Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 373 Que los abuelos mueran vivos.
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- Podcast número trescientos setenta y tres. En un mundo que avanza a pasos agigantados hacia el futuro, corremos el riesgo de olvidar a aquellos que han pavimentado camino para nosotros, nuestros ancianos, nuestros abuelos. Cada arruga lleva historias de triunfos, de desafíos. Sabiduría que solo se adquiere con el tiempo y que continuamente, Dios en su palabra, nos advierte que no podemos perder. Pero estamos realmente honrando el legado y la experiencia de nuestros ancianos. El presente podcast, titulado que los abuelos mueran bien vivos, no solo es un llamado a la acción, sino una reflexión profunda sobre cómo tratamos a nuestros mayores. Imaginémonos por un momento a un abuelo que, tras un pequeño tropiezo, al caerse en la calle, es confinado a las cuatro paredes de su hogar. Eso eso es justicia, o eso es una condena. La vida de nuestros abuelos ha sido un viaje lleno de exploraciones y trabajo duro. Encerrarlos en un capítulo final de inactividad y limitaciones. La verdad no es el final que merecen. Es mejor morirse libre, haciendo lo que a uno le gusta que agonizar, encerrado cumpliendo normas que, aunque son importantes para la seguridad, son agobiantes y no dejan disfrutar la parte de la vida que le interesa a los octagenarios. Y lo que estás oyendo no es un llamado a ser irresponsable con los cuidados básicos que tiene que tener los abuelos. No es un sutil recordatorio a no poner excesivos límites al adulto mayor que, lejos de beneficiarlo, terminan por enclaustrarlo y llevarlo a sentirse preso de su propia familia. La libertad de vivir plenamente no debería extinguirse con la edad. Hay una belleza indescriptible en ver a un anciano disfrutar de las pequeñas libertades como mi abuela Ana, a quien a veces yo recogía en mi camioneta y nos íbamos todo el día a compartir. Le encantaba ir a comer helado. Su preferido era el de mandarina. A veces yo la dejaba tomar coca cola. A sus ochenta y cuatro años se la tenían prohibida, pero ella sabía que cuando yo pasaba por ella para llevarla a pasear, al menos en el almuerzo, podía volver a darle una probadita. Salíamos de compras y a comer. Yo sentía que los medicamentos que le daba a la hija que la cuidaba eran buenos, pero la abuela se quejaba de las excesivas prohibiciones que a veces la hacían sentir presa. Mi abuela ya murió. Ya. No voy a poder reclamar unas cuantas bendiciones al cielo por mi proceder, porque ella ya partió con el señor y es que en la vida, cada ser que se correlaciona contigo es una oportunidad para que Dios te bendiga en tu proceder. La participación activa de los abuelos en la sociedad y en la familia es crucial. En primera de Timoteo. Capítulo número cinco versículos Zuru y dos. Pablo instruye no reprendas con dureza a los ancianos, sino exhórtalos como si fueran tu padre. Trata a las ancianas como a madres y a las mujeres jóvenes como hermanas con toda pureza. Este pasaje subraya la importancia de mantener relaciones intergeneracionales saludables, donde los abuelos son tratados con amor, con respeto, con dignidad, participando activamente en la vida familiar y en la vida comunitaria. No encerremos a los abuelos. Muchos de ellos solo se jubilaron en sus trabajos, no en sus vidas. Jubilarse no significa que ya tienes que descansar. Jubilarse significa que ahora tienes menos vitalidad, divértigo para producir, pero más tiempo para hacer lo que te gusta. La Organización Mundial de la Salud reconoce la importancia de que las personas mayores tengan control sobre su propia vida. La jubilación no es el cierre de un capítulo, sino la oportunidad de escribir uno nuevo, con menos obligaciones y más tiempo, para disfrutar las pasiones olvidadas A a mí también a po esas personas que se jubilan y buscan otro trabajo para seguir produciendo dinero bien porque tienen compromisos económicos o bien porque creen que en la productividad económica está el beneficio para sus vidas. Hay personas a las que hay que enseñarles que la jubilación no es el final de la vida productiva. Creer que sí lo es hace que al jubilarse busquen más trabajos y si no los consiguen, se frustran y empiezan a sentirse inútiles. Hablemos de la brecha generacional. Hay estudios que dicen que los lugares menos agradables y con menor mejor trato al adulto mayor son las casas donde en la familia hay diferentes clases de edades y que, por el contrario, viven mejor en hogares donde las edades son más equiparadas a las suyas, lo que muestra que no estamos enseñando a las nuevas generaciones el respeto y la adecuada comunicación con los ancianos, o sea, términos generales. Resumiendo lo que acabo de decir, hay ancianos que se sienten mejor viviendo en ancianatos, en casas de retiro que en las casas de su propia familia, porque allí son ignorados. La Biblia destaca la importancia de valorar todas las etapas de la vida, reconociendo la sabiduría y la experiencia que los ancianos aportan a la Comunidad. Proverbios. Capítulo número dieciséis, versículo treinta y uno dice las canas son una corona de esplendor. Se obtienen por el camino de la justicia cómo lo ves. En este versículo se refleja el respeto y el honor que se le debe a los ancianos, no solo por su edad, sino también por las experiencias de vida que los han llevado a obtener tanta sabiduría. Esas experiencias se están perdiendo, pues no existe la cultura, de hacer que nuestros hijos se sienten a conversar con los abuelos de autrónomo. Capítulo número cuatro, versículos número nueve. Insta, pero cuídate y guarda tu alma con diligencia para que no olvides las cosas que tus ojos han visto ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida. Hazlas saber a tus hijos y a los hijos de tus hijos que cada día sea una oportunidad para que ellos y nosotros aprendamos que la vida se tratan no solo de existir, sino de vivir. Verdaderamente. Enseñemos a nuestros hijos el valor de cada arruga y la historia que esas arruguitas están contando. Asegurémonos de que, cuando llegue el momento, podamos mirar atrás y decir que nuestros abuelos se murieron bien vivos que Dios te bendiga. S S? S? S