Latest / Carne Cruda Podcast / Derroteros: Las llaves, con Santiago Alba Rico (CARNE CRUDA EXTRA)
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- Adiós se va igualmente derrotero. Te pésalo bien, camino dirección medio tomado para llegar al fin, propuesto conjunto de datos que indican el camino para llegar a un lugar o que nos vamos, dirección que se da por escrito para María Díaz. Alemás, va a seguir buen fin de un libro que contiene un derrotojo luego línea marcada en el mapa de mareas para guiar a los pilotos. Rota ru derrotero, déjate otero, derroteros. Roso pensar paseando con Santiago Albarrico, un paseo del que tenía muchísimas ganas de Santiago, Crudos días. Cómo estás crudos días, Javier, me alegro mucho de escucharte de nuevo. Bueno, por dónde nos vas a llevar hoy, pues Mira, vamos a seguir el recorrido que dejamos. Fue un poco interrumpido el otro día para pasar de manera más natural de las puertas a las llaves, que son como una metonimia material en la puerta y uno de los objetos quizá más fascinantes de la historia de la humanidad. Y te parece me gustaría recuperar estrictamente la línea de nuestra última conversación allí donde la dejamos, porque recuerdo que acabé con una frase un poco enigmática, afirmando algo así como que el cuerpo era la última frontera. No sé si te acuerdas. Sí, claro, después de distinguir entre muros y fronteras, decía el cuerpo es la guértima frontera. Y yo decía esto pensando por un lado, en una frase de Asil en Bebel, el famoso filósofo camerunes que ha escrito mucho sobre de colonización y, sobre todo, sobre emigración y decía él que en estos momentos, el cuerpo africano, el cuerpo de la función, es la frontera misma y pensaba también en muchas de mis reflexiones en torno a la descorporización, que ha cometido el capitalismo de tal manera que necesita que todo vuele, que todo sea aéreo, que todo sea líquido, que ha borrado todas las fronteras, que están permanentes rebelión contra las fronteras, contra los límites y que, sin embargo, al mismo tiempo, necesita levantar muros. Y ocurre precisamente en estos muros es donde ese cuerpo, que ha quedado como volatilizado en todas partes, aparece, aparece como un grumo, como un obstáculo, aparece como un adversario, aparece como una amenaza, Parece con una concreción absoluta y amenazadora y en ese sentido, pues creo que, en efecto, allí donde los muros sustituyan a las fronteras, de pronto los cuerpos que han sido obliterados, que han sido olvidados, que han sido suprimidos de nuestra vida cotidiana, al menos en Occidente, reaparecen y reaparecen solo como como amenazas. Si no sé si recuerdas esa foto, creo que era de José Palazón, el activista que trabaja en la frontera sur de España, con quien hemos hablado varias veces en el programa. La foto de la valla de Melilla, en la que había unos migrantes intentando saltar junto a un campo de golf donde tranquilamente había una pareja jugando, y contrastaba esa presencia contundente de los cuerpos de los mirantes frente a los cuerpos volátiles artificiales casi de los golfistas. Exactamente tú que tras la caída del muro de Berlín, cuando sólo quedaban once muros en el mundo, pues se han construido otros setenta, Es decir, se han construido muros que, en definitiva, son maneras de al parar construir los cuerpos frente a toda esa volatilidad del campo de Golfo, a que de torres y eres, que en realidad es una imagen. Yo siempre distingo entre migrantes y turistas, y los migrantes tienen cuerpo y los turistas tienen solo imagen que transportan su espejo por el mundo. No hablábamos acuérdate de los espejos y de de cómo los espejos han sustituido a los cuerpos y cómo las imágenes se han emancipado y viven por nosotros. Y en una dirección viajan turistas, o sea, están viajando todos los años, mil millones de turistas en una dirección y en la otra viajan muchos, muchos muchos menos migrantes y, además, sabemos que la mayor parte, por ejemplo, en España, entran por el aire. Y, sin embargo, los que realmente tienen cuerpo, los que se quedan enganchados en esas vallas terribles, esas eufemísticas, concertinas llenas erizadas de pinchos, pues son los cuerpos y los cuerpos fundamentalmente de los africanos. Y esa diferencia entre migrantes y turistas es la diferencia. Yo creo que podemos trazar entre los cuerpos y las imágenes. Sí, también estaba aquella otra foto desgarradora de los cuerpos tirados en la playa de Italia, mientras los turistas estaban bajo las sombrillas impertérritos. Ellos eran imagen y los otros eran cuerpos. Aunque estuvieran muertos, parecían mucho más vivos y, como bien decías, son esa última frontera, que defiende la humanidad que nos queda? Que defiende la humanidad que nos queda, o que deja fuera la humanidad realmente existente. Pero en todo caso, se tiene que ver con lo que hablábamos el otro día, y es con la mal llamada soberanía, no con el portero acuérdate del cuento que contaba de Kafka, del campesino que intentaba entrar y no le das allá de las puertas de la ley. No y decíamos que de alguna manera el portero, que era el dueño de las llaves, que es quién decide quién entra y quién sale, quién puede no sólo entrar en otro sitio y cisgonear, sino que impedir que entren y salgan de la puerta que tú proteges, pues esa es la soberanía. El portero encarna la soberanía y es un momento en el que hay que acordar la soberanía con todas sus contradicciones y paradojas Fíjate, Javier, porque yo creo que ahora mismo deberíamos empezar a renunciar al concepto de soberanía, tal y cómo lo hemos venido defendiendo desde las izquierdas durante mucho tiempo. Es verdad que en un mundo global cada vez es más complicado administrar los propios recursos, los propios recursos económicos, es decir, de alguna manera de limitar el territorio propio y gestionarlo. Pero es que hay que pensar que el Derecho internacional ha cuestionado siempre la soberanía, porque no la interpretaba tanto en términos de gestión de recursos, sino le interpretaba como en la libertad de la autócrata para dentro de su territorio, poder maltratar a sus ciudadanos o a sus súbditos, de tal manera que el Derecho internacional es lo que de alguna manera establecen después de la Segunda Guerra Mundial, hersh lowthr Park y Rafael Lemking, que son los dos juristas, por cierto nacidos, los dos en la ciudad de Leópolis hoy en Ucrania, que introducen, respectivamente, el concepto de crímenes contra la humanidad y de genocidio. Son esos dos juristas a los que en ese momento les preocupa mucho, en un momento en que las autocracias y las tiranías se difunden por Europa, le preocupa mucho. Qué soberanía quiera decir fundamentalmente esto, la libertad para maltratar y eventualmente liquidar a tus propios ciudadanos. Y frente a ese concepto de suberano, pues hay que de alguna manera intervenir a través del derecho, y el derecho supone de alguna manera como decir esta cosa que, en términos de hospitalidad es quizá la máxima expresión, que es dar las llaves de tu casa al otro. Y yo diría que eso es lo que significa el Derecho internacional. Como sabemos, la trampa de Derecho internacional es que las grandes potencias, y sobre todo de Estados Unidos, después de la Segunda Guerra Mundial, la han utilizado para intervenir en otros lugares so pretexto de llevar la democracia o su pretexto de intervenciones humanitarias. Pero no hay que olvidar que también en estos momentos, que es un momento de democratización general, hay que recordar esta tesis de la marxista India cabita Krisnan, que hablaba de la multilateralidad como un mantra del autoritarismo. Así que, de nuevo comprobamos cómo, frente a intervenciones de potencias hegemónicas unipolares, se reivindican un mundo con cada vez menos democracia, la libertad para gestionar a tus propias poblaciones en nombre de la multilateralidad, sin que el Derecho internacional pueda intervenir ahí, y eso creo que es un problema que tenemos que enfrentarnos enimos en los próximos tiempos. De alguna manera, es bueno que sigamos pensando que debemos entregar la puerta de nuestra casa a alguien, a instancias internacionales, a esto, a conceptos del Derecho internacional que pueden, por un lado, poner coto a los excesos contra los derechos humanos de los autócratas, pero también que deberían abrir las puertas de una Europa que cada vez se crispa y se contrae más frente a los cuerpos que se quedan enganchados en las fronteras, frente a esos que derriban la puerta a patadas nuestra puerta, invadiendo nuestra paz, nuestra tranquilidad, abrir la puerta a esos otros, a los que les levantamos muros, hablemos de las llaves de dónde proviene la palabra. Bueno, la palabra llave procede de una palabra latina clavis que quiere decir exactamente lo mismo, pero es bonito, porque has que ha dado lugar a palabras afines o emparentadas relacionadas. Tenemos clave que la clave más bien se utiliza para cifras o códigos, para las interpretaciones simbólicas, que eso tiene una tradición larga también en nuestra cultura, a partir de la figura de Hermes, que era el Dios mensajero, también el de los caminos, el de los mojones y los límites en los caminos, y de cuyo nombre procede la palabra hermenéutica interpretación, la clave de interpretativa y tenemos clavícula, que me parece preciosa como palabra, que es esta llavecita que tenemos todos instalada en el cuerpo, en el esternón, y tenemos clavija que sirve para la música, para los instrumentos y también para en algunos países de lengua hispana, para designar lo que en otras partes llamamos un enchufe, la clavija del enchufe. Y en todo caso, este que tiene el código, la palabra, la contraseña era también como el propio Hermes, el psicopompo, el guía de los difuntos, como el caronte de la barca, el que trasladaba a los difuntos al inframundo. Y esto, una vez más, nos devuelve a la cuestión de las puertas y las fronteras, porque es cierto que en estos momentos hay toda una serie de psicopompos violándola la legalidad Y como respuesta es se cierra de fronteras, pues trasladan de un lado a otro, del mar a cuerpos si quieren sencillamente buscar una vida mejor al otro en la otra orilla del Mediterráneo. Y yo, cuando pienso en llaves, anti la llaves, abren puertas, abren secretos y, al mismo tiempo también cierran puertas y cierran el paso. En efecto, claro que sí hablamos el otro día del carácter jánico de la puerta y, por lo tanto, la llave lo tiene como metonimia material que es de la puerta. Hablamos de lo que ocurre allí donde cierras la puerta de tu casa, esas cosas terribles, esas mujeres asesinadas. Hablábamos de barba azul. Pero recuerda también una vez más igual que ocurre con el Derecho internacional de esta paradoja terrible y esta contradicción. El otro día decíamos que las puertas dan a dos clases de espacios, dan acceso a dos clases de espacio, a lo privado y a lo sagrado. La combinación de lo privado y los sagrados eso que llamamos intimidad, la casa moderna, la casa, la casa burguesa, en la que no debería entrar nunca el Estado, pero en la que, al mismo tiempo fíjate dejamos entrar constantemente a las empresas por la vía tecnológica. Así que habría como una tercera puerta. Esa tercera puerta yo diría que es la puerta del armario. Verás, por qué te digo esto de la puerta del armario. Se ha producido a través de la sustitución de los cuerpos por los espejos y de la intromisión de las empresas en ese espacio íntimo sagrado. Se ha producido algo así como una inversión del esquema liberal clásico que predicaba opacidad privada y transparencia pública. Uno tenía derecho a hacer en su casa lo que quisiera, obviamente, salvo violar niños o torturar mujeres, y, al mismo tiempo, debía exigir que las instituciones fueran transparentes y no corruptas de alguna manera. También por la vía tecnológica, se ha invertido es esquema y hoy somos nosotros mismos los que estamos todo el rato, saliendo del armario y poniendo en manos de las empresas todos nuestros datos, nuestros datos más íntimos, a través de las redes sociales, a través de Internet. Y frente a esa transparencia, esa autotransparencia, tenemos un mundo económico cada vez más opaco que se reproduce a través de algoritmos que muy poca gente sabe descifrar y cuyas decisiones nucleares se toman en lugares, en lugares cerrados. Así que yo diría que habría que reivindicar la vuelta al armario, fíjate, salir del espejo para volver al cuerpo junto a todos esos cuerpos de africanos que se quedan enganchados en los muros. Reivindicar, reivindicar la opacidad del cuerpo, reivindicar la vuelta al armario y quizás sí no utilizar la llave para cerrar el paso a todas esas fuerzas que quieren que buscan más bien la disolución de todas las fronteras y convertir en líquido todo lo que tiene una mínima consistencia. Sí, suele decirse aquello de echar la llave y tirarla cuando uno quiere desaparecer el mundo o cuando uno no quiere saber algo de un tema, pues exactamente creo que es así y, al mismo tiempo, una vez más, con este carácter jánico de todo, pues que hay que tener mucho cuidado también con tirar las llaves. No recuerdas una famosa canción con llaves claro, claro de la llaves matar y de donde están las llaves matadida en el fondo del mar matar y leer le vide muy bien. Te agradezco que le has cantado tú, porque yo canto fatal, pero es esa que todos recordamos y fíjate. Hay muchas interpretaciones sobre el origen de esta letra, pero hay una que es particularmente trágica y que a mí me toca y que, porque me afecta, me interpela y me emociona. Quiero creer que es verdadera, al mismo tiempo que me gustaría que no hubiera sido verdadera. Te explico la relacionan con la expulsión de los judíos y musulmanes en mil cuatrocientos noventa y dos. Como sabes, los que salieron de España, los judíos y también los musulmanes que no aceptaron convertirse al cristianismo, es decir, convertirse en moriscos, en esos moriscos que serían expulsados luego en mil seiscientos nueve, pues los que salieron de España llevaban consigo las llaves de sus casas y algunas de esas calles que ya ves se cayeron al fondo del mar durante la travesía. Y eso es tristísimo fíjate. Hay un poema maravilloso de Jorge Luis Borges, que sabes que al que le interesaba mucho el tema judío, que escribió varios poemas sobre espinosa. Tiene uno que a mí me pone también el corazón en un puño que creo que hasta me sé de memoria que dice algo así como a Barbanel farías o Pinedo, arrojados de España por impía persecución, conservan todavía la llave de una casa de Toledo libres. Ahora de esperanza y miedo, miran la llave al declinar el día en el bronce hay ayeres lejanía, cansado, brillo y sufrimiento. Quedo hoy que su puerta es polvo. El instrumento es cifra de la diáspora y del viento afín a esa otra llave del santuario que alguien lanzó al azul cuando el romano acometió con fuego temerario y que en el cielo recibió una mano. Habla, por tanto, de a Barbanel que sabes que era el padre de León hebreo, un importantísimo judío que además fue asesor de los reyes católicos, pero que no aceptó convertirse en mil cuatrocientos noventa y dos y que partió destino a Europa y habla bueno, pues, de esta travesía en la que muchos dejaron caer en el Azul, en el mar las llaves, igual que ocurrió cuando el romano dice acometió con fuego temerario, se refiere, supongo, a la destrucción del templo de Jerusalén por parte de Tito y vespasiano en el año setenta. Pero claro esto se tiene que relacionar también y no me gustaría no mencionarlo ahora que se acaban de cumplir, de conmemorar, de conmemorar la Nagba de sí, la limpieza étnica de Palestina, como la llama el historiador israelí y la no me gustaría olvidar que muchos de esos sucesos palestinos, como sus antepasados andalusíes, como sus hermanos antepasados judíos, se llevaron sus llaves y las conservan hasta hoy sus llaves de sus casas de Jerusalén, en sus calles, sus llaves de las casas de las que fueron expulsados en el año cuarenta y ocho. Y que esas y que esas llaves, pues abren puertas o que ya no existen o puertas que no les dejaremos abrir puertas Y cuando a veces se abren, también pueden dejar escapar tempestades. Estaba pensando en la casa de Pandora que también tenía llave, pues también tenía llave, aunque sabes que originalmente en el mito griego auténtico, pues es una vasija, más bien o un botijo y, por lo tanto, no tenía llave. Pero, tal y como se cuenta la leyenda, en efecto, siempre tiene una llave esa caja de Pandora. Pandora es, de alguna manera, la versión gris del mito de Eva. Como fuente de todos los males. Sabes que prometeo había entregado el fuego a los hombres y Zeus lo había castigado severamente y Prometeo había advertido a su hermano, Epimeteo que no aceptara nunca ningún regalo de los dioses. Es muy interesante aquí, muy rápidamente. Cuento que Prometeo en griego quiere decir el que ve por anticipado y el Pimeteo quiere decir, en cambio, el que solo ve las cosas cuando ya han ocurrido, que es lo que afemora mayor parte de los seres humanos no verlas demasiado tarde. Y bueno, pues Epimeteo no supo ver lo que se le avecinaba. Y cuando Zeus le mandó dos regalos, aceptó los dos. Un regalo era una hermosa mujer que se llama Pandora, provista de todos los dones, que eso es lo que quiere decir en griego. El nombre y con Pandora venía una caja a una caja cerrada que le prohibió a Zeus, prohibido que abriera epimeteo, Y bueno pimeteo, pues pues la dejó. Hay en un gringcoone y como ocurren tantos cuentos en los que siempre la mujer, llevada de su corio curiosidad, introduce todos los males en el mundo, olvidando que más bien ha sido la curiosidad mal sana del hombre, la ha llevado a guerras sin finas, a secuestros y toda clase de malversaciones de todo tipo. Bueno, pues, en todo caso digamos que está forma parte de los mitos del patriarcado, que también tienen sus gracias y su gracia si lo sabemos interpretar con distancia. Bueno, lo cierto es que finalmente, Pandora abre abre la caja, encuentra la llave que ha escondido. Epimeteo, abre la caja y qué hay en la caja. Lo recuerdas perfectamente, No, Javier, están todos los males del mundo y salen los males del mundo y se reparten por el mundo Y el último que sale o el que no sale, el que se queda en la caja, es elpis, es la esperanza Y es que la esperanza so un mal. Bueno, No claro. Me ha dejado sorprendido. No recordaba esta parte de la leyenda, pues la esperanza puede interpretarse como mal. En efecto, puede interpretarse como aquello que nos impide ver la realidad, como aquello que hace que pimeteo siempre vea demasiado tarde los males que se ciernen sobre el mundo. Pero yo creo que hay que, en todo caso, interpretar la esperanza como ganzúa. Qué palabra más bonita. Sí, la palabra ganzúa es de alguna manera, la que designa la llave, maestra la llave que abre todas las puertas y procede de luzkera del vasco. Ganzúa. A mí me parece una palabra preciosa. El vasto ganzúa designa como un hilo o un alambre en corrobado doblado en su punta, como un garcio, de manera que puede entrar en todas las terraduras y abrirlas todas. Y sí que creo que de la ganzúa es la esperanza. En estos momentos no hay que confiar en demasiado en las llaves y menos en estas llaves súper seguras, que son magnéticas electrónicas. Tampoco confiar en las claves ni en las contraseñas tecnológicas. Necesitamos algo así como una pequeña chapuza para abrir llaves Y necesitamos, por tanto, una ganzúa, un alambre doblado, pues algún gesto, alguna palabra que consiga de alguna manera abrir todas esas puertas que se nos van que se nos van a cerrar. Claro porque la ganzúa es la llave también del pueblo llano del lumpen la ganzúa es lo que tienen los butroneros, lo que tiene la gente del arroyo del ten exactamente también es a la que tiene el ladrón. Digamos el buen ladrón, el ladrón que consigue abrir la puerta, la caja fuerte del banco que nos ha robado todo nuestro dinero, donde los fondos buitres guardan todo el dinero que nos ha robado y creo que, en efecto, se hagan. Zúa plebeya popular si quieres clandestina y semi legal. Es un juego de de música