soberano y él puede hacer lo que quiera con tal de que a las buenas o a las malas aprendamos humildad mire Me estaba acordando de una canción gospel de un gran cantante puertorriqueño llamado René González. En mi país, esta canción la ha versionado cualquier cantidad, no solo de artistas cristianos, sino también artistas comerciales, de renombre, artistas de la salsa, de la música popular. En fin, y es la canción de que nos vale, no la voy a cantar, que tal que el algoritmo por derechos de autor, a pesar de que la cante me baje el podcast, solo la voy a narrar. Dice así llegar arriba, alcanzar, que te mire la gente, provocar el aplauso de todos. Ser el primero en las filas, tal vez cambiar el mundo, quizás con un nuevo mensaje que trastorne los corazones, ser el centro de toda atracción. Tener todo en la vida es parte del plan, ser amado y querido respetado. En verdad, todo es bueno, pero en justa medida y razón oiga lo que les dije al principio hasta cierto punto, aceptará duración. Miremos atrás donde todo empezó lo que éramos antes, lo que somos hoy. Por qué insistir en quitarle la gloria al señor de qué te vale alcanzar lo que quieras que te aplauda la gente si detrás del telón está sentado el dador de la vida esperando que un día le prestes atención. Lo que tenemos lo tenemos por gracia, por su misericordia y por su inmenso amor. Y al momento de abrirse la cortina, si alguno te admira que vean la imagen de Dios y el segundo verso me llama la atención, es un clamor por una oración. Señor perdóname si el aplauso o cualquier comentario me hayan movido a llevarme la gloria a mí Dios. No a mi Dios, No a mí coma Dios tremendo eso, eh, sigo te doy las gracias por tu amor y tu misericordia. Me despojo de toda grandeza mi corona. Yo pongo a tus pies y ahí repite el coro. Creo que esta es una manera de terminar este episodio, que creo que los llevé y me llevé a mí mismo a una montaña rusa de emociones, porque los hice pensar, los hice reír y hasta les saqué ganas, los hice enfadar. Pido perdón por eso. Pero son cosas, mi gente, que son necesarias de decir. Repito, sí, es bueno que o no lo reconozcan. Pero hasta siento, hasta cierto punto. Yo decido cómo decirlo. Yo he decido hasta qué momento recibir esa adulación. Y yo mismo puedo ponerle freno para que no se convierta eso en sobradez, no se convierta eso en orgullo, no se convierta a eso en soberbia, y que me crea la última gaseosa del desierto. Y ahí sí Dios, que todo lo conoce y todo lo sabe. Me baje el butaco del asiento y probar quizás a las buenas o a las malas o a las peores, la importancia de la humildad. Jesús dijo, el que se engrandece será humillado, pero el que se humilla será enaltecido También. Jesús decía en una ocasión aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón. Jesús el mayor ejemplo de humildad, porque él, siendo Dios, no estimó ser igual a Dios como cosa que aferrarse, sino que se despojó de sí, se despojó de su reino, de su trono, Se hizo como uno de nosotros, se hizo hombre, conoció y sintió como nosotros, e injustamente fue azotado, castigado, herido, fue muerto, pero al tercer día resucitó y venció el pecado venció a la muerte y Dios, el Padre, le dio un nombre que es sobre todo nombre, como dice filipenses, para que en el nombre de Jesús, toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra le reconozcan y toda lengua confiese que Jesucristo es el señor para Gloria de Dios, Padre Jesús, el mayor ejemplo de humildad, siendo el rey del Universo, se hizo como uno de nosotros, se humilló hasta lo sumo y Dios, su padre, le dio el nombre, que es sobre todo nombre o un hombre o todo poderoso. Entonces, conclusión de esta reflexión del día de hoy, esto no es como que ah no. No o sea como aceptemos por cortesía las aduraciones, aceptemos por cortesía los halagos, pero los pies en la tierra mi gente, los pies en la tierra. No somos la gran cosa, pero tampoco somos menor cosa. Nadie tenga un mejor concepto de sí el que deba tener, pero tampoco tengamos menor concepto del que Dios determinó de quiénes somos, ok ni muy muy ni tan tan. Nosotros somos y entendemos qué podemos hacer. Y ya siempre demos la gloria al señor O como digo yo, ahí vamos, ahí, vamos con la ayuda de Dios. Ahí vamos y de seguro, seguro nos va a ir muy bien. Y cuando usted llega a la cima, cuando yo lleguemos a la cima, cuando estemos en lo más alto de la cúspide, recordemos de dónde venimos. Siempre es bueno recordar los orígenes y darnos a las personas. Eso es otra cosa muy importante. Démonos a las personas porque el que recibe mucha adulación, el que recibe mucho halago y se cree la gran cosa, se olvida a las personas, mira por encima del hombro y se olvida de quienes de cierta forma lo ayudaron a promover al lugar donde está. Primero, démoslo gloria a Dios, porque todo viene de él. Segundo, debámonos a las personas con humildad, con sencillez miren la gente se casa con la personalidad de aquella persona que dicen es sencilla, es humilde, humilde no significa que sea pobre en dinero, no humildades una persona que no se cree la gran cosa, que sí, que que hace cosas, que lo demuestra con sus acciones más que con sus palabras, pero que siempre tiene los pies en la tierra o como digo yo, pieza en el suelo, vista al cielo mirando a Dios, porque él se lo merece. Todo toda la gloria. Toda la honra es de Dios. Nosotros hacemos lo que podemos, porque todavía hay mucho por aprender en la vida, muchísimo, muchísimo, así que no nos creamos. Lo sabe lo todo, no para nada. Hay mucho por aprender. Está ahí oculto, está escondido de nuestra vista y hombre, eso lo vamos a ir descubriendo con el tiempo. Aquel que es orgulloso, aquel que se cree la última gaseosa del desierto, mire dónde está. Son gente que están olvidadas en la calle, muertos sin pena ni gloria y rechazados de la sociedad, pero aquellos que trascienden y que se mantienen perennes en la memoria y en la historia son aquellos que la han luchado, la han sufrido, han tenido sacrificio, pero que son humildes, son sencillos y que tienen los pies en la tierra y que siguen aprendiendo. Y lo más importante y no me canso de decirlo, hay hay que darle toda la gloria a Dios, porque todo viene de Dios. Así, el hombre lo haya dispuesto y creado, pero Dios puso sabiduría. Dios puso inteligencia, así que si bien una persona, un hombre, una organización humana, le dio un patente y está firmado, pero la sabiduría es de Dios. Por tanto, de Dios viene y proceden todas y cada una de las cosas. Mi nombre David Fernando I, que era un poco larga de la reflexión, pero necesaria. Los invito para el próximo episodio. Para juntos es escribir y seguir escribiendo, por supuesto, aquí en el mural del Alma. Gracias por acompañarme