Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / El Aquelarre De Las Brujas Con El Diablo: La Entrega De Almas - Voces De La Noche
Transcript
- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Crecí en un poblado chico,
- 0:16escondido entre cerros y rodeado por un bosque que parecía
- 0:19no tener fin. Las casas estaban construidas de adobe, con
- 0:24techos de lámina en su mayoría, y las calles eran
- 0:27de tierra que se convertía en lodo en cuanto caía
- 0:30una tormenta. Todos en el pueblo sabíamos que el bosque
- 0:34no era un lugar seguro después de oscurecer, y no
- 0:38porque hubiera animales salvajes, sino por las historias que corrían
- 0:42de generación en generación. Se decía que en la madrugada
- 0:46aparecían mujeres extrañas caminando hacia el monte. Nadie podía asegurar
- 0:52de dónde venían ni a dónde iban, algunos las describían
- 0:56como ancianas con trapos blancos que llevaban cántaros de barro
- 1:00en las manos, otros como mujeres jóvenes que portaban velas encendidas.
- 1:04Lo único en común en cada relato era que siempre
- 1:08iban en silencio, en fila, como si fueran parte de
- 1:12una procesión. De niño las escuchaba como simples advertencias, para
- 1:18que no me alejara de la casa, pero conforme fui creciendo,
- 1:22me di cuenta de que los adultos no hablaban de
- 1:25estas mujeres con ligereza. Lo hacían bajando la voz, como
- 1:29si temieran que ellas pudieran escucharlos aunque no estuvieran presentes.
- 1:35Cuando preguntaba directamente, sólo me respondían que eran las del
- 1:39monte y que no había más que decir. Lo raro
- 1:42era que todos parecían aceptar su existencia como algo real
- 1:46y cercano, pero al mismo tiempo nadie daba más explicación.
- 1:51La rutina del pueblo se quebraba cada año durante las
- 1:55fiestas patronales. Durante una semana, las calles se llenaban de
- 1:59música de banda, puestos de comida y cohetes tronando desde
- 2:03la tarde hasta la madrugada. Ese año yo tenía 17 y
- 2:08sentía que podía enfrentar cualquier cosa, la plaza principal estaba
- 2:13llena de gente, había carreras de caballos a las afueras
- 2:17y los niños jugaban con chispas de pólvora encendidas. Entre
- 2:21tanto ruido y desorden, escuché la primera advertencia directa que
- 2:25alguien me hizo sobre el bosque. Era un hombre mayor
- 2:29que vivía en la orilla del pueblo, casi pegado al monte,
- 2:33tenía fama de ermitaño, siempre andaba solo y apenas se
- 2:37le escuchaba la voz, se me acercó cuando pasaba junto
- 2:40a los puestos de comida, y sin levantar mucho la mirada,
- 2:44me dijo que no cometiera la tontería de salir esa
- 2:47noche después de la medianoche. Le pregunté por qué, pero
- 2:51lo único que añadió, fue que no era hora para
- 2:54andar curioseando en el bosque, que había cosas que sólo
- 2:58buscaban carne nueva, no esperó respuesta y se fue caminando,
- 3:02como si con eso hubiera cumplido con avisarme. La advertencia
- 3:07me dejó pensando el resto de la tarde, mientras mis
- 3:10amigos jugaban a los dardos y otros se emborrachaban en
- 3:13la plaza, yo no podía quitarme de la cabeza la
- 3:17idea de esas mujeres caminando hacia el bosque con cántaros
- 3:20y velas. No sabía si era miedo o curiosidad, pero
- 3:25me crecía la necesidad de comprobarlo. Pensaba que quizá eran
- 3:30sólo inventos de los viejos, historias repetidas para mantenernos bajo control.
- 3:35Esa mezcla de incredulidad y terquedad me fue llevando a
- 3:39la decisión de que esa noche saldría sólo a ver
- 3:42con mis propios ojos si era cierto. Cuando dieron las once,
- 3:47regresé a mi casa fingiendo cansancio, mi madre se quedó
- 3:51en la fiesta con mis tías y mi padre ya
- 3:53dormía porque trabajaba desde muy temprano en la milpa, me
- 3:57encerré en el cuarto y esperé en la oscuridad. Sentía
- 4:01como el tiempo se arrastraba despacio, cada minuto me pesaba más,
- 4:05cuando escuché las campanadas de la iglesia marcando la medianoche,
- 4:10me levanté con el corazón acelerado. Me puse una chamarra
- 4:13ligera y salí por la ventana, cuidando de no hacer
- 4:17ruido con los barrotes oxidados. El aire era frío y
- 4:21traía consigo olor a tierra húmeda, las calles estaban casi desiertas,
- 4:27salvo por algunos borrachos que aún cantaban a lo lejos.
- 4:31Caminé hacia la salida del pueblo sin voltear atrás, con
- 4:34la sensación de que alguien podía descubrirme en cualquier momento.
- 4:38A cada paso me repetía que no debía hacerlo, pero
- 4:43al mismo tiempo me empujaba más la idea de que
- 4:46quizá estaba a punto de descubrir el secreto mejor guardado
- 4:49del lugar donde había crecido. El camino hacia el bosque
- 4:53era un sendero de tierra apisonada, flanqueado por magueyes y nopaleras,
- 4:58los perros de las casas cercanas comenzaron a ladrar apenas
- 5:02crucé esa parte, eso me puso más nervioso, como si
- 5:06olieran algo que yo todavía no podía percibir. Me adentré
- 5:11hasta que el ruido del pueblo quedó atrás, y lo
- 5:14único que escuchaba era el crujido de las ramas bajo
- 5:17mis pies, el cielo estaba nublado, sin luna ni estrellas,
- 5:22lo que hacía más difícil distinguir el camino. De pronto
- 5:27vi un resplandor entre los árboles, al principio pensé que
- 5:31era un reflejo de los cohetes que todavía tronaban en
- 5:34la fiesta, pero el brillo era demasiado constante. Me detuve
- 5:39y agaché la cabeza, intentando no ser visto, la luz
- 5:43se movía, no era una sola, sino varias, como una
- 5:47fila que avanzaba lentamente hacia el interior del monte. Me
- 5:53escondí detrás de un tronco y observé con cuidado, vi
- 5:56claramente siluetas de mujeres cargando velas encendidas, el resplandor de
- 6:01las llamas iluminaba apenas sus rostros, y alcancé a notar
- 6:05que algunas llevaban cántaros que colgaban de sus manos, mientras
- 6:09otras sostenían figuras envueltas en telas, no hablaban, no cantaban,
- 6:14avanzaban en un silencio que imponía más que cualquier ruido.
- 6:20La procesión se internó cada vez más en el bosque,
- 6:23y yo, dominado por la adrenalina, decidí seguirlos a distancia,
- 6:28me esforzaba por no quebrar ramas ni hacer ruido. Aunque
- 6:32cada paso se sentía como un estruendo, el corazón me
- 6:36golpeaba en el pecho con fuerza, pero la curiosidad era
- 6:40más grande que el miedo. Mientras más me acercaba, más
- 6:44evidente se hacía que no era una reunión cualquiera, el
- 6:48olor a copal quemado se mezclaba con otro aroma más fuerte,
- 6:52parecido al de carne chamuscada. El humo de las velas
- 6:55se levantaba en espirales y desaparecía entre las copas de
- 6:59los árboles. En ese instante entendí que lo que estaba
- 7:03viendo no era un simple paseo nocturno, sino un ritual,
- 7:07y que yo me había metido en un terreno del
- 7:10que no era fácil salir una vez cruzado el límite.
- 7:14Me adentré en el bosque, siguiendo las luces que se
- 7:17movían como si flotaran en medio de la oscuridad. El
- 7:21suelo estaba húmedo, resbaloso por las lluvias de días anteriores,
- 7:26cada paso que daba producía un chasquido de ramas secas
- 7:29que se partían bajo mis botas. Sentía que cualquier ruido
- 7:34podía delatarme, pero al mismo tiempo el silencio era tan
- 7:38pesado que hasta mi respiración parecía escucharse demasiado fuerte. El
- 7:43aire estaba impregnado con un olor extraño. Era copal, de
- 7:48eso no había duda, pero no era el mismo que
- 7:51conocía de las misas en la iglesia del pueblo. Este
- 7:54era más penetrante, mezclado con humo espeso que irritaba la garganta,
- 7:59como si estuviera quemado a propósito, para sofocar y no
- 8:03para limpiar. El camino se volvía cada vez más angosto,
- 8:08apenas marcado entre los matorrales, las ramas bajas arañaban mis
- 8:13brazos y mi cara, obligándome a agacharme a ratos, las
- 8:17luces al frente avanzaban a paso firme, nunca se detenían.
- 8:22En medio de esa oscuridad, comencé a notar detalles que
- 8:25me hicieron dudar de seguir avanzando. Sobre una piedra encontré
- 8:30restos de cera derretida. Pegada como si alguien hubiera dejado
- 8:34la vela prendida hasta consumirse por completo, el brillo amarillento
- 8:38todavía se distinguía bajo la claridad tenue de las velas lejanas.
- 8:43Seguí avanzando con cuidado y empecé a distinguir huellas sobre
- 8:47el lodo, eran de pies descalzos, huellas alargadas y profundas,
- 8:52como si quienes habían pasado no temieran lastimarse con las
- 8:55piedras o espinas del camino. Algunas parecían recientes, pues el
- 9:01agua aún brillaba dentro de ellas, como si apenas hubieran
- 9:04sido marcadas minutos antes. Me detuve un instante y sentí
- 9:09que algo me observaba desde la espesura, al levantar la
- 9:13vista birramas que tenían mechones de cabello amarrados, sujetos con
- 9:17hilos delgados, no eran adornos ni casualidad. Cada mechón estaba
- 9:22trenzado de manera tosca y colgaba a la altura de
- 9:25la vista, moviéndose apenas con el viento. Eran demasiados, repartidos
- 9:31a lo largo del sendero, como si formaran una guía
- 9:34para no perderse o una advertencia para quien se atreviera
- 9:37a entrar. El corazón se me aceleró al imaginar que
- 9:40podían ser cabellos arrancados de las personas que habían desaparecido
- 9:45en la zona. en ese momento escuché un crujido detrás
- 9:49de mí me giré de inmediato pensando que me habían
- 9:52descubierto pero no era ninguna de las mujeres con velas
- 9:56a unos metros vi a otro joven del pueblo alguien
- 9:59de rostro conocido que solía trabajar en las tierras de
- 10:02su familia No supe si él también me había visto,
- 10:07pero estaba claro que seguía la misma procesión, caminaba agachado,
- 10:11intentando ocultarse, con la misma mezcla de curiosidad y temor
- 10:16que yo, quise acercarme para hablarle, pero el miedo de
- 10:19que ambos fuéramos descubiertos me hizo quedarme quieto. Avanzamos en paralelo,
- 10:25separados por unos cuantos metros de árboles, él iba más rápido,
- 10:30como si su valor fuera mayor o su desesperación más fuerte,
- 10:34me sentí acompañado. Aunque en el fondo presentía que su
- 10:37destino no sería el mismo que el mío, había algo
- 10:41en su forma de caminar que me inquietaba, como si
- 10:44estuviera atraído sin remedio hacia lo que se encontraba adelante.
- 10:50El sendero cambió de pronto, pues el silencio absoluto del
- 10:53bosque fue reemplazado por un murmullo que al inicio parecía
- 10:57un eco lejano, me detuve y escuché con atención, eran voces,
- 11:02muchas voces, repitiendo palabras en un tono que no se
- 11:06parecía a ningún rezo católico. No eran cánticos alegres ni súplicas,
- 11:12eran oraciones graves, pausadas, que parecían arrastrar cada sílaba como
- 11:17si pesara, el sonido se hacía más claro con cada
- 11:20paso que daba. Entre ese murmullo comencé a distinguir un
- 11:25ritmo distinto, un golpe constante que retumbaba como si viniera
- 11:29desde dentro de la tierra, al principio pensé que era
- 11:33el eco de mi propio corazón, pero pronto reconocí que
- 11:36era un tambor, no era música de fiesta, sino un
- 11:40golpe lento y profundo que parecía marcar un compás, para
- 11:44las voces que recitaban, y cada retumbar hacía vibrar el
- 11:47suelo bajo mis pies. El humo de copal se volvió
- 11:51más denso, obligándome a cubrirme la boca con la manga
- 11:55para no toser. Podía sentir el calor de las velas
- 11:58apagadas recientemente, cera derretida fresca sobre troncos caídos y piedras húmedas.
- 12:06A cada pocos pasos encontraba más restos, manchas oscuras que
- 12:10parecían sangre seca, trozos de telas negras atadas a ramas
- 12:14y figuras hechas con palos cruzados, amarradas con tiras de cuero.
- 12:19Era evidente que no era la primera vez que ese
- 12:22camino se usaba para llegar a un ritual. El muchacho
- 12:26que caminaba delante de mí se detuvo por un momento
- 12:30y volteó hacia atrás, su rostro estaba pálido, con los
- 12:33ojos muy abiertos, no me dijo nada, pero bastó su
- 12:37expresión para confirmar que también escuchaba lo mismo que yo.
- 12:42Después siguió caminando con más rapidez, como si lo empujaran,
- 12:46yo traté de no quedarme atrás, aunque la presión del
- 12:49ambiente me hacía sentir que en cualquier momento me faltarían
- 12:53las fuerzas. El tambor resonaba cada vez con más claridad,
- 12:58no era un solo golpe, sino varios que se entrelazaban
- 13:02como si varias manos lo tocaran al mismo tiempo, entre
- 13:06esos golpes había un chillido lejano. Como si algún animal
- 13:09estuviera siendo sacrificado, el eco se mezclaba con las voces
- 13:13que ahora parecían recitar nombres, aunque no entendía en qué
- 13:17lengua lo hacían. Seguí avanzando hasta que el sendero se
- 13:22abrió un poco más, los árboles eran altos, sus ramas
- 13:26parecían entrelazarse, dejando apenas rendijas por donde pasaba la luz
- 13:30de las velas lejanas. El suelo estaba lleno de restos
- 13:34de cera, tanto que mis botas se pegaron en algunos tramos,
- 13:38era como si decenas de velas hubieran sido consumidas ahí
- 13:42en distintos momentos, formando un rastro que llevaba directo al
- 13:46corazón del bosque. El miedo comenzó a ganar terreno, pero
- 13:51la curiosidad me tenía atrapado, miraba hacia adelante y las
- 13:55luces parecían invitarme a seguir, mientras a mis espaldas el
- 13:59camino desaparecía en la oscuridad total. No había vuelta atrás.
- 14:05Lo supe en el momento en que escuché como el
- 14:07tambor y los rezos se mezclaban en una sola vibración
- 14:10que recorría cada rama, cada hoja y cada piedra. El
- 14:15bosque entero parecía respirar al compás de ese llamado, y yo,
- 14:20sin poder evitarlo, seguí caminando hacia lo desconocido. El sendero
- 14:25terminó de golpe y se abrió a un espacio amplio
- 14:28en medio del bosque. Frente a mí, apareció un claro
- 14:31iluminado por un fuego enorme que ardía en el centro.
- 14:35No era una fogata común. Las llamas se elevaban demasiado
- 14:39alto y el color no era del todo natural. Tenía
- 14:42un tono rojizo mezclado con chispas verdes que se alzaban
- 14:46con cada tronido de la leña. El humo no subía recto.
- 14:50sino que se arremolinaba sobre el lugar, como si una
- 14:53corriente invisible lo mantuviera atrapado ahí. Me agaché detrás de
- 14:58un tronco caído y observé con detenimiento había más de
- 15:02una docena de mujeres reunidas alrededor del fuego. Algunas eran
- 15:07ancianas encorvadas, de piel arrugada y manos huesudas, mientras otras
- 15:12parecían más jóvenes, con cabellos largos y oscuros, que caían
- 15:16libres sobre los hombros. Todas vestían túnicas negras que se
- 15:20movían con el viento, y ninguna llevaba zapatos, la piel
- 15:24de sus pies brillaba con el reflejo del fuego, cubierta
- 15:28de lodo y ceniza. Al centro del claro, se levantaba
- 15:32una mesa de piedra rectangular, parecía un altar, erosionado por
- 15:37los años, con manchas oscuras que no eran simples sombras,
- 15:41el color, la textura y el brillo me hicieron pensar
- 15:45en sangre reseca. Sobre la mesa descansaban objetos extraños, cuencos
- 15:51de barro, huesos largos puestos en cruz y ramas secas
- 15:54amarradas con tiras de cuero. Las mujeres entonaban cánticos en
- 15:59un idioma que no reconocía. Las palabras eran duras, con
- 16:03sílabas repetitivas que sonaban como golpes de martillo. Cada tanto,
- 16:08una de ellas agitaba en el aire un manojo de
- 16:11huesos pequeños, que chocaban entre sí, produciendo un sonido hueco
- 16:16y seco. Ese chasquido se mezclaba con el retumbar del
- 16:19tambor que seguía sonando desde algún punto invisible del monte,
- 16:23marcando un ritmo que todas parecían seguir de memoria. Me
- 16:28costaba trabajo respirar, no era solo el humo del fuego,
- 16:32era la sensación de que había entrado a un sitio
- 16:35que no estaba destinado para los vivos, el ambiente era
- 16:39sofocante y pesado, y aún así no podía apartar la vista,
- 16:43todo mi cuerpo me pedía huir, pero mis ojos permanecían
- 16:47fijos en aquella escena como si estuvieran atados. De pronto
- 16:51reconocí un rostro entre las mujeres y sentí que el
- 16:54miedo me helaba la sangre. Era Clara, una mujer del
- 16:59pueblo a quien había visto muchas veces en la plaza,
- 17:02vendedora de hierbas y remedios caseros, siempre había parecido a
- 17:06alguien común, aunque un poco solitaria. Verla ahí, vestida con
- 17:12una túnica negra y el cabello suelto, participando del ritual
- 17:16con las demás, me hizo comprender que las historias no
- 17:20eran simples rumores. La gente del pueblo estaba más involucrada
- 17:24de lo que nadie admitía. Clara sostenía un cántaro de
- 17:28barro y lo levantaba hacia el fuego con ambas manos,
- 17:31mientras murmuraba palabras imposibles de entender, sus ojos brillaban con
- 17:36un resplandor extraño, reflejando las llamas. No se veía obligada
- 17:41ni nerviosa, al contrario, parecía orgullosa de estar ahí, y
- 17:45esa imagen me hizo retroceder unos pasos, temeroso de que
- 17:49me descubriera observándola. El grupo completo se movía alrededor de
- 17:55la mesa de piedra en círculos lentos, algunas alzaban las
- 17:59manos al cielo, otras extendían ramas secas sobre las llamas.
- 18:04Los huesos golpeaban al compás de las voces y el
- 18:06tambor subía de intensidad, haciendo que el suelo temblara levemente.
- 18:12Era como si cada parte del bosque respondiera al llamado
- 18:15de ese ritual, las sombras de las mujeres se estiraban
- 18:19sobre el suelo y parecían crecer en tamaño, como si
- 18:22fueran más grandes que los cuerpos que las proyectaban. En
- 18:27un momento, una de las ancianas se adelantó hacia la mesa,
- 18:31llevaba en las manos un ave pequeña, quizá un gallo
- 18:35o una gallina, con las alas atadas, el animal se
- 18:38agitaba con desesperación, pero ella lo sostuvo firme, y con
- 18:43un movimiento rápido lo degolló sobre el altar. La sangre
- 18:47corrió por la piedra y el grupo entero levantó un
- 18:50grito que hizo eco entre los árboles. El ave quedó
- 18:53inmóvil en cuestión de segundos y fue colocado junto a
- 18:57los otros objetos. Las voces aumentaron de volumen, ahora ya
- 19:02no eran murmullos, sino gritos que parecían desgarrar la garganta
- 19:06de quienes los pronunciaban, el sonido de los huesos se
- 19:10volvió más rápido, como una lluvia de golpes secos. Yo
- 19:14apenas podía sostenerme en pie, el miedo me mantenía rígido,
- 19:18tenía la impresión de que si hacía un solo movimiento brusco,
- 19:22todas esas miradas se voltearían hacia mí al mismo tiempo.
- 19:27Volví a mirar a Clara, ella se encontraba justo frente
- 19:30al fuego, con los brazos en alto y el cántaro inclinado,
- 19:34derramando un líquido oscuro sobre las llamas, el fuego respondió
- 19:38con un estallido, que iluminó los árboles cercanos y dejó ver,
- 19:43por un instante, figuras talladas en sus troncos, símbolos extraños
- 19:47grabados a cuchillo, cada uno marcado con manchas que parecían sangre.
- 19:53Tragué saliva y sentí que el corazón me martillaba en
- 19:56el pecho, no podía dar crédito a lo que veía,
- 20:00pero tampoco podía negar que estaba ocurriendo. El bosque, el fuego,
- 20:05las mujeres, todo estaba conectado en un mismo acto, que
- 20:09llevaba haciéndose quizá durante décadas a espaldas de todos, me
- 20:14invadió la certeza de que si daba un paso en falso,
- 20:17me convertiría en parte de ese altar. El tambor sonó
- 20:22con una fuerza que me hizo vibrar los huesos, las
- 20:25voces alcanzaron un tono agudo, insoportable, el fuego se alzó
- 20:29todavía más, como si respondiera al líquido que Clara había derramado.
- 20:34El aire se llenó de un hedor insoportable, mezcla de
- 20:38copal quemado y carne chamuscada, cerré los ojos por un segundo,
- 20:42deseando que al abrirlos todo hubiera sido un mal sueño.
- 20:46Pero al volver a mirar, las mujeres seguían ahí, bailando, gritando,
- 20:51golpeando huesos y derramando sangre. Comprendí que estaba presenciando un aquelarre,
- 20:58un ritual completo donde el bosque se transformaba en templo
- 21:01y las mujeres eran sacerdotisas de algo más oscuro que
- 21:04cualquier religión que hubiera conocido. Y lo peor era que
- 21:09entre ellas estaba alguien a quien había visto toda mi
- 21:12vida en el pueblo, lo que significaba que cualquiera podía
- 21:16ser parte de esa reunión sin que los demás lo supiéramos.
- 21:20Ese pensamiento me heló aún más que el fuego y
- 21:23me hizo entender que ya no estaba simplemente de curioso,
- 21:26estaba atrapado en algo de lo que sería muy difícil escapar.
- 21:31El fuego del claro seguía crepitando, cada vez más alto,
- 21:35iluminando las túnicas negras y los rostros desencajados de aquellas mujeres.
- 21:40La anciana que había degollado al ave se retiró hacia
- 21:44el círculo y entonces otra bruja, más joven, se adelantó
- 21:48cargando en brazos a un animal recién nacido. Por el
- 21:53tamaño y los balidos apenas audibles supe que era un cabrito,
- 21:57el cuerpo todavía húmedo por el parto brillaba a la
- 22:00luz del fuego, el animal se retorcía débilmente, sin fuerza
- 22:04para resistirse, mientras la mujer lo levantaba por encima de
- 22:08su cabeza, mostrándolo al grupo como si ofreciera un trofeo.
- 22:13Un silencio espeso se apoderó de todas, el tambor dejó
- 22:17de sonar por un instante y sólo se escuchó el
- 22:20válido ahogado del cabrito. La mujer lo colocó sobre la
- 22:23mesa de piedra y con un cuchillo de hoja curva
- 22:26lo degolló de un solo tajo. La sangre brotó en
- 22:30un chorro oscuro que salpicó sobre el altar, goteando hasta
- 22:34el suelo donde se formaron charcos, el grupo lanzó un
- 22:37alarido al unísono, un grito agudo que hizo vibrar el aire,
- 22:42como si decenas de pájaros hubieran chillado al mismo tiempo.
- 22:46El cuerpo del animal fue apartado a un lado y
- 22:49en su lugar llevaron a una joven, la sacaron de
- 22:52entre los árboles dos mujeres robustas, sujetándola de los brazos,
- 22:56estaba descalza y amarrada con cuerdas gruesas. Su cabeza colgaba
- 23:01hacia adelante, el cabello enmarañado le cubría el rostro. No
- 23:06se resistía, ni siquiera intentaba hablar, parecía inconsciente, aunque su
- 23:11respiración agitada delataba que estaba viva. La colocaron sobre la
- 23:16mesa de piedra aún manchada de sangre, la joven se
- 23:20estremeció apenas, como si un sueño profundo la mantuviera atrapada,
- 23:24una de las brujas le levantó la cara, y el
- 23:27reflejo del fuego mostró sus labios entreabiertos, resecos, no parecía
- 23:32una prisionera arrancada a la fuerza, sino alguien que había
- 23:36sido drogada o sometida para no reaccionar. El ritual cambió
- 23:41de ritmo, las voces que antes gritaban comenzaron a cantar
- 23:45en un tono más grave y lento, cada palabra era arrastrada,
- 23:49repetida tres veces, hasta que formaban un eco que retumbaba
- 23:53entre los árboles. El tambor volvió a sonar, ahora acompañado
- 23:58con el movimiento de los cuerpos que giraban alrededor del altar.
- 24:02La sangre del cabrito fue recogida en un cuenco de barro.
- 24:06Con ella comenzaron a dibujar símbolos sobre la piel de
- 24:09la joven. Usaban las manos directamente, untando líneas en su frente,
- 24:14en su pecho y en la planta de los pies.
- 24:17Cada trazo parecía calculado, con formas repetidas que reconocí de
- 24:21los grabados en los troncos que había visto minutos antes.
- 24:27El humo del fuego empezó a comportarse de manera extraña,
- 24:30ya no se elevaba en espiral como al principio, sino
- 24:33que se movía en oleadas que parecían tener dirección propia.
- 24:38Se arremolinaba sobre el altar y formaba figuras, que por
- 24:42momentos parecían rostros alargados, bocas abiertas o manos extendidas, abrí
- 24:47y cerré los ojos varias veces, para asegurarme de no
- 24:51estar alucinando, pero las figuras volvían a repetirse con cada
- 24:55ráfaga de humo. La atmósfera se volvió insoportablemente pesada, era
- 25:01como si algo invisible hubiera descendido al claro y respirara
- 25:04encima de todos, aplastando con su presencia. Me costaba trabajo
- 25:09llenar los pulmones de aire, y cada inhalación me sabía
- 25:13a ceniza y cobre, el canto de las mujeres se
- 25:16intensificó hasta parecer un rugido grave, como si docenas de
- 25:20voces surgieran de una sola garganta. Vi como una de
- 25:24las ancianas se inclinaba sobre la joven, y con un
- 25:27dedo manchado de sangre le marcaba un símbolo en la frente,
- 25:30al hacerlo, la joven abrió los ojos por un segundo,
- 25:34no había claridad en su mirada, sólo un blanco vidrioso,
- 25:39como si su espíritu no estuviera ahí. Un escalofrío me
- 25:43recorrió la espalda. No estaba presenciando un simple sacrificio, sino
- 25:47la entrega de algo más grande. El grupo entero levantó
- 25:52los brazos hacia el fuego, y el humo se arremolinó
- 25:55sobre la joven y pareció cubrirla como un manto, escuché
- 25:59un zumbido grave que no venía de ningún instrumento. Era
- 26:03un sonido que vibraba en el suelo y en mis huesos,
- 26:06como si el bosque entero resonara con aquel ritual. Fue
- 26:10en ese instante cuando lo comprendí, no estaban ofrendando la
- 26:14sangre del cabrito ni el cuerpo de la joven como
- 26:17simples ofrendas, estaban entregando un alma, una vida nueva ofrecida
- 26:22al diablo. La expresión de devoción en los rostros de
- 26:25aquellas mujeres no dejaba duda, lo que yo estaba viendo
- 26:29era un pacto, una renovación de algo que llevaban practicando
- 26:33desde mucho antes de que yo naciera. Mi cuerpo temblaba,
- 26:38el miedo era tan fuerte que apenas podía mantenerme escondido
- 26:42detrás del tronco, quise moverme, regresar por el sendero, pero
- 26:47las piernas no respondían. Era como si la misma fuerza
- 26:51que dominaba el humo me mantuviera sujeto al lugar, sentía
- 26:54que cualquier movimiento me delataría, que todas esas mujeres girarían
- 26:59la cabeza hacia mí al mismo tiempo, y que entonces
- 27:02el siguiente en la mesa de piedra sería yo. Las
- 27:06voces alcanzaron un clímax, todas pronunciaron una palabra en conjunto,
- 27:11una palabra que no entendí, pero que quedó grabada en
- 27:14mi memoria con un sonido áspero y demoníaco. El fuego
- 27:18respondió con una llamarada que iluminó todo el claro y
- 27:21mostró con crudeza cada rama, cada hoja y cada rostro.
- 27:26En esa luz vi algo más, sombras que no coincidían
- 27:30con los cuerpos, figuras alargadas que se movían con independencia,
- 27:34como si algo más hubiera sido invocado. La joven permanecía
- 27:39inmóvil sobre la mesa, marcada con símbolos y cubierta por
- 27:43el humo, los ojos seguían abiertos, vidriosos, vacíos, y entonces
- 27:48su boca se abrió de golpe y un grito ahogado
- 27:51salió de ella. Un sonido desgarrado que no parecía humano,
- 27:55las mujeres respondieron con risas entrecortadas, como si hubieran esperado
- 28:00ese momento. Yo no podía apartar la vista, supe con
- 28:05absoluta claridad que había cruzado una frontera peligrosa, ya no
- 28:09era un curioso mirando desde lejos, era un testigo de
- 28:13la entrega de un alma nueva al diablo, y quienes
- 28:16lo daban no dudarían en reclamar otra si así se
- 28:19les exigía. El fuego en el centro del claro, que
- 28:24hasta entonces ardía con un rojo intenso, comenzó a cambiar
- 28:28de manera repentina, primero adquirió un tono azul profundo, tan
- 28:33brillante que iluminó las túnicas negras como si fueran de
- 28:36otro material. La luz se reflejaba en sus rostros y
- 28:40hacía que los ojos de las mujeres parecieran huecos, el
- 28:44humo dejó de elevarse en espirales y se extendió hacia
- 28:47los lados, como si el aire mismo estuviera siendo empujado
- 28:51por una fuerza que no pertenecía a ese mundo. El
- 28:56azul se transformó en un verde enfermizo, un resplandor que
- 29:00parecía venir de dentro de la leña misma y no
- 29:03de las llamas, y en medio de esa luz, el
- 29:06humo empezó a compactarse, girando en remolinos cada vez más densos,
- 29:11hasta formar una figura. Al principio pensé que era mi mente,
- 29:16jugándome una mala pasada por el miedo, pero pronto me
- 29:20di cuenta de que no era una ilusión, el humo
- 29:23adoptó la forma de una silueta enorme, con un torso
- 29:26ancho y brazos largos, de su cabeza brotaban cuernos retorcidos,
- 29:31los ojos brillaban con un resplandor amarillento que atravesaba la
- 29:35humareda y alumbraba a todas las mujeres que lo rodeaban.
- 29:40No era una visión borrosa, cada una de ellas lo
- 29:43vio también, lo supe porque en cuanto la silueta terminó
- 29:47de formarse, todas se arrodillaron al mismo tiempo, el movimiento
- 29:51fue tan sincronizado que parecía un solo cuerpo obedeciendo una orden.
- 29:57se inclinaron hacia el suelo con las frentes casi pegadas
- 30:00a la tierra sus túnicas se extendieron como sombras a
- 30:04lo largo del claro ninguna dudó ninguna titubeó era evidente
- 30:08que lo reconocían que aquello no era la primera vez
- 30:12que ocurría El aire se impregnó de un hedor insoportable,
- 30:17era un olor denso, penetrante, parecido al de carne quemada
- 30:21mezclada con azufre, me cubrí la boca con la manga,
- 30:25pero no sirvió de nada, la peste me llenaba los
- 30:28pulmones y me hacía arder la garganta, cada inhalación me
- 30:31revolvía el estómago, era como si el bosque entero se
- 30:35hubiera encendido en llamas invisibles y estuviera derritiéndose a mi alrededor.
- 30:41Sentí un escalofrío recorrerme desde la nuca hasta los pies,
- 30:45era la primera vez que mi cuerpo me pedía, con urgencia,
- 30:49huir sin mirar atrás, no debía estar ahí. Lo sabía
- 30:53con una claridad que me paralizaba más que cualquier otra cosa,
- 30:57mis manos temblaban, mis rodillas se doblaban, pero no podía moverme,
- 31:02era como si esa figura me hubiera fijado la mirada
- 31:05y con ello me hubiera sujetado al suelo. El humo
- 31:09se agitó, y la silueta inclinó la cabeza hacia la
- 31:12mesa de piedra, donde la joven aún yacía inmóvil. Sus
- 31:17ojos brillantes la iluminaron, y entonces una de las ancianas
- 31:21levantó el cuenco con la sangre del cabrito para ofrecérselo,
- 31:25la silueta no lo tomó, pero el humo descendió en
- 31:28un remolino. Absorbiendo el líquido hasta vaciar el recipiente, el
- 31:33fuego cambió otra vez de intensidad y lanzó una llamarada
- 31:37que iluminó todo el claro. El calor me golpeó de
- 31:40lleno en la cara, como si estuviera demasiado cerca de
- 31:44una hoguera, aunque me mantenía oculto varios metros atrás del tronco,
- 31:49el sudor comenzó a correr por mi frente y mi espalda.
- 31:52Era un calor que no venía sólo del fuego, sino
- 31:55de la presencia misma de esa entidad. Las mujeres empezaron
- 32:00a entonar nuevamente el cántico, esta vez más bajo, casi
- 32:04en susurros, como si fueran palabras destinadas únicamente a esa figura,
- 32:09algunas golpeaban el suelo con los nudillos, otras se mordían
- 32:13los labios hasta sangrar, y unas más se mesaban el
- 32:16cabello en un trance extraño. El humo vibraba al ritmo
- 32:20de sus voces, y cada palabra parecía darle forma, como
- 32:25si el aquelarre le diera consistencia al cuerpo del que
- 32:28se estaba manifestando, las manos enormes se cerraban y abrían.
- 32:32Los cuernos parecían alargarse, y los ojos brillaban con más fuerza.
- 32:38Yo apenas podía respirar, sentía el corazón retumbarme en el
- 32:42pecho con tanta violencia que pensé que las mujeres podrían
- 32:46escucharlo y descubrirme, la certeza de que ese ser podía verme,
- 32:50aun cuando yo estaba escondido, me caló hasta los huesos.
- 32:55Tenía la impresión de que sabía mi nombre, de que
- 32:58ya me había contado entre los que lo adoraban, aunque
- 33:01yo estuviera ahí como testigo involuntario. El olor aumentó de
- 33:07manera insoportable, miré hacia arriba y vi que algunas hojas
- 33:11de los árboles cercanos se ennegrecían, como si el humo
- 33:14las estuviera chamuscando, sin necesidad de tocar el fuego. El
- 33:19bosque mismo parecía rendirse ante la aparición del diablo. Quise
- 33:24dar un paso atrás, alejarme sigilosamente, pero el suelo bajo
- 33:28mis pies estaba húmedo y resbaladizo, una rama se quebró
- 33:32bajo mi peso y el chasquido resonó con claridad en
- 33:35medio del cántico, me congelé. Las mujeres no levantaron la cabeza,
- 33:40seguían inclinadas ante la figura, pero sentí como los ojos
- 33:44brillantes se desviaban en mi dirección. Fue un segundo apenas,
- 33:49pero lo sentí eterno, un rayo de ese resplandor amarillo
- 33:53atravesó el humo y me bañó de lleno, el escalofrío
- 33:56se transformó en una sensación de vacío, como si me
- 34:00arrancaran el aire de los pulmones. Caí de rodillas detrás
- 34:04del tronco, tratando de no hacer más ruido, mientras el
- 34:08olor a azufre me envolvía. Comprendí, con una certeza insoportable,
- 34:13que no era un simple testigo oculto, ese ser ya
- 34:17sabía que yo estaba ahí, y aunque las brujas seguían
- 34:20con su adoración, arrodilladas frente a él, yo era el
- 34:24único que se encontraba en el lugar equivocado, un intruso
- 34:28marcado por una mirada que jamás podría olvidar. El fuego
- 34:33seguía iluminando el claro cuando de pronto, una de las
- 34:37mujeres rompió el ritmo del canto, era una anciana de
- 34:40cabellos canosos y mirada hundida, se enderezó lentamente y alzó
- 34:45un brazo rígido, señalando hacia el monte, justo en la
- 34:48dirección donde yo estaba escondido, el movimiento fue tan brusco
- 34:53que el cántico completo se interrumpió de golpe. Un murmullo
- 34:57distinto comenzó a recorrer el grupo, ya no eran palabras
- 35:01en aquel idioma extraño, sino algo que entendí con claridad,
- 35:05escuché mi nombre. Lo pronunciaron primero en voz baja, como
- 35:10un susurro que parecía deslizarse entre las ramas, y luego
- 35:14cada vez más fuerte, repitiéndose una y otra vez desde
- 35:18distintas gargantas, me quedé paralizado. No era posible que supieran
- 35:24que yo estaba ahí, escondido detrás de un tronco, y
- 35:27menos aún que supieran mi nombre, sentí que mi piel
- 35:31se erizaba completa, desde la nuca hasta los talones. El
- 35:36silencio del bosque me envolvió por un instante, y comprendí
- 35:39lo que ocurría, no era una casualidad que hubiera llegado
- 35:43hasta ese lugar, ellas me estaban esperando, esa certeza me
- 35:47golpeó como un balde de agua helada. Todos los pasos
- 35:51que había dado, desde la plaza hasta el sendero lleno
- 35:54de cera y cabello, parecían haber sido guiados por una
- 35:58fuerza que me empujaba directo al ritual, yo no era
- 36:01un intruso, era parte de lo que estaba ocurriendo. En
- 36:06medio de esa revelación, escuché un grito desgarrador a unos
- 36:10metros de donde me encontraba, era el otro muchacho del pueblo,
- 36:13el que había visto seguir la procesión desde antes, no
- 36:17había tenido tiempo de esconderse tan bien como yo. Corrió desesperado,
- 36:23intentando escapar hacia el sendero por donde habíamos llegado, su
- 36:27carrera fue corta, pues varias mujeres lo alcanzaron con una
- 36:31rapidez que no parecía humana. Saltaron sobre él y lo
- 36:36sujetaron de los brazos y las piernas, el joven pataleaba,
- 36:40gritaba y suplicaba, pero no hubo manera de soltarse, lo
- 36:44arrastraron con brutalidad hacia la mesa de piedra, levantándolo entre
- 36:49varias como si fuera un animal atrapado en una cacería.
- 36:53El fuego iluminó su rostro lleno de pánico, gritaba mi nombre,
- 36:58pidiéndome ayuda, como si yo pudiera hacer algo, quise levantarme
- 37:02y correr hacia él, pero mis piernas no respondían, era
- 37:06como si el aire mismo me hubiera atrapado. No podía avanzar,
- 37:11ni retroceder, ni siquiera respirar con libertad, una presión invisible
- 37:16me rodeaba el cuerpo. Las mujeres lo colocaron junto al altar,
- 37:21en el suelo, y comenzaron a inmovilizarlo con sogas, su
- 37:25desesperación aumentaba, pero a cada movimiento recibía golpes con ramas
- 37:30y huesos que lo dejaban aturdido. Yo observaba todo desde
- 37:34mi escondite, con los músculos rígidos y el corazón golpeando
- 37:38como un tambor en el pecho. Me dolía cada segundo
- 37:42de impotencia, al saber que en cualquier instante sería yo
- 37:46el que estaría en el suelo, sujetado y arrastrado hacia
- 37:49las llamas. El grupo volvió a entonar un canto, ahora
- 37:55dirigido al muchacho, el fuego verde se intensificó y la
- 37:59silueta con cuernos inclinó la cabeza en su dirección, como
- 38:02si aceptara la ofrenda, el aire se volvió más denso,
- 38:06y el hedor a carne quemada se mezcló con el
- 38:09sudor y la sangre que brotaba de los golpes que
- 38:12le propinaban al joven. Intenté retroceder con cuidado, pegando la
- 38:17espalda al tronco que me cubría, pero la sensación de
- 38:20estar cercado aumentaba, el suelo bajo mis pies se sentía
- 38:24más blando, como si las raíces del bosque me sujetaran,
- 38:28cada vez que trataba de moverme, una presión me obligaba
- 38:32a detenerme. No había cadenas visibles ni manos que me agarraran,
- 38:37pero la fuerza era real, como si una pared invisible
- 38:40me impidiera escapar. Mi respiración era corta, entrecortada, y cada
- 38:46intento de tragar saliva me costaba como si hubiera una
- 38:50piedra en la garganta, miraba al frente y no podía
- 38:53apartar la vista de cómo lo arrastraban sin piedad. El
- 38:57muchacho gritaba hasta quedar ronco, pero su voz se perdió
- 39:00entre el cántico de las mujeres y el rugido del fuego,
- 39:04que se alimentaba con cada palabra que pronunciaban. Entonces escuché
- 39:09otra vez mi nombre, no venía de una sola boca,
- 39:13sino de todas a la vez, lo repetían al unísono,
- 39:16como si lo estuvieran invocando, como si estuvieran convencidas de
- 39:20que yo ya formaba parte de ese pacto. El sonido
- 39:24retumbaba en mis oídos y en mi pecho, y cada
- 39:27repetición hacía que me costara más respirar. Me di cuenta
- 39:32de que no tenía escapatoria, pues ellas sabían que yo
- 39:35estaba ahí desde antes de que llegara. Todo lo que
- 39:38había visto, cada detalle en el camino, había sido colocado
- 39:42para guiarme directo hacia esa trampa. Yo no era un
- 39:46observador accidental, era el siguiente nombre en la lista. Quise gritar,
- 39:52pero la voz no me salía, mi cuerpo estaba rígido,
- 39:55atrapado en ese aire pesado que me presionaba por todos lados,
- 39:59sentí que algo invisible se deslizaba sobre mi piel, como
- 40:03manos frías que recorrían mis brazos y mis hombros. No
- 40:08podía verlas, pero estaban ahí, sujetándome, esperando el momento para
- 40:13empujarme hacia adelante. El fuego verde brilló con más intensidad,
- 40:18y las sombras se proyectaron hacia donde yo me encontraba,
- 40:22la silueta con cuernos giró la cabeza y su mirada
- 40:25amarillenta se posó directamente sobre mi escondite. Esa luz me
- 40:29atravesó por completo, como una daga caliente, mis rodillas temblaron
- 40:34y un frío insoportable me recorrió hasta los huesos. Comprendí
- 40:39que mi turno estaba a punto de llegar, que ya
- 40:42no podía ocultarme más, y mientras veía al otro joven
- 40:45ser arrastrado hacia el fuego, supe que tarde o temprano,
- 40:49yo también sería arrastrado hacia ese altar, porque ya me
- 40:53habían descubierto y nada en el mundo podía cambiarlo. No
- 40:57sé de dónde saqué fuerzas, pero en el instante en
- 41:00que vi al otro muchacho siendo arrastrado hacia las llamas,
- 41:04mi cuerpo reaccionó solo, las piernas me respondieron de golpe
- 41:08y salí corriendo hacia la espesura. El ruido de la
- 41:11rama que se quebró bajo mis botas retumbó como un
- 41:15disparo en medio del claro. Detrás de mí, el cántico
- 41:19se interrumpió y escuché gritos mezclados con carcajadas, no necesité
- 41:24voltear para saber que habían comenzado a perseguirme. Me abrí
- 41:28paso entre los árboles con torpeza, el bosque se cerraba
- 41:32a mi alrededor como si tuviera vida propia, las ramas
- 41:36bajas se enredaban en mis brazos y en mi ropa,
- 41:39obligándome a arrancarlas a tirones. Las raíces sobresalían del suelo
- 41:44como trampas, y más de una vez tropecé de rodillas,
- 41:48pero me levanté de inmediato, sentía que si me detenía
- 41:51un segundo, me alcanzarían. El sonido de las brujas no
- 41:56era el de pasos apresurados ni hojas pisoteadas, lo que
- 42:00escuchaba eran roces veloces, como si flotaran sobre el suelo.
- 42:05Avanzaban con ligereza, sin esfuerzo, y aún así nunca disminuían
- 42:10la distancia que nos separaba, cada vez que creía haber
- 42:13ganado terreno, una carcajada aguda retumbaba cerca de mi oído,
- 42:18recordándome que estaban justo detrás. Corría sin saber hacia dónde,
- 42:24sin un rumbo definido, sólo quería alejarme del claro, pero
- 42:28el bosque parecía interminable, los troncos eran todos iguales, oscuros
- 42:33y húmedos, y la falta de luna hacía imposible orientarme.
- 42:38Cada vez que intentaba distinguir una salida, encontraba más sombras
- 42:42y más maleza que me cerraba el paso. Las carcajadas aumentaban,
- 42:47una detrás de otra, como un coro que celebraba mi desesperación,
- 42:52algunas eran graves, roncas, y otras agudas como chillido, era
- 42:57como si todo el bosque riera de mí, burlándose de
- 43:00mis intentos por escapar. La respiración se me volvió entrecortada,
- 43:06el pecho ardía con cada bocanada de aire y el
- 43:08sudor me corría por la frente y me nublaba la vista,
- 43:12mis manos estaban llenas de rasguños por las ramas que
- 43:15arrancaba para abrir camino, y las piernas comenzaban a fallarme,
- 43:20cada caída me dejaba más aturdido, pero me obligaba a levantarme,
- 43:25el miedo era el único motor que me mantenía de pie.
- 43:29De repente, el cielo se abrió con un trueno y
- 43:32comenzó a llover con fuerza, las gotas golpeaban las hojas
- 43:35y el suelo levantando un olor a tierra mojada que
- 43:38me llenó la nariz. Pensé que la lluvia podría ayudarme,
- 43:43cubrir mis huellas o confundirlas, pero enseguida comprendí lo contrario.
- 43:48El agua apagaba las velas que habían quedado atrás en
- 43:51el sendero, dejándome en una oscuridad total, no tenía forma
- 43:55de orientarme, y aunque yo ya no podía ver nada,
- 43:59las brujas continuaban siguiéndome como si nada hubiera cambiado. La
- 44:05lluvia apagó cualquier otro sonido del bosque, pero las carcajadas
- 44:09seguían presentes, más claras que nunca, ya no eran sólo
- 44:13detrás de mí, también a los costados y adelante, como
- 44:17si me rodearan. Me di cuenta de que no corría
- 44:21hacia la libertad, sino hacia donde ellas querían llevarme, el
- 44:25sendero que pisaba se transformaba en una trampa interminable, guiándome
- 44:29a un destino que no podía evitar. El barro comenzó
- 44:35a pegarse a mis botas, haciéndome más lento, mis pies
- 44:39resbalaban en cada paso, y por momentos pensé que no
- 44:42lograría levantarme más. Las ramas, antes duras, ahora parecían manos
- 44:49que me jalaban hacia atrás, cada tropiezo me dejaba con
- 44:52el rostro embarrado y con piedras clavadas en las rodillas,
- 44:56pero no me daba tiempo de sentir el dolor, la
- 44:59única sensación clara era el peso de la persecución. El
- 45:03corazón me retumbaba con tal fuerza que apenas podía escuchar
- 45:07mi propio jadeo, sabía que corría en círculos. Reconocí un
- 45:12tronco torcido que ya había visto antes, y eso me
- 45:16hizo comprender que el bosque no me estaba dejando salir,
- 45:20era como si cada paso me regresara al mismo punto,
- 45:23atrapado en un laberinto que obedecía a esas mujeres y
- 45:27al mismo diablo. De pronto, sentí que el aire detrás
- 45:32de mí cambió, no era el viento de la tormenta,
- 45:35era algo más, un empuje invisible en mi espalda me
- 45:39lanzó hacia adelante con violencia, como si alguien me hubiera golpeado.
- 45:44Caí de bruces en el lodo, tragando agua sucia y tierra,
- 45:48tocí con desesperación y me levanté, pero otra ráfaga me
- 45:52lanzó hacia la izquierda, contra un árbol. El golpe me
- 45:57dejó aturdido, y entendí que no sólo me perseguían, me
- 46:01estaban guiando, empujándome a donde querían. Cada carcajada coincidía con
- 46:07esos empujones, no necesitaba verlas para saber que disfrutaban mi desesperación,
- 46:13el diablo mismo parecía estar detrás, dirigiendo la cacería como
- 46:18si yo fuera un animal acorralado. No corría por voluntad propia,
- 46:22sino porque una fuerza más grande me obligaba a avanzar
- 46:26en la dirección marcada. Mis piernas comenzaron a flaquear, ya
- 46:31no tenía fuerzas, y la tormenta seguía cayendo con furia,
- 46:35convirtiendo el bosque en un pantano resbaloso, pero no podía detenerme,
- 46:40pues la sensación de que las manos de las brujas
- 46:43me empujaban me mantenía en movimiento, aún contra mi voluntad,
- 46:47pero en medio de esa persecución, un pensamiento se clavó
- 46:51en mi mente, yo no estaba eligiendo mi camino, pues
- 46:54la huida era sólo una ilusión. La tormenta seguía golpeando
- 46:59con furia, cuando entre la espesura distinguí una silueta oscura
- 47:03que no era árbol ni roca, me acerqué tambaleándome, con
- 47:07el barro hasta las rodillas, y descubrí una vieja choza
- 47:11de carboneros. Estaba medio hundida en la tierra húmeda, con
- 47:15el techo de lámina oxidada doblado por el peso de
- 47:18las ramas y la lluvia. Las paredes eran de tablas gruesas,
- 47:23comidas por la humedad y el tiempo, el lugar parecía
- 47:27abandonado desde hacía años, pero para mí era la única
- 47:30esperanza de esconderme de la persecución. Me metí a la
- 47:35oscuridad y adentro el olor era penetrante, una mezcla de
- 47:39madera podrida y cenizas húmedas, apenas pude cerrar la entrada,
- 47:43me quedé quieto, con la espalda pegada a la pared,
- 47:47intentando controlar mi respiración para no delatarme. La choza estaba
- 47:53casi vacía, en el suelo había un montón de cenizas
- 47:56viejas que seguramente quedaban de los hornos donde los carboneros
- 48:00quemaban la leña para hacer carbón, todo estaba húmedo, cubierto
- 48:04de manchas negras y de telarañas que colgaban en los rincones.
- 48:10El agua de la lluvia se colaba por las rendijas
- 48:12del techo, formando charcos en distintos puntos del suelo, apenas
- 48:17había espacio para moverse, pero era suficiente para ocultarme, me
- 48:22arrodillé entre las cenizas, cubriéndome el cuerpo con las sombras
- 48:26que daban las tablas. La persecución no se había detenido,
- 48:31los ruidos en el bosque eran claros, carcajadas, voces que
- 48:35me llamaban, y roces veloces que pasaban de un lado
- 48:38a otro. Apenas unos segundos después de haberme escondido, escuché
- 48:43cómo se acercaban. Las brujas comenzaron a rodear la choza,
- 48:48sus voces se mezclaban con el golpeteo de la lluvia,
- 48:51pronunciaban mi nombre una y otra vez, arrastrando las sílabas
- 48:56como si fueran cantos. Algunas carcajadas se confundían con el
- 49:00rugido de los truenos, pero yo podía distinguirlas perfectamente, eran agudas, burlonas,
- 49:07cargadas de malicia. De repente un sonido más nítido se
- 49:11sumó a ese coro, golpes secos contra las paredes, algo
- 49:15arañaba las tablas con uñas largas, desgarrando la madera vieja,
- 49:20el ruido se repetía en distintas partes de la choza,
- 49:24primero a la derecha, luego atrás, después en el techo,
- 49:28no necesitaba verlas para saber que estaban golpeando y raspando
- 49:32con sus manos, buscando la forma de asustarme para que saliera.
- 49:37Me encogí más entre las cenizas, con los brazos cubriéndome
- 49:41la cabeza, la lluvia seguía cayendo, pero lo único que
- 49:44escuchaba eran esos rasguños y las voces llamándome con insistencia.
- 49:49Cada golpe contra la pared hacía temblar las tablas, que
- 49:53parecían a punto de romperse, sentí que en cualquier momento
- 49:57la choza se vendría abajo. Pensé en salir corriendo, pero
- 50:01estaba seguro de que si esperaba demasiado, me atraparían ahí
- 50:05adentro como a un animal acorralado, pero recordé las historias
- 50:10que me contaban de niño, sobre la gente que entró
- 50:13en el bosque y nunca regresó. Siempre decían que los
- 50:17que corrían sin rumbo, acababan sirviendo de ofrenda, eso me detuvo,
- 50:22quedarme escondido era un riesgo, pero salir corriendo era asegurar
- 50:26mi destino. Me esforcé por mantenerme en silencio, pegado al
- 50:32suelo húmedo, entonces noté algo en las tablas interiores de
- 50:36la choza, había marcas talladas, símbolos extraños que apenas distinguí
- 50:42con la luz tenue de los relámpagos que se filtraban
- 50:44por las rendijas, eran figuras geométricas, círculos con cruces en
- 50:49el centro, triángulos encadenados entre sí, estaban repetidos en varias partes,
- 50:55como si alguien los hubiera dibujado a propósito en todos
- 50:58los muros. Pasé la mano sobre uno de ellos y
- 51:03sentí la textura áspera de la madera cortada, no eran
- 51:07marcas recientes, estaban desgastadas por la humedad y el tiempo,
- 51:12pero se notaba que habían sido hechas con intención. Comprendí
- 51:16que no era el primero que se refugiaba ahí. Alguien
- 51:20antes también había buscado protección dentro de esa choza y
- 51:24había dejado esos símbolos como un intento desesperado de alejar
- 51:28lo que lo perseguía. El descubrimiento me llenó de dos
- 51:33sentimientos opuestos. Por un lado, esperanza, tal vez esos símbolos
- 51:38tenían algún poder, alguna fuerza que pudiera mantenerlas fuera. Pero
- 51:44por otro lado, miedo, si alguien más había intentado lo mismo,¿
- 51:49qué le había pasado?¿ Había logrado salir vivo de allí
- 51:52o sus restos eran parte del bosque ahora? Los golpes continuaban,
- 51:58en un momento escuché claramente como unas uñas rasgaban la
- 52:02puerta misma, que vibraba bajo la presión, otra risa resonó
- 52:06muy cerca de mí, y sentí que algo rozaba el marco,
- 52:10como si una mano hubiera intentado entrar, la madera crujía,
- 52:14los relámpagos iluminaban las rendijas, y por un segundo creí
- 52:18ver un ojo amarillo pegado a la grieta, mirándome. Sin embargo,
- 52:25el tiempo se alargaba, no sabía si habían pasado minutos
- 52:28o una hora, sólo sabía que aquellas brujas no se iban,
- 52:33seguían rodeando la choza, golpeando las tablas, llamándome por mi nombre.
- 52:38Era como si supieran que estaba ahí y sólo estuvieran
- 52:41esperando que el miedo me obligara a salir. Me aferré
- 52:46a la idea de los símbolos tallados, pasé la mano
- 52:49por cada uno que pude encontrar, como si con eso
- 52:52reforzara la protección, tal vez eran inútiles, tal vez sólo
- 52:57eran garabatos hechos por otro desesperado, pero en ese momento
- 53:01se convirtieron en lo único que me daba un mínimo
- 53:04de esperanza. Me quedé quieto, respirando apenas, esperando que en
- 53:10algún momento la tormenta, el bosque y las brujas se
- 53:14cansaran de rodearme, pero la sensación de que esas uñas
- 53:18podían atravesar la madera en cualquier instante me mantuvo despierto,
- 53:22helado y consciente de que mi refugio era tan frágil
- 53:25como un soplo en medio de la tempestad. No sé
- 53:30cuánto tiempo estuve encogido entre las cenizas de la choza,
- 53:34la tormenta afuera comenzó a ceder poco a poco, y
- 53:37los golpes contra las paredes se hicieron más espaciados, las voces,
- 53:42que hasta hacía un momento repetían mi nombre con insistencia,
- 53:45se fueron apagando hasta quedar en un murmullo lejano. Me
- 53:50quedé inmóvil, con los ojos fijos en las rendijas por
- 53:54donde entraba la luz de los relámpagos, esperando el momento
- 53:57en que alguna de ellas atravesara la entrada, pero eso
- 54:01no ocurrió, y en su lugar, después de un silencio
- 54:04largo y tenso, escuché pasos que se alejaban hacia el
- 54:08fondo del bosque. Me atrevía a asomarme por una de
- 54:13las grietas de la madera, lo que vi me heló
- 54:15más la sangre, a la distancia, entre la penumbra y
- 54:19los destellos de los rayos, distinguía a las brujas retirándose
- 54:23en grupo, pero no iban solas, consigo arrastraban al muchacho
- 54:27que había sido atrapado ante. Su cuerpo se movía como
- 54:31un costal inerte, aunque a ratos daba patadas débiles, intentando resistirse,
- 54:37lo sujetaban de los brazos y de las piernas, sin
- 54:40mostrar esfuerzo alguno. Era evidente que lo llevaban de regreso
- 54:44al altar. Me cubrí la boca para no soltar un grito,
- 54:50quise salir corriendo a ayudarlo, pero el miedo me sostuvo
- 54:54en mi lugar. Sabía que si me dejaba llevar por
- 54:57la imprudencia, terminaría igual que él y entonces nadie podría
- 55:02contar lo que estaba ocurriendo en el bosque. Así que
- 55:06permanecí quieto hasta que sus siluetas desaparecieron entre los árboles
- 55:10y el sonido de las voces volvió a retumbar más lejos.
- 55:16Los rezos reiniciaron con una fuerza renovada, al principio eran
- 55:20palabras arrastradas, luego se transformaron en gritos profundos que se
- 55:25elevaban con cada repetición. El tambor resonó otra vez, golpeando
- 55:31con más violencia que antes, como si la tormenta misma
- 55:34obedeciera a su ritmo, entre los cantos se mezclaron alaridos desgarrados,
- 55:39gritos que no parecían humanos, y después un chillido animal
- 55:43que se cortó de golpe, dejando un eco seco, y
- 55:47el silencio que siguió fue tan abrupto que se me
- 55:49encogió el estómago. Me di cuenta de que si me
- 55:54quedaba mucho más tiempo en esa choza terminaría atrapado. Las
- 55:59tablas crujían con cada viento y la humedad era insoportable.
- 56:04El olor a cenizas y podredumbre me hacía toser, y
- 56:07lo último que necesitaba era delatarme con un ruido, decidí
- 56:11que debía salir, si las brujas estaban ocupadas en el ritual.
- 56:15Esa era mi única oportunidad para escapar con vida. Me
- 56:21arrastré hasta la puerta, la abrí apenas lo suficiente y
- 56:24asomé la cabeza. El bosque estaba más oscuro que nunca,
- 56:28cubierto por una neblina baja que se había levantado tras
- 56:32la lluvia. El suelo era un odasal que se pegaba
- 56:35a los pies y la ropa empapada se me adhería
- 56:38al cuerpo. Respiré hondo, tratando de reunir el valor suficiente
- 56:43para salir, pero en mi mente se repetían las historias
- 56:47de la gente que entró en el monte y nunca volvió.
- 56:50Yo estaba a punto de convertirme en uno de ellos
- 56:53si no hacía algo ya. puse un pie afuera y
- 56:57la sensación del barro frío me recorrió hasta los huesos,
- 57:01mis botas estaban tan pesadas que apenas podía moverlas, así
- 57:05que me las quité y seguí descalzo, el lodo me
- 57:08tragaba con cada paso, pero al menos me permitía avanzar
- 57:12sin hacer tanto ruido, caminé con cautela, pegado a los árboles,
- 57:16escuchando en todo momento los cantos que seguían a lo lejos.
- 57:22Cada palabra me recordaba que aún podía ser alcanzado, que
- 57:25bastaba con que una sola volteara en mi dirección para
- 57:28que mi huida terminara ahí mismo. Avancé sin rumbo fijo,
- 57:35guiado sólo por la necesidad de alejarme del claro, las
- 57:38ramas húmedas se enredaban en mi cabello, pero no me detenía,
- 57:42a cada paso sentía que algo me observaba, como si
- 57:46sombras invisibles me siguieran, esperando que tropezara para arrastrarme de vuelta.
- 57:53El frío del amanecer comenzó a colarse entre los árboles,
- 57:56el cielo, antes cubierto por nubes negras, empezó a aclararse
- 58:01en un tono grisáceo, eso me dio un poco de esperanza,
- 58:05si lograba ver el primer rayo de luz, tal vez
- 58:09tendría una oportunidad de llegar al pueblo, antes de que
- 58:12me alcanzaran. Seguí avanzando hasta que reconocí un árbol caído,
- 58:18cerca del sendero por el que había entrado horas antes,
- 58:22me aferré a esa señal como si fuera la única
- 58:25cuerda de salvación, aceleré el paso. Aunque cada músculo de
- 58:29mi cuerpo ardía por el cansancio, el barro se me
- 58:32metía entre los dedos de los pies y me hacía sangrar,
- 58:36pero no me detuve. Finalmente, después de lo que pareció
- 58:41una eternidad, distinguí el borde del pueblo, las primeras casas
- 58:45de adobe aparecieron entre la neblina y un alivio me
- 58:49recorrió el cuerpo, pero duró muy poco, pues en cuanto
- 58:53crucé el último tramo del bosque y puse los pies
- 58:56en el empedrado húmedo de las calles, escuché las campanas
- 58:59de la iglesia. El sonido no era alegre ni festivo,
- 59:05no anunciaba la misa ni el fin de la tormenta,
- 59:08eran campanadas lentas, profundas, como las que se tocan en
- 59:12los entierros. Retumbaban en el aire frío del amanecer y
- 59:16resonaban en cada rincón del pueblo. me quedé quieto descalzo
- 59:21cubierto de lodo con la certeza de que esas campanas
- 59:24no eran casualidad no anunciaban la muerte de alguien en
- 59:28específico anunciaban que el diablo había cobrado lo suyo esa
- 59:32noche El sol apenas asomaba por detrás de los cerros,
- 59:38pero la luz débil no traía consuelo. Mientras avanzaba tambaleándome
- 59:42hacia mi casa, supe que lo que había visto en
- 59:45el bosque no terminaría ahí. El pueblo entero parecía saberlo,
- 59:50las puertas permanecían cerradas, las ventanas cubiertas, como si todos
- 59:55aguardaran en silencio lo que yo había presenciado con mis
- 59:58propios ojos. El repique lento de las campanas siguió resonando
- 1:00:04en mi cabeza, mientras avanzaba por las calles empedradas, el
- 1:00:09amanecer apenas clareaba, y el pueblo parecía desierto, no había
- 1:00:13niños corriendo ni perros ladrando, y las puertas estaban cerradas
- 1:00:18y las cortinas bien corridas, como si todos se hubieran
- 1:00:21escondido de lo que acababa de ocurrir en el bosque.
- 1:00:25Caminé tambaleante, descalzo, con la ropa empapada y llena de lodo,
- 1:00:30hasta llegar a la casa del muchacho que había visto
- 1:00:33atrapado por las brujas. Tenía la esperanza de que alguien
- 1:00:38confirmara lo que yo había presenciado, que me dijeran que
- 1:00:41él había regresado, aunque fuera herido. Golpeé la puerta con fuerza,
- 1:00:48la madre salió a atenderme, y le pregunté directamente por
- 1:00:52su hijo, el mismo que había visto arrastrado hacia el altar,
- 1:00:56quise describirlo, recordarle su nombre, pero apenas pronuncié las primeras palabras,
- 1:01:01ella me cortó con frialdad, y me aseguró que no
- 1:01:05tenía ningún hijo varón, que en esa casa solo vivían ella,
- 1:01:09su esposo y dos hijas pequeñas. La contradije, insistiendo en
- 1:01:14que todos en el pueblo sabíamos de él, que lo
- 1:01:17habíamos visto crecer, pero ella mantuvo la misma respuesta, como
- 1:01:22si hablara de un extraño inventado. El padre apareció poco después,
- 1:01:28con la cara seria y repitió lo mismo, no existía
- 1:01:31ningún hijo con ese nombre, nunca lo había existido. Sus
- 1:01:36palabras me dejaron helado, era como si ambos hubieran borrado
- 1:01:40por completo a su propio hijo de la memoria. Me
- 1:01:44cerraron la puerta en la cara sin darme oportunidad de
- 1:01:47seguir hablando, me quedé de pie frente a la casa,
- 1:01:51temblando de rabia y miedo, porque sabía que lo que
- 1:01:54negaban no era olvido, sino obediencia a algo más grande
- 1:01:58que ellos. Seguí caminando por el pueblo, con la mirada
- 1:02:03fija en los detalles que antes nunca había notado, en
- 1:02:07las ventanas alcancé a distinguir velas encendidas, no las comunes
- 1:02:11de parafina blanca que se usan en los altares familiares,
- 1:02:15sino velas negras. Algunas estaban sobre mesas con imágenes religiosas,
- 1:02:21otras en rincones oscuros donde apenas se dejaban ver, la
- 1:02:25llama temblorosa de esas velas me hizo comprender lo que
- 1:02:28en verdad ocurría, no eran adornos ni caprichos, eran parte
- 1:02:33de un pacto. Cada altar con una vela negra era
- 1:02:37una señal de complicidad, un recordatorio de que muchas familias
- 1:02:41sabían de los aquelarres y los aceptaban, ya fuera por
- 1:02:45miedo a ser castigados o por conveniencia de estar protegidos.
- 1:02:49El pueblo entero estaba contaminado por ese secreto, y yo
- 1:02:53había sido el único tonto que se atrevió a entrar
- 1:02:56al bosque para confirmarlo con sus propios ojos. No me
- 1:03:02atrevía a hablar con nadie más, cada rostro que veía
- 1:03:05por las rendijas de las cortinas me observaba en silencio,
- 1:03:09como si supieran perfectamente dónde había estado y qué había visto.
- 1:03:13No encontré compasión ni sorpresa en esas miradas, sólo la
- 1:03:17frialdad de quien guarda un secreto que no debe romperse,
- 1:03:20sentí que todos me estaban advirtiendo que callara, que mi
- 1:03:24vida dependía de mantenerme en silencio como ellos. El cansancio
- 1:03:30me derribó en cuanto llegué a mi casa, me encerré
- 1:03:33en mi cuarto, todavía con el lodo seco en los
- 1:03:36pies y la ropa pegada al cuerpo, mi madre intentó
- 1:03:40preguntarme qué había pasado. Pero apenas pude balbucear que estaba cansado,
- 1:03:45me dejé caer sobre la cama, con los músculos rígidos
- 1:03:48y la mente hecha un torbellino. Esa noche, el sueño
- 1:03:54no me trajo descanso, pues cerré los ojos con la
- 1:03:57esperanza de olvidar por unas horas lo que había visto,
- 1:04:01pero lo que encontré fue peor, en mis sueños estaba
- 1:04:04otra vez en el claro del bosque. El fuego verde
- 1:04:07ardía como la primera vez, y la silueta con cuernos
- 1:04:10se alzaba en medio del humo, las brujas permanecían arrodilladas, cantando,
- 1:04:15pero no era a ellas a quienes miraba, era a mí.
- 1:04:21Los ojos amarillentos se clavaron en mí como si atravesaran
- 1:04:24cada rincón de mi cuerpo, no me gritaban ni me perseguía,
- 1:04:28sólo me observaba con una paciencia insoportable, como si supiera
- 1:04:32que no necesitaba apresurarse. Sentía que me medía, que me
- 1:04:37reconocía como quien ya había sido marcado, intenté moverme, pero
- 1:04:41estaba atrapado, con los pies hundidos en la tierra húmeda
- 1:04:45del claro, y las carcajadas de las brujas me rodeaban
- 1:04:48sin dejar salida. No había persecución ni gritos, sólo esa
- 1:04:54mirada fija que me transmitía una certeza, mi turno aún
- 1:04:58no había pasado, lo que había ocurrido con el otro
- 1:05:01muchacho era apenas el inicio, una advertencia de lo que
- 1:05:04me esperaba. Me desperté con el corazón desbocado, empapado en
- 1:05:10sudor frío, la ventana de mi cuarto estaba abierta, y
- 1:05:14el viento de la madrugada agitaba las cortinas, afuera, la
- 1:05:18calle estaba desierta, pero tuve la impresión de que alguien
- 1:05:22observaba desde la oscuridad, me acerqué con cuidado y no
- 1:05:26vi nada, solo las sombras largas de los postes, sin embargo,
- 1:05:30el escalofrío me acompañó hasta que volvió a amanecer. Esa
- 1:05:36mañana no hablé con nadie, el pueblo siguió su rutina
- 1:05:40como si nada hubiera pasado, pero yo sabía que detrás
- 1:05:43de cada mirada y de cada vela negra, se escondía
- 1:05:46la misma verdad, las brujas entregaban almas, y tarde o
- 1:05:51temprano me tocaría a mí. Los días siguientes fueron una
- 1:05:56tortura silenciosa. Al principio creí que era el cansancio y
- 1:06:01los golpes de la huida por el bosque, pero pronto
- 1:06:04me di cuenta de que algo más estaba ocurriendo en
- 1:06:07mi cuerpo. Una mañana desperté con moretones en los brazos
- 1:06:10y en las piernas, marcas oscuras que parecían provocadas por
- 1:06:15golpes fuertes. Lo extraño era que no recordaba haberme lastimado
- 1:06:20durante la persecución. Había caído varias veces en el lodo, sí,
- 1:06:25pero los moretones aparecían en lugares donde nunca me había golpeado.
- 1:06:31Además de los moretones, comenzaron a salir rasguños en mi piel,
- 1:06:35eran marcas delgadas, como hechas con uñas, que se formaban
- 1:06:40de la noche a la mañana, me revisaba al acostarme
- 1:06:43y no tenía nada, pero al despertar encontraba nuevas heridas
- 1:06:47en el pecho, la espalda o los hombros, no sangraban mucho,
- 1:06:51pero ardían como si hubieran sido recientes. Intenté convencerme de
- 1:06:57que yo mismo me los hacía al dormir, moviéndome con desesperación,
- 1:07:01pero en el fondo sabía que era otra cosa. Una tarde,
- 1:07:07al lavarme la cara en el patio, decidí mirarme con
- 1:07:10detenimiento en el espejo viejo que teníamos apoyado contra la pared,
- 1:07:14lo que descubrí me dejó helado. En mi brazo derecho,
- 1:07:19justo debajo del hombro, había un símbolo marcado en la piel,
- 1:07:23no era un simple moretón, era un dibujo definido, como
- 1:07:27si hubiera sido grabado a fuego, reconocí la forma de inmediato.
- 1:07:32Era igual a los símbolos que había visto tallados en
- 1:07:35las tablas de la choza donde me había refugiado, un
- 1:07:38círculo atravesado por una cruz, rodeado de triángulos unidos entre sí.
- 1:07:45Me quedé observándolo con el estómago revuelto, pasé la mano
- 1:07:49sobre la piel y sentí que estaba caliente, como si
- 1:07:52ardiera por dentro, eso no tenía explicación lógica, y nadie
- 1:07:57me había tocado en los días recientes, nadie había podido
- 1:08:00dibujarme eso en la piel, sin embargo, comprendí que la
- 1:08:04marca no era algo físico que pudiera quitar con agua
- 1:08:07o ungüentos, era un sello que me habían dejado en
- 1:08:10el momento en que el diablo me miró en el claro.
- 1:08:15A partir de ese día, mi salud comenzó a deteriorarse
- 1:08:19y la fiebre me acompañaba casi todas las noches, subía
- 1:08:22de golpe y me dejaba empapado en sudor. Tenía escalofríos
- 1:08:26constantes y un cansancio que me impedía trabajar en el campo.
- 1:08:31Mi madre me obligaba a quedarme en la cama, convencida
- 1:08:34de que era una gripe fuerte, pero yo sabía que
- 1:08:37no lo era, lo sentía en lo profundo de mi cuerpo,
- 1:08:41esa marca me estaba consumiendo, poco a poco. Con cada
- 1:08:46día que pasaba, la certeza crecía dentro de mí, el
- 1:08:50diablo ya me tenía señalado. No hacía falta que me
- 1:08:54hubieran arrastrado hasta la mesa de piedra, ni que me
- 1:08:58hubieran degollado en el altar, con sólo haber estado ahí,
- 1:09:02con haber sido descubierto, ya me habían entregado, yo era suyo,
- 1:09:06aunque aún siguiera caminando por las calles del pueblo. Lo
- 1:09:12peor fue darme cuenta de que no estaba solo en
- 1:09:14ese conocimiento, las mujeres del pueblo comenzaron a mirarme de
- 1:09:18manera distinta, no eran todas, pero si las suficientes como
- 1:09:23para notar el patrón. En la plaza, al pasar junto
- 1:09:27a los puestos, algunas vendedoras me seguían con los ojos,
- 1:09:31con una expresión que no era de simple curiosidad, era
- 1:09:35una mirada fija, pesada, como si supieran exactamente lo que
- 1:09:39tenía en el brazo. En la iglesia, durante la misa
- 1:09:44del domingo, sentí las miradas de dos ancianas clavadas en
- 1:09:49mí desde las últimas banca. No me apartaron la vista
- 1:09:53en ningún momento, ni siquiera cuando el sacerdote levantó la hostia,
- 1:09:57era como si quisieran recordarme que ellas sabían lo que
- 1:10:01yo ocultaba bajo la camisa. Incluso Clara, la mujer que
- 1:10:06había visto en el aquelarre, me cruzó en la calle
- 1:10:09una tarde, no me dijo nada, no se detuvo, solo
- 1:10:13pasó junto a mí con el cántaro que siempre llevaba
- 1:10:16en la mano. Pero sus ojos brillaron de una forma
- 1:10:19muy extraña, como si compartiéramos un secreto que me condenaba.
- 1:10:25Esa sensación me persiguió durante semanas, cada vez que salía
- 1:10:29de casa, tenía la impresión de que las mujeres sabían
- 1:10:33que mi tiempo se estaba agotando, algunas me miraban con
- 1:10:36compasión fingida, otras con sonrisas torcidas que me helaban la sangre,
- 1:10:41ya no podía caminar por el pueblo, sin sentir que
- 1:10:45todos esperaban el momento en que el diablo viniera por mí.
- 1:10:50El símbolo en mi brazo seguía ardiendo cada noche, a
- 1:10:54veces lo envolvía con trapos húmedos para calmar el calor,
- 1:10:57pero no servía de nada, y la fiebre me hacía delirar.
- 1:11:01Y en medio de esos delirios siempre aparecía la misma visión,
- 1:11:05la silueta con cuernos mirándome desde el fuego, paciente, sin moverse,
- 1:11:10como si esperara a que yo mismo me entregara sin
- 1:11:13necesidad de ser arrastrado. Me convencí de que lo único
- 1:11:19que había hecho la marca, era sellar un pacto que
- 1:11:22yo nunca quise, el diablo me había tomado como suyo,
- 1:11:26no con violencia, sino con la certeza de que tarde
- 1:11:29o temprano me presentaría solo ante él, y esa maldita
- 1:11:33idea era más aterradora que el mismo aquelarre, porque no
- 1:11:37había forma de escapar de algo que ya estaba escrito
- 1:11:40en mi piel. Vivía con la angustia de no saber
- 1:11:44cuándo llegaría mi turno, podía ser en un mes, en
- 1:11:48un año o esa misma noche, pero cada fiebre, cada mirada,
- 1:11:52cada rasguño nuevo en mi cuerpo, me recordaba que la
- 1:11:56espera no sería larga. La fiebre me había dejado débil,
- 1:12:01y esa madrugada desperté empapado en sudor, con la sensación
- 1:12:04de que alguien respiraba muy cerca de mi oído, tardé
- 1:12:08unos segundos en darme cuenta de que no era un
- 1:12:11delirio más. Lo que me había despertado no fue el
- 1:12:14calor de la enfermedad ni un mal sueño, sino un
- 1:12:17sonido que reconocí de inmediato. El tambor, golpes graves, profundos,
- 1:12:23marcando un compás que se extendía desde el bosque hasta
- 1:12:27el interior de mi cuarto, era el mismo que había
- 1:12:30escuchado en el aquelarre, el mismo que retumbaba cuando vi
- 1:12:33al cabrito degollado y a la silueta con cuernos formarse
- 1:12:37en el humo. Me levanté con dificultad, con las piernas temblando,
- 1:12:43caminé hasta la ventana y apenas me atrevía a asomarme,
- 1:12:47la calle estaba iluminada por la luz temblorosa de varias
- 1:12:50velas negras, avanzaban en procesión, sostenidas por las mismas mujeres
- 1:12:55que había visto en el claro. Iban descalzas, en silencio,
- 1:13:00con los cántaros de barro en las manos y los
- 1:13:03cabellos sueltos, moviéndose en un mismo ritmo que seguía al
- 1:13:07golpe del tambor, sus sombras se estiraban sobre las paredes,
- 1:13:11como si fueran más grandes que ellas. Mi corazón se
- 1:13:16agitó con una fuerza insoportable, ya no había duda, habían
- 1:13:20venido por mí. Podía sentirlo en la marca ardiente de
- 1:13:24mi brazo, que latía como si tuviera vida propia. Era
- 1:13:28el llamado final, el que había estado posponiéndose noche tras noche,
- 1:13:33desde que escapé de la choza. Pero sabía que esta
- 1:13:36vez no habría refugio ni símbolos tallados que me protegieran.
- 1:13:40El diablo había tenido paciencia, y ahora estaba seguro de
- 1:13:43que mi turno había llegado. Me aparté de la ventana, tambaleándome,
- 1:13:50con la respiración entrecortada, pensé en correr,¿ pero hacia dónde?
- 1:13:56Ya no era el muchacho curioso que entró al bosque
- 1:13:58en medio de una fiesta patronal, era alguien marcado, señalado,
- 1:14:03vigilado por todas las miradas cómplices del pueblo, si intentaba
- 1:14:07huir por las calles. Me encontraría con puertas cerradas y
- 1:14:11vecinos en silencio. Las voces comenzaron a pronunciar mi nombre,
- 1:14:18igual que aquella noche en el bosque, primero fue un
- 1:14:21murmullo arrastrado, después un coro creciente que se elevó por
- 1:14:25encima del repique del tambor. Cada repetición golpeaba mi cabeza
- 1:14:30como un martillo, no estaban buscándome a ciegas, sabían exactamente
- 1:14:35dónde estaba, y sólo esperaban a que saliera. La marca
- 1:14:41en mi brazo ardía como hierro al rojo vivo, intenté
- 1:14:44cubrirla con un trapo húmedo, pero era inútil. El calor
- 1:14:49salía desde dentro, como si algo estuviera empujando por escapar
- 1:14:53de mi piel, me miré al espejo y por un
- 1:14:55instante tuve la visión de los cuernos reflejados detrás de mí,
- 1:14:59ojos amarillentos que me observaban con calma. Cerré los ojos
- 1:15:04con fuerza y me aparté, pero la imagen ya se
- 1:15:07había quedado grabada en mi mente. No recé, no había
- 1:15:12oración que pudiera salvarme en ese momento, lo único que
- 1:15:16hice fue sentarme frente a la mesa y tomar un papel,
- 1:15:20las manos me temblaban, la pluma se me resbalaba entre
- 1:15:23los dedos sudorosos, pero empecé a escribir lo que habían
- 1:15:27visto mis ojos. No quería que todo muriera conmigo, si
- 1:15:31alguien encontraba estas palabras, al menos sabría que lo que
- 1:15:35ocurre en el bosque no es un rumor ni una
- 1:15:38leyenda inventada para asustar. Mientras escribo, los golpes del tambor
- 1:15:45se acercan más, las velas negras siguen brillando afuera, alineadas
- 1:15:49como una cadena que rodea mi casa, puedo escuchar como
- 1:15:53sus pasos descalzos se arrastran por el empedrado húmedo. El
- 1:15:57aire huele a copal quemado, espeso y sofocante, mezclado con
- 1:16:01ese hedor insoportable a carne quemada que nunca más logré olvidar.
- 1:16:08Siento que la habitación se encoge, que las paredes respiran conmigo,
- 1:16:12y que la ventana es la boca por donde entrará
- 1:16:15lo que ya me reclama, sé que no hay forma
- 1:16:18de detenerlo, pero lo único que me queda es dejar testimonio,
- 1:16:22porque tal vez alguien más, algún día, entienda que en
- 1:16:26este pueblo el silencio no es ignorancia, es obediencia, todos
- 1:16:30lo saben y todos lo callan. Las voces han vuelto
- 1:16:34a pronunciar mi nombre, más claras, más fuertes, ya no
- 1:16:38lo arrastran como un rezo, ahora lo gritan con júbilo,
- 1:16:42como si festejaran que finalmente ha llegado el momento, y
- 1:16:46la marca me arde tanto que apenas puedo sostener la pluma.
- 1:16:50Me detengo un segundo, y las escucho, están justo afuera
- 1:16:54de mi ventana. Siento uñas largas raspando la madera, el
- 1:16:59mismo sonido que escuché en la choza de carboneros. Y
- 1:17:04entre los rezos, entre las carcajadas, escucho esa voz grave
- 1:17:08que no pertenece a ninguna mujer, la misma voz que
- 1:17:11escuché en el claro, rugiendo desde el humo. Por eso
- 1:17:17cierro estas líneas con la certeza absoluta, mientras escribo, ya
- 1:17:21lo llaman por mi nombre desde la ventana, sé que
- 1:17:24la próxima alma que entregarán será la mía. Relato anónimo