Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / La Noche En Que Descubrieron Al Nahual - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:05Speaker 2: Me llamo Damián y aún recuerdo el día en que
- 0:07me pasó esto. Yo estaba pagando un servicio comunitario por
- 0:12una falta menor. El comisario me dijo que o cumplía
- 0:17días de trabajo o me quedaba con el problema encima,
- 0:20así que acepté. Me mandaron a un rancho apartado, de
- 0:24esos que quedan rodeados de monte y con un camino
- 0:28de terracería hasta el pueblo. El comisario me llevó en
- 0:32su carro por un tramo largo de tierra, piedras y polvo.
- 0:36A los lados había potreros, cercas viejas y portones con candado.
- 0:42El pueblo se fue quedando atrás y el monte empezó
- 0:45a verse más pegado al camino, con ramas bajas y espinas.
- 0:50Cuando por fin llegamos, el rancho se miró simple y
- 0:53bien aislado, una casa de adobe con techo de lámina,
- 0:57una cocina aparte, una bodega de madera, corrales de postes
- 1:01y alambre y un patio amplio. El comisario me entregó
- 1:06con el encargado. Era un hombre de manos gruesas, piel
- 1:10curtida y mirada fija. Me midió y se fue a
- 1:14lo práctico, me indicó dónde dejar mi mochila y me
- 1:17dijo que me tocaba hacer, cargar agua para los animales,
- 1:21limpiar el corral, acomodar costales en la bodega y ayudar
- 1:25a reparar un tramo de cerca. También me presentó al
- 1:29ayudante del rancho, un muchacho de mi edad o un
- 1:32poco mayor. Él sí hablaba más, pero hablaba lo necesario.
- 1:38Me señaló el carretón, la pala y los baldes, y
- 1:41me dijo dónde empezábamos. Ahí miré a unos perros que
- 1:46andaban sueltos por el patio. Empecé con el agua, llené
- 1:50cubetas en la pila y las llevé al corral en
- 1:53el carretón. Había vacas, un burro y unas cabras. Los
- 1:59animales se arrimaban rápido a tomar agua, mientras yo vaciaba,
- 2:03el ayudante revisaba el alambre y los postes. Varias veces
- 2:08lo vi mirar hacia el cerco del monte, con la
- 2:10cabeza quieta, como escuchando. No me dijo nada de eso,
- 2:16pero esa mirada se me quedó grabada. Después me tocó
- 2:20limpiar el corral, el encargado me dio una pala y
- 2:23me indicó un rincón donde se juntaba lo más pesado.
- 2:27Trabajé un buen rato y terminé sudado, con la espalda dura,
- 2:31luego pasé a la bodega. Adentro olía a maíz seco
- 2:35y a madera. Acomodé costales por filas, cuidando que quedaran firmes.
- 2:42Entre los costales había herramientas, rollos de alambre, clavos, grapas,
- 2:47un mazo y una lámpara de mano con baterías. En
- 2:52la tarde fuimos a la cerca, había un tramo flojo
- 2:55y dos postes inclinados, el ayudante me pasó grapas y
- 2:59el martillo y me mostró cómo tensar. Metí fuerza con
- 3:03una palanca y sentí como el alambre quedaba firme. Cerca
- 3:08de ese tramo el suelo estaba más oscuro, como tierra removida,
- 3:12y había ramas rotas del lado del monte, no me
- 3:15detuve a investigar, pero lo noté. Antes de que oscureciera,
- 3:20el encargado me dio la única orden que repitió dos veces,
- 3:24no salir de noche. Me señaló el cuarto donde iba
- 3:28a dormir, una pieza pequeña con cama de fierro y
- 3:32una silla, y luego me señaló el baño pegado a
- 3:35la pared, atrás de la casa, a unos pasos. Me
- 3:39dijo que si necesitaba algo lo dejara para el día siguiente,
- 3:43me lo dijo como regla de trabajo, sin bromas. El ayudante,
- 3:48al escucharlo, se quedó serio y bajó la vista. Cené
- 3:53en la cocina lo que me dieron, frijoles y tortillas,
- 3:56y me lavé las manos en la pila. En ese
- 4:00rato miré mejor el patio, había un foco colgado en
- 4:03un cable que alumbraba poco y dejaba sombras marcadas. La
- 4:08luz no alcanzaba el cerco del monte, afuera se miraban
- 4:11ramas y oscuridad. Los perros se acomodaron debajo del alero,
- 4:16pegados a la puerta, como si ese fuera su lugar
- 4:19de noche. Uno de ellos se quedó olfateando el aire,
- 4:24con el hocico levantado y luego se acostó. Antes de meternos,
- 4:28el encargado dio una vuelta por el patio, revisó el
- 4:32candado del corral, jaló una cadena que aseguraba un portón
- 4:36y empujó la puerta principal para comprobar el pasador. En
- 4:41la madera del marco, cerca de abajo, yo alcancé a
- 4:45ver marcas viejas, como raspones profundos. El ayudante se dio
- 4:50cuenta de que yo las miraba, y sólo me hizo
- 4:53una seña para que entrara. En ese momento los perros
- 4:57se pusieron tensos y voltearon al mismo lado, hacia donde
- 5:01estaba el monte. Me metí al cuarto con el cuerpo cansado,
- 5:06dejé la lámpara cerca de la cama por si tenía
- 5:09que ir al baño y me quité las botas. En
- 5:13ratos escuché a los animales moverse en el corral y
- 5:16a los perros cambiar de posición, rascar el piso y
- 5:19acomodarse otra vez. La regla de no salir me pareció rara.
- 5:24por la manera en que la dijeron, como si fuera
- 5:27algo que ya había dado problemas. Me quedé despierto pensando
- 5:32en eso, y en el trabajo que me faltaba para
- 5:35terminar el servicio, y regresar al pueblo. Antes de dormirme
- 5:40miré el techo de lámina, y escuché el rancho por dentro,
- 5:44con la sensación de que ahí la noche mandaba. Esa
- 5:48fue mi primera noche en ese lugar, y todavía no
- 5:51sabía que esa orden tenía iba a pesarme más de
- 5:54lo que yo creía. Al día siguiente me levanté con
- 5:58el cuerpo adolorido por el trabajo, me lavé la cara
- 6:01en la pila y me puse las botas, todavía húmedas
- 6:04por el sudor de la tarde anterior. En la cocina
- 6:08me dieron café y un plato sencillo. El encargado ya
- 6:12andaba afuera, revisando los candados y caminando por el patio,
- 6:18observando que todo estuviera bien y en orden. Los perros
- 6:22estaban cerca de la puerta y se quedaban atentos con
- 6:26la cabeza levantada hacia el cerco del monte. Me puse
- 6:30a trabajar desde temprano. Primero volví al corral, acarreé cubetas
- 6:36de agua, limpié, acomodé el alimento y volví a revisar
- 6:40el portón donde estaba el candado. Me fijé bien porque
- 6:45la noche anterior me había quedado la idea de que
- 6:48esa regla de no salir no era por capricho. El
- 6:52ayudante me alcanzó con las herramientas y me indicó que
- 6:56íbamos a terminar la cerca que había quedado floja. Agarramos alambre,
- 7:01grapas y el mazo y caminamos hacia el tramo donde
- 7:05el monte se acercaba más. Mientras trabajábamos, noté cosas que
- 7:10el primer día no había notado. Había ramas quebradas del
- 7:15lado del cerco, como si alguien o algo se hubiera
- 7:18arrimado a empujar. El alambre tenía partes raspadas, con marcas largas,
- 7:23y un poste estaba manchado de lodo seco a media altura,
- 7:28como si lo hubieran tallado. No dije nada, solo me
- 7:32concentré en enderezar el poste y tensar el alambre. El
- 7:36ayudante no platicaba, solo hacía lo suyo rápido, mirando de
- 7:41vez en cuando hacia el monte. Cerca del mediodía vi
- 7:45las huellas, estaban marcadas en tierra húmeda, junto a la
- 7:49esquina del cerco, donde la sombra del monte alcanzaba el rancho,
- 7:53aunque todavía hubiera sol. Eran grandes y profundas, con las
- 7:58uñas bien dibujadas, largas como garras. Me agaché, pasé la
- 8:03lámpara apagada cerca, solo para ver el relieve, y sentí
- 8:08un escalofrío simple, porque no eran huellas de un perro
- 8:11del rancho. Los perros que yo había visto, eran medianos
- 8:16y sus patas no dejaban esa marca. El ayudante también
- 8:20las vio, se quedó mirando un segundo y luego apuró
- 8:24el trabajo sin explicarme nada, como si quisiera terminar antes
- 8:28de que cayera la tarde. Regresamos al patio con las herramientas,
- 8:33el encargado vio que traíamos la cara seria y se
- 8:36acercó a revisar. Miró la esquina del cerco desde lejos,
- 8:41sin caminar hasta allá, como si no quisiera arrimarse de más.
- 8:46Me indicó que guardara todo en la bodega, y que
- 8:49no dejara nada afuera. Me puso a acomodar costales otra
- 8:54vez y a barrer la entrada de la casa. Todo
- 8:58lo que me pedía tenía un sentido de control, como
- 9:01si estuviera evitando que algo encontrara fácil donde meter el hocico.
- 9:06Cuando empezó a oscurecer, los perros se juntaron temprano debajo
- 9:10del alero. Uno se levantó y fue hasta el borde
- 9:14del patio, se paró mirando hacia la oscuridad del monte
- 9:17y y regresó con la cola baja. El encargado volvió
- 9:22a repetir la orden de no salir, con el mismo
- 9:25tono seco de la primera noche. El ayudante se metió
- 9:29sin perder tiempo y cerró con el pasador. Yo cené,
- 9:34me lavé, y me fui al cuarto con la idea
- 9:36de dormir rápido para no pensar en nada. Me acosté
- 9:40y apagué la luz, pero no tardé en escuchar un
- 9:43movimiento afuera. Primero fue un golpe en el corral, como
- 9:48si algo hubiera empujado una tabla. Luego se escuchó el
- 9:52ruido de los animales, un roce de madera, y los
- 9:56perros se movieron rápido y se amontonaron contra la puerta, apretados,
- 10:00sin ladrar fuerte. Yo pensé en la orden, pero también
- 10:05pensé en el candado del corral, porque lo había cerrado yo,
- 10:09y no quería que se saliera un animal y me
- 10:12lo cargaran a mí. Esa idea me ganó, Tomé la
- 10:16lámpara de mano y salí solo unos pasos, pegado a
- 10:19la pared, con la intención de mirar desde ahí y
- 10:22volverme a meter. El aire afuera estaba frío y olía
- 10:26a tierra mojada y a pelo de perro. La luz
- 10:30de mi lámpara alcanzó el borde del patio y el
- 10:33primer tramo del cerco. Ahí lo miré. Era un perro negro,
- 10:39demasiado grande, con el hocico ancho y los colmillos largos,
- 10:43asomados aunque no abriera la boca del todo. Tenía el
- 10:47pelo oscuro, grueso, y en la luz se le marcaban
- 10:51las patas fuertes. Las garras se le miraban al caminar,
- 10:55largas y curvas. Iba en cuatro patas, pero se miraba
- 11:00distinto a cualquier perro que yo hubiera visto. No caminaba
- 11:05como los del rancho, se movía despacio, directo, como si
- 11:09supiera que yo estaba ahí y desde antes de que
- 11:12yo prendiera la lámpara. Se quedó quieto un segundo, no
- 11:17bajó la cabeza ni se echó para atrás. Sólo me
- 11:21miró con los ojos brillando en la luz, luego avanzó.
- 11:25Sentí la tierra crujir bajo sus patas y el roce
- 11:28de ramas cerca del cerco. Se acercó más sin apurarse,
- 11:33como si quisiera que yo entendiera que ese patio no
- 11:36era mío. Cuando estuvo a pocos metros, levantó la cabeza
- 11:41y me enseñó los colmillos completos. Eran largos y parejos,
- 11:46y se le marcó la encía, la boca se le
- 11:48abrió apenas, lo suficiente para dejar salir un gruñido, que
- 11:53me vibró en el pecho. Yo me eché para atrás
- 11:56sin apartar la lámpara, buscando la puerta con la mano.
- 12:01Me pegó el impulso de correr, pero el suelo tenía
- 12:04piedras sueltas, y pensé que si me caía ahí, en
- 12:07el patio, me alcanzaba sin esfuerzo. Entonces di pasos cortos,
- 12:13cuidando el equilibrio, pero el perro negro avanzó también y
- 12:17en un momento dio un salto corto, sin avisar. Ahí
- 12:22sentí que el aire me pegaba en la cara y
- 12:24que algo me rozó el brazo, pues el dolor fue inmediato, caliente,
- 12:29como si me hubiera pasado una navaja. La lámpara casi
- 12:33se me cae, pero alcancé a meterme y a cerrar
- 12:36con fuerza. Los perros del rancho seguían pegados a la casa, escondidos,
- 12:43sin salir. Yo me quedé dentro con el brazo levantado,
- 12:47viendo como la sangre bajaba en una línea. El arañazo
- 12:52era largo y profundo, no para deshacerme el brazo, pero
- 12:55sí para dejar una marca clara. El encargado salió por
- 13:00el ruido, me vio el brazo, me jaló hacia la
- 13:03luz de la cocina y se enojó. Me revisó la herida.
- 13:07me limpió con agua y me apretó un trapo para
- 13:10que dejara de sangrar. Me dijo que esa regla no
- 13:14era para asustar a nadie, que era porque en ese
- 13:17monte se arrimaba un agual con forma de perro grande.
- 13:21Me dijo que ya se había visto antes, que no
- 13:24era cosa de una sola noche, y que cuando se
- 13:27dejaba ver así de cerca, era porque estaba agarrando confianza.
- 13:33Luego me dijo que si yo no hubiera salido, eso
- 13:36se quedaba afuera. Me dejó claro que el rancho se
- 13:39cuidaba con reglas simples y que yo las había roto.
- 13:44El ayudante estaba despierto, pálido, mirando la puerta como si
- 13:49esperara otro golpe. El encargado decidió mandar al ayudante al
- 13:54pueblo para buscar a un brujo. Dijo que era mejor
- 13:58cortar eso de raíz, porque si el animal ya me
- 14:01había alcanzado, la siguiente vez podía meterse al corral o
- 14:05arrimarse a la puerta otra vez. Esa noche no volví
- 14:09a abrir, me senté en la cama con el brazo
- 14:11vendado y escuché afuera unos pasos que se alejaban hacia
- 14:15el monte. No lo vi otra vez, pero el olor
- 14:19a tierra y a perro mojado se quedó un rato
- 14:22pegado en el aire. Yo me quedé despierto hasta que
- 14:26el cansancio me ganó, con la sensación clara de que
- 14:29ya no era sólo una regla rara, ahora era una
- 14:32regla esencial para proteger mi vida y la de los
- 14:35demás de ese Nahual. pues esa cosa que se había
- 14:38parado frente a mí y me había dejado marca, rondaba
- 14:42ahí por las noches. Al amanecer, el encargado me sacó
- 14:47al patio para revisar el corral. Yo traía el brazo
- 14:51vendado con un trapo limpio y la piel ardida por
- 14:54el arañazo, caminamos despacio, sin hacer ruido. En la tierra,
- 15:00cerca de la puerta del corral, había tierra removida y
- 15:03marcas frescas de uñas. Junto a la pared de la casa,
- 15:08a la altura de donde yo había salido con la lámpara,
- 15:11se miraban huellas grandes, hundidas, con las uñas largas bien marcadas.
- 15:17Eran las huellas que había dejado esa bestia, ese maldito Nahual.
- 15:23El encargado no se puso a discutir ni a dar vueltas,
- 15:26me dijo que yo terminaba el servicio, pero que desde
- 15:29ese momento no daba un paso afuera cuando oscureciera, ni
- 15:33para asomarme, ni para revisar candados, ni por ninguna razón.
- 15:39Me tuvo trabajando cerca de la casa. Me puso a
- 15:42lavar cubetas, a barrer la entrada, a acomodar costales y
- 15:47a dejar la bodega cerrada. Cada cosa que me pedía
- 15:51era para tener todo en orden. Los perros seguían pegados
- 15:55al alero, mirando hacia el cerco del monte como si
- 15:58esperaran algo. El ayudante no regresó en un buen rato,
- 16:03y cuando por fin volvió, venía acompañado por el brujo.
- 16:08Traía botas, camisa y sombrero, y una bolsa pequeña de sal,
- 16:13un manojo de ruda amarrado con hilo y copal envuelto
- 16:16en papel. Llegó serio, viendo el patio y los corrales,
- 16:21eso era señal de que ya había estado en lugares así.
- 16:25El encargado lo pasó a la cocina y le contó
- 16:28lo que había pasado. Yo no escuché todo, pero vi
- 16:32que el brujo volteaba a mirarme el brazo. El encargado
- 16:36me hizo señas para que me acercara, el brujo me
- 16:39pidió que le mostrara el arañazo. Me destapé la venda
- 16:44y vio la marca, se agachó un poco para verla
- 16:46de cerca y pasó sus dedos por encima de ella,
- 16:50sin tocarme. Me pidió que le dijera desde donde vi
- 16:54al animal, por donde venía y hasta donde llegó. Yo
- 16:58se lo expliqué con calma, porque lo tenía claro en
- 17:01la cabeza. Le señalé el borde del patio, la esquina
- 17:06del cerco y la puerta por donde me metí. Luego
- 17:09caminó despacio por el patio, no fue directo al monte.
- 17:14Primero miró la tierra donde se juntaban los perros, revisó
- 17:18el marco de la puerta, donde yo había visto los
- 17:21raspones viejos el primer día. Se agachó donde estaban las
- 17:25huellas nuevas y Tocó la tierra con dos dedos y
- 17:28olió la punta de sus dedos, como si buscara reconocer
- 17:32el rastro. Caminó hasta el corral, revisó el candado y
- 17:37la tabla que yo había oído golpear la noche anterior.
- 17:41En una esquina del corral, encontró marcas de uñas en
- 17:45un poste, como si lo hubieran rascado con fuerza. No
- 17:49dijo nada en ese momento, solo regresó a la casa
- 17:52y se quedó un rato mirando el cerco del monte.
- 17:56Antes de que cayera la noche, nos dejó instrucciones claras.
- 18:01Dijo que quería las puertas cerradas, nada de asomarse por
- 18:05el patio, nada de abrir para ver mejor y que
- 18:08la lámpara se usara desde adentro. El encargado aceptó sin
- 18:13discutir y el ayudante se quedó cerca, como si le
- 18:16diera tranquilidad tener al brujo ahí. Yo me quedé en
- 18:21el cuarto un rato, con el brazo envuelto otra vez.
- 18:25Tenía mucho miedo, que me corría por todo el cuerpo,
- 18:28y lo que me tenía tenso era la idea de
- 18:31que el Nahual ya había probado llegar hasta mí. Cuando
- 18:36empezó a oscurecer, el brujo se movió como si siguiera
- 18:39un orden. Encendió el copal en un recipiente de metal,
- 18:44el humo salió espeso y con olor fuerte, de esos
- 18:47que se te quedan en la ropa. Pasó el humo
- 18:51por la puerta principal y por la puerta del cuarto
- 18:54donde yo dormía. Luego caminó a las esquinas del corral
- 18:58y levantó el recipiente para que el humo subiera a
- 19:01los postes y al alambre. Después abrió la bolsa pequeña
- 19:06de sal y tiró sal en líneas claras sobre el piso,
- 19:10una frente a la entrada y otra pegada a la pared,
- 19:13rodeando el tramo donde estaban las huellas. No hizo dibujos raros,
- 19:18hizo esas líneas como para marcar el límite. Amarró la
- 19:23ruda en un punto fijo cerca del marco de la
- 19:25puerta y se quedó un momento observando a los perros.
- 19:30Los perros no se acercaron a olfatear la ruda, se
- 19:33quedaron apretados en su rincón, mirando al monte. Nos metimos
- 19:38a la casa, la puerta quedó cerrada con el pasador.
- 19:43Yo me puse detrás, a un lado, con la lámpara lista.
- 19:46El brujo se quedó cerca de la entrada y con
- 19:50el recipiente del copal en la mano. El encargado se
- 19:54paró a un paso, sin moverse, y el ayudante se
- 19:58quedó atrás, pegado a la pared. El ruido empezó cerca
- 20:03del cerco. Primero se oyó el roce de ramas y
- 20:06luego el crujido de la tierra, los animales del corral
- 20:10se movieron, ahí comenzaron a sentir miedo, y los perros
- 20:14no ladraron fuerte, Solo se escuchó un gemido y el
- 20:17raspón de uñas en el piso, como si estuvieran nerviosos.
- 20:21Yo enfoqué la lámpara hacia la rendija de la puerta.
- 20:26La luz alcanzó el patio y se miró una sombra moverse.
- 20:31Enseguida se alcanzó a ver el mismo perro negro, igual
- 20:35de grande, con el hocico ancho y los colmillos largos.
- 20:39Venía despacio, con la cabeza baja, olfateando el piso. Se
- 20:45acercó hasta la línea de sal y se frenó, puso
- 20:47una pata adelante, tocó el borde y la retiró como
- 20:51si le quemara. Volvió a intentarlo con la otra pata,
- 20:55raspó la tierra a un lado y dio dos vueltas cortas,
- 20:59buscando un espacio donde no hubiera sal. Yo veía sus
- 21:04garras claras con la luz y cada vez que rascaba,
- 21:07las uñas levantaban tierra y se escuchaba el ruido seco
- 21:11del suelo rompiéndose. El animal se pegó a la pared,
- 21:15olfateó la ruda que estaba amarrada y levantó la cabeza
- 21:19mostrando los colmillos. Sus ojos brillaron con la lámpara, ahí
- 21:24sentí la misma presión en el pecho de la noche anterior,
- 21:28pero me quedé donde estaba, sin moverme. El brujo abrió
- 21:33la puerta sólo lo necesario para dar un paso. No
- 21:37salió corriendo ni gritó, aventó un puño de sal al suelo,
- 21:41frente al animal y y el perro se echó un
- 21:43poco para atrás. El brujo levantó el recipiente con el
- 21:48copal hacia él y dijo una oración en voz baja.
- 21:52El humo le pegó al hocico al perro negro, el
- 21:55nahual agachó la cabeza, volvió a rascar la tierra con
- 21:59fuerza y luego retrocedió dos pasos. Se quedó tenso, como
- 22:04si se sostuviera con rabia, y soltó un gruñido largo
- 22:07que se oyó claro en el patio. El brujo dio
- 22:11otro paso, sin cruzar la línea de sal volvió a
- 22:15aventar un poco de sal para reforzar el límite y
- 22:18siguió con la oración el Nahual retrocedió otra vez se
- 22:24dio media vuelta caminó hacia el cerco se detuvo un
- 22:28momento como si quisiera regresar y al final se fue
- 22:32al monte no brincó la sal y no se acercó
- 22:35a la puerta se perdió entre las ramas y el
- 22:40ruido de sus patas se fue apagando Nos quedamos adentro
- 22:44un rato más. El brujo apagó el copal y dejó
- 22:48las líneas de sal tal como estaban. Al amanecer volvimos
- 22:53a revisar, no había huellas nuevas junto a la puerta.
- 22:57Los perros volvieron a caminar por el patio como siempre,
- 23:01sin pegarse al alero todo el tiempo. Yo terminé mi
- 23:05servicio sin volver a salir de noche. Me fui del
- 23:09rancho con el arañazo ya cerrado, dejando una marca delgada
- 23:13en el brazo. A mí no me quedó duda de
- 23:16lo que vi y esa regla de no salir de
- 23:19noche no era un consejo. Era la diferencia entre mirar
- 23:23al Nahual desde lejos o tenerlo encima. Me llamo Mario
- 23:36y soy veterinario. Cuando terminé la carrera en la ciudad,
- 23:40con el título recién sacado y ganas de hacer algo
- 23:44más que vacunar perros y revisar gatos de departamento. Un
- 23:49conocido de mi papá me habló de una comunidad campesina
- 23:52en la Sierra de Puebla donde necesitaban veterinario para el ganado.
- 23:58No lo pensé mucho, pues quería experiencia con animales grandes
- 24:03y acepté. El pueblo era rústico, pocas casas, muchos corrales
- 24:10y monte alrededor. Llegué una tarde con mi mochila, una
- 24:15hielera con vacunas y una caja con material. Me presenté
- 24:20con el comisariado y con algunos ganaderos. Me trataron bien
- 24:24desde el principio. Me ofrecieron café, tortillas recién hechas y
- 24:29me hablaron de las vacas flacas, de las cabras que
- 24:33se enfermaban y de los becerros que habían perdido. Se
- 24:37notaba que llevaban tiempo sin alguien fijo que revisara a
- 24:41sus animales. Desde ese primer día algo me llamó la atención.
- 24:48En muchas puertas había cruces de cal, bien pintadas, algunas grandes,
- 24:53otras discretas. En varios corrales vi collares de semillas y
- 24:58piedras colgados en los postes. Varias personas traían figuras sencillas
- 25:04de madera o metal colgadas al cuello. No pregunté nada,
- 25:09solo pensé que en la ciudad casi no se ve
- 25:12eso y que ahí era parte de la vida diaria.
- 25:17Me prestaron una casa al borde del pueblo, junto a
- 25:20un corral. Estaba algo retirada de las demás. Desde ahí
- 25:26se oía lo normal durante el día, voces, gallinas, un
- 25:30radio con música vieja. Pero en cuanto se metía el sol,
- 25:34todo se apagaba rápido. Llegaba un punto en que el
- 25:38pueblo dejaba de sentirse vivo y solo quedaba el monte alrededor.
- 25:45La primera noche la recuerdo muy clara. Estaba adentro, acomodando
- 25:50mi ropa, guardando las jeringas y revisando las vacunas para
- 25:54el día siguiente. Todavía veía bien sin prender la lámpara.
- 26:00De pronto empecé a oír ruidos afuera. No eran pasos ligeros,
- 26:06Eran pisadas pesadas sobre la tierra, como de un animal grande.
- 26:11Escuché que se movió una tabla, luego una cubeta rodó
- 26:14unos centímetros, y algo raspó el suelo, a un lado
- 26:18del corral, cerca de donde yo dormía. Me quedé quieto, escuchando.
- 26:26Yo sabía que ahí no había casas pegadas, ni patios
- 26:29de vecinos. Tampoco había perros sueltos en esa parte del pueblo.
- 26:36Mi reacción fue buscar la lámpara en la mochila y
- 26:38acercarme a la puerta. La encendí, puse la mano en
- 26:43la chapa y en ese momento sentí un miedo claro.
- 26:48Pensé que si era un animal grande y yo salía
- 26:51de golpe apuntándole con la luz, se podía venir encima.
- 26:56Apagué la lámpara y me quedé pegado a la puerta,
- 26:58nada más oyendo. El peso sobre la tierra era constante
- 27:04y firme, no escuché ladridos ni ruidos de animales, solo pasos.
- 27:10Por el ritmo y por cómo sonaban, yo calculaba que
- 27:13no era un perro común. En la carrera nos enseñaron
- 27:18algo de comportamiento, de tamaños y de pisadas, y aquello
- 27:22no encajaba con lo que yo conocía en la práctica.
- 27:26Estuvo un rato dando vueltas alrededor. A veces se alejaba,
- 27:31Luego regresaba. De repente, ya no se escuchó nada. No
- 27:37sé cuánto duró, pero esa noche casi no dormí, cada
- 27:40crujido me levantaba el pulso otra vez. En cuanto amaneció
- 27:46salí a revisar la tierra frente a la casa y
- 27:49alrededor del corral. Caminé despacio, viendo el suelo. A simple
- 27:56vista se veían marcas, pero cuando me agaché, se me
- 27:59fue el sueño por completo. Eran huellas con forma de
- 28:03pata de perro, pero demasiado grandes. Calculé con la mano
- 28:08al lado, que medían casi lo mismo que un pie
- 28:11de adulto. Eran anchas, se alcanzaban a ver las almohadillas marcadas,
- 28:17y las uñas habían hundido la tierra húmeda con fuerza.
- 28:23Seguí el rastro unos metros, hasta donde empezaba el monte.
- 28:28Ahí la tierra se mezclaba con piedras y pasto seco
- 28:31y las huellas se perdían entre ramas. Me quedé un
- 28:35momento agachado, recordando mentalmente los libros, las láminas y las
- 28:41prácticas en el hospital de la facultad. Pero no encontraba
- 28:45nada parecido. Y la sensación de no poder decir, está
- 28:50el animal, me molestó más que el susto de la noche.
- 28:55No había tiempo para darle más vueltas. Ese mismo día
- 29:00empecé a trabajar en forma. Desde temprano pasaron por mí
- 29:05para ir a los ranchos. En uno vacuné becerros y
- 29:09revisé un toro que cojeaba. En otro atendí unos cerdos
- 29:13con diarrea y les ajusté los tratamientos. En otro limpié
- 29:18heridas en vacas que se habían enredado con alambre. Era
- 29:22trabajo pesado. pero todo iba dentro de lo que esperaba
- 29:26encontrar en una zona así. Fue casi al final de
- 29:31la jornada, cuando algo se salió de lo normal. En
- 29:35uno de los últimos corrales, el dueño me dijo que
- 29:38antes de ver sus vacas quería enseñarme una cosa que
- 29:42lo traía preocupado. Me llevó a un rincón del terreno.
- 29:47Ahí estaba lo que quedaba de una cabra. El cuerpo
- 29:51estaba casi todo devorado, Solo quedaba una parte del tronco,
- 29:55con pedazos de piel colgando, y una pata trasera, amarrada
- 29:59con cadena a un poste. Alrededor había sangre seca y
- 30:04la tierra estaba toda revuelta, con marcas de arrastre. Me
- 30:10agaché de nuevo a ver el suelo. Entre la tierra removida,
- 30:14encontré varias huellas. La misma forma de pata de perro,
- 30:19pero del mismo tamaño exagerado, que había visto en la mañana.
- 30:24Casi como un pie de persona, con las uñas clavadas,
- 30:28en la tierra hundida. No se trataba de una sola
- 30:32pisada aislada, había huellas por todos lados, como si el
- 30:36animal se hubiera movido de un lado a otro antes
- 30:39de irse. Le pregunté al dueño que pensaba que había sido.
- 30:45Encogió los hombros y me dijo que algún animal del cerro.
- 30:50Volteé con dos peones que estaban por ahí. Uno comentó
- 30:54rápido que ya se les habían perdido varias cabras en
- 30:58días anteriores. Quise seguir preguntando, pero cambiaron el tema. Empezaron
- 31:05a hablar de vacunas, de fechas y de comida para
- 31:08el ganado. El cambio fue tan brusco que entendí que
- 31:13el tema les incomodaba más de lo que querían mostrar.
- 31:18Terminamos el trabajo y y regresé a la casa prestada,
- 31:22con la imagen de la cabra destrozada y de las
- 31:25huellas grandes dándome vueltas en la cabeza. Antes de que oscureciera,
- 31:31ordené el material y anoté en una libreta los casos
- 31:34del día. A cada rato, sin querer, pensaba en esa
- 31:39pata amarrada a la cadena y en la tierra hundida
- 31:42por las pisadas. Esa noche una familia del pueblo me
- 31:48invitó a cenar. Fui porque también me convenía ganarme la confianza.
- 31:53Cenamos frijoles, arroz y tortillas calientes. Mientras comíamos, les conté
- 32:00del animal devorado y de las huellas que había visto
- 32:04en mi alojamiento y en el corral. Nadie se rió
- 32:08ni lo tomó como exageración. Se miraron entre ellos, y
- 32:13uno de los hijos del Señor me dijo que por
- 32:16esos rumbos ya tenía rato que andaba un agual. Yo
- 32:21ya había escuchado esa palabra en historias de borrachos o
- 32:25de internet, siempre como chiste. Pero ahí no, pues cuando
- 32:30lo dijo, las caras se quedaron serias. Nadie lo corrigió
- 32:35y nadie se burló. Para ellos era un término normal,
- 32:40como si hablaran de un vecino. Regresé a la casa
- 32:44con el estómago lleno, pero con la cabeza más inquieta
- 32:47que la noche anterior. Me acosté pensando en las huellas
- 32:51enormes en la tierra y en esa palabra nueva en
- 32:54mi realidad, Nahual. Los días que siguieron, seguí trabajando normal,
- 33:01pero ya no pensaba igual. Cada vez que veía un
- 33:05corral o una cerca, me venía a la mente la
- 33:08cabra devorada y las huellas enormes en la tierra. De
- 33:12día el pueblo se veía tranquilo. La gente en lo suyo,
- 33:17los hombres saliendo temprano a los ranchos, las mujeres con
- 33:21sus hijos afuera, los perros tirados a la sombra, las
- 33:24vacas pastando cerca de los corrales. Si uno llegaba ahí
- 33:29por primera vez, sin saber lo que yo ya había visto,
- 33:33pensaría que era un lugar cualquiera. Yo aprovechaba las visitas
- 33:39para sacar el tema, pero con cuidado. Cuando terminaba de
- 33:44vacunar o revisar alguna vaca, hacía comentarios ligeros sobre animales
- 33:49del cerro o decía que había encontrado huellas raras cerca
- 33:53de donde dormía. Casi siempre me respondían con frases cortas.
- 33:59Uno me dijo que por esos rumbos andaba un animal
- 34:02que no era de ahí, otro comentó que el de
- 34:05aquí cuida, pero hay otro que solo viene a robar.
- 34:09Pero nadie daba más detalles. En cuanto mencionaba la cabra
- 34:14devorada o las huellas, cambiaban el tema hacia vacunas, enfermedades
- 34:19o precios del alimento. Yo trataba de conservar una explicación lógica.
- 34:26Pensaba en perros salvajes, alguna jauría que se hubiera formado
- 34:31con perros abandonados o coyotes grandes acostumbrados a comer ganado.
- 34:36También llegué a considerar algún cruzamiento raro, como esos perros
- 34:41enormes que a veces sacan en videos. Pero cada vez
- 34:45que recordaba el tamaño exacto de la huella, y la
- 34:48forma en que dejaron la cabra, sentía que forzaba demasiado
- 34:52la explicación. Una de esas noches, me tocó ir a
- 34:57un rancho más retirado de lo normal. Una vaca estaba pariendo,
- 35:02y el dueño no quiso esperar hasta el día siguiente.
- 35:06Fui en camioneta con él, atendimos a la vaca, nació
- 35:10el becerro y todo salió bien, pero se nos hizo tarde.
- 35:15De regreso, Me dejaron en la entrada del pueblo y
- 35:18yo caminé el tramo que llevaba a la casa, donde
- 35:21me hospedaba. Traía una lámpara sencilla en la mano. El
- 35:28camino era sólo una vereda marcada, tierra y piedras. El
- 35:33cielo estaba despejado, pero la luna no alumbraba mucho. Se
- 35:38alcanzaban a escuchar insectos, el sonido seco de hojas secas
- 35:42cuando pisaba o algún mugido lejano. Yo venía pensando en
- 35:47el parto de la vaca, en las dosis de medicamento,
- 35:50cuando algo cruzó el camino, unos metros delante de mí.
- 35:56Alcancé a verlo por completo. No lo confundí con un
- 36:00perro común, la figura se veía alta, para ser animal
- 36:04de cuatro patas, delgada, con el lomo encorvado y las
- 36:08patas largas. Atravesó la vereda de un lado a otro
- 36:12con rapidez y se metió entre los árboles. No alcancé
- 36:17a ver bien la cabeza, pero vi cómo se apoyaban
- 36:20las patas en el suelo, largas y fuertes. Me quedé quieto,
- 36:25con la lámpara apuntando a donde se había metido. Mi
- 36:30mente se apuró a buscar explicaciones, pensé en un perro
- 36:34muy flaco, pensé en una persona agachada, envuelta en algo oscuro.
- 36:40Pero la forma de apoyar las patas y la altura
- 36:42del lomo no coincidían con ninguna de esas opciones. Sentía
- 36:48el corazón acelerado. No escuchaba rugidos, ni gruñidos, ni pasos,
- 36:54solo mi respiración. No me quedé ahí a averiguar. Bajé
- 37:00la lámpara, apreté el paso y seguí directo hacia la casa.
- 37:05No corrí, pero casi, pues la verdad tenía mucho miedo.
- 37:10Me concentré en avanzar, en no tropezarme, en llegar al
- 37:14punto donde el pueblo se abría un poco. Cuando por
- 37:18fin vi la silueta de la casa, sentí una especie
- 37:21de alivio hasta que noté algo en la puerta. Sobre
- 37:27la madera, alguien había pintado una cruz de cal, grande,
- 37:31bien marcada. La cal todavía se veía fresca, blanca y gruesa.
- 37:37Yo no la había pintado. Me acerqué despacio, toqué con
- 37:42la punta de los dedos y vi cómo se pegaba
- 37:45el polvo blanco a mi piel. Eso quería decir que alguien,
- 37:49mientras yo estaba en el rancho, había llegado hasta ahí
- 37:53a marcar mi puerta. No sabía si agradecerlo o preocuparme más.
- 38:00Entré rápido, cerré por dentro y puse una silla atravesada.
- 38:05Esa noche casi no dormí, pero no porque escuchara ruidos
- 38:09como la primera vez. Lo que me quitó el sueño
- 38:13fue tener la imagen del animal, cruzando la vereda una
- 38:17y otra vez en la cabeza y la cruz de
- 38:19cal fresca en mi puerta, como si alguien supiera perfectamente
- 38:23que algo ya me había visto. Al día siguiente, muy temprano,
- 38:29empecé a preguntar por la cruz. Primero con el dueño
- 38:33del corral de al lado, luego con otros ganaderos, pero
- 38:37nadie aceptó haber sido. Solo me decían que ya era
- 38:42hora de que esa puerta tuviera una. Cuando insistí un
- 38:46poco más, uno de ellos, un señor de unos 50 años
- 38:50que se veía más serio, me dijo que si ya
- 38:53había visto cosas en el camino, era mejor que hablara
- 38:57con un anciano del pueblo, al que todos respetaban, llamado
- 39:01Don Mario. Me explicó más o menos por dónde quedaba
- 39:06su casa y me recomendó ir por la mañana. Yo
- 39:10ya traía demasiadas preguntas como para dejarlo pasar. Ese mismo día,
- 39:16cuando terminé las primeras visitas, tomé la vereda que llevaba
- 39:20hacia su casa. Don Mario vivía en una casa sencilla,
- 39:26algo retirada, casi pegada al monte. No me fijé en
- 39:31los detalles de la construcción. Lo que noté fue que
- 39:35estaba apartada del resto del pueblo y que el lugar
- 39:38se sentía más callado que las demás áreas. Toqué la
- 39:43puerta y me abrió un señor delgado de cabello canoso,
- 39:47piel muy marcada por el sol, con una mirada firme.
- 39:51Me recibió como si ya supiera quién era. Me invitó
- 39:56a pasar y nos sentamos frente a frente en una
- 39:59mesa sencilla. Sin rodeos, le conté todo, pero en orden.
- 40:06Le hablé de la primera noche, de los ruidos pesados
- 40:09alrededor de la casa, de las huellas enormes en la
- 40:12tierra y casi del tamaño de un pie de persona.
- 40:17Luego le describí la cabra devorada, la pata amarrada, la
- 40:21sangre seca y las huellas iguales en ese corral. Después
- 40:25le conté lo que vi cruzar la vereda la noche anterior,
- 40:28y por último, la cruz de cal fresca en mi puerta.
- 40:34Solo dije lo que había visto y escuchado. Don Mario
- 40:38me miraba con atención, no hizo gestos raros, ni sonrió,
- 40:42no se mostró sorprendido. Solo sentía de vez en cuando,
- 40:47como si todo encajara con algo que él ya conocía.
- 40:52Cuando terminé, se quedó un momento en silencio, pensando. Después
- 40:57me dijo que en esa sierra, desde hacía muchos años,
- 41:01había un abual que protegía el monte y el pueblo.
- 41:05Explicó que ese ser recorría los alrededores en la noche
- 41:09para mantener lejos a otros o que sólo venían a aprovecharse.
- 41:15Aclaró que no todos los Nahuales eran iguales. Algunos cuidaban,
- 41:20otros se volvían agresivos y mataban animales por gusto, incluso
- 41:25podían atacar personas. Según lo que le conté, dijo que
- 41:31parecía que andaba un Nahual que no pertenecía a ese pueblo.
- 41:36Uno que no conocía los acuerdos ni los límites. Me
- 41:40explicó que la cruz de cal en la puerta no
- 41:43era un adorno. Era una señal clara, para lo que
- 41:47anduviera rondando, de que esa casa ya estaba bajo la
- 41:51protección del pueblo. Se levantó un momento, fue a un
- 41:56mueble y regresó con una cruz de madera pequeña y
- 42:00un recipiente de barro con cal y me los puso enfrente.
- 42:04Me dijo que colocara la cruz en la ventana de
- 42:07la casa donde dormía y que usara la cal para
- 42:10marcar bien la base de la puerta. También me advirtió
- 42:14que evitara caminar solo por el monte, cuando ya estuviera oscuro,
- 42:18y que si volvía a cruzarme con la criatura, no
- 42:22intentara enfrentarla. Que observara, pero que no la provocara. Cuando
- 42:29ya me iba a despedir, me dijo que todavía podíamos
- 42:33hacer algo más. Me propuso que esa misma tarde, antes
- 42:38de que anocheciera, fuéramos a una cabaña abandonada que quedaba
- 42:42más adentro del monte. Según él, por ahí pasaban muchas
- 42:47veces los seres que cruzaban de un cerro a otro
- 42:50y que ese lugar servía para entender mejor lo que
- 42:53estaba entrando al territorio. Acepté y dije que lo hacía
- 42:58por curiosidad y en parte por orgullo profesional. Quería ver
- 43:03hasta dónde llegaba todo eso. Por la tarde nos encontramos
- 43:09de nuevo. Caminamos por una vereda que rodeaba el pueblo.
- 43:14Poco a poco dejamos las últimas casas atrás y entramos
- 43:18más al monte. Después de un rato, llegamos a una
- 43:22cabaña vieja de madera. Se notaba que llevaba tiempo abandonada
- 43:27y entramos. El piso de tierra tenía marcas y las
- 43:32paredes mostraban rasguños viejos y golpes. Don Mario encendió una
- 43:38vela sobre una mesa, la luz alumbró lo suficiente para
- 43:42vernos la cara. Él me observaba con atención, como si
- 43:46estuviera valorando algo en mí. Yo sentía un nerviosismo claro.
- 43:52No entendía a dónde quería llegar. Fue ahí, dentro de
- 43:57esa cabaña, cuando Don Mario me dijo con calma que
- 44:01él era el Nahual que había protegido esa comunidad durante
- 44:04muchos años. Me aclaró que no pensaba hacerme daño, pero
- 44:09que necesitaba mi ayuda porque otro Nahual estaba entrando al pueblo,
- 44:14matando animales y rompiendo el acuerdo que tenía con la gente.
- 44:20Cuando escuché a Don Mario decir que él era el
- 44:23Nahual que había protegido a la comunidad durante tantos años,
- 44:27sentí como si me hubieran jalado el piso. Estábamos dentro
- 44:31de esa cabaña vieja, en medio del monte, con la
- 44:35vela encendida sobre la mesa. Yo estaba sentado frente a él,
- 44:40y en cuanto entendí lo que acababa de decir, me
- 44:43levanté de la silla sin pensar. Miré la puerta, las paredes,
- 44:48las ventanas sin vidrio, y tuve muy claro que estaba
- 44:52lejos del pueblo, encerrado con un anciano, que aseguraba convertirse
- 44:57en animal. No grité, pero sentí la garganta cerrada. Di
- 45:04unos pasos hacia atrás, sin perderlo de vista. Él se
- 45:08quedó sentado, tranquilo, y levantó la mano despacio, pidiéndome que
- 45:13me calmara. Me dijo que en el pueblo todos sabían
- 45:17quién era, que desde joven salía por las noches a
- 45:21recorrer el monte y los alrededores, que tenía un acuerdo
- 45:25con la gente. Según él, cuando necesitaba tomar algún animal...
- 45:30lo hablaba directamente con los dueños, y por eso nunca
- 45:34había problema. Aseguró que lo que estaba matando cabras y
- 45:38dejando huellas de esa forma no era él, sino otro
- 45:42Nahual que había entrado sin permiso. Mientras hablaba, yo sentía
- 45:48que la cabeza ya no me daba para procesar más.
- 45:52Por un lado estaba el miedo natural a lo desconocido,
- 45:55a la idea de que de verdad pudiera convertirse en
- 45:58algo nuevo, como lo que yo había visto cruzar la vereda.
- 46:03Por otro, estaba el hecho simple de que seguíamos solos
- 46:06en medio del monte. Don Mario me dijo que por
- 46:10eso me había traído a la cabaña, porque por ahí
- 46:13solían cruzar los que andaban de paso entre los cerros
- 46:16y quería ver si esa noche el otro Nahual se
- 46:20dejaba sentir. Que mi presencia también podía servir, porque yo
- 46:25ya lo había visto. Hubo un punto en que dejé
- 46:30de poner atención a los detalles de lo que intentaba explicarme.
- 46:35Me concentré en la puerta, en la distancia hasta el
- 46:38marco y en el pestillo que había puesto cuando entramos.
- 46:43Sentía el corazón golpeando fuerte. Sabía que si me quedaba
- 46:48ahí y pasaba algo, nadie se iba a enterar a tiempo.
- 46:53Don Mario siguió hablando de olores en el monte, de
- 46:56animales muertos de forma distinta y de señales en la
- 46:59tierra pero yo solo pensaba en salir de ahí aproveché
- 47:06el primer momento en que volteó hacia la vela para
- 47:09acomodarla mejor solté la silla di dos pasos largos hacia
- 47:14la puerta y en un movimiento quité el seguro y
- 47:18abrí salí de la cabaña casi corriendo detrás de mí
- 47:23escuché que decía mi nombre pero no me detuve Lo
- 47:28único que tenía claro era que quería regresar a la
- 47:31casa donde dormía, meterme ahí y cerrar por dentro. Ya
- 47:36en la puerta de la cabaña, tomé hacia el lado contrario,
- 47:39al que habíamos llegado, sin fijarme si seguía la misma vereda.
- 47:46Empecé a correr monte adentro, tropezando con piedras y raíces.
- 47:52Las ramas me raspaban los brazos y la cara, pero
- 47:55no aflojé el paso. Sabía que era mala idea alejarme
- 47:59del camino, que en la sierra perderse no es un juego.
- 48:04Pero en ese momento, lo único importante para mí era
- 48:07poner distancia entre esa cabaña y yo. Corrí hasta que
- 48:12el aire me faltó, entonces me detuve. Miré alrededor y
- 48:16entendí el problema, ya no ubicaba nada. Solo veía árboles,
- 48:22matorrales y tierra suelta. No se escuchaba el pueblo, ni voces,
- 48:28ni motores. Intenté orientarme, busqué algún punto de referencia, una cerca,
- 48:36un poste o algo. Pero no vi nada. Traté de
- 48:40recordar la dirección por la que habíamos llegado, pero el
- 48:44recorrido de ida se me mezcló con la carrera de regreso.
- 48:48Mientras pensaba qué hacer, escuché algo entre la maleza. No
- 48:53eran pasos ligeros, Eran pisadas pesadas, hundiendo la tierra. Luego
- 48:59se escuchó cómo se partían ramas secas a un costado.
- 49:03El sonido se fue acercando. Me quedé quieto, respirando lo
- 49:09más bajo que pude. Los pasos se hicieron más frecuentes.
- 49:15Levanté la vista y, entre los árboles, alcancé a distinguir
- 49:19una figura negra que venía hacia mí. Era más grande
- 49:23que un perro, El lomo se veía alto, las patas
- 49:27largas y la cabeza baja. Conforme avanzaba, pude ver el
- 49:32brillo de los ojos en la poca luz que entraba.
- 49:35La respiración del animal era fuerte y marcada. El olor
- 49:40que traía era una combinación de sudor, tierra húmeda y
- 49:44algo agrio, como carne vieja. Por un instante pensé que
- 49:50podía ser el mismo ser, que había cruzado la vereda
- 49:54aquella noche o el otro Nahual del que hablaba don Mario.
- 49:58Mi cuerpo se quedó pegado al suelo, quise hacerme a
- 50:02un lado, pero sentía las piernas duras. La criatura llegó
- 50:07a unos metros de mí y en lugar de rodearme,
- 50:09se lanzó directo. Sentí el golpe en el costado y
- 50:14salí disparado hacia atrás. Caí sobre la tierra. Al momento
- 50:20sentí un dolor intenso en el brazo, y en el
- 50:23lado derecho del torso, como si me hubieran pasado cuchillas
- 50:27por encima de la piel. Me revisé en automático. La
- 50:33camisa estaba rota, la piel abierta en varios cortes, y
- 50:37de inmediato salió sangre caliente. Esperé el segundo ataque, pensé
- 50:42que la criatura se me iba a venir encima, y
- 50:45ahí se iba a acabar todo. Pero no lo hizo,
- 50:49soltó un gruñido grave, se quedó un segundo mirándome desde
- 50:53arriba y después pegó un salto largo hacia un lado
- 50:57y siguió su camino entre los matorrales el ruido de
- 51:01las ramas apartadas y de la tierra hundiéndose se fue
- 51:05alejando me quedé tirado unos segundos respirando agitado luego con
- 51:13la mano izquierda apreté la tela de la camisa contra
- 51:16la herida para detener la sangre me sentía aturdido pero
- 51:21supe que si me quedaba ahí tirado, me iba a
- 51:24ir peor. Me levanté como pude y empecé a caminar.
- 51:30No tenía idea una clara de a qué punto del
- 51:32pueblo me dirigía. Caminaba guiado por la necesidad de salir
- 51:37de ese tramo del monte y por el miedo a
- 51:40que la criatura decidiera regresar. Cada vez que escuchaba un crujido,
- 51:46volteaba de golpe, esperando ver otra vez esos ojos rojos brillando.
- 51:53Caminé durante un buen rato, sin saber cuánto tiempo, con
- 51:56las piernas cansadas y el brazo ardiendo. En un momento
- 52:01alcé la vista y vi una luz fija a lo lejos.
- 52:05Era amarilla, constante, no se movía. La tomé como referencia
- 52:10y caminé hacia allá. A medida que avanzaba, la luz
- 52:15se hizo más clara. Cuando por fin salí de entre
- 52:18los árboles, me di cuenta de que era una casa
- 52:21de la comunidad. Desde ese punto ya reconocí el rumbo
- 52:27y seguí caminando hasta llegar a la casa donde dormía.
- 52:32Entré rápido, cerré la puerta y acomodé la mesa y
- 52:36la silla para trabarla. Luego me quité la camisa con
- 52:40cuidado y revisé la herida. Eran varios rasguños profundos, pero
- 52:46no al grado de abrir el músculo. Sangraban, dolían. pero
- 52:51como veterinario supe que no era una lesión mortal. Aún así,
- 52:56el susto que traía encima era fuerte. Recordé la cruz
- 53:01de madera y la cal que me había dado don Mario.
- 53:05Hasta ese momento no las había usado. La saqué, colgué
- 53:10la cruz en la ventana principal, bien centrada. Con la
- 53:14cal hice una línea gruesa en la base de la puerta,
- 53:18repasándola varias veces y hasta que quedó bien marcada. No
- 53:22sabía si eso iba a servir de algo, pero en
- 53:25ese momento necesitaba sentir que hacía todo lo que estaba
- 53:30en mis manos. Esa noche no me acosté. Me quedé
- 53:36sentado en una silla, con una barra de metal que
- 53:39usaban para asegurar el corral. La tenía agarrada con las
- 53:43dos manos. Escuché perros ladrando a lo lejos, algún motor
- 53:48y pasos lejanos en la calle del pueblo. A ratos
- 53:52me parecía escuchar algo sobre la tierra, pero nada se
- 53:56acercó a la puerta ni a la ventana. Cada cierto tiempo,
- 54:01revisaba la herida, que había dejado de sangrar y sólo ardía.
- 54:07En cuanto el cielo empezó a aclararse, tomé una decisión.
- 54:11No iba a seguir ahí. Junté mis pocas cosas, guardé
- 54:16las medicinas, las jeringas, la ropa y metí todo en
- 54:20la mochila. Me la colgué al hombro, me puse una
- 54:24camisa limpia encima de las vendas improvisadas y salí al camino.
- 54:30El cuerpo me dolía, pero caminaba firme. No le avisé
- 54:34a nadie, solo eché un último vistazo al pueblo rústico
- 54:38y tomé la vereda que llevaba a la carretera. No
- 54:43alcancé a avanzar mucho cuando pasó un ranchero en camioneta.
- 54:48Me reconoció y se ofreció a llevarme. Me subí y
- 54:52durante el trayecto, entre brincos de la terracería, le conté
- 54:57lo de la cabaña, lo que dijo don Mario y
- 55:00el ataque en el monte. Él se quedó serio, me
- 55:04dijo que en el pueblo siempre habían pensado que don
- 55:07Mario era el que cuidaba la zona, que nunca le
- 55:10había hecho daño a nadie. y que desde hacía años
- 55:14tenían un trato con él. Comentó que últimamente habían encontrado
- 55:19animales muertos de forma distinta y que algunos decían que
- 55:23andaba otro ser rondando, pero que nadie lo había visto bien.
- 55:29Llegué a la ciudad con la herida ya controlada y
- 55:32la cabeza llena de preguntas. Retomé mi trabajo con perros
- 55:37y gatos, como antes. Sigo buscando explicaciones lógicas para muchas cosas,
- 55:44pero cada vez que me acuerdo de las huellas grandes
- 55:47en la tierra, de la cruz de cal en mi
- 55:49puerta y del golpe de ese animal en medio del monte,
- 55:53sé que lo que vi no era un perro cualquiera
- 55:55ni un hombre disfrazado. No he regresado a esa comunidad
- 56:00y no pienso hacerlo, pero desde entonces aprendí a tomar
- 56:05en serio lo que la gente de los pueblos cuenta
- 56:08de los Nahuales. para mí, después de esa noche, existen.
- 56:21Me llamo Carlos y quiero contar algo que me sucedió
- 56:24hace mucho tiempo, cuando era un adolescente rebelde y mis
- 56:28padres tomaron una drástica decisión, me habían expulsado de mi
- 56:33tercera secundaria y estaban decididos a enderezarme Su plan consistía
- 56:38en enviarme a la granja de mi abuelo. Un lugar
- 56:42que rara vez había visitado en mi vida. Pensé que
- 56:46podría escapar en cuanto mi abuelo diera la vuelta, pero
- 56:49la vida tenía otros planes para mí. Mi abuelo vivía
- 56:54en una granja, alejada de la ciudad, rodeada de vastos
- 56:58campos y bosques espesos. Cuando llegué, me sorprendió lo aislado
- 57:02que estaba el lugar y de inmediato comencé a elaborar
- 57:06planes de fuga, pero mi abuelo, un hombre de hábitos arraigados,
- 57:10tenía otros planes para mí. Desde el primer día, me
- 57:16puso a trabajar desde la madrugada hasta que el sol
- 57:19comenzaba a ponerse, la rutina era siempre la misma, cuidar
- 57:24el ganado, arar los campos, reparar vallas y cualquier otra
- 57:28tarea que necesitara hacerse No había lugar para la pereza
- 57:32y mi abuelo observaba cada uno de mis movimientos, como
- 57:35si supiera que estaba planeando escapar. Lo que más me
- 57:41inquietaba no era el trabajo en sí, sino el hecho
- 57:44de que mi abuelo parecía estar constantemente a mi lado,
- 57:47me preguntaba si lo hacía para evitar que huyera o
- 57:50si tenía otros motivos. Y las noches eran lo que
- 57:53más me intrigaba, justo cuando el sol comenzaba a ponerse,
- 57:58Sin importar si había terminado mi trabajo, mi abuelo insistía
- 58:02en que dejara todo y entrara a la casa. Al principio,
- 58:07no me molestaba mucho, estaba exhausto por el trabajo, y
- 58:11un buen descanso sonaba a gloria. Sin embargo, a medida
- 58:15que pasaban los días y me acostumbraba al duro trabajo
- 58:18de la granja, me parecía cada vez más extraño. porque
- 58:22mi abuelo insistía en que entrara tan temprano, incluso si
- 58:26tenía trabajo pendiente, no podía evitar pensar que había algo más,
- 58:31que no me estaban diciendo. Una noche, decidí esperar a
- 58:37que mi abuelo se durmiera, planeé escapar en la oscuridad,
- 58:41pensando que sería la oportunidad perfecta, pero cuando intenté abrir
- 58:45una ventana, me di cuenta de que todas las puertas
- 58:48y ventanas... Estaban cerradas con gruesas cadenas y candados, mi
- 58:53abuelo no sólo me estaba impidiendo salir, sino que también
- 58:57parecía estar tomando medidas extremas para asegurarse de que nadie
- 59:01más entrara en la casa. Me sentía atrapado en una
- 59:06extraña pesadilla, mi abuelo, por su parte, parecía sereno y
- 59:11siempre ocupado con sus propias tareas en la granja, rara
- 59:14vez hablábamos y cuando lo hacíamos. Eran conversaciones breves y superficiales,
- 59:20no me daba muchas explicaciones sobre las extrañas reglas de
- 59:24la casa ni sobre por qué debía estar adentro antes
- 59:27de la puesta del sol. Un mes pasó rápidamente y
- 59:33cada día en la granja se volvía más monótono y aterrador,
- 59:37mis noches seguían siendo invadidas por susurros y sombras inquietantes,
- 59:41y aunque ahora entendía que mi abuelo estaba tratando de protegerme,
- 59:45la sensación de ser observado constantemente no desaparecía. Un día,
- 59:52mientras alimentaba a los animales, mi abuelo me pidió que
- 59:56fuera a la bodega a buscar un bulto de fertilizante,
- 59:59me entregó un juego de llaves y me pareció extraño
- 1:00:02que por primera vez me permitiera ir solo a cualquier parte,
- 1:00:07lo que lo hacía aún más extraño era que el
- 1:00:09primer día en el que llegué a la granja, me
- 1:00:12advirtió que no me acercara demasiado a la bodega, ya
- 1:00:15que había muchas cosas peligrosas para mí ahí. La bodega
- 1:00:21estaba al otro lado del frondoso maizal, y mi abuelo
- 1:00:24sabía que caminar a través de ese campo me llevaría
- 1:00:28fuera de su vista durante varios minutos, tiempo suficiente para
- 1:00:32que intentara escapar. El pensamiento de la fuga cruzó mi
- 1:00:35mente mientras sostenía las llaves en la mano. Sin perder tiempo,
- 1:00:42me dirigí hacia el maizal, mi corazón latía con fuerza
- 1:00:46y mis pensamientos estaban llenos de planes para escapar, y
- 1:00:49a medida que avanzaba, el maíz se alzaba por encima
- 1:00:53de mí. Impidiendo que viera más allá de unos pocos metros,
- 1:00:57a pesar de la densidad del maíz, tenía la esperanza
- 1:01:01de encontrar un camino o una apertura por la que
- 1:01:04pudiera escapar sin ser visto. Mientras avanzaba a través del maizal,
- 1:01:11Algo inusual llamó mi atención, en el centro del campo,
- 1:01:15una gran estructura en forma de cruz de madera estaba
- 1:01:18clavada en el suelo, parecía estar en el lugar exacto,
- 1:01:22donde el camino a la bodega debería continuar, la vista
- 1:01:25de esa cruz en medio del maizal, me pareció extraña
- 1:01:28y perturbadora, y no entendía por qué estaría ahí de
- 1:01:32esa manera, como si marcara un punto importante en medio
- 1:01:36del campo de maíz. Mientras contemplaba la cruz, un repentino
- 1:01:42y brusco movimiento sacudió las plantas de maíz a mi alrededor,
- 1:01:46fue como si alguien o algo se hubiera escondido rápidamente
- 1:01:50entre los tallos, me quedé paralizado por un momento, sintiéndome observado,
- 1:01:55y la sensación de miedo se apoderó de mí, y
- 1:01:58mi mente comenzó a llenarse de horribles imágenes y pensamientos.
- 1:02:04El maíz seguía moviéndose, como si algo estuviera acechando en
- 1:02:08su interior, con el corazón latiendo descontroladamente, empecé a correr
- 1:02:13de vuelta hacia la granja, sin saber que había causado
- 1:02:17ese inquietante movimiento en el maizal, mis pensamientos estaban en
- 1:02:21un caos y no podía entender lo que acababa de presenciar.
- 1:02:27De pronto choqué contra mi abuelo, el cual me cuestionó
- 1:02:30lo que me sucedía, no podía encontrar las palabras adecuadas
- 1:02:34para explicar lo que había sucedido, mi abuelo, con una
- 1:02:38expresión tranquila en su rostro. Preguntó por qué había tardado tanto,
- 1:02:43intenté explicar lo que había ocurrido en el maizal, pero
- 1:02:46mis palabras eran confusas y temblorosas. Mi abuelo escuchó en silencio,
- 1:02:53y luego, con una expresión sombría, me dijo que volviera
- 1:02:57a mi trabajo y que él mismo iría a la bodega,
- 1:03:00a medida que caminaba de regreso hacia mi tarea. Mi
- 1:03:04mente seguía atormentada por lo que había visto y sentido
- 1:03:07en el maizal. Antes de llegar a mi labor, miré
- 1:03:12hacia atrás, con la esperanza de entender mejor lo que
- 1:03:15había ocurrido. Para mi asombro y desconcierto, vi que la
- 1:03:19cruz de madera que había notado previamente en el maizal,
- 1:03:23ahora tenía algo colgado de ella, un espantapájaros, la figura
- 1:03:27grotesca balanceaba sus brazos y cabeza con el viento, y
- 1:03:31sus ojos vacíos parecían mirarme con una malévola intención. Todo
- 1:03:37ese día después del inquietante episodio en el maizal, me
- 1:03:41sentí intranquilo, mi abuelo parecía no prestarle atención al asunto,
- 1:03:46y las palabras sobre lo que había sucedido en ningún
- 1:03:49momento cruzaron sus labios. Fue como si quisiera dejar ese
- 1:03:53incidente atrás y continuar con la rutina diaria de la granja,
- 1:03:57por mi parte, me obsesioné con encontrar una explicación lógica
- 1:04:02para lo que había experimentado. Pensé que si podía explicar
- 1:04:06los eventos de aquel día, podría dejar de preocuparme por ellos.
- 1:04:12Esa noche, mientras estaba acostado en mi cama, intenté desesperadamente
- 1:04:17encontrar una explicación. Mi mente estaba llena de posibilidades, desde
- 1:04:22animales salvajes hasta personas intentando jugar conmigo. Cualquier explicación lógica
- 1:04:28sería mejor que enfrentar la idea de que algo sobrenatural
- 1:04:32acechaba en la granja de mi abuelo, finalmente, una idea
- 1:04:35se abrió camino en mi mente, y si la cruz
- 1:04:38que había visto inicialmente en el maizal estaba vacía y
- 1:04:41la que había observado con el espantapájaros. Era otra completamente diferente,
- 1:04:48mi emoción por la perspectiva de escapar, me había llevado
- 1:04:51a pasar por alto la cruz con el espantapájaros, aquello
- 1:04:55verdaderamente tenía sentido. Esta idea me proporcionó una especie de consuelo,
- 1:05:03Aunque no explicaba por completo lo que había sucedido en
- 1:05:06el maizal, al menos me permitía imaginar que podía haber
- 1:05:10una explicación lógica detrás de todo. Con este nuevo pensamiento
- 1:05:14en mente, finalmente pude dormir, dejando atrás la tensión que
- 1:05:18me había mantenido despierto durante días. Dos días después, mientras
- 1:05:25desayunaba con mi abuelo, lo vi sacar el juego de
- 1:05:28llaves del estante, la idea surgió en mi mente de
- 1:05:31inmediato si mi abuelo dejaba ahí las llaves en ese
- 1:05:35estante durante la noche. Podría tomarlas sigilosamente para quitar las
- 1:05:39cadenas de la puerta y finalmente, con la casa desbloqueada,
- 1:05:43escapar durante la noche. Por la noche, mientras mi abuelo dormía,
- 1:05:50me deslicé fuera de mi cama con el corazón latiendo
- 1:05:53con fuerza y, Cada paso en el oscuro pasillo de
- 1:05:56la casa parecía resonar como un trueno en mis oídos.
- 1:06:00Me dirigí a la cocina donde mi abuelo había colocado
- 1:06:03las llaves. Estaban ahí, justo como las había imaginado, con
- 1:06:07movimientos precisos y cuidadosos. Las tomé y las guardé en
- 1:06:11mi bolsillo. El plan estaba en marcha y mi corazón
- 1:06:15latía con una mezcla de emoción y miedo. Me acerqué
- 1:06:20a la puerta principal. que había estado cerrada con cadenas
- 1:06:23cada noche desde mi llegada a la granja, con manos
- 1:06:27temblorosas comencé a desatar las cadenas, esforzándome por no hacer ruido.
- 1:06:32Cada clic de las cadenas parecía resonar en la tranquila
- 1:06:35oscuridad de la casa. Finalmente, las cadenas cayeron al suelo
- 1:06:40y la puerta quedó desbloqueada. Con la puerta abierta, me
- 1:06:46aventuré fuera de la casa en la noche y, La
- 1:06:48oscuridad era abrumadora y las sombras del maizal se alzaban
- 1:06:52como gigantes oscuros en la distancia. Sabía que debía actuar
- 1:06:56rápido antes de que mi abuelo descubriera mi ausencia, así
- 1:06:59que me dirigí hacia el maizal sigilosamente. Mis recuerdos de
- 1:07:05lo que había sucedido en el maizal empezaron a rondar
- 1:07:08mi mente a medida que avanzaba sigilosamente a través de
- 1:07:11los espesos tallos de maíz, cada paso que daba me
- 1:07:15llenaba de temor. pero sabía que si quería salir de
- 1:07:18la granja, debía atravesar el maizal, intenté enfocar mi mente
- 1:07:23en cualquier cosa, cualquier distracción, con tal de evitar volver
- 1:07:27a recordar el encuentro con el espantapájaros. A medio camino
- 1:07:33a través del maizal, me topé nuevamente con aquella cruz
- 1:07:36de ramas clavada en el suelo, un escalofrío recorrió mi
- 1:07:40espalda al verla y me sentí paralizado por un momento,
- 1:07:43quise retroceder. pero el deseo de escapar de la granja
- 1:07:47era más fuerte que cualquier temor que pudiera experimentar, continué caminando,
- 1:07:53con la mirada fija en el horizonte, tratando de no
- 1:07:56prestar atención a la cruz. El maizal parecía interminable y
- 1:08:02cada paso que daba me acercaba un poco más a
- 1:08:05la salida, sin embargo, el silencio abrumador que se había
- 1:08:09apoderado del lugar era inquietante. No podía escuchar ni grillos
- 1:08:13ni el susurro del viento en las hojas de maíz,
- 1:08:16era como si el mundo entero se hubiera detenido, dejándome
- 1:08:19solo en medio de la oscuridad. Entonces, la sensación de
- 1:08:25ser observado regresó con una fuerza descomunal, mis sentidos estaban
- 1:08:30en alerta máxima, y una vez más, el miedo me invadió,
- 1:08:34apresuré el paso, pero parecía que no avanzaba. El maizal
- 1:08:40se volvía cada vez más espeso y opresivo a mi alrededor.
- 1:08:43Tenía la incómoda sensación de que alguien o algo estaba
- 1:08:47siguiéndome de cerca. Me giré lentamente, con el corazón latiendo
- 1:08:53con fuerza, solo para encontrarme con una visión que me
- 1:08:57llenó de horror. A escasos metros de distancia, el espantapájaro
- 1:09:01se erguía en medio del maizal. Su ropa y rostro
- 1:09:05que parecían ser un saco desgarrado por el tiempo y
- 1:09:08el sol, denotaban el paso de los años, sus ojos
- 1:09:11sin vida y malévolos, me miraban fijamente, destilando maldad. Lo
- 1:09:18más aterrador de todo era lo que sostenía en su
- 1:09:21mano derecha, un trinche oxidado, un objeto que en cualquier
- 1:09:25otra situación podría ser simplemente una herramienta de granja, pero
- 1:09:29en ese contexto, con el espantapájaros empuñándolo, se convirtió en
- 1:09:34una amenaza mortal. El espantapájaro se acercaba lentamente, arrastrando su
- 1:09:41pie derecho con un movimiento espasmódico, su rostro desfigurado por
- 1:09:46el sol no mostraba emoción alguna, pero sus ojos brillaban
- 1:09:50con una malevolencia que me heló la sangre. Intenté retroceder,
- 1:09:55pero mi miedo me paralizó en el acto, no había escapatoria,
- 1:09:59en un momento sentí como un piquete en mi pie,
- 1:10:02era obvio lo que había sucedido y aquello fue lo
- 1:10:05mismo que me logró sacar de mi trance. finalmente reuní
- 1:10:11el coraje para continuar avanzando a través del maizal ni
- 1:10:14siquiera me importó lo que acababa de pasar mis piernas
- 1:10:18se pusieron en marcha a pesar de la herida que
- 1:10:21en ese momento no pensé siquiera que fuera grave ya
- 1:10:24que no me dolía sabía que no podía quedarme ahí
- 1:10:27para siempre y mi deseo de escapar de la granja
- 1:10:30era más fuerte que el miedo que me había embargado
- 1:10:33Mis pasos eran rápidos y decididos y no me detuve
- 1:10:36hasta que llegué al otro lado del campo de maíz.
- 1:10:41Aún faltaba un trecho para llegar a la salida de
- 1:10:44la granja y el sonido de algo arrastrándose cada vez
- 1:10:47más cerca me indicaba que el espantapájaros aún no había
- 1:10:51terminado con su persecución. La ansiedad me consumía mientras avanzaba
- 1:10:56por el camino de tierra. No sabía si debía correr
- 1:10:59hacia la salida o buscar un lugar donde ocultarme. Miré
- 1:11:02mi piel cual sangraba. Aún no dolía pero no me
- 1:11:05creía capaz de caminar así por los kilómetros faltantes a
- 1:11:09la carretera. Mi abuelo no tenía vecinos cercanos a quienes
- 1:11:15pudiera pedir ayuda. Después de salir de la granja, estaría
- 1:11:19completamente solo, rodeado de la oscuridad de la noche y
- 1:11:23no sabía a quién acudir ni a quién pedir auxilio.
- 1:11:26La sensación de desamparo me invadía y la perspectiva de
- 1:11:30enfrentar lo desconocido en medio de la noche me aterraba. Finalmente,
- 1:11:36decidí que necesitaba descansar un momento para recobrar el aliento
- 1:11:40y pensar con claridad. Mi pie herido me dolía cada
- 1:11:43vez más y la adrenalina que me había mantenido en
- 1:11:46movimiento comenzaba a disminuir. Miré a mi alrededor en busca
- 1:11:50de un lugar para esconderme y descansar un poco. Mi
- 1:11:56mente se enfocó en la bodega. Quizás podría encontrar una
- 1:11:59forma de entrar y ocultarme ahí. Sin embargo, cuando llegué
- 1:12:03a la bodega mi corazón se hundió. La puerta estaba
- 1:12:06firmemente cerrada con un candado y no había forma de abrirla.
- 1:12:12El pánico se apoderó de mí cuando escuché al espantapájaros
- 1:12:16acercándose cada vez más. Sus pasos eran pesados y arrastrados
- 1:12:20y el sonido de su trinche oxidado al chocar contra
- 1:12:23el suelo llenaba el aire de terror. Sabía que no
- 1:12:26podía quedarme afuera esperando a ser atrapado. Sin tiempo para pensar,
- 1:12:33decidí esconderme en el único lugar disponible, debajo de la
- 1:12:37vieja escalera de madera que conducía a la entrada de
- 1:12:40la bodega, me acomodé en el espacio oscuro y estrecho
- 1:12:44y esperé en silencio, sintiendo el latido acelerado de mi
- 1:12:47corazón y el sudor en mi frente. El sonido de
- 1:12:52los pasos del espantapájaro se hizo cada vez más cercano
- 1:12:55y el terror se apoderó de mí. Las lágrimas llenaron
- 1:12:59mis ojos mientras imaginaba que este ser siniestro me atraparía
- 1:13:03y no habría escapatoria. Sentía que era el fin, que
- 1:13:07la pesadilla de la granja de mi abuelo se consumiría conmigo.
- 1:13:12Fue entonces cuando dos disparos resonaron en la noche, haciendo
- 1:13:17que el espantapájaros lanzara un grito siniestro. El sonido de
- 1:13:21las balas impactando contra su cuerpo lo hizo retroceder y
- 1:13:24su trinche oxidado cayó al suelo. La oscuridad en la
- 1:13:28que me escondía se llenó de caos y violencia. No
- 1:13:33pasó mucho tiempo antes de que viera a mi abuelo,
- 1:13:36quien emergió de la oscuridad con una expresión preocupada y
- 1:13:39enojada en su rostro. Me llamó niño idiota en voz
- 1:13:43alta antes de llevarme sobre sus hombros de vuelta a
- 1:13:46la casa y, me dijo que los disparos solo lo
- 1:13:49detendrían por poco tiempo y en cuanto se levantara estaría
- 1:13:53aún más molesto. Mi abuelo cerró la puerta de la
- 1:13:58granja con el candado una vez estuvimos dentro de la casa,
- 1:14:01mientras curaba mi pie herido, finalmente compartió conmigo la verdad
- 1:14:06detrás del espantapájaros. Este ser aterrador había estado en la
- 1:14:10granja mucho antes de que naciera, e incluso antes de
- 1:14:14que sus padres lo hicieran, Nadie sabía de dónde había
- 1:14:17venido en realidad, pero lo que sí sabían era que,
- 1:14:20durante el día el espantapájaros era mucho menos fuerte y
- 1:14:24peligroso que cuando el sol comenzaba a ponerse. Mi abuelo
- 1:14:29había estado lidiando con esta amenaza durante décadas y había
- 1:14:33hecho todo lo que estaba a su alcance para mantenerme
- 1:14:36a salvo, la granja escondía secretos oscuros, pero también era
- 1:14:40el lugar donde mi abuelo había enfrentado y sobrevivido a
- 1:14:44un mal ancestral. Mi regreso a la granja, después de
- 1:14:49la aterradora experiencia en el bosque y el maizal, me
- 1:14:52dejó con más preguntas que respuestas. La pesadilla de la
- 1:14:56granja estaba lejos de haber terminado y el espantapájaro seguía
- 1:15:00siendo una amenaza constante que acechaba en las sombras de
- 1:15:04la noche, pero al menos ahora sabía que no estaba
- 1:15:07solo y que mi abuelo estaba dispuesto a hacer todo
- 1:15:11lo necesario para protegerme de ese ser maligno. A partir
- 1:15:17de aquel día, mi perspectiva de la vida cambió por completo.
- 1:15:20La experiencia en la granja de mi abuelo me había
- 1:15:24enseñado que no siempre se puede escapar de los problemas
- 1:15:27y que enfrentarlos a veces es la única opción. La
- 1:15:31pesadilla que había vivido me había hecho más fuerte, pero
- 1:15:35también más cauto. Jamás intenté siquiera pensar en escapar de nuevo.
- 1:15:40Aprendí a valorar la seguridad y la protección que mi
- 1:15:43abuelo me proporcionaba a pesar de los misterios oscuros que
- 1:15:47envolvían la granja. Un año después, mis padres finalmente me
- 1:15:53permitieron volver a casa, había madurado y había cambiado mucho,
- 1:15:57desde el día en que fui enviado a vivir con
- 1:16:00mi abuelo, mi relación con mis padres también había mejorado,
- 1:16:04y habíamos aprendido a comprendernos y respetarnos mutuamente, había dejado
- 1:16:09atrás mi actitud rebelde y me esforzaba por ser un
- 1:16:12mejor hijo. Aunque regresé a casa, no olvidé a mi
- 1:16:18abuelo y la granja que me había servido de refugio
- 1:16:21en tiempos difíciles, de vez en cuando, aún pasaba algunos
- 1:16:25veranos con él. A pesar de los misterios y peligros
- 1:16:28que acechaban en su granja, mi abuelo seguía siendo una
- 1:16:32figura importante en mi vida y apreciaba el amor y
- 1:16:35la protección que me brindaba.