
Madonna, un divorcio y un disco eterno
En 1988 una Madonna en proceso de divorcio de Sean Penn y con la mirada triste entró de nuevo a un estudio de grabación tras vender millones de copias de sus tres primeros discos. La chica, que acababa de cumplir 30 años, tenía miles de cosas en la cabeza. La muerte de su madre, la relación con su padre, la necesidad de ser ella misma, de tener una voz propia. Con todas esas cosas en mente Madonna dio forma a una de las grandes obras maestras del pop: Like a Prayer.
En 1988 una Madonna en proceso de divorcio de Sean Penn y con la mirada triste entró de nuevo a un estudio de grabación tras…
The skinny
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