Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Ellas Me Sonreían Mientras Me Hacían Trabajo
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Vivo en un edificio
- 0:15viejo del centro, de esos donde las paredes parecen huecas
- 0:19y se escucha cada paso del vecino de arriba. El
- 0:22mío tiene cuatro pisos, una fachada descuidada y un olor
- 0:26a humedad que nunca se va. Llevo tres años rentando
- 0:30el mismo departamento del tercer piso. Trabajo casi todo el
- 0:35día y por las noches me gusta cenar en silencio
- 0:39con la ventana abierta para escuchar el ruido del tráfico.
- 0:44Mi rutina siempre fue la misma, trabajo, regreso a casa,
- 0:48caliento comida y me duermo temprano. Apenas saludo a los
- 0:53demás inquilinos, la mayoría son personas mayores o estudiantes que
- 0:57cambian cada semestre. A mediados de marzo, llegaron dos mujeres
- 1:02nuevas al cuarto piso. La administradora me dijo que eran
- 1:07hermanas y que venían de otro estado. Las vi por
- 1:11primera vez subiendo con varias bolsas de tela. Una era morena, delgada,
- 1:17de cabello recogido en un moño apretado, la otra tenía
- 1:21el pelo suelto y los brazos llenos de pulseras. Llevaban frutas,
- 1:26hierbas y varias botellas envueltas en periódico. Al pasar frente
- 1:31a mi puerta, me sonrieron con educación, la verdad no
- 1:35les di mucha importancia. Los primeros días se les escuchaba
- 1:39moviendo muebles, barriendo y encendiendo música a volumen bajo, siempre
- 1:44canciones viejas, parecían personas tranquilas. A la semana comenzaron a
- 1:50saludarme cada vez que nos cruzábamos en las escaleras. Me
- 1:55decían vecino con una voz amable, como si me conocieran
- 1:58de antes. Una mañana encontré una bolsa colgada en el
- 2:03picaporte de mi puerta. Dentro había pan dulce envuelto en servilletas,
- 2:09pensé que era un gesto amable y lo agradecí cuando
- 2:12las vi en el pasillo. Desde entonces, cada dos o
- 2:17tres días, me ofrecían algo, una sopa, una fruta, incluso
- 2:22un plato con frijoles y arroz. Nunca fui desconfiado, pues
- 2:28vivía solo y me resultaba cómodo aceptar comida sin tener
- 2:31que cocinar. Un sábado, mientras barría el pasillo, una de
- 2:37ellas me dijo que había preparado un té de hojas
- 2:39secas para el cansancio y que me haría bien probarlo.
- 2:43Llevaba una olla pequeña con un olor fuerte, como a
- 2:47hierbabuena mezclada con algo amargo. Me sirvió una taza, y
- 2:52aunque el sabor era raro, no me pareció desagradable. Dijo
- 2:57que las hojas venían de su pueblo y que eran
- 2:59buenas para limpiar el cuerpo. Los días siguientes siguieron siendo normales.
- 3:07A veces las escuchaba riendo en su departamento o hablando
- 3:10en voz baja en el rellano. En el edificio casi
- 3:14nadie las trataba, una vecina de abajo comentó que le
- 3:18parecían raras porque siempre salían de noche con bolsas llenas
- 3:22de ramas. Yo no presté atención, pues las veía simpáticas
- 3:27y no había razón para pensar mal. El edificio tenía
- 3:33sus propios sonidos. Los tinacos tronaban cuando bajaba la presión
- 3:38del agua, las escaleras crujían y a veces el viento
- 3:42hacía vibrar las ventanas. Pero me había acostumbrado a esos ruidos.
- 3:48Pero una noche, al volver del trabajo, noté que el
- 3:51pasillo olía diferente, como si hubieran hervido ramas podridas, pensé
- 3:56que era de su cocina. Esa noche dormí mal, me
- 4:02costaba respirar y el pecho me pesaba, como si hubiera
- 4:05inhalado algo espeso. Soñé con las hermanas paradas frente a
- 4:10mi puerta, una de ellas sosteniendo la misma taza de té.
- 4:15No hacían nada, solo me miraban, me desperté sudando, con
- 4:19la garganta seca y el corazón acelerado. Los días siguientes
- 4:25empecé a sentirme raro, el cansancio era constante, sin motivo.
- 4:31En el trabajo me costaba concentrarme y por las tardes
- 4:34tenía mareos breves que me obligaban a sentarme. Dejé de
- 4:39aceptarles comida, pero seguían ofreciéndome cosas. Una de ellas insistió
- 4:45en que tomara otra taza de su té, porque la
- 4:48primera limpia no siempre es suficiente. Rechacé con educación, y
- 4:53desde ese momento su actitud cambió, dejaron de sonreírme. El
- 4:59olor en el pasillo se hizo más fuerte, era una
- 5:03mezcla de humedad y hojas podridas. En las noches, cuando
- 5:07todo el edificio quedaba en silencio, escuchaba pasos en el techo,
- 5:12como si alguien caminara arriba de mi cuarto. Al principio
- 5:16pensé que eran gatos, pero una madrugada escuché el sonido
- 5:21claro de una voz femenina murmurando palabras que no entendí.
- 5:26Me quedé quieto, con los ojos abiertos en la oscuridad,
- 5:29hasta que el ruido se detuvo. A la mañana siguiente,
- 5:35mientras lavaba una taza en el fregadero, sentí un mareo
- 5:39tan fuerte que tuve que apoyarme en la pared. Me
- 5:43miré en el espejo del baño y vi que tenía
- 5:45la cara pálida y los labios resecos. Me preparé un café,
- 5:50pero al probarlo lo sentí amargo, como si tuviera tierra.
- 5:55Revisé el filtro y no había nada raro. Pensé que
- 6:00era estrés o que me estaba enfermando, fui a una
- 6:03farmacia y me compré vitaminas. Pero no mejoré y cada
- 6:08noche soñaba con las mismas mujeres frente a mi puerta,
- 6:12una de ellas sosteniendo algo en las manos. En el
- 6:16sueño me hablaban, pero al despertar no recordaba las palabras,
- 6:19lo único que quedaba era esa sensación de ahogo. El
- 6:25ambiente del edificio se volvió pesado, nadie hablaba mucho y
- 6:30los pocos vecinos que quedaban parecían evitarlas. Un día escuché
- 6:35a la administradora decir que esas mujeres quemaban cosas en
- 6:39la azotea, pero no se atrevía a reclamarles porque eran
- 6:43puntuales con la renta. Una tarde, al subir las escaleras,
- 6:49sentí que el aire estaba más denso, como si faltara oxígeno.
- 6:55Al llegar al tercer piso, me apoyé en la baranda
- 6:58para no caer. En ese momento se abrió la puerta
- 7:02del cuarto piso y una de las hermanas bajó despacio,
- 7:06cargando una bolsa de tela. Al pasar junto a mí,
- 7:10me dijo que me veía muy pálido y que tenía
- 7:13algo que podría ayudarme. Sin esperar respuesta, metió la mano
- 7:18en la bolsa y sacó una rama seca con hojas quebradizas.
- 7:23Me la extendió, diciendo que la pusiera en agua caliente
- 7:26y tomara el té antes de dormir. La miré, y
- 7:32por un momento tuve la impresión de que sus ojos
- 7:35eran distintos, más hundidos. No supe qué contestar, tomé la
- 7:40rama por cortesía, pero al hacerlo, sentí un escalofrío recorrerme
- 7:45el brazo. Dijo que me sentiría mejor y siguió bajando.
- 7:52Esa noche dejé la rama sobre la mesa y no
- 7:54hice el té, pues el olor era penetrante. Me dormí
- 7:58tarde y soñé otra vez con ellas, pero esta vez
- 8:02no estaban en la puerta, sino dentro de mi cuarto,
- 8:05una a cada lado de la cama, observándome sin moverse.
- 8:10Cuando desperté, tenía la misma sensación de presión en el pecho,
- 8:14como si alguien me hubiera estado sujetando mientras dormía. Al
- 8:20día siguiente me costaba incluso caminar, me sentía vacío, sin fuerzas,
- 8:25pensé en ir al doctor, pero ni siquiera pude salir
- 8:29del departamento. Encendí la luz del pasillo y vi la
- 8:33rama en la mesa. Tenía manchas oscuras en las hojas,
- 8:38como si se estuvieran pudriendo, y en ese momento entendí
- 8:41que algo no estaba bien. El malestar no era simple cansancio,
- 8:47algo de lo que había tomado o aceptado de ellas,
- 8:51me estaba enfermando, y por primera vez en mucho tiempo
- 8:54sentí miedo real. Esa noche, mientras trataba de conciliar el sueño,
- 9:00escuché el ruido del tinaco sobre el techo, pero entre
- 9:04los golpes del agua se mezclaba otro sonido, parecido a
- 9:07un susurro. Me tapé hasta la cabeza y esperé el amanecer.
- 9:14Cuando por fin se hizo de día, llamé a mi
- 9:17madre y le pedí que viniera a visitarme. Le dije
- 9:21que me sentía muy mal, sin explicar detalles. No sabía
- 9:26cómo contarlo, pero tenía claro que todo empezó cuando las
- 9:30hermanas llegaron al edificio. Los días siguientes fueron una caída lenta.
- 9:38Me levantaba con la cabeza pesada y las piernas débiles.
- 9:42Perdí el apetito, podía pasar un día entero sin comer
- 9:46más que un pedazo de pan y un vaso de agua.
- 9:50Me dolía el estómago, pero no era hambre, era una
- 9:53sensación de vacío, como si el cuerpo no procesara nada.
- 9:58A veces me daba fiebre leve, otras veces un frío
- 10:02que me obligaba a ponerme dos chamarras dentro del departamento.
- 10:07Empecé a faltar al trabajo, no tenía fuerza para salir
- 10:11y todo me daba vueltas. Caminaba unos metros y el
- 10:16corazón se me aceleraba. En una ocasión, mientras lavaba un plato,
- 10:21se me nubló la vista y desperté en el suelo,
- 10:24con la cara mojada y el agua corriendo. Fue un
- 10:28desmayo corto, pero me asustó, decidí quedarme en cama todo
- 10:32el día. Las vecinas seguían subiendo y bajando por el pasillo,
- 10:39escuchaba sus pasos y el arrastre de sus bolsas. A
- 10:43veces se detenían frente a mi puerta y el olor
- 10:46a hierbas secas llenaba el aire. Cada vez que me cruzaban,
- 10:51repetían lo mismo, que me veía mal, que debía tomar
- 10:54otro té, que podían darme una rama especial para aliviar
- 10:58el mareo. Una de ellas me mostró una bolsa de
- 11:02tela con ramas finas, como si las acabara de cortar,
- 11:06me dijo que las pusiera debajo de la almohada. Me
- 11:09negué con cortesía, pero insistió, diciendo que los males del
- 11:14cuerpo no siempre se curan con medicina. Su insistencia comenzó
- 11:20a darme desconfianza, dejé de abrir la puerta cuando tocaban.
- 11:25Cerraba las ventanas para que el olor de su cocina
- 11:28no entrara, pero aún así, el olor se quedaba. A veces,
- 11:33aunque no las viera, el pasillo tenía ese aroma penetrante,
- 11:38mezcla de humo y hojas podridas. Las noches se volvieron insoportables,
- 11:44sentía la cama caliente, como si alguien hubiera estado acostado antes.
- 11:50Escuchaba golpes leves en la pared y un zumbido que
- 11:54iba y venía del techo. Llegó un punto en que
- 11:57empecé a pensar que estaba perdiendo la razón. Un martes
- 12:03mi madre viajó desde Culiacán, al verme, se asustó. Dijo
- 12:08que estaba muy flaco y que tenía los ojos hundidos,
- 12:11me tomó la cara con las dos manos y dijo
- 12:14que no parecía el mismo. Le conté lo poco que
- 12:17podía explicar, los tés, los olores, los sueños y los mareos.
- 12:23Escuchó todo sin interrumpir, luego me dijo que se quedaría
- 12:27unos días conmigo. Esa noche preparó cena ligera, comí un poco,
- 12:34para no preocuparla, más no por hambre. Me sentía vigilado,
- 12:39y cada vez que la puerta del pasillo sonaba, mi
- 12:42cuerpo se tensaba. Le dije que las vecinas eran amables
- 12:47pero extrañas, ella salió a mirar y regresó seria, diciendo
- 12:51que las vio en la escalera hablando entre sí, con
- 12:54una mirada fija hacia nuestro piso. Los siguientes días traté
- 13:00de recuperarme, pero seguía igual. Dormía poco, pues cuando cerraba
- 13:05los ojos, veía el pasillo del edificio y las dos
- 13:09mujeres paradas frente a mi puerta. A veces despertaba sobresaltado,
- 13:14convencido de que habían tocado, mi madre se levantaba conmigo,
- 13:19me calmaba y encendía la luz. El viernes, cerca de
- 13:24la medianoche, se levantó para ir al baño y escuchó
- 13:28un ruido en la cocina. Me despertó con un grito bajo,
- 13:33fui tras ella. El refrigerador estaba entreabierto, dentro, en la
- 13:38parte de abajo, había una bolsa pequeña, de color oscuro,
- 13:43apretada con un hilo rojo. La abrió sin decir nada.
- 13:47Adentro había tierra húmeda y un mechón de cabello. Me
- 13:52quedé inmóvil, pues no era mío. Ella cerró la bolsa,
- 13:58la envolvió en un trapo y la sacó al pasillo.
- 14:02La tiró por las escaleras sin pensarlo, luego revisamos cada
- 14:06rincón del departamento, buscando si había algo más raro. Dijo
- 14:11que esa cosa no estaba ahí cuando llegó. Esa noche
- 14:17nadie durmió, mi madre rezó un rato y luego se
- 14:20sentó en la silla del comedor. Me dijo que ya
- 14:24no íbamos a quedarnos ni un día más en ese lugar,
- 14:26que en la mañana me llevaría con una mujer que conocía,
- 14:30alguien que ayudaba en casos de brujería. No quise discutir,
- 14:35pues apenas podía mantenerme de pie. Antes de amanecer escuchamos
- 14:41un golpe en la puerta, como si algo se hubiera
- 14:44caído justo afuera. Mi madre no me dejó abrir, esperó
- 14:49a que saliera el sol para asomarse. En el pasillo
- 14:53no había nada, solo un olor fuerte, y el piso
- 14:57tenía gotas secas, de color oscuro, que parecían de sangre.
- 15:03Empaqué pocas cosas, ella insistió en que no tomara nada
- 15:07de la despensa ni de la cocina. Cerramos la puerta
- 15:11con llave y bajamos despacio. La puerta de las vecinas
- 15:15estaba entreabierta y se escuchaba un murmullo bajo, como si
- 15:19alguien rezara, de verdad sentí una presión en el pecho.
- 15:25Cuando salimos del edificio respiré hondo, el aire de afuera
- 15:29se sentía distinto, más limpio. Mi madre me ayudó a
- 15:34subir al taxi, mientras nos alejábamos, volví la vista hacia
- 15:38las ventanas del cuarto piso. Una de las cortinas se
- 15:42movió y vi una silueta detrás, quieta, observándonos. Esa mañana
- 15:49tomamos un autobús hacia las afueras de la ciudad, no
- 15:52tenía idea de a dónde íbamos, pero ella me dijo
- 15:55que ahí encontraríamos ayuda. Por primera vez en semanas, sentí
- 16:01un poco de esperanza, aunque el cuerpo seguía débil. Cada
- 16:06curva del camino me mareaba, así que me recosté sobre
- 16:09su hombro. Pensaba en el refrigerador, en la bolsa con
- 16:14tierra y cabello, y en cómo había llegado ahí. No
- 16:18me atreví a preguntarlo en voz alta, cerré los ojos.
- 16:23Mi madre me acarició la frente y dijo que todo
- 16:26eso tenía solución, pero que no debía volver a ese
- 16:30edificio nunca más. Esa fue la última vez que miré
- 16:35el lugar donde viví tres años. Mientras el autobús avanzaba,
- 16:40la imagen de las dos mujeres se quedó fija en
- 16:43mi mente, sus rostros parecían mezclarse con el humo del té,
- 16:47con ese olor que todavía sentía en la ropa. No
- 16:51sabía qué me habían hecho, ni cuánto tiempo me quedaba,
- 16:55pero al menos ya no estaba solo. Mi madre seguía firme,
- 17:00con la mirada al frente, como si supiera exactamente a
- 17:04dónde íbamos. Dijo que la mujer que nos esperaba había
- 17:08ayudado antes a personas con males parecidos. Que esa gente
- 17:13trabajaba con comida y plantas y que lo que yo
- 17:16tenía no era una enfermedad común. No contesté, apenas podía
- 17:23mantener los ojos abiertos, pero en medio de todo ese
- 17:27cansancio me quedé dormido sin saber que al despertar mi
- 17:31vida ya no volvería a ser la misma. Mi madre
- 17:36me llevó directo a la casa de una mujer que
- 17:38conocía desde hacía años. No era una curandera famosa, ni
- 17:44alguien de anuncios, era una bruja vieja de barrio. Vivía
- 17:48en una colonia vieja, al fondo de una calle, su
- 17:52casa olía a jabón y café. Al entrar, me sentí
- 17:56un poco mareado, como si el cuerpo pesara más de
- 17:59lo normal. La mujer me miró apenas crucé la puerta.
- 18:06Tenía el cabello recogido, la piel curtida por el sol
- 18:09y una mirada firme. Saludó a mi madre, luego me
- 18:13observó de arriba abajo y dijo que me habían trabajado
- 18:17con comida y té y que no debía volver a
- 18:20probar nada que viniera de esas mujeres. Me pidió que
- 18:25me sentara en una silla de madera junto a una
- 18:27mesa llena de frascos, velas gastadas y un tazón con
- 18:31agua limpia. Comenzó a revisarme. Pasó una vela alrededor de
- 18:38mi cuerpo y observó cómo chispeaba. Luego tomó un huevo fresco,
- 18:43lo giró varias veces entre sus manos y empezó a
- 18:46pasarlo por mi cabeza, el cuello, el pecho y las piernas.
- 18:52Decía que con eso iba a ver lo que tenía adentro.
- 18:56No pronunciaba oraciones ni palabras raras, sólo murmuraba con un
- 19:00tono bajo y constante. Después encendió un carbón en un
- 19:06pequeño anafre y colocó encima hierbas secas, el humo llenó
- 19:10la habitación. Me ardieron los ojos, pero no dije nada
- 19:14y me pidió que respirara despacio. Mientras lo hacía, sentí
- 19:20un calor en el pecho, como si el aire que
- 19:22entraba me limpiara por dentro. El humo formaba una especie
- 19:28de niebla espesa que se movía con el aire del ventilador.
- 19:34A mitad de la limpia me dieron ganas de vomitar,
- 19:37la mujer dijo que lo dejara salir. Me pasaron una cubeta,
- 19:41y apenas incliné la cabeza, vomité un líquido espeso, amarillento,
- 19:47con un olor agrio que me revolvió el estómago. Me
- 19:51temblaban las manos, y la mujer dijo que era parte
- 19:54del mal que había entrado por la comida. Me dio
- 19:58un paño para secarme el sudor y continuó pasando las
- 20:01hierbas por todo el cuerpo. El olor del humo se
- 20:05hizo más fuerte, me zumbaban los oídos, y cada vez
- 20:09que ella movía las ramas, sentía una corriente ligera que
- 20:13me enfriaba la piel. Dijo que la brujería había sido
- 20:17hecha con té, y que por eso el cuerpo se
- 20:20me estaba secando por dentro. Que los síntomas no eran enfermedad,
- 20:25sino un trabajo metido, que me estaba consumiendo poco a poco.
- 20:31terminó la limpia y puso el huevo dentro del tazón
- 20:34con agua lo miró por unos segundos y dijo que
- 20:37ya estaba saliendo todo me sentía agotado como si hubiera
- 20:42corrido una larga distancia apenas podía sostenerme en la silla
- 20:47me dieron un vaso de agua con sal y un
- 20:50trozo de pan No sabía si era por el cansancio
- 20:54o por lo que me había hecho, pero tenía una
- 20:57sensación de ligereza en el pecho, algo que no sentía
- 21:00desde hacía semanas. Me recostaron en una cama, la habitación
- 21:06estaba oscura, apenas iluminada por una lámpara de escritorio, cerré
- 21:11los ojos un momento y me quedé dormido profundamente. Cuando desperté,
- 21:17era de noche. Mi madre estaba a un lado y
- 21:21la mujer le decía que debía volver en tres días
- 21:24para terminar de limpiar lo que quedara. Me sentía más tranquilo,
- 21:29no me dolía la cabeza ni tenía mareos. Durante los
- 21:35días siguientes dormí mucho, sudaba por las noches y el
- 21:39olor del té se me salía por los poros como
- 21:42si el cuerpo lo estuviera expulsando. Comía sin que me
- 21:46doliera el estómago y recuperé el color de la piel.
- 21:49Mi madre se quedó conmigo hasta que volví a tener
- 21:52fuerza para caminar sin apoyo. Una semana después, decidí regresar
- 21:59al edificio a recoger mis cosas. Ella me acompañó. Cuando llegamos,
- 22:04el ambiente estaba distinto, las luces del pasillo parpadeaban y
- 22:09el aire olía igual que antes. Subimos despacio, y al
- 22:14llegar al piso, notamos que la puerta del departamento de
- 22:18las brujas estaba abierta. Fuimos y entramos sin tocar, adentro
- 22:23no había muebles, ni ropa, ni nada. Sólo el olor
- 22:27del té, impregnado en las paredes, en la estufa quedaba
- 22:31una olla ennegrecida con restos de hojas secas pegadas al fondo.
- 22:37La administradora dijo que se habían ido una madrugada, sin
- 22:41dejar aviso. Que entregaron las llaves por debajo de su
- 22:45puerta y desaparecieron. Nadie sabía su nombre verdadero, ni de
- 22:50dónde venían. Revisé mi departamento, todo seguía igual, excepto que
- 22:56en la mesa había una mancha redonda, como si algo
- 23:00se hubiera derramado y secado ahí. Pero no olía a té,
- 23:04sino a hierro. Guardé mis cosas rápido, pues mi madre
- 23:10me insistió en que no me quedara ni una noche.
- 23:14Antes de irnos, cerré las cortinas y apagué las luces.
- 23:19Desde el pasillo miré por última vez hacia el cuarto piso.
- 23:23La puerta abierta dejaba ver la oscuridad del interior y
- 23:27por un momento juraría que algo se movió, como si
- 23:30alguien hubiera pasado adentro. La verdad no esperé a comprobarlo.
- 23:37Nos fuimos en silencio, y en el taxi, mi madre
- 23:40me tomó la mano y dijo que todo eso había pasado,
- 23:44porque había confiado en gente que no conocía. Que en
- 23:48la ciudad también hay brujas, solo que no llevan sombrero
- 23:51ni escoba. Sonríen, te saludan y te ofrecen ayuda, hasta
- 23:57que logran meterse en tu vida. Tardé meses en recuperar
- 24:02del todo la energía. Dejé el edificio y renté en
- 24:06otro lugar, lejos del centro. A veces, cuando paso cerca
- 24:11del mercado y siento olor a té, me regresa esa
- 24:15sensación de pesadez en el estómago, como si una parte
- 24:18de aquel mal siguiera rondando cerca. Aprendí a no aceptar
- 24:24nada de nadie, por más amable que parezca. Entendí que
- 24:29hay personas que disfrazan el daño con sonrisas y gestos
- 24:32de buena voluntad. Desde entonces, cada vez que alguien toca
- 24:37mi puerta con una bolsa o una taza en las manos,
- 24:40no abro. Solo espero en silencio a que se aleje.
- 24:45Porque después de lo que viví, supe que el mal
- 24:48no siempre llega gritando, a veces entra con una sonrisa
- 24:52y el aroma de un té. Relato anónimo