Latest / El Mural del Alma / Episodio 70 - Perdonado
Transcript
- Tonto, muy bien nuevamente la cita con las reflexiones con estilo propio en esto que se llama el mural del alma. Mi nombre es David Fernando Iguera. Soy su anfitrión aquí listo preparado para compartir y charlar con ustedes un poquito de las reflexiones de todo un poco en la vida. Ya saben que en Facebook y en YouTube nos encuentran como el mural del alma, lo mismo en todas las plataformas. No estamos a ver, Si me acuerdo, deser Spotify, Google Podcast, Apple Podcast, It Heart también en Oudible y bueno, esas son las plataformas en las que estamos Spotify. Gracias por estar ahí. Del otro lado, compartan esto para que muchas personas como yo, porque yo, cuando grabo esto, también me edifico. Espero que también ustedes lo hagan conmigo. Bienvenidos. Bueno, hoy vamos a hablar acerca del perdón. Qué virtud tan bonita, eh el perdón. Cierto rico escocés había prestado en vida mucho dinero a varias personas, siendo que era muy considerado, trataba con cariño a sus deudores y cuando se daba cuenta de que era imposible que le pagaran, ponía debajo de la cuenta su firma junto con la palabra perdonado. Ojo a ese término, esa palabra perdonado. Después de su muerte, su esposa se dio cuenta que era mucho el dinero que amparaban las notas perdonadas y se dio a la tarea de cobrarlas cualquier parecido con la realidad. Bueno. En fin, tuvo que principiar juicios legales a a hasta que el juez, al examinar uno de estos casos, le preguntó, señora es esta la firma de su esposo. Sí, contestó ella de eso no hay duda. Entonces dijo el juez. No hay que obligue a estas gentes a pagar cuando el mismo esposo de usted ha escrito o ha escrito perdón la palabra perdonado mm. Hablemos del perdón y hablemoslo bajo dos direcciones, la acción de Dios y el perdón hacia nosotros. Y lo que debemos hacer con los demás, usted y yo que es perdonar. Yo sé que en algunos de ustedes esto es molesto y remuevo fibras, pero se hacen ese psidad porque es algo que viene de arriba y es un principio que debemos acatar. No importa cuánto tiempo pase, pero no es esperar mucho tiempo perdonar, perdonar, perdonar, perdonar, Entonces vamos a hablar de cositas espirituales. Brevemente, todos nosotros, usted y yo estábamos condenados. Valga la redundancia, a la condenación eterna vivir una eternidad, sufriendo y sin derecho, a una eternidad, a un cielo, a un lugar donde Dios nos espera por qué. Porque somos pecadores, decía el apóstol Pablo en la Biblia, por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria a Dios. Qué significa eso que nosotros no gozaríamos de esa comunión con Dios. Ahora puede que hay gente que no le importe. Está bien, se respeta, pero como quiera, el tiempo y la vida nos van a enseñar que, separados de Dios, nada podemos hacer. Ahora, volviendo al planteamiento inicial, nosotros estamos destinados a vivir sin Dios, porque somos pecadores y el pecado todavía nos abraza, porque es parte de nuestra naturaleza humana. Eso viene desde tiempos de Adán y Eva, pero hubo alguien llamado Jesús, que vino, se sacrificó, murió y resucitó por nosotros, precisamente pararnos esa esperanza de tener una comunión directa con el padre y que, como dice otro parte de la escritura, Dios tomó nuestros pecados y los llevó al fondo del mar para nunca más acordarse de ellos. Él hizo con nosotros borrón y cuenta nueva en el padre nuestro está consignado que él nos perdona nuestros pecados. Él tiene tanta paciencia con nosotros, él tiene tanta misericordia con todos nosotros que él perdona y olvida. Y aquí viene la otra cara de la moneda. Dios perdona y olvida. Lo que usted y yo no hacemos, Sí hablemos las cosas de frente, como dicen en Colombia a Calzón quitado o sea, nosotros. Qué decimos, por lo menos los latinos, Qué decimos, yo perdono, eso, eso, eso, yo perdono, pero no olvido. Y creo que humanamente hablando, tenemos las de ganar y tenemos el juicio. Ya casado, ya ganado, en el sentido de que cuando yo digo perdono, pero no olvido, es tremendo, porque listo no yo te perdono, pero jamás se me van a olvidar las cicatrices de lo que me hiciste, de esa infidelidad, de la cual fui víctima, de esa cuestión, de esa mala palabra, de esa mala acción, Yo perdono, pero no olvido. Y yo digo sí, cómo no, Fernando, pero usted, por qué se pone así a ver volvemos al contexto inicial. Qué hizo Dios con nosotros, Él nos perdonó y se olvidó de nuestros pecados. A usted le parecería muy chévere, muy bonito, Y yo también pensar que es chévere bonito que Dios nos recuerde todos los días de alguna manera, los pecados que cometimos. Cierto que eso es incómodo, Eso es horrible, horrible. No tendríamos un día en pase en nuestra existencia. Pero sabe Dios se olvidó de nuestros pecados. Simple entonces usted y yo quiénes somos para perdonar y no olvidar. No, esto nos va a volar la tapa, nos va a borlar la cabeza. Pero es lo que Dios nos manda a perdonar y a olvidar. Yo conozco personas que les toman horas perdonar y olvidar. Pero yo conozco a personas que les toman años perdonar y olvidar y en casos tales, a tal punto que cuando pasa eso la persona falleció. Y como que uno se siente mal, no porque el círculo no se cerró, el ciclo perdón no se cerró. Por qué, Porque nosotros sí, ahora yo no quiero obligar a nadie a que perdone el vier rápido. Yo no tengo esa virtud. Eso Dios lo hace y se encargará de pulir, formar y convencer y formar el carácter para ello. Yo no soy quien para decirle usted tiene que perdonar rápido y olvedar rápido. No, no, porque yo entiendo que cada cabeza es un mundo. Entiendo que cada persona tiene una percepción diferente acerca del perdón y, por ende, cada persona tardará su tiempo. Pero me están escuchando personas que definitivamente dice que definitivamente perdón. Dicen lo dije muy muy rápido. Me trae un poquito. Hay personas que definitivamente dicen. Yo definitivamente no perdono a tal persona y no voy a entrar en razones que me hizo esto y esto y esto yo no lo perdono. Y usted ha escuchado de casualidad esta farasecita. Esa persona, ese fulano, esa fulanita, no tiene perdón de Dios, ay Dios mío Si usted yo ay Dios mío, es que me río, porque Dios es risa nerviosa, Eh o sea, usted tiene la más remota idea de lo que estamos diciendo cuando decimos esa persona no tiene perdón de Dios, O sea como si nos creyéramos Dios. No. No? No? No? No? No? No? No? No? No? No? Por favor, no, no somos Dios olvídese. No. No tenemos esa capacidad si somos creados a imagen y semejanza de Dios. Pero eso no nos hace Dios de ninguna manera. Así que quitémonos de ese léxico chip y de nuestro cerebro. Eso de que esa persona no tiene perdón de Dios. No, No, No. Así no es y otra frase que lo perdone Dios. Yo no lo perdón, ay Dios mío. Qué nos pasa a nosotros, los seres humanos, que lo perdone Dios. Yo no lo perdono. No quería decir razones, pero las voy a decir para efecto de explicación. Ejemplo, Sí, puede que uno humanamente en base a un a, un maltrato, una violación o alguna cosa o lo que sea, uno diga yo no voy a perdonar a esa persona jamás en mi vida, porque me hirió, porque me quitó los mejores años, lo que sea a los ojos del humano. Eso es valedero ciento por ciento el mundo y la sociedad. A uno le aplaudice y uno le dice y las personas le dicen eso dele duro es esa persona no se merece la compasión. Y, claro pues, uno dice eso con rabia, con or, con con dolor en el alma. Pero yo le invito a hacer un pare respecto a eso, porque no vale la pena. Hay que aprender a perdonar y a olvidar. Jesús decía si ustedes aman a los que aman, que tiene eso de extraordinario, amen a los que ustedes odian, amen a sus enemigos, oren por los que los maldicen, los persiguen, los ultrajan. Es duro. Es desafiante. No se va a lograr de un día para otro. Requiere un proceso y hay que vivirlo a conciencia. Pero sepamos que la misión del eterno de nuestro Dios y lo que nos invita a Dios es a perdonar, como nosotros decíamos en el padre nuestro perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos sofeenden. Lo dije lento con intención por qué, porque nosotros somos hipócritas y nosotros no perdonamos a los que nos ofenden o perdonamos. Pero olvidamos. Eso no es perdón, perdón, o sea eso es un poco chistoso perdón que se lo diga. Pero eso de perdón. Pero yo no olvido. Eso no es perdón, señor, eso no es perdón, Señora, el verdadero perdón es borrón Y cuenta nueva, porque a veces nosotros, los humanos, somos tan convenientes y nosotros queremos que para hacer otras cosas, como que se olviden de nuestros errores y como que hay que es, por favor, tenga misericordia de mí y nosotros no somos misericordias con aquel que, independientemente de de debería también merecerse esa chance de misericordia. Duro, duro, Esto hasta yo mismo me confronto con esto, Eh, por qué si nos perdónanos, señor, nuestros pecados, así como nosotros perdonamos al que nos ha ofendido, es duro. Es duro. Y el reto, porque nunca es tarde en Dios es aprobar, perdonar y olvidar. Usted no tiene la menor idea de lo que se siente ese fresquito, como que se quita uno, una maleta, un bulto, un peso de encima, cuando uno perdona de verdad se lo dice alguien y es no es adulación, como como hablamos en otro episodio. Pero hombre, bueno, hablemos en tercera persona, no en primera persona. Fernando es de esas personas que en el noventa y ocho por ciento de las situaciones perdona y pasa por alto, porque Fernando espera lo que dice Jesús en su regla de oro todo lo que quieran que los hombres hagan con ustedes. Así, también ustedes háganlo con ellos. Si yo quiero recibir un perdón y olvido, yo también debo perdonar y olvidar básico como como ahí sí, como digo alguien, como dos rem un dos tres a BCD. Básicamente termino con esto. Yo no espero, O más bien yo espero que muy posiblemente usted se olvide esta reflexión. O tal vez yo espero y es lo lógico que la mayoría de personas no practiquen esto inmediato. Vuelvo y repito es un proceso y yo entiendo porque cada persona es diferente. A usted le va a tomar horas a aplicar este principio, o quizás a usted le va a tomar años digerirlo procesarlo, porque es un choque mental escuchar una afirmación de estas. Pero créame, es necesario. Su salud mental se lo va a agradecer. Su salud espiritual se lo va a agradecer, y ojo a lo que le voy a decir. Su salud física se lo va a agradecer. Comprobadísimo que quienes padecen cáncer en la mayoría de casos, cuando uno les pregunta más de su vida emocional sentimental es porque no han perdonado porque han guardado rencor Pero bueno, ese es otro tema que no me compete. Solamente quería citarlo. Pero cuando nosotros perdonamos de corazón, nuestra vida va a ser mejor. La vida de esa persona también porque se va a quitar su propio peso de encima. Y uno también se quita los pesos de encima. Qué bonito eso, qué chévere fantástico, ver la vida con otra perspectiva deudas saldadas y uno poder vivir liviano como una pluma. Qué lindo. No. Pero hay una tarea, hay que perdonar Fernando y cómo hace uno eso. Pues, cómo hace uno de eso. Bueno, distancia de las rodillas al suelo. Sabes que Dios enséñame a perdonar. Ayúdame. Ayúdame a perdonar a aquel que me hirió? Ayúdame a perdonar a mi pareja que me fui infiel? Ayúdame a perdonar a esa persona que se yo o abuso acoso. Me quitaron lo que más quería mataron al ser querido. No sé. Hay muchas situaciones y son muy complicadas y la mayoría quizás representan duelo, representan dolor y uno tiene derecho a sentirse dolido y a llorar. Uno tiene derecho a eso. Pero en Dios hay que perdonar. En Dios hay que pasar la página. Tómele el tiempo que tome hágalo, pero no deje pasar más tiempo. No sea que parecen entonces no haya vida, porque ninguno tenemos la vida comprada, ninguno tenemos la vida prestada. Hay que tomar acción lo más pronto posible. Yo no le voy a decir inmediatamente porque vuelvo y le repito por última vez cada uno de nosotros es diferente. Usted a usted le va a tomar años. Tal vez tomar esa acción de perdonar y olvidar o de pronto horas o días. Cada uno es diferente, pero hagamos algo, perdonemos, extendamos misericordia, no juzguemos miren nos creemos jueces. Yo digo esto, Nosotros somos jueces, pero de los mejores del planeta. Sin ir a a una escuela de leyes, porque nos creemos tan jueces y nos creemos tan uff como que yo tengo la capacidad de juzgar a va Fulano, a Perencejo soltando no, no, no déjele eso a Dios. No somos quien para juzgar criticar, Bueno la gente crítica, pero una cosa es juzgar. Eso es diferente y eso no nos compete. Entonces perdonemos y que esa partecita del padre nuestro cuando ya vivamos los procesos. Cada uno sea una realidad. Señor perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Sí, se puede, es posible perdonar. Sí, eso es viable. Sí, a veces es falta de voluntad de cada uno de nosotros. No perdonamos porque porque no podemos. Hay yo no puedo perdonar. No. No es que no, es que no podamos. No queremos de pongamos eso y atrevámonos a perdonar de corazón y usted verá lo rico que se siente vivir liviano y vemos la vida diferente. Somos personas más felices y somos gente que proyectamos a Dios de alguna u otra manera. Mi nombre David Fernando, y era reflexión para que la digiera con mucho cuidado y para que, con la ayuda de Dios, podamos ponerla en práctica al ritmo de cada quien nos encontramos en el próximo episodio para escribir juntos en el mural del alma,