Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / El Ritual Que Marcó Mi Vida: Fui Ofrenda De Mi Familia De Brujas - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte, sin más, comenzamos. Hola, quiero contar mi historia,
- 0:18antes de que él venga por mí. Crecí entre dos
- 0:21mujeres que el pueblo evitaba, mi abuela y mi madre.
- 0:26Desde niña escuché que la gente decía que éramos brujas,
- 0:29yo pensaba que eran chismes para asustar niños, hasta que
- 0:33empecé a ver lo que hacían en la casa y
- 0:35en el monte. Hablo de lo que vi con mis
- 0:39propios ojos, de lo que toqué con mis manos, de
- 0:42lo que olí pegado a las paredes. Vivíamos en una
- 0:46casa aislada, al final de un camino de terracería que
- 0:49se abría entre mezquites, la fachada era de adobe con
- 0:53cal gastada, techo de lámina amarrado con alambre, y una
- 0:57puerta pesada con bisagras oxidadas que siempre se atoraban. A
- 1:02un lado quedaba el gallinero, vacío desde hacía años porque
- 1:06nadie nos vendía animales, el corral tenía un portón de
- 1:09madera astillada y un bebedero seco. El monte rodeaba todo, nopales, huisaches, espinos.
- 1:18Los vecinos cruzaban por la vereda lejana, preferían dar vuelta
- 1:22antes que pasar frente a nuestra cerca, si alguna vez
- 1:26se veían obligados a hacerlo, apretaban el paso sin voltear.
- 1:32La casa por dentro era otra cosa, en la sala
- 1:35había un altar armado sobre una mesa viejísima, un paño negro,
- 1:40un cuenco de barro con cera pegada, frascos con alcohol,
- 1:44hierbas y polvos, fotografías viejas en blanco y negro, y
- 1:48una figura de barro oscuro con cuernos cortos. En los
- 1:52estantes se veían botellas con líquidos turbios, huesos pequeños atados
- 1:57con hilo rojo y bolsas de manta con tierra etiquetada
- 2:00a mano, panteón, cruce, arroyo. Mi abuela guardaba todo en orden,
- 2:07pues decía que cada cosa tenía dueño y propósito, en
- 2:10las noches colocaban velas negras en todas las ventanas y
- 2:14el resplandor formaba sombras en los muros como si la
- 2:17casa respirara. Ese brillo y el olor a cera derretida
- 2:21se me quedaron grabados. Desde que tengo memoria, vi trabajar
- 2:27a mi abuela con una precisión fría, calentaba un cuchillo
- 2:31en el fogón, cortaba la sangre de una gallina y
- 2:34la dejaba caer sobre símbolos que mi madre pintaba en
- 2:37el piso con carbón y sal. Yo miraba desde el
- 2:41marco de la puerta con los pies descalzos, me ponían
- 2:44a alcanzarles paños, a traer agua o a encender más
- 2:48velas cuando goteaban. La sangre se espesaba y el humo
- 2:52de copal se mezclaba con un olor agrio que se
- 2:55pegaba a la ropa. En la pared, sobre el altar,
- 2:59mi abuela colocaba papeles con nombres y fechas, algunos nombres
- 3:04los reconocía, porque eran de gente del pueblo. También me
- 3:09tocó ver cómo atendían a los que llegaban a pedir favores,
- 3:13venían de noche, con sombrero calado y reboso, cargando bolsas
- 3:18de mandado. Traían pago en efectivo o en especie, botellas, maíz, medicinas, telas.
- 3:27Pedían lo que fuera, que un hombre regresara a su casa,
- 3:30que un negocio prosperara, que un rival enfermara, que un
- 3:34juicio se torciera. Mi madre les hablaba en voz baja,
- 3:39les pedía un objeto de la persona a la que
- 3:42iban a trabajar, y les marcaba un día para volver
- 3:45por la entrega. Muchos salían con la cara tensa pero agradecida,
- 3:49como si al cruzar nuestra puerta ya hubieran resuelto su vida.
- 3:55Mi abuela hablaba sin rodeos del pacto con el Señor
- 3:58del infierno, no usaba adornos ni palabras finas, decía que
- 4:02él exigía disciplina, ofrenda y obediencia, a cambio, nos abría
- 4:07la puerta de enfermedades y de muerte, y también la
- 4:10de curaciones cuando convenía. Decía que con su marca, una
- 4:15mujer no envejece como las demás, y que la voluntad
- 4:18de otro se doblega si se trabaja como se debe.
- 4:22Yo la escuchaba sentada en un banco, mirando sus manos
- 4:26arrugadas y rápidas moviendo frascos y nudos, mi madre asentía
- 4:30y repetía los pasos como si estuviera copiando una receta.
- 4:36En el patio aparecían cabezas de chivo colgadas para desangrarse,
- 4:40amarradas de las patas a un travesaño, en el tendedero
- 4:44se mezclaban sábanas con trapos manchados de tierra y cera.
- 4:49En una caja de madera guardaban muñecos de trapo hechos
- 4:52con retazos, algunos con alfileres clavados en la frente, otros
- 4:57con hilos que amarraban brazos y piernas. Yo reconocía esos
- 5:01muñecos cuando mi madre salía al monte antes del amanecer
- 5:05y regresaba sin ellos, decía que cada cosa debía quedar
- 5:09en su lugar, barrancas, cruz de caminos, bases de puentes
- 5:13o troncos huecos. Las madrugadas eran las horas fuertes, no
- 5:19había descanso, en cierto punto del reloj se escuchaban carcajadas
- 5:24lejanas y luego un canto apagado, a veces llegaban gritos cortos,
- 5:29como de mujer con fiebre. Yo me apretaba las rodillas
- 5:33contra el pecho en mi cama de tablas y contaba
- 5:36el tiempo entre los rezos, esperando que amaneciera, mi madre
- 5:40caminaba de un cuarto a otro, con un frasco en
- 5:43la mano y me ordenaba que me quedara quieta, la
- 5:46casa olía a humo, a salmuera y a sangre seca.
- 5:52Con los años noté cambios en ellas, tras un ritual pesado,
- 5:55mi madre amanecía con ojos brillantes y paso ligero, como
- 5:59si la fatiga se le hubiera ido, y a mi
- 6:02abuela se le quitaba el dolor de cadera por semanas.
- 6:06Hablaban de pagar y cobrar, de cierres y deudas, decían
- 6:10que la familia estaba amarrada desde antes de que yo naciera,
- 6:13y que mi nombre había quedado anotado en un cuaderno
- 6:17que no me dejaban ver. Cuando preguntaba por qué yo
- 6:21también tenía que aprender, mi abuela contestaba que las de
- 6:24nuestra sangre no tienen elección. La casa pedía continuidad. En
- 6:31el pueblo, la gente lo sabía a su manera, a veces,
- 6:34en la tienda, una mujer me apartaba con el codo
- 6:38sin mirarme, otras me dejaban al final de la fila,
- 6:41y en la escuela me señalaron. Cuando murió el papá
- 6:44de una compañera en un accidente, la maestra evitaba mi
- 6:48mesa cuando pasaba lista. Yo aprendí a caminar con la
- 6:52cabeza baja, sin hacer ruido, y a regresar temprano por
- 6:56la vereda larga, sabía que la cerca de nuestra casa
- 7:00marcaba otra ley. Me acuerdo de una tarde de lluvia,
- 7:05en la que llegaron dos hombres con botas enlodadas y
- 7:08sombrero ancho, traían una bolsa de yute con frutas y billetes,
- 7:13mi madre los hizo pasar a la cocina y cerró
- 7:15la cortina. Salieron al rato con la mirada perdida. Esa
- 7:20noche mi abuela preparó tres vasos de agua con sal,
- 7:24los dejó en el piso alrededor del altar y se
- 7:26quedó esperando. Antes de medianoche llegó un viento helado por
- 7:30debajo de la puerta. Las velas titilaron, la cera corrió
- 7:35como aceite, y mi abuela sonrió satisfecha, dijo que el
- 7:39encargo ya había sido recibido y que la paga valía
- 7:42la pena, yo me quedé viendo como la cera se
- 7:45endurecía con formas raras, como pequeñas manos. Crecí con miedo,
- 7:52pero el miedo se volvió costumbre, pero aún así, cada
- 7:56vez que me tocaba lavar el piso del cuarto del altar,
- 7:59mis manos temblaban al frotar las manchas oscuras entre las
- 8:03marcas de carbón. Mi madre me exigía pulcritud y me
- 8:06decía que una casa como la nuestra, se cae si
- 8:09se descuida un solo detalle, la cuerda mal hecha, la
- 8:13foto mal puesta, la vela apagada antes de tiempo, su
- 8:17voz mandaba y su mirada cortaba. Siempre supe que estaba
- 8:23metida en un pozo del que no se sale fácil,
- 8:26no hacía planes fuera del cerco de alambre ni soñaba
- 8:29con mudarme al barrio de la iglesia, yo medía mi
- 8:32vida por trabajos, por lunas, por días de ofrenda, y
- 8:36aunque hacía lo que me pedían, el cuerpo me anunciaba
- 8:39otra cosa, un peso en el pecho, un rechazo que
- 8:43me levantaba del petate antes de que llamaran, lo digo
- 8:46claro porque así fue. Al cerrar esta primera parte, confieso
- 8:52que el miedo me acompañó desde la infancia, como un
- 8:55bulto pegado a la espalda, mi madre repetía que una
- 8:59bruja no teme a nada, porque ya le pertenece al diablo.
- 9:03Yo asentía por obediencia, pero por dentro sentía que ese
- 9:07destino no era mío, y esa grieta empezó a abrirse.
- 9:13Cuando cumplí 13 años, mi madre decidió que ya estaba lista
- 9:17para aprender, no me preguntó, me colocó frente al altar,
- 9:21me dio una cubeta con agua salada y un trapo
- 9:24de manta para lavar el piso marcado con carbón. Me
- 9:28enseñó a mezclar polvo de chile con sal gruesa, a
- 9:32contar velas y a medir el pabilo con un dedo
- 9:34de margen para que ardieran parejo. Mi abuela me asignó
- 9:39una libreta, ahí anotaba fechas, fases de la luna, nombres abreviados,
- 9:44pagos y entregas, cada marca tenía sentido y me pedían exactitud.
- 9:51Recuerdo una noche entera de trabajo, el cielo estaba cubierto
- 9:55y el aire olía a humedad. Mi abuela preparó la
- 9:59mesa grande con el paño negro, acomodó un cuenco de
- 10:03barro rojo, afiló un cuchillo sobre una piedra y me
- 10:06indicó que sostuviera dos velas negras, una a cada lado
- 10:10del cuenco. Mi madre trajo la cabra del corral, era
- 10:14un animal joven, con las patas amarradas y el hocico
- 10:18retenido con un lazo para que no mordiera, mi abuela
- 10:21apoyó la mano sobre la frente del animal, acercó la
- 10:25boca a su oreja y recitó palabras en un idioma
- 10:28que no entendí. La voz salía firme, pareja, sin pausa,
- 10:33después subió el cuchillo y lo bajó con precisión sobre
- 10:36el cuello. La sangre golpeó la pared del cuenco y
- 10:40empezó a juntar espuma, el olor metálico se pegó en
- 10:44la lengua, yo respiré por la boca y mantuve la
- 10:47mirada fija en la línea de sangre que se formó
- 10:50en el borde. Cuando el cuenco tuvo suficiente, mi madre
- 10:55esparció sal alrededor de la mesa y trazó con carbón
- 10:58un círculo que cortaba la entrada del cuarto, luego mezcló
- 11:02la sangre con un polvo oscuro, que guardábamos en un
- 11:05frasco etiquetado como panteón, y usó un pincel de isle
- 11:09para dibujar marcas sobre el paño negro. Eran signos rectos, repetidos,
- 11:15cruzados con líneas que se unían en un punto, a
- 11:19un lado, sobre la tabla, reposaban los objetos que siempre
- 11:23encontraba en ese lugar, tres falanges envueltas en tela, dos
- 11:27dientes humanos, una bolsa con tierra de cementerio, un puñado
- 11:31de clavos pequeños, fotografías en blanco y negro con nombres
- 11:35por detrás, y la figura del ídolo de barro oscuro
- 11:39con cuernos cortos. Mi abuela lo colocó al centro, frente
- 11:43al cuenco, dijo que la vista del ídolo tenía que
- 11:46apuntar hacia la puerta. La mesa del altar era un
- 11:51mapa de encargos, las fotos tenían alfileres en esquinas específicas
- 11:56y algunas traían un listón amarrado en diagonal, mi madre
- 12:00movía cada pieza como quien acomoda herramientas, si el favor
- 12:04era para negocio, sumaba monedas en un platito. Si pedían daño,
- 12:10acercaba el cuenco y untaba las marcas con el pincel,
- 12:14si el asunto era de salud, cambiaba a velas blancas
- 12:17y polvo de raíz seca. Yo anotaba en la libreta, nombre,
- 12:22objeto entregado, pago, fecha de entrega y lugar donde dejarían
- 12:27no pactado. Aprendí a reconocer clientela con sólo mirarles los zapatos,
- 12:33mientras esperaban afuera, botas con barro de barranca, huaraches con
- 12:37polvo de carretera, zapatos de ciudad. Llegaban de noche hombres
- 12:44con chamarra cerrada que buscaban dinero rápido o protección para
- 12:48un trato, mujeres que pedían venganza contra un marido, una suegra,
- 12:53una vecina y gente del pueblo que temblaba en la puerta.
- 12:56Se persignaba al cruzar y luego dejaba billetes arrugados junto
- 13:01a una bolsa con cabellos, uñas o una prenda sin lavar.
- 13:06Mi madre atendía sin juicio, les pedía exactitud en el
- 13:10nombre y un objeto personal, entregaba instrucciones breves, donde dejar
- 13:15la ofrenda, cuantos días sin carne, donde no pisar. Al despedirlos,
- 13:21mi abuela quemaba un trozo de resina sobre un anafre,
- 13:24el humo llenaba la cocina y el olor tardaba días
- 13:27en salir de las cortinas. Vi cambios en ellas después
- 13:33de cada trabajo pesado. Mi madre amanecía con la piel tersa,
- 13:37la mirada viva y un paso que parecía de mujer
- 13:40más joven. A mi abuela se le quitaba el dolor
- 13:43de rodillas. Podía caminar toda la mañana sin bastón. Se
- 13:48peinaban frente al espejo con calma, como si el cansancio
- 13:52les resbalara. Yo notaba las venas menos marcadas en las
- 13:56manos y un brillo en los ojos que no era
- 13:58de alegría, sino de propósito cumplido, esa transformación me inquietaba,
- 14:03era un indicador tan claro como un recibo pagado. Aprendí
- 14:10también la logística de la entrega, a veces salíamos antes
- 14:13del amanecer, cargaba una bolsa de manta con muñecos de
- 14:17trapo rellenos de hierbas, huevos marcados con carbón, frascos con
- 14:22líquidos que mi madre me prohibía destapar y listones de colores.
- 14:27Caminábamos hasta una barranca, un cruce de caminos o un
- 14:31árbol hueco. Ahí mi abuela me indicaba dónde cavar, cuánta
- 14:36tierra mover, cómo acomodar el muñeco, en qué dirección dejar
- 14:40la foto, y a qué altura colgar el listón, pues
- 14:43nada quedaba al azar. Si la entrega era para cortar,
- 14:48usábamos sal, clavos y un círculo pequeño de cal, pero
- 14:52si era para amarre, añadíamos miel y cabello, si era
- 14:56para enfermar. Mezclaban polvo de panteón con agua de tres
- 14:59llaves y me hacían contar pasos de regreso sin voltear.
- 15:05Una tarde escuché a mi madre y a mi abuela
- 15:07hablar en la cocina mientras ordenaban frascos, yo limpiaba la
- 15:11mesa del altar con un trapo húmedo y la puerta
- 15:14entre ambas habitaciones dejaba pasar cada palabra. Mi abuela decía
- 15:19que nuestra familia estaba atada desde tres generaciones atrás, que
- 15:23el cuaderno grande con tapas negras contenía los nombres que
- 15:27debían continuar. Dijo mi nombre en voz alta, seguido de
- 15:32una fecha, mi madre respondió que el plazo se acercaba
- 15:35y que yo debía recibir la marca antes de la
- 15:38próxima luna nueva. Hablaban con naturalidad, como si revisaran una
- 15:44lista de compras, yo me quedé tiesa, con la madera
- 15:47fría bajo las manos, guardé el trapo, cerré el frasco
- 15:51de sal y anoté la fecha en mi libreta sin
- 15:53saber por qué lo hacía, quizá para no olvidar que
- 15:57estaba escrita en otro lugar del que no tenía llave.
- 16:02También escuché otra conversación en la que mi abuela contó
- 16:05una historia de su juventud. Dijo que se presentó ante
- 16:09un hombre de traje oscuro en una casa de paredes altas,
- 16:13lejos del pueblo. Llevaba en una caja de madera algunos
- 16:16objetos que ahora reconozco. Salió de esa casa con un
- 16:20compromiso firmado a su modo, disciplina, ofrenda, obediencia y continuidad.
- 16:27Repetía esas palabras como si fueran una regla simple, mi
- 16:31madre asentía y remataba con la misma frase de siempre,
- 16:35la casa pide continuidad. A partir de esas noches mi
- 16:40atención cambió, a mí me ponían a medir pabilos, a
- 16:44coser muñecos, a preparar sal con chile y cal, a
- 16:48rotular frascos con mano firme. Hice todo, pero empecé a
- 16:53observar rutas, horarios, puntos ciegos. Conté pasos de la puerta
- 16:58al portón, medí el tiempo que tardaba en apagarse la
- 17:02última vela, revisé el sonido del candado cuando mi madre
- 17:05cerraba por dentro y aprendí a forzarlo con un gancho
- 17:09de cabello. Guardé una muda de ropa en una bolsa
- 17:13de plástico enterrada junto al tronco del mezquite grande y
- 17:17escondí unas monedas en la suela de mis huaraches, nadie
- 17:20lo notó porque mis tareas seguían al ritmo que ellas exigían.
- 17:26No dejé de registrar lo que vi aquella primera noche
- 17:29de la cabra, el cuenco lleno hasta el borde, la
- 17:32espuma que se formó en la superficie, el pincel dejando
- 17:36marcas parejas sobre el paño, la figura de cuernos fija
- 17:40frente a la puerta. Lo escribo así porque esos detalles
- 17:44me definieron más que cualquier regaño. Entendí la técnica, el orden,
- 17:49la acumulación de favores y pagos, la apariencia de juventud
- 17:54después del trabajo, la lista de nombres en el cuaderno.
- 17:58También entendí que mi nombre no era un adorno en
- 18:01esa lista, era una instrucción. Desde ese punto comencé a
- 18:07pensar en escapar, lo hice en silencio, con precaución, aprendí
- 18:12a vestir dos capas para quitarme la de arriba sin
- 18:14despertar a nadie, cambié el lugar de mi petate para
- 18:18quedar más cerca del corredor. Practiqué caminar sin que rechinara
- 18:23la tabla levantada junto a la puerta, todo eso mientras
- 18:26limpiaba cera, afinaba nudos, contaba velas y anotaba pagos. En
- 18:32esa casa nada sucedía sin que mi madre lo supiera,
- 18:36y aún así guardé migas de tiempo a mi favor,
- 18:39no era valentía, fue método. La primera vez que dije
- 18:44que no quería participar fue durante una noche de trabajo pesado,
- 18:49mi madre me había puesto a sostener dos velas largas,
- 18:52mientras mi abuela preparaba una ofrenda con sangre de gallina
- 18:56y muñecos de trapo. La habitación estaba llena de humo
- 18:59de copal y el calor de las velas me quemaba
- 19:02los dedos. Me temblaban las manos y la cera caliente
- 19:06me corría por los nudillos, sentí un rechazo que me
- 19:09subió desde el estómago hasta la garganta, no pude más,
- 19:13dejé caer las velas y dije que no quería seguir,
- 19:17que no iba a ser parte de eso. Mi madre
- 19:21me miró como si no hubiera escuchado bien, luego reaccionó
- 19:25con una fuerza que no esperaba, me sujetó del cabello,
- 19:29me jaló contra la pared y me dio un golpe
- 19:31con el dorso de la mano. La vela encendida rodó
- 19:35al piso y apagó una de las marcas de carbón,
- 19:38eso la enfureció más, me levantó del brazo y me
- 19:41arrastró hasta el altar. La voz de mi abuela sonó detrás,
- 19:46si ella se niega, ya sabes lo que sigue. Sentí
- 19:50un escalofrío cuando mi madre me empujó contra el piso frío,
- 19:54frente al ídolo de cuernos, me gritó que no había
- 19:57vuelta atrás, que el diablo no perdona a quien rompe
- 20:01el pacto. Esa noche dormí llorando con el sabor a
- 20:04sangre en la boca y el olor a cera derretida
- 20:07en la nariz. Desde entonces no volví a estar sola,
- 20:12me vigilaban incluso para ir al pozo, me hacían dormir
- 20:16en el cuarto del altar, sobre un petate delgado extendido
- 20:19frente a la mesa negra, decían que tenía que aprender,
- 20:23que debía aceptar el camino de la familia aunque fuera
- 20:26a golpes. No me permitían salir al patio sin una
- 20:30de ellas pegada a mi sombra, cuando entraban clientes, me
- 20:34obligaban a quedarme en la cocina y a sostener frascos
- 20:37mientras ellas trabajaban. Yo no hablaba y me guardé todo,
- 20:42pero por dentro sentía que algo en mí se quebraba.
- 20:47Dormir ahí fue una condena. La primera noche sentí que
- 20:51alguien respiraba detrás de mí. Me cubrí con la manta
- 20:54hasta la cabeza y recé bajito lo que recordaba. En
- 20:58algún momento escuché como el aire del cuarto cambiaba. Las
- 21:01velas chisporrotearon solas y el olor a humo se mezcló
- 21:05con un hedor agrio, como de carne podrida. Abrí los
- 21:09ojos y vi sombras moviéndose en el techo, alargadas, como
- 21:13si brazos enormes se arrastraran por las paredes. No eran
- 21:18proyecciones de las velas, eran cuerpos deformes que reptaban en silencio.
- 21:23Me quedé quieta hasta que sentí un peso en el pecho.
- 21:27Algo me aplastaba el cuerpo, impidiéndome moverme. No dormí bien
- 21:33durante semanas y cada noche era peor, escuchaba voces cerca
- 21:37de mi oído, susurrando mi nombre, a veces sentía dedos
- 21:41fríos en mis tobillos. Una noche vi claramente una figura
- 21:46sentada al pie de mi petate, un cuerpo oscuro, más
- 21:49alto que cualquier hombre, con cuernos largos y ojos rojos encendidos.
- 21:55Estaba quieto, mirándome sin pestañear, cuando intenté gritar, la voz
- 22:00no salió. Me tapé la cara con la manta y
- 22:04me quedé así hasta que amaneció, nadie me creyó cuando
- 22:07conté lo que vi, mi abuela solo sonrió, diciendo que
- 22:11era señal de que el señor del infierno me había aceptado.
- 22:16Durante el día no era mejor, me obligaban a practicar nudos,
- 22:20a preparar bolsas con tierra y ceniza, a escribir nombres
- 22:24en trozos de papel que luego quemaban frente a mí.
- 22:28Me hablaban de obediencia y lealtad, de que todas en
- 22:31nuestra sangre habían servido desde hacía generaciones, que yo no
- 22:35sería la excepción. Yo asentía, pero cada palabra me llenaba
- 22:40de rechazo, pensaba en correr, pero sabía que conocía en
- 22:44cada rincón del pueblo y que no tenía a dónde ir.
- 22:50Una madrugada desperté sobresaltada, escuché pasos suaves y voces desde
- 22:54la cocina, me arrastré hasta la puerta entreabierta y vi
- 22:58a mi madre sentada frente a la mesa, con la
- 23:01cabeza entre las manos, mi abuela estaba de pie, mirándola
- 23:05con seriedad. Escuché sus palabras como si me las estuvieran grabando,
- 23:10si ella no quiere ser bruja, será la ofrenda, así
- 23:14lo marcan las reglas. Una se entrega para sellar el
- 23:18pacto y la casa seguirá teniendo fuerza, mi madre asintió
- 23:22sin mirarla, dijo que ya había tomado una decisión, que
- 23:26yo no volvería a salir de ese cuarto, sentí que
- 23:29la sangre me hervía en las venas. Regresé al petate
- 23:34temblando y no pude dormir, pasé el resto de la
- 23:37noche con el corazón golpeando las costillas, mirando la puerta
- 23:41como si en cualquier momento fueran a entrar por mí.
- 23:46Al amanecer fingí estar enferma para no ayudar en el patio,
- 23:50me dejaron encerrada en el cuarto del altar, ahí, rodeada
- 23:53de fotos clavadas con alfileres y frascos con huesos, entendí
- 23:58que mi vida ya no tenía valor para ellas, no
- 24:01era su hija ni su nieta, era una pieza de
- 24:04cambio para mantener su pacto. Ese día sentí miedo verdadero,
- 24:10distinto al que me había acompañado toda la vida, antes
- 24:13temía a lo que veía en el altar, a los susurros,
- 24:16a las sombras, ahora el miedo tenía el rostro de
- 24:20mi madre y la sonrisa de mi abuela. Sabía que
- 24:24si no hacía algo pronto, me entregarían como si fuera
- 24:27una cabra más, así que empecé a repasar todo lo
- 24:30que había planeado en secreto. La ruta hacia el camino,
- 24:34el tronco del mesquite donde había enterrado una bolsa, el
- 24:38gancho de cabello que servía para abrir el candado de
- 24:41la reja, cada detalle que había practicado en silencio, se
- 24:45convirtió en mi única esperanza. Ese día no lloré, me
- 24:51quedé inmóvil, mirando el altar con el ídolo de cuernos
- 24:54apuntando hacia mí, supe que no podía esperar ayuda de nadie,
- 24:59la gente del pueblo ni siquiera cruzaba por nuestra calle,
- 25:02nadie iba a arriesgarse. Si quería vivir, tenía que salir sola,
- 25:08sentí una calma extraña, como si una parte de mí
- 25:11hubiera aceptado la guerra, mis manos dejaron de temblar y
- 25:15me juré que no moriría en ese cuarto. En esa casa,
- 25:21la traición no dolió porque ya no quedaba cariño, lo
- 25:24único que sentí fue un hueco frío en el estómago,
- 25:27mi madre me había dado la vida, pero ahora la
- 25:30ponía sobre la mesa como pago, mi abuela, que me
- 25:33había enseñado a caminar, firmaba mi sentencia. Me repetí que
- 25:38esa noche no me volverían a encontrar dormida, que si
- 25:42querían ofrecerme, tendrían que casarme, y así, mientras el sol
- 25:47se apagaba detrás del monte, mi mente comenzó a trazar
- 25:50el plan que decidiría si amanecía viva o no. Esa
- 25:55noche todo olía distinto, había un silencio espeso alrededor de
- 26:00la casa, ni los grillos cantaban. Me despertaron antes de medianoche.
- 26:07Mi madre entró al cuarto del altar con una lámpara
- 26:09de aceite, no me miró a los ojos, dijo que
- 26:12me levantara y me llevara el vestido negro que había
- 26:15dejado sobre el baúl, yo sabía que esa ropa no
- 26:19era para mí. Era la que se usaba para las entregas,
- 26:23no dije nada y me lo puse mientras mi madre
- 26:26salía a buscar algo. El vestido estaba frío, áspero, y
- 26:31tenía manchas que no quise mirar. Sentía el corazón golpeando
- 26:35el pecho tan fuerte que me costaba respirar. Cuando abrí
- 26:40la puerta, el pasillo estaba iluminado sólo por velas negras
- 26:44que formaban un camino hasta la sala, el aire estaba denso,
- 26:49cargado de humo y de un aroma dulce que me
- 26:51mareaba en el centro del cuarto. Habían formado un círculo
- 26:55perfecto de velas negras y marcas de sal. El altar
- 27:00estaba preparado como nunca antes lo había visto, cuchillos de
- 27:04distintos tamaños sobre el paño negro, frascos con líquidos oscuros,
- 27:09muñecos de trapo atravesados por alfileres, fotos esparcidas con nombres
- 27:13escritos en tinta roja, y al centro, el ídolo con
- 27:17cuernos más grande que de costumbre. Parecía recién pintado, el
- 27:23brillo en su superficie se veía húmedo, y la luz
- 27:26de las velas hacía que sus ojos hundidos parecieran seguirme.
- 27:32Mi abuela estaba de pie frente al altar, vestida de negro,
- 27:35con un velo que le cubría la mitad del rostro,
- 27:38sus labios se movían rápido, pronunciando palabras que no entendía,
- 27:43en una lengua que sonaba antigua y cortante. Mi madre
- 27:47afilaba un cuchillo sobre una piedra. El sonido metálico se
- 27:51mezclaba con los murmullos de mi abuela. Me sentaron en
- 27:55una silla de madera y comenzaron a amarrarme. Usaron cuerdas
- 27:59gruesas que me cortaban la piel de las muñecas y
- 28:01el olor a sangre fresca me revolvió el estómago. Habían
- 28:06sacrificado algo antes de que yo entrara, la sangre goteaba
- 28:10de un cuenco y corría por una canaleta hecha en
- 28:13la mesa, me dejaron las piernas atadas y una cuerda
- 28:16alrededor del torso que me sujetaba al respaldo. Yo no
- 28:20dije nada, sabía que cualquier palabra sólo empeoraría todo. Las
- 28:26ventanas estaban cerradas y cubiertas con telas negras, el humo
- 28:30de copal y de otro incienso que no reconocí llenaba
- 28:34el cuarto, las llamas de las velas bailaban solas, formando
- 28:38sombras que parecían brazos y manos estiradas hacia mí. Mi
- 28:42abuela levantó el cuenco de sangre y comenzó a rociar
- 28:46gotas alrededor del círculo, mientras lo hacía, su voz cambió
- 28:50de tono. No era la voz de una mujer vieja,
- 28:54sino una voz ronca, profunda, que retumbaba en las paredes
- 28:58y cada palabra que pronunciaba hacía que el aire pareciera
- 29:02más pesado. Mi madre dejó el cuchillo sobre la mesa
- 29:06y comenzó a preparar otro frasco, mezclando polvos que chisporroteaban
- 29:11al caer sobre el líquido oscuro. Yo respiraba rápido, intentando
- 29:16no desmayarme. Entonces lo sentí, una presencia detrás de mí,
- 29:23el aire helado me recorrió la espalda y la cuerda
- 29:26se me clavó más en la piel. No lo vi
- 29:29de inmediato pero lo supe, estaba ahí. Giré apenas la
- 29:34cabeza y vi una sombra inmensa al borde de la luz.
- 29:38Era más alta que cualquier hombre, tenía cuernos largos que
- 29:42rozaban el techo y ojos rojos encendidos que me miraban fijo,
- 29:46su respiración era pesada, como si el aire pasara a
- 29:50través de un hueco profundo. Lo escuché decir mi nombre
- 29:53con una voz tan grave que sentí que las tablas
- 29:56del piso vibraban, aquí está, dijo, aquí está. Los animales
- 30:02del corral comenzaron a gritar al mismo tiempo, las velas
- 30:06se apagaban solas una por una, mi madre intentó encenderlas
- 30:10de nuevo, pero una ráfaga de viento entró por debajo
- 30:13de las cortinas y apagó todas a la vez. La
- 30:17oscuridad fue total por un segundo, sentí manos frías tocándome
- 30:21el cuello y un murmullo en el oído, me temblaban
- 30:25las piernas, pero no podía moverme. Mi abuela gritaba oraciones
- 30:30en su lengua extraña y el cuchillo cayó al suelo
- 30:33con un golpe seco, todo era caos, el viento rugiendo
- 30:37dentro de la casa, el chillido de los animales y
- 30:40las voces que no venían de ninguna parte. Fue en
- 30:46ese momento que noté que una de las cuerdas estaba floja,
- 30:49seguramente en medio de la prisa no la habían amarrado bien,
- 30:53mordí la cuerda con todas mis fuerzas hasta que la
- 30:57sangre me llenó la boca. La cuerda cedió un poco,
- 31:01tiré con los dientes y sentí como se aflojaba más.
- 31:05En el cuarto, mi madre buscaba cerillos, mi abuela seguía gritando,
- 31:10aproveché para soltarme una mano y luego la otra, me
- 31:14moví despacio, deslicé la cuerda por mi torso y me
- 31:17levanté de la silla. El ruido cubría cualquier sonido que
- 31:21yo hiciera. Caminé descalza hasta la puerta, abrí el pestillo
- 31:27sin que rechinara, como lo había practicado tantas veces, el
- 31:31aire frío de la noche me golpeó el rostro, corrí
- 31:34y crucé el patio sin mirar atrás. Esquivando el gallinero
- 31:38y el bebedero vacío, escuché carcajadas detrás de mí, carcajadas
- 31:43graves y burlonas, no de mujeres. Los perros corrían a
- 31:48mi lado, ladrando como locos, sentía el suelo de tierra
- 31:52y piedras cortarme los pies, llegué al camino de terracería
- 31:55y me interné en el monte, guiándome sólo por la
- 31:59luz de la luna. las ramas me arañaban los brazos,
- 32:04las piedras me hacían sangrar, pero no paré, a mis
- 32:07espaldas escuchaba pasos pesados que no eran humanos, y las
- 32:11carcajadas se mezclaban con voces susurrando mi nombre, casi no
- 32:16podía respirar, pero seguí corriendo. Después de lo que pareció
- 32:21una eternidad, vi las primeras luces del pueblo, grité con
- 32:25todas mis fuerzas y una señora salió de su casa
- 32:28y me vio llena de sangre y tierra, me llevó adentro,
- 32:31me dio agua, pero yo no podía hablar, solo lloraba
- 32:35y repetía que no quería volver. Nunca regresé a esa casa.
- 32:41A los dos días, algunos vecinos fueron a buscar a
- 32:45mi madre y a mi abuela. Encontraron la puerta abierta,
- 32:48el altar cubierto de símbolos pintados con sangre seca, frascos
- 32:53rotos y huesos esparcidos por el piso. Ya no había
- 32:56rastro de ellas y nadie se atrevió a limpiar. La
- 33:00casa quedó abandonada, convertida en un lugar que todos evitan,
- 33:04yo me mudé a otra región, no digo mi nombre
- 33:08ni mi apellido, pues vivo con la certeza de que
- 33:11el pacto sigue activo. A veces, en la madrugada, escucho
- 33:16una respiración pesada detrás de mi puerta y una voz
- 33:19que susurra mi nombre, sé que algún día vendrán por
- 33:22lo que creen que es suyo. Relato anónimo