Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 265 | Mi último día como residente en USA
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- Escuchan este eco, esta manera de caminar. Son mis pasos en esta mi casa en los Estados Unidos, más o menos en cuatro horas, cinco horas ya no será más. Mi casa. La hemos vendido. Era lo que faltaba para poder cerrar una historia de dieciséis años en los Estados Unidos. Empezó hace dieciséis años cuando yo estaba aportas de firmar con RCN la tercera temporada de ordoño c de la risa. Pero al venir a los Estados Unidos a hacer un show Dios me confirma que habré de determinar, de educar a mis hijos, crearlos y de establecer una familia. Aquí me hacen una oferta en una red de mis horas, me ofrecen trabajo y tenía que decidir entre volver a ser otra temporada de ordóñez de la risa de NRCN o quedarme aquí en los Estados Unidos consultarlo mucho con Dios, con mi esposa y decidimos en una primera etapa durante dos años y medio trabajar para esa red de emisoras Y luego tenemos que volver a decidir. Bueno, ya cumplimos nuestra etapa en las emisoras, nos vamos a quedar y decidimos que podría ser muy posible educar a nuestros hijos aquí, en este país. Así que durante catorce años más, pues compramos entonces esta casa la que ahora estoy caminando aquí, que tiene tantos recuerdos, porque mi esposa y yo estoy aquí en la habitación principal. Anoche pasamos nuestra última noche en esta que fue nuestra casa durante catorce años, en esos dieciséis años que Dios nos ha permitido estar aquí, en los Estados Unidos. Y te deja una sensación extraña, pues existe la alegría y la bendición de poder uno gozarse porque regresa a Colombia, porque empezamos una nueva etapa, porque al estar allí, en Colombia, empezamos nuestro proyecto final de vida, que es la construcción de los parques temáticos para campamentos cristianos. Pero también hay tristeza, hay un cierto dolor que te queda al ver la casa vacía, porque cada rincón, cada escondrijo, te recuerda que por aquí corrieron tus hijos cuando eran niños. Tra hija menor, la María Juliana, llegó a los Estados Unidos cuando promediaba los cinco años y medio y verlos cómo empieza, un poco a poco, a adoptar y a adaptarse a la cultura americana. Cada ventana, la ventana desde la que se ve un gran jart un jardín grandísimo que teníamos frente a la casa, los árboles que se enmbre, las palmeras que sembré que hoy en día ya están grandes. Cada recuerdo, cada Navidad que pasamos aquí, cada feliz año que nos dimos acá, estuvimos empacando nuestras pertenencias, que es como empacar nuestros recuerdos, los juguetes que los hijos tuvieron cuando estaban pequeños. Y cuando empiezas a empacar cosas y a sacar todo y tienes que limpiar y barrer y bajar todo del altillo, te encuentras con los recuerdos de cosas, con cosas que ni siquiera sabías, que estaban ahí metidas en una caja, una foto, un juguete, un primer cuaderno, cuando nuestros hijos hacían la transición del español al inglés, la primera bicicleta por allá, un balón refundido, los ojos, re cuerdos y te viene esa nostalgia de los días vividos en este pequeño espacio que Dios nos regaló aquí en Pompanlo Beach durante catorce años. Quería contarles a ustedes que hoy hoy tomaré un vuelo a Bucaramanga. Hoy es lunes, pero este podcast va a salir del día martes. Mañana. Cuando ustedes escuchen este podcast, yo estaré ya ahí nuevamente viviendo en Florida Blanca y me voy a levantar y bueno, después del concebido café, empezaré a la construcción, a sembrar árboles, a empezar de lleno, a diseñar nuestros parques. Jasmith se va a quedar aquí algunos días más, cuatro o cinco. El viernes regresa a Bucaramanga porque, pues es mamá y necesita terminar de decorarle el apartamento donde el hijo menor se va a quedar y donde, en fin, no entro más detalles, porque Jasmida. A veces me dice no lo cuentes todo. Por qué lo cuentas todo? Digo porque quiero que la gente vea un poquito a través de la lente de nuestra vida, pueda ver lo que es una familia cristiana, lo que Dios nos hace que algún padre, de pronto en este momento se sienta identificado alguna mamá, porque cambiaron la casa, porque de pronto, cuando regresan a la casa de sus padres, de sus viejos, cada rincón tiene un recuerdo, cada espacio cuenta una historia. Y esta es mi historia. Mi historia es empezamos este capítulo hace dieciséis años y lo cerramos hoy. Y la vida es esa de el hombre, es hacer los caminos, diseñar sus sueños, pero de Dios dice proverbios es el que lo concede. Bueno el salmo ciento veintisiete. Dice eso dice Dios es el que lo concede, pero en proverbios también dice Dios es el que los hace definitivamente los caminos. Lo mejor de todo esto es que la casa está llena de recuerdos, porque en esta casa lo que se formó fue una familia. Aquí, Dios me regaló una familia. Aquí me paré en el umbral de esta puerta y aquí despedí a mis cuatro hijos que uno a uno se fueron yendo hasta el día en que ya Smith y yo nos quedamos solos. Y es espectacular es ver cómo los hijos crecieron como cada uno fue formando su familia, su destino, su universidad y ya como adultos, ellos también sienten esa pequeña nostalgia de saber que la casa de los padres donde crecieron mis educados ya no va a estar. Pero lo mejor es que hace dieciséis años llegué con unos niños y una familia. Hoy, dieciséis años después, me voy y tengo una familia y tengo una relación adecuada con mis hijos en este país. Me han brotado nietos, amo los Estados Unidos, pero tengo ahora que correr detrás del sueño que Dios me da en Colombia, el país que tanto amo, en Bucaramanga, en Santander, la tierra más hermosa que existe, y allá también voy a tener una familia. El modelo va a ser distinto. Nuestros hijos tendrán que viajar desde aquí a ir a visitarnos allá. Pero volví a volver a disfrutar una familia porque tu trabajo en algunas ocasiones a da que te mudes de ciudad, hará que te mudes de país. Pero el trabajo no se podrá interponer ni será más importante que el hecho de formar una familia. Donde quiera que vayas, donde quiera que estés y ganas, en pesos, en dólares, en que sales en nitis, en sucres, en cualquier moneda. Tu trabajo siempre tiene que ser irrelevante, porque lo que tienes que estar es concentrado haciendo una familia. Entonces a mí me preguntaban usted por qué no volver a televisión, por qué no retomó su carrera profesional como comediante, y yo les decía estoy ocupado haciendo una familia. Y ahora voy a retomar. Sí, ahora como agricultor y demás. Pero también voy a retomar, voy a ver si el tiempo me da para formar un pequeño elenco y hacer cosas y empezar a soñar con todos los sueños que muchas veces archive ya encajoné porque mis hijos tenían la prioridad, porque mi esposa tenía la prioridad. Bueno, ella la sigue teniendo. Pero después de todo esto lo que me quedan son dieciséis años de aprendizaje, un balbuceeo de inglés, más o menos cincuenta y a estos cincuenta y cinco años de edad, digo qué bueno haber vivido lo que he vivido, qué bueno haber construido lo que construí una familia. Saben por qué, Porque al final de mi vida, cuando pasen otros veinticinco, si Dios me los presta, si me deja vivir otros veinticinco años más, ya habré dicho. Ay construí tantos parques y estamos aquí en Santander y hemos hecho esto y compramos una nueva casa, la casa donde nos vamos a quedar el resto de nuestros días y en fin, voy a volver a contar esas historias. Pero al final, la historia más creíble será lo que hice con mi familia y que formé y creé una familia. Les quería contar esto desde el fondo de mi corazón, con esta pequeña tristeza que me embarga, con esta nostalgia, desde la que será hasta dentro de cinco horas, mi casa que Dios menos bendiga bueno